Historia de Venezuela, Tomo I

Part 14

Chapter 144,008 wordsPublic domain

Llegada toda la demas gente que atras venia, el capitan Martinez marcho con todos juntos y entro en las provinçias de Carora, donde hallaron muchos naturales ricos y de buena y afable condiçion para con los nuestros, donde determino descansar y holgarse algunos dias, para que así los españoles como los caballos se rreformasen de las hanbres y trabajos que desde que se apartaron de la laguna hasta que llegaron a estas provinçias de Carora, abian pasado.

CAPITULO DIEZ Y SEYS

Como el capitan Martinez llego a las provinçias del Tocuyo, y dende a poco llego el general Fedreman, y paso adelante con su gente. Cuentase todo el discurso de su jornada, hasta que llegaron al pueblo que llamaron de la Poca verguenza.

El capitan Diego Martinez se estubo con la gente y conpañias de Fedreman, holgando en las provinçias de Carora, dos meses, por ser la tierra acomodada[111] para ello, despues de los quales, ya que la gente y caballos se abian rreformado y holgado de los trabaxos pasados, se movio con la conpañia para adelante, y habiendo algunos alborotos y rrefriegas[112] de poca ynportançia con algunos naturales que por el camino abia, vino a parar a çiertas provinçias llamadas del Tocuyo, adonde agora esta poblada la çivdad del Tocuyo, en aquella governaçion de Venençuela, tierra fertil y abundante de comidas y naturales.

Alojose la gente en el sitio de vn pueblo que pocos dias antes abian quemado çiertos yndios serranos, llamados coyones, que abaxando de las sierras y montañas donde tenian su abitaçion, gran numero de ellos, y dando de rrepente en aquel pueblo, hizieron gran estrago en los naturales, matando muchos dellos y llevando presas mugeres y otras criaturas, pegaron fuego al pueblo y dexaronlo asolado y todo quemado. Y porque sobre esto y sobre la llegada de la gente de Geronimo Ortal con[113] los capitanes Alderete y Nieto a este alojamiento, y de çierta guaçabara que a todos juntos les dieron los yndios coyones, y de todo lo suçedido en esta rrancheria hasta que Alderete y Nieto se fueron o los enbiaron a Coro, con la venida de Fedreman a su canpo, largamente trato en esta Istoria, en lo que sobre las jornadas de Geronimo Hortal e escrito en el libro quinto y sexto, en los capitulos ocho y nuebe[114], solamente proseguire de aqui adelante con el descubrimiento y derrota quel tiniente Fedreman, con toda la gente de su conpañia y la de Cubaagua que truxeron los capitanes Nieto y Alderete, todos juntos, hizo por los llanos de Venençuela adelante, por donde abia ydo descubriendo y conquistando su governador Jorge Espira.

Aviendo, pues, el tiniente Fedreman acudido ya a tierra del Tocuyo, donde su gente y la de Cubaagua estaban alojados, y enbiando o ydose a la çiudad de Coro los capitanes Nieto y Alderete, que despues vino a ser Adelantado de Chile, supo el general Fedreman como entre sus soldados avia cantidad de oro que a los naturales de las provinçias por do pasaron les avian tomado o rrancheado. Persuadioles a que se lo diesen para enbiar a la costa por algunas cosas necesarias, y que si ellos tuviesen neçesidad de algo para sus personas, lo diesen por memoria, que del propio oro que daban se lo traerian. Los soldados, haziendo el rruego del capitan, que en alguna manera era fuerça, le encargaron que les hiziese comprar lo que ellos por sus memorias pedian; y enbiandolo todo a Coro, se partio de aquel sitio del pueblo quemado, y atravesando por las provinçias del Tocuyo, pobladas de muchos naturales, gente cobarde y de poco animo, se paso al valle de Baraquecimeto, donde asi mesmo esta poblado otro pueblo de cristianos llamado la Nueba Segobia de Baraquecimeto, y por ser tierra ayrosa y algo mas sana quel de atras, y bien proveyda de comidas, se estuvo y entretuvo en este valle algunos dias, esperando lo que abia enbiado a buscar a Coro y las provisiones de governador, que avn todavia rreynaba en el aquella codiçia y ambiçion de governar solo; la qual esperança, demas de ser vana por jamas nunca venir al efeto, fue cavsa de algunos daños en su canpo, porque como con vil viçio avia despendido y gastado el alegre y enxuto tiempo del verano, despues, frustado de sus desinios y enfadada la gente de estar alli, començo a marchar hazia los llanos en fin del verano y prinçipio del ynvierno, tiempo muy rrezio y cruel para los que abian de caminar y seguir su descubrimiento, dividiendo su gente por sus partes, porque mejor se sustentase hasta salir a los llanos, donde se abian de juntar.

