Los nueve libros de la Historia (1 de 2)
Part 41
[395] Los dos nombres que pone aquí el autor se cree que pertenezcan a la lengua lituánica; que Samolxis, como si fuese _Ziamclusks_, signifique el dios de la tierra, y Gebeleicis lo mismo que Givaleisis, autor de la quietud.
[396] Si Samolxis no fue en este artificio discípulo de Pitágoras, pudo ser su maestro, pues otro tanto maquinó aquel en Crotona. Esta ignorancia de la inmortalidad entre los getas o docos antes de Samolxis hace pensar que serían una rama de escitas más bien que de celtas, quienes instruidos por los euretes, druidas o bardos, parece que jamás olvidaron aquel dogma.
[397] Con semejantes nudos forman los bárbaros de América sus calendarios.
[398] Esta ciudad sobre cuyas ruinas se halla fundada Topetarkan estaba en la costa occidental de la Crimea sobre un gran promontorio que corría hacia levante.
[399] La primera es la costa que desde el Istro corre hasta la punta meridional de la Crimea; la otra la costa oriental de Crimea que sube hasta el Bósforo cimerio, hoy estrecho de Cafa.
[400] Al presente Calabria. Es verosímil que este pasaje fuese escrito o retocado por el autor cuando se hallaba en Italia, pues se vale de la comparación de la Yapigia como más conocida que la del promontorio de Sunio, para dar a entender la situación de los táuricos en Crimea.
[401] El primer país es la Crimea, que de oriente a poniente tiene 60 leguas, y 36 de norte a mediodía; el segundo la Tartaria menor, donde está Precop, antes dicha Tafra, y se extiende 130 leguas por la costa occidental del mar de Zabache, hasta la punta donde esta Azov, o la antigua Tanais, en la embocadura del Don.
[402] Vivían los agatirsos en la Transilvania occidental; los neuros en la parte oriental del palatinado de Leópolis, Belza y Volhinia; los andrófagos y melanclenos no lejos de Moscú.
[403] Fuera de este cuadrado deja Heródoto todo el Cubán y la Tartaria de los circasios, países que formaron después una gran parte del reino del Bósforo extendido desde el golfo de Nigrópolis hasta la Cólquide.
[404] Siendo vario entre los geógrafos el cómputo de las jornadas, hace bien el autor en fijar el número de estadios por jornada. Las diez jornadas primeras las toma Bayer desde el grado 45 al 57 de longitud, contando las sinuosidades que forman las orillas del mar, y las 20 últimas desde el 47 al 55 de latitud. Así que aquel país comprendía la Moscovia, Tartaria menor, Crimea y Lituania con buena parte de Polonia, Hungría, Valaquia, Bulgaria y Moldavia; y aun hay quien extiende los límites de la antigua Escitia desde los Alpes y el Rin hasta el mar de Kamskatka.
[405] Los griegos hacen a su Ifigenia la sacerdotisa de Artemisa y no la diosa misma a quien sacrificasen los táuricos. Véase la Ifigenia en _Táuride_ de Eurípides, obra maestra, de donde no quisiera que el fino gusto del abate D. Juan Andrés hubiera desechado los dioses y las personas alegóricas. Lo bello en este género es relativo a la constitución de la sociedad.
[406] La primera habitación de los neuros se coloca al levante del Borístenes en las cercanías del Degua.
[407] Los budinos, después de arrojados de su antiguo país, habitarían los palatinados Chelmense y Brescianense en los confines de la Polesia. De la emigración de los budinos nació quizá la fábula de que Gelono y Agatirso fueron echados de la Escitia por su madre (pár. X de este libro).
[408] Actualmente Crin, de la cual la Quersoneso Táurica tomó el nombre de Crimea.
[409] Convendría probar la existencia de las amazonas de Libia, del Asia y América que niegan los modernos, y que con placer defendería yo, si fuera oportuno en este lugar, purgándola de las fábulas con que los poetas han desacreditado por embellecerlo un hecho que no puede desecharse enteramente sin negar la fe humana a la historia antigua.
[410] Esta narración, según observó Hermógenes, pinta a los ojos con los más vivos colores el carácter de las personas, cumpliendo Heródoto en este lugar lo que decía Tulio, que la historia es prima hermana de la elocuencia oratoria respecto a la delectación de los lectores, sin llegar a la contienda de los afectos.
