Historia de Venezuela, Tomo I

Part 16

Chapter 164,178 wordsPublic domain

Otro dia prosiguiendo Linpias su descubrimiento, atrabesando por diversos y frigidisimos paramos y sierras muy asperas y montuosas y muy faltas de comida, donde padeçio muy extraños trabajos con los soldados que con el yvan y perdio algunos de ellos, porque demas de la falta que de comidas llevaban, les era forçoso abrir los arcabucos y caminos por do abian de pasar cortando muy gruesos arboles y maderos que el tienpo abia derribado y travesado por la via que llevaban, y cortando grandes peñascos con picos y açadones para que pudiesen pasar los caballos, y donde sus fuerças no bastaban a quebrantar las peñas para este efecto sobre pujaba su yndustria, porque atando los caballos con sogas los subian por lugares muy altos, y con estos trabajos y calamidades llego Linpias a vna loma muy agria y aspera que tenia la paja muy creçida y seca en lo alto, y por los lados eran despeñaderos, y el camino por do abian de subir muy estrecho y aspero, de suerte que por ninguna manera se podia con presteza abaxar por el; y los yndios, como viesen entrar a los españoles, pegaron fuego por lo alto, y como el ayre viniese de aquella parte donde el fuego se abia pegado, veniase con gran furia açercando a los nuestros y cogiendolos en el lugar apretado que no podian bolver atras con los caballos ni avn con las cargas, lo qual bisto por Linpias, vsando con toda la presteza que pudo, echo vn contra fuego, con el qual ataxo solamente el daño que los caballos abian de rreçebir, que era despeñarse o quemarse, porque con su ynpetu el fuego les quemo muchos yndios con las cargas y rropa que llevaban, y vn español enfermo que yba cargado en vna hamaca fue dexado de los que le llevaban por guareçer sus vidas y alli fue abrasado, y otro llamado Bibanco, por antiguo temor que devia tener a este elemento y por no morir en su poder, se arrojo del altura de aquella loma o sierra y quiso mas morir despeñado y hecho pedaços que bibir con alguna señal defetuosa que chamuscandole el fuego le podia hazer como a otros muchos hizo.

Pasado el ynpetu deste fuego, Linpias no curo de bolverse atras, mas pasando adelante con su buen animo y mejor fortuna con yguales trabajos que los de hasta alli, llego dende a pocos dias al valle de Fosca, donde hallo alguna poblazon de yndios moscas, de los sujetos al Nuebo Rreyno, y alguna comida, avnque poca, con que descanso algunos dias, y durante este tiempo siempre el tiniente Fedreman le venia siguiendo con el rresto de la gente, avnque apartadamente pero por sus propias pisadas, gozando de las hanbres y neçesidades que los delanteros gozavan, pero no de tanto trabajo, por hallar ya el camino, que era de montañas, abierto y descubierto. De Fosca salio Pedro de Linpias a Pasca, otro rrepartimiento del Nuevo Rreyno, donde hallo algun rrastro de caballos, avnque dudoso, y como no tenia lengua o ynterprete que entendiese aquellos naturales, no podia aver ninguna claridad de lo que pretendia, y estando asi perplexo en Pasca rreçibio cartas del liçençiado Ximenez, teniente del adelantado Don Pedro Fernandez de Lugo, que por la via de Santa Marta y Rrio Grande de la Madalena abia entrado en aquella tierra, en que le hazia saber como el estava alli poblado por Santa Marta, y que le hiziese plazer de que se viesen. Linpias despacho luego con brevedad algunos soldados a su general Fedreman, que en su seguimiento yva con yndios cargados de comida, dandole aviso de lo que pasaba, y asi mesmo enbio a vn Hernando Montero, a quien traya por su escuadra, que fuese a verse con el liçençiado Ximenez, el qual fue muy bien rreçebido de Ximenez, y para traello con mas façilidad á su amistad y saber del lo que pretendia, diole vna cadena que traya al cuello, que pesaba mas de çien castellanos; e ynformado de Montero de la gente que era y de la manera que benian, enbio luego çiertas personas prinçipales de su conpañia que fuesen a saludar de su parte al teniente Fedreman y tratar como se viesen.

