Los nueve libros de la Historia (2 de 2)

Part 36

Chapter 364,003 wordsPublic domain

[37] La conquista del Peloponeso por los heráclidas hizo que pasaran a Atenas muchas familias distinguidas, entre ellas Melanto, natural de Mesenia, que llegó a ser rey de Atenas, sucediéndole en el trono su hijo Codro, que se inmoló por su patria contra los mismos heráclidas. De la misma familia de Néstor fueron Alcmeón y Peón, arrojados de Micenas, que trasplantaron a Atenas sus más ilustres estirpes.

[38] Nótese la malignidad de Heródoto insinuando astutamente que Iságoras era de raza de carios, es decir, de esclavos o de gente vil, como eran reputados en Grecia los carios.

[39] Que estos fuesen los nombres de las cuatro filas lo convence el que el conde de Cailus en sus antigüedades haya descubierto que las cuatro tribus tenían en Cícico los mismos que en Atenas; pero es dudoso que estos fuesen tomados de los hijos de Ion, y no más bien de los oficios que ejercían las tribus, pues _geleontes_ equivale a nobles, _egícoras_ a cabreros, _argades_ a labradores y _hopletes_ a soldados.

[40] Parece, según Aristóteles, que este Clístenes era de la familia de Ortágoras que por cien años obtuvo el dominio en Sición, cuyos tiranos fueron Pirro, Aristónimo y Clístenes. La ciudad de Sición, con el nombre moderno de Basílica, en Morea, no es más que un montón de nobles ruinas, donde viven unas pocas familias.

[41] Recitadores y cantores de los versos de Homero, de Hesíodo y de Arquíloco, especie de juglares errantes, antiquísimos en Grecia, cuyas rapsodias serían semejantes a nuestros romances caballerescos.

[42] No se comprende de qué gracia habla el autor, si no se supone que Clístenes pretendiese traspasar desde Tebas a Sición la estatua o tal vez las reliquias de Menalipo, pues si se tratara del simple culto de este héroe, no vemos para qué necesitara del permiso de los tebanos.

[43] Esto confirma la opinión de Temistio de que la tragedia debe a los sicionios su invención, y su perfección a los atenienses; y si se atiende al origen que debió tener este lúgubre poema, parecerá probable que de estos cantos elegíacos de los sicionios aprendiese Tespis a formar sus tragedias algo mejor arregladas.

[44] Pudo también tomar este nombre de la misma región llamada _Egialos_ en lo antiguo.

[45] Las denominaciones de las cuatro _philas_ antiguas de Atenas habían venido de Ion, hijo de Juto, rey de Acaya, por su matrimonio con Hélice, heredera del estado, y las habían sustituido los atenienses a los nombres de los cuatro órdenes de _cecropios, autóctonos, acteos y paralios_ en que Cécrope los había distribuido. Verificose esta primera variación, o bien viviendo aún Ion, en tiempo de Creteo, o bien después cuando el rey Melanto acogió en Atenas a los jonios echados de Acaya por los aqueos.

[46] Los eruditos se dan tormento para interpretar este pasaje de Heródoto. Contándose en lo antiguo 120 _demos_, nombre que significa no un pueblo, sino una comarca de pueblos o distrito, ni es posible que de cada _demo_ se hiciese una _phila_, que solo eran diez ni que se repartiesen diez _demos_ a cada phila, pues entonces sobrarían 20 _demos_ todavía. Todo puede explicarse, sin embargo, si nos acordamos de que con el tiempo se añadieron a los diez _philas_ otras dos, en las cuales entraron los 20 _demos_ sobrantes.

[47] Esta historia se lee más circunstanciada en Tucídides, que en este pasaje olvidó su concisión y austeridad para dar una narración florida y amena.

[48] Como descendientes de los heráclidas podía decir Cleómenes que no era originario de la Dóride propia, sino del Peloponeso, donde habitaban los aqueos, aunque a veces se llamaba dorios a los heráclidas, como venidos de la Dóride a donde habían emigrado.

[49] Esta invasión de Eleusis la coloca Pausanias en el tiempo en que Cleómenes, salido de la fortaleza de Atenas en virtud de la capitulación, se retiraba a Lacedemonia.

