Historia de Venezuela, Tomo I

Part 35

Chapter 354,173 wordsPublic domain

Avnque no es cosa vssada mezclar los echos de los yndios que uoy[435] con los trauajos que uoy narrando de los españoles, sumariamente dire lo quel yndio descalabrado, de quien de suso hize mencion, hordeno e hizo por libertar y sacar de prision a sus conpañeros y por ventura a su muger, que con los demas presos debia destar.

Este Aruaco, andando con esta ansi[436] de liuertar a sus amigos, junto entre todos los demas que por alli andauan libres y de las joyas que los cautiuos tenian escondidos, cierta cantidad de oro, que hellos llamauan vna haua, que hera vn zestillo pequeño, que no dejarian de cauer en el mas de mill pesos, y fuese a la prouincia de Guayana, questaua pocas jornadas de alli, que hera jente con quien los presos, en tienpo de su liuertad, tenian contrato y conuersion[437], y hablo con el señor y principal de aquella prouincia, y haziendole sauer el ynfortunio y prision de sus conpañeros, y rrogandole[438] que le fauoreciese para libertallos, pues todos heran amigos, y para que la jente fuese de mejor gana le lleuaua aquel poco de oro que auia podido juntar de lo que les quedo, que los cristianos lo tomaron, para ayuda a los gastos que en el socorro se auia de hazer.

El principal rresiuio el presente, sin hazerse mucho de rrogar, y luego conboco y junto su jente de guerra, que serian asta dos mill galdules[439], y mandandoles tomar las armas, les dijo el efeto para que los auia llamado, haziendoles que alli, en su presencia, hiziesen los acometimientos y horden con que auian de pelear, los quales lo hizieron con mucha grita y rregocijo, como jente que peleauan con sus propias sonbras; y despues de conclusa la[440] rrepresentacion uebieron y bailaron y cantaron conforme a la costumbre que en esto jeneralmente ay en todo lo demas de las Indias, que quando an de ir a pelear se enborrachan y hazen grandes bailes y cantos, y los enuio con Aruaco, diziendoles que fuesen con el y lo ouedeciesen como a su capitan general.

El yndio Aruaco se uino con su jente de guerra y se enbosco en vna montaña por do atrauesaua el camino que los españoles lleuauan o seguian desde su rreal a los uergantines y rrio, para que al tiempo que por alli pasasen con las piezas e yndios que presos tenian cargados de la comida, dar sobre hellos y matar los españoles que en su guarda fuessen y soltar los yndios y dar luego en la demas jente y acaualla, lo qual hizieran facilmente con esta horden que auia ynbentado si Dios todopoderosso, por su misericordia, no permitiera que fueran descuuiertos de esta manera[441]; segun la horden que el capitan auia dado en su canpo, auia velas y rrondas de a cauallo, y al que le cauia rrondar el quarto del alua estaua obligado a correr, despues de amanecido, distancia de vn tiro de arcabuz al rrededor del sitio; y auiendo salido vn Moran a cunplir con su obligacion, por auelle cauido aquella noche la ronda, lleuaua vnos perros consigo, los quales sintiendo el olor de los yndios que estauan en la enboscada, fueron hazia el arcabuco, y sin osar entrar dentro, comenzaron a ladrar. El amo se fue llegando a uer lo que hera, y ahotando[442] los perros entraron en el arcabuco y descubriose la zelada. Los yndios, viendo que heran sentidos, salieron tras del Moran, y tirandole muchas flechas le constriñeron a que se rretirase a donde la demas jente estaua aderezando de partirse con todos los yndios presos cargados de casauo para yr a los uergantines y rrio, y auiendo de pasar por la enboscada de los yndios; y se ouieran ya partido sino se lo estorvara el Capitan, que auia oydo el rruido de los perros, y aunque enteramente no sauian ni pensauan lo que hera, no consintio que saliesen hasta que el que rrondaua ouiese buelto, el qual llego, como se a dicho, rretrayendose de los yndios y dando alarma, con lo qual luego, con la breuedad que el caso rrequeria, se armaron todos, asi de a pie como de a cauallo, y despues de auerseles vien azercado los yndios, dieron en ellos hiriendo y alanceando los auyentaron con arta perdida de muchos de hellos que mataron en el alcance.