Quando estos legados del liçençiado Ximenez llegaron a Pasca, ya abia llegado alli con el rresto de la gente Fedreman, que como en el camino le llegaron las nuebas y cartas que le enbiaba Linpias, apresuro su caminar y llego a Pasca con mas brevedad de la que pensaba; y como llegaron a berse con Fedreman los legados del liçençiado Ximenez, segun dixe, fueron por el muy bien rreçebidos y saludados, y luego se partio al balle de Bogota, adonde el liçençiado Ximenez estaba alojado en el sitio donde agora esta poblada la çivdad de Santa Fe, despues de aber çinco años que su gente, que serian quatroçientos honbres, salieron de Coro la buelta de la laguna de Maracaybo, hasta que entro en el Rreyno, año de treynta y nuebe, con solos çien honbres.

Y porque el suçeso de las cosas de Nicolas Fedreman y de sus soldados y capitanes, de este punto y avn desde vn poco mas atras, no perteneçen a este lugar, çesa aqui su Istoria con deçir que despues, por ocasiones que en el Nuebo Rreyno se ofreçieron, fue a España juntamente con el liçençiado Ximenez y con el tiniente Benaleaçar, que a esta propia sazon entro en el Rreyno por la via del Piru, y estando alla litigando sobre no se que pretensiones, murio dende a poco tienpo que de las Indias fue(A).

Proseguir sean de aqui adelante los demas suçesos de Benençuela, por la horden que los llevan entablados.

NOTAS AL CAPÍTULO XX

(A) Es curioso conocer algo de lo ocurrido á Federman con los Belzares después de su regreso á Europa, aunque no se sepa el desenlace de los incidentes á que se alude.

En carta dirigida al Emperador por el licenciado Juan de Villalobos, fiscal del Consejo de Indias, con fecha Madrid 13 de Septiembre de 1540, se dice:

«Federman preso en Gante por los Belzares so color de un contrato para les servir allá por 7 años de Factor de Mercaderias. Antes que á ellos de cuenta, debe hacer residencia sobre las cosas de V. M. y ha de verse en este Consejo asi lo que por los Belzares se le acusa de haber traido más oro y piedras de las que ha registrado, como lo que Federman les acusa de haber defraudado á V. M. en 200.000 ducados según me escribe, y esta quizá es la causa de resistir los Belzares su venida aca, porque no los descubra. Conviene además que venga aca para que informe los secretos de la tierra.»

En otra carta dirigida también al Emperador por los del Consejo de Indias (Conde D. G.ª Manrique, Dr. Beltrán, Dr. Bernal, Lic. Velázquez), fechada en Madrid el 23 de Agosto de 1541, se lee:

«V. M. nos mandó escribir de Bruselas 21 Octubre 40 que á pedimento de Bartolomé Belzar y Compañia habia sido preso Nicolás Federman por los Juezes de la lei la villa de Gante, diciendo les devia cierta suma del tiempo que fue Governador en Venezuela. Que Federman pidió se remitiese la causa á este Consejo, lo que resistian los Belzares á titulo de que se trataba de cumplir un contrato fecho en Augusta. Que V. M. lo remitió al Consejo de Flandes, el que les dió ciertos términos, i pasados insistió Federman se le tragese á su costa á este Consejo, do haria sus provanzas i mostraría que los Belzares havian defraudado á V. M. en más de 100.000 ducados. V. M. avocó á si la causa, dió á Federman termino de 9 meses para venir preso i hacer sus provanzas, i nos embió á mandar que llegado Federman á esta Corte lo tuviésemos á recaudo i recibiésemos sus provanzas, así en su defensa, como en la acusación que pone á los Belzares: é oidas las partes consultásemos á V. M. Llegó Federman en 2 Febrero i tiene villa por carcel so fianza de 6.000 ducados, de más de 9093 escudos que le estan embargados en Amberes. Se ha seguido la causa, i porque el Recetor destinado ha tenido otras ocupaciones no ha tomado los testigos hasta poco ha. Insta Federman por plazo competente. Y aunque los Belzares lo resisten, le prorogamos por el término dado al Fiscal acerca del fraude de los 100.000 ducados que á costa de Federman sigue contra los Belzares. Los 9 meses se cumplian en 14 Julio i se le han prorogado otros 78 dias. El pido término ultramarino, particularmente en la causa del fraude, porque se han de tomar informaciones en Indias. V. M. disponga en esto. Al Consejo parece que siendo cosa de tanta cantidad i calidad se de el término que se pide para hacer las provanzas.»

(_Colección Muñoz._ Tomo LXXXIL)

CAPITULO VEYNTE Y VNO

En el qual se escrive lo que despues suçedio a Jorge Espira en Coro, hasta que murio, y el rresto del govierno del doctor Nabarro.

