Historia de Venezuela, Tomo I

Part 17

Chapter 174,041 wordsPublic domain

Pedro de Linpias, tomando debaxo de su anparo la gente, que serian sesenta soldados, y partiendose con ellos la buelta de la laguna, diose tan buena maña, como hombre que ya otras vezes abia andado por alli, que en breve tiempo tomo y aprisiono de aquellos miseros naturales mas de quinientas personas de barones y mugeres; y dando la buelta con ellos a Coro, las entrego al Obispo, el qual mas como merçenario que como pastor, las mando marcar o herrar por esclabos, y enbarcandolas en los nabios, fueron llevados en perpetua y miserable cavtibidad, a Santo Domingo, donde todos pereçieron, pagando con la sangre de ynoçentes sus profanidades y tramas.

Concluso esto, luego Phelipe Dutre, con la gente que por alli pudo juntar, determino de hazer vna jornada o entrada por la propia parte por do abia ydo Jorje Espira, pareçiendole que por el mal govierno de aquel su governador, con quien el primero avia ydo, se abia quedado por descubrir y ver la tierra, y como comunmente suele acaeçer entre los soldados que de alguna jornada salen perdidos sin aber hecho ningun bien effecto, que se levantan entre ellos opiniones soñadas o ymaginadas, diziendo si por tal parte hizieramos o tomaramos tal derrota o creyeramos a tales yndios o siguieramos a tales guyas, nvnca nos perdieramos, y asi a este brioso mançebo se le ofreçian muchas consideraçiones y casos subçedidos en la jornada a Jorje Espira, por donde le pareçia que con aquella poca de esperiençia pasada era ya sufiçiente para governar qualquier numero de gente y para estos pocos soldados que tenia juntos o podia juntar, pasar mucho mas adelante de donde su governador abia llegado. A esto se juntaba tanbien que como Pedro de Linpias avia con Fedreman andado aquella derrota de los llanos y abia estado en el Nuebo Rreyno de Granada, en donde se tenia gran nueba y notiçia de çiertas provinçias hazia la parte del Sur, que confronta con aquel Rreyno, que agora y avn entonçes llamavan el Dorado, daba notiçia de ello y esperança de meter a Felipe Dutre y a los que con el fuesen en la tierra rrica del Dorado, y como por su ançianidad y mediana esperiençia en los negoçios de descubrimientos y jornadas era persona de mucho credito, avmentaba el deseo de Felipe Dutre y la codiçia el Obispo, que deseaba que durante el tiempo de su govierno se hiziese alguna cosa notable o memorable.

Pues como el Governador y obispo y su capitan general fuesen de animos tan conformes, mediante la diligençia que entramos pusieron, juntaron en Coro çiento y veynte honbres bien adereçados de armas y caballos, entre los quales era Linpias, de quien poco a trataba, y Bartolome Berçia, hijo de Antonio Berça[147], vno de los de la conpañia y otros muchos caballeros e hijos dalgo, con los quales salio Felipe Dutre de la çiudad de Coro por el año de quarenta y dos; y enpeçando su jornada por el camino de la costa, por ser mas breve a dar a Burburata y de alli al desenbocadero de Barqueçimeto a salir a los llanos, camino con prospero tiempo por la halda de la sierra, llevandola sienpre a la mano derecha, como Jorje Espira y Fedreman abian hecho; y como los naturales de aquel camino estavan ya amedrentados de las otras conpañias que antes avian pasado, no curaban de salir a hazer gerra a esta gente de Felipe Dutre, antes, segun en otra parte he dicho, dexando sus antiguos pueblos desiertos, se yvan a bivir a lugares apartados de alli, por no rreçebir mas daño del rreçebido; y avnque en el caminar por estos llanos Felipe Dutre no tuvo con los naturales ningunas guaçabaras, no dexo de padeçer las mesmas calamidades y persecuçiones de hanbres y tigeres, rrios y aguas que los demas, ynvernando a sus tiempos y deteniendose en este camino casi los propios dias que su governador se detuvo, siguiendo en el, como e dicho, las propias pisadas de sus antecesores hasta llegar a la provinçia del pueblo de Nuestra Señora, donde deteniendose alli para ynbernar y tomar mas claridad de la provinçia del Dorado, hallo rrastro y vestigios de Hernan Perez de Quesada, hermano del liçençiado Ximenez, que despues fue Adelantado, que poco antes abia salido con doçientos honbres del Nuebo Rreyno, y baxado a lo llano en demanda del Dorado, donde Felipe Dutre estubo algun tiempo perplexo e yndeterminable sobre si pasaria adelante siguiendo las pisadas de Hernan Perez, pareçiendole que aquellos a quien la fortuna abia metido por diversos caminos en la feliçidad y prosperidad de aquel Nuebo Rreyno, los llevaba tanbien por aquella via a entregalles otras nuebas provinçias mexoradas y mas prosperas que las que abian dexado de entre las manos, en donde en alguna manera con el oro y rriquezas que alli tomaron abian puesto calor a su abariçia y deshordenada codicia(B).

