Historia de Venezuela, Tomo I

Part 32

Chapter 324,202 wordsPublic domain

Estando esta jente en esta sedicion y escandalo o rrebuelta, a cauo de tres dias parecio la carauela de Sedeño, que uenia de la costa y fortaleza de Paria con comida, la qual no auia topado en el camino el bergantin de Aguilar y Herrera, y ansi los que hen ella venian ynorauan lo que auia pasado, asi en la Trenidad como en Paria con Agustin Delgado; y entendiendo el gouernador Sedeño que ya la carauela se azercaua a tierra, procuro ponerse en parte do la uiese[384] y comenzo a hazer señas con vn paño para que se boluiese y no llegase a tierra. Los soldados, que no deseauan hazer daño ni mal a Sedeño, mas de salir de catiuerio, le rogaron que se dejase de hazer lo que hazia y no permitiese que la carauela se boluiese y pereziesen alli todos[385]. Los que en la carauela uenian se azercaron a tierra sin auer entendido las señales que por Sedeño se les auia echo; y desque los soldados la uieron sueta[386] y al maestre en tierra, se metieron y apoderaron todos en ella, rrogando al gouernador Sedeño que si se queria yr con ellos que lo lleuarian; el qual, con vna loca obstinencia, menos preciado lo que los soldados le ofrecian, dijo que se fuesen con Dios, que el, con los que le quisiesen aconpañar, se quedaria alli, diciendo que los que le heran y auian sido amigos se lo mostrasen en aquel trauajoso tiempo.

A esta opinion y boluntad de Sedeño correspondieron solamente seis honbres amigos suyos, los cuales se le ofrecieron, que auiendo copia de soldados para defenderse de los naturales, de aconpañarle y rresidir alli con el. Sedeño se lo agradecio, y dijo a los demas que antes queria con los seis conpañeros solos quedarse alli a su aventura, que ir en conpañia de tan mala jente. Los soldados y amigos que alli se le auian mostrado a Sedeño, pareciendoles que si conforme a lo que decia y pretendia se quedauan alli, que de su propia boluntad se entregauan en poder de los naturales baruaros de aquella isla para ser sacrificados neciamente y ofrecidos a la muerte, y asi persuadieron a Sedeño que dejase su loca y temeraria determinacion y se metiesen en su nauio y se fuesen donde tuuiesen las vidas seguras; y asi, casi por fuerza, tomaron a Sedeño y a[387] sus amigos y criados y lo metieron en el nauio, arto contra su uoluntad; lo qual uisto por Sedeño y que le dejauan alli tres cauallos que tenia de mucha estima, enuio a rrogar al casique Chacomar, que hera su amigo y sienpre se auia conseruado en su amistad, que lleuase los cauallos a su pueblo y los tuuiese y curase en el, y con esto partieron de la Trenidad y se fueron derechos a Paria, ynorando que Herrera estuuiese en ella; los cuales saltaron en tierra en la fortaleza, y uiendoles Alonso de Herrera, vsando del propio rrigor que con el se auia usado, prendio Antonio Sedeño y a sus amigos y criados, y pusolos en prisiones dentro de la fortaleza, y todos los demas se holgaron los vnos con los otros en uerse fuera de la sujecion y dominio de Sedeño.

