Historia de Venezuela, Tomo I

Part 21

Chapter 214,191 wordsPublic domain

De la fundaçion deste pueblo lo que e hallado por mas çierta opinion, avnque algunos la atribuyen al capitan Francisco de Carabajal, por aber sido el propio pueblo el sitio de su alojamiento y aberse conservado y permaneçido alli algunos dias, otros la atribuyen a Billegas, que se hallo con Carabajal por su teniente y despues privo con Tolosa y fue tanbien su teniente; y como en esto vaya poco, cada qual podra arrimarse a quien tuviere el afiçion. Solo sobre el dire que segun pareçe, el Tocuyo fue poblado el año de quarenta y siete, y aquel propio año fue muerto Caravajal: yo tengo que la muerte de Caravajal fue primero que la poblazon del Tocuyo, segun me an ynformado algunas personas que en aquella tierra estan, y por esto me afirmo en mi opinion de que el governador Tolosa la poblo, el qual asi mesmo rrepartió los naturales que por alli çerca abia, entre los que quisieron ser vezinos y moradores de la çivdad del Tocuyo. I porque la gente española que alli abia era mucha, y todos no se podian sustentar en aquel pueblo, a persuasion de algunas personas, hordeno el governador que vn hermano suyo, llamado Alonso Perez de Tolosa, fuese con vna parte de la gente que alli abia, a descubrir la provinçia de Sierras Nevadas, donde al presente esta poblada la çiudad de Merida, del Nuebo Rreyno; avnque a[181] otros ançianos, de los que en aquel tienpo se hallaron alli, çertifican que no salio Alonso Perez de Tolosa con gente del Tocuyo a este efecto, sino que persuadido e ynducido el Governador de vn Cristoval Rrodriguez, que abia estado en el Rreyno, que se le seguiria aquella governaçion muy gran provecho y vtilidad de que obiese camino por donde tratase y comunicase los vezinos de ella con los del Rreyno, enbio a su hermano a que descubriese este camino(A).

Que sea de la vna o de la otra manera, por comisión del Governador salio del Tocuyo o çivdad nombrada, Alonso Perez de Tolosa, con çien honbres, entre los quales yva el capitan Diego de Losada, mas por administrador y governador de la persona del Alonso Perez que por soldado, porque como este capitan era persona grabe y de mucha esperiencia en cosas de Indias, fue por el propio Governador rrogado que fuese con su hermano, para encaminalle y rregille, en lo que abia de hazer, dandole titulo de maese de campo. Caminaron la bia del rrio del Tocuyo arriba çiertas jornadas, y dexandolo a mano izquierda, atravesaron çierta serrania que ay por alli, y fueron a dar a las bertientes de los llanos, a otro rrio que en lengua de los yndios es llamado Çaçaribacoa, por do acabaron de salir a lo llano. Este rrio entiendo ser el que agora comunmente llaman Guanaguanare, por el qual acabaron de baxar a lo llano, por do caminaron en seguimiento de su jornada; y en llegando en el paraje de las Sierras Nevadas, que desde lo llano suven, quisieron los capitanes atrabesar para con mas brevedad dar en la notiçia que yban a buscar, porque en aquel tienpo y mucho despues no dexo de ser sobervia aquella notiçia, hasta que despues, descubriendola y poblandola los del Rreyno el año de çinquenta y ocho, vieron quan poca y miserable era.