Solos dos españoles hieron[443] los yndios, y el vno fue el Capitan, que auiendo dado a un yndio vna lancada por vna teta, que lo paso de a parte a parte, el yndio disparo la flecha y le paso el sayo de armas y lo hirio. Rrecojida la jente, de los heridos no peligro ninguno mas de causarles gran dolor en todo el cuerpo las heridas, a causa destar las flechas vntadas con aji cariue.

Auida esta uitoria, luego determino el Capitan de no detenerse alli mas tiempo; y haziendo lleuar toda la comida que tenia a los uergantines, el se rrecogio al rrio con toda la jente e yndios que tenia presos, a los quales, en pago de su ospedaje, los enbarco en el nauio, para que con cierta cantidad de oro que por alli abia rrecojido, los lleuasen a Jeronimo Ortal a Cubagua para ayuda a rreazerse de mas jente. Los yndios, viendose en el nauio deuajo de cuvierta y que los querian lleuar fuera de su natural, acordaron prouar fortuna y uer si se podrian soltar, y una noche, a media noche, alcaron la puerta del escutillon y con el mayor silencio que pudieron se comencaron a salir vno a uno y echarse al agua, y nadando se iuan hazia la tierra, y se ponian en saluo. El que hazia la guardia e vela a este tiempo estaua durmiendo, y quando acudio o sintio que los yndios se le salian eran ya huidos la mayor parte de hellos, y tapando de nueuo la boca del escotillon llamo a sus compañeros y dio noticia de lo sucedido; lo qual sauido por Alonso de Herrera rresciuio harto enojo por la poca jente que le auia quedado, y por que no se le fuese la que rrestaua mando luego partir el nauio con cinco o seis españoles que con pena mando que fuesen en el, porque tenian todos tan buena esperanza del suceso de su jornada que no querian boluerse atras por hallarse presentes al entrar de la tierra y gozar de las rriquezas que hellos mesmos se prometian.

El piloto de la carauela, al tiempo de su partida, manifesto al Capitan que entre ciertos lebantiscos que en su campo estauan, se vsaua el pecado de sodomia, que los castigase. Alonso de Herrera rresciuio su declaracion sobre hello del piloto y lo ynbio luego y procuro averiguar los que auian vsado y vsauan aquel nefando pecado: confesaron cinco honbres, que dijeron ser ytalianos, entre los quales auia vno llamado Joan Maria, natural de Florencia. Este prometia de dar al Capitan gran suma de dineros porque lo soltase y no lo quemase: los demas, sus conpañeros deste, afirmauan que podia dar lo que prometia y mucho mas, por suceder, çomo sucedia, en la hazienda de vn tio suyo muy rrico que no tenia otro heredero sino a el; mas el Capitan no se curo dello, queriendo mas castigar aquel delito con la merescida pena que lleuar en su conpañia quien lo ynficionasse y fuese para mas yndinacion y castigo suyo y de su jente, y asi los quemo a todos.

CAPITULO QUINTO

Como Alonso Herrera y los españoles que con el estauan, salieron de la prouincia de Carao y comenzaron su nauegacion y jornada el rrio ariua, y lo que les sucedio con ciertos cariues que en el camino toparon.

Era por prencipio del año de treinta y zinco quando de todo punto Alonso de Herrera acauo de aderezarse para nauegar el rrio arriua en demanda de su noticia de Meta. Enbarcada toda la jente y bastimentos, ansi en los uergantines que de Paria auian sacado como en la uarca que en esta prouincia hizo, comenzo a nauegar con vn genero de tormenta que, con la marea y brisa que de la mar venia, le sobreuino y alcanço de tal suerte que estuuieron en rriesgo de perderse en el rrio, porque con las muchas olas que el uiento y la creciente de la marea leuantauan, se les enchian los vergantines de agua, tanto que con dificultad y gran trauajo la agotauan. Algunos no tuuieron este pronostico por uien de su jornada, porque tanbien al tiempo que salieron de la fortaleza, en el Golfo de Paria, les tomo otra tormenta donde pensaron perecer.

