Part 27
De como Antonio Sedeño, viendo su perdiçion, determino salirse de la Trinidad y pasarse a la punta o ancon de Uriaparia, y asi lo puso por obra.
Estaba Antonio Sedeño con gran temor, y no sin rrazon, de ver el fin y rruyna suya y de sus soldados, porque con las continuas escaramuças, rrecuentros ó[288] guaçabaras que con aquellos yndomitos barbaros abia tenido, le abian faltado la mayor parte de ellos, muertos cruel y miserablemente con la yerba de que eran heridos, y por el consiguiente los caballos se le abian apocado, y avnque nunca le abia faltado el[289] amistad del cacique y señor Chacomar, su vezino, no abia sido parte para la rresistencia de la multitud de aquellos barbaros, porque el caçique tenia poca gente, y ya que era sufiçiente para sustentar el amistad de los cristianos, no era poderoso para rresistir a sus contrarios ni estorvar sus perversos desinos y obras de ellos. Mas con todo esto no dexaba de ser muy provechosa el amistad (de) este prinçipal a los cristianos, que tan afligidamente se sustentavan, proveyendolos[290] de algunas cosas neçesarias de comida, y dandoles abisos de lo que los contrarios querian o determinaban hazer.
I andando el Governador considerando quan presta o propinqua tenia su mala destruycion, procuraba atraher a su ymaginaçion todos los medios que podia para tomar el mas conviniente a si y a su gente e yrse el a Puerto Rrico a traer mas gente. Vnas veces le pareçia que era cosa açertada dexar alli, en aquel fuerte, la gente e yrse el a Puerto Rrico a traer mas gente, y a esto se le oponia el mal suceso que tendrian los que alli quedasen, y quan perdidas o bendidas quedavan sus vidas. Otras vezes le pareçia que era mal caso desanparar del todo la tierra, que seria perder el titulo y merçed que Su Magestad le abia hecho de Adelantado de la Trinidad, y que era gran verguença para el bolverse sin efectuar cosa alguna. Y entre estas y otras consideraçiones le pareçio que lo mas açertado seria pasarse con toda la gente que tenia a la costa de Tierra Firme y provinçia o punta de Uriaparia, y alli hazer vna fortaleza y dexar en ella la gente con el mas bastimento que pudiese, y dar la buelta a Puerto Rrico con algunos de sus amigos y juntar de nuebo la gente que pudiese para tornar a entrar en la Trinidad.
Y comunicandolo con los soldados que le abian quedado, por verse fuera de tanto rriesgo como tenian, aprovaron y confirmaron el pareçer del governador Sedeño; y puniendolo luego por la obra se enbarcaron en los nabios que abian alli traydo, y desanparando el palenque o cercado que tenian, se partieron de la Trinidad, despues de aber rresidido en ella con la calamidad y trabajos y hanbres y neçesidades que Dios nuestro Señor sabe, mucho tienpo[291], y rrogando al caçique su amigo que les diesen algunos yndios para que les ayudasen a hazer la fortaleza que pensaban hazer, llegaron el propio dia a la punta o ancon de Uriaparia, donde desenbarcaron con harto contento por verse fuera del rriesgo con que en la Trinidad bivian y abian rresidido.
CAPITULO SEYS
Como Sedeño hizo vn fuerte en tierra de Paria, y dexando en el algunos soldados se fue a Puerto Rrico, y como los yndios Uriaparia se rrevelaron contra los españoles.
