Historia de Venezuela, Tomo II
Part 17
Tienese, por muy cierto que si el despoblado turara mas, que muriera e peligrara alguna jente con la mucha hanbre que pasaron. Culpauan todos en esto al Gouernador, por no auer echo con diligencia el desamen que hera obligado. En este despoblado se hallaron dos bocas de rrios grandes, no muy apartadas la una de la otra. Conocieronse porque las barrancas tenian[254] altas y bermejas y benian algo turuios, por lo qual se conjeturo que no venian muy lejos sus nacimientos. Entran estos dos rrios en el del Marañon por la uanda de mano derecha.
No quiso detenerse el Gouernador en ellos a descubrir y uer si heran pobladas, por la mucha falta que tenian de comida, y asi se paso de largo, y sin se detener en ninguna parte mas de las noches que no nauegauan, al cauo de los nueue dias llego a un pueblo questaua poblado a la uarranca del rrio y bien descuidada la gente del de la venida del Gouernador ni de su armada. Los yndios de aquel pueblo, como uieron los españoles, temiendose del daño que les podia uenir, juntaron todas sus mujeres y hijos con toda la dilijencia posible y metiendolos en las canoas que alli tenian, los echaron el rrio auajo, y ellos se quedaron a punto de guerra, todos juntos en su pueblo, con sus armas en las manos, que eran tiradores, dando muestras de querer defender sus casas.
El Gouernador tomo los soldados que mas zerca de si hallo con sus armas, y el con su arcabuz en la mano tomo la delantera, saltando en tierra, yendose para donde los yndios estaua. Mando a los soldados que ninguno disparase arcabuz ni acometiese sin que el lo mandase. Lleuaua el Gouernador vn paño blanco en la mano, con el qual por señas llamaua a los yndios, dandoles a entender que no les queria hazer mal. Los yndios se estauan quedos en su esquadron, puestos en harma, y rreconociendo los halagos que el Gouernador hazia por señas con el paño, se aparto del esquadron vn yndio que parecia ser casique o principal de aquella jente, y con unos pocos de yndios se uino a donde el Gouernador estaua, tomando del paño que tenia en vna bara, mostrandose amigable a los españoles, se metio entre hellos; los demas yndios se apartaron a un cabo, en vna playa que alli estaua, y teniendo sus armas en las manos, juntos en esquadron, se estuuieron alli asta que llego toda la mas gente del armada, que uenia algo atras. Pidioles el Gouernador por señas que les diesen cierta parte de aquel pueblo, con la comida que en los buhios auia, para aposentar su gente, y que en lo demas se estuuiesen hellos y sus mugeres y hijos. Mostraron los yndios voluntad de que heran contentos dello, y asi mando el Gouernador aposentar en aquella parte del pueblo que señalo toda la jente del armada, poniendoles grandes penas y estatutos para que de alli no pasasen a los otros buhios o casas.
Holgaronse todos de la llegada a este pueblo, asi por descansar del trauajo pasado, como por sacarlos vientres de mal año con la mucha comida que hen el se hallo, asi de maiz y tortugas como de otras comidas de la tierra.
Tenian los yndios deste pueblo a las puertas de sus casas echas vnas lagunillas y alrrededor zercadas de palos, y dentro muchas tortugas, de las quales auia tanta cantidad que al parezer de todos pasauan de seis mill. Los soldados de la armada, se aprouecharon de todo el maiz y tortugas y otras comidas que abia en los buhios o casas de aquella parte del pueblo donde se aposentaron, que auia para todos. Los yndios, no estando satisfechos que los españoles les guardarian lealtad y amistad, acordaron poner en cobro aquella comida que a hellos les auia cauido en suerte en la parte del pueblo que les quedo, y asi la comenzaron a sacar poco a poco, ascondidamente, lo qual uisto por los soldados, no curando de guardar ni cunplir lo que tenia mandado su Gouernador, y temiendose de otra necesidad como la pasada, acordaron prevenirse buscando las comidas que los yndios escondian y trayendolas a sus rranchos. Procuraua el Gouernador poner grandes penas y amenazas para que no se hiciese esto, sino que dejasen a los yndios sus comidas, y no aprouechaua nada, y por uer la desuerguenza que hen ello auia, prendio algunos soldados y mestizos, para atemorizar a los demas, entre los quales prendio vn mestizo, criado de Don Hernando de Guzman, su alferez general, lo qual visto por algunos emulos del Governador, procuraron luego hazer entender a Don Fernando de Guzman que hera muy grande afrenta aquella que se le auia echo; y esto a fin de tener ocasion de tratar con el Don Hernando de Guzman lo que lleuaua hurdido contra Pedro de Orsua.
