Part 2
ESTEBAN
Ea, cantores, vaya otra vez la letrilla.
(_Cantan._)
_Sea bien venido el comendadore de rendir las tierras y matar los hombres._
(_Vanse._)
COMENDADOR
Esperad vosotras dos.
LAURENCIA
¿Qué manda su señoría?
COMENDADOR
¡Desdenes el otro día, pues, conmigo! ¡Bien por Dios!
LAURENCIA
¿Habla contigo, Pascuala?
PASCUALA
Conmigo no, tirte ahuera[18].
[18] _Tirte ahuera_, ¡anda allá!
COMENDADOR
Con vos hablo, hermosa fiera, y con esotra zagala. ¿Mías no sois?
PASCUALA
Sí, señor; mas no para casos tales.
COMENDADOR
Entrad, pasad los umbrales; hombres hay, no hayáis temor.
LAURENCIA
Si los alcaldes entraran (que de uno soy hija yo), bien huera entrar; mas si no...
COMENDADOR
Flores...
FLORES
Señor...
COMENDADOR
¿Qué reparan en no hacer lo que les digo?
FLORES
Entra, pues.
LAURENCIA
No nos agarre.
FLORES
Entrad; que sois necias.
PASCUALA
Arre; que echaréis luego el postigo.
FLORES
Entrad; que os quiere enseñar lo que trae de la guerra.
COMENDADOR [_Aparte a_ ORTUÑO.]
Si entraron. Ortuño, cierra.
LAURENCIA
Flores, dejadnos pasar.
ORTUÑO
¿También venís presentadas con lo demás?
PASCUALA
¡Bien a fe! Desvíese, no le dé...
FLORES
Basta; que son extremadas.
LAURENCIA
¿No basta a vueso señor tanta carne presentada?
ORTUÑO
La vuestra es la que le agrada.
LAURENCIA
Reviente de mal dolor.
(_Vanse._)
FLORES
¡Muy buen recado llevamos! No se ha de poder sufrir lo que nos ha de decir cuando sin ellas nos vamos.
ORTUÑO
Quien sirve se obliga a esto. Si en algo desea medrar, o con paciencia ha de estar, o ha despedirse de presto.
(_Vanse los dos y salgan el_ REY DON FERNANDO, _la_ REINA DOÑA ISABEL, MANRIQUE _y acompañamiento._)
ISABEL
Digo, señor, que conviene el no haber descuido en esto, por ver a Alfonso en tal puesto, y su ejército previene. Y es bien ganar por la mano antes que el daño veamos; que si no lo remediamos, el ser muy cierto está llano.
REY
De Navarra y de Aragón está el socorro seguro, y de Castilla procuro hacer la reformación de modo, que el buen suceso con la prevención se vea.
ISABEL
Pues vuestra majestad crea que el buen fin consiste en esto.
MANRIQUE
Aguardando tu licencia dos regidores están de Ciudad Real: ¿entrarán?
REY
No les nieguen mi presencia.
(_Salen dos_ REGIDORES _de Ciudad Real._)
REGIDOR 1.º
Católico rey Fernando, a quien ha enviado el cielo, desde Aragón a Castilla, para bien y amparo nuestro: en nombre de Ciudad Real a vuestro valor supremo humildes nos presentamos, el real amparo pidiendo. A mucha dicha tuvimos tener título de vuestros; pero pudo derribarnos deste honor el hado adverso. El famoso don Rodrigo Téllez Girón, cuyo esfuerzo es en valor extremado, aunque es en la edad tan tierno, maestre de Calatrava, él, ensanchar pretendiendo el honor de la encomienda, nos puso apretado cerco. Con valor nos prevenimos, a su fuerza resistiendo, tanto, que arroyos corrían de la sangre de los muertos. Tomó posesión, en fin; pero no llegara a hacerlo, a no le dar Fernán Gómez orden, ayuda y consejo. El queda en la posesión, y sus vasallos seremos, suyos, a nuestro pesar, a no remediarlo presto.
REY
¿Dónde queda Fernán Gómez?