Mas esto no fue asi, porque mudando con mucha presteza la fortuna su rrueda contra estos que del Rreyno abian salido en busca y demanda del Dorado, los llevo a tierras muy asperas y dobladas[148] y pobladas de muy altas montañas y arcabucos y desyertas de gentes naturales, donde dandoles doblada adversidad que les abia dado de porperidad[149], les hizo padeçer muy extraños trabaxos, y siendo los mas muertos miserablemente, fueron vnos pocos que bivos escaparon a salir a las espaldas de Pasto, en la governaçion de Popayan, segun se vera mas largamente escrito en la primera parte desta Istoria, donde tratamos de las jornadas que del Nuebo Rreyno se hizieron.

Porque consideraba, y con mucha rrazon, Felipe Dutre y sus capitanes, que la gente que en el Nuebo Rreyno estaba no se moveria de aquella prospera tierra si no fuese teniendo guias çiertas que sin andar baçilando de vna parte a otra, les metiesen en el Dorado; y por estas cavsas se determino de seguillos e yr en su alcançe, pareçiendole que tierra donde tantas rriquezas y naturales abian dicho algunos yndios que abia, que no seria tan corta ni angosta que el y sus soldados no cupiesen en ella con los demas que delante yvan.

NOTAS AL CAPÍTULO I

(A) Lo que dice el Padre Aguado acerca de la sucesión en el gobierno de Venezuela por muerte de Spira, discrepa grandemente de la versión que da Fernandez de Oviedo.

«En la hora que aqui se supo (la muerte de Jorge de Spira)--escribe el autor de la _Historia general y natural de las Indias_--por el señor obispo Don Rodrigo de Bastidas, aunque avia poco que descansaba en su casa de esta cibdad, como buen pastor espiritual y çeloso del serviçio del Emperador, nuestro señor, determinó de yr en persona á aquella tierra de su dioçesis y gobernaçion, y porque para ello desde antes tenia poderes Reales, para que en defeto ó ausençia del gobernador gobernasse é proveyesse todo lo que convinniesse. E assi partió desta cibdad nuestra de Sancto Domingo quassi en fin de noviembre del mismo año, muy bien acompañado de mas de çiento e çinqüenta hombres, y con çiento y veynte caballos: y entre aquesta gente avia muchos hombres de bien y gente diestra para la poblaçion y conquista de la tierra.

»Bien creo yo que si su persona de este perlado no entendiera en esta armada, que no la ovieran tal los alemanes desde España sin despender assaz millares de ducados, y con despendidos, no fuera la gente tan al propósito. Y segund yo lo supe por carta del dicho señor obispo, fecha en Coro á doce de diçiembre de mill é quinientos é quarenta, desde á nueve días que partió de aqui llegó á aquella cibdad é á su Iglesia; é luego eligió por capitán general á Felipe de Huten, caballero aleman, persona noble y de buenas calidades, hasta en tanto que Su Magestad Çessárea, á suplicación de los alemanes Valçares, á cuyo cargo está aquella poblaçion é conquista, provea, ó confirme al que es dicho.