Llamose este pueblo Machifaro. Es la gente del diferente de la de arriua de la provincia de Carare, asi en personas como en trajes y bivienda, y en la lengua, por lo qual se conjetura que nunca fueron auissados estos yndios de los de arriua de como yban españoles a su tierra.
CAPITULO DIEZ Y SSIETE
Que trata como el Gouernador envio a descubrir, y de otras cossas que sucedieron en Machifaro.
Hallando en este pueblo de Machifaro tan buen adereco de comida como se a dicho, para que la gente se rreformase y descansase, y porque la Pascua de Navidad venia ya zerca, acordo el Gouernador estarsse en el algunos dias; y para sauer si cerca de alli auia alguna otra prouincia de jente con que los yndios deste pueblo tuuiesen algun trato, y uer si se podia hallar algun rastro o prencipio de la tierra que andauan a buscar, enuio al caudillo Pedro Alonso Galeas con cierta gente en canoas para que lo fuesen a buscar, los quales metiendose por vn estero o cieniga de pequeña boca que entra en el rrio Marañon, por junto a este pueblo, a la mano derecha, que tenia el agua tan negra que ponia almiracion y parecia ser pronostico del daño que se les aparejaua; por el qual estero, yendo nauegando, dieron en una laguna o lago de agua, tan grande que puso admiracion a los que hen ella entrauan, y nauegando por ella perdieron la tierra de uista por todas partes, que temieron ser perdidos, porque casi no atinauan por la uoca del estero por donde auian entrado en aquella laguna, y asi determinaron dar la buelta a cauo de ciertos dias que anduuieron en aquella laguna y estero sin allar ninguna poblazon ni rrastro de gente.
En el qual tiempo sucedio que hobra de ducientos yndios de guerra vajaron de la prouincia de Carari, ques lo que quedaua arriua, a hazer salto a este pueblo de Machifaro, no creyendo estar en el los españoles, antes pareciendoles que con la pasada de la armada andarian los yndios de aquel pueblo alborotados y tendrian lugar de hazer su salto mas seguramente; y como llegasen de noche, a media noche a la uarranca del rrio y rreconociesen estar alli españoles, no osaron hazer el salto que pensauan, antes sse estuuieron por alli asta que amanecio y biendo claramente lo que en el pueblo auia, alcando muy gran grita y tocando sus fotutos y cornetas y otros ystrumentos que traian, dieron luego la buelta rrio arriua, lo qual uisto por el casique o señor de aquel pueblo de Machifaro, vino a muy gran priesa al Gouernador a rogarle que le diese favor y ayuda para yr en seguimiento de aquellos yndios queran sus contrarios y auian venido a matalle.
El Gouernador, por contentalle, mando a su theniente Don Juan de Bargas que con cinquenta alcabuzeros fuese ayudar aquel casique; los quales, enbarcados con el casique y con algunos yndios de Machifaro en sus canoas, y rrodeando por otra parte le tomaron la delantera. Viendose los docientos yndios de Caricuri tomado el passo y asi zercados, acordaron ponerse en arma para defenderse, creyendo que no venian mas que los yndios de Machifaro, y rreconociendo los españoles y sauiendo la poca parte que heran para ofendelles, comenzaron hacer señas de paz; y como entre los soldados sea tan aborrecida, haziendose sordos, comenzaron a disparar su arcabuceria. Viendose los yndios lastimados desta suerte de los españoles y de los yndios sus contrarios, acordaron dejar las canoas y meterse por la montaña adentro, de suerte que no pudieron ser auidos dellos sino cinco o seis; y tomandoles todas las canoas se uoluieron al pueblo de Machifaro, donde auia quedado el Gouernador.