Segun atras queda apuntado, durante el tiempo que Jorge Espira andaba en su ynfeliçe jornada y descubrimiento por los llanos, se le cumplio el termino de su conduta de governador, por lo qual[136] el Avdiençia de Santo Domingo proveyo por juez de rresidençia al doctor Nabarro, vezino de aquella ysla, con tiempo limitado, el qual cumpliendose çesaba su juridiçion; y como quando Jorge Espira llego a Coro, desbaratado de su jornada, hallase al doctor Nabarro que governaba, fue luego despojado de todo su trono y aborreçido de los soldados que entrañablemente deseaban echar de si aquella carga de governadores estrangeros; y asi, ayudandose los españoles del fabor de Don Rodrigo de Bastidas(A), que aquella saçon era obispo de Venençuela y estaba en Coro, pretendian que por ninguna via le fuese por el juez de rresidençia encargado a Jorge Espira ninguna conpañia de gente ni conduta para entrar la tierra adentro, porque aviendose ofreçido en aquella sazon ocasion de yr a castigar vnos yndios poblados hazia la boca de la laguna de Maracaybo por aver muerto çiertos españoles, pretendia Jorge Espira llevar a cargo aquella jornada e yr por capitan de ella para de alli hazer otro descubrimiento.

Y como los soldados lo contradixeron con el fabor del Obispo, que tenia mucha mano en los negoçios de la gobernaçion, vso Jorge Espira de maña[137] para efetuar sus desinos, y corronpiendo al Obispo con algunas dadivas que le dio, le hizo bolver la hoja y tomar la demanda por el contra los españoles, los quales estaban obstinados en aquella su opinion: que avnque el Obispo en el pulpito dezia muchas palabras, diziendo que era grande la maldad de la gente y soldadesca, que tiniendo Rrey buscaban Rrey y tiniendo governador buscaban governador, con otras muchas palabras y rrazones, no fue todo esto parte para convençellos, ni hazelles que se bolviesen a meter debaxo del govierno de Jorge Espira; y visto por el doctor Nabarro la obstinaçion de los españoles, enbio los que alli pudo juntar, que serian ciento y tantos, con vn capitan de naçion(B) a hazer el castigo a la parte dicha, los quales fueron y prendiendo los culpados los enbiaron a Coro, donde el governador y juez estaba, y ellos, deseando verse fuera de aquella governaçion, por ser la juridiçion della subjeta a estranjeros, que procurando su particular ynteres y provecho tenian sujetos y presos los codiciosos animos de los españoles con mucha diversidad de fueros con que apremian la abariçia de los menores y acreçentaban la suya, acordaron pasarse a las provinçias de Cuba agua, que en esta sazon eran muy acompañadas de gentes españolas que pasaban a ellas de Santo Domingo y de las otras yslas a hazer esclavos y gozar de la rriqueza y pesqueria de perlas que en la ysla Cubagua, cercana aquella provinçia abia, y por eso dicha deste nonbre, se sacaba; y dexando hecho el castigo caminaron apartandose de la poblazon de Coro, y entrando y metiendose en la sierra para por alli atrabesar a Cuba agua.

Algunos soldados de flacos animos y fuerças, pareçiendoles dificultosa y trabaxosa esta jornada, dexaban de seguir a sus conpañeros y se bolvian a Coro, donde el Obispo Bastidas y Jorge Espira yncrepaban mucha culpa al doctor Nabarro de la yda destos soldados, pareçiendoles que quedaba aquella gobernaçion muy falta de gente para su defensa y para yntentar nvebas jornadas. Nabarro, viendose fatigado de las bozes del Obispo y de las que Jorje Espira y de los demas factores de los Bezares, determino juntar la gente que pudo e yr en seguimiento y alcançe de aquellos soldados, tomando su camino por la costa de la mar, via de Burburata, para por alli, con mas presteza, salir a los balles de Barqueçimeto y el Tocuyo, y tomalles la delantera.