Saltada toda la gente de Sedeño en Paria, luego se ocuparon en ver y saber qual seria el mas comodo lugar y sitio para fabricar y hazer la fortaleza o fuerte que pretendian, y mirandolo diligentemente, en la parte mas comoda que a todos pareçio, començaron a hazer su fortaleza de piedra y tierra, con ayuda de los naturales e yndios amigos que truxeron de la Trinidad, y con otros que de la propia provinçia y tierra de tierra de Paria les abian benido a berlos, los quales, ynorando los desinos e yntento de los españoles, façilmente les ayudaron a fabricar lo que querian, porque es çierto que segun es de belicosa y atrevida aquella gente de Paria y enemigos de gente que los pueda sujetar, si entendieran[292] el proposito con que los españoles hazian la fortaleza, no solo no les ayudaran mas procuraran[293] juntar todas sus fuerzas y echar de la tierra o matar a los españoles; y no sin falta de mucho trabajo que los españoles padeçieron en la obra, acabaron su fortaleza, y para que los que en ella abian de quedar quedasen con bastantes mantenimientos, de suerte que la neçesidad y falta de ellos no les constriñese a yllo a buscar a las poblazones comarcanas, donde pudiesen rreçebir daños o ser muertos de los naturales[294] hizo el governador Sedeño con toda la gente con algunos rresgates que le abian quedado, y a las vezes sin ellos, y por las demas vias que pudo, juntar en la fortaleza gran cantidad de comida y bastimento para los que en ella abian de quedar; y hecho esto determino de partirse, dexando en ella por su teniente a Juan Gonzalez con hasta veinte y cinco honbres, animandoles a que con toda constançia y fidelidad guardasen aquella fortaleza que les dexaba a cargo y no la entregasen a ningun español o governador que por alli viniese, porque su buelta con el socorro seria con toda la brevedad posible; y con esto se enbarco y partio de sus conpañeros y provinçia de Uriaparia y se fue la buelta de Puerto Rrico a buscar y proveerse de mas gente.
Los de la fortaleza se conservaron algunos dias en amistad con los yndios comarcanos, los quales quiriendo escudriñar o tentar las fuerças de los españoles, se revelaron, y rrompiendo o quebrando la paz y amistad que con ellos tenian, se començaron a yndinar los vnos a los otros y a tratar que los españoles se estavan en su tierra y querian bivir en ella; que antes que viniesen mas los echasen de alli o los matasen y derribasen aquella casa o fuerte que tenian hecho, para que si otros viniesen no hallasen donde rrecogerse ni albergarse, y con la gerra que ellos les hiziesen no pararian y se yrian a otra parte. Y viniendo todos los naturales de aquella provinçia en este mal proposito, se juntaron y pusieron a punto de gerra y con sus armas enervoladas y orden de gerra que ellos acostunbran, vinieron sobre los españoles, que algo temerosos deste suçeso estavan y puestos en vela y mira, cerradas sus puertas.
Los yndios les cercaron la fortaleza, y como no saben mas de pelear con aquellas armas arroxadizas de[295] que vsan e tiran, no supieron como entrar a los españoles ni escalalles su fuerte, y asi los tubieron cercados algunos dias. Visto que su çerco era de ningun efecto, se bolvieron a sus pueblos, y no dexaban de venir algunos dias a ver si los españoles salian o se alexaban por algunas partes o poblazones a buscar de comer, y asi se sustentaban con harto trabaxo los soldados, sin ser señores de alargarse mucho de su fortaleza a buscar algunas cosas de que tenian neçesidad, porque la comida se les yva acabando, y abian de ser forçados a ylla a buscar y tomar, y enpeçaban ya a padeçer hanbre y a comer muy limitadamente.
CAPITULO SIETE
Como el enperador Don Carlos dio a Don Diego de Hordaz vna governaçion en el rrio Marañon, y su partida despaña hasta llegar al paraje o boca del rrio Marañon.
En este mismo tienpo, que seria por el año de treynta, Don Diego de Hordaz, comendador de la horden de Santiago, y a lo que afirman de sangre yllustre, abiendo ydo a los rreynos despaña de la conquista de la Nueba España, donde se hallo por capitan con Hernando Cortes desde su primer entrada y descubrimiento hasta que fue enbiada gente a España, con los quales fue este caballero, con proposito de enprender alguna cosa ardua con que esclarecer mas su nombre y dexar de si la memoria que los demas pretenden[296].
