Part 28
Como Hordas se ynformo, asi de los españoles de Sedeño como de los yndios de aquella tierra, si abia[304] por alli çerca alguna provinçia rrica, y lo que le rrespondieron, y lo quel hizo.
Despachado el vergantin por Geronimo Ortal, con la nueba de lo que en la fortaleza abia hallado, llego en breve a la nao, donde dio notiçia y rrelaçion de todo lo que abia y pasaba al comendador Don Diego de Hordas, el qual rreçibio muy gran contento en saber que no abia quien le rresistiese ni defendiese la posision que de aquella tierra, a titulo de governaçion suya, pensaba tomar; y no deteniendose ni perdiendo mas tienpo, se hizo luego a la bela y se fue derecho a surgir al puerto ya dicho de la fortaleza, y saltando en tierra con el rresto de la gente que quedaba, mando luego pareçer ante si a Juan Gonzalez, teniente de Antonio Sedeño, y a todos los mas de los soldados que alli con el abian quedado, y fingiendose muy enojado los rreprehendio de palabra asperamente, dandoles a entender que si la neçesidad que tubieron de salirse de la Trinidad no les obiera costreñido a pasarse aquella tierra y hazer aquella fortaleza, que los castigara con todo rrigor, como a honbres que por via de ynjusta yntrusion se apoderaban y metian de su avtoridad en governaçion y distrito ageno y que a el le estava encargado y dado por Su Magestad, allende de la grabe pvniçion que mereçian por averse tan temerariamente y con tan loca osadia metido tan pocos soldados y tan mal adereçados entre tan gran numero de naturales como en aquella provinçia abia y tan belicosos, donde por no ser ellos parte para se defender ni sustentar ningun tienpo, obieran rreçebido con crueles muertes que aquellos barbaros les dieran la pena de su ynconsideraçion, cuyo justo castigo rredundara en daño de todos los españoles y cristianos que despues llegaren a aquella provinçia, los quales pudieran ser muertos y maltratados de los yndios por estar ya ynpuestos en ello con las muertes que a ellos les obieran dado y otros generos de crueldades que en ellos obiran exerçitado, y dando fin a su platica les dixo como aquella tierra era suya y de su governaçion y que el la venia a poblar y paçificar, y que si le quisiesen seguir en la conquista y paçificaçion de ella, que les gratificaria a todos tan particularmente como a los que con el venian, sin que en ello obiese açetaçion[305] de personas, mas de que conforme a lo que cada vno trabajase seria enteramente gratificado.
Y dando todos muestra, con alegres rrostros, de que le seguirian y servirian con entera voluntad, çeso la platica, y luego el comendador o governador Ordas començo a ynformarse de los españoles de Sedeño lo que abian entendido o sabido en el tienpo que alli abian estado, de la gente y rriqueza de aquella provinçia; los quales le rrespondieron abelles dicho los yndios que por alli çerca estaban, con quien al prinçipio, mediante los rresgates que les abian dado, abian tratado y conversado, que en el rrio de Uriaparia, que estaba pocas leguas de alli, abia mucha cantidad de naturales que poseyan mucho oro y otras rriquezas, lo qual abian çertificado otros naturales de otras poblazones mas apartadas que alli les abian benido a ver.
Sabido esto por Ordas luego procuro atraer a si de paz los naturales de aquella provinçia, los quales façilmente vinieron, e ynformandose de ellos açerca de la notiçia que los españoles le abian dado, le rrespondieron y dixeron lo mesmo; y tiniendo por verdadero lo que le dezian, luego procuro, con acuerdo de sus capitanes y prinçipales, dar horden en lo que se devia adereçar y hazer para efetuar aquella jornada y nabegaçion y conquista del rrio de Uriaparia[306]; y porque para hazer esto se auia de detener algun tienpo en aquella provinçia y no traia sufiçientes bituallas y bastimentos para la gente, acordo rrepartilla toda la mas por los pueblos mas zercanos a la fortaleza y que estauan de paz y en su amistad, para que alli se sustentasen a menos costa y conseruasen el amistad de los yndios, y con su presençia les hiziesen acudir con las cosas nezessarias a su auio, que hera traher madera para hazer tres bergantines y otros barcos pequeños que façilmente pudiesen nauegar por el rrio de Uriaparia, y para con ellos subir navegando la nao lo que la pudiesen lleuar el rrio ariua.
