Historia de Venezuela, Tomo I

Part 36

Chapter 364,255 wordsPublic domain

El casique, viendose preso y questaua en manos de los que le podian quitalle o dalle la vida, y entendiendo de los suyos, por el aluoroto y tumulto que entre si tenian, que querian mañerar[455] las armas contra los cristianos, con grauedad de señor les hablo diciendo que no curasen de efetuar lo que pretendian sino querian ver su fin, mas conformandose con la voluntad de los que a el le auian sujetado ó preso, en continente dejasen las armas y viniesen a ouidiencia con el mantenimiento que pudiesen. Los yndios lo hicieron asi como les fue mandado, y aplacados todos, el hijo del casique dio parte a su padre del ueneficio que los españoles le auian echo en libralle de los vientres de los cariues y la voluntad que tenian de no hazerle daño, y otras cosas con que lo aplaco y atrajo a la amistad de los cristianos, a los quales hablo luego muy mansamente, ofreciendose de hacer todo lo que el Capitan le mandase y seruillo en todo lo que pudiese, y proueyendole de yndios que le lleuasen la comida que tenian junta a los vergantines, se fue con ellos asta el rrio, donde ofreciendose los vnos a los otros muy cunplidamente, para si adelante se ofreciese ocasion de pasar o uoluer por alli, se apartaron los vnos de los otros[456], el casique y su gente quedandose en tierra, y el capitan Herrera y sus conpañeros prosiguiendo su viaje.

CAPITULO SIETE

En el qual se escriue como prosiguiendo su uiaje Herrera y los demas españoles el rrio arriua, con grandes hanbres y trauajos, entraron por el rrio de Meta, padeciendo dobladas misserias.

Salidos del puerto y barranca do auian estado surtos, nauegaron algunos dias en demanda del rrio de Meta, a quien yban buscando, los quales fueron de grande aflicion y calamidad para nuestros españoles, porque demas del trauajo que de llevar los uergantines a rremo tenian y padecian, les aflixia mucho la hanbre, porque aunque avian sacado alguna comida del pueblo del principal que tuuieron preso, no fue tanta cantidad que les pudiese turar mucho tiempo, y ansi procuraban aprouecharse de la pesqueria ansi con ancuelos como con otros artificios que consigo lleuauan.

Entre algunas cosas que azerca de las pesquerias les acahecieron, dire aqui dos o tres, por parezerme dinas de notar, a causa de la estrañeza y estremo de los pescados[457] que en este opulento rrio ay.

Vn soldado llamado Nauida, estranjero, buen oficial de martillo de yerro, deseando sacar algun pescado como los demas, para ayuda a su sustento, echo vn anzuelo al agua y atose el cauo del cordel al braco, porque no se le sacasen de las manos que no deuiera: asilo[458] vn pescado o demonio el anzuelo, y tiro con tanto ynpetu que se lleuo tras si el pescador y nunca mas lo pudieron ver, y asi fue echo mantenimiento de peces el que pretendia mantenerse de ellos.

Otro soldado, despues de esto, llamado Joan de Auellaneda, que en el Nuevo Rreyno poblo el pueblo que se llamo Sant Joan de los Llanos, pretendiendo tanbien sacar algunos pezes para comer, echo al agua su anzuelo, y no curandose de[459] fijar el cordel en ninguna parte por no ymitar al soldado Navida a quien su propio anzuelo lo pesco, fuele tomado el anzuelo de un pez de tanta furia que aun que el hizo lo que pudo con sus fuerzas y llamo en su ayuda otros cinco o seis conpañeros, los quales, todos juntos poniendo todas sus fuerzas de tirar del anzuelo o cordel, jamas lo pudieron sacar, antes se lo lleuaua al agua tras si, los quales temiendo el suceso del soldado rreferido, soltaron de todo punto el cordel con arto daño suyo, porque de la fuerza que en tirar hellos el pescado pusieron, quedaron tan lastimadas las manos y rasgadas que por artos dias no se les sanaron las llagas ni aun quitaron las señales. No se pudo ver ni conocer que jenero de pescado fuese este de tanta fuerza.

