Historia de Venezuela, Tomo I

Part 15

Chapter 153,974 wordsPublic domain

En esta provinçia hizo el governador Jorge Espira hazer matalotage para los que abian de bolver en el alcançe de Fedreman, y mandando aperçebir para este efecto treynta hombres, y entre ellos doze de a caballo, y por su cavdillo a Felipe de Utre, caballero aleman de la propia casa de los Bezares, que era su capitan de la guardia, los enbio con los despachos dichos, y el prosiguio su camino, segun lo llevaba, por la falda de la sierra, sin detenerse en ninguna parte mas de a tomar comida, hasta la sierra que dizen de Coro, donde se detubo a rreformar los caballos y a descansar algunos dias. Felipe de Utre con sus conpañeros camino hasta Apure, donde le fue ynpedido el pasar adelante, porque como obiese enpeçado a entrar el ynvierno, venia aquel poderoso rrio tan creçido, que ecediendo sus hordinarios limites ynundaba grandisima legua y media de tierra llana. Estuvose Phelipe Dutre esperando treynta dias a ber si el rrio se aplacaba y le daba lugar para pasar; y como lo viese sienpre estar en vn ser, dio la buelta camino de Coro en seguimiento de su governador, al qual alcanço alojado y descansando en la sierra de Coro, como se a dicho.

Ayrose Jorge Espira de que la quedada de Phelipe de Utre obiese sido sin ningun effecto; mas sabido el contraste que para bolverse abian tenido, mitigo su furor y determino llegar con brevedad a Coro. Los dias que Jorge Espira se detuvo en esta sierra de Coro a descansar, fue por los naturales della muy mal ospedado, porque jamas çesaban de ponersele sobre algunos collados que sojuzgaban su alojamiento, y de alli los flechaban y danificaban seguramente, sin poder rreçebir daño ninguno de los nuestros; lo qual visto por Jorge Espira, determino armarles vna çelada, y enbiando de noche çierta cantidad despañoles a que se enboscasen en vnos arcabucos o montañas que en los collados donde los yndios acostunbraban venir a flechar estavan, fueron façilmente castigados aquellos barbaros de su loco atrevimiento, porque como otro dia de mañana viniesen ynconsideradamente al lugar do solian flechar a los nuestros, fueron por los del rreal movidas platicas con que los descuydaron, y dando los españoles de la enboscada en ellos, fueron muertos muchos y presos mas de treynta, de los quales empalo diez por aquellos çerros para atemorizar la tierra. Castigo, çierto, abominable y cruel y que por mano de cristianos no se abia de dar a ningunas gentes, y a sido tan hordinario en algunas partes de Indias, que al que conforme a ley natural defendia su patria, mereçiendo por ello antes premio que pena, le davan tan de hordinario este castigo y pena de enpalado como si ansi fuera justiçia. Esto esta ya estirpado y quitado por mano de algunos cristianisimos juezes quel Rrey a enbiado a Indias, y especialmente en las tierras sujetas al Nuebo Rreyno de Granada, donde, como en su lugar mas largamente dire, se vsaba este genero de castigo en los yndios por algunos ynconsiderados y crueles hombres; mas los governadores y juezes supremos que en el Avdiençia de aquel Rreyno an rresidido, an castigado y enmendado estos negoçios y otros muchos tocantes al buen tratamiento y conservaçion de los naturales, de tal suerte que pareçe ya aver llegado a aquella tierra vna hedad muy florida y alegre para los naturales, lo qual no a sido en esta governaçion de Venençuela, de quien al presente tratamos, que en algunos pueblos de ella[124] no vsan de crueldades por no tener ya yndios en quien vsallos, y donde los ay, andan los soldados tan encarniçados y çevados en maltratallos que casi aposta les mueven ocasiones con que los yndios se alçen para despues, con ese color, ylles a hazer gerra, y por castigo juridico enpalallos y aperreallos o comellos[125] con perros como a fieras, a ymitaçion de lo que Solimano, gran turco, hizo, casi en este mismo tiempo, que seria por el año de treynta y seis, que enbiando los Asapos y los Acarzis, contra çiertas gentes llamados los çimiriotos, gentes que habitan en el monte de la Çimera, en tierra de Butintro, hazia que a manera de monteros y corredores, anduviesen tras estas desarmadas y desventuradas gentes y los matasen y diesen fin y cabo de todos ellos, por çierto enojo que dellos vbo. I mientras Su Magestad aquella Governaçion no la pusiere debaxo del Avdiençia del Nuebo Rreyno, para que por mano de los juezes que en aquella Avdiençia rresiden, sean visitados estos pueblos y quitados estos daños, no dexaran aquellos miseros naturales de padeçer e yrse apocando.