Tambien se detubo aqui el comendador Hordas por esperar algunos dias a uer si la nao y carauela quen la boca o uaxos del Marañon se auian apartado del le acudian a buscar[307]; en el qual tienpo llego el batel onde vuieron notiçia de su perdiçion en la forma que arriua queda declarado; y porque atras dize que daria entera rrelaçion de los Siluas, que quedaron haziendo gente que en Tenerife auian de ir en siguimiento del gouernador, y estandose haziendo estos barcos y bergantines en la fortaleza de Paria llegaron los dos hermanos, dellos tratare en el siguiente capitulo, todo lo a hellos tocante hasta su muerte, porque mejor se entienda estando escripto todo hello en vn capitulo solo que en diferentes lugares de la Istoria donde pertenece escreuirse.
CAPITULO HONZE
De como los Siluas, honbres naturales de la isla de Tenerife, siguieron al comendador Hordas, y el fin que ouieron por sus malas obras.
Al tiempo y sazón que el comendador Hordas llego a la isla de Tenerife, salto en tierra[308] Alonso de Herrera, a quien el traia por su maese de campo, para que como honbre practico en negoçios de miliçia y de singular graçia para atraer a si los animos de los soldados por su hauilidad[309] asi en el hablar como en tratar, juntase alguna jente; el qual, entre otros vezinos y naturales con quien el alli trato y tubo amistad, fueron estos Siluas, jente de mediana hazienda y linaje y juueniles en la hedad y aun en el juizio, a los quales façilmente atrajo a si Alonso de Herrera, para que deshaziendose del patrimonio y bienes que alli tenian, los gastasen en armar vn nabio o los que pudiesen, y en ellos metiesen los soldados y jente que hallasen, para yr con el comendador Hordas en demanda de aquella rrica por fama e ynçierta notiçia del Marañon, y con esto no solo adquiririan titulos de capitanes y personas prinçipales y preheminentes, mas tenian[310] tanta mano en el negoçio del gouierno de la jente y tierra que se descubriese y poblase, como el propio gouernador; y poniendoles por delante demas de las adulaciones dichas, las muchas rriquezas, aunque biolentamente auidas, que en aquellos tiempos de las Indias se lleuauan a España, que aunque no eran tantas ni tan licitamente auidas como las de estos tienpos, parecian ser en tanto numero por ser la tierra nueuamente descubierta.
Determinados los Siluas de hazer lo que Alonso de Herrera les rrogaua, pareçiendoles venilles muy bien y a pelo el negoçio, con vna ynçierta y bana esperanza se deshizieron de los bienes y hazienda que en ella tenian, y conprando vna nao y una carauela o nauio, comencaron a ponerse a punto de proseguir y salir con su jornada adelante, conuocando y atrayendo a su conpañia muchos amigos y conocidos de los que en aquella ysla tenian, los quales con uer a estos bezinos deshazerse de sus heredades y dejar la zierta y mediana pasedia[311] que tenian, por meterse deuajo de lo que la fortuna con hellos quisiese guiar, facilmente se despusieron a seguillos, y asi juntaron mas de doçientos honbres.