[411] Heródoto aplica a las mujeres escitas las costumbres da las griegas, harto inconvenientemente quizá, pues siendo aquellas de origen céltico no tendrían usos tan domésticos, se dejarían ver más en público y en las asambleas, vicio muy notado entre los celtas.
[412] El origen, habitación y emigración de los sármatas es cosa oscurísima. Heródoto los hace descendientes de los escitas libres y de las amazonas; Plinio, de los medos; y otros los creen una raza de escitas que de la Iberia habían pasado a la Tartaria de los circasios. Así, pues, si dividimos la Sarmacia en asiática y europea, diremos que habitaron antes en la primera, teniendo por límites el Don y el Volga, y que Heródoto solo habló de los sármatas primitivos, que pasando después a Europa dieron nombre a la Sarmacia europea, que comprendía gran parte de la Rusia y de la Polonia.
[413] El rey era Idantirso, y los otros generales, Escópasis y Taxacis, serían sus subalternos.
[414] Estos budinos ocupaban el país originario de donde fueron echados los otros budinos establecidos con los gelonos en Polesia.
[415] Estos fuertes no estarían distantes del Sirgis o del moderno Donetz en el gobierno de Azov, puesto que el ejército estaba atrincherado a orillas del Oaro, río vecino al Sirgis, aunque no hemos podido dar con su nombre actual.
[416] Serían estos reyes los confederados con el escita o príncipes de varias tribus escíticas dependientes de los regios.
[417] Se ve que dichos rebaños no serían sino para cebar al persa y detenerle en el país para que pereciese de hambre con la escasez de víveres a proporción de su inmensa muchedumbre.
[418] Es natural qué los señores de Jonia impidiesen a Milcíades dar aviso a los escitas de la mala fe de los griegos, pues no es de creer del talento de aquel general, cuya conducta en aquella ocasión refiere Cornelio Nepote casi con las mismas palabras, que no diese con este medio tan obvio de realizar sus planes.
[419] En el día castillo viejo de Romelia, uno de los Dardanelos.
[420] Era en Grecia muy trillada esta palabra, no distinguiendo el imperio medo del persa que le sucedió.
[421] Jasón con sus bravos argonautas (año antes de J. C. 1285) llegó a Lemnos en ocasión en que las mujeres habían dado muerte a todos los varones con ánimo de apoderarse del gobierno. Prendadas las nuevas amazonas de la bizarra flor de la juventud griega, entretuvieron a los argonautas en su compañía por espacio de dos años, en los cuales concibieron de ellos a los minias.
[422] Cástor y Pólux, hijos de Leda y Tíndaro, a quien Heracles, después de dar muerte a Hipocoonte y a sus hijos, confió en depósito el reino de Esparta, con la condición de dejarlo a los descendientes del propio Heracles.
[423] En el día los montes de los Mainotas.
[424] Tuvo Tebas doce reyes desde que Cadmo, pasando de Fenicia a Beocia en tiempo de Josué, fundó el reino que a la muerte de Janto, su último soberano, degeneró en democracia.
[425] Al presente Santorini, entre Creta y las Cícladas, en cuyas inmediaciones han salido del fondo del mar otras islitas de resultas de varios terremotos.
[426] Estos pueblos habitaban la Trifilia, región de la Élide, hoy Belvedere en Peloponeso. De las seis ciudades citadas solo se conoce actualmente a Lépreo con el nombre de Caiapa.
[427] Al presente Paleocastro.
[428] El descubrimiento de Platea corresponde al año 700 antes de Jesucristo.
[429] No puede fijarse ni el sitio de Platea ni el de Aziris, llamada por algunos equivocadamente Azilis o Azilisco.
[430] El texto griego ha inducido a algunos en extraño error, creyendo que la palabra zoa, _vida_, era el nombre de una ciudad fundada por Bato. Sospéchase que antes de este párrafo falte en el original la relación de la fundación de Cirene, y de la corrección repentina de la voz de Bato, ocasionada por el miedo que le causó la vista de un león.
[431] Esta fuente sería acaso la de Apolo, que Calímaco llama Eira, y acaso dio su nombre a la ciudad de Cirene.
[432] No hallo voz en la milicia moderna, ni aun la de _coracero_, que exprese cabalmente la idea de _hoplita_, o de infante armado de todas piezas.