El capitan Martinez fue con la vna parte de la gente por vnas provincias de yndios llamados los gueros, y Fedreman fue por el desenbocadero de Baraquecimeto, donde a pocos dias se juntaron en lo llano; y como començando a marchar creçiese la fuga[115] del ynvierno, fuele forçoso a Fedreman rretirarse de lo llano y bolverse a ynbernar a la sierra, lo qual hizieron con gran trabaxo por estar ya algunos arroyos grandes ocupados con la muchedumbre de agua que abia llovido. Bueltos a la tierra hizieron su alojamiento en vna provinçia y poblazones de yndios llamados coyones; y despues de dado asiento en las cosas necesarias, Fedreman, que todavia bivia en el la esperança de verse governador, se aparto con algunos soldados y bolvio al balle de Baraquicimeto y a otro que esta cerca del, llamado el valle de las Damas, a ver si abian venido o benian de Coro con los rrecavdos que esperaba, y no hallando ningun rrastro ni señal dello, se bolvio a su alojamiento, donde hallo notiçia que çierta gente enferma que el governador Jorge Espira abia enbiado de adelante con su teniente o maese de campo Francisco de Velazquez, segun queda atras dicho, estava cerca de alli; y luego, sin considerar los estorvos e ynpedimentos de las aguas, que eran muchas, enbio a Pedro de Limpias, su capitan, con çinquenta hombres, que los fuesen a buscar. Limpias se aparto con sus compañeros del alojamiento y dexando la tierra ynconsideradamente se metio por lo llano, engolfandose en aquellas llanas campiñas o tierras, que en esta sazon mas estaban para nabegarse que para caminarse; y como la tierra por do yva era despoblada y sin ningunos naturales, fue su jornada de mayor trabajo y rriesgo, de mas de ser ynvtil.

Acaboseles la comida que llevaba a Limpias y a sus compañeros, y quando quisieron dar la buelta no pudieron caminar con la facilidad lo que abian andado, porque como avia siempre llovido, abia el agua anegado mas tierra, y asi no podian caminar sino muy poco y por rrodeos y desechos. El rremedio que tuvieron para rrestavrar la falta de la comida fue vn perro o galgo que consigo llevaban, que matando toda la carne de venados que para el sustento de aquella compañia era menester, les dio a todos de comer, hasta que despues de aber caminado muchos dias llegaron a donde Fedreman, su general, estaba alojado, hallando nveba çierta de que los españoles enfermos, en cuya busca abian salido, eran ya pasados la via de Coro.

A esta sazon ya las aguas se aplacaban, por lo qual començo el tiniente Fedreman a marchar hazia vn pueblo o provinçia de yndios donde los naturales de atras le abian dicho que abian estado españoles, y llegando a el y hallando los rrastros y vestigios de la gente de Jorge Espira, no curo de detenerse ni perder mas tiempo ociosamente, y pasando adelante camino muchos dias sin sucedelle cosa alguna notable, porque las poblazones eran rraras, y como avian quedado amedrentados los naturales de ellas de la gente y campo del governador Jorge Espira, que antes avia pasado por aquella derrota, no osaban tomar las armas contra la gente de Fedreman. Yendo, pues, Fedreman en su descubrimiento, llego a vn pueblo de yndios que, por la cavsa que luego dire, fue llamado el pueblo de la Poca Verguenza. Los moradores deste pueblo se estuvieron en sus casas hasta que los españoles entraron, a quien el Teniente y Capitan general abia mandado que ninguno se detuviese a rranchear en los buhios o casas de los yndios, sino que si los naturales huyesen siguiesen el alcance y prendiesen los que pudiesen, y si se defendiesen, peleasen con ellos con el vigor que solian.