Sacose por otros soldados vna manera de pescado estremado por su propiedad nunca uisto asta entonzes, pero despues se hallaron de estos peces en los rrios que por los llanos de Venencuela atrauiesan; y era que asi como el soldado lo sacaua del agua, asi comenzaua a temblar, casi a perder la fuerza del brazo y de todo el cuerpo, asta que lo soltaua. Despues de puesto en tierra se llegaron muchos soldados a uer aquella estrañeza, y meneandolo en tanto quel pez estaua viuo, ninguno le tocaua o meneaua con alguna cossa quen la mano tuuiese, que no le tenblase la mano y todo el braco, de suerte que casi no le quedaua fuerza para tener nada en la mano, mas luego cesaua todo; y esto, como he dicho, en tanto como esta uiuo, porque despues de muerto no tenia ninguna uirtud ni ponzoña, antes lo comieron y lo hallaron de muy buen comer y gusto.

Hera este peze de cuero y no de escama, de echura de vna anguilla, eceto que la caueza y cuerpo tenia muy gorda y no tan largo como anguilla, sino algo menor.

Con estos y otros acaecimientos de pescas y muertes de algunos soldados, llegaron a do atrauiesa el rrio vna zingla[460] de peñas que esta zerca del rrio de Meta, donde el Comendador Hordaz se uio en trauajo de suuir y pasar por alli los uergantines, a causa de la gran corriente que las peñas causavan; los quales no en menos trauajo pusieron esta flota de Jeronimo Hortal o de Herrera su capitan, que auian puesto a los de antes. Finalmente, trauajando todo lo que pudieron, suuieron los uergantines. La uarca en que lleuauan los cauallos, por ser mayor y mas pesada, no la podian passar, y estando en esta confusion, que no sauian que rremedio se tener, rrefresco la brisa con tanto ympetu y tan de rrepente, que lo que se tenia por ynposible lo uieron en un momento efetuado.

Con este viento paso la uarca aquel rraudal; que no poco contento y alegria causo a todos, por que les parecio que en auelles sobreuenido tan buen suzesso en el subir de la varca, que todas las cosas del descubrimiento o tierra que yban a buscar les sucederia muy prosperamente.

Luego, pasados del rraudal[461], rreconocieron estar zerca de las juntas de los dos rrios, Meta y Uriaparia, que alli se llamaua Urinoco. Este Urinoco se llama Guavyari, como en la jornada de Hordas se dijo mas largamente. Por señales muy particulares de algunos soldados de los que antes auian andado por alli, vieron, que les doblo el contento, con el qual disimularon harta parte de la hanbre que lleuauan, y ansi llegaron a las juntas, donde se rregocijaron muy mucho y dijeron missa y dieron gracias a Dios por auellos puesto en el rrio que deseauan; y porque si Jeronimo Ortal viniese por alli con alguna jente, como auia prometido, hallose[462] señal y rastro de su viaje y derrota, escriuieron ciertas cartas y metieronlas en vn calauazo, y tapandolo con zera, porque no se mojasen, lo pusieron en el braco de vna Cruz alta que, en vnas grandes peñas que a las juntas de los dos rrios estauan, hizieron.

Por las cartas dauan auiso a Jeronimo Ortal del suceso de la jornada y de la derrota que lleuauan, y con esto navegando por el rrio de Meta arriua, se les yban acrecentando y doblando los trauajos donde mas descanso pensauan tener.

Hera uerano y el rrio traia poca agua, y el uiento les hera contrario sienpre; auia falta de comida, y auian de lleuar los uergantines a remo, y por alli era la tierra de mas mala constelacion que la de auajo, con lo qual enpezauan a enfermar los soldados y a murirse algunos.

Todas estas circunstancias los trayan tan acosados que deseauan, y aun con animos flacos y locos auia algunos que le pedian a Dios que los sacasen de aquellas calamidades y trauajos en questauan y los pusiese en perpetuo cautiuerio y seruidunbre de moros, que les parecia que livrarian mejor en la sujecion de los ynfieles que en los presentes trauajos, que con sus propias manos auian tomado; y por pedir o desear lo que no entendian, permitio Dios que luego viniesen las aguas y creziesen los rrios, con que crezieron sus trauajos, porque esas pocas playas que el rrio hazia, en que hallauan algun marisco y gueuos de ycoteas, con que se sustentauan, se cubrieron con el agua, y asi les falto de todo punto el rrecurso que en aquello tenian para ayudar a pasar las hanbres, y aun para lleuar por ellas los uergantines a la sirga[463]. Demas de esto, los rrecios aguazeros que les davan les calavan asta las carnes, y en estando la rropa por enjugarse dos o tres horas, luego criaua gusanos y se podria sin poder ser de prouecho.

