Part 26
Los soldados, viendo la mala horden que el Governador llevaba en aquella gerra y que se ponian en evidente peligro de ser todos muertos, començaron a seguirle con tibieza y a cunplir de mala gana sus mandamientos, a fin de que se enfadase de ser çapitan y se bolviese a ser governador, el qual lo hizo asi, que saliendose de la provinçia de Caracas donde ya abia enpeçado a entrar, con la gente que abia llevado, se bolvio a Barquiçimeto y al Tocuyo, donde rresidio hasta quel Consejo Rreal de Indias, sabida la muerte del governador Mançanedo, proveyeron en su lugar a Don Pedro Ponçe de Leon; el qual, venido a Benençuela, tomo rresidençia al liçençiado Bernardez y enbiolo a España, y luego procuro que las provinçias de Caracas se paçificasen y poblasen, por estar ya tan desbergonçados aquellos yndios que salian a rrobar y a saltear a los yndios domesticos que servian a los españoles, al qual efeto enbio al capitan Diego de Losada con casi doçientos honbres, el qual, a la entrada de la provinçia y conquista de ella bertio muy poca sangre o ninguna de yndios, y luego poblo o rrehedifico los pueblos que de antes estaban poblados, y al vno llamo Santiago de Leon, por rrespeto del governador, que se deçia Don Pedro Ponçe de Leon, y al otro Nuestra Señora de los Rremedios, y rrepartio la tierra entre algunos de los que con el fueron(B).
En tienpo deste Governador, dia de Nuestra Señora de Septiembre, año de sesenta y siete, çiertos nabios de françeses y escorçeses[269], que andaban hechos cosarios en la costa de Venençuela, entraron en la çiudad de Coro y la saquearon y rrobaron quanto en ella abia, porque tomando descuydados a los vezinos del pueblo, solamente les dieron lugar a algunos para que con sus mugeres se escapasen de sus manos, avnque no dexaron de prender alguna parte de ellos. En la Iglesia y tenplo de la civdad[270], hizieron el daño que pudieron, porque la parte de los escorçeses eran luteranos, y asi todo aquello que hallavan catolico y contrario de su seta lo echavan a perder, asi en libros como en ymagenes. Estaban en esta sazon en esta çivdad de Coro el obispo de Venençuela, Don fray Pedro de Agreda y el Governador, los quales asi mesmo se escaparon por pies, avnque agenos. Desearon estos salteadores aber a las manos estas dos personas costituydas en dinidad, mas para vengarse de ellos que para aber sus rriquezas, y finalmente quisieron quemar y asolar el pueblo y matar y llevarse consigo a los que alli cavtibaron si no les davan por ello çierta cantidad de oro que pedian; y al fin se obieron de conçertar y dieronles dos o tres mil pesos por el rresgate de la gente y pueblo, demas, y allende del oro y otras muchas joyas y rropas que rrobaron en el saco; y con esto se fueron aquellos malvados cosarios, dexando tan arruynada la tierra quanto no podran rrestavrar en mucho tienpo los vezinos que alli bivieren. El Obispo y el Governador, pasada esta calamidad, se metieron la tierra adentro, para bivir mas seguros.
Esto es lo que e podido rrecupilar de la provinçia de Venençuela hasta este tienpo.
Otra çivdad ay poblada en esta Gorvernaçion, que esta doze leguas de Burburata la tierra adentro, llamada la Nueba Balençia: no he hecho aqui particular mençion de ella, como de las demas, por no aber abido rrelaçion de ello(C).
NOTAS AL CAPÍTULO XXII
(A) D. Alonso de Manzanedo era hombre de bastante edad y de salud quebrantada, por lo cual la mudanza de clima y los cuidados del gobierno, aumentando sus achaques, le postraron bien pronto en la cama, muriendo por Febrero de 1564, no de 1574, como por error material, sin duda, dice Oviedo y Baños.
(B) No se conserva el acta de la fundación de la ciudad de _Santiago de León de Caracas_, pero la opinión que parece más exacta es la de que el trazo de la ciudad se hizo el 25 de Julio de 1567.