No faltaron muchos soldados que con yntençion de açercarse al Rreyno, para ver si se podian meter en el, contradixeron esta entrada y subida por la Sierra Nevada, puniendo a ella muy grandes ynconvinientes, como de çierto los abia, porque con aber ya cerca de diez años que esta aquella provinçia poblada de españoles, los de Merida jamas por esta parte por donde esta gente yntentaba subir, an podido bajar caballos a lo llano por la aspereza y maleza de las sierras y estrechos caminos que por alli ay, que avn con dificultad los caminan a pie. Paso la gente adelante sin se detener en ninguna parte hasta llegar al rrio de Apure, rribera del qual se alojaron; y como a los naturales que por alli abia poblados les pareçiese poca gente aquella para la que otras vezes abian visto pasar por alli, y demas deso los viesen estar con algun rreposo, procuraron, como se suele deçir, tentarse las coraças, y juntandose todos los naturales de aquella provinçia en conçierto y horden de guerra, vinieron a dar muy de mañana sobre los españoles, los quales como hasta entonçes no abian rreçebido ninguna alteraçion de los yndios, estaban con mas descuydo del que se rrequeria y era permitido a gente que estaba entre sus enemigos; lo qual obiera de ser cavsa de que rreçibiesen algun notable daño; pero como todos los mas eran honbres ya hechos a las alteraciones y tumultos con que los yndios suelen acometer a sus enemigos, no se turbaron punto, mas tomando con toda presteza las armas, los detuvieron, aunque con algun daño, porque los hirieron algunos españoles y les mataron vn soldado, pero juntandose los mas de los nuestros con sus armas en las manos facilmente fueron rrebatidos y ahuyentados los yndios con harto daño que rreçibieron, porque demas de los que coriendo sangre yvan heridos de los alcançes que hazian los de a caballo, que entre yndios suelen ser los mas dañinos, quedaron atualmente muertos mucha parte de aquellos barbaros, que con sus cuerpos desnudos y rrusticas y flacas armas, les pareçia que por haber vsado de aquella yndustria de tomar la mañana tenian ya la bitoria en casa; pero ellos quedaron tan hostigados que no solo no bolvieron los propios acometer a los nuestros, pero en mucha distançia de tierra que turaba la gente de aquella naçion, no obo yndio que tomase armas en la mano ni avn osase asomar a dar grita desde lo alto de los cerros, que es cosa muy vsada entre ellos.

Descansaron en este alojamiento los españoles donde les fue dada esta guaçavara algunos dias por curar sus heridos.

NOTAS AL CAPÍTULO X

(A) Sobre el objeto de la jornada de Alonso Pérez de Tolosa escribe el Gobernador D. Juan Pérez de Tolosa, en carta al Rey, de 15 de Octubre de 1546, lo siguiente:

«Al valle de que hago relación, que es muy bueno, he enviado por teniente mío y por capitán á Alonso Pérez de Tolosa, mi hermano, y á Diego de Losada, maestre de campo, para que lo descubran y sepan lo que es, con quarenta de á caballo y sesenta peones; y si en este valle se hallan minas, esta tierra, con sola aquella parte, se remediará y terná aparejo para las mejores poblaciones destas partes.»

En carta de 3 de Diciembre de dicho año añade sobre la misma jornada:

«Lo que de presente hay que avisar á vuestra Alteza, es que la gente caminó por las montañas, y no pudiendo atravesarlas por su braveza, vinieron á caer en los llanos de Acarigua, de que se haze mención en la relación que á vuestra Alteza envié, por donde pasaron Jorge de Spira y Felipe de Huten y todos los otros que han entrado á descubrir tierras.

»Escribiose mejor por el maestre de campo, que aquel era camino para el Nuebo Rreyno, y que se temia que la gente se amotinara para ir allá, que les diese licencia para ir por otra via á la culata que dizen de Maracaybo, porque allí habría tierra donde la gente se podría entretener; y porque su intención principal era ir á robar y destruir indios; e aun la salida por allí la tenia mas cierta, segun fuí informado de isleños esperimentados; porque su Magestad no es servido que esto se haga, sino que se busque tierra comoda para que se haga poblazón, envie á mandar que siguiesen su camino hasta dar en dos rios muy grandes que hay en los Llanos, tierra de mucho mantenimiento, y que yendo apegado á las montañas buscasen entrada para este valle que van á buscar; que segund tengo relacion hay contratacion á este valle por dos partes, por ciertas cargas de sal en grano que se han tomado en los Llanos, que dizen los indios que la llevaban de la laguna de Maracaybo; y deste valle dizen que salen los ríos de que se haze la Laguna de Maracaybo, é que está cercado de muy bravas montañas: está la dificultad en si podrán pasar los caballos, que sin ellos no se puede hazer conquista. Mandoseles que si no se hallase pasada hasta los ríos, que se volviesen á este asiento. La perpetuidad desta provincia está en hallarse este valle, y que tenga minas de oro, porque sin estas no se pueden sustentar cristianos en esta provincia, y mayormente gente tan pobre y tan mísera.»