Esto he dicho aqui porque se me ofreçio esta ocasión. Si en alguna manera me he apartado de la Istoria, el lector con paçiençia tolere lo que yo con ynadvertencia he hecho.

Despues de aver Jorge Espira amedrentado bien con el castigo que hizo, no solo a los moradores de aquella provinçia donde estaba, mas a todos sus circunvezinos, ya que su gente y caballos estaban algo descansados, caminaron derechos a Coro, sin que otros yndios ningunos osasen tomar armas contra ellos ni salilles al camino a hazer estorvo ni desabrimiento. Despues de aver caminado algunos dias llego a la çivdad de Coro Jorge Espira, donde hallo espirada su governacion y juridiçion, y por governador della al doctor Navarro, vezino de Santo Domingo, a quien el Avdiençia de aquella ysla abia proveydo por governador de Venençuela, por aversele acabado a Jorge Espira el tiempo que traya señalado en su conduta para governar. Entro en Coro Jorge Espira con solos noventa hombres, pobres y flacos, y muy maltratados, al cabo de quatro años que della salio con quatroçientos soldados bien adereçados. Estuvo en Coro algunos dias Jorge Espira, donde era aborreçido de los españoles, por no querer sufrir a ser governados por extrangeros; y como le abian quitado y el no era parte a premiar a los soldados que siguiesen su boluntad, estuvose en Coro como persona privada o particular, donde como adelante diremos, murio(A).

Y porque primero que tome la mano em proseguir el suçeso de las cosas desta governaçion estoy obligado, conforme a la horden que llevo, de dar cuenta del rremate de la jornada de Nicolas Fedreman, que pasados los rrios de Apure y Zarare se aparto de la cordillera y se metio en los llanos, por no encontrar con su governador y por ybitar toda ocasion de discordia y pasion como cuerdo y astuto capitan, proseguiremos con el subçeso de su jornada en los siguientes capitulos, donde solamente trataremos del, hasta que entro en el Rreyno y se junto con la gente del licençiado don Gonzalo Ximenez de Quesada, tiniente del adelantado don Pedro Fernandez de Lugo, y no mas, porque lo que de alli adelante le subçedio queda escrito en la primera parte, en el descubrimiento del Nuebo Rreyno.

NOTAS AL CAPÍTULO XVIII

(A) «Mientras Federman iba descubriendo hacia el Nuevo Reino y rehuyendo el encuentro con Jorge de Espira, andaba éste en su «infelice jornada y descubrimiento por los Llanos», durante la cual jornada, por haber cumplido el término señalado á su gobernación, proveyó la Audiencia de Santo Domingo, por Juez de residencia al Doctor Navarro, el cual al regresar el de Espira á Coro le despojó del mando y le abandonó inerme á los odios de sus soldados y aun á la malquerencia que los pobladores españoles habían manifestado en todas formas á las hechuras de los alemanes.»--Justo Zaragoza: _Memoria sobre la Península de la Guajira_.

Según Fernández de Oviedo, Espira llegó á Coro el 27 de Mayo de 1538, con 110 hombres y 24 caballos, de los 261 soldados y 80 caballos que llevó; y trajo 5.518 pesos de oro de la tierra, los cuales fundidos en Coro, quedaron reducidos á 4.783 pesos. Deducidos los derechos del fundidor y el quinto real, quedaron para los soldados sólo 1.262 pesos. Estos, con 1.700 más del Gobernador, fueron enviados á Santo Domingo para comprar caballos y otras cosas necesarias.--_Historia general y natural de las Indias_, tomo II.