Alonso de Herrera se detuuo algun tienpo en esta fortaleza, rretiniendo en ella los presos por uer si azerca de la gouernacion de Paria auia alguna ynovacion de España o de Santo Domingo, para disponer de los presos a boluntad del que uiniese y aun antes el pedir contra hellos lo que le conuiniese; en el qual tiempo se ofrecio que ynbio ziertos soldados a vna poblazon de cariues que estaua zerca de alli, los quales, o por descuido suyo o por el animo e yndustria de los yndios, les mataron ciertos españoles y los hizieron boluer casi vyendo, de lo qual se hallaron corridos todos, y los mas soldados que desta jornadilla escaparon, antes de llegar a la fortaleza se concertaron de soltar a Sedeño y a sus amigos de las prisiones en que Herrera los tenia e yrse con los que le quisiesen seguir a Cuuagua en vnas piraguas o canoas que auian tomado en aquella poblazon de cariues, y llegados que fueron a la fortaleza de Paria se fueron derechos Antonio Sedeño; y porque despues de suelto con fauor de algunos allegados suyos no quisiese hazer nueuas molestias a Alonso de Herrera y a sus amigos, rrecivieron del juramento, antes de soltallo, que despues de suelto no haria ningun desabrimiento ni descontento a Alonso de Herrera ni a los de su parcialidad, sino que el, con los que lo quisiesen seguir, se yrian a la isla de Cuuagua, el qual se lo prometio asi, y deuajo[388] deste presupuesto, le soltaron a el y Agustin Delgado y a todos los demas questauan presos, los quales luego, con los que les quisieron seguir, se enuarcaron en las piraguas y canoas que auian traido de los cariues, y se fueron a Cuuagua, y de alli se uoluio Antonio Sedeño a Puerto Rrico, donde sucedio vu caso vien estraño, que por ser tal, lo pretendo escreuir en este libro.

Luego Alonso de Herrera, con los de su parcialidad, se quedaron en la fortaleza de Paria esperando si uenia Gouernador o socorro para que podiesen efetuar lo que tanto tiempo auia pretendido, que hera uer la noticia que en aquella prouincia de Paria les auian dado.

CAPITULO VEINTE Y ZINCO

En el qual se escriue la uenida de ziertos yndios cariues de la isla dominica[389] a la isla de San Joan de Puerto Rrico, y la prision que hen ella hizieron de Cristoual de Guzman y de muchos negros esclauos e yndios de su prouincia.

Porque uine a tratar de San Jhoan de Puertorrico por rrespeto de ser Antoño Sedeño vezino y tesorero desta isla, contare vn caso[390] acahecido hen ella el año de veinte y ocho, por la maldad y crueldad de ziertos baruaros y naturales de la isla de la Dominica, que ecediendo a todos sus pasados en osadia y atreuimiento y uigor de animos, juntaron vna buena harmada de piraguas y metiendose hen ellas, a ymitacion de los antiguos salteadores de Corinto, quebrantando los terminos de toda amistad y conformidad y conseruacion de la umana vida, pasando de su tierra a las islas comarcanas, puestas en el mar Mediterraneo, las asaltaban y rrobauan, dando crueles y miserables muertes a los moradores dellas.

Vinieron estos caribes navegando por el mar Oceano a saltar y rrobar en esta isla de San Joan de Puertorrico; y para que mejor se entienda este subceso y acaecimiento, es de saber que en esta prouincia e isla, en la ciudad principal della, auia vn ciudadano principal, asi en hazienda como en linaxe, llamado Cristoual de Guzman. Este tenia vn cortixo o estancia en la cabeza de la isla, en donde dizen el Daguao, do auia gran cantidad de esclauos y esclauas negros e yndios e indias que labrauan las tierras y las cultibaban y sacaban oro de las minas que alli cerca estaban; y auiendo ydo Cristoual de Guzman, como hombre curioso y cuidadoso, a visitar su hazienda, la cual caia en la parte dicha, sobre las rriberas del mar Oceano, apartado media legua, y estando alli sin esperanca de ningun adberso subceso, porque como[391] en la isla no auia ya naturales que estubiesen de guerra, sino todos pacificos y domesticos, ni auia que temer ninguna cosa dañosa que se ubiese de rreciuir por mano de enemigos, ni menos franceses[392], en aquel tiempo no navegauan ni pasaban a rrobar a las Indias, y asi estaban y biuian todos[393] en sus cortijos seguros de las asechancas y daños que en otras partes, donde mas proximas tienen las ocaciones dichas se esperan rreciuir; pues estando, como e dicho, Christoual de Guzman en esta su estancia, de rrepente llegaron sobre el, un domingo de mañana, gran cantidad de indios canibales o caribes, naturales de la isla de la Dominica, tierra bien apartada y diuidida de la de San Joan por las aguas del mar que en medio estan y otras muchas islas que se anteponen entre las dos islas, los quales, aviendose metido con barbara temeridad en navegar con tan pequeños esquilfes como son las piraguas, y meterse en un golfo y mar tan inpestuoso como es el que atrabesaron y pasaron, y llegando al puerto de aquella estancia del Daguao, estaua apartada la distancia que poco a dixe, al quarto del alua, por no ser vistos ni sentidos de la gente de la tierra, saltaron con las armas en las manos, y saltando con brio de fuercas que, por la antigua enemistad que en el linaxe humano tienen, se sustentan de cuerpos de hombres, aquel cortixo, donde tan descuidados vibian de ver semejantes enemigos sobre si, mataron cantidad de indios e indias y esclauos y esclauas, y como el Cristoual de Guzman, a quien ellos deseaban tomar bibo y sin ninguna lision, para tener larga ocasion de pasatiempo con el, se defendiese valerosamente, fue herido de algunos flechazos, y con ellos constreñido a rrendirse a los caribes y por ellos preso y metido en sus piraguas.