CAPITULO ONZE

En el qual se escrive el fundamento y prinçipio de la çiudad de Burburata, de la governaçión y costa de Venençuela.

Tiniendo ya el liçençiado Tolosa la tierra y bulliçios de los españoles todo asentado y sosegado, y abiendo enbiado a su hermano Alonso Perez de Tolosa, como se a dicho, a poblar a Sierras Nevadas, pareçiole que era bien acabar[182] de cumplir con lo que Su Magestad le abia encargado y mandado, y asi se partio la buelta de Coro, para de alli yr al Cabo de la Bela, a tomar rresidencia a las justiçias que en el rresidian, dexando por su teniente en la çivdad del Tocuyo a Juan de Villegas, que por conocimiento que de sus mayores tenia vino a tenerle por amigo y hazer mucho caso del.

Aseme olvidado de declarar vn punto, el qual, avnque no sea deste lugar, tomallo a el lector donde lo hallare.

Segun de lo que atras queda dicho consta y pareçe que este nonbre Tocuyo era propio de los naturales, dado aquella provinçia donde Carabajal estaba alojado, y como al tienpo que alli se rrancheo o alojo el alojamiento se llamaba deste nombre la rrancheria del Tocuyo, despues, quando se mudo en nombre de çivdad no obo ninguna ynovaçion en el nombre, como comunmente en Indias lo suelen hazer los que pueblan çivdades o billas, dandoles la nonbradia de sus propias patrias o provincias o rreynos de donde son naturales, y asi se quedo este pueblo con el nonbre de aquella provinçia, que era dicha Tocuyo.

Pasando adelante con nuestra Historia, como quedase Juan de Villegas en[183] el cargo de tiniente de governador y aconpañado de mucha gente que avn abian quedado en el Tocuyo, demas de los que estaban abezindados y tenian yndios, determino ocupar en algo a los ociosos; y como el era honbre que diversas vezes, por su antiguydad, abia andado aquellas provinçias y tierras, por muchas partes tenian notiçia de que en la provinçia de la Burburata abia algunos naturales donde se podian sustentar y entretener parte de los españoles que con el estaban, y asi enbio vn capitan, llamado Pedro Alvarez, con quarenta honbres, a poblar aquella provinçia, el qual poblo en la costa de la mar el pueblo que comunmente llaman de la Burburata; y avnquel capitan Pedro Alvarez, al tienpo que lo poblo, es çierto que le puso otro nombre a similitud de los despaña, este se perdio, e yo no he podido aber noticia del para darla, mas de que, como e dicho, comunmente se llama la çiudad o pueblo de la Burburata, por ser asi llamada antiguamente esta provinçia donde esta poblado, de sus naturales y moradores(A).

El puerto maritimo deste pueblo es el mas frequentado y vsado en aquella governaçion, y por donde se proveen los demas pueblos, que al presente estan poblados la tierra adentro, de todas las cosas que se traen de fuera para el sustento de sus personas y casas. Es pueblo bien proveydo, avnque de mucha zozobra y trabajo, por aber contino de andar los moradores del con las haziendas en los honbros, porque como alli no tienen ningun genero de fortaleza para hazer rresistençia a los cosarios françeses, que muy a menudo acuden a la costa de las Indias a rrobar, en biendo qualquier nabio, luego son los pobres vezinos constreñidos a tomar, como suelen deçir, faldas en çinta, y a meterse a manera de fieras y salvajes por los montes y arcabucos a guareçer sus personas y esa miseria que tienen.

En este pueblo fue a donde el traydor de Aguirre, despues de aber arruynado la ysla Margarita, y hecho las severidades que en otra parte yo trato, salto y obo lengua o notiçia de algunos portugueses y otros malvados honbres, de la comodidad que tenia aquesta governaçion de Venençuela para por ella pasar al Nuebo Rreyno de Granada, por estar la tierra tan desproveyda de armas y gentes como estaba; y en el no dexo de hazer su buena estrena con algunas crueldades de que vso, matando algunas personas, asi de las que con el venian, como de otras que de la tierra obo.

