Historia de Venezuela, Tomo I

Part 33

Chapter 334,156 wordsPublic domain

El capitán Joan de Yucar, que estaua esperando tras del promontorio las piraguas, no ubo el[402] menor subceso en su empresa, que Diego Vazquez[403], aunque no de tanta sangre, porque como las piraguas viniesen nabegando sin rrecelo ni sospecha de los que les estauan esperando, al tiempo que doblaron el promontorio y enparejaron con la enboscada, fueron con tanta presteza acometidos por los vergantines, y como las piraguas biniesen cargadas y enbalumadas[404] de cosas de comer y de beuer pertenecientes a sus rregucijos, no pudieron usar de la presteza y ligereza que otras vezes, y asi fueron todas quatro tomadas con la gente que en ellas venia, sin escapar mas de solamente seis yndios, que atreviendose a su diestro nadar, se arronjaron a la mar, y caminando gran trecho por debaxo del agua, fueron a salir a tierra donde no podian rreçibir ningun daño de Joan de Yucar, el qual, temiendose que aquellos yndios que se abian arroxado al agua no fuesen a dar mandado y auiso a los pueblos comarcanos, navego con toda diligencia la costa arriba, y dando en vn pueblo de yndios que estauan descuidados y cubiertos con çierta rroca o peña alta, fueron presos y captibos por la gente española obra de sesenta piezas de aquel pueblo, varones y mugeres, y metidos a cuchillo con barbara crueldad, y queriendo el capitan pasar adelante con su castigo y vengança, hallo que ya eran sentidos y tenian los demas naturales auiso de la gente que en su tierra andaua; y estandose en aquel aprieto donde auia hecho esta presa, vinieron a el por tierra muy gran cantidad de naturales con las armas en las manos, a vengar las muertes y daños hechos en sus compañeros y hermanos, y apartandose los españoles con los vergantines de tierra, los yndios començaron a flechalles y a tiralles flechas, aunque no les hazian daño con ellas, y por el consiguiente, los españoles con el artilleria que llebauan, tiraban a los yndios, pero en nada les dañaban con ello.

El capitan Joan de Yucar, queriendo ber si podria hazer algun engaño a aquellos barbaros, con que destruir algunos dellos, habloles desde la mar con un dispierto interprete que traian, tratandoles de paçes y que se diesen rrehenes los vnos a los otros y se concertasen. Los yndios vinieron en ello, y enbiando a los vergantines quatro prinçipales, fue por el Capitan preguntado a los españoles si auia algunos que en lugar de aquellos yndios quisiesen yr a tierra; mas como todos conoçian quan dubdosa fee y palabra hera la de aquellos barbaros, rreusaron la ida[405] por rrehenes, sino fue Limon, de quien atras dijimos que con solos los vestidos de que naturaleza le uistio fue a discubrir la poblacon. Este, con otro uizcaino llamado Horozco, con animos temerarios, acetaron el yr por rrehenes entre los yndios, de que no poco despues se arrepintieron, porque como aquellos uaruaros los tuuiesen en su poder y ellos sean en si gente desuergonzada y rrustica y sin ningun jenero de miramientos ni comedimientos, llegauanse a estos dos españoles y con uestial desenuoltura les llegauan con sus manos a tentar sus uerguenzas y a uer la forma que tenian, y luego les ponian las manos en las uaruas y les tirauan blandamente dellas, por uer si hera cossa postiza; y para rregozijarse de todo punto jugauan con ellos a pasa-gonzalo, dandoles buenos papirotes en las narices.

En estas cosas y otras semejantes pasaron el tiempo estos dos soldados en el ynter quen poder de los yndios estuuieron, que serian dos oras, que cierto para hellos fueron dos muy largos años. Dieronles de comer los yndios, pero con tan mala salsa no podia hazer buen gusto la comida.

Pasadas estas cosas los españoles fueron bueltos a los vergantines y los yndios a tierra: y como en estos tratos no hizieron ninguna cosa de las que entranbas partes pretendian, que hera engañarse los vnos a los otros, ceso entre hellos la guerra, con que otro dia se uinieron en aquel propio lugar para de todo punto hazer fija e pacifica amistad; pero estos uaruaros andauan haziendo estos entretenimientos con los españoles por poner en cobro sus mugeres e hijos y uer si podian hazer junta de mas jente para ofendelles.

