Part 22
Ya que algunos dias obieron descansado, el capitan Alonso Perez de Tolosa y sus capitanes y soldados en el llano de Ququta, començaron a caminar el valle abaxo, por las rriberas de los rrios de Panplona, hazia la laguna de Maracaybo, que es donde los propios rrios van a parar; y caminando muchos dias con varios subcesos de algunos belicosos yndios por do pasaban, tiniendo con ellos algunos rrepiquetes[192] de poca ynportançia avnque de algun rriesgo, por herille, como les hirieron, algunos españoles, que de las heridas murieron, llegaron a los llanos que dizen de la laguna, hazia la parte do esta poblada agora Merida, poblados de naturales llamados bobures, que es gente mas domestica y menos gerrera ni bulliçiosa que la que abita en las sierras comarcanas; y marchando por aquellos llanos adelante, para bojando[193] aquella parte de la laguna donde estaban, bolverse a Benençuela, pues no hallaban tierra acomodada a su gusto para poblar[194], dieron de rrepente en vn estero o çienega que quasi atravesaba todo lo llano, y de ancho tendria media legua, la qual les fue ynpedimento y estorvo para no poder pasar adelante ni hazer lo que pretendian; porque como este lago fuese muy hondo y çenegoso no podian los caballos ni peones en ninguna manera pasallo, avnque con mucha diligençia procuraron y buscaron si por alguna parte deste lago abria algun bado que le diese lugar y aparejo para pasallo. Gastaron y destruyeronse en ber si el agua del se abajaba o amenguaba mas de seys meses, despues de los quales, viendo que su estada alli era de ningun efecto, y la hanbre les yva ya maltratando, por no tener ya comidas los naturales que por alli çerca abia, dieron la buelta para salir por do abian entrado.
Enbio Tolosa delante a Pedro de Linpias, con beynte y tantos conpañeros, para que a la ligera caminase a grandes jornadas, y fuese a dar mandado al gobernador su hermano o a sus tinientes de su buelta, para que al camino le saliesen con algun socorro de comidas v otras cosas; a los quales luego, en apartandose del capitan Tolosa, les mataron a la terçera jornada dos conpañeros; mas no por eso dexaron de proseguir su viaje, y con gran trabajo y rriesgo llegaron al Tocuyo. Tolosa, con la demas gente, prosiguio la salida luego tras de Linpias, pero como traya mas gente, y casi toda enferma, sustentabase mas dificultosamente, y ansi, yendo marchando, les fue forçoso apartarse del camino a tomar comida a vn lugarejo de hasta seys casas o buhios, cuyos moradores, avnque pocos, no desanpararon sus casas, mas defendiendolas con las armas en las manos, rresistieron a los nuestros que no entrasen en ellas; y como acaso hallasen los españoles vn buhio, apartado de los otros, proveydo de mucha carne de puerco asada en barbacoa, y otras cosas de comer, dexando de pelear con los enemigos que tenian presentes, se yvan desordenamente, aflixidos de la hanbre, a aber parte de la comida que en el buhio abia, sin tener cuenta con el daño que les podia venir, la qual deshorden, como los yndios viesen, doblandoseles el animo, salieron de su propio pueblo a echar a los españoles de donde estaban encarniçados en la comida; y como los yndios diesen en ellos, al primer encuentro o rrefriega mataron dos soldados, y les hizieran mas daño si ellos, ençendidos con el temor de ser alli muertos de aquellos barbaros, no tornaran a tomar las armas animosamente, y haziendo rrostro a los yndios les rrebatieron y hizieron rrecoger a su pueblo, y siguiendoles hasta dentro de sus casas, los forçaron a desanparallas y huyr por guareçer las vidas, dexando a los nuestros el pueblo con lo que en el abia, y tomando la comida que hallaron, que fue poca para lo que abian menester, se bolvieron al camino, el qual prosiguieron muy trabaxosamente a cavsa de ser tan grande la falta de comida que les sobrevino, que en obra de diez leguas de camino se les quedaron veynte y quatro soldados muertos de pura hanbre y falta de comida; con el qual trabajo llegaron a Ququta, valle de las estançias o criaderos de ganados de Panplona, y subiendo por aquel balle arriba a vnas poblazones que en lo alto estan rrepartidas a vezinos de Panplona, para aber alli alguna comida para su viaje y buelta, la qual tomaron, y rretirandose a lo llano les vinieron los yndios dando grita y alcançe hasta que se alexaron bien de su territorio y se metieron en lo llano de Ququta; y con esta comida atravesaron el valle de Santiago, y sin detenerse en el punto, se metieron por el rrio y angostura abaxo, por do fueron a dar al rrio de Apure, donde se alojaron entre los dos rrios Apure y Zarare, junto rriezuelo pequeño que entre los dos corre, llamado Choro[195].