Los soldados que por la sierra yvan, pasaron muchos trabaxos y rriesgos de ser tomados a manos de los yndios por no llevar caballos, y al cabo de çierto tienpo hallaron rrastro del doctor Nabarro, el qual abia ya pasado[138] por alli, y metidos en vna poblazon de yndios llamados los axaguas, donde tubo notiçia que estaban los fugitibos, los quales sin saber del le abian harrado[139] en el camino. Dandole lado, de Barquiçimeto se salieron los soldados fugitibos a lo llano por el desenbocadero de Boravre, donde a tino tomaron la derrota que les pareçio y fueron a parar a vn rrio llamado el Pao, en cuya rribera se alojaron para rrehazerse de comida, que llevaban muy gran falta de ella. El doctor Nabarro llevaba buenas lenguas o ynterpretes, con las quales facilmente abia notiçia de los naturales por do pasaba, de la derrota y camino que llevaban los fugitibos, y asi los yvan siguiendo casi por sus propias pisadas, fueles alcançar en las rriberas del rrio Pao, donde, como se a dicho, se abian alojado para buscar comida.

Llegado el doctor Nabarro con su gente, que serian sesenta honbres con buenos adereços y caballos, al alojamiento de los fugitibos, no hallo en el mas de a los enfermos, que los demas soldados se abian esparcido por diversas partes a buscar comida; y como a la tarde fuesen juntos fueron rreprehendidos asperamente por Nabarro de lo que abian yntentado hazer, por avelle a el cargado el Obispo y Jorge Espira la culpa de su alteraçion y movimiento. Los fugitibos le dixeron que ellos no se yvan de aquella governaçion mas de por no estar debaxo del dominio de los Bezares ni de sus estrangeros governadores, y que como la tierra obiera de ser governada por naturales españoles que de entera voluntad rresidieran en ella, pero que entendiese que por entonçes en ninguna manera bolverian a Coro, y que si como fue el que vino en su seguimiento y alcançe, obiera sido el governador Jorge Espira, que con vna miserable y cruel muerte le dieran el castigo que su osadia y atrevimiento mereçia. Viendo el doctor Nabarro la arrogançia con que estos desarmados soldados hablavan, dixoles que se rreportasen y aderecasen, que avnque no quisiesen abian de bolver con el a Coro. Los fugitivos, que serian treynta, porque todos los demas se abian buelto del camino a Coro, disimulando por entonçes su ynjuria, callaron, y tratando con el capitan que ellos abian eleto, que se decia Pancorvo[140], lo que debian hazer, dieron de noche en la gente de Nabarro y quitandoles las armas y caballos que trayan y dexandolos desarmados, les hizieron perder el brio y furia que trayan contra los desarmados fugitivos y estar sujetos a lo que ellos quisiesen hazer.

Mudada desta suerte la fortuna de los fugitivos y de sus perseguidores, fue conpelido el doctor Nabarro a sujetarse a ellos y pedilles misericordia, rrogandoles muy ahincadamente que no le ynfamasen de aquella suerte, mas que bolviendole sus armas y caballos se fuesen con el a Coro, los quales, como faborecidos de su hado y fortuna vsasen bien de la ocasion que entre las manos tenian, despidiendo al doctor Nabarro y a su gente les bolvieron algunos caballos para que seguramente pudiesen pasar por entre los yndios por do abian de bolver, y les dixeron que no tratasen mas en la buelta, pues demas de ser de ningun efecto, lo que sobre ello se dixese[141] era yncitar los animos de algunos soldados que agrabiados estavan del Doctor y de otros de su conpañia, a tomar vengança por sus propias manos de su adversario; y visto esto, el Doctor, que sin animo ynjuriado no podia pareçer en Coro ante el Obispo y los otros sus contrarios, pues demas de no aber hecho ningun efecto su jornada abia sido tan vergonçosamente despojado de sus caballos y armas, determino yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua, los quales lo acetaron, haziendo que la demas gente se bolviesen la buelta de Coro a dar noticia de lo que pasaba; avnque todos quisieran yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua por salirse de la mirable[142] Venençuela, no lo consintieron solo por evitar que en el camino no se moviese entre ellos alguna discordia, eçeto a quatro soldados de los del Doctor con quien tenian particular conocimiento y amistad.

En este alojamiento del rrio Pao se apartaron las dos escuadras, los vnos a Coro y los otros a Cubaagua, a donde fue el doctor Navarro. Los de Coro se bolvieron por el camino por do abian ydo, sin les suçeder ningun contraste, y los de Cubaagua, como abian de pasar por tierras ynotas y no andadas de españoles hasta entonces, pasaron muy grandes trabaxos, hanbres y neçesidades y rriesgos de ser diversas vezes tomados a manos y muertos de belicosos y caribes yndios que por do pasaban topaban, y rriesgos de rrios y tigeres que les comieron algunos soldados, y de otros ynfortunios que semejantes jornadas traen consigo, especialmente a tan poca gente como esta era. A cabo de aber caminado algunos meses de la manera dicha, llegaron a la provinçia de Cubaagua, donde descansaron.