A bonanza del rrio sin perdida alguna su viaje prosiguieron con algun descanso, por ayudalles mucho el uiento y nauegar los vergantines a uela y sin necesidad de rremos. Toparon otro dia de como salieron de Carao, dos piraguas de yndios cariues que uenian de saltear de los pueblos comarcanos al rrio arriua. Fueron ciertos soldados en vna canoa de perlas a tomar las piraguas. Los yndios, desque los uieron zerca, arrojaronse al agua y dejaron las piraguas con lo que hen ellas traian, que hera cantidad de quartos de yndios frescos y asados en barvacoa de los pueblos que auian arruinado el rrio arriua. El Capitan tomo de las piraguas lo que le pudo aprouechar y lo demas echo en el rrio y mando quebrar las piraguas.

Prosiguio el armada su uiaje, e ya que hera tarde y que queria anochezer, vieron cantidad de candelas el rrio arriua de yndios questauan rranchados. Cudiciaronse los soldados a yr a ellas, por uer lo que fuesse, y si hen ellas vuiese de que se aprouechar. El Capitan se lo estoruaua diciendo que las lunbres que se ueian heran de cariues, conpañeros de los demas cuyas canoas auian tomado aquel dia, con los quales no podian ganar nada, sino auenturar a que le yriesen algun honbre o cauallo y muriese rraviando. Los soldados todauia persuadian a su capitan a yr a uer lo quen las candelas auia, por lo qual, despues de rrancheados en tierra a la parte de donde las lunbres parescian, y pasado buen rrato de la noche, Alonso de Herrera tomo consigo veinte honbres con sus espadas y rrodelas y se fue derecho a donde las lunbres estauan, y azercandose a hellas todo lo que pudo, conocio ser yndios cariues, de los quales algunos dormian y otros andauan asando quartos de yndios de los que auian tomado, y otros hazian barbacoas para asar sus partes; y considerando el Capitan bien la jente que auia y el sitio y alojamiento donde estauan, se boluio a sus uergantines sin ser sentido; y para que el brio y boluntad que los soldados tenian de dar en aquellos ynumanos yndios y desuaratallos se cunpliese, echo en tierra dos cauallos y enuio con ellos treinta honbres que antes que amaneciese tuuiesen tomada las espaldas a la parte de tierra a los yndios, para quen llegandose con los uergantines por el rrio, los cojiesen en medio y diesen en ellos a su uoluntad.

Amanecido, el Capitan se partio el rrio arriua en sus vergantines, y no pudieron llegar tan en breue que ya los yndios no auian sentido a los que por tierra auian ydo a tomalles las espaldas, con los quales se comencaron a rreuoluer por las armas y ofenderse los vnos a los otros. Los yndios heran tan diestros en su jenero de pelear y de tan buen animo que tuuieron por pundonor no boluer las espaldas a sus contrarios, y asi se trauo entre hellos vna bien rreñida guazauara, la qual tuuo asta que la jente de los uergantines salto en tierra con su Capitan, y despues de juntos todos los españoles peleauan los yndios con mas animo que de antes, paresciendoles que si no hera benciendo o matando los cristianos no tenian otro rremedio para escapar las uidas. En el conflicto de esta guazabara dieron a vn soldado llamado Joan Fuerte, que rreside agora en el Nueuo Rreyno, cinco flechazos, y pareciendoles a los yndios que con tantas heridas le tenian muerto, corriendo arremetieron a el para lleuarselo biuo, y el se dio tan buena maña que de mas de quinze yndios que lo tenian asido se solto y saluo, por ser honbre de grandes fuercas. El suceso desta guazauara fue que los yndios murieron todos hen ella, que no escapo ninguno, ecepto dos, que el vno dellos rreseruaron para que les guiase algunas poblazones de aquel rrio, y el otro con ciertas heridas, se echo al rrio, donde a uista de todos le rrecoxio vn cayman y lo metio deuajo del agua. De la parte de los cristianos quedaron heridos seis honbres y un cauallo, de los quales murieron los tres.