REGIDOR 1.º
En Fuente Ovejuna creo, por ser su villa, y tener en ella casa y asiento. Allí, con más libertad de la que decir podemos, tiene a los súbditos suyos de todo contento ajenos.
REY
¿Tenéis algún capitán?
REGIDOR 2.°
Señor, el no haberle es cierto, pues no escapó ningún noble de preso, herido o de muerto.
ISABEL
Ese caso no requiere ser despacio remediado; que es dar al contrario osado el mismo valor que adquiere; y puede el de Portugal, hallando puerta segura, entrar por Extremadura y causamos mucho mal.
REY
Don Manrique, partid luego, llevando dos compañías; remediad sus demasías, sin darles ningún sosiego. El conde de Cabra ir puede con vos; que es Córdoba osado, a quien nombre de soldado todo el mundo le concede; que éste es el medio mejor que la ocasión nos ofrece.
MANRIQUE
El acuerdo me parece como de tan gran valor. Pondré límite a su exceso, si el vivir en mí no cesa.
ISABEL
Partiendo vos a la empresa, seguro está el buen suceso.
(_Vanse todos y salen_ LAURENCIA _y_ FRONDOSO.)
LAURENCIA
A medio torcer los paños, quise, atrevido Frondoso, para no dar que decir, desviarme del arroyo; decir a tus demasías que murmura el pueblo todo, que me miras y te miro, y todos nos traen sobre ojo. Y como tú eres zagal, de los que huellan, brioso, y excediendo a los demás, vistes bizarro y costoso, en todo el lugar no hay moza, o mozo en el prado o soto, que no se afirme diciendo que ya para en uno somos; y esperan todos el día que el sacristán Juan Chamorro nos eche de la tribuna, en dejando los piporros[19]. Y mejor sus trojes vean de rubio trigo en agosto atestadas y colmadas, y sus tinajas de mosto, que tal imaginación me ha llegado a dar enojo: ni me desvela ni aflige, ni en ella el cuidado pongo.
[19] Instrumento de música, llamado también _bajón_.
FRONDOSO
Tal me tienen tus desdenes, bella Laurencia, que tomo, en el peligro de verte, la vida, cuando te oigo. Si sabes que es mi intención el desear ser tu esposo, mal premio das a mi fe.
LAURENCIA
Es que yo no sé dar otro.
FRONDOSO
¿Posible es que no te duelas de verme tan cuidadoso, y que imaginando en ti, ni bebo, duermo ni como? ¿Posible es tanto rigor en ese angélico rostro? ¡Viven los cielos que rabio!
LAURENCIA
Pues salúdate[20], Frondoso.
[20] _Saludar_, usar de ciertas fórmulas (hacer cruces con saliva, etcétera), pretendiendo curar la rabia y otros males.
FRONDOSO
Ya te pido yo salud, y que ambos, como palomos, estemos, juntos los picos, con arrullos sonorosos, después de damos la Iglesia...
LAURENCIA
Dilo a mi tío Juan Rojo; que aunque no te quiero bien, ya tengo algunos asomos.
FRONDOSO
¡Ay de mí! El señor es éste.
LAURENCIA
Tirando viene a algún corzo. Escóndete en esas ramas.
FRONDOSO
Y ¡con qué celos me escondo!
(_Sale el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR
No es malo venir siguiendo un corcillo temeroso, y topar tan bella gama.
LAURENCIA
Aquí descansaba un poco de haber lavado unos paños; y así, al arroyo me tomo, si manda su señoría.
COMENDADOR
Aquesos desdenes toscos afrentan, bella Laurencia, las gracias que el poderoso cielo te dió, de tal suerte, que vienes a ser un monstruo. Mas si otras veces pudiste huir mi ruego amoroso, agora no quiere el campo, amigo secreto y solo; que tú sola no has de ser tan soberbia, que tu rostro huyas al señor que tienes, teniéndome a mí en tan poco. ¿No se rindió Sebastiana, mujer de Pedro Redondo, con ser casadas entrambas, y la de Martín del Pozo, habiendo apenas pasado dos días del desposorio?