El capitan, con su jente y presa, se partio luego a donde estaua esperandolo Diego Uelazquez[1] con los demas compañeros e yndios que auian cautiuado, y aquella noche propia se enuarcaron todos los que con Velazquez[406] estauan con la presa que auian echo en aquella parte, y poniendo las presas en horden y rrecaudo dentro de los vergantines, otro dia de mañana, todos juntos, se uoluieron a tratar de las paces y amistades quel dia antes auian quedado principiadas por el capitan Joan de Yucar con los otros cariues; y como llegando a este puerto no hallase ninguna jente ni pareciese en toda aquella costa, pasose adelante a un puerto muy seguro y bueno, dicho el puerto del Azufre, donde auia vn rrio llamado el rio Caliente; y como asi mesmo no hallase en el jente, determino de saltar en tierra y entrar a la tierra adentro con sus soldados, hazer todos los daños que pudiese en los yndios, y poniendolo en efecto, tomo consigo ochenta hombres vien aderezados y los mas belicosos y dispuestos para aquel travajo y guerra; y auiendo por alli zerca vnos yndios que les dijeron y dieron rrelacion de donde estaua rrecojida la jente de aquella prouincia, los lleuaron por guias, y metiendose con ellos la tierra adentro, caminaron quatro dias, lleuando sienpre Joan de Yucar delante de si, apartados distancia de vn tiro de arcabuz, seis honbres que a manera de esploradores o espias fuesen biendo y descubriendo lo que auia, en las quales jornadas allaron mas de treinta lugares o pueblos de yndios sin ninguna jente, los quales quemaron y arruinaron, y al quinto dia dieron los que yban adelante en vn harroyo o quebrada de muy mal pasaje, de la otra uanda del qual, en vna alta barranca, estauan rrecojidos y echos fuertes los yndios, con sus mugeres e hijos, los quales auian ya sentido la ida de los españoles en su busca, y estauan en aquel arroyo vna parte dellos puestos en salto[407]; y como los seis esploradores españoles, por cierta sospecha que del coracon, pronosticador de los malos sucesos, les uenia, temiesen y rrehusasen la pasada de aquel arroyo, alcaron los ojos y bieron los yndios que los estauan mirando desde su alojamiento; y queriendo rretirarse para dar mandado al Capitan que tras dellos yba, fueron de rrepente cercados por los cariues, que estauan puestos en çelada, los quales alcaron las voces, pareciendoles que tenian ya segura aquella presa; mas como el Capitan oyese la grita de los yndios, porque iua caminando por montaña y podia oyrlos y no bellos, apresuro el paso con su jente, y dando en los yndios de repente los rreuatio y aparto de suerte que quitaron el cerco que tenian puesto a los seis soldados y se juntaron todos, mas los yndios no se apartaron mucho de donde estauan, antes peleando obstinadamente[408] ponian en condicion a los nuestros de ser desvaratados y perdidos; pero como los españoles no diesen a entender a sus enemigos que hen ellos auia flaqueza, y los vnos y los otros sustentasen muy bien sus brios en pelear, cansaronse los yndios primero, y suspendiendo sus armas y apartandose vn poco, dieron lugar a los nuestros a que les boluiesen las espaldas con titulo de rretirarse, porque el Capitan, viendo quan desiguales le heran los yndios en numero y que peleauan por su libertad y por la defensa de sus personas y mugeres e hijos, pareciale que no se podia auer ninguna honrrosa uitoria con jente que a sus buenos brios aconpañauan y fauorescian tantas justas condiciones, y a el y a los suyos contrarias, y asi, tomando el capitan Joan de Yucar, con los mas balientes soldados, la rretroguardia, que en aquel tiempo hera mas peligroso lugar, dieron la buelta hazia la mar.

