Los nueve libros de la Historia (1 de 2)

Part 40

Chapter 404,165 wordsPublic domain

[306] Esta confusa noticia sin duda nace de los fenicios, que dirían que el electro venía del norte, donde lo arrojaba al mar un río que llamaban Rodaune, nombre que los griegos convertirían en Erídano.

[307] De ellos volverá a hablar Heródoto en el libro IV. La abundancia de oro que supone en el norte de Europa es fabulosa.

[308] Nada puedo encontrar en ninguno de los viajeros acerca de este río ni de cuanto le pertenece. Si los corasmios, cuyo asiento no se sabe fijamente, no se colocaran comúnmente en los confines de la Partia, se sospechara que el país descrito es el de Cachemira, al norte del Indostán, que se cree fuese antes un lago encerrado entre montes, y desaguado por una quebrada abierta a ruegos de Kacheb, según los indios, o por la violencia de algún terremoto.

[309] No es verosímil que Intafrenes, si algo maquinaba, hubiese dado aquel paso tan falso que le imposibilitaba encubrirse por más tiempo; más bien que víctima de su conjuración doméstica, lo fue de la venganza de Darío.

[310] Se ignora si Heródoto imitó a Sófocles en este pasaje, o si el último en su _Antígona_ imitó al historiador. En Luciano se lee una máxima semejante, en que un escita saca del incendio a un amigo con preferencia a su mujer y a sus hijos.

[311] Era esta la tercera satrapía, situada en la Bitinia, en las costas del Helesponto.

[312] Vivía Anacreonte en los reinados de Ciro, Cambises y Darío.

[313] Entre el tiempo en que Minos tuvo el imperio del mar de Grecia, y aquel en que vivió Polícrates, hubo muchos pueblos que mantuvieron el dominio naval.

[314] Este era el nombre propio del templo de Hera, en Samos.

[315] Debe entender el autor por tiranos de Siracusa a Gelón y a Hierón el Viejo, célebres por sus virtudes y amor a las artes. En cuanto al juicio sobre Polícrates, no se dude de su talento superior, de su magnificencia y protección a Pitágoras y a Anacreonte; de su humanidad para con los samios, y de su violencia para con los extraños se habla con mucha diversidad. Acerca de su muerte, feneció quizá desollado vivo, o cortada la cabeza y puesto en un palo, que eran los más crueles suplicios entre los persas.

[316] Los persas fueron los autores de la economía y orden político de una vasta monarquía distribuida en varias provincias, sin que entre ellos hubiera unas de dominio real y otras de dominio feudatario, sino que todas eran otros tantos reinos subalternos bajo el gobierno de su sátrapa dependiente del emperador, forma que aún se observa en algunas provincias de Persia en que dura todavía el empleo citado de secretario de oficio, a quien dan el nombre de _vakanavisch_.

[317] Sin disputar a Democedes su riqueza, no creo que contando el talento por mil escudos, le diera Egina los mil, Atenas más de mil setecientos escudos, y Polícrates dos mil, pues no era entonces en Grecia tan abundante la moneda.

[318] Esta razón, tomada acaso por el autor de Demócrito, su contemporáneo, aunque harto material a primera vista, se explica perfectamente, en cuanto maleado el instrumento del sentido, no puede el alma inmortal usar de toda la eficacia y gallardía del espíritu. Respecto al discurso entero, se ve que Heródoto creía a los médicos no solo discretos en la elocuencia familiar, sino aun sofistas, maestros de ella en los palacios.

[319] Las fuerzas prodigiosas de este atleta crotoniata, o Sansón profano, se leen en mil autores.

[320] La Yapigia o Messania es la península de Calabria, cuyo istmo está entre Brindis y Tarento. El mismo Gilo, libertador de los persas, fue probablemente quien rescató a Pitágoras, cautivo de Cambises.

[321] Esta respuesta, más insolente que libre, muestra que al mando puede aplicarse el proverbio «_lupum manibus tenes_», siendo más peligroso el soltarlo que molesto el retenerlo.

[322] En este pasaje he tenido que valerme de las palabras modernas _aparador, vajilla, repostería_, para expresar el lujo antiguo, que se reducía por lo común a vasos preciosos de oro con varios emblemas y colores.