LAURENCIA
Esas, señor, ya tenían, de haber andado con otros, el camino de agradaros; porque también muchos mozos merecieron sus favores. Id con Dios, tras vueso corzo; que a no veros con la cruz, os tuviera por demonio, pues tanto me perseguís.
COMENDADOR
¡Qué estilo tan enfadoso! Pongo la ballesta en tierra, ...[21] y a la práctica de manos reduzgo melindres.
[21] Falta un verso para el romance, pero no para el sentido.
LAURENCIA
¡Cómo! ¿Eso hacéis? ¿Estáis en vos?
(_Sale_ FRONDOSO _y toma la ballesta._)
COMENDADOR
No te defiendas.
FRONDOSO [_Aparte._]
Si tomo la ballesta, ¡vive el cielo que no la ponga en el hombro!
COMENDADOR
Acaba, ríndete.
LAURENCIA
¡Cielos, ayudadme agora!
COMENDADOR
Solos estamos; no tengas miedo.
FRONDOSO
Comendador generoso, dejad la moza, o creed que de mi agravio y enojo será blanco vuestro pecho, aunque la cruz me da asombro.
COMENDADOR
¡Perro, villano!...
FRONDOSO
No hay perro. Huye, Laurencia.
LAURENCIA
Frondoso, mira lo que haces.
FRONDOSO
Vete.
(_Vase._)
COMENDADOR
¡Oh, mal haya el hombre loco, que se desciñe la espada! Que, de no espantar medroso la caza, me la quité.
FRONDOSO
Pues, pardiez, señor, si toco la nuez[22], que os he de apiolar.
[22] Botón con que se disparaba la ballesta.
COMENDADOR
Ya es ida. Infame, alevoso, suelta la ballesta luego. Suéltala, villano.
FRONDOSO
¿Cómo? Que me quitaréis la vida. Y advertid que amor es sordo, y que no escucha palabras el día que está en su trono.
COMENDADOR
Pues ¿la espa[l]da ha de volver un hombre tan valeroso a un villano? Tira, infame, tira, y guárdate; que rompo las leyes de caballero.
FRONDOSO
Eso no. Yo me conformo con mi estado, y pues me es guardar la vida forzoso, con la ballesta me voy.
COMENDADOR
¡Peligro extraño y notorio! Mas yo tomaré venganza del agravio y del estorbo. ¡Que no cerrara con él! ¡Vive el cielo, que me corro!
ACTO SEGUNDO DE FUENTE OVEJUNA
ACTO SEGUNDO DE FUENTE OVEJUNA
(_Salen_ ESTEBAN _y_ REGIDOR 1.°)
ESTEBAN
Así tenga salud, como parece, que no se saque más agora el pósito. El año apunta mal, y el tiempo crece, y es mejor que el sustento esté en depósito, aunque lo contradicen más de trece.
REGIDOR 1.°
Yo siempre he sido, al fin, de este propósito, en gobernar en paz esta república.
ESTEBAN
Hagamos de ello a Fernán Gómez súplica. No se puede sufrir que estos astrólogos, en las cosas futuras ignorantes[23], nos quieran persuadir con largos prólogos los secretos a Dios sólo importantes. ¡Bueno es que, presumiendo de teólogos, hagan un tiempo el que[24] después y antes! Y pidiendo el presente lo importante, al más sabio veréis más ignorante. ¿Tienen ellos las nubes en su casa y el proceder de las celestes lumbres? ¿Por dónde ven lo que en el cielo pasa, para damos con ello pesadumbres? Ellos en [el] sembrar nos ponen tasa: daca el trigo, cebada y las legumbres, calabazas, pepinos y mostazas... Ellos son, a la fe, las calabazas. Luego cuentan que muere una cabeza, y después viene a ser en Transilvania; que el vino será poco, y la cerveza sobrará por las partes de Alemania; que se helará en Gascuña la cereza, y que habrá muchos tigres en Hircania. Y al cabo, al cabo, se siembre o no se siembre, el año se remata por diciembre.
[23] _El original_, y ignorantes.
[24] El que será después y fué antes.