Los yndios los siguieron con mucha lijereza, acometiendoles por muchas partes, sin que pudiesen rreceuir daño ninguno de los nuestros; y auiendo caminado dos leguas, los yndios dejaron el alcanze y se uoluieron a su alojamiento, y los nuestros llegaron otro dia a la mar dessanbridos[409] y fatigados del trauajo del camino, aunque con pocas heridas, donde se estuuieron quatro dias descansando y holgando, en el qual tiempo los yndios de la tierra juntaron algunas piraguas y determinaron venir a dar en los españoles por tierra y por mar, y poniendolo en efeto, vn dia, estando los nuestros descuidados, asomaron por vna punta que la tierra alli se rrehazia, hobra de diez piraguas, las quales, como por los nuestros fuesen bistos, presumieron lo que hera, y quiriendo con toda presteza apartarse de tierra los vergantines para hazersse a lo largo, fueron asaltados por los yndios que en un pequeño montecillo, que vn tiro de ballesta de la mar auia, estauan enboscados; y como el vergantin del capitan Joan de Yucar, con gran presteza, cortase el pois[410] y se hiziese a lo largo, el otro vergantin fue enuarazado por no vsar de la presteza que hera rrazon en cortar su prois, y asi rreciuio notable daño, porque cayendo sobre hel ynumerable multitud de flecheria y piedras que los yndios les tirauan, les mataron beinte y cinco honbres, sin[411] otros muchos que les hirieron.

Joan de Yucar, yendose a encontrar con las piraguas, fue dellas rreceuido con mucho ynpetu, y peleando gran rrato los vnos con los otros, despues de auerse echo daño de la una y de la otra parte, se arredraron los piraguas y se hizieron a lo largo y dieron la buelta, y como se uiesse libre de las piraguas el uergantin del capitan acudio luego con toda presteza a socorrer a los del vergantin que auia quedado en la costa, a quien los yndios no cesauan de ofender con sus continuas flechas y piedras, y sacandolo de aquella aflecion dieron la buelta a donde frai Vicente les estaua esperando con la carauela, echando cada dia jente a la mar, porque como las flechas con que herian a los españoles tenia muy penosa yerua, por pequeña que fuese la herida que con hella davan, hera mortal, y ansi fueron pocos los que con la uida escaparon de los heridos.

Juntaronse los uergantines con el fraile, y los de la caravela se fueron a Tierra Firme a tomar yndios y hazellos esclauos, y los uergantines con sus presas se voluieron a Puertorrico(A).

Casi en este mismo tiempo sucedio, yendo de esta isla de Puertorrico vna carauela con esclauos y algunos españoles y mugueres[412] a Santo Domingo, para de alli yrse a Piru, que yban hen ella ciertos flamencos, vno de los quales hera un Luis de Longaual, y su muger malmasela[413] Clareta, que decian ser deudos de Mingo Bal, cavallerico del emperador Don Carlos Quinto, nuestro rrey. Estos salieron enojados y agrauiados de Puertorrico porque entre el bulgo se auia dicho que no heran casados, sino amanzeuados, y tomando por muy gran injuria esta bulgar opinion, se iuan a Santo Domingo, para de alli yrse a España a quejar al Emperador; y como los españoles que en la carauela yuan saltasen en tierra en la isla llamada la Mona, para alli rrecrear sus personas y echasen todos sus esclavos en tierra para el mesmo efeto, este Luis Mingobal determino hazer vn auominable echo para en uenganza de su ynjuria, y fue que como los españoles empezasen a rrecoxerse con sus esclavos al nauio, a la segunda barcada, tomando las armas en las manos este furioso flamenco y los demas de su nacion que con el estauan, que heran bien pocos, quitaron el vatel a los marineros y comencando a herir en ellos los mataron a todos, y los demas españoles y españolas que en el nauio auia, sin dejar uiua criatura, ni negro alguno, ni perro ni gato, ni cosa uiua que los españoles alli lleuasen, y entre los demas honbres y mugueres mataron estos baruaros a vna donzella de noble linaje y muy hermosa que se iua o la llevauan a casar a Santo Domingo.

Dizese que los que en tierra estauan bian a la muger de Mingobal con vna espada en la mano dar el salto de vna parte a otra, ymitando la maluada crueldad de su marido, tras las mugeres españolas que en el nauio andauan vyendo de una parte a otra, y asi se hizieron a la bela con el nauio y con los que en el auia.

Sauido por el Presidente y Arcouispo de Santo Domingo, que hera Fuenmayor, enbio con ciertos nauios a buscar estos flamencos para castigallos, y andando en busca dellos, llegaron a la costa de los Lucayos, donde hallaron la caravela, que auia dado al traves, y en la playa muchos rrastros de sangre y cauellos de jente que parecian auer muerto alli. Presumiose que, por permision divina, dieron estos flamencos en esta costa de los Lucayos, donde con crueles muertes que los yndios les darian, pagaron su maluado echo y crueldad.