CAPITULO DIEZ Y NVEBE

Como atrabesando çiertas çienegas el tiniente Fedreman con su gente, se torno a arrimar a la sierra, y prosiguiendo su jornada llego al pueblo de Nuestra Señora.

Segun atras queda dicho, como por no berse Fedreman con su governador Jorge Espira dexase el camino de la sierra, pasados los rrios Apure y Zarare, y se metiese por lo llano, dio en vnas çienegas o lagos de poca agua, pero largos y dificultosos de pasar y atrabesar, por rrespeto de ser ellos en si muy çenagosos y llenos de lama[127], de suerte que pusieron en gran trabaxo asi a los soldados como a los caballos para aber de salir de ellos. Estas çienegas eran llamadas en lengua de los naturales gatry[128]: orillas estavan poblados Arechona y Caocao. Estos naturales tenian pocas comidas de labor, por ser lo mas de sus mantenimientos pescados que de aquellas çienegas pescaban, lo qual fue cavsa de padecer muy gran hambre y neçesidad los españoles. Estos yndios tenian alguna rropa de mantas rrazonable y cantidad de hilo de todas colores, lo qual, con otras baratijas, escondian por librallo de la abariçia de los soldados, entre algunos juncales y otros herbacales que en aquellas çienegas se criavan; mas los soldados, que por rrobar y exerçitar todo abariento acto ymitan los rrastreadores sabuesos, que por el olor del ayre descubre la caça, por partes no pensadas, yvan a dar con la miseria que los yndios tenian en el agua escondido y se lo llevaban para sus menesteres.

Pasadas estas çienegas entraron luego en tierra enxuta, y engolfandose por lo llano, en pocos dias perdieron de bista la sierra y cordillera, que casi por guia y lumbre o farol de su derrota trayan, donde les falto tan de golpe la comida que les puso en condiçion de pereçer todos de hambre. Mas esta falta rremediaron los caballos, a los quales començo a dar çierta enfermedad de que murieron muchos, y supliendo con la carne de ellos la neçesidad de la comida, se alimentaron muchos dias, hasta que llegaron a vn rrio algo angosto, pero muy hondable, en cuyas rriberas abia grandes bestigios y señales de aber abido en otros tiempos grandes poblazones. Alojose alli Fedreman con su conpañia, y luego enbio vn capitan con gente a buscar comida por los alrrededores de aquella provinçia, y hallaron, desbiado del rrio, algunos poblezuelos de yndios con algunos mantenimientos: tomaron lo que abian menester y algunas pieças de yndios e yndias naturales de aquellos lugares, y se bolvieron a su alojamiento, donde deseando Fedreman saber la cavsa de la rruyna de aquellos poblezuelos, que pareçia aber abido rribera deste rrio, pregunto a los yndios que le abian traydo, la claridad del negocio, los quales le dixeron que dentro, en aquel rrio en cuyas rriberas estaba alojado, andaba vn animal feroz y brabo, que tenia diversas cabeças, que matando algunos yndios abia sido cavsa que los demas se arredrasen y apartasen de aquel lugar y sitio do estaban poblados. Desto no fueron muy maravillados algunos soldados de Fedreman, que demas de aber oydo todo el canpo los grandisimos bramidos que este animal dio estando alojados rriberas de aquel rrio, lo vieron por sus propios ojos y çertificaron ser vna muy espantable y fiera que juzgaban tener dibersidad de cabeças, y vnos la tuvieron por sierpo y otros por culebra.