En este alojamiento algunos soldados que tenian poca gana de bolver a Benençuela, pidieron liçençia al capitan Tolosa para venirse al Rreyno, el qual se la otorgo y dio, y juntandose treynta soldados desta opinion, y entre ellos vn Pedro Alonso de los Hoyos por su cavdillo, que despues fue poblador de Panplona, se vinieron perlongando la sierra[196] hasta que llegaron al rrio de Çaçanare, que baxa a las espaldas de los laches dichos Chita y Cocuy, y metiendose por este rrio de Çaçanare arriba, caminaron hasta que hallaron sal y mantas de las del Rreyno, y siguiendo el rrastro dello, no con zenzillos trabaxos, fueron a salir á los pueblos dichos del Cucuy y Chita, que son en los terminos de Tunja, del Nuebo Rreyno.
Hize aquesta particular mençion destos soldados, porque mediante el descubrir ellos este camino tan çercano a Benençuela, se trato esta Governaçion y aquel Rreyno, y fue proveydo de mucha abundançia de ganados, de que tenia gran neçesidad, porque en aquella sazon abia muy poco y balia a ecexivos preçios, y despues aca, por este propio camino, y por otros que se an descubierto, se an metido ynfinitos ganados de toda suerte, de do a benido a abundar la tierra del Rreyno de carnes, avnque todavia no dexan de traer de la Governaçion.
El capitan Tolosa prosiguio luego su viaje, y pasando a Apure, por çerca de lo llano, por mano de vnos caqetios yndios que le salieron de paz y le proveyeron de comida, paso de largo sin detenerse en el camino, hasta que llego al paraje de los rrios de Barinas, que es casi en el paraje de las Sierras Nevadas de Merida; y siendole necesario enbiar a la Sierra por comida para pasar adelante, fue a ello Diego de Losada, con quarenta honbres, y metiendose en la Sierra con toda la gente que llevaba, se le apartaron de los demas siete soldados, los quales fueron a dar a vn buhio grande, donde hallaron vnas yndias y mayz y alguna sal, de la qual tenian grande falta. Rregozigados los siete soldados con la buena fortuna que les abia corrido en aver hallado aquella buena presa, llegaron cantidad de yndios de guerra, y çercando el buhio, poniendo a tres puertas que tenia muy buenas guardas de valientes yndios para que los españoles no saliesen, yntentaron de poner fuego al buhio, y como la paja no quisiese arder, tuvieron lugar los cercados de animarse y aventurarse a salir, y rronpiendo y rrebatiendo las guardas que a la vna puerta estaban, salieron todos fuerra y peleando animosamente con los yndios que los tenian çercados, mataron algunos de ellos, con que los demas huyeron. Los soldados cargaron luego de todo lo que pudieron llevar, y dando buelta a donde Losada avia quedado, se bolvieron todos juntos al lugar donde su general Tolosa los esperaba; y con la comida que de Barinas sacaron caminaron todos juntos hasta llegar al Tocuyo, al cabo de dos años y medio que del abian salido.
Hallaron que el governador Juan Perez de Tolosa era ya muerto, que murio yendo la via del Cabo de la Vela a tomar rresidençia.
Governaba aquel pueblo del Tocuyo el mismo Juan de Villegas, a quien el governador Tolosa abia dexado por tiniente.
NOTAS AL CAPITULO XIII
(A) La muerte del licenciado Juan Pérez de Tolosa debió tener lugar en Enero ó Febrero de 1549, pues con fecha del 14 de Junio siguiente la Audiencia de la Española expidió provisión de Gobernador y Capitán general, con la cláusula de «hasta que Su Majestad provea», á favor de Juan de Villegas.
