Part 13
«Que Dios proteja, señores, los destinos de nuestra incomparable raza, de los cuales jamás debemos desesperar. ¡Quién sabe! Acaso España fué un día, geológicamente considerada, la cabeza del gran coloso destrozado y sumergido en parte por el Atlántico. Que el tiempo confirme, señores, esa atrevida suposición: sea ahora España la cabeza, el cerebro, el pensamiento; palpite en América el corazón, mientras circula para siempre en todo ese inmenso organismo, dueño tal vez del porvenir del mundo, la sangre y los recuerdos de los Cortés, de los Pizarros, de los Valdivias, de los Irala y los Garay, de los Juan Díaz de Solís y de los Bruno Mauricio de Zabala.»
La conferencia del Sr. Ministro del Perú sobre _El Perú de los Incas_, el 11 de Febrero siguíente, fué un trabajo erudito, de sobria y severa forma, que se escuchó con agrado, á pesar de la aridez del asunto.
«En este recinto de la ciencia y de las letras--decía, con extraordinaria modestia, al comienzo de su disertación--no tienen derecho á hablar sino los sabios y los literatos: yo no lo soy. Llevado á la carrera pública cuando apenas había salido de los claustros universitarios, y empujado, por un cúmulo de especiales circunstancias, á la política activa, de lucha y de combate en muchos casos, ha absorbido ésta mi tiempo y mis fuerzas, con detrimento y á costa quizá de otras muy preferentes exigencias sociales, privándome, en su consecuencia, de la satisfacción que ofrecen las bellezas y los encantos de la literatura...
«Pero ¿de qué se trata, señores? De hacer algo en bien de España: se da al Perú participación en tan importante labor, se me honra creyéndome capaz de contribuir á ese fin, aunque sea en mínima parte: no hay entonces excusa ni vacilación posible: se me impone un verdadero sacrificio, pero estoy acostumbrado á hacerlos por mi patria; y tratándose de honrar á la de mis padres y la de mis hijos, no considero nada imposible; no tengo, pues, derechos que ejercer, sino obligaciones muy sagradas que cumplir, y á cumplirlas he venido, señores.»
Á pesar de tales protestas, las observaciones sobre el origen é historia del Perú de los Incas exceden en mucho á todo lo que podría esperarse de las modestas palabras del Ministro peruano. Claro está que la originalidad en esta clase de estudios es sólo propia de los investigadores de profesión, y el Sr. Solar no ha podido dedicar á ellos el tiempo que ha tenido que emplear en la defensa y gobierno de su país en los puestos más elevados y en los empeños más penosos; pero el hecho solo de ser instruido en estas materias, así como la circunstancia de no dejarse llevar de los exagerados elogios que algunos historiadores de su patria tributan á la civilización de los Incas, en mengua de la española, son condiciones por extremo recomendables y que abonan la elevación y cultura de su inteligencia.
Oir hablar de los Incas á un peruano, por añadidura Vicepresidente actual de la República y ex Presidente del Consejo de Ministros; escuchar de sus labios sentidas y generosas frases para la patria de Pizarro y de la Gasca, en la cátedra de una corporación española y ante un auditorio de españoles, fué un espectáculo tan nuevo, tan hermoso, de tanta trascendencia, que figurará dignamente entre los actos de más valía de la celebración del Centenario.
Séame licito ahora consignar aquí las declaraciones más importantes del respetable Ministro del Perú sobre las relaciones de España y las naciones americanas sus hijas. «Estas conferencias--decía--han tenido por fin algo más que dar veladas ilustrativas en historia y literatura, y es iniciar con estas muestras de exquisita distinción un orden de relaciones entre España y aquellos países, que no sólo sean de franca y sincera amistad, sino de acción real y eficaz para su recíproco desenvolvimiento..... Se quiere que los indisolubles vínculos de origen y de idioma den unidad y solidez permanente á ese gran todo social que formaron España y la América española y que deben continuar siendo unos, por mutuos intereses y conveniencias.»
Reconoce luego que España «envió lo que faltaba á la grandeza deficiente, á la civilización imperfecta que constituían el destruido imperio de las Incas.» «Su rico territorio, bastante bien poblado,--proseguía,--estaba dispuesto á recibir la simiente que en él quisiera depositarse, para corresponder con óptimos frutos. La civilización europea, la luz vivificante del Evangelio, sembraron esa semilla. Hoy el Perú, animado con la vitalidad que lleva á las naciones americanas por el camino del progreso, ofrece á Europa sus casi inagotables riquezas en la minería, sus inmensos y vírgenes terrenos, para recibir emigraciones que los exploten con provecho, la exuberancia de sus productos como materia prima para la industria.»
Más adelante, tratando de la unión de España y el Perú, decía: «Ahora bien: ¿qué lazos de más perfecta unión puede haber entre dos naciones que la identidad que establece la sangre, el idioma, las creencias, los hábitos, las virtudes y los defectos de los pueblos que las forman?»