Vltra de estos trauajos[464] aflixia mucho a los soldados la barca grande, por ser tan pesada y cargada, y aun hera ocasion de que enfermasen y muriesen, por lo qual rrepartiendo entre los uergantines lo que la barca lleuaua, la dejaron por mandado de su capitan en vna isla quel rrio hazia. Los demas vergantines ya no los podian lleuar a remo, y asi por las uarrancas del rrio, que todas eran manglares y arcabuco, los lleuavan tirando o a la sirga, y si acaso se soltaua o quebraua la soga con que tirauan, en vn momento boluian atras lo quen dias auian trauajado.

Despues de auer nauegado con este ecesiuo trauajo treinta dias por este rrio de Meta, estando todauia el Capitan ostinado en proseguillo, y uiendo que de todo punto le auia faltado la comida, paro en vna parte que le parecio comoda para yr a buscar tierra en donde ynbernar, y porque con la falta de la comida no desmayasen de todo punto los soldados, mató vnas puercas que traia para criar y rrepartiolas entre todos, con lo qual se animaron algo y se determinaron de no pasar de alli por entonzes, mas uer y hazer lo que les conviniese.

CAPITULO OCHO

En el qual se escriue como despues de auer ynvernado los españoles en las rriueras de Meta, fue muerto Alonso de Herrera, su capitan, en vna guazauara que los yndios le dieron.

Con la breuedad que se rrequeria, echo el Capitan Herrera su gente y cauallos en tierra y mando aperceuir y aderezar los mas sanos y bien dispuestos, y se partio con ellos en busca de alguna poblazon donde pudiesen rremediar parte de sus trauajos con hallar que comer, que ya no deseavan ni procurauan otra cosa.

Caminando con esta demanda, encontraron cierto numero de yndios salteadores que atrauesauan por aquella tierra, los quales uiendo la estrañeza de la gente española, tomaron las armas para ofendellos y defenderse. Los soldados arremetieron a hellos, y haziendoles el daño que pudieron, los ahuyentaron, forzandolos a que dejasen lo que rrovado lleuauan.

Tomaronse en el alcanze dos yndios para claridad o guias de lo que yuan buscando, a vno de los quales se le pregunto por señas donde auia poblazon; dijo que el los lleuaria a hella. Trujolos engañados de vna parte a otra ocho dias, sin lleuallos donde tuuiesen ningun descanso, antes se les doblaua el trauajo con andar y no comer. Constriñeron al yndio, con alguna corporal pena que le dieron, a que los desengañase y lleuase a poblado. Entendiendo el yndio la causa de su aflicion, dijoles que por aquella uanda no avia pueblos ni comida ninguna; que se[465] pasasen de la otra uanda del rrio, donde se proueerian vastantemente de lo necesario. El Capitan lo hizo assi, que boluiendose al rrio, enbarcandose en los uergantines, se paso a la parte de la mano derecha del rrio de Meta con toda su gente, y dejando los que le parecio en guarda de los uergantines, se metio por do el yndio los guiaua, que fueron vnos muy malos anegadizos, y despues de auellos pasado los trajo algunos dias de una parte a otra sin hallar mas de un buhio despoblado, sin gente ni comida.

Los que en guarda de los uergantines auian quedado, pareciendoles que su Capitan con su yndiscreta determinacion, antes procuraua acauallos de matar que rremediallos, estauan determinados de boluerse con los uarcos el rrio auajo, lo qual auian dicho a algunos soldados de los que con Herrera yban, dandoles a entender que si algunos dias se tardauan, que no los hallarian donde los dejauan, pues no les quedauan que comer. Esto se lo dijo a Alonso de Herrera, que se andaua tras la guia que lleuaua buscando comida; y entendiendo el proposito con que auian quedado los del rrio, dio con toda presteza la buelta y los hallo casi de camino para partirse, que otro dia despues de como llego auian de nauegar el rrio abajo.