Crehese que todos estos yndios perecerian alli o los matarian sus contrarios, porque no tenian canoas en que boluer y estaua mucha distancia de alli su tierra el agua arriua.
Pasado esto, pareciendole al Governador que ya estaua en su distrito, y que hera ya tiempo de comencar a poner horden en algunas cosas que yban desordenadas, y considerando la falta que hazia la ausencia del Perlado para correxir y enmendar algunas cosas espirituales entre la gente y soldados de aquella armada, porque aunque el hazia su posible en castigar y corregir algunos escesos, no lo hazia tan por estenso como se rrequería. Demas de esto, porque lleuauan algunos clerigos, y ellos entre si, por falta de caueza y superior yuan algo discordes y diferentes, acordo nonbrar aquellos clerigos vno por prouisor y uicario de la gente que lleuaua, pareciendole que pues su Magestad es uicario general y en algunas partes prouehe obispados y otras dignidades, que por ser el gouernador y auer alli la necesidad que auia, podia hazer aquel nonbramiento, y asi de hecho e de derecho nonbro por cura y uicario o prouisor de su armada, a un padre llamado Alonso Henao; el qual vsando de su nueua comision, dio luego cartas de descomunion, a pedimento del Gouernador, sobre que se rrestituyesen qualesquiera cosas que les fuesen a cargo de todo genero de menudencias, herramientas y ganados, so pena de las zensuras que para hello les ynponia; lo qual puso arto escandalo en el canpo, diciendo sus hemulos del Gouernador que solo por sacar aquellas cartas de descomunion auia echo aquel uicario y prouissor y no con ningun buen zelo de los que ariua se an dicho.
Obo grandes alteraciones entre los que algo presumian entender sobre que el Gouernador no podia nonbrar aquel juez eclesiastico, ni el juez podia proceder por sensuras, mas sin enbargo desto vsaua el clerigo su oficio.
En esta diferencia llego Pedro Alonso y la demas jente que auian ydo a descubrir, y trajeron la nueva que ariua se dijo, de la laguna en que anduuieron; y sauido por todo el canpo, comenzaron algunos a desmayar y otros a descubrir las malas yntenciones que tenian, como en el capitulo presente[255] se dira.
CAPITULO DIEZ Y OCHO
Que trata de lo que el Gouernador paso con algunos soldados sobre que dezian que se boluiesen a Piru, y de como los amotinadores persuadian a muchos questuuiesen mal con el Gouernador, y las causas que para hello les dauan.
Lleuaua el Gouernador Pedro de Orsua consigo por guia para que le lleuasen a la noticia en cuya demanda salio del Piru, ciertos yndios brasiles de los que auian suuido por este rrio que arriua se dijo, que dieron nueuas de Omegua, que llaman Dorado, y asi mesmo vn español de los que auian baxado por el rrio de la Canela con el capitan Orellana, los quales, por el mucho tiempo que auia que pasaron por este rrio y por la grandeza del, no rreconocian vien la tierra, y como auian ya nauegado casi setecientas leguas y aquel caudillo salio a descubrir y no trojo[256] ninguna claridad de auer hallado jente y las guias no supieron dar rrazon suficiente del pasaje donde estauan ni si auia mucho ni poco camino de alli a la noticia de Omegua, comenzaron algunos facinorossos soldados y emulos del Gouernador a derramar fama y decir en todo el canpo que las guias desuariavan y los traian engañados, y que no auia Dorado ni prouincia que tuuiese las rriquezas que auian dicho, y que parecia claro, pues al cauo de auer navegado casi setecientas leguas por aquel rrio, no auian hallado la tierra ni rrastro della, y que lo mas hazertado seria, antes que se acauasen de perder, dar la buelta y boluerse por el propio rrio arriua al Piru, pues no auia mas que buscar de lo buscado.