Losada señaló sitio para la iglesia, repartió solares á los vecinos y nombró regidores á Lope de Benavides, Bartolomé de Almas, Martín Fernández de Antequera y Sancho del Villar, y éstos, reunidos en Cabildo, eligieron por primeros alcaldes á Gonzalo de Osorio, sobrino de Losada, y á Francisco Infante.
La población, fundada en un hermoso valle, tan fértil como alegre, fué creciendo poco á poco. En 1568 tenía unos 50 ó 60 vecinos; en 1593 llegaban á 400, con unos dos mil habitantes, y en tiempo del historiador Oviedo (1723) habitaban la población de Caracas (sin contar la innumerable gente del servicio) mil vecinos españoles y «entre ellos dos títulos de Castilla que la ilustraban, y otros muchos caballeros de conocidas prosapias».
Para más detalles vean la obra del P. Froilán de Rionegro, _El fundador de Caracas Don Diego de Losada_, Caracas, 1914.
(C) _Nueva Valencia del Rey_ fué fundada en 1555 por Alonso Díaz Moreno, á poco más de media legua de la famosa laguna de Tacarigua; pero el primer auto de fundación lo dió Juan de Villegas, ante el escribano público Francisco de San Juan, el 24 de Diciembre de 1547.
«Quienes deseen--escribe fray Froilán de Rionegro--gozar de un delicioso panorama en Nueva Valencia del Rey, suban al cerro del Calvario al declinar el sol, y podrán admirar el espléndido paisaje que forma la Laguna, los montes y llanura; de paso visitar el pequeño monumento dedicado por los descendientes españoles en honor de la Madre de Dios.»
LIBRO QUARTO
EN EL LIBRO QUARTO SE TRATA DEL PRIMER DESCUBRIMIENTO DE LA YSLA DE LA TRINIDAD, Y DE QUIEN LA DESCUBRIO, Y COMO LE FUE DADA POR GOVERNAÇION A ANTONIO SEDEÑO, CON TODO LO QUE EN ELLA LE SUÇEDIO, Y COMO EL EMPERADOR DON CARLOS DIO A DON DIEGO DE ORDAS VNA GOVERNAÇION EN EL RRIO MARAÑON, Y COMO DESPUES DE ABER PASADO MUCHOS TRABAXOS FUE PRESO POR PEDRO ORTIZ DE MATIENÇO, DESPUES DE LO QUAL FUE MUERTO ORDAS CON PONÇOÑA YENDO A ESPAÑA. ASI MESMO SE TRATA COMO SEDEÑO PRENDIO A ALONSO DE HERRERA Y A TODA LA GENTE QUE CON EL ESTABA EN PARIA.
CAPITULO PRIMERO
Que trata de quien descubrio la ysla de la Trinidad y como se la proveyeron a Antonio Sedeño por governaçion, y como hizo gente en Puerto Rrico y se fue alla con dos nabios y con setenta honbres.
La ysla de la Trinidad, cercana a Tierra Firme, en el golfo y costa de Uriaparia[271], fue descubierta por el esclarecido varon Don Cristoval Colon en el primer descubrimiento de Tierra Firme, en el año de mil y quatroçientos y noventa y siete; y porque el quererse poblar y conquistar esta ysla por Antonio Sedeño fue origen de algunas gerras y disensiones que entre españoles suçedieron, asi en la misma ysla como en la Tierra Firme y punta de Uriaparia, se hace aqui particular mençion de ella.
Fue, pues, el caso que estando Antonio Sedeño en la ysla de San Juan de Puerto Rrico por contador de la Hazienda rreal, bibiendo prosperamente con lo que Dios alli le abia dado, no contentandose con su mediano estado y pasadia, quiriendo enprender cosas arduas para dexar alguna particular memoria y acreçentando la de su noble linaje, mediante el fabor que en Corte del Enperador tenia, yntento que se le diese la ysla de la Trinidad por governaçion y adelantamiento para poblalla y paçificalla. Su Magestad, deseando que los naturales de aquella ysla viniesen en conocimiento de Dios nuestro Señor y entrasen en el gremio de la Iglesia, dio la ysla por governaçion a Antonio Sedeño y lo hizo Adelantado de ella. Los soliçitadores de Sedeño sacaron sus provisiones y con toda brevedad se las enbiaron a Puerto Rrico, donde, como se a dicho, rresidia. Rreçebidas por Antonio Sedeño, yendo con aquella ponpa y titulo de Adelantado de la Trinidad, procuro luego poner en exeençion su jornada, y puniendo toda diligençia en adereçar nabios y juntar gente y hazer todos los pertrechos y adereços de guerra que eran neçesarios, puso a punto dos carabelas, y juntando en ellas setenta honbres que abia abido en aquella ysla, se partio para su provinçia y adelantamiento, con vana esperança de verse[272] muy rrico y poderoso en breve tienpo.