Estando ya a punto estos capitanes con su jente y nauios para se partir en segimiento de su capitan y gouernador, llego a la misma ysla de Tenerife, al propio puerto de Santa Cruz, donde estauan surtos los nauios de los Siluas, vn galeon de vn cauallero portugues cargado de mercadurias y de otras cosas que para el sustento de aquella ysla se traian, en el qual ansi mesmo venia vna donzella de poca hedad, hija o parienta del señor del galeon. El que venia por maestre deste galeon, o por enojo que de su dueño tuuo o por otra diabolica codizia que a ello le mouio, trato con Gaspar de Silua, que hera hermano mayor de los tres, que se apoderase en el galeon y en todo lo que en el estava y lo lleuase consigo. Gaspar de Silua dexose facilmente venzer de su cudicia, y hizo lo que el maestre del galeon le dezia, del qual apoderandose contra toda rrazon y justizia; echo los demas que contra su opinion y boluntad estauan en el y dioles en renconpensa la nao que tenia para su viaje, que era ya bieja y maltratada con el mucho trauajo, y de lo que le parecio paso al otro nauio que el antes tenia, en el qual pensaua nauegar con la donzella que en el galeon auia benido. Rrepartiendo la jente que alli tenia hecha en el galeon y nauio, metio a sus dos hermanos, llamados Juan Gonzalez y Bartolome Gonzalez, en el galeon por capitanes del y el se metio en la caravela.
Haziendose a la vela tomaron su derrota a las yslas de Cauo Uerde, como el gouernador Hordas les auia mandado, a donde en pocos dias llegaron; y saltando en tierra a tomar algun rrefresco para la mar, procuro aprouecharse mas de lo que hera rrazon a jente de su nacion, rrouando todos los ganados y otras cosas que pudo auer contra la boluntad de sus dueños, y aun casi a manera de amotinado, rrouo y despojo algunos portugueses que en la ysla a manos allo, todo lo que tenian, y dejandolos despojados de sus haciendas se enuarco y prosigio su viaje, en el qual porque[312] se efetuasen todos los generos de maldades, forzo y corronpio a la donzella que en el galeon auia tomado con las otras cosas.
El galeon hera mas ligero en el nauegar, y asi en el camino se adelanto, y dejando atras a la carauela, en que yba Gaspar de Silua, se fue dando vista al rrio Marañon y a los demas puertos que por alli auia, y biendo quen todos hellos no auia rastro ni señal de los nauios del comendador Hordas, enboco por las bocas del Drago, y fue derecho a dar al puerto de Paria[313], donde hallo que estava surta la nao capitana. El Comendador sintio muy gran alegria y contento de uer uenir la jente que atras auia dejado, y haziendose su salua e manera de rreciuimiento los vnos a los otros, surgio el galeon de los Siluas, y saltando en tierra fueron muy bien rreceuidos de su Gouernador, y uiendo que tan bien proueidos venian, aunque no sauia a cuya costa, y que no solo traian lo que auian menester, mas otras muchas cosas para uender a los que en la tierra estauan, se alegro muy mucho mas y les rrindio mas particularmente las gracias, dandoles lizençia que[314] pudiesen bender lo que traian sobrado como quisiesen.
Mas Dios nuestro señor, que no consiente que semejantes maldades pasen ni queden sin castigo, permitio que dos soldados que en el galeon auian venido, llamados Hernan Sanchez Morillo y Briorres, que no deuian de auer sido consentidores en las maldades de los demas, dieron noticia al gouernador Ordas de lo que los Siluas tan maluadamente auian hecho, ansi en auerse alcado con el galeon y todo lo que en el venia, como el corronpimiento y[315] fuerza de la donzella y rrouos echos en Cauo Uerde, lo qual no curando disimular el Gouernador, antes procurando y deseando que se les diese el castigo que semejantes negocios merezen, mando luego a Gil Gonzalez de Auila, a quien el tenia por su alcalde mayor, que prendiese a los dos hermanos que venian en el galeon y que haziendo ynformacion sobre los crimenes de que le auian dado noticia, hiziese justicia dellos y castigase a todos los mas culpados. El Alcalde mayor puso luego por hobra lo que su Gouernador le mandaua, y auida ynformacion bastante sobre hello, corto las cauezas a los dos hermanos Juan y Bartolome Gonzalez, y afrento y acoto a otros participantes de dichos delitos, a cada uno segun tenia la culpa[316]. Donde a pocos dias llego a esta fortaleza Gaspar de Silua, el hermano mayor que auia quedado atras, y allo que se auia ya partido el Comendador en demanda y seguimiento de su jornada al rrio de Uriaparia, en cuya busca y alcanze se fue luego, a los quales alcanco luego a la entrada del propio rrio Uriaparia, mostrando mucha alegria con bozes y altilleria que solto de su carauela, y se metio luego en vn esquiffe y se fue a la nao capitana a uesar las manos al gouernador Ordas, el qual luego lo mando prender y se hiziese justicia del como de sus hermanos, y lo lleuaron a enterrar a una isleta pequeña que alli zerca hazia el rrio, llamada Peratabre, la qual desde en adelante[317] se llamo la isla de Gaspar de Silua; y desta suerte estos tres hermanos ouieron y rresciuieron la pena que su loco atreuimiento e ynfames echos merescieron, participando del castigo y pena todos los demas soldados y otras personas que auian sido participantes de los delitos, cada qual segun tenia la culpa como arriua rreferi[318].