Consta que la provisión se dió á pedimento de la Ciudad de Coro y demás vecinos de la provincia.
Se cumplió en Coro el 27 de Marzo de 1550, siendo Teniente de Gobernador Alonso Pérez de Tolosa; Alcaldes, Miguel de Barrientos y Antonio Col; Regidores, el Tesorero Alonso Vázquez de Acuña, el Contador Antonio de Naveros y Gutierre de la Peña.
En la ciudad de Nuestra Señora de la Concepción, del puerto de Burburata, fué presentada la provisión el 26 de Mayo de 1550 por el alguacil mayor, ante el veedor de S. M., Francisco de Madrid, y la dieron cumplimiento el Capitán Per Alvarez y los pobladores.
En el Tocuyo se presentó el 7 de Septiembre, estando la mayor parte de los españoles en la puerta de la iglesia, acabada la misa mayor.
(_Colección Muñoz_, tomo LXXXV.)
Zaragoza, en la _Memoria_ ya citada, dice que Pérez de Tolosa murió en la ciudad del Rio de la Hacha en Enero de 1549.
CAPITULO CATORZE
En el qual se escrive el descuydo que en Venençuela se a tenido y tiene de enseñar la dotrina a los yndios, y algunas cosas y propiedades de los llanos y halda de la cordillera.
Esta jornada de Alonso Perez de Tolosa entiendo aber sido la vltima que de la provinçia de Venençuela se hizo e yntento por los llanos o para los llanos a hazer descubrimientos y poblazones; porque como dende en adelante los Bezares no tubieron juridiçion en ella, y por el mesmo caso çesaron de enbiar factores con mercadurias, de las quales davan algun abio a los soldados y fiandoles algunas cosas de tienda les forçaban a que rresidiesen en la tierra, y sus governadores, con la codicia que trayan de aber oro para rrestavraçion de sus gastos, luego hazian juntas de gentes e yvan a vna parte y a otra a descubrir y ver si les abia tornado a creçer la lana aquellas desventuradas obejas, y si no la tenian, sus personas lo pagaban.
Los governadores que el Rrey a enbiado an sido muy moderados, y hallavan la tierra tan gastada y cansada de la continua sujeçion y subsidio en que los governadores alemanes la abian tenido, que en toda ella no abia ya honbre que desease salir de vn miserable rrancho, avnque grande y bien esconbrado, y dandose a criar ganados de vacas, obejas y yeguas, por ser la tierra acomodada para ello, contentandose con solo el esquilmo que del ganado abian, y porque por la falta que del oro tenian no les acudian ningunas mercadurias de España, como eran paños y lienços para su vestir. A ymitaçion de Noema, hermana de Tubal y de Tubalcayn, ynbentora del hilar y texer y hazer rropa para que se cubriesen los honbres y mugeres, ynventaron ellos entre si el texer y hilar, que entiendo que fue la primera parte de las Indias donde honbres y mugeres españoles lo vsaron de hilo de algodon, haziendo vnas telas de donde cortaban camisas y jubones y todo genero de rropa blanca; y de la lana hizieron cierta manera de paño de poca suerte[197], llamado xergilla, para sayos y capas. Esto hazian en telares altos a vso de la demas gente de Vropa; porque los yndios ninguna rropa que tenian la texian de la suerte[198] que las naciones de Vropa hazen, sino muy diferentemente, como en otro lugar se dira. Y asi, dende en adelante, como he dicho, contentandose con esta pasadia[199], juzgavanse por tan bien aventurados como los que poseyan las muchas rriquezas de Piru, se estaban en sus pueblos y casas, gastando el tienpo en vil oçio, porque todas las otras cosas que fuera del sustento de carne y lana abian menester, se las abian de dar los yndios, asi el algodon o el hilo hilado como el mayz para pan e yndias para molello y para las otras cosas.