Tomaron biuos algunos indios e indias y negros y negras, a los cuales, con los demas cuerpos muertos, con todo el demas despoxo que en el cortijo pudieron auer, se enbarcaron y dieron la buelta a su tierra.

Partidos los caribes con este triste espectaculo, aunque para ellos de gran alegria y contento, se fueron a vna isla que cerca del Daguao estaua, dicha Bique, donde por pareselles lugar siguro tomaron puerto y saltando en tierra comensaron a solemnizar su victoria, haziendo grandes conbites y banquetes y comidas con la carne de los cuerpos muertos que llebauan, los quales comian con tanto contento y alegria como si naturalmente lo obiera el poderoso Dios criado para su sustento y mantenimiento, acompañando sus cenas y comidas de muchos alegres cantos, de que en semejantes regucijos suelen usar.

Y despues de auer estado en la isla de Bique quatro dias en estas fiestas y rregucijos, despendiendo y comiendo la carne de los difuntos, porque no se les dañase ni perdiese, se partieron llebando gran guardia en los demas prisioneros viuos, y poniendo mucha diligencia en curar a Cristoual de Guzman porque no se les muriese, no por compasion ni amistad que con el tubiesen ni porque deseasen rrestaurarle la vida para algun buen efecto, sino solo para, como e dicho, tener con el larga materia y ocasion de pasatiempo; y caminando la uia de su tierra, llegaron a la isla de Sancta Cruz, donde saltando en tierra para hazer nuebos rregucijos, se detubieron seis dias, gastando el tiempo en comer y beuer y cantar, para el qual efecto mataban con mucha ufania y alegria y barbaras cirimonias algunos de aquellos indios y negros que llebavan presos, bebiendoles la umana sangre caliente como la yban sacando de los cuerpos, sin que consintiesen que una sola gota se perdiese; y partiendo de la isla de Sancta Cruz, tocaron en la isla dicha la Virgen gorda, donde asimismo saltaron en tierra para holgarse y hazer memoria de su tropheo, y sacrificando a sus vientres de aquellas vidas y cuerpos humanos que llevaban en prision, mataron algunos con la solemnidad acostumbrada.

A esta sazon la ierba de las flechas con que auian herido a Cristoual de Guzman auia hecho tal operacion que los caribes beian claramente que su vida no tenia rremedio; y porque su muerte no careciese de la solemnidad que las demas ni dejase de participar muy enteramente de su barbara crueldad, tomaron a este cauallero y asparonlo o ataronlo a un arbol con rrecios cordeles, y despojandolo de las bestiduras que llebaua, para que mas escombrado y esento estuuiese el blanco o terrero, comencaron a hazer sus bailes y rregucijos y musicas segun su barbara costumbre, y en ellos, traiendo sus arcos y flechas en las manos, cada uno le tiraba de suerte que aquella parte de su cuerpo que mas contento les daua, casi sin perder tiro dispararonle muy gran cantidad de flecheria. Dizen unas esclauas que estauan presentes, las cuales, como adelante se dira, boluieron biuas a poder de españoles, que sufriendo con buen animo Cristoual de Guzman la cruel muerte que le dauan estos caribes, ya que estaua en lo ultimo de la uida, alco las manos y ojos al cielo dando grandes muestras y señales de contricion y arrepentimiento, ynbocando el augilio diuino, con las quales señales murio, no cesando en todo este tiempo los crueles barbaros de arrojalle continuas flechas con que hazer mas penosa su muerte, y de mayor pasatiempo y contento para ellos; y fue cosa de marauillar que estos caribes no quisieron comer este cuerpo como avian hecho a los demas, sino alli se lo dexaron a donde lo martiricaron, y aunque aquellas esclauas que biuas estaban quisieron cubrir el cuerpo muerto con arena, porque no fuese comido de aves o de otras fieras, los indios se lo estoruaron, y aun sobrello las maltrataron. I enbarcandose en sus piraguas, prosiguieron su camino y llegaron a la Dominica, donde con nuebas juntas de jentes acabaron de celebrar la victoria auida de Guzman y de su jente, matando algunos de los prisioneros que les quedauan biuos, para comer y dar en el conbite y borrachera.