Con su llegada todos se sogaron[466], y disimulando el Capitan no auer entendido sus desinos, se paso otra uez de la otra uanda del rrio, y castigando al yndio con la pena que por auellos traido burlados tantos dias merecia, lo hizo ahorcar, al qual, por persuasiones que se yzieron dandole a entender el ueneficio que de rreceuir el sacramento del bautismo en semejante tiempo se le seguia, lo bautizaron pidiendolo y consintiendolo el propio yndio, y luego lo ahorcaron, estando perniando o basqueando, vn soldado, con baruara crueldad, le tiro vna jara y se la enclauo por vn muslo, y con vn ynumano atreuimiento se llego al yndio ahorcado y diciendo «perro, daca mi jara» y se la saco de donde la tenia hincada; al qual soldado, no muchos dias despues, en la primer resfriega que con yndios tuuieron, le fue dado vn flechazo por el propio lugar por donde el le auia dado el jarazo al yndio ahorcado, del qual murio casi rraviando o desesperado; lo qual se tuuo por permision diuina.

El capitan Alonso de Herrera torno a echar su gente en tierra, y dejando en guarda de los uarcos los mas amigos y de quien mas confianza tenia, tomo consigo a todos los demas, y metiendose la tierra adentro, despues de auer caminado algunos dias, llegaron a un crescido arroyo que con dificultad se podia pasar sin hazer puente, y como el trauajo de hazello auia de cargar sobre todos, los soldados comenzaronse amotinar secretamente, sin dallo a entender mas de que con vn secreto concierto trataron de dar la buelta y dejar al capitan sino quisiese voluerse. Entendio Alonso de Herrera la platica, y trauajando por su persona todo lo que pudo y con el fauor de sus amigos, lo mas breuemente que pudieron hizieron vna flaca puente por do pasaron todos aquel arroyato, y tomando los de la otra uanda como en carzel o corral, Alonso de Herrera hizo echar uando publico so pena de la uida ninguno tratase en boluerse; y con esto ceso la platica por entonces.

Dende a dos o tres dias[467] hallaron cierta poblazon bien proueida de comida, donde se holgaron y rregocijaron poco mas de dos meses, al cauo de los quales les fue necesario diuidirse para yr a buscar donde estar lo que del ynvierno quedava.

Estando diuididos por esta causa, que auia ydo vn caudillo con parte de los soldados a buscar poblazon para el efecto dicho, los yndios de aquel pueblo, sintiendo y biendo tan buena coyuntura, se juntaron hasta ciento de hellos, vien armados, y viniendo sobre el Capitan y los que con el auian quedado, les forcaron a tomar las armas, con los quales pelearon vn buen rrato. Los yndios flecharon al capitan Alonso de Herrera de quatro o cinco flechazos, y a otros cinco o seis españoles. Con todo esto fueron desuaratados los yndios y muertos la mayor parte dellos.

Aluaro de Hordaz yba a cauallo en esta guazauara[468], y saliendo en seguimiento de ciertos yndios que ya yuan de huida, se fue a buscar la demas gente quel propio dia de madrugada auia salido de aquel sitio donde les dieron la guazavara. Alcanzolos apartados buen rrato, y no dando quenta del daño que sus conpañeros auian rreceuido mas que de la guazauara que auian tenido, los hizo boluer a donde uieron y rreconocieron su total perdicion por las peligrosas heridas de su Capitan, el qual despues de auer rresceuido los santos sacramentos, murio dende a siete dias[469] que le flecharon, dejando encargada la gente a Aluaro de Hordas; y asi mesmo murieron todos demas que en la guazauara fueron flechados, ecepto Aluaro de Hordaz, que aunque lo flecharon deuio de ser con flecha sin yerua, y asi no murio.

Sintieron mucho los soldados la muerte de su Capitan, por auellos tratado sienpre afable y comedidamente y estar muy bien quisto de todos, y aunque por uerse quitados de tan ynsufribles trauajos deseauan apartarse del, quisieran que este apartamiento fuera por otro modo y no por este, que tanto dolor y lastima les causso.