[323] Plinio da por común el parto de las mulas en África y Capadocia.

[324] Infiérese de aquí que Beroso, citado por Josefo, se engañó cuando dijo que Ciro arruinó los muros exteriores de Babilonia.

[325] Este era el pretexto de la guerra; el motivo pudo ser o el deseo de vengarse de la repulsa indecorosa con que el rey de los escitas, según Justino, negó a Darío una hija por mujer, o la ambición de extender más bien la gloria que los intereses de su imperio con la conquista de una nación más belicosa que rica y abundante.

[326] Plutarco, citando a Heródoto, da la razón de esta barbarie, la que se hacía, según los mejores intérpretes, para que los esclavos revolvieran la leche de sus amos, lo que se comprenderá si suponemos que giraban incesantemente alrededor de las vasijas, con peligro de caer turbada la cabeza si tuvieran vista.

[327] Sin duda los escitas invasores de Media, habiendo salido sin sus mujeres, pensaban volver en breve a su país, después de haber dejado en el Asia algunas colonias, y sin duda se apresuraron sus mujeres a unirse a los esclavos ciegos, pues aquellos hallaron ya a su vuelta una falange de espurios tan crecida. Temerosas ellas por su infidelidad, contribuyeron acaso más que el látigo de los hombres a la reducción de los esclavos, en cuyo castigo se ensañaron cruelmente. Dos monumentos nos quedan de esta guerra _servil_: el uno la estatua ecuestre con el látigo en la mano que se ve en Novogorod, ciudad situada en la antigua Escitia; el otro la costumbre de presentar las moscovitas a sus futuros esposos una varilla obra de sus manos.

[328] El sabio Bayer, académico de San Petersburgo, quiere que este origen de los escitas se entienda de la época en que empezaron a formar una sociedad civil, época que coincide con los últimos años de la esclavitud de los hebreos en Egipto. El mismo conjetura que Targitao pudo ser un príncipe hijo de algún papeo y de alguna princesa de los cimerios situados cerca del Borístenes; pero si estas fábulas son susceptibles de explicación histórica, no así de todas; pues ¿qué verdad puede esconderse en los dones de oro de Arpoxais?

[329] _Escitas_ significa en su mismo idioma _ballesteros_, palabra que aún se conserva en las lenguas septentrionales de origen escítico. Los atenienses no dejaron de nombrarlos escólotos o tolotas.

[330] Algunos comprenden el país de los escitas entre el grado 45 y 57 de longitud y el 47 y 55 de latitud; hay quien lo extiende desde el grado 25 hasta el 110 de longitud. Esta enorme diferencia no es más que de palabra, según se coarte el nombre de escitas, o se aplique a todos los pueblos descendientes de Jafet, establecidos en el Asia septentrional hasta el Danubio.

[331] Toda esta narración, a más de fabulosa, es singularmente oscura. De la isla Eritía no consta si era la de Cádiz u otra que el mar haya hecho desaparecer: de Gerión, no se sabe si vivía en el Epiro o en Cádiz: de Heracles no está averiguado si era el griego o el fenicio. Querer además que Heracles de vuelta de Cádiz tocase con sus rebaños en Escitia, es un error inepto y grosero de los griegos del Ponto, quienes sin embargo, a pesar de Heródoto, acertaban en decir que el Océano rodeaba la tierra.

[332] Hilea, así llamada por estar poblada de bosques, hoy día pequeña Tartaria.

[333] Véase en la historia universal la serie de estos reyes, ordenada tan bien como permite la falta de monumentos.

[334] Más oscuros que las tinieblas cimerias son el origen, la primera situación, extensión y descendencia de los escitas. Ora se les haga descender de Jafet como una ramificación de los celtas; ora de Cam e hijos de Cus, como lo persuade el mombre de Cush que lleva el país en que al principio moraban cerca del río Gihón; ya se coloque su cuna en Armenia, ya en la Media, parece que los escitas eran un pueblo particular distinto de las naciones del Asia septentrional, más bien que el conjunto de estas y de los habitantes septentrionales de Europa que se extendieron por la Polonia, Rusia, Siberia y Tartaria, desde el Danubio hasta la China, pues no formaban tantos pueblos una nación homogénea, sino muchas de muy distinta raza y carácter.