[50] Resentido al parecer Heródoto de los corintios, no les hace la justicia merecida, habiendo ellos contribuido a la libertad de Atenas, primero en la expulsión de Hipias, y después en su deserción de las tropas de Cleómenes, hechos que calla o refiere de corrido.

[51] No sabemos si la salida de los Tindáridas, es decir, Cástor y Pólux, que de reyes de Lacedemonia subieron a semidioses, era solamente imaginaria, creyendo los espartanos que solemnemente invocados aquellos acompañaban y protegían a sus reyes sin dejarse ver, o si eran los Tindáridas dos ídolos que podían quedarse o salir a campaña. Esta explicación es más clara y mejor, por más pagana y supersticiosa.

[52] Así se llama el estrecho de Eubea, hoy día Negroponte; isla que con un corto puente está unida al continente.

[53] Quiérese que Polifemo significase aquí la asamblea del pueblo, según el modo de hablar ambiguo y tortuoso del mentido Apolo.

[54] Egina, hija de Asopo, rey de Beocia, casó con Áctor, rey de Enone, isla que después trocó su nombre en el de Egina. Fue Egina madre de Éaco, rey justísimo, que floreció dos generaciones antes de la guerra de Troya. Acerca de los Eácidas que los de Egina prometieron a los beocios, me refiero a lo mismo que en la nota correspondiente al párrafo LXXV de este libro dije de los Tindáridas, persuadiendo además que eran ídolos las naves y los diputados que se destinaban a llevarlos.

[55] Estas diosas corresponden a Deméter y Perséfone, abogadas para los frutos de la tierra, a quienes se dieron otros varios nombres; a Deméter el de Madre, de Damia y el Dea Bona entre los romanos, y a Perséfone el de Talo y el de Libera. Los sacrificios secretos que abajo se mencionan, confirman la identidad de Damia con Deméter.

[56] Con este nombre de Presidente o Patrona era venerada entre otros pueblos, y de esta clase sería la estatua que dedicó Cicerón en el Capitolio antes de marchar al destierro, con la inscripción: _Minervæ Custodi Urbis_.

[57] No hallo la época fija de esta sublevación, que debió ser anterior a la edad de Solón y de Pisístrato. Esta guerra, engendrada en los eginetas por el orgullo del poder, coincidiría con el tiempo del egineta Sóstrato, cuya opulencia nos pondera el autor en el libro IV, pár. CLII.

[58] Algunos han convertido en agujas las hebillas de las atenienses; pero ni el texto ni el conocimiento de trajes antiguos consiente tal versión. Las mujeres dóricas no usaban túnica ni cinto; únicamente se cubrían con un largo manto atado sobre los hombros con una hebilla: las jonias vestían túnicas al cuerpo.

[59] Un dogma inconcuso debe deducirse de la historia, a saber: que ninguna nación civilizada vivió sin Dios y sin revelación, por más que adulterase culpablemente estas dos ideas fundamentales de toda sociedad ordenada, y por más que se esfuercen los filósofos en forjar un cuerpo civil tan ateo como ellos mismos. De ahí provino que los oráculos en Grecia y los libros sibilinos en Roma fuesen tenidos en tanta estima.

[60] Se ve que el resorte de Esparta en sus resoluciones no era otro que el de mantener abatidos a los otros griegos para darles la ley.

[61] Este patético e inesperado exordio tiene un tono sublime digno del más diestro orador. La idea grandiosa tomada del total trastorno de la naturaleza, se vio después imitada por los más nobles escritores, como Horacio: _Quis neget arduis - Pronos relabi posse rivos - Montibus et Tiberim reverti!_

[62] Fundose la monarquía de Corinto en el año del mundo 2490, y tuvo ocho reyes de la primera dinastía, que duró 430 años, siendo Sísifo el primero de ellos. La segunda dinastía, fundada por Fletes, descendiente de Heracles, llamada primero de los Heráclidas y después de los Baquíadas, del nombre de Báquidas su quinto rey, contó 12 reyes, pasando después de la muerte de Autómenes, el último de ellos, a ser aristocrático el gobierno, pues se alzaron con él 200 nobles, llamados los Baquíadas por el autor, quienes, repartidos entre sí los empleos, nombraron un presidente con el título de Prítanis. Duró 200 años esta oligarquía.