Conclussa esta guazauara, los españoles se esparcieron por la canpiña, asi por se rrecrear en uer tantos cuerpos muertos por sus manos, como por buscar si hallarian algun oro y otras cosas de que se aprovechar, y biendo la carneceria de yndios que aquellos cariues tenian alli para su sustento. En el propio sitio donde los yndios cariues estauan rrancheados, auia ziertos aruoles en los quales uieron estar cinco yndios de los que aquellos cariues auian traido biuos asta halli, y los tenian atados en lo alto de estos arboles para quando ouiesen comido los que ya tenian muertos, matar estos, los quales, como fuesen vistos por algunos soldados, creyendo estar sueltos, comencaronlos a llamar y hazer señas para que se defendiesen, y como uiesen que no uajauan, suuieron arriua y hallaronlos de la forma dicha, y soltandolos lleuaronlos a su Capitan, el qual allo que uno de ellos hera hijo de un principal o señor de cierto pueblo que estaua el rrio arriua, zerca del paso de Calaitu, el qual conto al Capitan, por vn ynterprete, la forma que aquellos cariues auian tenido en prendelle y cautiuallo a el y a otros muchos yndios e yndias, estando sus padres fuera del pueblo, y prometiendo al Capitan que si lo lleuaua a donde su padre estaua que les haria hazer mucha cortesia y proueher de lo necesario para el uiaje.

En esta rrancheria de estos cariues se detuuo esta armada quatro dias, asi por tener hen ella que comer del despojo de[444] los cariues traian rrouado, como por tener necesidad de aderezar el timon de la barca grande, que no podia nauegar.

Venian estos yndios cariues muy proueidos de hamacas de tela, de las quales se tomaron muchas, y de gran cantidad de flecheria de todas suertes para guerra y para caza y para pesqueria. La flecheria de la guerra traian muy a rrecaudo y de suerte que no se les mojase, y las demas no tan guardadas.

CAPITULO SEIS

Como prosiguiendo su uiaje el rrio arriua los españoles, y pasando por el pueblo de Cabritu, llegaron al pueblo de donde heran los yndios que hallaron atados en los aruoles, y lo que alli les sucedio hasta pasar adelante.

Aderezado lo que auia que aderezar en la uarca, el Capitan se partio de la rrancheria de los cariues con toda su armada y jente, los quales yban con toda alegria y contento, asi porque con la brissa que corria heran rreleuados de rremar, porque navegauan a la uela los uergantines, como por no llouer y hazer tiempo enjuto y auer en el rrio muchas playas, en las quales saltauan y hallauan gran cantidad de hueuos de tortugas soterrados en el harena, y algunas de las propias tortugas, con que allauan muy buen comer.

Con esta bonanza y contento nauegaron algunos dias asta uer llegado zerca del pueblo de Cabritu, en cuya demanda por entonzes yuan, donde de golpe les falto el uiento y se les apoco la comida, la qual se les daua ya por rracion mas limitida[445] y corta que de antes, en tanta estrechura que auia algunos soldados a quien se daua la rracion de vna semana, y por ser tan poca se la comian de vna sentada; mas esta falta suplias las ycoteas y huebos de tortugas que en las playas se tomauan, como e dicho ya, y algun pescado que en algunos remansos que el rrio hazia se pescaron.