Por el año de mil y quinientos y treynta llego a la ysla de la Trinidad, y surgio con sus nabios hazia la parte de Tierra Firme, que es al medio dia, por parecelle lugar mas acomodado asi por el abrigo que la mar tiene y para que los vientos no lo alborotasen con la sobervia que en otras partes, como por ser la ysla por aquella parte mas apazible y mejor poblada y mas abundante de mantenimientos, y tanbien porque la trabesia que por aquella parte abia de la ysla de la Trinidad a Tierra Firme era muy poca, y si los yndios de la ysla les pusiesen en algun aprieto, podrian con mas façilidad y brevedad y con pequeños barcos pasarse a Paria; y segun lo afirman algunos, lo miro discretamente Sedeño, porque conforme a lo que despues les suçedio, a no hallarse tan cerca de Tierra Firme le danificaran los yndios y naturales de aquella ysla mucho mas de lo que le danificaron.
Surtos los nabios, los yndios no se alborotaron mucho, porque como antes abian bisto pasar por alli a Colon[273], y despues a otros, sin hazer asiento ni escala en su tierra, creyeron que lo mismo abia de ser o hazer Sedeño y los que con el yvan, los quales luego echando sus bateles fuera, echaron de la gente que mas dispuesta y mejor armada trayan, saltaron en tierra y con ellos salto su capitan Antoño Sedeño, llevando consigo algunas cosas de rresgate, para con ello aplazer a los yndios y contentallos.
CAPITULO SEGUNDO
De como Sedeño, saltando en tierra de la ysla de la Trinidad, hizo vn palenque o fuerte de maderos, y las cavsas que a ello le movieron, y como los yndios se confederaron con Sedeño.
Saltando Antonio Sedeño, adelantado, en tierra de la Trinidad, los yndios lo esperaron, los quales, como son amigos de novedades y Sedeño abia sacado algunas cosas de España que dalles, mostraronse muy amigos, especialmente vn prinçipal o señor llamado Chacomar, que alli junto tenia su poblazon, el qual tenia gerras con los demas señores de la ysla, y por tener ayuda y fabor para contra sus adversarios, se confedero con los españoles con mas brevedad de la que los demas yndios lo hizieron. Y aviendo rrepartido entre ellos cuentas marcandetas[274] y abalorios y otras niñerias desta suerte, pareçiendoles aquellos barbaros quel prinçipal fin de los españoles era venilles a dar aquellos rrescates, dieron muchas mas muestras de alegria, y avnque no abia ynterprete o lengua que los entendiesen, por señas daban a entender que se holgavan mucho de que Sedeño y sus soldados y gente hiziesen asiento alli.
Con esta manera de seguridad echo Sedeño toda su gente en tierra, no desanparando los nabios por tener propincuo el rremedio si alguna neçesidad le costriñese a buscallo; y en la mejor parte que le pareçio, conjunta a la marina, asento su rreal, con proposito de con la brevedad que pudiese entrar la tierra adentro a ber la ysla y naturales y poblazones della.
Los yndios que mas çercanos estaban no dexaban de venir de hordinario a ber a los españoles y caballos y perros y otras cosas que llevaban, para ellos de grande admiraçion por no abellas visto ni oydo, y trayan y proveyan de algunas comidas de la tierra a los españoles para su sustento. Tanbien ocurrian otras muchas gentes de otras partes de la ysla a ber los españoles con la fama que les yva de la nueba gente que en su tierra abia entrado, avnque hasta entonçes no abian rreçebido ninguna mala obra de sus nuebos guespedes.