Los que en la isla de la Mona quedaron se estuuieron alli hasta que pasando otra carauela por alli los rrecogio y lleuo consigo.

NOTAS AL CAPÍTULO XXVII

(A) En carta fechada en San Juan el 13 de Julio de 1534, y dirigida al Emperador por los Oficiales reales de Puerto Rico, se dice:

«Estando para cerrar esta carta llegaron a este puerto un Vergantin e una Carabela de seis navios que fueron en la dicha armada..... avemos sabido como llegaron a la Dominica..... el capitan Joan de Ainar[414] llegó en fin de Mayo..... i dentro 9 días que llegó quemó bien 14 ó 18 pueblos..... en los quales quemó, segun dicen, 100 bohios..... destruyó las labranzas..... mató i prendió 100 i tantas ánimas..... tomó vivos 60, que en estos navios enbió. Los demas fueron muertos peleando..... hubo otros muchos heridos, i todo lo demás que en la isla quedaron se retruxieron á una sierra mui áspera donde no fue posible subirles sin que rescibiesen mucho daño los spañoles, de los quales no murieron más de 4 peleando..... quebráronles 9 piraguas grandes i 10 canoas, que tenian aparejadas..... para venir á esta isla por..... Otubre, que es el tiempo en que ellos navegan.» (_Colección Muñoz_, tomo LXXX.)

CAPITULO VEINTE Y OCHO

Como los yndios de la Trenidad, por ynducimiento de Sedeño, pasaron a Paria a matar los españoles que alli auian quedado por Herrera, y lo que sobre hello paso.

Despues que los soldados, de su propia autoridad, como se a dicho, soltaron Antoño Sedeño, no fue tan brebe su partida, que no tuuo lugar de hablar asi a los yndios comarcanos como a los de la Trenidad, que con lenguas que de su mano tenia[415] como alli se quedaua Alonso de Herrera con vnos pocos de cristianos para rrouallos y hazelles mal, que mirasen por si y si los pudiesen matar los matasen, porque el se holgaria dello.

Esto que Sedeño dijo a los yndios les quadro tan bien que desde luego comenzaron a rreuelarse y conbocarse los vnos a los otros y a dalles la priesa que pudieron; y si no fuera por dos principales o yndios que por amigos o conpañeros tenian alli zerca, llamados Pedro Sanchez y Juan Nico[416] que heran cristianos y amigos de cristianos, por esta ocassion: que en tienpos pasados, nauios que auian llegado aquella prouincia a hazer esclauos, auian tomado estos dos yndios y los auian lleuado a Santo Domingo, a donde, despues de ser cristianos, el Audiencia los mando poner en su liuertad y que fuesen rrestituidos a su tierra, como lo fueron[417]. Estos yndios, que heran principales, y sujetos por su rrespeto, tenian muy gran conuersacion con Alonso de Herrera y sus conpañeros, y no solo venian hellos a donde estauan los españoles, mas muchas vezes lleuauan a su poblazon a los cristianos para que se holgasen y comiesen. Sucedio questando vn dia Alonso de Herrera con toda su jente, que serian treinta honbres, en la poblazon destos yndios, que por otro nonbre los llamauan los Pintados, paso cantidad de yndios de la Trenidad en canoas o piraguas a pelear con los españoles y a ver si los podian matar, que estauan zeuados por auer muerto antes[418] otros españoles en tiempo de Sedeño. Los yndios amigos, sauido la llegada de los carives de la Trenidad, dieron luego auiso a los españoles dello, questauan, como se a dicho, holgandose en vn pueblo de estos dos yndios, desuiados de la mar[419].

Los cariues auian llegado e saltado en otro pueblo de los propios yndios, que estaua mas zercano a la mar, por que todos heran conocidos y se tratauan los vnos con los otros.