Estas y otras cossas que los amotinadores derramauan por el canpo y tratauan a fin de atraher a si la gente, vinieron a noticia del Gouernador, y queriendolos desengañar y declararsse con ellos, juntando o llamando algunos, les dijo la obligacion que tenian a salir con aquella enpresa, y lo mucho que a todos ynportaua, y que asta halli casi no auian echo ningunas entradas ni descubrimientos la tierra adentro; que se animasen todos a sufrir los trauajos, porque sin hellos no se auia poblado ni descubierto ninguna prouincia en las Indias; que si conuiniese y fuesse necesario en descubrimiento y demanda de su tierra que yban a buscar, auian de enbejezer los muchos pequeños que consigo lleuaua.
Los que con buen proposito auian salido de Piru tuuieron a mucho lo que el Gouernador les auia dicho y tratado, teniendolo entonzes por honbre de mucho mas animo que asta halli, proponiendo seguille y morir en la demanda y descubrimiento de la tierra.
Auia en el canpo otros soldados, que son los que hemos llamado amotinadores, que hera Lope de Aguirre y Montoya y Ssalduendo y otros aliados suyos, que auian entrado en esta jornada por la forma[257] que en el Piru se avia dibulgado de que el gouernador Pedro de Orsua hacia jente por mandado del birrey para alzarse, y porque por delitos que hellos auian cometido no podian[258] ni osauan parezer ante las justicias, andando de hordinario al monte; y como despues de entrados en la jornada vieron que no se efetuaua lo que hellos pensaron, pesoles mucho y quisieron boluerse con algunos soldados a dar algun aluoroto en el Piru; lo qual nunca pudieron efetuar, aunque lo yntentaron diuersas uezes. A estos y a sus consortes y aliados no les parecio vien lo que el Gouernador auia dicho, senbrando rracones ciscañosas y enponcoñosas por el canpo, procurando, como emos dicho, poner todo mal y discordia entre los soldados y el Gouernador, los quales, o alguna parte de hellos, dauan señales de tenelle mala boluntad, asi porque no les daua tanta largueza como ellos querian para rouar y matar yndios, como porque no se dava en conuersacion y trato a todos, como solia, pareciendoles que ynzitado de algunas personas auia mudado muy mucho la condicion y se auia echo mas graue y seuero, y asi, para cunplir con el bulgo y con los que de antes conocieron a Pedro de Orsua y su afavilidad y buena crianza, teniendo entendido que les auian de hechar la culpa a todos los que formasen enemistad con el, diciendo que en hellos estaua el defeto y no en el Gouernador, procuraron las escusas dichas, ayadiendo[259] otras ynuentadas por algunos para dorar sus malas voluntades, notandolo de fragil y flaco y que se auia sujetado demasiadamente a vna muger que lleuaua por amiga, llamada Doña Ines de Atienco, la qual le tenia en hechizado, y que por ella se rrejia y gouernaua, y que a los soldados que dilinquian los condenaua en pena de rremar solamente porque fuesen rremando en la canoa de la Doña Ines, por ynducimiento de la qual usaua de los estremos dichos y de otros muchos; rrancheandose apartado del campo con la Doña Ines, por tener lugar de comunicarse y frequentarse mas a menudo, y que auorrescia la conpañia de los soldados, y que le pesaua de que le estuuiessen mirando quando comia, y que hera enemigo de dar y amigo de que le diesen, que lo que prestaua lo tornaua a pedir con mucha facilidad, y que lo que a el le prestauan decia que se le deuia de obligacion, y nunca mas lo tornaua, y que usaua de muchas estrechuras y rrigores que en las jornadas no se deuen vssar, temiendose de la residencia que se le auia de tomar, y que tenia muy oluidadas las cosas de la guerra; deuajo de las quales colores, como e dicho, algunos soldados mostrauan estar mal con el Gouernador, dando señal dello a los amotinadores, los quales, pareciendoles que entre todos los mas del canpo estaua muy mal quisto, afeando mucho lo quel Gouernador auia dicho, diciendo que en aquella jornada auian de enbejezer los muchachos, comenzaron a tratar sobre hello, y casi entendiendo por las palabras esteriores los unos a los otros lo que tenian en su pecho, comenszaron a tratar sobre lo que deuian hazer para boluerse al Piru; aunque su principal yntencion de los mas amotinadores hera matar al Gouernador y boluerse alzados a Piru, finjian otra cosa de fuera, teniendo y dando varios parezeres de lo que auian de hazer.