Pasados algunos dias, viendo Antonio Sedeño la mucha cantidad de naturales que le venian a bisitar, y que asi por la notiçia que de ellos antes tenia como por el trato y aspeto de sus personas pareçian ser belicosos, no tubo por seguro obstalaje[275] el suyo, por ser los españoles pocos y algo visoños para el vso de la gerra de yndios; y con este temor procuro, antes que la fortuna yntentase de darle algun rrecuentro, de rrepararse lo mejor que pudiese, y con dadivas que dio a los yndios que le venian a ber, y con ayuda del prinçipal, su amigo y vezino Chacomar, hordeno y puso por obra de hazer vn çercado de maderos gruesos muy juntos, que comunmente llaman palenque, para que estando rrecojido alli con su gente, los yndios no fuesen parte para ofendelle tan a su salvo como lo pudieran hazer sin este abrigo, y asi luego puso por obra lo que tenia pensado y comunicado con sus soldados y capitanes; y trabajando y puniendo la mano todos en ello, acabaron el palenque o cercado en pocos dias, dentro del qual[276] con los mismos naturales y a fuerça de dadivas que les daban, hizieron algunas casas de paja para su abitaçion y morada, con lo qual[277] les pareçio, asi al capitan como a los soldados, que seria parte para rresistir qualquier numero de yndios que les viniesen a ofender, y avn de alli salir a rrecorrer la tierra y pueblos comarcanos, para proveerse de lo que mas la neçesidad los costriñese a buscar para su sustento.
Tuvieron muy grande alegria y contento asi el Governador como sus soldados de verse mejorados en la tierra con la esta manera de fuerça, y çierto tenian rrazon, porque segun los yndios de aquella ysla de su propio natural son yndomitos y belicosos y amigos de efetuar qualquier mal proposito que les ocurra[278] y las muchas y muy peligrosas armas que tienen, si los nuestros no se anticiparan proveyendose con esta manera de rreparo, sin duda en breve tienpo no quedara ninguno y fuera ymposible escapar.
CAPITULO TERÇERO
Como los yndios de la Trinidad se alçaron y rrebelaron y vinieron diversas vezes a dar en el rreal de los españoles.
Pasados algunos dias, como los yndios son amigos de que hordinariamente les den y contribuyan, y a Antoño Sedeño se le abian acabado los rrescates y dadivas con que los solia contentar, constreñido de la neçesidad persuadia a los yndios a que le proveyesen de lo neçesario para comer, conforme a los mantenimientos que los mismos yndios vsan y crian, los quales, viendo que por lo que se les pedia no les abian de dar ni pagar cosa alguna, acordaron alçarse y evitar y apartar el trato y conversaçion que con los españoles tenian, y avn poner y hazer todo su posible por desarraygarlos y echarlos de la tierra.
Los soldados, a quien la falta de la comida oprimia a que se desmandasen a buscalla y tomalla como pudiesen, dieronse a hazer algunas salidas de su fuerte y palenque e yr a los pueblos mas çercanos a proveerse de los mantenimientos necesarios, el qual era algun mayz, yuca y patata y otras ynvsitadas comidas para ellos. Desta suerte, y viendo los naturales que ya sus guespedes los españoles se desmandavan a tomarles[279] las comidas sin su voluntad y liçençia, començaron a tratar entre si de dar horden como matallos o echallos de la tierra; y comunicandolo entre todos los ysleños o naturales, que era harto numero de gente, lo aprovaron por cosa açertada y conveniente[280], y con esta determinaçion se previnieron luego de armas y de hazer muy fina y buena yerba, y todos los pertrechos y adereços de guerra de que ellos suelen vsar, que no son tan sinples ni senzillos como algunos an afirmado; porque la yerva de que vsan tiene tal fuerça y vigor que, sin dar mortal herida con ella, mas de rrasguñar el cuero de suerte que pueda tocar en sangre o que la sangre toque en la yerva, no ay rremedio con que façilmente pueda escapar, si no es que Dios, por su misericordia, los quiera librar, o porque en este tienpo no se tenia casi esperiençia para atajar la furia de la yerva, como en algunas partes despues aca se a hallado, segun en algunos lugares desta mi Istoria lo escrivo; y con este genero de armas mueren los heridos rrabiando y haziendose pedaços sus propias carnes.