El doctor Nabarro, buelto a Coro, dexo el gobierno de la tierra porque se le abia ya cumplido el tiempo que traya limitado, y bolviose a Santo Domingo, donde despues bivio mucho tiempo y murio alli.

En este mesmo tiempo le dio a Jorge Espira en Coro vna enfermedad, parte de ella de enojo de verse despojado del govierno de la tierra, y parte del quebrantamiento de los trabajos pasados, de que en pocos dias vino a morir, avnque algunos ay que afirman aver Jorge Espira muerto en Santo Domingo, aviendo ydo alla a procurar que se le bolviese el govierno. En vna v otra parte, murio a esta sazon(C).

NOTAS AL CAPÍTULO XXI

(A) El obispo Bastidas era hijo del descubridor del mismo nombre, gobernador que fué de Santa Marta, y de cuyos hechos se da cuenta en la primera parte del manuscrito del Padre Aguado. (Véanse los capítulos I y siguientes del libro I de la _Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada_.)

(B) El capitán encargado de ir á castigar á los indios Saparas fué Alonso de Navas, según Oviedo y Baños.

(C) Fernando de Oviedo, al dar cuenta de la muerte de Jorge de Espira, añade:

«Haya Dios missericordia dél: que en verdad, aunque yo tracté poco su persona, me pareçio que era dino del cargo que tenía, y que viviendo, fuera Dios servido dél y Sus Magestades. Porque demas de ser prudente y virtuoso, estaba en edad para poder trabaxar, y de los trabaxos passados bien instruido, para comportar y proveer en los venideros. Su fin fué en el mes de... del año próximo passado de mill e quinientos e quarenta.»

Amador de los Ríos, en nota á las anteriores líneas, dice:

«Aqui hay un claro en el códice, que se tiene presente, sin que sea posible fijar ya el mes que Oviedo dejó en blanco. Sin embargo, por el contexto de su narración puede deducirse que Espira hubo de fallecer á fines de Octubre ó en los primeros días de Noviembre de 1540.»

Oviedo y Baños dice que Espira murió el 12 de Junio de dicho año, y D. Justo Zaragoza, que el día 11.

Castellanos agrega que fué enterrado en el templo.

Acerca del sitio en que ocurrió la muerte de Jorge de Espira conviene tener en cuenta que en carta de 20 de Diciembre de 1540, dirigida por los Oidores de la Audiencia de Santo Domingo al Emperador, se dice:

«Por Octubre pasado supimos la muerte de Jorje d'Espira, Governador de Venezuela, yendo de camino para descubrir la Casa del Sol i otras provincias, para lo que havia embiado delante cerca de 100 hombres de pie i cavallo, i que en Coro quedavan otros 100 hombres i 50 cavallos para seguir á los demas, todos gente diestra. Que todo quedó en calma por la muerte del Governador...» (_Colección Muñoz_, tomo LXXXII.)

De esta carta se deduce que Espira no pudo morir á fines de Octubre ó principios de Noviembre, como dice Amador de los Ríos, ni en Junio, como afirman Oviedo y Baños y Zaragoza. Si en Santo Domingo se supo la muerte en Octubre, debió ocurrir á fines de Septiembre ó principios de Octubre de 1540.