Inquiriendo diligentemente que provinçias abia en este tienpo por poblar, en que pudiese enplear su valor y aprovechar su persona, supo o fue ynformado de personas que lo sabian, que la mejor demanda y de mas provecho era el rrio Marañon, avnque en este tiempo llamaban el Marañon otro rrio mas pequeño que esta mas adelante, que entra en la mar por si, y el que agora llaman, llamaban entonces Mar dulce, y despues fue llamado el rrio de Orillana. Otros afirman, y esto es lo mas çierto, que este rrio que primero fue llamado Marañon, no le hay, o es el mismo que agora llaman Marañon, que es por do baxo Orillana, y despues el ynfeliçe traydor Lope de Aguirre. Este rrio fue descubierto por los Pinçones el mil y quinientos menos vno; y avnque al prinçipio algunos afirmaron ser muy rrico, devieron deçillo por conjeturas, o porque les pareçio que vn rrio de tan grande boca y de tan grande ayuntamiento de aguas no podia dexar de ser muy poblado y rrico; mas su opinion fue inçierta, pues hasta oy no se a hallado en el cosa notable, porque Orillana, que fue el primero que lo nabego dixo algunas cosas apocrifas y sin fundamento, ynventadas solo para mover y atraer jente, asi para llevallos consigo a descubrir la tierra, si alguna abia, lo qual confirmo despues la gente que por este propio rrio abaxo amotinada de Piru con Lope de Aguirre; los quales afirman no aber visto cosa notable en el prinçipio, medio ni fin deste rrio, mas de que cerca de la boca o rremate del, de vna parte y de otra, abia y vieron çierta serrania baxa y pelada, toda rrasa, en la qual vieron cantidad de humos y gran aparençia de estar poblada[297].
Pues antes de Orillana y de Lope de Aguirre, pidio el comendador Diego de Ordas al enperador Don Carlos, en el tienpo dicho, la conquista y poblazon deste rrio Marañon. Su Magestad se la conçedio atento la calidad de su persona y lo mucho que le abia servido en el descubrimiento de la Nveva España, con titulo de Governador y adelantado de todo lo que descubriese y poblase en este rrio y sus comarcas.
De la Nueba España llevo algunas rriquezas Don Diego de Hordas a España, con las quales, y con la cociçia que los españoles suelen tener de subir y valer mas, junto mil y dozientos honbres, y con ellos se partio de España el año rreferido, en dos naos y vna carabela, y vino a las yslas de Canaria, porque como es notorio, desdel primer descubridor de las Indias hasta el vltimo navegador de aquella carrera, todos an llegado a rreconoçer estas yslas y tomar puerto en la que mas çercana a si hallan, por estar en el camino de su nabegaçion y rehaçerse en ellas de algunas cosas neçesarias para su mantenimiento o matalotaje. La ysla donde Ordas llego fue la de Tenerife, porque en aquel tienpo era, y avn agora[298] la mas fuerte y abundante de comidas y mantenimientos que ninguna de las otras. En esta ysla, en el puerto que dizen de Santa Cruz, estuvo Ordas con su armada poco mas de dos meses, en el qual tienpo se rrehizo, asi de gente como de otras cosas neçesarias a su navegaçion; y entre las demas gentes que en esta ysla se le llego al comendador Ordas, fueros vnos hidalgos, naturales de ella, llamados los Silvas, que se ofreçieron a llevar çiertos nabios y gente a su costa para esta jornada, de los quales mas particularmente dire adelante.
Viendo el comendador Ordas que se detenia o abia detenido mucho en esta ysla de Tenerife, y que los Silbas no estaban del todo adereçados para juntamente con el seguir el viaje, acordo dexallos adereçandose, para que quando estuviesen de todo punto aprestados, fuesen en su seguimiento, y asi les dixo como se queria partir y que la derrota que llevaba seria a las yslas de Cabo Verde, porque tanbien en la primera nabegacion de las Indias se yvan a rreconoçer estas yslas de Cabo Verde, que son o eran del Rrey de Portugal, y de alli nabegan derecho al Poniente, lo cual no se haze agora, porque se ataxa algun tanto de camino, y que destas yslas yria derecho al cabo de San Agustin o a la boca del rrio Marañon, donde los esperava hasta que fuesen llegados, y juntos pusiesen en execuçion la jornada de tierra.