[335] Esta región, que llevaba también el nombre de Táurica, es la moderna Crimea, y el Bósforo cimerio el estrecho de Cafa. Si el principio del reino de los escitas cerca del Borístenes se coloca con Heródoto mil años antes de Darío, la emigración de los cimerios, sucedida apenas cien años antes, no puede convenir con el primer establecimiento de los escitas, a no ser que digamos que estos no echaron a los cimerios sino mucho después de su llegada, o que la invasión de aquellos pueblos en Media fue muy posterior a su expulsión de su primitivo país.

[336] Este poeta viajante, más antiguo que Homero y quizá su maestro, tenía mejores noticias que Heródoto, pues su relación da a entender bastante la situación de estos pueblos y el modo cómo unos a otros se impelían. Tomando el Araxes por el Volga según parece, los isedones y maságetas situados en las llanuras entre levante y norte del mar Caspio, hasta dar con el río Óral o Yaik, lindaban por el norte con los arimaspos, llamados monóculos por cerrar un ojo al hacer la puntería; y no distante de los montes Rijeos u Outálicos, en el país de los samoyedos, caían al norte los grifos, y dentro del círculo polar los hiperbóreos, cuyo sueño semestre, lo mismo que el oro de aquellos, no son más que fábulas nacidas de la ignorancia.

[337] Artace era una aldea de Bitinia; Proconeso, hoy día Mármara; Cícico, poco distante de ella, se llama o Espiga o Palermo.

[338] Los boristenitas eran algunos griegos situados entre el Dniéper y el Bog, o bien Hípanis: los calípidas ocupaban la parte de la comarca de Barclao, en Podolia, y de Okzakow; los alazones estaban en la Podolia hacia Kaminiak; los _labradores_ ocupaban la Moldavia, la Valaquia y parte de Transilvania; los neuros estaban en la Rusia Negra.

[339] No se nos da el nombre de los países ocupados por estos nómadas, aunque parece son los mismos de los cosacos; los _labradores_, distintos de los del mismo nombre, vivían al oriente del Dniéper, entre este río y el Bog hasta Kiev; y por el mediodía bajaban hasta el Panticapes, vecino al Sasuara o quizá el mismo.

[340] La fosa comenzaba desde el Gerro y paraba en la laguna Bice. Estos escitas regios poseían la parte oriental de la Crimea y el país de los tártaros nogayos. En cuanto a los melanclenos, se les coloca en el territorio de Moscú.

[341] Los saurómatas, diferentes de los sármatas, ocupaban a la parte oriental del Tanais o del Don el país de la nueva Rusia; poco más al septentrión, en los confines de Astracán, estaban al principio los budinos, que en su emigración pasaron a la Polesia.

[342] Los tiságetas, colocados entre el Volga y el Don en el grado 52 de latitud, corresponderán al gobierno de Boronesis; y más al mediodía y al occidente del Don caerían los yircas, y no los tucas como leen algunos. Los escitas sublevados estarían hacia Kazán.

[343] No se halla país ninguno montuoso hasta los montes rifeos o urálicos que ciñen la Siberia. En cuanto a les argipeos, no distarían del país donde al presente está Oremburgo.

[344] Se coloca a los egípodas en los montes rifeos en 55 grados longitud y 81 u 82 de longitud; los isedones en los 52 grados de latitud y 90 de longitud ocupan el país de Tobolsk. Hasta ahora no se ha conocido pueblo alguno bajo el mismo polo, único a quien correspondiera una noche de seis meses.

[345] Entrambos pueblos, por más fabulosos que sean, se les coloca en el grado 90 de longitud; a los grifos en el 55 de latitud; y a los arismaspos en el 52.

[346] Estaban en las costas del Ponto Euxino, cerca del Bósforo cimerio. Heródoto habla con más juicio que Aulo Gelio y Macrobio, que creían a todo mar incapaz de helarse.

[347] Lib. IV, v. 86.