Fue, pues, el caso que como los yndios, desanparando sus casas y haziendas, huyesen de ver entrar por su pueblo a los españoles, algunos codiçiosos soldados, menospreçiando el mandato de su Capitan y contra toda buena diciplina y horden de gerra, dexando de seguir el alcançe, se metian por las casas de los yndios a rrobar y rranchear lo que en ellas hallasen, a exemplo de los soldados de Sertorio, que teniendo preso al magno Ponpeyo, en la batalla que junto al rrio Xuquer en España obieron los dos, por rrobar los rricos adereços de plata que el caballo de Ponpeyo traya, se les fue el prisionero de entre las manos y escapo con la vida; y avnque esta batalla la vençiese de Sertorio, por quedar Ponpeyo con la vida, por la deshordenada codicia de los soldados de Sertorio, vinieron despues a matar a Sertorio y a destruylle su canpo y a suçeder las demas gerras çeviles que entre Ponpeyo y Julio Çesar subçedieron, porque de Sertorio defendia y era de la parte de Mario, en cuyo lugar subçedio despues Julio Çesar, y Ponpeyo en el de Çilla. Y como el capitan Fedreman viese lo que sus soldados hazian, bolviose a ellos y dixoles: «o que poca verguença de soldados»[116]. Esta palabra de Fedreman fue muy notada de los suyos, porque hasta este tiempo, antes ni despues, jamas les abia dicho palabra descomedida[117] ni mal criada, mas siempre los abia tratado con generosa y amigable afabilidad, y no solo no se las abia el dicho, mas ni avn consentido que otros se las dixese; y admirados los españoles de como su general se abia desmandado esta vez, avnque con rrazon, a dezilles lo que les dixo, como cosa que otra tal ni semejante jamas oyeron de su boca, llamaron a este pueblo el pueblo de la Poca Verguença.

Los soldados que siguieron el alcance de los yndios tomaron algunos varones y mugeres, y hallaron en este pueblo los nuestros mantas de algodon bien hechas y en cantidad de panpanillas, que es çiertos paños de algodon texidos por si, con que las mugeres cubren sus ynferiores partes. Hallaron asi mesmo gran cantidad de hilo de algodon en muy grandes obillos, que tenia harto que cargar vn honbre en vno de ellos, y abundancia de comidas.

Holgo en este pueblo Fedreman con su gente algunos dias, porque yvan cansados del camino pasado.

CAPITULO DIEZ Y SIETE

En el qual se escrive como Jorge Espira se salio de los Choques y dio la buelta a Coro, y el teniente Fedreman paso adelante, prosiguiendo su jornada, y se aparto del camino por no encontrarse con Jorge Espira.

Viendo Jorge Espira que en la provinçia de los Choques, donde estaba alojado, que la fortuna le abia burlado por mano de los naturales de atras, los quales malvadamente y con cavtelosa yndustria avian encaminado a los nuestros a aquella tierra donde vieron su factal perdiçion, determino salirse della, lo qual hizo con muy gran trabajo, porque como en el poco nvmero de gente que le abian quedado fuesen mas los enfermos que los sanos, era mayor el trabaxo y mas creçida la neçesidad y falta de comidas. Mas como honbres que para sufrir los trabaxos y contrastes de fortuna no abian menester nueba diçiplina, pues toda su jornada abia sido vna escuela dellos, dieron la buelta a Coro, saliendose de aquella mala tierra y caminando algunos dias por la propia derrota y camino que abia llevado.