[63] Eetión descendía de Aulaso, hijo de Melanes, quien procedía al parecer de Ceneo, uno de los lapitas y compañero de Pirítoo en la guerra de los centauros.

[64] El epíteto dado a Corinto, que equivale a _superciliosa_, aluda a lo alto y escabroso de la ciudad, o al vecino monte Acrocorinto, en cuya cima estaba una fortaleza inexpugnable. Pirene es una fuente cerca de Corinto, rodeada de mil primores del arte.

[65] Dice Pausanias que se oculto al niño bajo una cesta; pero no es creíble, porque esta especie de mueble pronto lo registrarían los diputados. La soberbia cesta dedicada por los Cipsélidas en Olimpia de que habla después, sería más bien una memoria fastuosa de aquel suceso que un remedo exacto de él.

[66] Ignoro si debo de leer «pero no con la prole de su prole», o más bien, «y aun con la prole de su prole», si nos atenemos a la autoridad de Aristóteles, que en el libro V de su _Política_ cuenta tres tiranos Cipsélidas, Cípselo, Periandro y Psamético, hijo de Gorgias y nieto de Cípselo.

[67] Este aviso tiránico de Trasíbulo, imitado por Tarquinio el Soberbio, tuvo después acogida y aplauso con el nombre de ostracismo en una república que no respiraba sino odio a la tiranía, de modo que Aristóteles, para explicar la naturaleza del ostracismo, se vale de la misma metáfora. En todo cuerpo civil donde reine la envidia triunfará el desmoche de Trasíbulo o el ostracismo de Atenas.

[68] Esta región del Epiro es quizá la Vayelitia, y el Aqueronte el río Verlichi.

[69] Yolco es al presente la aldea Yaco: Antemunte estaba al norte de Terma o de la moderna Saloniqui.

[70] Los antiguos escriben algo más acerca de esta guerra, referida confusamente por nuestro autor. En el año 606 antes de Jesucristo se apoderaron los atenienses de Sigeo, ciudad y promontorio en la Frigia menor, de que estaban en posesión los de Mitilene, quienes se hicieron fuertes en un lugar llamado Aquileo. Habiendo venido a las manos los dos ejércitos, entraron en un desafío los dos jefes. Pítaco, uno de los siete sabios, y Frinón el ateniense, soldado el más gentil de su tiempo, el cual, envuelto en una red que bajo su escudo llevaba Pítaco escondida, quedó rendido y muerto. Ajustose al cabo la guerra con la decisión de Periandro que refiere más abajo nuestro historiador, aunque para conciliario con lo que cuentan los demás, puede creerse que después de la pacificación negociada por Periandro se volvió a renovar la guerra, estando ya en Sigeo el hijo bastardo de Pisístrato.

[71] Estos versos, o algún fragmento de ellos, se leen en Estrabón, aunque tan desfigurados que no los conociera el mismo Alceo.

[72] Témese, con razón, que sea exagerado el número, pues consta por los demás escritores que los ciudadanos atenienses que podían votar en sus asambleas solían ser veinte mil únicamente.

[73] Reprende Plutarco este pasaje de Heródoto como si abominara de las naves que levantaron bandera para la libertad de la Grecia; pero nuestro autor no las llama autoras, sino principio y como señal de tantos desastres como sucedieron, originados de la rebelión jónica y de la ambición persa.

[74] Llámase ahora el Caístro Minderscare y también Carason; el monte Tmolo, el Tomalitze, y Sardes la pequeña aldea de Sardo. La toma de esta antigua capital es hazaña atribuida por unos a los atenienses y por otros a los eretrieos.

[75] El moderno Sarabat, nombre que se da también al Hermo.

[76] Mero pretexto, sin duda; pues los persas abrasaron en Egipto muchos templos, guiados por su principio religioso de que a los dioses no debía encerrárseles entre paredes.

[77] Créese que Salamina estaba donde se halla al presente Puerto Constanzo, cerca de Famagosta, y que Amatunte se llama ahora Limiso.