(_Salen el licenciado_ LEONELO _y_ BARRILDO.)
LEONELO
A fe que no ganéis la palmatoria[25], porque ya está ocupado el mentidero.
[25] Al muchacho que llegaba primero a la escuela le daban la palmeta para que aplicase los castigos.
BARRILDO
¿Cómo os fué en Salamanca?
LEONELO
Es larga historia.
BARRILDO
Un Bártulo seréis.
LEONELO
Ni aun un barbero. Es, como digo, cosa muy notoria en esta facultad lo que os refiero.
BARRILDO
Sin duda que venís buen estudiante.
LEONELO
Saber he procurado lo importante.
BARRILDO
Después que vemos tanto libro impreso, no hay nadie que de sabio no presuma.
LEONELO
Antes que ignoran más siento por eso, por no se reducir a breve suma; porque la confusión, con el exceso, los intentos resuelve en vana espuma; y aquel que de leer tiene más uso, de ver letreros sólo está confuso. No niego yo que de[26] imprimir el arte mil ingenios sacó de entre la jerga, y que parece que en sagrada parte sus obras guarda y contra el tiempo alberga; éste las distribuye y las reparte. Débese esta invención a Gutemberga, un famoso tudesco de Maguncia, en quien la fama su valor renuncia. Mas muchos que opinión tuvieron grave, por imprimir sus obras la perdieron; tras esto, con el nombre del que sabe, muchos sus ignorancias imprimieron. Otros, en quien la baja envidia cabe, sus locos desatinos escribieron, y con nombre de aquel que aborrecían, impresos por el mundo los envían.
[26] _El original_, del.
BARRILDO
No soy de esa opinión.
LEONELO
El ignorante es justo que se vengue del letrado.
BARRILDO
Leonelo, la impresión es importante.
LEONELO
Sin ella muchos siglos se han pasado, y no vemos que en éste se levante un Jerónimo santo, un Agustino. ...[27].
[27] Falta un verso para la octava.
BARRILDO
Dejadlo y asentaos, que estáis mohino.
(_Salen_ JUAN ROJO _y otro labrador._)
JUAN ROJO
No hay en cuatro haciendas para un dote, si es que las vistas han de ser al uso; que el hombre que es curioso es bien que note que en esto el barrio y vulgo anda confuso.
LABRADOR
¿Qué hay del comendador? No os alborote.
JUAN ROJO
¡Cuál a Laurencia en ese campo puso!
LABRADOR
¿Quién fué cual él tan bárbaro y lascivo? Colgado le vea yo del aquel olivo.
(_Salen el_ COMENDADOR, ORTUÑO _y_ FLORES.)
COMENDADOR
Dios guarde la buena gente.
REGIDOR
¡Oh, señor!
COMENDADOR
Por vida mía, que se estén.
[ESTEBAN] ALCALDE
Vusiñoría, adonde suele se siente, que en pie estaremos muy bien.
COMENDADOR
Digo que se han de sentar.
ESTEBAN
De los buenos es honrar, que no es posible que den honra los que no la tienen.
COMENDADOR
Siéntense; hablaremos algo.
ESTEBAN
¿Vió vusiñoría el galgo?
COMENDADOR
Alcalde, espantados vienen esos criados de ver tan notable ligereza.
ESTEBAN
Es una extremada pieza. Pardiez, que puede correr [al][28] lado de un delincuente o de un cobarde en quistión[29].
[28] _El original_, a un.
[29] _Quistión_, cuestión, tormento.
COMENDADOR
Quisiera en esta ocasión que le hiciérades pariente[30] a una liebre que por pies por momentos se me va.
[30] _Hacer pariente_, juntar, reunir.
ESTEBAN
Sí haré, par Dios. ¿Dónde está?
COMENDADOR
Allá vuestra hija es.
ESTEBAN
¡Mi hija!
COMENDADOR
Sí.
ESTEBAN
Pues ¿es buena para alcanzada de vos?
COMENDADOR
Reñilda, alcalde, por Dios.
ESTEBAN
¿Cómo?