Nvnca rreçibieron de los naturales ningun daño, porque como la tierra es larga y ancha los yndios que estavan poblados en el parage o camino por do avia ydo Jorge Espira, escarmentados y amedrentados de los daños que abian rreçebido, dexando sus territorios y poblazones disiertas, se pasaban a bivir a partes rremotas, apartandose del camino todo lo que podian; y como por esta cavsa no hallasen por la via que caminaban ningun genero de mantenimientos sino era acaso y de tarde en tarde, era muy mayor la hanbre que padeçian, y asi se les yvan muriendo cada dia los enfermos, y los sanos enfermando, entre los quales fueron los capitanes Mulga y Çaballos[118] y Cardenas y Murçia de Rrondon, que fue secretario del rrey de Françia, Francisco, al tiempo que estubo preso en España. Este, se dize, que fue el que descubrio al Emperador el trato y conçierto quel rrey Françisco tenia hecho para se yr de la prision en que estaba y huyr despaña a Françia. Otros muchos caballeros y personas prinçipales murieron en esta tornabuelta, que aqui no escrivo, sin la soldadesca comun, que fue gran numero.

Caminando con esta calamidad llegaron a vn poblezuelo pequeño, cuyos moradores se estaban en sus casas por no aber sentido la buelta de los nuestros con tiempo; mas por tarde que lo sintieron tuvieron lugar de ponerse en parte segura, porque yvan tan cansados y debilitados los españoles que ni estaban para ofender ni defender ni seguir ningun alcançe. Alojose en este pueblo Jorge Espira, donde hallo alguna cantidad de patatas y yuca, que tuvieron que comer algunos dias que alli se detuvieron porque descansase la gente; en el qual pueblo suçedio que andando çiertos soldados alrrededor del, buscando algunas cosas de las que los yndios suelen dexar escondidas quando van huyendo, hallaron entre quatro soldados que yvan de camarada, vna criatura de hedad de vn año que su madre abia dexado por guarecerse y escapar su persona y huyr mas sin enbaraço. Estos soldados, al exenplo de los canibales o carives, gente del Brasil que tienen por gran felicidad sustentarse de carne humana, pareçiendoles que con aquella criatura mitigarian algun tanto el furor de su deshordenada hanbre, la mataron, que segun pareçio estaba muy gordita y de carnes muy mantecosas, como la leche de las mugeres las suele criar, y comiendose luego el asadurica asada[119] sobre las ascuas o brasas del fuego[120], pusieron su olla a cozer con la cabeça y manos y pies y vna parte del cuerpo, de cuyo caldo o brodio[121] abian estos carives soldados hecho ya sus migadas o sopas con aji, y como acaso llegase por donde la olla se cozia vna yndia cristiana y ladina, y la diese olor de lo que se coçia, llegose a ver lo que era, porque estavan avsentes sus dueños, y hallando lo que dentro estava, dio dello aviso a su amo, por donde se vino a divulgar esta maldad, de suerte que llego a oydos del governador Jorge Espira, y evidentemente hallose claridad dello, porque se tomo lo que en la olla estava coziendo, quiso castigar con pena de muerte a los ynventores de aquella maldad, mas fue ynpedido por rruegos de muchos y por la neçesidad que la gente llevaba, y asi no les dio el castigo que dinamente mereçian, y camino el Governador adelante, y acaso adoleçio vno de los quatro que fueron en matar y comer aquella criatura; y çertifican personas que se hallaron presentes, que estando en lo vltimo de su vida estuvo penando y vasqueando tres dias sin poder morir, hasta que publicamente manifesto y confeso con lagrimas y señales de exterior e ynterior arrepentimiento aquel delicto, y acabado de hazer esto, murio. E apuntado esto aqui para que vean los que son crueles y carniçeros e ymitadores de los abominables exemplos de crueldad, que no solo en la otra vida seran castigados conforme a sus maldades, pero que en esta veran el prinçipio de sus tormentos, como lo vieron muchos yniquos y malos hombres, que por estar los libros llenos de sus exemplos aqui no los rrefiero y nombro, y segun en otras partes tengo rreferido, los que agora bivimos lo emos visto en algunas personas que vsando con mas rrigor de crueldad del que es permitido a sus ofiçios de soldado en las conquistas y paçificaciones de nvebas poblazones, se an bañado no solo sus crueles espadas y manos y braços, como suelen deçir, hasta el codo, pero lo ynterior de sus animos en sangre humana, derramandola sin cavsa ni neçesidad, cuyas maldades ansi mesmo delante de nuestros ojos an sido castigadas por permision divina, viniendo por vias no pensadas a poder de yndios, donde an rreçebido crueles muertes, y algunos an sido sepultados en las entrañas de los propios yndios en vengança del daño que dellos rreçibieron.