Desta nueua se atemorizaron mucho los españoles, por allarse fuera de su fortaleza y entre jente dudosa y que no sauian si los entregarian en manos de sus enemigos. Como los yndios, entendiendo el temor que en los cristianos rreynaua, los aseguraron y animaron diziendo que tuuiesen hellos animo para matallos y que hellos los enborracharian y se saldrian del pueblo con sus mugeres y hijos y los dejarian solos donde podrian llegar y hazer lo que les conuiniese antes que fuesen sentidos por los yndios y jente de la sierra, que tanuien heran cariues, y que desearian matar a los españoles. Este concierto contra los yndios de la Trenidad se efetuo al pie de la letra como se a contado, que despues de auellos enborrachado, fueron los españoles y los mataron, con lo qual se aseguraron por entonzes, y con esta vitoria, auida por mano ajena, se boluieron a la fortaleza con el despojo de canoas y otras baratijas que auian traido; y a cauo de pocos dias la falta de comida constriño a los españoles a salir de la fortaleza y esparcirse por entre los yndios de los principales ya nonbrados a sustentarse y comer, porque ni tenian con que conprallo ni heran parte para tomallo por fuerca.

Sauido por los yndios de las sierras comarcanas como los españoles andauan fuera de la fortaleza y derramados, determinaron de benir sobre hellos y matallos, la qual determinacion no fue tan oculta que no la entendiesen los yndios principales cristianos ya nonbrados, los quales luego lo dijeron Alonsso de Herrera, el qual, con algunas dadiuas que les dio, les persuadio a que les juntasen sus conpañeros y se los trujesen y lleuasen a la fortaleza, porque como se a dicho, andauan algo diuididos sustentandose. Los yndios lo hizieron asi como les fue rrogado por Alonso de Herrera, y quando los de la sierra acudieron a hazer el mal que pretendian, hallaronse burlados, por lo qual conuirtieron sus armas contra los pueblos y gente de aquellos principales que dieron el auisso a los españoles, los quales viendo que ni los españoles por ser tan pocos les podian dar fauor ni ayudar ni hellos heran parte para defenderse de los serranos, dejando su natural y tierra se metieron con sus mugeres y hijos en canoas y se pasaron a uiuir a Aruaco.

Nuestros españoles quedaron demasiadamente desconsolados por uer que los que asta alli les fauorecian y sustentauan se auian ydo a uiuir a otra parte, cuyos pueblos los serranos destruyeron y talaron[420] de todo punto, de forma que ninguna comida de que los españoles se pudiesen aprouechar quedo hen ellos, por lo qual, por lo mucho que la hanbre les apretaua, les fue necesario salir mas a lo largo a buscar comida a unos pueblos de yndios que estauan algo mas apartados, donde o por no poder pelear y defenderse o por ser muchos los yndios que sobre helios vinieron, les mataron diez honbres, con que quedaron los demas tan amedrentados que no sauian que se hazer, porque ni tenian con que salir de la tierra ni modo como sustentarse hen ella, a la qual nesecidad Dios nuestro Señor proueyo y rremedio en la manera que luego diremos.

Todos los quales subcesos que de suso se an contado, pasaron desde el año de treinta hasta el de treinta y quatro, que es el año en que sucedio lo que desde aqui para adelante se dira, y no se pusieron los tienpos en que señaladamente sucedio cada cosa de las dichas por no tener memoria dello los que lo uieron y se hallaron presentes a hello.