Esto apunto[200] no para ynfamallos sino para yncrepallos de descuydados, porque con aberse sustentado mas tienpo de veynte años con el sudor y trabaxo de los yndios, avnque mediante su yndustria, entiendo que no se a hallado hombre en toda la Governaçion que en la poblazon de los yndios de su encomienda aya hecho Iglesia, ni an puesto la menor diligençia del mundo en que siquiera supiesen que ay Dios, o siquiera dezir Jesus v otra cosa que tuviese señal de aver estado alli cristianos, para que pareçiese que en algo les pagaban aquellos miserables sus trabajos. Ello es çierto gran lastima, de algunos descuydados e ynconsiderados cristianos que, siquiera por via de platica y rrazonamiento, como se paran a hablar con los yndios otras oçiosidades y torpedades, no gastarian su conversaçion en cosas espirituales. El yndio, el moro, el gentil, todas quantas naçiones abido en el mundo, que çiegamente adoravan y tenian por dioses los simulacros y obras de sus manos y de naturaleza, persuadian con mucha ynstançia a los con quien trataban que creyesen en sus dioses y les hiziesen sacrifiçios, dandoles a entender que los de las otras gentes eran dioses falsos y los suyos verdaderos, y avn aca, en las Indias, pocos tiempos antes que los españoles entrasen en Piru, rreynando en aquellos rreynos un barbaro dicho Guaynecapa, con la anbiçion que de rreynar tenia, hizo gerra a muchas gentes muy apartadas de sus rreynos y a todos los que sujetaba les ynduzia y persuadia a que dexando su lengua materna y la ydolatria de sus ymaginativos dioses, creyesen en los suyos, que el tenia por verdaderos.
Verdaderamente ha sido tanto el descuydo que en esto an tenido los españoles y cristianos que hasta aqui a abido en esta provinçia de Benençuela, que no solo a los yndios de su rrepartimiento no les an dado ningun genero de doctrina, pero ni avn a los que en sus propias casas y de sus puertas adentro les servian; porque pasa en verdad lo que dire. Al tienpo y sazon que Merida, çivdad en las provinçias de Sierra Nevada, se poblo por el Nuebo Rreyno, asi mesmo se poblo o reedifico la çivdad de Truxillo, en la provinçia de Cuycas, por Venençuela; y como los de Merida tuviesen sacerdote que les administraba los Santos Sacramentos, y los de Truxillo careçiesen deste benefiçio, a rruego del Obispo de aquella Governaçion o de los propios vezinos, paso el cura de Merida a confesar la gente que abia en Truxillo; y çertifica este saçerdote que es honbre de fe y credito, que llegaron a sus pies a confesarse yndias e yndios ladinos del serviçio de algunos de los que en aquel pueblo estaban, que cortaban[201] y hablavan la lengua castellana tan agudamente como sus amos, y por ventura mejor, porque algunos eran portugeses, los quales yndios e yndias, con aver estado veynte años, y mas tiempo, en conpañia y serviçio de aquellos cristianos, no solo no sabian ninguna oraçion de las dominicales, pero ni avn hazer la señal de la cruz, y mucho baptizados, y cristianos, y Maria, y Juana, y Catalina, y vallos[202] yr a la Iglesia, y venir de la Iglesia, y otros actos y çerimonias esteriores que avnque eran bien hechas, no se lo que pareçerian en aquellos que no entendian ni sabian lo que hazian; y ansi entiendo que divinalmente a de venir a ser castigada esta gente si en lo dicho y en otros eçesos que en aquesta tierra se hazen no ay enmienda.
E salido un poco fuera del proposito con que enpeçe a escrevir este capitulo; pero fue mi pluma rrodando de suerte que no puede dexar de devertirme[203]. Pase este caso con los demas, y bolviendo a la materia digo que por aber çesado, como çesaron, las jornadas destos llanos y que nvnca mas se entro en ellos con junta de gente para largos descubrimientos por via de Venençuela, sino fue para llevar ganados al Nuebo Rreyno, çesara aqui la materia de tratar dellos en esta Istoria de Venençuela, y por esto me quiero despedir con rrecontar algunas particularidades que los soldados de aquel tiempo y que anduvieron en algunas de las jornadas rreferidas, cuentan por abellos bisto por sus propios ojos, sin enbargo de otras muchas que los españoles poblados en la çivdad de San Juan de los Llanos an visto y sabido despues aca mediante el trato que en los yndios que hazia aquella parte ay an tenido y las buenas lenguas o interpretes de que an vsado, segun en su lugar queda escrito y en diversos lugares desta Istoria e tocado.