Aqui le pareçio a Fedreman que su governador abia ya pasado adelante, por lo qual determino tornarse arrimar á la sierra, y enbiando delante[129] de si a Pedro de Linpias con alguna gente que fuese descubriendo y a buscar algun lugar para ynbernar, porque ya se açercaba el ymbierno, el se partio en su seguimiento con todo el rresto de la gente. Pedro de Linpias camino lo que pudo, hasta llegar a vn rrio llamado el Pavto, donde hallo cantidad de pueblos y abundançia de comidas y sitio acomodado para tener el ynbierno; y de alli enbio ocho soldados de los que consigo llevaba que bolviesen atras a dar mandado a Fedreman, que poco a poco yva marchando con la otra gente, y por este rrespeto se hallava en esta sazon desbiado algunas jornadas de donde Limpias estaba. Los ocho soldados que con esta embaxada yvan, apartandose del camino que abian traydo, dieron en vn poblezuelo donde avia vnos pocos moradores, asalteandolo ahuyentaron a los yndios y ellos tomaron lo quen el pueblo abia, que era algun oro y otras cosas de rrescate y algunos yndios, y no quiriendo pasar de alli por temer que abria adelante yndios que les danificasen o por no perder la presa que en las manos tenian, se bolvieron vergonçosamente a donde estaba Pedro de Linpias, el qual, como los viese yr sin llevar rrecado de lo que les abia enbiado, disimulo con ellos y enbio otros ocho soldados al propio effecto, los quales llegaron a donde toparon a Fedreman y dandole noticia de a lo que yvan, todos juntos se bolvieron o vinieron em pocas jornadas a donde Linpias estaba, el qual los salio a rreçebir al camino a vn pueblo de yndios, dichos vacoa, donde supo el tiniente Fedreman el cobarde hecho que los ocho soldados abian perpretado en bolverse del camino. Hizo en ellos vn castigo exemplar, avnque no conforme a como su covarde vileza merecia, que quitandoles todo lo que abian rrobado a los yndios, asi oro como pieças de serviçio, lo dio todo a los otros ocho soldados que en su lugar abian sucedido, y demas desto les dio por pena que cada vno de ellos cargase en su caballo treynta jornadas vn enfermo de los que en el canpo yvan que no tenian caballos.

Alojose Fedreman con su canpo en el alojamiento que Linpias le habia señalado para ynbernar, y durante el tiempo del ynbierno enbio ciertas esquadras con gente, que por aquel paraje viesen y descubriesen si se podia atravesar la cordillera, para por alli entrar con toda la gente, los quales fueron, y despues de aber andado algunos dias buscando esta entrada, se bolvieron sin hallar la que buscaban, por ser alli la sierra muy aspera y que por ninguna via se pueden meter caballos.

Paso el ynbierno sin sucedelles cosa prospera ni adversa, y luego que enpeçaron a tener alguna rrareza las aguas, prosiguio su camino casi por el propio que Jorge Espira abia llevado, llevando siempre la sierra a mano derecha y caminando por la falda de ella. En este tiempo suçedio que yendo el canpo marchando por vna canpiña rrasa, salio vn tigere[130] desvergonçada y atrevidamente, y metiendose entre la gente que en el batallon yva, con mas presteza de la que se puede pensar mato vn español y tres pieças, yndios ladinos y cristianos, y como al alboroto acudiesen muchos españoles de a pie y de a caballo, dexando el tigere hecho el daño dicho, se aparto muy mansamente sin que ninguno le osase hazer mal, porque no bolviese su encarniçada furia contra los demas que le quisiesen ofender. Alojaronse alli çerca por dar sepoltura aquellos cuerpos muertos, y obiera de ser en mas daño y ofensa suya, porque como el tigere bolviese á buscar la presa que abia hecho y gente que abia muerto, entrabaseles por el alojamiento a hazer otros muchos daños, lo qual con continua bela y guardia que toda la noche tuvieron le estorvaron.

Amaneçido, Fedreman camino con su gente, y dende a pocos dias llego al rrio de Meta, cuyos naçimientos estan dos leguas de la civdad de Tunja, en el Nvebo Rreyno de Granada, en el camino que de Tunja llevan a la çivdad de Santa Fe. Llamose este rrio de Meta en sus nacimientos Bajaca[131]. Rribera deste rrio de Meta se alojo Fedreman, donde descanso algunos dias. Estan poblados muchos naturales rriberas del, gente de buena digistion y amigables. Llegan a este paraje aquellos grandes pescados dichos bufeos, que se crian en el mar Oçeano. Este rrio se junta con el rrio Vrinoco, dozientas leguas apartados de la mar, y ambos juntos, junto a la mar, son llamados el rrio de Vriaparia, de quien adelante se trata.