Los Silvas quedaron de hazello como el comendador de Ordas, en cuya capitania y juridiçion se abian metido, les mandaba, y con esto, los vnos se quedaron aprestando y los otros se hizieron a la bela; y siguiendo su derrota y viaje de la suerte que he contado, llegaron al rrio Marañon, y digo el rrio Marañon porque el agua dulce deste rrio entra en la mar doze leguas, sin que el amargor y salobridad de la mar la corronpa, y ansi, avnque metidos en los terminos maritimos que se puede deçir que estaban en el rrio, en el qual no pudieron entrar a cavsa de los muchos y grandes baxios que con la ynundaçion del rrio hazia por alli la mar en tanto grado que por distançia de doze leguas apartados de tierra tenia tan poco hondo la mar que se hallavan las naos a tres braças y sin poder navegar si no era con su rriesgo, y por esta cavsa le fue forçoso hazerse a la mar y navegar fuera de peligro y rriesgo de los baxios.
CAPITULO OCHO
De como la nao pequeña y la carabela de Hordas se perdieron a la boca del Marañon, y lo que açerca destos españoles perdidos se a tratado despues aca en el Nuebo Rreyno.
Estando esta armada de Hordas en el peligro y rriesgo que he dicho, por hallarse tan lexos de tierra y tan en ella, a cavsa de la poca hondura que la mar alli hazia, o con tormenta que sobrevino o con la turbaçion que de verse en terminos de perderse tubieron los pilotos y capitanes de la otra nao y carabela, se apartaron de su capitan y dexandose llevar de los vientos y aguas, fueron a dar a vnos baxios o anegadizos que llaman de Encima de Arnacos, donde viendose la gente sin ningun rremedio de poderse guarecer, aprovechandose los que pudieron del vltimo que les quedaba, se metieron en los bateles los que mediante su buena soliçitud y diligençia pudieron caber en ellos, y pereçiendo todos los demas en aquellos anegadizos, navegaron en demanda del ancon o golfo de Paria, donde tenian entendido que estaria su capitan; e como para yr en demanda deste golfo abian de nabegar otro mas peligroso, que era el donde estaban, y los bateles no eran de tanto sustento y fundamento como para sufrir semejantes males y carga se rrequeria, con pequeña tormenta sorvio y trago la mar el vno de los bateles con la gente que en el yva, sin escapar ninguno; y el otro batel, mas por milagro y voluntad divina que por ser el parte para aberse de poderse escapar donde el otro se avia perdido, aporto a la fortaleza de Paria, donde estava la gente de Sedeño, donde dio esta notiçia de la nao pequeña y carabela en la forma que e contado; açerca de lo qual ay otra y avn otras opiniones, y es que al tienpo que esta armada llego çerca del Marañon, esta nao y carabela, de quien se a contado como eran menores que la capitana y trayan menos carga, sufrian nabegar en menos agua que la nao capitana, y ansi se dexaron yr al amor del agua[299] y tienpo y fueron llegandose mas a tierra o por el rrio adentro, adonde no fueron parte para bolver atras quando quisieron y siendo arrebatados por los çafareos velozes[300] que la mar con su creçiente hazia, fueron llevados forçiblemente el rrio arriba, donde se tubo por çierto que la gente saltaria en tierra, y aprovechandose del rremedio de las armas procurarian conservar sus vidas entre los naturales que por alli hallasen.