CAPITULO DIEZ Y NUEUE
Que trata de como conzertaron de matar al Gouernador, y los parezeres que sobre hello vuo, y como engañaron a Don Hernando a que ffuese su general y nonbro los que fuesen hen ello.
Auiendose comunicado los amotinadores principales entre si, que hera Alonsso de Montoya y Joan Alonso de Labandera y Lorenco Salduendo y Miguel Serrano de Caceres y Pedro de Miranda, mulato[260], y Martin Perez y Pedro Fernandez[261] y Diego de Torres y Alonso de Villena y Cristoual Hernandez y Joan de Bargas y Lope de Aguirre, de lo que se auia de hazer azerca del matar a Pedro de Orsua, pareciendoles que entre hellos no auia honbre a quien de buena gana ouedeciesen toda la mas jente del canpo, por ser todos de poca suerte y autoridad y de uajo linaje, y los que auia de bueno estauan tanbien ynclinados y auian dado y dauan tan buena muestra de su lealtad que aunque se les encargara o tratara algo del negocio no solo no lo hicieran, mas se mataran con quien se lo tratara, acordaron hablar a Don Hernando de Guzman, alferez general de Pedro de Orsua, que hera tenido por cauallero y de buen linaje, y era uien acondicionado y afable con los soldados, teniendo conocido del que hera algo anuicioso de honrra, y que a trueque de mandar haria lo que hellos le rrogasen, y asi, deuajo de encargalle el secreto y dalle a entender que conociendo lo mucho que merescia, mouidos de un santo zelo le uenian a rrogar vn negocio que ynportaua y conuenia a todo el canpo y principalmente al seruicio del Rrey, y Don Hernando, rrindiendoles las gracias por el mucho caso que de su persona hazian, les dijo que dijessen lo que querian, y ellos le comenzaron a dezir que ya le hera notoria la perdicion que todos lleuauan a causa de los muchos agrauios y sin justicias que cada dia les hazia, y que si mucho gouernaua Pedro de Orsua podria ser perderse todos, lo qual hera gran deseruicio del Rrey, y que bien sauia el agrauio y afrenta que a el le auia hecho en prendelle a su criado sin tener la quenta que hera rrazon con vn cauallero como el; que le suplicauan que fuese su general, y tomando en si toda la gente yrian mejor gouernados por su mano, y descubririan la tierra que yban a buscar, y poblandola, su Magestad tendria particular cuenta con el y le perdonaria, y que podrian dejar al Gouernador en aquel pueblo de Machifaro con algunos amigos suyos.