[78] No entiendo si el ademán de Darío fue una señal de enojo blasfemo o más bien un juramento religioso como adorador del fuego y del cielo.

[79] Era en aquel tiempo un error común de geografía hacer a Cerdeña la mayor de las islas conocidas.

[80] Aquí se manifiesta el método histórico de nuestro autor, que jamás deja su transición siempre que pasa de un punto a otro de la narración. Es alguna vez fastidiosa a los oídos modernos esta recapitulación, casi tanto como aquel _ergo_ con que nos fastidian los escolásticos arábigos; pero sirve para fijar la atención y seguir sin confusión el hilo de la historia.

[81] Ahora cabo de San Andrés.

[82] Eran dos ciudades con el nombre de Soli, una en Cilicia y otra en Chipre; los naturales de esta se llamaban solios y los de aquella solienses.

[83] Los carios en el Asia eran lo que en el día son los suizos en Europa, soldados mercenarios tenidos por gente vil, que por poco dinero vendían alma y vida a quien quisiera comprársela. Acerca de estos episodios históricos de Heródoto, paréceme que así como el arte militar, antes de acometer al enemigo, encanta los combatientes con el ruido de tambores, pífanos y timbales, así nuestro historiador, al irnos a referir alguna acción ruidosa, para suspender más el espectáculo nos sale de improviso con alguna digresión amena y entretenida.

[84] Peleaban los salaminios encima de sus carros a estilo de los héroes de Homero.

[85] Solón indujo a Filócipro a que, dejando el áspero sitio de Arpea, fundase en la llanura una nueva ciudad, a la cual Filócipro quiso dar el nombre de Soli, agradecido al consejo de su huésped Solón. Se acusa de negligente a Meurio, que recogió esta historia, porque no recogió los fragmentos de los versos de Solón en loor de Filócipro.

[86] Peso, situada entre Lámpsaco y Pario: Percote es la Percopa de Homero (_Ilíada_, l. XI, v. 229), situada en la embocadura del río Espiga.

[87] En el día Eblebanda. El título de Estratio se dio posteriormente a Zeus en muchos países.

[88] Esta ciudad, hoy día arruinada, estaba en la Propóntide, en el golfo de Montaña.

[89] La ciudad de estos pueblos de que habla Heródoto (lib. VII, cap. XLIII) sería quizá la Escepsis, donde se quedaron los troyanos bajo el gobierno de Eneas o de Ascanio, si como pretenden algunos no vieron estos ni por sueños a Italia.

[90] Puede que Clazómenas sea Uria actualmente, y Cima, Foya Nueva.

[91] La ciudad era Eunea (_Novem viæ_), cerca de la cual fundaron los atenienses la colonia de Anfípolis, treinta y dos años después de la muerte de Aristágoras.

[92] Sin duda los persas solían con frecuencia, con un despotismo inhumano y contrario al derecho de gentes, obligar a naciones enteras a la trasmigración; pero en este caso no fue más que una imputación con que Histieo, solo para poder volver a su patria, la metió en tal confusión. Muchas perfidias pueden aprenderse en la historia de los griegos al lado de heroicas hazañas y virtuosos documentos.

[93] Mucha habilidad política es preciso atribuir a Histieo, para que en su breve paso por Sardes pudiese tramar una conjuración y seducir a los mismos persas.

[94] Lade se cree ser al presente Jaca o quizá Fermaca.

[95] Parece que dejaron de concurrir con sus naves cuatro ciudades jonias, según las enumeraba el autor (L. I, c. CXLII), a saber, Éfeso, Colofón, Lébedos y Clazómenas.

[96] Véase l. III, pár. CXXXIX.

[97] Promontorio enfrente de Samos.

[98] Ignoro cómo concertar a nuestro autor que da este templo al saco en tiempo de Darío, con los escritores que afirman que el templo Didímeo, cerca de Mileto, fue entregado a Jerjes con sus tesoros por los Bránquidas, que cuidaban de él, los cuales eran sacerdotes de la familia de Branco.

[99] Dos colonias sibaritas en la Lucania.