COMENDADOR
Ha dado en darme pena. Mujer hay, y principal, de alguno que está en la plaza, que dió, a la primera traza, traza de verme.
ESTEBAN
Hizo mal; y vos, señor, no andáis bien en hablar tan libremente.
COMENDADOR
¡Oh, qué villano elocuente! ¡Ah, Flores!, haz que le den la _Política_, en que lea de Aristóteles.
ESTEBAN
Señor, debajo de vuestro honor vivir el pueblo desea. Mirad que en Fuente Ovejuna hay gente muy principal.
LEONELO
¿Vióse desvergüenza igual?
COMENDADOR
Pues ¿he dicho cosa alguna de que os pese, regidor?
REGIDOR
Lo que decís es injusto; no lo digáis, que no es justo que nos quitéis el honor.
COMENDADOR
¿Vosotros honor tenéis? ¡Qué freiles de Calatrava!
REGIDOR
Alguno acaso se alaba de la cruz que le ponéis, que no es de sangre tan limpia.
COMENDADOR
Y ¿ensucióla yo juntando la mía a la vuestra?
REGIDOR
Cuando que el mal más tiñe que alimpia.
COMENDADOR
De cualquier suerte que sea, vuestras mujeres se honran.
ESTEBAN
Esas palabras deshonran[31]; las o[t]ras[32], no hay quien las crea.
[31] _El original_, les honran.
[32] _El original_, obras.
COMENDADOR
¡Qué cansado villanaje! ¡Ah! Bien hayan las ciudades; que a hombres de calidades no hay quien sus gustos ataje; allá se precian casados que visiten sus mujeres.
ESTEBAN
No harán; que con esto quieres que vivamos descuidados. En las ciudades hay Dios, y más presto quien castiga.
COMENDADOR
Levantaos de aquí.
ESTEBAN
¿Que diga lo que escucháis por los dos?
COMENDADOR
Salí de la plaza luego; no quede ninguno aquí.
ESTEBAN
Ya nos vamos.
COMENDADOR
Pues no ansí.
FLORES
Que te reportes te ruego.
COMENDADOR
Querrían hacer corrillo los villanos en mi ausencia.
ORTUÑO
Ten un poco de paciencia.
COMENDADOR
De tanta me maravillo. Cada uno de por sí se vayan hasta sus casas.
LEONELO
¡Cielo! ¿Que por esto pasas?
ESTEBAN
Ya yo me voy por aquí.
(_Vanse._)
COMENDADOR
¿Qué os parece de esta gente?
ORTUÑO
No sabes disimular que no quiere[s][33] escuchar el disgusto que se siente.
[33] _El original_, quieren.
COMENDADOR
Estos ¿se igualan conmigo?
FLORES
Que no es aqueso igualarse.
COMENDADOR
Y el villano ¿ha de quedarse con ballesta y sin castigo?
FLORES
Anoche pensé que estaba a la puerta de Laurencia, y a otro, que su presencia y su capilla imitaba, de oreja a oreja le di un beneficio famoso.
COMENDADOR
¿Dónde estará aquel Frondoso?
FLORES
Dicen que anda por ahí.
COMENDADOR
¡Por ahí se atreve a andar hombre que matarme quiso!
FLORES
Como el ave sin aviso, o como el pez, viene a dar al reclamo o al anzuelo.
COMENDADOR
¡Que a un capitán cuya espada tiemblan Córdoba y Granada, un labrador, un mozuelo ponga una ballesta al pecho! El mundo se acaba, Flores.
FLORES
Como eso pueden amores.
ORTUÑO
Y pues que vive, sospecho que grande amistad le debes.
COMENDADOR
Yo he disimulado, Ortuño; que si no, de punta a puño, antes de dos horas breves, pasara todo el lugar; que hasta que llegue ocasión al freno de la razón hago la venganza estar.-- ¿Qué hay de Pascuala?
FLORES
Responde que anda agora por casarse.
COMENDADOR
¿Hasta allá quiere fiarse?...
FLORES
En fin, te remite donde te pagarán de contado.
COMENDADOR
¿Qué hay de Olalla?