En estos llanos, desde el pueblo o çivdad del Tocuyo hasta la çivdad de San Juan de los Llanos, poblada en el pueblo que comunmente emos llamado de Nuestra Señora, ay de camino, por la falda de la Sierra, duzientas leguas, antes mas que menos, en las quales caen los rrios que en diversas partes desta Istoria emos nonbrado, en los quales los modernos que por alli an caminado con ganados, an puesto diferentes nombres, como a sido el rrio de Tapia y el rrio del Estribo, y otros, asi que no ay para que rreferillos. Todos estos rrios son abundantisimos de muchos generos y diversidades de peces, chicos y grandes y de todas suertes y de muy diferentes formas y hechuras; y porque en este caso, si particularmente yo vbiese de tratar de todos los generos y formas y efectos de los peçes que en estos rrios se crian, seria ponerme a lo que no puedo cumplir y caer en falta, solo dire del efecto de tres o quatro peçes de diferentes formas y efectos, el vno de hechura vna morena[204] de las que en la mar se suelen criar, tan largo como tres palmos, muy mantecoso y grueso, de suerte que se aprovechan los yndios de su grosura y manteca para algunos efectos y curas. Es de muy buen gusto en el comer. Este peçe, en llegando a picar en el anzuelo tiene en si tal propiedad que al pescador haze luego temblar y casi perder la color y turbarse, y si muchos acuden a echar mano del todos tienblan. A los prinçipios ponia en gran congoxa la operaçion deste peçe a los españoles, por pensar que perpetuamente avian de quedar tenblando o les abia de acudir aquella enfermedad, mas despues les perdieron el temor, y avnque tenblavan, erales ocasion de rregoçixo a los que miraban. Hallose en ellos el manati, pescado que se cria en el agua y paçe las yervas que en las rriberas se crian; el cayman, hechura y forma de lagarto, que por su feroçidad y bestial atrevimiento es muy temido, por los grandes daños que en los honbres haze, mas que otro ningun animal de los que en el agua se crian. Criase asi mesmo vn animalejo de hechura de vn benado, que se sustenta o mantiene en tierra y abita en el agua; es patihendido y estercola como venado; tiene el hoçico o cara de hechura como la cabra, avnque mas chata; las orejas, pequeñas, como de lebrel; tiene dientes y muelas altas y baxas, las piernas y braços cortos, ancho de pecho y lomos, como vn berraco grande; la cola que casi solamente se señala; el pelo muy corto y bermejo, comese su carne; es duro de cozer; el gusto tiene de pescado: llaman los españoles a este animal Ancha; no se aparta mucho de las rriberas de los rrios. Deste animal o pescado, yo no he hallado que hasta nuestros tienpos se aya visto en otras partes, porque este no es de la naturaleza o generaçion de otros animales llamados Dantas, que tanbien los ay en estos llanos, que son de hechura de mulas pequeñas, avnque patihendidos.
En el rrio llamado Pavta, afirman algunos aver visto dos sierpes de mediano grandor.