CAPITULO NUEUE

Como tomando Aluaro de Hordas a su cargo el gouierno de la gente, despues de aver echo vn parlamento a los soldados sobre lo que deuian hazer, dieron la vuelta el rrio abajo hasta llegar a Perataure.

Muerto Alonso Herrera de la manera dicha, y auiendo nonbrado por su theniente a Aluaro de Hordas para que rrigiese y gouernase la gente y canpo como le paresciese, los soldados pasaron por este nonbramiento sin hazer hen ello ynouacion alguna por conoscer a Aluaro de Hordas, que de mas de ser cauallero era muy afable y bien quisto de todos y honbre prudente, entendido y de buen yngenio, el qual azeto el cargo porque le parecio que rresceuian de ello contento los soldados y aun por mandar antes que ser mandado; y pareciendole que el pretender pasar adelante con la enpressa hera en vano, asi por la poca gente que auia, porque de la gente y soldados que de Paria salieron a esta sacon ya no auia mas de ochenta o nouenta, que todos los demas los auia consumido el rrio y trauajos del, como por conozer de los soldados que aunque el lo quisiera hazer, hellos se lo auian destoruar e ynpedir, y aun si les pareziese forcallo a que se boluiese, por lo que antes que Alonso de Herrera muriese auia entendido dellos y aun vistoles yntentar, acordo ganalles por la mano, para con esta manera de anticipazion atrahellos mas a si y tenellos mas propicios, sobre lo qual les hablo teniendolos a todos juntos, poniendoles y trayendoles a la memoria, para consolarlos de su perdizion, quantos enperadores, rreyes y grandes señores auian comenzado descubrimientos y conquistas de tierras no uistas, conforme a la potencia de sus estados, y despues de auer gastado mucha parte de sus rriquezas y andado[470] lo mas del camino, dar buelta sin auer hecho ninguna cosa memorable, con perdida de sus gentes y canpo; y que pues esto auia pasado por personas tan poderosas y principales, que teniendo ellos tan justas causas para no pasar de alli, no les seria cosa muy afrentosa el bolverse, pues en todo les hera tan contraria la fortuna, a la qual otros capitanes muy poderosos y briossos ejercitos no auian podido rresistir ni tener de su uando por uia de fuerza, quanto mas vnos soldados tan destrozados, trauajados y deuilitados como hellos estauan de las hanbres, trauajos y calamidades que en aquella trauajosa y larga nauegacion auian traido, donde se les auian muerto todos los mas de sus conpañeros, y los pocos que presentes estauan auian quedado tales de los trauajos pasados que poco numero de henemigos bastaua a destruillos de todo punto; que para ultima rruina y perdicion suya auia sido Dios seruido de quitalles el Capitan que asta alli, con discreta sagazidad, los auia traido y gouernado tan afablemente, cuya muerte les hazia tanta falta para pasar adelante quanto entre todos los presentes no entendia que ouiese quien la pudiese suplir; que aunque los animos y brios no estauan consumidos como las fuerzas, no hera bastante causa el parecelles a todos que heran parte para entrar entre muchos enemigos, proseguir su jornada, pues no todas uesces suplian los animos el defeto de las fuerzas, sino quando la fortuna del Capitan o del exercito hera tal que por el suceso de los acaecimientos se conocia claramente el fauor de los hados, los quales son las principales fuerzas de los ejercitos, y que todo esto conocia y auian conocido en contrario de si mismos en todo el discurso de aquella su jornada; quel tenia por cosa mas que temeraria el querer pasar de alli para arriua, como todos los mas la mostrauan; que pues hellos no heran los primeros a quien la fortuna auia derrivado y hecho voluer atras de sus buenos principios, que no se les podian[471] seguir ninguna ynfamia en voluerse, especialmente siendo el pasar adelante rremate y perdicion de todos los que quedauan, y que podian llegar a parte donde ni pudiesen boluer atras ni pasar adelante, dando por su parezer que pues todas las cossas les heran contrarias, como por lo que auia dicho constaua y parescia, que se voluiesen a buscar nueuas entradas donde pudiesen rrecuperar lo que allí auian perdido, y que si algunos ouiese que les pareciese que se deuia hazer lo contrario que lo dijesen, dando las causas en que fundauan su parezer, y que lo que los mas acordasen aquello se efetuase, lo qual se hiziese con brevedad, porque se proueyesen de comida con tienpo para hazer lo que se determinase.