ORTUÑO
Una graciosa respuesta.
COMENDADOR
Es moza briosa. ¿Cómo?
ORTUÑO Que su desposado anda tras ella estos días celoso de mis recados, y de que con tus criados a visitalla venías; pero que si se descuida, entrarás como primero.
COMENDADOR
¡Bueno, a fe de caballero! Pero el villanejo cuida...
ORTUÑO
Cuida, y anda por los aires.
COMENDADOR
¿Qué hay de Inés?
FLORES
¿Cuál?
COMENDADOR
La de Antón.
FLORES
Para cualquier ocasión ya ha ofrecido sus donaires.
Háblela por el corral, por donde has de entrar si quieres.
COMENDADOR
A las fáciles mujeres quiero bien y pago mal. Si éstas supiesen, ¡oh, Flores!, estimarse en lo que valen...
FLORES
No hay disgustos que se igualen a contrastar sus favores. Rendirse presto desdice de la esperanza del bien; mas hay mujeres también, porque el filósofo dice que apetecen a los hombres como la forma desea la materia; y que esto sea así, no hay de que te asombre.
COMENDADOR
Un hombre de amores loco huélgase que a su accidente se le rindan fácilmente, mas después las tiene en poco, y el camino de olvidar al hombre más obligado es haber poco costado lo que pudo desear.
(_Sale_ CIMBRANOS, _soldado._)
[CIMBRANOS], SOLDADO
¿Está aquí el comendador?
ORTUÑO
¿No le ves en tu presencia?
[CIMBRANOS], SOLDADO
¡Oh, gallardo Fernán Gómez! Trueca la verde montera en el blanco morrión y el gabán en armas nuevas, que el maestre de Santiago, y el conde de Cabra cercan a don Rodrigo Girón, por la castellana reina, en Ciudad Real; de suerte que no es mucho que se pierda lo que en Calatrava sabes que tanta sangre le cuesta. Ya divisan con las luces, desde las altas almenas, los castillos y leones y barras aragonesas. Y aunque el rey de Portugal honrar a Girón quisiera, no hará poco en que el maestre a Almagro con vida vuelva. Ponte a caballo, señor; que sólo con que te vean, se volverán a Castilla.
COMENDADOR
No prosigas; tente, espera.-- Haz, Ortuño, que en la plaza toquen luego una trompeta. ¿Qué soldados tengo aquí?
ORTUÑO
Pienso que tienes cincuenta.
COMENDADOR
Pónganse a caballo todos.
[CIMBRANOS], SOLDADO
Si no caminas apriesa, Ciudad Real es del rey.
COMENDADOR
No hayas miedo que lo sea.
[_Vanse._]
(_Salen_ MENGO _y_ LAURENCIA _y_ PASCUALA, _huyendo._)
PASCUALA
No te apartes de nosotras.
MENGO
Pues ¿a qué tenéis temor?
LAURENCIA
Mengo, a la villa es mejor que vamos unas con otras (pues que no hay hombre ninguno), por que no demos con él.
MENGO
¡Que este demonio cruel nos sea tan importuno!
LAURENCIA
No nos deja a sol ni a sombra.
MENGO
¡Oh! Rayo del cielo baje, que sus locuras ataje.
LAURENCIA
Sangrienta fiera le nombra; arsénico y pestilencia del lugar.
MENGO
Hanme contado que Frondoso, aquí en el prado, para librarte, Laurencia, le puso al pecho una jara.
LAURENCIA
Los hombres aborrecía, Mengo; mas desde aquel día los miro con otra cara. ¡Gran valor tuvo Frondoso! Pienso que le ha de costar la vida.
MENGO
Que del lugar se vaya, será forzoso.
LAURENCIA
Aunque ya le quiero bien, eso mismo le aconsejo; mas recibe mi consejo con ira, rabia y desdén; y jura el comendador que le ha de colgar de un pie.
PASCUALA
¡Mal garrotillo le dé!
MENGO
Mala pedrada es mejor. ¡Voto al sol, si le tirara con la que llevo al apero, que al sonar el crujidero, al casco se la encajara! No fué Sábalo, el romano, tan vicioso por jamás.