Deste lugarejo, como he dicho, prosiguio Jorge Espira acercandose a los cavdalosos rrios de Apure y Zarare, para donde asi mesmo su tiniente Nicolas Fedreman, partiendo del pueblo de la Poca Verguença, despues de aver descansado algunos dias, camino con toda su gente, y llegado que fue a las rriberas de Apure, cuyos naçimientos son en las provinçias de Merida, en las quebradas que llaman de Brabo, y por otro nombre Aricagua, donde el propio rrio es llamado por los naturales Capuri, y corronpido el bocablo por la diversidad de las lenguas, viene a llamarse abaxo Apure[122](A).

Tuvo Fedreman notiçia por rrelaçion de los yndios de como Jorge Espira, su governador, avia dado la buelta y se bolvia a Coro, y así mesmo a esta sazon le llego vn capitan llamado Juan Gutierrez de Aguilon, con quinze honbres, que desde Coro abia salido en su seguimiento para yrse con el al descubrimiento y no le abia podido alcançar hasta este paraje. Holgose Fedreman con la llegada destos soldados, por tener notiçia del estado y subçeso de las cosas de Coro. Sabido de todo punto por el teniente Fedreman que era çierta la buelta de su governador Jorge Espira, aborreçiendo ver sobre si superior ni otro que mandase mas quel, no curo de dar a sus soldados notiçia de ello, sino calladamente paso los dos rrios de Apure y Zarare, donde perdio vn secretario suyo quel ynpetu del agua llevo y ahogo. Dexando la derrota que por la halda de la cordillera llevaba, y metiendose mañosamente por lo llano adelante, dio lado al gobernador Jorge Espira para que sin que topase con el pasase adelante la buelta de Coro, donde se yva Jorge Espira marchando con sus continos trabaxos y pesada carga de gente enferma que consigo traya. Llego a Çarare, y pasandolo trabaxosamente con buena esperança de tener algun descanso y rrefrigerio en vnos pueblos de yndios caquetios que entre los dos rrios Apure y Zarare estavan poblados, cuyos moradores avian dexado de paz quando por alli pasaron y muy en amistad despañoles, a los quales la gente de Fedreman abian ahuyentado y tomadoles sus mujeres e hijos y lo que tenian, y convertido su amor en odio. Pues como Jorge Espira llegase a estos pueblos y los hallase arruynados y los yndios muy fugitivos y destruydas las comidas, procuro aber algunos y preguntandoles la cavsa de su calamidad y el andar fuera de sus casas, le dixeron como poco tiempo antes çierta gente abia pasado por alli que les abia hecho los tratamientos dichos.

Jorge Espira, admirado de aquello, no curo de tenerse, mas luego prosiguio su camino, y pasando el rrio Apure, de la otra vanda hallo la rrancheria y alojamiento que la jente de Fedreman abian hecho pasando por alli, y por los vestigios y rrastros colejian aber poco mas de quinze dias que abian pasado los españoles o estado alli, sin saber quienes fuesen. Y con este cuydado se daba Jorge Espira toda la priesa que podia a caminar, por ver si hallase quien le diese entera rrelacion de que jente fuese aquella que abia pasado; e yndo caminando llego al rrio llamado Avre, y como fuese falto y neceçitado de comida, fuele forçoso alojarse rriberas de aquel rrio para procurar alguna vitualla o sustento para su gente, e yendo çiertos soldados a vnas poblazones de yndios caquetios que çerca del alojamiento estavan, dieron en ellos, y entre los demas naturales se tomo vna yndia ladina, que avia venido en conpañia de Fedreman, la qual, por aver caydo enferma, la dexaron entre aquellos yndios que abian quedado en su amistad; y como la yndia fuese trayda ante el governador Jorge Espira, diole entera notiçia y rrelaçion de como la gente que por alli abia pasado era Fedreman, su tiniente, con los capitanes Linpias y Pinilla y Rribera y vn padre Rrequexada, agustino, y otros muchos soldados, los quales yvan diçiendo yr en busca del governador Jorge Espira; pero si Fedreman yva publicando esto, no llevaba yntençion de cumplillo, pues quando supo que Jorge Espira se açercaba a el se aparto de su enquentro, como se a dicho, y se metio por lo llano.