Y porque ya que e dado noticia y rrelacion deste maluado hecho questos crueles cariues hizieron, es bien que la de del castigo que sobre ellos se hizo, aunque a costa de algunos españoles, prosiguiendo con la materia adelante, lo qual no pensaua hazer por no gastar tiempo en estas cosas, que parecen peregrinas y estranjeras de mistoria.

CAPITULO VEINTE Y SEIS

Como los vezinos de San Juan de Puerto Rrico hizieron y juntaron gente, y nombrando capitan della a Juan de Yucar, pasaron[394] a la Dominica, donde comencaron a hazer en los indios castigo de la muerte de Guzman

Este cauallero, de cuya desgracia y subceso y terrible muerte auemos tratado, hera casado en la propria isla y ciudad de San Juan de Puertorrico con una señora noble en linaxe y costumbres, llamada Mayor Vazquez, la qual, sabido el subceso de su marido, aunque no la cruel muerte que se le auia dado, hizo el sentimiento que conforme a su calidad y nobleza hera rrazon que hiziese, y aunque deseaua ir o enbiar a ber y saber si su marido hera biuo o muerto, no lo hazia porque como las viudas, aunque sean rricas, no alcancan tan enteramente lo que de justicia les compete como los hombres si tienen el mismo pusible, herale denegado el hazer junta de jente por la justicia para este efecto[395], y asi le fue necesario enbiar a llamar un cuñado suyo, hermano del proprio Guzman a España, fraile de la Orden de Sancto Domingo, llamado frai Vicente de Guzman.

Este, sauida la tomada y captiberio que los caribes avian hecho de su hermano, con toda la presteza que pudo, vino a Puertorrico, donde procuro con el que gouernaua la tierra, que hera vn Francisco Manuel de Olando, que hiziese vna buena armada para ir a saber el subceso de aquella gente que los caribes avian lleuado, haziendose el gasto della entre la muger de Guzman y la ciudad de Puertorrico; porque ya que los obiesen muerto, como se presumia, podrian prender numero de aquellos malhechores y traellos para esclauos, que en este tiempo se hazian, de donde sacarian el gasto que en hazer la armada hiziesen.