»Quando el obispo llegó con la armada que es dicho, halló en la tierra dosçientos caballos otros, y mas de tresçientos hombres hábiles y hechos á la tierra, y se espera que se ha de haçer mucho fructo. Dios lo guie á su sancto serviçio y le dé entendimiento á aquel Pedro de Linpias, del qual la historia ya ha hecho mençion, que sea buen adalid. Este estaba aqui, porque avia venido con las cartas y dineros que Fedreman escribió; y el señor obispo se le llevó consigo, como á hombre que se espera ser útil en aquella conquista, assi porque es lengua y plático en aquella tierra, como porque de su aviso ó de lo que ha visto en ella se tiene mucha esperança, para las cosas del tiempo presente». (Obra citada, tomo II, pág. 323).

Oviedo y Baños, siguiendo al P. Simón, coincide en lo esencial con el P. Aguado, y se equivoca al decir que Linpias había regresado desde el Nuevo Reino á Coro.

El obispo Bastidas tenia poderes de gobernador desde que se creyó que Jorge de Spira habia muerto tierra adentro.

(B) Felipe de Huten, que así se llamaba, según las Cédulas reales, y no de Urre, Ute, Utem, Uten ó Dute, como algunos le apellidan, salió de Coro, para emprender su jornada, en el mes de Agosto de 1541.

Le acompañaban: como alcalde mayor para la jornada, un caballero de Sevilla, llamado Rodrigo de Ribera, y como veedor, el contador Antonio de Naveros.

CAPITULO SEGUNDO

Como pasado el ynbierno, Felipe Dutre siguio a Hernan Perez hasta que por çiertos rrespectos se aparto de su bia, y por diferente camino, despues de aber ynvernado en el camino, se bolvio al pueblo de Nuestra Señora.

A la sazon quel ynvierno començo a aplacarse, ya estaba a punto Felipe Dutre para partirse, porque le parecia que no era cosa acertada gastar el tiempo en ningun ocioso entretenimiento, pues todo lo que Hernan Perez y los que con el yvan le llevaban de delantera era en su perjuyzio, por pareçelle que a la primera entrada siempre se suele mejor gozar de las rriquezas de la tierra; y llevando consigo yndios que le guiasen por el propio camino que Hernan Perez llevaba, se daba toda la priesa que podia a caminar, hasta que llego a la provinçia del Papamene, donde se allojo en vn pueblo de yndios en que abia alguna comida, para descansar e ynformarse de la derrota que Hernan Perez llevaba, avnque hasta este lugar no abia perdido el rrastro.

Esta provinçia del Papamene, segun muchos afirman, cae y esta a las espaldas de la villa de Timana, poblada en los naçimientos del Rrio Grande de la Magdalena. En este pueblo del Papamene obo Felipe Dutre vn yndio prinçipal, natural de aquella provinçia, que pareçia ser señor y bien acondicionado, y que en su lugar daba muestras de ser honbre de verdad, de quien procuro ynformarse y saber si la demanda y notiçia que Hernan Perez llevaba era çierta o no, y si la devia el seguir o bolverse, sobre lo qual Felipe Dutre hizo a este yndio prinçipal muy particulares preguntas con los ynterpretes y lenguas que tenia. El caçique o prinçipal, entendido bien lo que se le preguntaba, rrespondio que no le convenia seguir la derrota que llevaba, porque por alli no abia ningunas poblazones de gentes que tubiesen oro, por ser todo arcabucos y tierra muy mal poblada y muy aspera y quebrada, y que pocos dias antes abian pasado por alli çierta cantidad despañoles o gente como ellos y que todos se yvan muriendo por no hallar que comer y de otras enfermedades que les daba, y que a lo que entendia por lengua de los yndios sus vezinos, ya serian muertos todos o los mas, y que si Felipe Dutre yva en busca de gentes naturales y oro, que atras los dexavan en muy mucha cantidad, que si de alli querian bolverse quel los guiaria y les llevaria a ella. Y para confirmaçion de lo que decia, saco çiertos nisperos de oro y plata y dixo que aquelos abia traydo de la tierra quel les abia dicho vn hermano suyo que pocos dias antes abia venido de alla; y que para caminar por camino mas derecho desde alli donde estava, avian de yr en demanda de vn pueblo de yndios llamado Macatoa, poblado en las rriberas del rrio Guaynare, de la otra vanda del, en cuya demanda, siempre que caminaban llevaban el pecho al 18 Oriente, ladeados vn poco sobre el honbro izquierdo, ques aquella parte que los mareantes llaman el sueste.