[100] Zancle era el nombre de Mesina, antes que la reedificasen los mesenios, como dice Pausanias, contrario en esto a Heródoto, que atribuye esta empresa a los samios. De la pequeña ciudad de Calacte nada queda al presente; sus ruinas se creen no distantes del lugar San Marcos.

[101] Estos locros, colonos de otros locros de Acaya, moraban en la Calabria ulterior, y las ruinas de su ciudad llevan el nombre de Palépoli, cerca de Gieraci.

[102] Colonia de los rodios, al presente Terranova.

[103] Unos colocan esta pequeña ciudad a 20 millas de Mazara, otros en el presente lugar de Longobardo.

[104] Al presente llamada Termini.

[105] Poco duró el fruto de la perfidia de los samios, habiendo luego, según Tucídides, sido echados de Zancle por Anaxilao.

[106] No puede bastantemente alabarse la clemencia de Darío y la ley de los persas de que por un solo crimen nadie debiese ser castigado, ni por muchos, si son más y mayores los servicios precedentes.

[107] Nada más que el nombre se halla de estos apsintios. En un códice antiguo se lee algo variada la historia, diciendo que los apsintios y no los doloncos fueron quienes consultaron al oráculo.

[108] No puede ser esta la vía sacra que describe Pausanias desde Atenas a Eleusis, sino aquella por donde, según Estrabón, se llevaban las víctimas sacras de Atenas hasta Delfos.

[109] Era esto entre los griegos indicio de familias nobles y poderosas, que en mayor aprecio tenían la victoria de sus cuadrigas olímpicas que los romanos la pompa de un triunfo.

[110] Cornelio Nepote da principio a sus _Varones Ilustres_ con un anacronismo indigno de un estudiante, confundiendo este Milcíades el cipsélida con el otro Milcíades, hijo de Cimón.

[111] Sin auxilio de nuevos códices es imposible corregir en este pasaje el embrollo de cronología. Porque desde el principio de la dominación de Milcíades hasta que los escitas invadieron el Quersoneso, pasaron por lo menos diez años, mientras aquí solo pone tres, y su restitución a sus dominios hubiera debido hacerse en el tiempo que el general Ótanes subyugaba la Tracia, lo que no parece verosímil. Entre la invasión de los escitas y la de los fenicios, entre los que solo coloca el autor el intervalo de tres años, trascurrieron lo menos once: y prueba de ello es el haber llegado ya a ser capitán de galera Metíoco, hijo de Milcíades, que según el cómputo de Heródoto solo contaba entonces seis años.

[112] Este hecho me persuade de que sublevada la Jonia se había aprovechado Milcíades de la ocasión para recuperar sus dominios, que sin duda había prudentemente abandonado al volver Darío de la Escitia, y que entonces por la invasión de los fenicios desamparó segunda vez.

[113] Soy de la opinión de los políticos que piensan ser menores los males públicos en un imperio grande, y si pudiera ser universal, que los de los pequeños dominios, por libres e independientes que sean; lo cual puede observarse en la Jonia, armada antes a menudo con guerras intestinas entre sus ciudades, y víctimas de la turbulencia de los republicanos o de la prepotencia de los pequeños señores, reducida entonces por el persa a componer pacíficamente sus diferencias.

[114] El año 492 antes de J. C.

[115] Política astuta de Mardonio, que quería someter a los vasallos ganándolos con apariencia de libertad, que en una república dulcemente engaña.

[116] Después de la expedición de Búbares, sobornado por Alejandro (l. V, c. XXI), debió la Macedonia mantenerse todavía independiente del persa. Los vecinos ya subyugados de los macedonios serían sin duda las naciones que lindaban con ellos hasta la Propóntide.

[117] Es la moderna Eriso: el célebre Atos se llama en el día Monte Santo.

[118] Los brigos son los mismos que los frigios, mudada la F en B al estilo de los macedonios, y procedían de los frigios del Asia.

[119] El continente tracio situado entre los ríos Estrimón y Neso.

[120] Era este hermano de Cadmo, que le dejó con una colonia de fenicios en la isla a que dio nombre.

[121] Abdera, ahora Asperosa.

[122] Quizá este Crío sería un luchador a quien alabó Simónides en una de sus poesías; en tal caso la pregunta de Cleómenes al egineta de cómo se llamaba, naciera más bien de ánimo de insultador que de verdadera ignorancia de su nombre, que tan célebre debiera ser.