[433] Al presente Merdigna, en el Peloponeso. Me he valido de la palabra reformador para expresar el cargo de árbitro con pleno poder, escogido por los disidentes para terminar sus diferencias, remedio que por esta vez con buen intento y con buen éxito dio a los cireneos el mentido oráculo.
[434] Serían estos tesoros ciertas capillas en los templos donde se depositaban las dádivas de las ciudades cuyos nombres llevaban: quizá en ellos se guardaba también dinero público reservado para alguna extrema necesidad.
[435] Hoy día arruinada, en las costas de Caria.
[436] Parece que procuró Arcesilao aplacar a Cambises, que había despreciado los presentes de los cireneos como menguados e indignos de la majestad persa.
[437] Esta moneda sería la de los dáricos, tan celebrada entre los griegos, si bien no falta quien niegue que sea autor de ella Darío, hijo de Histaspes.
[438] Esta nación formaba parte de la Marmárica, no lejos de la Amonia, y correspondería al reino de Barca en la parte más retirada del mar, dilatándose hasta el puerto de Pleuno o Plino, que será acaso el Panormo de Ptolomeo. Las ajorcas de bronce de sus mujeres se usan aún en Sahara y Berbería.
[439] Por otro nombre Lea; quizá la isla del Patriarca. El pueblo de los giligamas, situado en lo interior de la Cirenaica, no ha dejado más memoria que su nombre y este controvertido en su ortografía.
[440] Muchos antiguos con Heródoto colocan esta región célebre por los fabulosos huertos de las Hespérides, en la Cirenaica. A los ausquisas pertenecían tal vez las dos poblaciones Auxica y Auziu.
[441] Por otro nombre Arsínoe, hoy Trocara. Aún quedan en Berbería pueblos llamados cabiles.
[442] Este país, situado en lo más remoto de la Marmárica, debía caer en Sahara, donde al presente se halla Augela. Parece que serían los nasamones una nación de bandoleros que discurrían por toda la Libia, pues se los hallaba en Etiopía, en la Marmárica, en la Sírtica, y aun en las costas del Océano Atlántico.
[443] Plinio desentraña el sentido de esta fábula, diciendo que los nasamones y no el Noto ni la falta de agua casi acabaron con los psilos, de quienes aun en su tiempo quedaban algunos.
[444] Parece, según Heródoto, que estos pueblos se extendían desde la Cirenaica hacia poniente por encima de la Sírtica, la Numidia y la África propia, y quizá por el desierto llegaban hasta el Níger.
[445] Ocupaban las costas de las dos Sirtes en el estado de Trípoli, y este penacho de cabellos en sus cabezas rapadas lo usan aún en el día los argelinos. Su río Cínipe se llama hoy el Macer.
[446] No han podido hasta aquí decidir los modernos si era el loto una hierba o un árbol, si era su fruto del tamaño de una haba, o como la baca de arrayán. El loto de nuestro autor parece ser el _seedra_, especie de azufaifo común en Sahara, cuyos frutos son más jugosos que los del nuestro.
[447] O Fila; parece ser la Quersoneso de Diodoro de Sicilia, muy abundante en dátiles y en buenos pastos. El río Tritón se llama añora Capsa, y la laguna de Capsa la Tritónida.
[448] La ciudad de los auseos sería la antigua Auza o Auzate, fundada por Itobal, rey de Tiro. Parece que estas naciones de Túnez eran una mezcla de libios y de fenicios.
[449] El autor en su geografía, poco conocida, reparte la Libia en tres regiones: la marítima, la interior y la desierta. Esta parte del África es al presente conocida bajo dos nombres, el de Berbería, y el de Sahara o Desierto, comprendiendo la primera los estados de Barca, Trípoli, Túnez, Argel y Marruecos, y empezando el Sahara por oriente desde Egipto y la Nubia, dilatándose por espacio de 800 leguas, no hasta el extremo de Gibraltar, como dice el autor, sino hasta el Océano occidental, cuyas costas tienen 330 leguas, entre el reino de Sur al norte y la Nigricia al mediodía.
[450] África sin duda abunda de sal en varios distritos de Berbería, y en Túnez y Argel especialmente se hallan muchos _shibkak_, lagunas salobres, secas en el verano; pero no se ven en ella tantas colinas de sal ni en las costas, ni en Berbería, y mucho menos en el Sahara.