Felipe Dutre, avnque diversas vezes se ynformo deste principal, jamas lo hallo variable en lo que deçia, no por eso le quiso dar credito, creyendo que aquel barbaro lo hazia por desbiallo de la demanda que llevaba Hernan Perez o de otra alguna rrica provinçia que debia estar adelante, o de algunas poblazones de yndios amigos suyos que en aquel camino devian estar, a fin de que ellos no fuesen a proveerse de lo necesario, y asi prosiguio su camino por la bia que Hernan Perez llevaba, llevando consigo al yndio prinçipal, prometiendole que dende a pocos dias daria la buelta y yria con el a donde le decia. Y despues de aber pasado ocho dias de aquellas montañas y sierras, viendo el prinçipal quan obstinados yvan los españoles en seguir aquel perverso camino que los llevaba al matadero, dexolos vna noche y bolviose a su casa.

Los soldados, viendose metidos en aquellas montañas y que yvan enfermando y faltos de comida, pesoles de que Felipe Dutre siguiese aquella derrota y dexase de seguir la quel prinçipal les abia dicho, y avn que daban muestras al capitan de seguir de malagana aquel desesperado camino, ninguna cosa les prestaba, porque yva Felipe Dutre tan metido y contumaz en seguir a Hernan Perez que casi con esta su loca determinaçion daba a entender desear y buscar su propia perdiçion, como los demas que yvan delante hizieron; pero al fin, despues que vio que mientras mas seguia aquel camino mas se yva su gente atormentando y enfermando y padeçiendo hanbres y neçesidades, dexolo de seguir y tubose a mano izquierda, porque Hernan Perez sienpre yva caminando y teniendose a mano derecha, y apartandose algunas jornadas por la bia de mano izquierda que abia tomado, vio vna punta o rramo de la cordillera que se metia gran trecho por los llanos adelante, que fue llamada la punta de los Pardaos, y creyendo ser aquella distinta y apartada sierra de la por donde yva, camino a gran priesa, con su gente, para ella, porque segun siempre le abian dicho el Dorado estaba en otra cordillera distinta de la por donde abia caminado hazia la parte del Sur, y des que çerca llego rreconoçio como era la propia cordillera de mano derecha y que no se rremataba alli, sino que yva dando la buelta sobre la misma mano derecha.

A esta sazon entraba ya el ynbierno y con facilidad no podia bolver atras, y asi le fue forçoso yrlo a tener a aquela parte de la cordillera dicha de los Pardaos, tierra muy esteril y enferma y de muy pocos naturales y esos tan brutos y bestiales en su manera de bivir que no ay naçion en el mundo a quien en rrustiçidad y torpeza de juyzios se pueda ygualar, por que ellos comen carne humana, culebras, sapos, arañas, hormigas y quantos viles y suzios animales produze la tierra. Toman estos yndios vn bollo de mayz algo tierno y ponense como osos ençima del hormiguero, y moviendo rruydo para que las hormigas salgan, quantas pueden aber juntan con el bollo o pan y alli las estan estruxando y amasan y se las comen, cosa çierto jamas oyda hasta nuestros tienpos que otras gentes hagan, y çierto que tierra que tan barbaras gentes, y mas semejables a los brutos que otras ningunas, cria y sustenta, que no puede produçir buenos ayres ni bapores, porque aqui enfermo toda la gente a Felipe Dutre, y se paraban los soldados hipatos[150] y hinchados y perdiendo sus naturales colores cobravan otras muy diferentes, casi narangadas; pelavaseles el cabello, y en lugar de ello saliales pestifera sarna, de que morian; y porque aqui no se dixese que todos los duelos con pan etc., casi apenas hallavan que comer. Las mesmas calamidades padeçian los caballos, que hinchandose a manera de hidropicos y cayendoseles el pelo y cubriendose de sarna, eran muertos; y con el gran deseo que de comer sal tenian en viendo qualquiera rropa puesta al sol a enxugar arremetian a ella con feroçidad de brutos, y por presto que sus dueños acudian les abia de quedar algo en la boca.