Desta gente, conforme a este suçeso, se dize aber dado notiçia algunos naturales comarcanos al Nuebo Rreyno de Granada que tratan y contratan hazia esta parte que alli llaman las sierras del Sur y por otro nombre el Dorado, diziendo que en estas sierras del Sur ay españoles o gente barbada y vestida de la propia suerte y manera de los españoles, a los quales el vulgo a llamado la gente perdida de Ordas, por los que en estos dos nabios se perdieron, y podria ser que fuese cosa ynventada por algunas personas á fin de que con esta color de dezir que en aquella provinçia ay españoles perdidos, se de comision para yllos a buscar, e yendolos a buscar, buscar la notiçia que de[301] rriquezas y naturales sienpre se a dado deste Dorado o sierras del Sur; lo qual los que an governado de contino an rrehusado, a fin de que por hazer bien a los pocos perdidos a de rredundar daño a muchos otros, porque para hazerse esta jornada forçosamente se a de juntar congregaçion de mas de treçientos españoles, y para juntar estos podria ser despoblarse algunos pueblos que estan poblados, y por ser pobres y de poco provecho, los que en ellos rresiden son conpelidos de pura neçesidad a sustentallos, y hallasen esta puerta abierta, avnque en duda y abentura, dexaron lo que tienen y se yrian a buscar otra cosa mejor, y demas desto abian de despoblar algunos pueblos de naturales que de fuerça o de grado llevaran consigo, y este daño tarde o tenprano a de rreçebir el Nuebo Rreyno, porque segun opinion de muchos y esperimentados conquistadores, y avn por lo que palpablemente vemos por vista de ojos, esta jornada no se puede hazer mejor ni a menos costa ni en mas breve tienpo ni con menos rriesgo por ninguna parte de las hasta oy descubiertas ni pobladas como por el Nuebo Rreyno, por estar tan çerca la vna provinçia de la otra y tener el Nuebo Rreyno abundançia de las cosas neçesarias para jornadas y buenas y çiertas guias y españoles que se hallaron con Phelipe Dutre al principio desta notiçia, como en otra parte diremos.
Mas bolviendo a lo de los españoles de Ordas, como dixe, no tengo por cosa çierta aver españoles en esta provinçia perdidos, y ser, como he dicho, ynvençion de soldados; porque demas de lo que en contrario desta opinion e rreferido ay otra que den todo en todo la rrepuna y contradize, y es que el año de veynte y ocho, atravesando por los llanos de Venençuela vn capitan que con çierta gente abia salido de Coro, pueblo de la governaçion de Venençuela, a buscar y descubrir nvebas tierras para poblallas[302], entre la gente que este capitan llevaba se divulgo y derramo esta nueba de que de aquella vanda del Sur, que es, como he dicho, lo que llaman el Dorado, abia españoles, y desde entonçes dura esta fama hasta oy, sin mas claridad[303], pues las naos o gente de Ordas se perdio el año de treynta, y esta fama tuvo origen el año de veynte y ocho, que fue dos años antes que Ordas viniese al Marañon. Sigese desto clara y evidentemente ser esta notiçia de españoles en las sierras del Sur cosa fabulosa y soñada.
CAPITULO NUEBE
Como escapando Ordas con su nao capitana de la fortuna del Marañon, entro en el golfo de Paria y se apodero del fuerte de Sedeño por mandado de Jeronimo Ortal.
Viendo el comendador Hordas el gran peligro y rriesgo en que estaba, por no tener sufiçiente hondura alli la mar para nabegar, con la brevedad que se rrequeria procuro hazerse a la mar, a lo qual le ayudo façilmente el viento, que por permision divina en aquel punto se bolvio a tierra, y haziendose a la mar tomo acuerdo con algunos de los que tenian notiçia de aquella costa y tierra en lo que devian hazer, pues no eran parte para entrar en el rrio Marañon a cavsa de no aber en algunas partes de su entrada la hondura que para nabegar su nao se rrequeria. No falto quien tubo notiçia de la tierra de Paria, cuya provinçia se afirma ser muy poblada de naturales y rrica de oro y plata, y dando abiso dello al Governador y de quan çerca estaba de alli y de su Governaçion, luego, de comun consentimiento, tomaron la derrota para yr alla, y començando a nabegar, no apartandose de vista de tierra por no engolfarse, sin aber nabegado mucha distançia, permitieron sus hados, que en todo les eran contrarios, que diese y encallase la nao en vn pequeña ysla o baxio que por delante tenia, cuya playa, por ser arenosa o leganosa, no cavso la total perdiçion desta nao y gente, los quales, viendose en este peligro y que por rrazon de no aberse de rrepente la nao quebrado y hecho pedaços, podrian ser rremediados, con toda diligencia salto toda la gente en tierra, que serian seysçientos honbres, y alijando y echando fuera quarenta caballos y otras muchas cargas que dentro tenia, procuraron por todas las vias que pudieron sacar la nao sin lision alguna de aquel peligro, y por mucha prisa que se dieron y diligençia que pusieron, se estuvieron alli dos mareas sin poder mover la nao, y a la tercera quiso Dios nuestro Señor, porque tanta gente no pereçiese, que echando todos los remos que pudieron en el batel o fragata que la nao traya para su serviçio, y atando la nao al batel y tirando con todo el ynpetu y fuerça que pudieron poner en los rremos, sacaron la nao a lo largo do podia navegar, y tornando a enbarcar los caballos y otras cosas que abian sacado fuera, prosiguieron su viaje, y enbocando por las bocas del Drago, que es vn estrecho y angostura que vna punta de la Trinidad haze con otra de la Tierra Firme, entraron en el golfo de Paria, que es vna concabidad que de mar se haze entre Tierra Firme de Paria y la ysla de la Trinidad, el qual esta quasi cerrado, porque solas dos salidas que tiene que, como he dicho, la vna es las bocas del Drago y la otra hazia la parte de Cuba Agua, donde asimesmo otra punta de la ysla de la Trinidad estrecha la mar con la Tierra Firme, son muy angostas y estrechas, y avn esta salida que este golfo de Paria tiene hazia Cuba Agua es de mas peligro y rriesgo que las bocas del Drago, por tener en medio dos ysleos pequeños donde peligran muchas veces los nabegantes.