[348] No dejó Bayer, el geógrafo de Escitia, de dar lugar fijo en su mapa a esas plumas, haciéndolas volar más allá de Nóvgorod. Para expresar los copos de nieve, más propia que la metáfora de las plumas, parece la de lana. David ha dicho: _Dat nivem sicut lanam_, y Virgilio en sus _Geórgicas_:

_Tenuia nec lanæ per cœlum vellera ferri._

[349] No parece que estos hiperbóreos fuesen una nación formada como algunos han creído, sino colonos griegos del Ponto, más allá del monte Boras en Peonia, ultra o hiper Boream; de otro modo no comprendiéramos cómo hubieran hallado espigas en un país helado, ni menos hacerlas pasar a Delos. El uso de ofrecer las primicias, transportado de Fenicia por Cadmo, estaba muy en boga entre los griegos, de quienes podían derivarlo los del Ponto.

[350] Algunos llaman a Arge Ecaerge, y creen que estaba con su compañera Opis en el mismo sepulcro que las dos vírgenes anteriores.

[351] Si Olén, como dice Suidas, fue inventor del verso épico, será preciso hacerle muy anterior a la guerra troyana, cuando ya parece que aquel verso era común en boca de muchos cantores.

[352] En esto decía verdad Heródoto, aunque refutado por Estrabón, como lo prueba el descubrimiento de las tierras australes. De las reflexiones que siguen, aunque erradas a veces, se colige que no era nuestro autor fácil en asentir a lo que corría, por más que lo fuese en referirlo.

[353] Estos saspires no pueden ser otros que los pueblos de Albania o de la Iberia.

[354] Así debe leerse en vez de Mariandino, pues este seno estaba en el Ponto, y el Miriándico de Heródoto en las costas meridionales de Fenicia cerca de Miriando.

[355] Bajo este nombre parece que el autor comprende aquí a los fenicios, palestinos y hebreos.

[356] Este nombre lo toma el autor en varias acepciones para designar ya el mar Rojo, ya el del sur, ya el océano que ciñe la Arabia y la Persia y la India.

[357] Debe disimularse a Heródoto que quiera pasar las mieses de Grecia a las costas africanas, como también el que no crea que los africanos tienen el sol a mano derecha. En cuanto al viaje, no dudo que hubiese ya sido hecho en gran parte por las célebres flotas de Salomón.

[358] Ignorándose la situación de esta ciudad, no van acordes los críticos sobre el río por donde bajaron al mar aquellos navegantes. Unos pretenden que fuera el Ganges; otros el Hidaspes, bajando por él al Zaradro, y de allí al Indo; otros, en fin, quieren que sea el mismo Indo.

[359] Esto desacredita la opinión de los que creen que los griegos debiesen su cultura y enseñanza a alguna nación septentrional, pues esta les hubiera instruido de que ningún mar ciñe a la Europa por levante, y que el Boreal la ciñe por el norte.

[360] Al principio de la dispersión de los hijos de Noé las provincias repartidas llevarían el nombre de la familia o nación que las ocupó; pero las tres partes serían entre tanto anónimas, o por mejor decir no existiría aún su división. Los nombres de Asia, Prometeo, etc., se cree que pertenecieran a los celtas domelianos establecidos al principio en la Frigia, y de allí extendidos en la mayor parte de la Europa.

[361] No concuerdan los críticos en el nombre moderno de estos y otros ríos. El Tiras parece ser el Dníster o el Turia de los Turcos. Hípanis el Bog; Borístenes el Dniéper, Panticapes el Samara, Tanais el Don; acerca de Hipaciris y Panticapes se duda cuáles son.

[362] El Pórata es sin duda el Prut moderno, Tiaranto el Alaut, Áraro el Moldava, llamado también Hierasto por Ptolomeo; Náparis el Janolitza, Odreso el Argisca, conocido entre los griegos por Ardusco.

[363] El Maris, vecino a sus fuentes, se llama al presente Maroch, y después pierde su nombre entrando en el Teisse; los agatirsos estaban en la Transilvania occidental. Dejo de dar los nombres modernos de los ríos que siguen, así por no entrar en disputas geográficas, no tan necesarias para el hilo de la historia, como por no tener libros que pudiera consultar. Haría un relevante servicio a las letras el que diese una geografía antigua con los nombres modernos al lado.