Con esta calamitosa adversidad pasaron el ynbierno en aquella punta de tierra dicha de los Pardaos, el qual pasado dieron la buelta por diferente camino del que llevaron, con perdida de algunos soldados que se les abian muerto, y con trabaxo de muchos que trayan enfermos, hazia el pueblo de Nuestra Señora, para dexar alli los enfermos, los quales no se atrevia Felipe Dutre pasar adelante, por serle ynpedimento para caminar y gerrear, y por no dexallos en tan mal sitio y lugar como era el donde abia ynbernado, y por ser la tierra del pueblo de Nuestra Señora tierra mas descubierta y sana, y de alli tornar a dar la buelta sobre su notiçia con la gente questuviese para ello. Y caminando con no menos trabaxos que a la yda llevaron, allego este capitan Felipe Dutre al pueblo de Nuestra Señora, despues de aber casi vn año que del abia salido en seguimiento de Hernan Perez, y alojandose alli para descansar y rreformar su gente y dar con brevedad la buelta, fue de nuebo por el movida platica de la notiçia quel prinçipal del Papamene le abia dado; porque era este capitan tan animoso y deseoso de salir con algun buen hecho, que con todos los trabaxos y calamidades pasadas no abia perdido ninguna parte del brio con que salio de Coro, y ansi luego procuro aber yndios de aquella provinçia del pueblo de Nuestra Señora para de nuebo ynformarse dellos de la notiçia del Dorado, por ver si en alguna cosa conformavan o concordaban con el yndio y principal de Papamene.

CAPITULO TRES

En el qual se escriven los movimientos que en Coro suçedieron y vbo açerca del govierno de la tierra en el interin que Felipe Dutre andava en la jornada de suso rreferida.

Durante el tiempo que las cosas que de suso en suma hemos contado, le suçedieron a Felipe Dutre en su jornada y descubrimiento y demanda del Dorado, no dexaba de aber en Coro nuebos suçesos y movimientos, porque proveyendo Su Magestad a Don Rrodrigo de Bastidas, obispo de Venenzuela, por obispo de San Juan de Puerto Rrico, fuele forzoso dexar el cargo de governador que tenia e yrse a su nuebo Obispado, y nombrando por su tiniente general, para que por su avsençia tuviese en justizia la tierra, a vn Diego de Boyça, castellano, comendador de la horden de Cristo de Portugal, persona prinçipal y de buen linage y suerte, se fue a Puerto Rrico(A).

Este tubo el govierno de aquella provinçia poco mas de vn año, sin hazer ni suceder en su tiempo cosa digna de escrevirse; y quiriendose yr desta tierra, por provision particular que para ello tubo de la Rreal Avdiençia de Santo Domingo, nonbro por su alcalde mayor a vn factor de los Bezares, llamado Miçer Anrrique, el qual deseaba grandemente yntentar alguna cosa digna de memoria; y como en su tienpo[151] a Coro Diego de Losada[152], que abia salido poco abia, perdido de la jornada de Sedeño, donde abia andado por maese de canpo de Pedro de Rreynoso, fue enbiado con beynte conpañeros por tierra la buelta de Cubagua a que atraxese asi alguna gente de la mucha que alli abia perdida y ociosa, para con ella hazer alguna nueba jornada o poblazon; porque como ya a esta sazon Su Magestad, como cristianisimo rrey y enperador, obiese quitado la grangeria de hazer esclavos los yndios, y los obiese puesto en libertad, toda la gente que en aquella provinçia de Cubaagua bibian deste trato, que era muy mucha, estaban suspensos sin saber a donde yr ni tener ninguna manera de grangeria; y como Diego de Losada se açercase a ellos ynduziendolos a que se entrasen en la juridiçion de Venençuela, para alli hazer nuebas jornadas y descubrimientos, façilmente lo hizieron y se le pasaron mas de noventa honbres, con los quales se bolvio Losada, y Villegas su conpañero, a quien para el mesmo efecto abia Miçer Anrrique dado ygual comision; y como por antigua costumbre entre los que son yguales en juridiçion se halle pocas yguales la condiçion o conformidad, naçio entre estos dos capitanes sobre el mandar, algunas cosquillas que despues, durando por algun tienpo, parieron diversidad de discordias.