LAURENCIA
Heliogábalo dirás, más que una fiera inhumano.
MENGO
Pero Galván, o quién fué, que yo no entiendo de historia; mas su cativa memoria vencida de éste se ve. ¿Hay hombre en naturaleza como Fernán Gómez?
PASCUALA
No; que parece que le dió de una tigre la aspereza.
(_Sale_ JACINTA.)
JACINTA
Dadme socorro, por Dios, si la amistad os obliga.
LAURENCIA
¿Qué es esto, Jacinta amiga?
PASCUALA
Tuyas lo somos las dos.
JACINTA
Del comendador criados, que van a Ciudad Real, más de infamia natural que de noble acero armados, me quieren llevar a él.
LAURENCIA
Pues Jacinta, Dios te libre; que cuando contigo es libre, conmigo será cruel. (_Vase._)
PASCUALA
Jacinta, yo no soy hombre que te puedo defender. (_Vase._)
MENGO
Yo sí lo tengo de ser, porque tengo el ser y el nombre. Llégate, Jacinta, a mí.
JACINTA
¿Tienes armas?
MENGO
Las primeras del mundo.
JACINTA
¡Oh, si las tuvieras!
MENGO
Piedras hay, Jacinta, aquí.
(_Salen_ FLORES _y_ ORTUÑO.)
FLORES
¿Por los pies pensabas irte?
JACINTA
Mengo, ¡muerta soy!
MENGO
Señores... ¡A estos pobres labradores!...
ORTUÑO
Pues ¿tú quieres persuadirte a defender la mujer?
MENGO
Con los ruegos la defiendo; que soy su deudo y pretendo guardalla, si puede ser.
FLORES
Quitalde luego la vida.
MENGO
¡Voto al sol, si me emberrincho, y el cáñamo me descincho, que la llevéis bien vendida!
(_Salen el_ COMENDADOR _y_ CIMBRANOS.)
COMENDADOR
¿Qué es eso? ¡A cosas tan viles me habéis de hacer apear!
FLORES
Gente de este vil lugar (que ya es razón que aniquiles, pues en nada te da gusto) a nuestras armas se atreve.
MENGO
Señor, si piedad os mueve de suceso tan injusto, castigad estos soldados, que con vuestro nombre agora roban una labradora [a] esposo y padres honrados; y dadme licencia a mí que se la pueda llevar.
COMENDADOR
Licencia les quiero dar... para vengarse de ti. Suelta la honda.
MENGO
¡Señor!...
COMENDADOR
Flores, Ortuño, Cimbranos, con ella le atad las manos.
MENGO
¿Así volvéis por su honor?
COMENDADOR
¿Qué piensan Fuente Ovejuna y sus villanos de mí?
MENGO
Señor, ¿en qué os ofendí, ni el pueblo en cosa ninguna?
FLORES
¿Ha de morir?
COMENDADOR
No ensuciéis las armas, que habéis de honrar en otro mejor lugar.
ORTUÑO
¿Qué mandas?
COMENDADOR
Que lo azotéis. Llevadle, y en ese roble le atad y le desnudad, y con las riendas...
MENGO
¡Piedad! ¡Piedad, pues sois hombre noble!
COMENDADOR
Azotalde hasta que salten los hierros de las correas.
MENGO
¡Cielos! ¿A hazañas tan feas queréis que castigos falten?
(_Vanse._)
COMENDADOR
Tú, villana, ¿por qué huyes? ¿Es mejor un labrador que un hombre de mi valor?
JACINTA
¡Harto bien me restituyes el honor que me han quitado en llevarme para ti!
COMENDADOR
¿En quererte llevar?
JACINTA
Sí; porque tengo un padre honrado, que si en alto nacimiento no te iguala, en las costumbres te vence.
COMENDADOR
Las pesadumbres y el villano atrevimiento no tiemplan bien un airado. Tira por ahí.
JACINTA
¿Con quién?
COMENDADOR
Conmigo.
JACINTA