[364] Estos cinetas o cinesios estarían vecinos al cabo de Finisterre. En el lib. II, pár. XXXIII, lleva vertidos los mismos errores acerca del curso del Istro.

[365] Los tiritas estaban donde al presente se hallan Rielogord y Butziaki. La laguna de donde sale el Tiras o Dníster está en la Rusia roja entre Presmilia y Leópolis.

[366] En la Podolia de Polonia. Lo que añade el autor acerca de los caballos salvajes, puede ser una prueba de la fundada opinión de Bayer, de que la población de los países septentrionales de Europa es la más moderna de ella, habiendo sido lenta la emigración de los hijos de Jafet hacia los climas más fríos del norte. Sospéchase si la fuente que amarga al Hípanis sería el riachuelo Sinauda.

[367] El Dniéper o Borístenes sale de unos pantanos en el gobierno de Smolensk: después de un curso de casi 200 leguas, en el cual se cuentan 13 cataratas, entra en el Mar Negro entre Otzankon y Kinbourn. En cuanto a la riqueza de este río tan ponderado por el autor, no creo que le ceda en ella el Volga, que mantiene más de un millón de vecinos ocupados en su pesca.

[368] Madre de los dioses, sería Cibeles, adorada no de los escitas, sino de los griegos boristenitas, o quizá Ceres, debiéndose leer Deméter.

[369] Este río que Bayer llama el Samara, creen otros que sea el Conscavada, y otros el Vorsklo nacido en Moscú, y que corre por Polonia y Ucrania hasta entrar en Dniéper.

[370] No existe esta ciudad; el golfo donde estaba entre los tártaros de Precop y los nogayos se llama golfo de Nigrópolis, y la larga península titulada Dromo de Aquiles, es ahora Fidomii. El río Hipaciris quieren algunos que sea el Degua de la Ucrania.

[371] El Gerro parece ser el Sem, que corre por el distrito de Kiev, cerca de la ciudad de Gloskof.

[372] Esta laguna, llamada Ivan, no está lejos de Toula, en el gobierno de Veroneie. El Hirgis será probablemente el Don pequeño llamado Sevierski.

[373] Parece que miraban por reina propia a su diosa Tabita, la Hestia de los griegos y la Vesta de los latinos.

[374] En vez de los calderos usaban los antiguos escoceses de pellejos para cocer la carne, como lo hacen los beduinos y los tártaros en el día. La falta de leña en Escitia deberá entenderse, no de lo interior del país, lleno de bosques, sino de la costa marítima en la pequeña Tartaria, o en el territorio de los circasios y cosacos.

[375] Esta narración parece fabulosa o al menos exagerada: ni esas descomunales piras convienen con la escasez de leña en Escitia poco ha mencionada. Tal vez Heródoto, mal informado, convirtió en hacinas de leña los grandes bosques que consagraban los escitas a sus dioses, caso de que no conociesen los templos; aunque si es verdad que los esclavones fueron de origen escítico, se habrá de decir que con el tiempo introdujeron el uso de edificarlos, pues la religión de los antiguos rusos está llena de ídolos, de templos y de bosques sagrados.

[376] Esta moda bárbara y delicada crueldad parece haber sido común a las naciones de origen turco y tártaro. Seguíanle los isedones, y del mismo modo los hunos, longobardos, ávaros, búlgaros y otros pueblos septentrionales, esparcidos más tarde por el Imperio romano.

[377] Si no se supone que los griegos mintieron mucho por odio al describir los usos de sus enemigos los escitas, será preciso confesar que la justicia y virtud pública que los antiguos atribuían a estos, tenía más de bárbaro que de humano, como se ve en el acto de castigar los hijos inocentes de un padre culpado.

[378] Ceremonia semejante practicaban los medos y lidios (Lib. I, párr. LXXIV), y los árabes (Lib. III, párr. VIII).

[379] De los eslavones se cuentan ciertas ceremonias funerales algo parecidas a las de los antiguos escitas, especialmente respecto al festín religioso llamado _Trizna_, que se celebraba tan espléndido como era posible. El mismo uso persevera en Rusia donde apenas se hace entierro sin que se sirva a los asistentes alrededor del cadáver toda especie de licores.