Todos los vienes y mercadurias que estos Siluas rouaron, asi en el galeon como en Cauo Verde, y los demas que ellos traian por suyos, fueron secrestados[319] y bendidos y encargados a los que alli venian por ofyciales del Rrey para quellos pusiesen en cobro.
De esto se puede conjeturar quan mas y mejor ouiera sido a estos Siluas contentarse con su mediana pasedia[320] y no procurar o pretender por ynciertas vias y medios adquerir vana honrra, especialmente siendo tan ynciertos los vienes y prometimientos de la fortuna, pues como es notorio, por vno que en las Indias suue y alcanza mayor dinidad y estado y mas prosperidad de rriquezas, dezienden y se pierden diez de mayores quilates que aquel que subio, como nos lo muestra la espirienzia de muchos mayorazgos, que con bana esperanza de ser mas rricos, se an desecho en España de sus patrimonios con que honrrosamente sustentauan la memoria de sus mayores, y pasando a las Indias y perdiendo y gastando el aparato que despaña sacaron, an uenido a morir miserable y pauperrissimamente, y aun a muchos dellos en poder de yndios cariues y de tigres y otros animales en cuyos bientres an sido sepultados, caresciendo de la materna sepultura, y lo que mas es de sentir, de los benefficios y sufraxios que en sus tierras se les hizieran, de que pudieran gozar no siguiendo la banidad ni dejando lo cierto por lo dudoso, como el bulgar rreflan dize.
CAPITULO DOZE
Como Hordas partio de la fortaleza de Paria y entro por el rrio de Uriaparia arriua, y la gran mortandad que sobre su gente vino.
En hazer los vergantines y barcos nezesarios para la nauegacion del rrio, se tardo y detubo el comendador Hordas en la fortaleza y su prouincia, dos meses, a cano de los cuales, estando ya todas las cosas a punto y los vareos echos, determino partirse con su jente y armada, y porque los negocios de los descubrimientos y jornadas son tan varios e ynciertos como por las espiriencias se auian bisto y cada día se been, acordo el comendador Ordas dejar gente en aquella fortaleza, porque si en el rrio se perdiesen y escapasen algunos soldados, hallasen a la mano ausilio y fauor donde guarecerse y librarse y no fuesen de todo en todo perdidos y destrocados; para el qual efecto aparto cincuenta honbres de los que mas aptos le pareecieron para cufrir[321] el trauajo que alli se auia de padezer, y dandoles por su caudillo o capitan a Martin Niañez[322] Tafur, vno de los principales y señalados quel trai en su canpo, que oy es vezino y biue en la ciudad de Tocaima, del Nueuo Rreino de Granada, se partio de la fortaleza dejandoles ynstrucion de lo que auian de hazer y el tiempo que lo auian desperar.