Fueles otorgada la licencia, y juntaron ducientos hombres, y enbarcandose en vna carabela y dos vergantines bien aderecados, y por capitan general, nombrado por el cauildo, a Joan de Yucar, de nacion nauarro, y fray Vicente con ellos, se fueron en demanda de la Dominica por la misma derrota que los indios avian llevado. Fueles el tiempo muy contrario, y por eso no solo se detubieron mucho tiempo, pero dibidiendose en las refriegas de la mar los unos de los otros, fueron aportar los vergantines en que iba la mayor parte de la gente con el capitan y frai Vicente a la isla Guadalupe i la carauela a Mari Galante, casi sin saber los unos de los otros. La gente de los vergantines, como hera mucha, acauaron presto la comida, y como se detubieron en Guadalupe sin hallar alli que comer, padescian muy grande nesesidad de hambre, por lo qual determino el capitan Joan de Yucar meterse en vn barco e ir a buscar la carabela con doze compañeros; y dejando por caudillo de la gente a frai Vicente, se partio, y al primer bordo[396] que dio en demanda de la carauela, dio con ella en Mari Galante, donde los que con el yban satisficieron a la hambre que padecian, y se estubieron alli algunos dias despues de los quales tomaron en el barco todo el matalotaje y vituallas que pudieron, y dieron la vuelta a Guadalupe, donde hallo el Capitan Joan de Yucar la gente como casi amotinada, porque como con la hambre fuesen afligidos y costriñidos a buscar su rremedio y dar horden en que no pereciesen sus vidas por falta de comidas, concertaron algunos de aquellos soldados enbarcarse en los bergantines y dar la buelta a Puertorrico; y como esto les fuese estoruado y rresistido por el frai Vicente, que hera teniente, y por algunos de su vando y opinion, moviese[397] entre ellos vna gran sedicion y alboroto, de suerte que tomando las armas en las manos los del uno y otro bando, comencaron a reñir su pendencia, menospreciando la autoridad real del que los gouernaua, de suerte que fueron algunos de los mouedores de este alboroto i escandalo heridos de cuchilladas que les dieron; y si a esta sazon no llegara el capitan Joan de Yucar, que lo mitiguo y apaçiguo, façilmente perecieran todos.

Luego que el Capitan puso paz entre sus soldados, aunque no de todo punto, y obo rrepartido la comida que llebaua, se enbarco con toda la gente en los vergantines y se boluio a Mari-Galante, y ajuntandose con la carauela dexo en ella a frai Vicente con algunos soldados, y tomando consigo toda la mas de la gente y armas, en los vergantines se fue la buelta de la Dominica a poner en effecto su deseo, y aguardando a vista della la obscuridad de la noche, para poder llegar a tierra sin ser bisto de los naturales[398] le subcedio todo como quiso; porque como despues de anochesido llegase a tierra con sus vergantines y echase un soldado llamado Limon, muy diestro en conocer por las pisadas y bestigios de los indios las bias de los pueblos, fue por este facilmente descubierto el camino que iba a la poblazon de los indios, que no estaban lejos de la mar, y hallado este rrastro, y siendo auisado dello el capitan Joan de Yucar, luego salto en tierra con los mas de sus soldados para hazer spaldas a Limon, que confiandose en su soltura y ligereza, astutamente se desnudo en cueros, porque si fuese encontrado de algunos indios no fuese estrañado; y siguiendo al camino y rrastros que antes auia visto, camino la tierra adentro, solo y desnudo, obra de media legua, donde hallo un pueblesuelo o lugarejo de quatro caneys, que son vnos buhios o casas muy largos en que se rrecojen mucha jente a biuir, cuyos moradores estaban, a lo que parecia, bien descuidados de que en su tierra obiese gente estranjera; y dando Límon la buelta a donde su capitan auia quedado, le dio noticia de lo que auia visto, el qual luego se partio con su gente[399] puesta en concierto, y dando en los buhios de los indios, prendio a todos los que en ellos estauan sin que se les escapase mas de una sola persona, que serian ochenta presos, y despues de auellas atado y puesto a rrecaudo, pregunto a un yndio de aquellos que en este pueblo se tomaron, el capitan Joan de Yucar con vn interprete que le hablaua, si hera biuo Cristoual de Guzman i que donde estaua, el qual por dar contento a los españoles, y pareciendole que por ello le soltarian, le rrespondio que hera biuo y estaua en un pueblo cerca de alli.

El capitan para mas claridad del negocio, apartando aquel indio, pregunto lo mismo a una yndia, la qual rrespondio que no curasen de preguntar ni buscar aquel español, porque los indios que lo auian presso lo auian muerto con gran rreguçixo y alegria en la isla llamada La Virgen Gorda, y que uno dellos auia sido el proprio yndio que desia questava vibo. Teniendo, pues, por mas cierta y verdadera esta rrespuesta que la india auia dado que otra ninguna, no curo el Capitan de hazer mas pesquisa ni inquisicion; mas un soldado que deuia tener particular amistad con Cristoual de Guzman, ya difunto, queriendo hazer sacrificio al anima de su amigo con la sangre de los que lo mataron, alli, de rrepente, dio con el spada que en las manos tenia al rrendido y atado indio, que dezian auer sido vno de los matadores, vna cuchillada que le quito la cabeza de los hombros, y si le dexaran pasar adelante con su olocausto, el sacrificara a las animas y cuerpos de todos los indios e indias que presentes estauan, con que quedara tan ufano, que sin dubda le paresciera con aquel exemplo de barbara cruel(dad) auia librado de pena el anima de su amigo y puestola en perpetua gloria.