A todos les parecio que se deuia poner en hobra lo que Aluaro de Hordas dezia, ansi por tan justas causas que para hello daua, como porque demas de tenerlo los mas en voluntad, deseauan grandemente uerse fuera de aquel tan enfermo[472] y trauajoso rrio, en parte donde pudiesen descansar de los trauajos passados y rreformarse.

Rresulutos todos en el parezer del capitan, luego se proueyeron de comida de algunas labrancas que no muchas jornadas de alli estavan, lo qual yendo a traher, procuraron los yndios que lo auian senbrado, defendersela; mas aunque flacos y enfermos los españoles lo hizieron tan uien, que los yndios no les danificaron en cosa alguna, mas de hirilles vn cauallo de dos que lleuauan solos, el cual dende a poco murio rrauiando, y fue rrepartido y comido entre todos, y tomando el mayz que pudieron y ouieron menester, dieron la buelta y se enbarcaron y comenzaron a nauegar agua auajo.

Auiales quedado vn solo cauallo, el qual boluian consigo, y por dar pesadunbre a los soldados del uergantin en que iua lo mataron de conformidad, dando a entender a su Capitan que el se auia muerto. Rresciuio enojo del matar del cauallo Aluaro de Hordas, y deseando castigar al que lo auia echo, pero curo[473] aueriguallo y no pudo, y asi lo rrepartio entre todos, que no les fue pequeña fiesta.

Lo que del rrio de Meta auian andado en treinta dias agua arriua, lo uoluieron a desandar agua abajo en poco mas de un dia que tardaron en llegar a las juntas de este rrio de Meta con el del Guayaure o Paria, donde hallaron por la grande ynundacion de entranbos rrios, las altas peñas donde auian dejado la cruz y las cartas de auiso que arriua dije, todas cuuiertas de agua, que casi no conocian la tierra. Prosiguieron con su vuelta por el rrio Uriaparia abajo, y ni curaron de tenerse en ninguna parte ni en el camino se hallaron quien les estoruase el pasaje. Para un solo soldado fue desgraciada la nauegacion del rrio auajo, que de muy considerado perdio la vida, y fue de esta manera: este desgraciado soldado venia sentado a la proa de vno de los uergantines, el qual auia de pasar por junto a unas peñas que el rrio tenia descuviertas, y con la furia que el uergantin lleuaua paresciale al soldado que yva derecho a dar en las peñas, donde no podia dejar de hazerse pedazos; y pretendiendo saluar la uida, se arroja del vergantin a una de las peñas, la qual con la lama y umidad que sobre si tenia estaua muy rresvalosa, y no obo puestos los pies sobre hella cuando rresualando dio consigo en el rrio sin que mas paresciese. «El que gouernaua el vergantin, gouerno tan bien que aunque aquel desgraciado soldado le parescio que no podia escapar no rresciuio daño ninguno, y el se quedo en el rrio» por la ocasion dicha[474].

Al cauo de quinze dias que dieron la vuelta, llegaron a la isla de Gaspar de Silua o Perataure, que esta a la boca de este rrio de Uriaparia, y lo que nauegando agua arriua anduvieron en cinco meses de nauegacion, lo tornaron a desandar en solo quinze dias, sin otros treze meses que en todo el descurso de la jornada gastaron, desde que salieron de la fortaleza de Paria hasta esta llegada de Perataure, que por todos fueron diez y ocho meses de jornada tan trauajosa quanto no se puede encarezer por escrito.

CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue como Aluaro de Hordas y los demas españoles, despues de auer pasado gran tormenta en la mar, aportaron a la isla de Cubagua, y Jeronimo Hortal, questaua en la Trenidad a esta sazon, se paso a Tierra fyrme, al puerto de Naver, sauiendo la perdida de su gente.