[123] Estas alusiones al nombre o satíricas o laudatorias, si se hacen parca y oportunamente, cuales alguna vez las usó Cicerón, no las rechaza el gusto más delicado; pero si se buscan afectada y frecuentemente, como en Italia y España en el último siglo, son indicios de un gusto depravado y corrompido.

[124] Ignórase a qué poetas alude el autor: lo cierto es que los escritores griegos, menos Jenofonte y Plutarco, son contrarios a esta opinión de los lacedemonios.

[125] Esta división del reino había reducido el estado a una verdadera anarquía antes de Licurgo, aunque bajo la legislación de este, que mudó la monarquía en república, quizá la emulación entre dos príncipes subordinados al estado pudo ser incentivo para la virtud.

[126] Para buscar la genealogía de los reyes dorios o Heráclidas es preciso inquirir la de Heracles y la de los reyes de Argos, de quienes este descendía. El reino de Argos, fundado por Ínaco el año 2148 del mundo, duró 550 hasta Perseo su décimoquinto rey, que fundó a Micenas, dividiéndole en dos reinos y continuando a reinar en el de Argos los descendientes de Perseo. Ahora bien, Perseo, bisabuelo de Heracles, era oriundo de Egipto por su abuelo materno Acrisio, descendiente de Hipermnestra, hija del egipcio Dánao, que había traído a Grecia una colonia. Así se ve que la narración de Heródoto, tanto en sí, como por ser la expresión de la opinión común de los griegos, de que no sale fiador, no mereció la reprensión de Plutarco.

[127] Otros quieren que estas guardias reales subiesen a 300.

[128] El medimno venía a tener 6 celemines.

[129] Eran los próxenos unos comisarios o cónsules encargados de los negocios de las otras ciudades, en cada una de las cuales había otro próxeno nombrado por los espartanos para agente de sus intereses. Los pitios y el agorero asesor de los reyes venían a ser, si se me permite la expresión, los teólogos del estado.

[130] Las leyes de Licurgo obligaban a que los espartanos comiesen en comunidad repartidos en sus respectivos refectorios o _sisitía_, como se llamaban, en los que los reyes con sus éforos y gerontes formarían mesa aparte.

[131] Este uso, establecido en Egipto por una ley de Sesostris, puede ser útil al buen orden de las clases y al progreso de las artes; pero sobre parecer contrario a la libertad civil, esclaviza los ingenios, impidiendo lanzarse a los oficios para los que cada cual se sienta naturalmente inclinado.

[132] Conjeturan algunos que el abuelo de Leotíquidas sería Agesilao y no Agis, y que Leotíquidas y Demarato serían primos.

[133] Mucho contrastan con la severidad de Licurgo esas indecorosas danzas introducidas por él en su patria.

[134] Solían en el patio de las casas o delante de él levantar los gentiles un altar y una estatua a Zeus Herceo o _presidente de la luna_.

[135] Heroo es una capilla o templo dedicado a algún héroe o semidiós pagano.

[136] La moderna Zante.

[137] Al presente es un fuerte llamado Muchli.

[138] Era un lago, y quizá también una ciudad con el mismo nombre.

[139] En el día Calamata; Nauplia es Napoli de Romania. El Erasino, hoy Rasino, es un río que va a confundirse con el Ínaco, hoy Planizza, antes de entrar este en el golfo de Napoli.

[140] La victoria de una mujer, a que se refiere el oráculo, y que Heródoto no especifica, no puede ser otra que la citada por Pausanias de una matrona llamada Telesila, célebre poetisa, quien supo animar a las mujeres argivas, que por haber salido sus maridos a la campaña se hallaban solas en la ciudad, de tal modo que, cerrando las puertas y subidas a los muros, rechazaron las tropas de Demarato y de Cleómenes, que daban ya el asalto a la plaza.

[141] Este templo de Hera se hallaba en los confines de Argos y de Micenas.

[142] No hallo el nombre moderno de Figalia o Fialia, vecina a Mantinea, ni el de Tirinto, arruinada por los argivos.