Con este trauajo se llego al pueblo de Cabritu, el qual hallaron sin naturales, los quales se auian ausentado porque como del tiempo que por el paso Ordas auian conocido españoles, no curaron de esperallos y tuuieron por mejor hazelles el pueblo franco que, poniendose en rriesgo de ser muertos e presos, defendello. Perdieron el gozo de la llegada a este pueblo los soldados con no hallar, como no hallaron en el, ninguna comida ni labranzas ni otras cossas de sustento con que poder rremediar su ynportuna hanbre. De dos cossas solamente hallaron abundancia, que fueron, crisoles, que estos yndios hazian para uender a otros de la tierra adentro para sus fundiciones de oro, segun se entendio de yndios que despues se tomaron; lo otro heran morciegalos, que auia tantos y en tanta cantidad, que hazian harto daño a los soldados. A una mulata que en su conpañia lleuaua vn soldado, persiguieron tanto los morziegalos de este pueblo, y la trataron y lastimaron tan malamente, que casi muerta y sin sentido de desangrada por las muchas heridas que los morciegalos le dieron, la lleuaron cargada a los uergantines, donde la curaron y boluio en si.

Hallaron que la jente deste pueblo auia poco que se auian ausentado del. El Capitan, deseando auer algunos yndios para ynformarsse dellos de lo que le conuenia, tomo consigo hasta ochenta honbres y cinco cauallos, y caminando en su busca, entro por algunas cienegas y anegadizos, que por ser uerano tenian poca agua, y al cabo de dos dias dio en vn lugarejo de hasta doze o treze casas. En ellas estauan las mugeres e hijos de los dueños, los quales auian ydo a pescar. Toda esta jente la[446] mando rrecojer el Capitan, con la comida que en el pueblo auia, que hera muy poca para la que deseauan y era menester para satisfazer la hanbre que tenian. La comida hera algun maiz y zierto genero de pan echo de coracones de palmas, lo qual estos yndios de este pueblo tenian por principal manjar y mantenimiento.

Los padres y maridos y otros deudos de los pressos y moradores de aquel lugar, desque sintieron que los españoles se lo auian saqueado y les tenian presa toda la jente, se juntaron para prouando su fortuna con sus flacas armas y seuiles animos uer si podian liuertad, y auer su jente. Vinieron en su horden de guerra a dar en los españoles, los quales[447] fueron sentidos con tiempo, de suerte que tuuieron lugar de preuenir sus armas, y saliendoles a el encuentro los desuarataron y ahuyentaron con muertes de algunos yndios que muertos quedaron. A la buelta que el Capitan voluia de ahuyentar los yndios, hallo a un español que encima de un cauallo andaua corriendo alrrededor de un matorral donde se auian rrecoxido cierto numero de yndios: dizese que este español no osaua arremeter a los yndios y echallos de allí, mas preguntando[448] por el Capitan lo que hazia, rrespondio que tenia alli zercados aquellos yndios por tomarlos uibos. Al capitan le parecio que lo hazia de posilanime, y rreprehendiendole de su poco animo y couardia arremetio a los yndios que en el matorral estauan, y hiriendo dos dellos, los demas, dejando las armas en el suelo, se le rrindieron y el los trajo consigo.

Recoxidos todos los españoles, despues de auer avido esta vitoria, y durmiendo en aquel lugarejo aquella noche, se partieron otro dia, cargando en los yndios e yndias que tenian toda la comida que auian rrecoxido, y se fueron a los uergantines, y enuarcandose, caminaron el rrio arriua siguiendo su derrota y jornada.

Entre otras cosas que se hallaron en el pueblo de Cabritu fueron vnas calzas de rred y con los yvdos[449] muy gruesos, y preguntose a los yndios que en aquella prouincia se tomaron que para que heran aquellas calcas, dijeron que los yndios las vsauan para entrar en las cienigas, porque unos pescados llamados cariues, que son muy atreuidos y hazen pressa en qualquiera cosa que topen en el agua, no les mordiesen. Otras cosas se les preguntaron á estos propios yndios, que no supieron dar rrazon dellas.