Con esta perversa determinaçion procuraban los yndios venir a donde estaban[281] los españoles a amedrentallos y alborotallos y a hazelles el daño que pudiesen, hasta matallos o echallos de la tierra; y asi los tenian todos los mas dias çercados, non sintiendo[282] que saliesen a buscar comidas a la tierra adentro.
Los españoles, avnque eran pocos en numero para tanta multitud de yndios como sobre ellos venian, vsando de los ynvençibles animos de que suelen vsar, salian lo mejor armados que podian, y con los caballos que tenian, y dando en los enemigos, los ahuyentaban y echavan de si, haziendoles subir a los altos collados y sierras, donde por sus asperezas no podian los caballos subir ni llegar; y vnas vezes danificando a los yndios, y otras vezes los yndios a ellos, se sustentaron muchos dias dentro de aquel fuerte, sin el qual rreparo en breve tienpo los naturales, por el gran numero que de ellos se juntaba para las rrefriegas y çercos que a los españoles hazian, los desbarataran y mataran; y con todo esto, en las rrefriegas que los vnos con los otros tuvieron le mataron al governador Antono Sedeño la mayor parte de sus soldados, no tanto con las crueles heridas que les davan, quanto con la pestifera yerva que les tocaban, y asi bivia con gran confusion de ver que su gente cada dia eran menos y se disminuya con la gerra que los yndios le hazian sin çesar; y porque no fuese sentido el daño que en los españoles los yndomitos y pesimos naturales hazian, con aquel genero de armas, procuraba Antonio Sedeño que los que mataban fuesen enterrados lo mas ocultamente que ser pudiese, y no fuese sentido el daño que se les hazia; con la qual yndustria desecharon de sobre si el continuo çerco que los yndios les tenian puesto, los quales, creyendo que con sus armas no hazian daño ninguno a los cristianos, y cansados y avn lastimados de la guerra que muchos dias abian tenido, dexaron a los atribulados españoles, y con proposito de rreformarse y juntar mas gente para proseguir adelante, a[283] ber si podian acabar sus perversos vezinos se rretiraron la tierra adentro.
CAPITULO QUARTO
De vna guaçabara que dieron los[284] a Antonio Sedeño, donde acaeçio vn notable hecho de vna muger española.
No muchos dias despues subçedio que un yndio de los de aquella ysla, o ynportunado de sus mayores, o el[285] por mostrarse mas atrevido que los demas, baxo de la sierra a espiar y a ver si podia rreconoçer los españoles que abia y lo que hazian, el qual, temerariamente, se metio en medio del dia dentro del çercado o palenque; y como la gente estuviese rreposando la siesta, no bio honbre ni persona alguna de quien pudiese tener miedo, mas de vna muger española que con su marido avia venido en conpañia del Governador, la qual estaba asentada a la puerta de su casa o aposento labrando. El yndio se fue derecho a ella, y puniendosele delante començo a jugar con ella o rretocalla y quitalle la labor de las manos, la qual, viendo la atrevida desverguença de aquel barbaro, se levanto, y tomando vn palo que çerca de si hallo, sin llamar avxilio de su marido ni de otra persona alguna, dio tras del yndio y lo ahuyento y hizo yr mas que de paso. El barbaro se salio sin rreçebir otro daño mas del que esta muger le pudo hazer, que seria bien poco, y se fue y bolvio por el camino por do abia abaxado, dando notiçia a sus mayores y conpañeros de la poca rresistençia que abia hallado, y de la poca gente que abia bisto, y animandolos a que se juntasen y diesen sobre los españoles.
Con las nuebas que este yndio les dio y persuasion que les hizo, se junto gran numero de gente, y al cabo de deçiseys dias vinieron por la horden que acostumbraban, de noche, a çercar a los españoles en el fuerte donde estaban, para ver si cojiendolos descuydadamente podian dar fin a sus dias. Las velas que los españoles tenian puestas, sintiendo la gente que a su fuerte se allegaba, dieron al arma. Los españoles se levantaron con la presteza que la brevedad del negoçio rrequeria, y armando esos pocos caballos que tenian, avnque la noche hazia algo escura, salieron por no mostrarse covardes a enquentro a sus contrarios y començaron a escaramuçar con ellos, y los yndios a defenderse de los españoles.