Ay en estos llanos de Venençuela çierta nacion de yndios llamados guashiguas[132], gente que no biven en pueblos ni son cultibadores ni labradores ni tienen lugar señalado donde habitan: traen consigo vnas tendezuelas hechas de algodon, en que se rrecogen de noche: sustentanse de lo que salteando rroban y hurtan a las otras gentes mas nobles, a ymitaçion de los haydones, famosos salteadores que rrobando y salteando baxan por los bosques de Esclavonia y corren todas las tierras que por aquellas provincias ay hasta los confines de Vngria haziendo estraños daños y malefiçios a las otras gentes, tiniendo esto por prinçipal ofiçio para su sustentaçion.

Estos guahiguas es gente muy ligera y suelta, tanto que con poca delantera que a vn caballo lleven con dificultad les alcançan. Vsan de çierto genero de ynstrumento, hecho a manera de fretales[133] de cascabeles con que entran haziendo estruendo por los pueblos en donde entran a rrobar. Entiendo que esta propia naçion de yndios son los que por otro nombre, en estos propios llanos, llaman giraharas, que biven de la propia manera que estos.

Despues de aber descansado Fedreman rribera del rrio Meta algunos dias, paso adelante con su canpo, y marchando por la falda de la sierra llego a la provinçia llamada de sus propios naturales Marvachare, que es donde los de Jorge Espira dixeron el pueblo de Nuestra Señora, y esta gente de Fedreman llamaron al pueblo de la Fragua, por aber alli armado una fragua para adereçar çiertas herramientas. I todo esto es en el territorio donde agora esta poblado el pueblo dicho San Juan de los Llanos, ques del distrito del Nuebo Rreino de Granada, de quien en la primera parte desta Historia queda escrito.

CAPITULO VEYNTE

Como atrabesando Nicolas Fedreman desde el pueblo de Nuestra Señora la cordillera y sierra, entro en el Nuebo Rreyno de Granada.

Llegado el tiniente Nicolas Fedreman al pueblo Nuestra Señora, en la parte que le pareçio mas acomodada hizo su alojamiento, y luego de algunos yndios que alli se tomaron procuro ynformarse y saber que dispusiçion de tierra y gente abia adelante por la falda de la cordillera, por ver si le convenia pasar adelante, avnque tanbien consideraba que pues Jorge Espira y sus soldados se avian buelto de hazia aquella parte, como le davan claras señas el rrastro de su camino, que no devia de aber ninguna buena tierra por aquella derrota. Los yndios le dixeron claramente que no curase de pasar adelante sino que por alli atrabesase la cordillera, donde daria en gente muy rrica. Fedreman llevaba consigo los adereços de vna fragua, la qual mando armar alli para adereçar las herramientas que traya gastadas y mal tratadas del camino pasado, porque si se le ofreçiese abrir alguna montaña o arcabuco se hallase en las manos con que hazello.