LIBRO TERCERO

EN EL LIBRO TERÇERO SE DA NOTIÇIA DE COMO BUELTO EL DOCTOR NABARRO A SANTO DOMINGO EL AVDIENÇIA PROVEYO POR GOVERNADOR A DON RODRIGO DE BASTIDAS, OBISPO DE VENENÇUELA, Y POR SU GENERAL A PHELIPE DE VTRE, EL QUAL HIZO CIERTA GENTE Y ENTRO A DESCUBRIR LA TIERRA ADENTRO POR LOS LLANOS, CON TODO LO SUBÇEDIDO EN SU JORNADA; Y DE COMO EN EL YNTERIN QUE PHELIPE DUTRE ANDABA EN SU DESCUBRIMIENTO, EL RREY PROVEYO POR OBISPO DE PUERTO RRICO A DON RODRIGO DE BASTIDAS, EL QUAL YENDOSE A SU OBISPADO, DEXO POR TINIENTE A DIEGO DE BOYZA[143] Y ESTE QUIRIENDOSE YR, NOMBRO POR ALCALDE MAYOR A VN FACTOR DE LOS BEZARES[144], DICHO ENRRIQUE RREMBOL, EL QUAL MURIO DENDE A ÇIERTO TIEMPO, Y POR FIN DESTE PROVEYO EL AVDIENÇIA POR GOVERNADOR DE VENEÇUELA Y JUEZ DE RRESIDENCIA DE CUBAAGUA, AL LIÇENÇIADO FRIAS, FISCAL Y POR SU CAPITAN GENERAL A VN JUAN DE CARAVAJAL, RRELATOR. EL FRIAS SE FUE A CUBAAGUA, A TOMAR RRESIDENCIA, Y EL CARAVAJAL SE VINO A CORO, Y FALSANDO[145] LAS PROVISIONES QUE LLEVABA, SE HIZO GOVERNADOR Y JUNTO ÇIERTA CANTIDAD DE GENTE ESPAÑOLA, CON LA QUAL SE METIO LA TIERRA ADENTRO HASTA LAS PROVINÇIAS DEL TOCUYO, DONDE SE ALOJO Y ESTUBO MUCHOS DIAS, EN LOS QUALES PHELIPE DUTRE DIO LA BUELTA ALGO DESBARATADO Y LLEGO AL TOCUYO, DONDE HALLO A CARAVAJAL Y CON EL TUBO ÇIERTAS RRENZILLAS, POR DONDE EL CARAVAJAL, MALVADAMENTE, LE CORTO LA CABEÇA A EL Y A OTROS; Y DE COMO EN ESPAÑA FUE PROVEYDO EL LIÇENÇIADO TOLOSA, EL QUAL VENIDO A VENENÇUELA Y SABIDO LO QUE CARAVAJAL ABIA HECHO, ENTRO LA TIERRA ADENTRO Y LO PRENDIO Y HIZO JUSTICIA DEL; Y DE COMO Y PORQUE EL RREY QUITO LA GOBERNAÇION A LOS BEZARES, Y EN QUE TIEMPO; CON LA JORNADA QUE ALONSO PEREZ DE TOLOSA HIZO POR EL RRIO DE APURE ARRIBA Y EL SUBÇESO DE ELLA, CON TODO EL DISCURSO DE GOVERNADORES QUE HASTA NUESTRO TIENPO A ABIDO EN AQUELLA GOBERNAÇION, Y PUEBLOS QUE EN ELLA SE AN POBLADO, CON SUS POBLADORES O FUNDADORES, CON LOS SUBÇESOS DE CADA PUEBLO EN EL PROPIO CAPITULO HASTA NUESTRO TIENPO.

CAPITULO PRIMERO

Como el Avdiençia de Santo Domingo proveyo por governadores de Venençuela al obispo Bastidas y a Phelipe Dutre, el qual junto gente y salio en demanda del Dorado.

Segun en el vltimo capitulo del presente libro[146] diximos, buelto el doctor Nabarro a Santo Domingo y muerto Jorje Espira y entrado Fedreman en el Nuebo Rreyno, quedo la governaçion de Venençuela sin governador, por lo qual el Avdiençia de Santo Domingo proveyó luego por governador de aquella provinçia a Don Rodrigo de Bastidas, obispo de ella, y por capitan y tiniente general para que entendiese en las cosas de gerra y nevos descubrimientos y en los negoçios criminales, a Phelipe Dutre, cavallero aleman, devdo o de la casa de los Bezares, mançebo de floreçiente edad, que abia andado con Jorje Espira en la jornada larga de los llanos(A).

Llegadas las provisiones del Avdiençia a Coro, donde el obispo Bastidas estaba, luego dio como buen prelado y governador horden qual convenia para el buen govierno de aquella tierra y conservacion de los naturales, avnque algunos quieren deçir aver hecho lo contrario, porque como en aquella sazon obiese llegado el capitan Pedro de Linpias, que abia abaxado del Nuebo Rreyno de Granada, a donde poco antes entro con el tiniente Fedreman por la bia de los llanos de Venençuela, hizo el señor Obispo çierta junta de soldados, bien adereçados, y entregandoselos a este capitan Linpias, los enbio a la laguna de Maracaybo a que rrancheasen y rrobasen todo el oro que pudiesen y tomasen todos los yndios que hallasen para hazellos esclavos y de su balor pagar los fletes de çiertos nabios que de Santo Domingo le abian enbiado con gente y caballos para el sustento de aquella tierra.