No trato aqui particularmente de la conquista y paçificaçion de los naturales desta provinçia y pueblo de la Burburata, porque avnque en aber la rrelaçion y notiçia dello e puesto toda la diligençia a mi posible, no e podido tener della mas claridad de lo que he dicho.

Cae en la juridiçion y terminos deste pueblo las minas de oro dichas de Burburata, donde se saca con esclavos y con yndios muy buen oro y subido de quilates y muy alabado por los plateros para su officio por ser muy dulce de labrar. Otra cosa notable no ay que a mi notiçia aya venido que se pueda escrevir deste pueblo y provinçia de Burburata ni de sus naturales, antiguos moradores y abitadores della, eçeto que pocos dias a, atemorizados los vezinos de los continuos asaltos que los franceses les dan, se quisieron pasar a bivir a la Nueba Balençia, que esta doze leguas la tierra adentro y dexar o despoblar este pueblo, y por el governador Don Pedro Ponce de Leon no les fue permitido, antes mando, con graves penas, que lo sustentasen.

Es pueblo mal sano para los que nuebamente entran en el, que por sus continuas calores y bapores que de algunas montañas que cerca de si tienen salen, cavsan grandes çiçiones[184] y calenturas, y si no tienen buen govierno y rregimiento en todo lo que se debe tener, facilmente son consumidos. Es tierra muy dexativa, y lo mesmo tienen casi todos los pueblos desta governaçion, porque todos ellos estan poblados en tierras calientes y de no muy buenos ayres.

NOTAS AL CAPÍTULO XI

(A) En las cartas que Juan Pérez de Tolosa dirigió al Rey desde Coro en 8 de Julio de 1548 se dan, acerca del origen de la ciudad de Burburata, interesantes noticias, que rectifican algunas de las consignadas por el Padre Aguado.

Según las actas ó escrituras que inserta el Licenciado, la nueva ciudad se fundó el 27 de Febrero de 1548, recibiendo por nombre el de Nuestra Señora de la Concepción del puerto de Burburuata, y fué su fundador el capitán Juan de Villegas, y no Pedro Alvarez, como afirma el Padre Aguado. El Pedro Alvarez era teniente de veedor de S. M. en la jornada, y firmó el acta de fundación como testigo en unión del capitán Luis de Narváez, de Pablos ó Pedro Xuares (pues de las dos maneras se le llama en dicho documento), alguacil mayor, de Juan Domínguez Antillano, Gonzalo de los Rios, Sancho Briceño, Juan de Escalante y otros hasta el número de cuarenta.

Pero el obispo de Coro Don Miguel Jerónimo Ballesteros, en carta al Rey de 20 de Octubre de 1550, dice: «El licenciado de Tolosa envió á este Juan de Villegas, con poder de teniente, para que poblase el puerto de Burburuata: tomó posesión y no lo pobló, y después de muerto el licenciado de Tolosa lo envió luego á poblar, y por caudillo á un Per Alvarez, el qual hay informado ques hombre muy desasosegado y cruel entre indios, y que por su cabsa se alzaron ciertos pueblos de indios en la provincia de Maracapana, etc.»

De modo que bien pudiera tener razón el Padre Aguado.

Juan de Villegas fué á poblar, tomó posesión del terreno é hizo la ceremonia de la fundación, pero nada más, y luego, el que realmente pobló, fué Pedro Alvarez.

CAPITULO DOZE

Como el capitán Alonso Perez de Tolosa, subiendo por el rrio de Apure arriba, fue a dar al valle de Santiago, donde agora esta la billa de San Cristobal, del Nuebo Rreyno, y de alli a los llanos de Ququta.