Otros dizen quel proposito de dexar Hordas en esta fortaleza esta jente fue temiendose que auia de bolver Antonio Sedeño, de Puerto Rrico, con alguna jente apoderarse en esta tierra de Paria y para que allase quien se lo contradijese y rresistiese y si fuese nezesario le prendiesen y quitasen la jente que trujese o hiciesen sobre hello lo que les pareciese. Demas de lo dicho, ay otra opinion azerca desto, la qual tengo yo por mas cierta, aunque todas juntas podian auer concurrido en el gouernador Ordas, y es que al tiempo que el se partio de España dejo en el rrio de Seuilla vna nao llamada Maestra y Capitana y a un capitan para que hiziese ducientos honbres o los que pudiese y fuese en su seguimiento y socorro, y para que si esta nao, en el ynter quel andana en el rrio de Uriaparia, aportase por alli, tuuiese quien le diese auiso y noticia de la derrota quel auia lleuado y acudiesen a donde el estaua con la jente y nueuo rrefresco y socorro que le trajesen, dejo este capitan con la jente dicha.
Sea como fuere, Martin Niañez Tafur quedo en la fortaleza de Paria con sus cincuenta soldados, y el Gouernador se partio, como e dicho, con su armada de naos y bergantines y se fue derecho a la uoca del rrio de Uriaparia, por el qual comenzo a entrar nauegando con su armada; y aunque tenia arta hondura y no mucha corriente para estoruar la nauegacion de la nao capitana, hera el gran estoruo e ynpedimento la falta de uiento maritimo, que todo lo mas del tienpo les hera calmo y si corria les hera contrario: y ansi les fue forcoso de vsar de fuerca y maña para cufrir[323] la falta del uiento y suuir la nao capitana por el rrio arriua, que por aquellos sus principios, quanto a su entrada y fines, quanto a su nascimiento, venia y estaua tan llano, ancho y hondable y nauegable, que parescia a los ojos de los que lo mirauan que casi no se mouia el agua. Echaron toda la gente que pudieron en los vergantines y barcos de rremo que auian echo, y atando las popas dellos desde la proa de la nao con diferentes maromas y guindaletas, lleuauanla con muy gran trauajo de todos los que en la harmada yban, la nao nauegando, supliendo con la fuerza de sus brazos la falta del viento.
Con esta nueua manera de nauegar, aunque destraño trauajo para los soldados, yban suuiendo e metiendo la nao capitana el rrio adentro, tan poco a poco que casi no la podian mouer por su grandeza y pesadunbre, y tanbien por ques verisimil que qualquier nauio o nao nauega muy mas pesadamente por las lagunas, rrios y aguas dulces que no por la mar, la qual es mucha parte a que[324] con mas facilidad y lijereza se mueuan y nauegen por ella los nauios, aunquesten muy cargados.
Este mesmo trauajo padezian los pobres españoles con el otro galeon pequeño que los Siluas armaron en Tenerife, que tanbien lo traian alli con los vastimentos y otras cosas necesarias que despaña auian traido para auio de su jornada.
Antes que Hordas saliese de la fortaleza, entre las otras nueuas que les dieron los naturales y cosas que le dijeron, fue como a la entrada del rrio de Uriaparia estaua el pueblo y señor de Uriaparia[325]; y como lleuase ya las señas desto, y hazia la parte do caya, tubose siempre a aquella vanda con su armada, y nauegando hobra de cuarenta leguas[326] que estaua este pueblo de Uriaparia el rrio arriua, fue tan grande el trauajo que la jente padescio, asi en el llevar y suuir de la nao y galeon el rrio arriua, como con enfermedades y hanvres que les sobreuinieron de la rregion y constelacion de aquel rrio, quen la distancia destas cuarenta leguas que trauajaron para llegar a Paria, murieron y perecieron cuatrocientos soldados, poco mas o menos, y era tan mala e pesima esta rregion y tan corrutos y enpezedores los aires y bapores que en este rrio se conjelauan, que acontecia, en haziendose muy poca sangre o en picando vn morciegalo, o de otra ocasion que se les hiziese alguna pequeña llaga, luego les caia canzer, y ubo honbres que en vna noche y un dia les consumia el canzer toda la pierna desde la yngle asta la planta del pie, y ansi se ueian morir los vnos a los otros con estas enfermedades y con hanbres que tuuieron, a causa destar por alli la tierra muy anegada y cuuierta del rrio, y no poder yr los uergantines a buscar comida a ninguna parte; y con todas estas calamidades, muertes y hanbres y nescesidades, jamas se pudieron persuadir a dejar de proseguir su biaje y jornada y boluersse a la fortaleza de Paria a yntentar esta entrada por otra parte de menos peligros y riesgos.