Dieron la buelta, como dixe, con sus noventa conpañeros, hazia Coro, para alli ordenar y hazer por mano del Alcalde mayor, lo que conviniese. Detuvieronse algun tienpo en el camino, asi por ser largo como por los muchos rrios y belicosos naturales que por el ay, de suerte que quando llegaron a Coro hallaron ser ya muerto su alcalde mayor Miçer Anrrique, por cuyo fin y muerte y por no aber noticia de Felipe Dutre, que abia dias que andaba en su descubrimiento, el Avdiençia de Santo Domingo nombro por governador de Veneçuela y juez de rresidencia de Cuba Agua al liçençiado Frias, fiscal de aquella Avdiencia, que es el propio que fue por juez de comision o de rresidençia contra Antonio Sedeño, governador que fue de la Trinidad, a quien el propio Sedeño en tierra de Cuba Agua desbarato y avn maltrato, segun adelante se dira; y por su capitan o tiniente general nombraron a vn Francisco de Caravajal(B), que era rrelator en la propia Avdiençia, y librandoles las provisiones de todo ello, el liçenciado Frias se fue la buelta de Cuba Agua a tomar la rresidencia, como le era mandado por el Avdiençia a çiertos españoles que alli avian andado haziendo esclavos y otros agrabios a los yndios.

Françisco de Caravajal, con algunos soldados y gente que junto para los descubrimientos que pretendia hazer, se vino la buelta de Venençuela, y no pudiendo tomar puerto en Coro, fue a desenbarcar a Paraguana, que estara quarenta leguas de Coro; y sabido por Villegas la llegada de Caravajal, luego se partio a rreçebirle para tenelle propiçio y favorable, y con mano agena perseguir a Losada, con quien ya tenia mas clara enemistad. En todo se dio Villegas tan buena maña que atraxo al Carabajal a ser su amigo, y metio todo el mal que pudo entre el y Losada, por donde venido que fue Carabajal a Coro, vso de mañas con que con buena color echo a Diego de Losada de la tierra, para que ni el estorvase lo que pretendia hazer, ni con su presençia diese enojo a su enemigo Villegas, porque como Diego de Losada era caballero de animo rreposado y muy bien hablado, y por eso bien quisto de todos los que en aquel pueblo rresidian, temiose Caravajal que en los bulliçios que el pensaba yntentar, no ocurriese la gente a aquel caballero, que con sus virtudes los tenia a todos subjetos a su querer, y tomandole por cabeça destruyesen de todo punto sus desinos.

Ido Losada de Coro, luego Caravajal començo a juntar gente para yr la tierra adentro a hazer nuebas poblazones y descubrimientos; y como los soldados dixesen que no querian yr con el por no ser el governador sino vn tiniente de limitada juridisçion, yntento vna maldad digna de grabe castigo, y fue que tomando las provisiones que traya de tiniente y mudando la sustançia de ellas en que dixesen governador, hizo demostraçion de ellas a algunos amigos suyos para que dibulgasen y dixesen como era governador nonbrado por el Avdiençia, y que por tal lo podian tener, porque asi lo rrezaban y deçian las provisiones que abia traydo. I como por faltar entre los que deseaban desconponer a Carabajal, no tuviese ninguna contradiçion su falsedad, vso dende en adelante de su juridiçion como governador, nonbrando por su tiniente a Juan de Villegas, por aber sido su compliçe y conpañero en la falsedad.