[451] Es preciso que estos trogloditas o habitantes de cavernas, vecinos a los garamantes, sean otros que los trogloditas situados en las costas del mar Rojo. La lengua inarticulada que se les atribuye es una mera fábula que tienen común con los samoyedos, groelandios y hotentotes.
[452] Estos hombres que carecen de nombre propio e individual, esos dicterios al sol naciente, serán otras tantas fábulas añadidas a las que los antiguos vertían sobre el celebrado Atlas.
[453] Ignoro dónde se halle más allá de las columnas de Heracles tal cantera de sal, si bien he leído que en el reino de Túnez se ve un monte entero de ella llamado _Gibel-mad-deffa_, vecino al lago de las Señales. Lo demás que añade el autor es todo contra la experiencia. En el África interior llueve meses enteros; ni habría que temer la ruina y disolución de las casas de sal-piedra, como en efecto en Cardona de Cataluña no daña la lluvia a las paredes de sal, ni en Sahara, aunque se halle mucho país sin árbol, deja de haber en algunas partes arboledas de diez leguas, preciosas por sus gomas.
[454] En Sahara debe atribuirse esta salud constante y robusta a la pureza del aire, bien que en varios climas bajo la línea sea el África bien enfermiza y pestilencial.
[455] La égida y la egea no son en su etimología más que piel de cabra. En este lugar parece entender Heródoto por égida de Atenea, no solo el escudo, sino también el peto.
[456] No son en el día muy diferentes los aduares de los africanos, beduinos y cabilas, restos de los libios primitivos.
[457] Si la venida de Eneas a Italia fuese más averiguada, y si no se reconociera por un romance de Virgilio la ida de su héroe a Cartago, pudiera colegirse la manera como los maxies pasaron de Troya a Túnez. Los pueblos primitivos de la Libia, todos de la raza de Cam, fueron los libios, parte nómadas, parte atlánticos, descendientes de Miraison y de Fat, y los etíopes originarios de la Arabia y descendientes de Habia, hijo de Echar. Los colonos posteriores fueron los cananeos, los fenicios, los persas y quizá los medos, los cuales pudieron acompañar a Heracles, a Dioniso y a Sesostris en sus expediciones a la Libia.
[458] Se ha reconocido que eran una fábula los monstruos africanos nacidos de la mezcla de fieras de diferente especie, aunque el número de estas es al presente mucho menor de lo que era en lo antiguo.
[459] Siendo dos las especies de este animal, no puedo decidir si habla el autor de los pigargos, cabras blancas por atrás, o de los pigargos, águilas de cola blanca, o de entrambos.
[460] Si son los bories diversos de los sories o unicornios, serán especie de bueyes agrestes.
[461] Asegúrase que al presente se ven en África los dos géneros de animales que aquí le niega el autor.
[462] Quizá era esta la miel de palma que se recoge del licor de este árbol. A los gizantes otros llaman bizantes y otros zigantes, y quieren reconocer algún vestigio de ellos en la ciudad de Zagwan, situada en un monte en los confines del reino de Túnez.
[463] En ningún otro autor que en Heródoto hallo mención de la isla Ciravis, pues no será la Carcina, la Meninge ni la Cosira, según las veo descritas por los geógrafos. Pudiera conjeturarse si Ciravis, rica en olivos, sería Uzita, cuyo nombre se deriva de _zuit_, aceite.
[464] Este comercio mudo se usó antiguamente, según refiere Plinio, con los seres, nación de la India, tal vez la de los chinos: se ha usado después entre los rusos y los pueblos de la Siberia, para dejar de referir otros muchos ejemplos.
[465] El África, comparada por los antiguos geógrafos a la piel de una pantera, por razón de sus arenales esparcidos por toda ella, es inferior en clima, en fertilidad, en población, en cultura y en humanidad a las demás partes del mundo.
[466] Dionisio de Halicarnaso refiere una fórmula semejante, usada por los romanos con los latinos.
[467] Nota Tucídides que en los grandes ejércitos solía ser común este terror pánico, aumentado quizá en aquella ocasión en los persas por la memoria de su mala fe y del valor griego.
[468] Se ve por tanto que no extiende Heródoto el país de Evespérides ni hasta la Mauritania, ni menos hasta las islas del Océano Atlántico, pues es cierto que no llegaron los persas a aquellos países.