CAPITULO TREZE
Como el comendador Ordaz llego con sus naos al pueblo de Paria y echo la jente en tierra, y los yndios les dieron de noche vna guacauara.
Con estos trauajos, perdidas[327] y menoscauo de su jente, llego el comendador Ordaz con su armada al pueblo de Uriaparia, que estaua zerca de la barranca del estero o anegadizos; que el rrio por alli es de tal hondura que asta la propia barranca llegauan las naos nauegando[328].
Los naturales deste pueblo, aunque se espantaron y marauillaron de ver aquellos nauios tan grandes y la nueua manera de jentes que hen ellos venian, no quisieron ausentarse ni dejar su pueblo, confyados en su mucho numero y balentia, porque hera este pueblo de quatrocientos buhios ó cassas grandes y los yndios, flecheros y guerreros y muy belicosos, a quien temian y rrespetauan por sus tiranias y atreuimientos todos sus comarcanos.
El Comendador salto en tierra con toda su jente, y aunque la estraña nezesidad que de mantenimientos lleuaua le obligaua a tomallos por la uia que pudiese de aquel pueblo, no quiso, aunque dellos tenian los yndios en mucha abundancia de todo jenero de pescado y legunbres, por no dar ocasion a estos baruaros a que se desmandasen y quejasen del, y asi, apartado del pueblo obra de vn tiro o dos de arcabuz, se alojo lo mejor y mas seguramente que pudo y le parecio que conuenia, y luego, por via de buenos medios y rrescates, comenco a tratar con los yndios y a enduzirles a que le trujesen algunos mantenimientos para el sustento de la jente, lo cual los yndios facilmente hazian, mediante la buena paga de rrescates y cosas de Castilla que les dauan.
Pasado poco tiempo de como el Gouernador y su armada llego a este pueblo, los yndios, como son tan mudables, quisieron acometer a los españoles por tentar sus fuerzas y por uer quienes heran y si heran belicosos como hellos; y para efetuar su proposito tomaron por ocasion bastante el andar vnos puercos que el Gouernador auia llevado de España, que serian asta treinta, machos y hembras, zerca de sus casas y poblazon[329], y acordaron de matar vna noche todos los puercos y un español que los guardaua, el qual, o por yndicios o por otras señales que bio, colijio lo que querian hazer, y apartandose la propia noche de donde traia su ganado, fue a dar auisso al Gouernador de lo que los yndios querian hazer. El Gouernador, no sastifaciendose de lo que aquel soldado dezia, creyendo que con el temor de uerse solo se le abria representado aquello, envio diez soldados con sus armas a que disimuladamente entendiesen lo que los yndios hazian, los quales auian salido de mano armada a matar aquel que guardaua los puercos, y no lo hallando se estuvieron quedos a uer si uoluia, y ellos en aquesto estando, llegaron los diez soldados que por espias Ordaz ynuiaua, a los quales rresciuieron con las harmas en las manos, y dando en ellos mataron los cinco[330], y los otros, por ser mas lijeros o hallarse mas apartados, se escaparon y dieron auiso del suceso al Comendador, el qual, alborotandose con mas azeleracion de la que hera rrazon, sin horden y conzierto de guerra, se partio luego con todos los que le siguieron al pueblo de los yndios, para auer venganza de aquella ynjuria y desacato echa a el y a su jente.