En lo que toca a los animales de tierra pasaremos con la mesma brevedad que en lo de los pescados. Ay tigeres muy dañinos, como atras se a dicho; leones bermejos y muy cobardes; osos hormigueros, dantas, venados; puercos monteses de dos suertes o maneras, vnos que son los que llaman baquiras, que no andan en manadas sino apartados de dos en dos. Ay conejos, liebres, curies, que son de hechura de rratones, eçeto que no tienen rrabo; çierto genero de lagartos, que no son los que llaman higuanas, que tienen buena comida; mayas, que es vn animalejo pequeño, como vn guzque. Ay otros animales pequeños de hechura de vna zorra, manchados de pardo y blanco y negro, llamados maspurite: este, si se ve acosado de los perros, se haze mortezino, y si llegan a el vierte vna orina de tan pesimo hedor que los aparta y arredra de si; hecha espumarajos por la boca, y si algun español se allega a ellos y le mean en la rropa, no es mas de provecho. Ay otro ynutil animal que los españoles suelen llamar perico ligero: este es pardo, de hechura de vn sapo, como tres o cuatro pies de largo, el pelo muy blondo[205]; da muy grandes bozes, que casi en ellas ymita la boz de vn honbre que da bozes; el humor deste animal es tan flematico que me pareçe que en vn dia no se movera distançia de cinquenta pasos, porque el anda como lagarto, la barriga arrastrando por el suelo, y muebe con tanta pesadunbre el braço que quando muebe el pie o la pierna para pasar adelante a pasado grande espaçio. Dizese de este perico ligero que con toda su torpedad se sube muy poco a poco sobre un arbol a comer fruta y que, desque se harta, por no atreverse a baxar por do subio, se dexa caer desde donde esta al suelo sin rreçebir ningun daño: no se que para ninguna cosa sea provechoso este torpe animal: aylo en muchas partes y provinçias arcabucosas y calientes. Hallase en estos llanos vn animalejo pequeño, del grandor de vn conejo, el pelo como de vn cordero manchado, las vnas anchas y largas como de oso hormiguero; quando le fatigan metese en el agua; con el pelo deste animalejo hecho çeniza y polvo se curan los yndios, donde los ay, las bubas, que son muy enfermos de ellas.
He tratado aqui destos pocos animales por parecerme mas extraños y mostruosos de otros muchos que en estos llanos ay muy diferentes de los que en Evropa se crian; que por no tener en este lugar notiçia dellos no lo trato. En el discurso desta Istoria no dexare de apuntar y deçir de los que se me ofreciere, que como he dicho me ha pareçido que son extraños y nunca bistos.
De arboles y abes y otras muchas cosas notables que por estos llanos ay no se haze aqui memoria porque como no estan poblados despañoles ni avn por ellos se sigue ningun camino del Rreyno a Venençuela no se puede aber la notiçia de todo ello que en otras partes se tiene por estar españoles en ellas que curiosamente los escudriñan. Tanbien digo que muchas cosas asi de naturalezas de yndios como de cosas que la tierra cria y produze que en toda la governaçion de Venençuela ay, no yran aqui escritas por defecto de no hallar yo quien me diese claridad dellas; y asi solamente tratare en lo que me queda por deçir de algunos pueblos que en ella se an poblado y de los Governadores que en ella, desde Tolosa hasta nuestro tiempo, suçedieron en el govierno de aquella tierra, con lo que a nuestra notiçia obiere venido del fruto y vtilidad que en ella hizieron.
En lo tocante a los llanos se me abia olvidado vn punto açerca de los tiempos, y es que en aquellas tierras casi son diferentes los tenporales de otras, porque el verano yncluye en si los meses de Otubre, Novienbre, Dizienbre, Enero, Febrero, Março, avnque en estos meses no dexan de acudir algunos prolixos aguaçeros. El ynvierno comiença por Abril, y dura Mayo[206], Junio, Julio, Agosto y Setienbre, y estos son los tiempos que an acostumbrado seguir los que por estos llanos an caminado.
CAPITULO QUINCE
En que se escrive la fundaçion y prinçipio de la Nueba Segovia, o por otro nombre llamada Barquiçimeto, en Venençuela.
Muerto el liçençiado Tolosa, segun se a dicho, Juan de Villegas se quedo con el cargo de teniente del Tocuyo, y como los vezinos de aquel pueblo deseasen tener o descubrir algunas minas de oro, para rremedio de sus neçesidades, determino embiallas a buscar y descobrir, para el qual efecto nombro por cavdillo a vn Damian del Barrio, y dandole para ello çierta gente fue a las provinçias de Nirua, algo apartado del Tocuyo, mas adelante del valle de Barquiçimeto, en donde Damian del Barrio hallo o descubrio vn poco de oro de minas que al prinçipio tubo vna rrazonable muestra; a las cuales minas llamo las minas de San Pedro(A); y dando de ello aviso y notiçia al teniente Juan de Villegas, el asento alli su rrancheria, con la gente que llevaba.