El Governador estuvo perplexo algun tiempo en tomar determinaçion de lo que haria, porque era persuadido a que bolviese siguiendo a Fedreman y le tomase la gente, y con ella yntentase otro nuebo descubrimiento. Mas considerando la poca gente y mal armada que consigo traya, y la mucha que podia llevar Fedreman, pareçiole que era ponerse en las manos de su tiniente o de su enemigo, para que del hiziese lo que quisiese, y asi se detubo en las rriberas deste rrio Avre, hasta determinar cuerdamente lo que devia hazer, y que a si y a sus soldados fuese mas sano.

NOTAS AL CAPÍTULO XVII

(A) Como una de tantas pruebas que podría ofrecerse á los que no tengan ocasión de comparar la obra del P. Simón con la del P. Aguado, de que aquél no hace más que seguir y copiar á éste, haremos notar lo siguiente:

Escribe el P. Aguado:

«Donde el propio rio es llamado por los naturales Capuri, y corrompido el vocablo por la diversidad de las lenguas, viene á llamarse abajo Apure.»

Y dice el P. Simón:

«El nombre propio de este rio por los naturales es Capuri; pero corrompido el vocablo por los trasiegos de unas á otras lenguas, le llamaron Apure.»

El nombre de _Aricagua_, que, según el P. Aguado, tienen las quebradas en que nace el Apure, es escrito de distintas maneras por los autores. El P. Simón dice _Acaricagua_, y Pérez de Tolosa, _Acarigua_.

CAPITULO DIEZ Y OCHO

Como el governador Jorge Espira, despues de aber enbiado gente en seguimiento de Fedreman, llego a Coro, donde hallo el govierno de la tierra en el doctor Nabarro, proveydo por el Avdiençia de Santo Domingo.

Despues de aver estado pocos dias Jorge Espira rriberas del rrio Avro[123], fue rresoluto en enbiar alguna gente tras de Nicolas Fedreman, su teniente, con nuebos poderes suyos para ganalle la voluntad, porque ya que no era poderoso para subjetallo, pretendio por maña hazer lo que no se atrevia con fuerças, y a que le abisasen que no siguiese la derrota quel abia llevado, porque se perderia, sino que en llegando al pueblo de Nuestra Señora procurase meterse en la sierra y atravesar la cordillera, porque alli le abian dado çierta noticia los yndios de mucha gente y oro, sobre lo qual le escrevia muy largamente; y porque en aquel lugar do estavan alojados, rribera del rrio Avro, no abia abundançia de comida para dar matalotaje a los que atras abian de bolver, pasaron adelante a vnas provinçias abundantes de mantenimientos de çiertos yndios llamados giraharas, poblados junto a la propia cordillera, que ya trayan a mano yzquierda.

Estos giraharos estan poblados en tierra montuosa; es gente desnuda, muy enemigos despañoles, grandes gerreros y salteadores. Vsan para la guerra de vnas macanas muy grandes, ques vna arma de palma negra, que ellos se aprovechan della como los españoles de vn montante. Vsan de arcos grandes y anchos y muy rrezia flecheria, la qual tiran y abientan con gran furia, de suerte que si açiertan con ello pasan vn hombre de parte a parte. Es gente ydolatra y muy suprestiçiosa.