Entrado en este golfo el Comendador con su nao, echo de su gente en tierra, a la parte de Paria, en vna provinçia de yndios llamada los Açios, que por aber tratado antes con españoles no se açoraron ni alborotaron con la llegada de la gente de Hordas, antes tratandose amigablemente con ellos, les dieron a entender casi por señas como en otra provinçia, que estaria ocho leguas de alli, llamada Turuquiare, abia españoles.
Sabida por Don Diego de Ordas esta nueva, no dexo de alborotarse, por no saber que jente fuese aquella y pareçelle que forçosamente abia de tener controbersias sobre el poseer de aquella tierra, porque pretendia que ya que por su contraria fortuna le abia salido ynçierta la jornada del Marañon, yntroduzirse y meterse en aquella provinçia de Paria, diziendo que entraba en los terminos y limites de su governaçion, y con esta confianza vino a preguntar que jente estaria en donde los yndios dezian, los quales le rrespondieron dandole a entender que seria hasta veynte honbres, y que estavan en vna sola casa. Con esta nueba cobro mas aliento el governador Hordas, y mandando adereçar çien honbres, les dio por capitan a Geronimo Hortal, que despues, por muerte suya, vino a ser Governador de Paria, a quien el traya por tesorero de la hazienda rreal en su governaçion, mandandoles que diligente y cuerdamente fuesen a donde los yndios dezian y viesen que jente era aquella y la rreconoçiesen, y si fuesen parte para con poco tumulto, prendellos, y le abisasen de ello.
Con estos honbres se enbarco Geronimo Ortal en el vergantin, y nabegando hazia la fortaleza de Paria, llego a ella, donde no pequeño contento y alegria rreçibieron los soldados que alli estavan, por ver españoles y gente de su naçion con quien poder salir y escapar de la sujeçion que los naturales de aquella provinçia tenian sobre ellos, que a no aber tenido el rreparo y abrigo de aquella fragil casa y çercado de tapias donde estaban rrecogidos, a quien tenian puesto nombre de fortaleza, obiesen sido muchos dias antes muertos y desbaratados de los yndios, avnque fuera mucha mas cantidad y con mejores adereços de armas que ellos alli tenian.
Saltando en tierra Geronimo Ortal con su gente y viendo la poca gente que en la fortaleza abia y quan descoloridos, flacos y maltratados estaban, se entro, como suelen deçir, de rrondon en la fortaleza, y preguntandoles la cavsa de su estada alli, y abida la rrespuesta de ellos, se apodero en la fortaleza y en todo lo que en ella abia, y despojando a Juan Gonçalez, a quien Antonio Sedeño abia dexado alli por su tiniente o cavdillo, del poder y juridiçion que tenia, luego dio abiso dello al comendador Ordas, que con la nao abia quedado atras, de todo lo que pasaba y abia visto y hallado, a lo qual enbio el vergantin en que el abia venido, con algunos soldados asi de los de Sedeño como de los que con el abian venido.
CAPITULO DIEZ