Bolviendo a la jornada y suceso de Alonso Perez de Tolosa, despues de aber mejorado sus heridos[185] alço tiendas de las rriberas del rrio Apure, donde estaba alojado, y prosiguiendo su descubrimiento, de comun consentimiento, por el propio rrio de Apure arriba, y metidos en la sierra, apartaronse del General o Capitan obra de quarenta honbres a buscar comida, los quales llegaron a vn pueblo cuyos moradores estaban puestos en arma, porque abian tenido notiçia de la yda de los españoles, los quales, llegando a donde los yndios estaban, fueron por ellos con las armas detenidos algun tanto, de suerte que no fue mucha la rresistencia que les hizieron; porque avnque eran muchos en numero, los nuestros fatigaronlos tanto que les hizieron dexar el sitio que tenian y rrecojerse los vnos a sus casas y buhios y los otros a lo largo. Los que en el pueblo se metieron defendieron sus buhios gran rrato, de suerte que primero que los rrindiesen hirieron al capitan Rromero y a otro soldado; pero al fin ellos fueron apretados de suerte que los nuestros los obieron por prisioneros y les saquearon el lugar y les hizieron otros muchos daños, y con la presa de yndios y mayz y otras menudencias que estos quarenta soldados tomaron en este pueblo, se bolvieron a juntar con la demas gente, que siempre yva marchando ó caminando por las rriberas del rrio Apure, y andadas pocas jornadas, fueron a dar a çierta naçion o pueblo de yndios llamados los Tororos, poblados en la rribera del propio rrio Apure, de la otra parte, los quales como viesen a los españoles que querian pasar el rrio para yr a su pueblo, pusieronse en las rriberas o barrancas para estorvarselo; mas como los nuestros, armados sobre sus caballos, pusiesen el pecho al agua y lo atrabesasen y pasasen a la parte donde los yndios estaban, fueron con mucha façilidad rrebatidos y quitados, no solo de las rriberas del rrio, pero de su propio pueblo y lugar, metiendose y alojandose los españoles en el, y saqueando y rrobando lo que en el abia.

Estuvieron alli descansando tres o quatro dias, en los quales dos soldados españoles, no guiandose por prudençia sino por su deshordenada cobdiçia, se apartaron de los demas a ver si hallarian algunas mantas v oro v otras bujerias que los yndios suelen tener y los soldados cobdiçiar, avnque sean de poca estimaçion, a los quales, como los yndios viesen solos y apartados de los demas tanta distançia, arremetieron a ellos, y el vno tomaron a manos y le dieron el pago que su neçio atrevimiento mereçia con vna cruel muerte, y el otro, por ser mas ligero y suelto, se escapó de sus manos y fue a parar a las de su general Tolosa, el qual, por el desacato de aberse ydo sin licençia y sido cavsa que matasen a su compañero, lo mando luego ahorcar; mas siendo rrogado con mucha inportunidad de todos los del campo, fue forçado a dispensar con el y comutalle la pena de muerte en otros trabaxos y exerçiçios tocantes al benefiçio y serviçio comun.

Deste pueblo de los Tororos prosiguieron su viaje dexando el rrio de Apure sobre la mano derecha que, como he dicho en otro lugar, tiene sus naçimientos en las provinçias de Merida, y siguieron por otro rrio que con este mesmo se junta, que baxa de las provinçias y valle de Santiago, donde agora esta poblada la villa de San Cristoval, en el Nuebo Rreyno, entre Panplona y Merida. Caminando por este rrio que es dicho, al valle de Santiago[186] nuestros españoles, ya questaban çerca del propio balle, les salieron a rreçibir, con las armas en las manos, muy gran número de naturales del propio valle de Santiago, que tiniendo notiçia de las nuebas gentes que hazia su tierra se azercaban, con determinaçion de defenderles la entrada y rrebatillos si pudiesen, abian salidoles al encuentro, vna jornada el rrio abaxo, por el angostura del. Mas despues que çerca se vieron, admirados y espantados de ver la nueba manera de gentes nunca por ellos vista, y los caballos y perros que llevaban, fueron suspensos de tal suerte que ni para acometer ni para huyr les quedo animo, a los quales los españoles arremetieron, y matando y hiriendo muchos de ellos, forçaron a los demas a huyr y rretirarse hazia sus casas, y aquel dia se alojaron çerca del propio valle de Santiago, y otro dia entraron en el, dando de rrepente en vn pueblo que a la entrada deste valle, sobre la mano derecha, estaba.