Hecho esto tomo consigo vna parte de su gente y algunos capitanes y salio a buscar algunos naturales para mejor ynformarse dellos de la notiçia y nveba que los yndios del pueblo de Nuestra Señora le davan, y caminando tres dias dio en vna provinçia de yndios llamados operiguas, al prinçipio de la qual hallo vn pueblo pequeño y rrecogido, fortificado con vn rrezio y grueso palenque, cuyos moradores en sintiendo los españoles se pusieron en arma defendiendo con obstinados animos sus casas. Los nuestros hizieron todo su posible para asaltallo, mas nunca pudieron hasta que llegandose a el mañosamente lo abrieron por vn lado con las hachas y machetes que llevaban, y por vn portillo que le hizieron entraron los españoles sin rreçebir mas daño de herillas vn soldado a la entrada de vn flechazo. Llamaron a este pueblezuelo Salsillas, por pareçelles rrezio el palenque. Este lugarejo es distinto del que atras diximos que la gente de Jorge Espira no pudo asaltar y lo llamaron tanbien Salsillas. Rrancheose lo que abia en el pueblo y tomaronse algunos yndios, porque todos los mas huyeron quando vieron que los españoles entraban ya en el palenque. Destos yndios que aqui se tomaron torno Fedreman a ynformarse e ynquerir y saber lo que adelante abia, los quales, confirmando lo que los de atras abian dicho, dandoles nueba de mucha gente de naturales que poseyan grandes rriquezas, y diziendoles que alli yvan muy pocos españoles, que bolviesen por los que atras quedaban, y que ellos les meterian en la tierra.

Con esta buena nveba y gias que ya Fedreman tenia se bolvio a do estaba su alojamiento a dar horden em partirse con toda su gente la sierra adentro para atrabesar la cordillera, y llegado que fue hallo que la gente estaban faltos de quien las llevasen sus cargas y lo que tenian, porque se les abian huydo muchos yndios que hasta alli abian traydo; y para rremediar esta neçesidad Fedreman enbio tres de sus capitanes con gente por diversas partes a buscar yndios para el efeto dicho, y dende a dos dias bolvieron los dos bien provehidos de naturales, y el otro, que fue Pedro de Linpias, no le suçedio tanbien como a los demas, que fue cavsa de no acudir tan presto, porque echandose el rrio Ariare abaxo, en vn pueblo llamado de sus propios naturales Miyegua, y dando en el hallo que los varones y gente para tomar armas no estavan alli, que eran ydos a pescar, y ensartando en sus colleras algunas mugeres y de la gente mas creçida que en el pueblo abia, dio la buelta hazia donde Fedreman estaba, y como los yndios fuesen abisados deste saco que en sus mugeres y hijos se abia dado, dexando la pesqueria tomaron las armas y vinieron en seguimiento de Linpias y de sus conpañeros, los quales[134] alcançaron a tiempo que por defecto del camino se abian apartado los peones con la presa que llevaban de la gente de a caballo, y dando en ellos los yndios los hizieron soltar la mas de la gente que los abian preso, trabando con ellos guaçabara en la qual hirieron de vna lançada a vn soldado, de que murio despues. Y como a esta grita acudiesen los de a caballo, que no yvan muy desbiados, fueron los yndios forçados a huyr y rretirarse al rrio, donde se arrojaron y guareçieron nadando. Todabia se quedaron los españoles con parte de la presa, con la qual llegaron al alojamiento; y acercandose el tienpo de la partida fueron rrepartidos aquellos yndios e yndias que los capitanes abian traydo, entre todos los del canpo para que les llevasen sus cargas, y los españoles casi forçados a salir de alli porque les abian dado çierta enfermedad o rramo de esquilençia[135] con que abian muerto algunos soldados e yndios ladinos.

Enbio el teniente o capitan general desta gente, Fedreman, a Pedro de Linpias delante con los gias, que fuese descubriendo y metiendose en la sierra para atrabesalla. Linpias, tomando su vanguardia, camino por donde las guias le llevaban, y vna jornada apartado del alojamiento del pueblo de Nuestra Señora dio en vn rrio llamado el rrio de Tegua, a la entrada del qual hallaron vn lugarejo de hasta diez v doze casas que el dia antes sus propios moradores le abian pegado fuego porque no se aprovechasen del los españoles, entre las çenizas del qual hallaron alguna sal, que les dio mucho contento porque yvan muy faltos de ella, y pasando adelante fueron a hazer noche a otro lugarejo apartado de alli el propio rrio arriba, donde estando durmiendo los soldados y las centinelas velando, llego vn tigere y tomo vna yndia de debaxo de la hamaca o lecho de vn soldado, y sin ser poderosos todos los que alli estavan para se la quitar, la llevo arrastrando para su sustento.