El yndio que los dias antes abia benido a espiar, o afrentado y corrido del daño que la muger española le abia hecho, o por buena voluntad que le devio de cobrar, tomo a otros cinco conpañeros, y apartandose de la demas gente de su esquadron, que por ser escuro no lo echaron de ver, fueron por vna puerta falsa que el palenque tenia hazia la parte de la mar, y hallandola abierta y sin ninguna rresistençia, se entraron dentro y se fueron derechos a la casa y buhio donde abia sucedido al yndio los rrequiebros con la muger española, la qual sintiendo el estruendo que los yndios trayan y considerando el daño que podria ser o sobrevenille, la qual es de creer que andando su marido y los demas españoles en la pelea que andaban no estaria durmiendo, tomo vna espada que en su aposento estaba y puniendose a los pechos el almohada de su cama, para la defensa de las flechas, se llego a la puerta de la casa o buhio donde bivia, y con animo mas varonil que de muger, defendio valerosamente a aquellos iniques[286] barbaros que no le entrasen dentro, hiriendoles con el espada tan diestra y animosamente que, avnque estuvieron alli mas de tres oras haziendo todo su posible por ganar la puerta y entrar dentro, jamas lo pudieron hazer, con sola la rresistençia que aquella buena muger les hazia, avnque los barbaros procuraron ofendella con mucha cantidad de flechas que le tiraron, las quales fue Dios servido que hazian el golpe en la almohadilla que por rrodela o antepecho tenia, y ansi nunca rreçibio ningun daño.
Estando en este aprieto, vn soldado de los que en la pelea o guaçaraba de los yndios andaba con los demas españoles, rrecibio un flechazo peligrosisimo, el qual con el estraño dolor y tormento que de la yerva que la flecha tenia rrecibio, se rretiro a su fuerte tan fuera de tino, que ni sabia ni veya por do venia, y con esta turbaçion y alteraçion privado de su natural juyzio y sentidos, paso çerca de donde la española estaba defendiendo su casa y persona de aquellos yndios, la qual, no sabiendo ni creyendo la turbaçion y peligrosa herida que aquel español llevaba, le començo a llamar, ymportunandole y rrogandole que la faboreciese; pero como ni el sabia adonde yva ni quien le llamaba, por el gran tormento de la yerba, se metio en vna concabidad que entre el palenque y buhio donde la muger estaba abia, y arrimandose a los palos del çercado murio tan miserablemente que sin caer en el suelo se quedo arrimado al palenque, yerto, donde despues fue hallado.
Ya quel alva rrendia o amaneçia, los españoles que a caballo andaban ahuyentaron los yndios y los hizieron rretirar la sierra arriba, avnque con daño de algunos de sus conpañeros españoles, a quien con algunas flechas enarboladas de aquella pestifera yerba, abian herido; y bueltos a su fuerte y palenque, entraron gritando con la victoria que abian abido: «Santiago, Santiago». Los yndios que tenian puesta en aprieto y nunca podido rrendir ni vençer a nuestra española, sintiendo que los españoles venian, desanpararon la casa y pusieronse en huyda. La muger, viendose libre de aquellos barbaros que la abian querido prender y tomar a manos, con la benida de los españoles fue tanto el plazer que sintio que, como muchas vezes suele acaeçer con los dos estremos de plazer y tristeza, se le cubrieron las telas del coraçon y cayo amorteçida en el suelo. Los españoles llegaron, y como no la oyeron hablar sospecharon que fuese muerta y llevada de algunos yndios, y entrando en su casa hallaronla privada de sus sentidos, y por el poco sentimiento que hazia creyeron que seria muerta, y alçandola del suelo y entendiendo el desmayo que tenia, desde a poco[287] bolbio en si, donde començo a quexarse de la ynumanidad que el español ya muerto avia vsado con ella en no faboreçella, y andandolo a buscar, para rreprehendelle de su crueldad y cobardia, lo hallaron muerto en la forma que esta dicho.
Fue tan baleroso este hecho desta varonil muger, que çierto es digno de que se haga particular mençion de ella y de su nonbre, el qual quisiera saber para estanparlo en este lugar con letras de oro.
CAPITULO QUINTO