Don Hernando de Guzman, vencido deste cudicia y anbicion de mandar, y pareciendole que no abria mas en el negocio de lo que los traydores y amotinadores le decian, pospuesto el amor y lealtad quel estaua obligado a tener a su Governador, les rrindio las gracias del ofrecimiento y aceto de hazer lo que le rrogauan; y estando ya todos confederados en esta liga, y determinados de hazer su general al Don Hernando de Guzman, no pareciendoles vien algunos el concierto que tenian echo, que hera lo que auian dicho al Don Hernando, dezian que no auian de buscar tierra sino que, dejando alli en el pueblo de Machifaro a Pedro de Orssua y a sus amigos, tomasen todos los uergantines y canoas, y con todos los que les quisiesen seguir se fuesen el rrio abajo y se boluiesen al Piru. El Don Hernando decia, con algunos questauan de su uando, que no se auia de hazer mas de lo que a el le auian dicho; y tomando en estas diferencias la mano Lope de Aguirre y Lorenco Salduendo, dixeron que nada de todo aquello conuenia, sino que luego matasen a Pedro de Orsua y a su theniente, y con toda la jente diesen la buelta al Piru, donde se preferian en breue tiempo hazelle señor del; y con la anuicion que Don Hernando tenia, y porque le prestaua ya poco que decir otra cosa, dio muestras de parezerle vien lo que Lope de Aguirre dezia, y assi quedo desde alli confirmada la sentencia de muerte contra Pedro de Horsua, buscando tiempo oportuno para hello, y procurando cada uno por su parte atraher a ssi los soldados y amigos que tenia para hacellos propicios quando fuesen menester.
El Gouernador, descuidado destas tramas y hurdienbres, teniendo en poco los auisos que algunos amigos le auian dado conociendo algunos de los que en la jornada yban, aunque no presumian lo que sucedio, que hera que tuuiese de contino guardia en su rrancho de soldados e amigos, no curo de hazello; y algunos quisieron dezir que no tenia guardia consigo por tener mas largueza en conuersar con Doña Ines, porque teniendo guardia en su rrancho no auia de ser tan disuluto que delante de los soldados de la guardia tuuiese comunicacion con su amiga; y asi se estaua solo con solos sus pajes.
Los traidores, no hallando en este primer pueblo de Machifaro tiempo oportuno para matar al Gouernador, lo dilataron para adelante. Pasada la Pascua de Nauidad se partio deste primer pueblo de Machifaro, y nauegando todo aquel dia, llego a otro pueblo que llamaron asi mesmo de Machifaro, donde se alojo el Gouernador con toda la gente, el qual estaua despoblado y los moradores del alzados por el miedo que tenian a los españoles, por lo que dellos auian vydo.
CAPITULO VEINTE
Que trata de como mataron al Gouernador y a su theniente en Machifaro, auiendo ynbiado a descubrir gente y tierra.
Llegado el Gouernador al ssegundo pueblo de la prouincia de Machifaro, despues de Pascua de Nauidad, y alojado en el, como esta dicho, hallaron entre otros caminos que salian de aquel pueblo, vno algo grande, que por su grandeza parecia auer por el algun trato de poblazon grande; lo qual sauido por el Gouernador acordo ynuiar a uer donde yba aquel camino, porque no dijesen algunos de sus emulos que se pasaua de largo sin uisitar la tierra y uer lo que en hella auia, y asi, nonbrando por caudillo a vn Sancho Pizarro, lo ynuio con ciertos soldados a que uiese y descubriese la poblacon donde yba aquel camino.
Partido Sancho Pizarro, viendo los amotinadores que forcosamente se auia de detener alli algunos dias, acordaron dar horden como se esecutase su sentencia contra el Gouernador, y auiendo entrado en consulta sobre hello el dia de Año Nueuo por la mañana se determinaron de efetuar su maldad aquel dia en la noche, por ser el dia que hera, y entendiendo quan descuidado estaua el Gouernador dello.
Esta junta no se hizo tan secreta que no la entendio un esclauo negro de Juan Alonso de Lauandera, llamado Juan Primero, el qual, o por Dios que lo mouio o porque deuia ser mas leal que los españoles, o pretendiendo por esta uia liuertarse, procuro disimuladamente yr al rrancho del Gouernador a dalle quenta de lo que pasaba y estaua determinado contra el. Fue tanta la desgracia de todos que nunca hallo al Gouernador en su casa, porquestaua con la doña Ines. Queriendo el negro boluerse por no ser sentido, confiado en un sclauo de Pedro de Horsua, le dijo el efeto a que uenia, que hera auisarle de como le auian de matar aquel dia. El sclauo del Gouernador, o se le oluido o no quiso dezirlo, de suerte que se paso el dia sin que el Gouernador fuese auisado.