Hallaron los moradores del mas cuydados[187] de lo que pensaron; mas ellos, viendo a los españoles, no fueron perezosos en tomar las armas, con las quales procuraban defender su pueblo y echar del a los nuestros; mas como sus armas fuesen flacas y sus cuerpos no tuviesen ningun amparo ni defensa por andar desnudos, no fueron bastantes sus animos y brios a rresistir ni tolerar los golpes de las espadas y armas de los españoles, y asi, viendose maltratar tan cruelmente dellos, les dexaron libre el pueblo y se rretiraron a las montañas que cerca estaban, donde se manpararon[188] de la furia de sus enemigos, los quales se aposentaron en el pueblo, saqueando y arruynando lo que en el abia; y de algunos yndios que se tomaron tuvieron notiçia los nuestros de que mas arriba estaba otra poblazon o pueblo grande, que era el que agora es por los de la villa de San Cristoval llamado el pueblo de las Avyamas, por la mucha abundançia que dellas avia en este pueblo[189] quando despues, el año de cincuenta y nuebe, pasando el capitan Juan Maldonado, vezino de Panplona, a las provinçias de Merida, estuvo con su gente alojado en el. Pues a este pueblo de las Avyamas camino otro dia el capitan Tolosa, haziendo la jornada de noche por ser menos sentido de los naturales, y llegando al pueblo quando amanecia. Como ya los yndios tuviesen notiçia de los españoles o de sus crueldades y los viesen entrar por sus puertas, dieronse mas a huyr que a tomar las armas ni defenderse.

Deste pueblo de las Avyamas atrabesaron a vnas poblazones que estaban frontero, de la otra banda del rrio de las Avyamas, en vnos altos cuyos naturales se abian ahuyentado y dexado sus casas desiertas. Mas como los españoles, poniendo toda diligençia por aber a las manos aquella gente que dellos se abia avsentado temiendo sus crueldades y tiranias, fueronlos a hallar en vnas escondidas rrancherias o alojamiento donde se abian rrecojido con sus mujeres y hijos; y como ellos viesen que hasta en aquel escondido lugar los avian ydo a buscar y a perseguir, tomaron las armas y defendiendose[190] con animos obstinados[191], hirieron al Capitan y a otros algunos soldados, con seys caballos que de las heridas murieron; pero al fin, avnque vengados, fueron rrebatidos y desbaratados los yndios, y sus alojamientos ganados y saqueados de los nuestros. Abida esta victoria, los españoles se salieron de todo punto del valle de Santiago, atrabesando por la loma que dizen del Viento, y fueron a salir a los llanos que aora llaman de Ququta, donde los vecinos de Panplona y San Cristoval crian sus ganados, por baxo de donde estan los cortigos o casas y corrales de los ganados, en vnas poblazones de yndios que oy en dia estan alli, sufraganas o subjetas a la villa de San Cristoval. Llegados que fueron los nuestros a esta poblazon y primer pueblo della, los yndios del se rrecogieron a vn buhio grande que tenian casi a manera de fortaleza, con sus troneras o flechaderos, por donde enpeçaron a disparar y tirar de su flecheria contra los españoles, y se defendian tan obstinada y rreziamente, que sin ser rrendidos ni danificados de los nuestros, los forçaron a que se rretirasen y apartasen de su pueblo, con daño y perdida de algunos españoles y caballos que murieron de los flechazos y heridas que de los yndios rreçibieron; y marchando la gente y su capitan Tolosa, fueron desde este pueblo al rrio que llamaron de las Batatas, que es el que los de Panplona oy dizen el rrio de Çulia, y metiendose por la serrania adelante hazia los carates o despoblados siete v ocho jornadas, la aspereza y fragura de la tierra los forço a que se rretirasen y bolviesen atras, al valle o provinçia de Ququta, donde se alojaron para descansar algunos dias y rreformarse, que andaban ya muy trabajados y cansados.

CAPITULO TREZE

Como llegado el capitan Alonso Perez de Tolosa a la laguna, y no pudiendo pasar adelante, se bolvio al Tocuyo con mucho trabajo; y como el governador Tolosa murio.