[380] Al presente es el cáñamo un ramo de comercio tan considerable en Rusia, que, según Levesque, abastece de velas y jarcias a toda la marina de Europa: si bien no sabemos si habrá en ello hipérbole, puesto que el cáñamo, poco conocido en Europa en tiempo de Heródoto, se ha hecho cosecha en muchas partes de ella.

[381] Parece indicar con esto que con dicho vapor y sahumerio, no menos capaz de alegrar y embriagar que el buen vino, sudarían los escitas y moverían la misma zambra que los beodos.

[382] No miraban, a lo que veo, los soberanos de Escitia por cosa indigna el dar muerte por su mano a los reos, como lo practicaron algunas veces a su ejemplo los zares de Rusia y entre ellos el mismo Pedro el Grande. Además, Saulio podía ser movido contra su hermano Anacarsis, menos por el celo de las costumbres patrias que por envidia contra un príncipe tan ilustrado, enviado por su padre a Grecia para instruirse.

[383] Disputan largamente los críticos sobre la lengua y literatura céltica. Leibniz distingue dos lenguas primogénitas y como matrices nacidas de la confusión de Babel, jaféticas y arameas, las que no falta quien las quiera dos dialectos y nada más de la lengua común, que antes de la dispersión hablaban los Noáquidas. Sin hablar de la aramea, usada entre los hijos de Cam y de Sem, la lengua jafética fue común a los celtas y sus descendientes esparcidos por el Asia menor y la septentrional y por la Europa entera, la que se pretende que sea la gomeriana, que se habla al presente en el condado de Gales. Divididos los celtas en tantas y tan distintas naciones, multiplicáronse los dialectos de la gomeriana, de la cual proceden la persa, la arábiga, la griega, la latina y la escítica con sus ramificaciones de eslavona, polaca, sajona, sueca, etc. En cuanto a los escitas, parece que no aprendieron el uso de las letras antes de su expedición al Asia.

[384] Este era el nombre de la ciudad que al presente se llama Okzahoro en la Besarabia.

[385] En varias naciones era uso común pasar revista antes de una batalla, haciendo que cada soldado dejase una flecha en un cesto, y que llenos y sellados los cestos se guardasen para otra revista después de la batalla, mandando que cada soldado sacase de ellos su flecha para que así el número residuo de flechas indicase el de la gente perdida. No da, sin embargo, lugar a mucha exactitud la conjetura del caldero de los escitas, aunque su manera de vivir, la extensión del país y la feracidad del terreno, todo persuade que debía ser muy numerosa aquella nación.

[386] Al salir el rey a campaña, todo persa de edad para las armas debía acompañarle.

[387] Aunque consta de los antiguos que había en la entrada del Ponto un célebre templo de Zeus Urio, desde el cual se extendía la vista hasta las Cianeas, dos peñascos llamados al presente Pavonatas, situados en el Bósforo de la Calcedonia, hoy estrecho de Constantinopla, la inutilidad de esta navegación de Darío solo con objeto de gozar de una perspectiva, hace a muchos dudoso el sentido, vertiendo «sobre la cubierta de la nave».

[388] La Propóntide es el mar de Mármara; el Helesponto el estrecho de Galípoli, donde se hallan en el paraje más angosto los Dardanelos.

[389] Este río de Capadocia se llama al presente Pormon, y Temiscira en el Ponto de Galacia se llama Sirio. Los sindos se cree estarían en la pequeña Tartaria, cerca de Colotmacorca o de Taman.

[390] Mar de Zabache.

[391] Otros le llaman Ténaros: se cree que es el mismo que el Tunza.

[392] Hereo es al presente Recrea; Perinto, Heraclia; y Apolonia, Sisópolis. El río Hebro parece ser el Mariza, y la ciudad de Eno la que los Turcos llaman Ignos.

[393] Artisco será el mismo río que Ardesco, no lejos de Adrianópolis, que está donde los antiguos odrisas.

[394] Estos getas, tal vez los mismos que los dacios, habitaban en los confines de la Moldavia y Valaquia. Salmideso es acaso la presente Stagnara, y Mesambria, Mesember.