Mas no estaria[400] fuera de esta yniquisima opinion el capitan Joan de Yucar, porque luego que le fue certificada la muerte de Guzman, dixo a sus soldados que determinadamente hiziesen la guerra a aquellos yndios, y que al que no pudiesen aber biuo para esclauo y aprouecharse del, le dieren[401] la mas cruel muerte que les pareciese, y todo lo que pudiesen destruir y arruinar lo destruyesen y arruinasen, de suerte que con actual y exemplar castigo quedasen aquellas jentes con el pago que su maldad y fiero atrebimiento merecian, y ellos quedasen con bastante satisfacion de la injuria que abian rreciuido los ciudadanos de San Joan de Puertorrico, a cuya tierra abian ido aquellos barbaros a hazer los saltos y rrobos y muertes que les heran notorio; y con esto se procuro ynformar de los indios que presos tenian donde avia poblacones de indios para ir a ellas, los quales facilmente le dixeron que cerca de alli estaua otro pueblesuelo de gente de su nacion y sus compañeros, los quales tenian en su poder dos negras esclauas que auian tomado con la demas gente en Puertorrico, y que demas de esto, otro dia siguiente auian de llegar a aquel puerto donde los vergantines estauan, quatro piraguas de indios que venian a holgarse y beuer con ellos de vnos pueblos que estauan en aquella costa adlante.

Joan de Yucar, avida esta nueba, luego tomo vna determinacion de hombre pratico, y enbiando quarenta hombres con vn capitan Diego Vazquez, les mando que fuesen a dar en el pueblo donde dezian estar las negras; y dexando en aquel proprio lugar la pressa que auian hecho de indios bien atados y puestos a rrecaudo con gente y soldados que los guardasen, el con el rresto de la gente, se fue con toda presteza a meter en los vergantines, para antes que la luz del dia viniese, con que podian ser vistos, ir y ponerse en salto o enboscarse en un promontorio o punta que alli cerca hazia la tierra, por el qual avian de pasar las piraguas; y en esto no fue nada perezoso, porque con ser bien cerca del dia quando se partio del pueblesuelo donde auia hecho la pressa, antes que fuesen bien esclaresido estaba ya puesto en la enboscada tras del promontorio.

CAPITULO VEINTE Y SIETE

En que se escriue todo el demas subcesso que Joan de Yucar tubo en la Dominica con los yndios, y lo que Luis Martin Goual hizo en una caravela en que auia salido de Puertorrico.

El capitan Diego Vazquez con sus compañeros camino con tanta presteza al pueblo donde las negras estauan, que antes que amaneçiese dio en el, y hallando descuidados y dormidos aquellos miserables moradores, facilmente los subjeto, y tomo muchos de ellos, y muchos mato a cuchillo, y muchos quemo bibos en los buhios, que luego, poniendoles fuego, arruino de suerte que en los miserables moradores de aquel lugarejo exercito todos los generos de crueldad que pudo. Algunos de sus soldados fueron heridos por mano de aquellos indios que, sintiendo el tumulto que en su pueblo andaua, se lebantaron, y tomando las armas en las manos, quisieron defender su patria y echar los enemigos della, los quales, siendo cercados por los españoles, fueron miserablemente muertos con los demas.

Hecho esto, los españoles tomaron las negras, de quien supieron muy por estenso todo lo susodicho; y llebando a rrecaudo los indios e indias que auian dejado biuos, dieron la buelta a donde estaua la otra pressa de indios que en el primer pueblo de atras auian tomado y dexado.