De este pueblo de Cabritu prosiguio su uiaje el General en demanda del pueblo do heran los yndios que los cariues auian tomado, de los quales trayan consigo[450] que hallaron atados en lo alto de vnos aruoles, entre los quales estaua el hijo del principal del pueblo que les prometio de hazer con su padre que les hiciere toda cortesia, el qual, rreconociendo la tierra por do yban, dijo como ya se azercaua su poblazon y naturaleza y el señorio de su padre, al qual llegaron vn dia ya tarde, por questaua este pueblo apartado del rrio como dos leguas, en el qual no se hallaron al principal ni su jente o uasallos, que heran ydos a sus contratos a pueblos circunbezinos: solamente auia las mujeres y mochachos, que por no ser para caminar se estauan en su casa, los quales no dejaron de sentir arto temor y pauor de uer la jente quen su pueblo vian, nunca asta entonzes uista por ellos. Especialmente les ponia admiracion y espanto el uer los cauallos[451], animales tan feroces, que consigo los españoles lleuauan, porque por estar como e dicho, aqueste pueblo apartado del rrio sacaron los cauallos de los uergantines, y fueron aperceuidos para defenderse si los quisiesen ofender.

El hijo del principal que los españoles lleuauan consigo, diose luego a conozer entre la jente que en el pueblo auia, los quales, uiendole y conociendole y dandoles el quenta de su uenida con aquella jente que lo traian, se aseguraron y no se ausentaron, como los yndios de otras partes auian echo, con temor de los españoles. Con esta seguridad las yndias traxeron o dieron al Capitan de lo que tenian para que comiesen, diciendo que por no estar alli su casique y maridos no les podian proueher bastantemente de lo que auian menester. Admiraronse mucho de uer la mucha agua que los cauallos ueuian, los quales por auer llegado a aquel pueblo algo cansados y sedientos, fue mandado que les trujesen agua[452] algunas yndias, las quales desque uieron lo mucho que auian beuido, dijeron: si estos cauallos comen tanto como veuen, nosotras no tenemos comida en nuestras casas para solo vno dellos, y si cada uno destos honbres que vienen con los cauallos beuen otro tanto como estos an ueuido, no ay jente en toda esta prouincia que los arte de agua.

Despues de auer descansado la jente, esparcieronse los soldados alrrededor del pueblo por ver si auia algunas comidas, temiendo que no bendria el casique tan en breue, o que ya que biniesen no sauian la cortesia que les haria, pues por la mayor parte se gouiernan como tienen el tenple. Hallaron en vnas cueuas o silos que los yndios tenian cantidad de maiz, lo qual todo hizo el Capitan rrecojer para su proueimiento y matalotaje.

Despues de auer estado en el pueblo quatro dias, asomo el señor o principal, con hasta cien yndios, por una pequeña loma que zerca estaua, y rreconociendo estar jente estranjera en su pueblo, aluorotose demasiadamente y mandando a los suyos aprestar las armas, vinose llegando[453] a su pueblo dando uozes y diziendo que jente podia ser la de tan loco atreuimiento que estando el ausente ouiesen entrado en su pueblo, y que menospreciando su persona y el castigo que les podia dar, se estauan tan de asiento que aun biendolo venir no hazian muestra de se ir; que si no querian ser todos muertos a sus manos que se fuesen con breuedad, sin enojarle mas de lo que le tenian enojado, ni lleuarse cosa alguna. El Capitan, con una lengua o ynterprete que tenia, que lo entendia, le dio a entender la causa de su uenida alli y el poco daño que el[454] pretendia hazer, con lo qual no se aplaco nada el casique, mas apartandose vn poco de los suyos, se llego mas a los españoles diziendo que se holgaua del seruicio que le auian echo en traherle a su hijo, mas que no rreciuia ningun contento de que estuuiesen en su pueblo; que si no queria que los echase con (las) armas que se fuesen y saliesen luego. Como el Capitan le uio solo zerca de su jente, paresciendo que con prehender aquel yngrato baruaro haria lo que quisiese del y de los demas, hizo seña algunos de sus soldados, los quales antes que el casique pudiesse dar la buelta a los suyos, le prendieron, diciendole que si no queria pagar con la uida su loco descomedimiento, que mandase a los suyos que dejando las armas viniesen con vmildad ante el Capitan, trayendo de lo quen sus casas tuuiesen para comer.