LIBRO QUINTO

EN EL LIBRO QUINTO SE HAZE MENCION DE COMO, LLEGADO A ESPAÑA EL NAUIO EN QUE MURIO DON DIEGO DE HORDAS, GERONIMO ORTAL, QUE EN EL YBA, PIDIO LA GOUERNACION DE PARIA; FUELE DADA POR EL CONSEJO DE INDIAS; VINOSE A HELLA CON LA JENTE QUE PUDO HAZER, Y DEJO AL CAPITAN ALDERETE HAZIENDO MAS JENTE EN SEUILLA. LLEGADO JERONIMO ORTAL A PARIA, HALLO EN LA FORTALEZA A ALONSO DE HERRERA CON VNOS POCOS[421] CONPAÑEROS ANBRIENTOS Y AMEDRENTADOS. HORDENO LUEGO LA NAUEGACION DEL RRIO DE PARIA, TOMANDO POR BLANCO DE SU ENPRESA LA NOTICIA DE META. NONBRO POR SU CAPITAN GENERAL ALONSO DE HERRERA; DETUUOSE CIERTO TIEMPO EN PARIA, HAZIENDO BERGANTINES PARA LA NAUEGACION DEL RRIO. AL TIEMPO DE LA PARTIDA VINO LA NUEBA QUE EL CAPITAN ALDERETE AUIA LLEGADO CON CIERTA JENTE A LA ISLA DE CUBAGUA; ENCARGO EL PROSEGUIR LA JORNADA ALONSO DE HERRERA, Y EL FUESE A CUBAGUA A UERSE CON ALDERETE, CON PROPOSITO DE IR LUEGO EN SEGUIMIENTO DE ALONSO DE HERRERA Y DE LA DEMAS JENTE QUE CON EL QUEDAUAN, LOS QUALES SE PARTIERON DE PARIA Y ENTRARON POR EL RRIO DE URIA PARIA, NAUEGARON HASTA LAS JUNTAS DE META Y URIONOCO, Y SIGUIENDO EL RRIO DE META ARRIUA, AUIENDO NAUEGADO ALGUNOS DIAS POR EL, MURIO EL CAPITAN HERRERA DE CIERTOS FLECHAZOS. QUEDO POR CAPITAN DE LA JENTE ALUARO DE ORDAS, Y BIENDOSE TODOS TAN TRAUAJADOS Y SIN CAPITAN, DIERON LA BUELTA EL RRIO AUAJO, EN TIENPO QUE GERONIMO ORTAL, SU GOUERNADOR, ESTAUA EN LA ISLA DE LA TRENIDAD CASI DE CAMINO PARA IR EN SU SEGUIMIENTO, Y BINIERONSE A CUBAGUA. SAUIDO POR JERONIMO ORTAL LA PERDICION DE SU JENTE, DESESPERADO DE SALIR CON SU YNPRESA, SE PASO A TIERRA FIRME, DONDE ENPRENDIO NUEUAS COSAS, COMO EN EL LIBRO SESTO SE DIRA.

CAPITULO PRIMERO

Como Geronimo Ortal pidio la gouernacion de Paria en España, y se le dio, e hizo e junto gente, y se uino con hella derecho a la fortaleza de Paria, donde estaua Alonso de Herrera.

Segun atras se dijo, al tiempo que el gouernador Don Diego de Hordas se enuarco para España en Santo Domingo, se enuarco con el Jeronimo Ortal, muy grande amigo suyo, y que en su propia conpañia auia benido de España y le auia seguido y aconpañado en los trauajos y jornadas ya contadas.

Era este Jeronimo Ortal, valenciano, tenido por cauallero y de buena parte, y que no le faltaua fauor ni aun dineros, segun algunos afirman; el qual, viendo el suceso de la muerte de su gouernador Don Diego de Hordas, propuso de procurar y auer la gouernacion, con yntento de bolver a Paria y conseguir el descubrimiento de las rricas noticias que en el rrio de Uriaparia le auian dado a Hordas, de todo lo qual el auia sido testigo; y pareciale que como honbre que ya auia andado y nauegado el rrio y tenia mucha noticia y espirienzia de las cossas del, que no podia herrarse, sino que con poco trauajo sacaria a luz lo que con mucho no auia podido auer su gouernador; y con este presupuesto llego a España, donde, por ser, como se a dicho, cauallero y persona fauorecida y enparentada, y que lleuaua[422] rrelacion y noticia de las cosas de Paria, facilmente alcanco del enperador Don Carlos, rrey y señor nuestro, la gouernacion como la pretendia, donde despues de avidas las cedulas o prouisiones de la merced, se uerian derramar famas de ynumerables rriquezas, de prosperas y pobladisimas tierras de apacibles tenples, de agradables ayres, finalmente la pintaua a todos y a cada uno conforme a como la queria ymaginar, vsando del rremedio engañoso con que otros muchos an echo a ynumerables jentes dejar su natural y haziendas y patrimonios y medianas pasedias y llevadolos al matadero o carnecerias, donde de mill y mas españoles acontecia no quedar ni escapar ninguno(A).

Con este titulo de gouernador y alguna largueza de que uso y promesas que hizo, junto en el Andaluzia ciento y sesenta honbres, con los quales se enbarco en dos nauios y dejando en Seuilla un capitan suyo, llamado Alderete, para que haziendo la jente que pudiese lo siguiese, se partio para las Indias, tocando, como sienpre se a usado, en las yslas de Canaria; y sin sucederle en el camino cosa notable bino derecho a enbocar por la uoca del Drago.