Y terminaba diciendo: «¡Si los españoles y americanos llegaran á convencerse de esta verdad!; si los Gobiernos, penetrados de ella, dictaran medidas eficaces para conseguir las conveniencias que todos deben reportar, entonces, eso que hasta hoy es una ilusión, sería mañana una halagadora realidad! ¿Qué falta para que esa realidad lo sea? Señores, quererlo, pero quererlo de veras, quererlo resueltamente. Si pudiera yo influir en este sentido, expresando, como lo hago, á nombre del Perú, su deseo, y el mío muy en especial, en apoyo de esta idea; si estas conferencias contribuyeran á alcanzar tan propicios resultados, ello sería motivo de la más pura satisfacción, tanto para los iniciadores de esta grande obra y sus colaboradores como para los Gobiernos que la ejecutaran. Para una nación que pudo descubrir un mundo y hacerlo suyo, no es, no puede ser labor ardua ni difícil recuperar, con los valiosos elementos de que dispone, su antigua grandeza, haciendo también grandes á los que con ella quieran serlo. Para el Perú, que llama á España con inefable complacencia, _la madre patria_, nada puede serle más grato que contribuir con sus riquezas y sus fuerzas al recíproco engrandecimiento de ambas. Una Reina, que se inmortalizó por su perseverancia y sus virtudes, iluminó la América con los resplandores del Catolicismo y de la ciencia; otra Reina, no menos digna y meritoria, está llamada á completar la obra, haciendo poderosos y felices á dos pueblos que merecen y que deben serlo.»
De manera tan digna y eficaz respondieron los conferenciantes americanos al llamamiento del Ateneo.
[Ilustración]
COLÓN
EN LAS PUBLICACIONES ITALIANAS DEL CENTENARIO
I
No era posible, en modo alguno, que la patria del descubridor del Nuevo Mundo dejara de asociarse á la celebración del cuarto Centenario del incomparable descubrimiento. Y, en honor de la verdad sea dicho, no sólo la ciudad de Génova, cuna del gran navegante, sino Italia entera así lo comprendieron por fortuna desde el primer instante.
Dejando á un lado fiestas, congresos, exposiciones y otros actos semejantes--inferiores, dicho sea de paso, á los celebrados en España,--justo es reconocer que, en lo tocante á estudios y publicaciones históricas y bibliográficas, las italianas, ya en calidad, ya en número, han rivalizado dignamente con las españolas.
Entre unas y otras media, sin embargo, la capital diferencia de que las italianas se refieren principalmente á la personalidad de Colón, mientras que las españolas, aun aquellas que estudian con preferencia la participación de nuestra patria en el descubrimiento, no prescinden jamás, cualesquiera que sean los juicios emitidos, del descubridor y primer Almirante de las Indias.
Así se explica que entre nosotros no haya habido un solo escritor, que sepamos, que osase calificar dicho descubrimiento de empresa absolutamente española, mientras que el exclusivismo italianista ha llegado á decir en más de un escrito que «_la scoperta dell’America e gloria tutta italiana_.»
Mucha parte de las publicaciones que en Italia han visto la luz pública se refieren á cuestiones particulares, en especial la del lugar de nacimiento de Colón, que, con ser materia tan clara y tan sabida, con motivo del Centenario, ha sido renovada con grandes bríos, pero sin materiales ni argumentos de verdadera novedad y alcance, y de la cual Génova ha salido, como no podía menos de salir, vencedora de las pretendidas patrias colombinas.
Pasando de los trabajos relativos á cuestiones particulares, á los de carácter general, esto es, referentes á la vida ó la empresa de Colón, diremos que, de éstos, solamente el del doctísimo escritor italiano Cesare De Lollis, que se intitula _Cristoforo Colombo nella storia e nella leggenda_, es obra de originales y positivos merecimientos.
El _Cristoforo Colombo_ de Ciamberini, no es, en suma, sino humilde trasunto de nuestro Navarrete, al que sigue constantemente, sin tener en cuenta ni los trabajos de Harrise, ni los demás que desde Navarrete acá han proseguido y ampliado las doctas investigaciones del sabio español. _L’Opera scientifica de Cristoforo Colombo_, de Luigi Hugues, está sacada en su mayor parte de los escritos de Humboldt. Y las biografías de Colón, de Tarducci y de Bellío, sobre todo la primera, como su autor confiesa, se fundan, por lo común, en el _Cristophe Colomb_ del Conde Roselly de Lorgues, traducido en 1857 al italiano por el Conde Tullio Dandollo y reimpreso en Milán en el año 1891.
Como se ve, el Cristóbal Colón preferido en Italia, al tiempo del Centenario, es el Cristóbal Colón del Conde francés, que ha tomado sobre sí la empresa de canonizar al descubridor del Nuevo Mundo, al par que la de denigrar á los españoles.
La índole novelesca de esta obra, el fuego religioso que la enciende y el entusiasmo colombino de su autor, debían ser tan del gusto de los italianos como de los franceses, y aun de los españoles, á pesar del constante antiespañolismo que guía la pluma del escritor francés.
Bien puede decirse que, al menos en las naciones latinas, el _Cristóbal Colón_ del Conde Roselly de Lorgues es el que prevalece aun hoy día. Es cierto que en España ha encontrado contradictores, pero pocos, y aun éstos contagiados á veces, aunque en sentido opuesto, de las exageraciones del Conde francés, esto es, tocados de exagerado españolismo.
En Francia, fuera de la excelente obra de Gaffarel, las nuevas que han salido á luz con motivo del Centenario, tales como el _Christophe Colomb_, de A. Rastoul, pertenecen á la escuela de Roselly de Lorgues. La causa de este favor en la República vecina es de índole esencialmente religiosa. Decláralo así, sinceramente, escritor tan distinguido como Lécoy de la Marche. Durante mucho tiempo--escribía--escritores protestantes, Robertson, Irving, Humboldt, han monopolizado la biografía de Colón. En sus escritos llegan, á lo sumo, á comprender al marino y al civilizador; nunca el espíritu católico que impulsaba al célebre navegante á playas desconocidas, que es precisamente lo que ha tenido la fortuna de conocer y de revelar al mundo en sus escritos Roselly de Lorgues.
Pero Lécoy de la Marche, como todos los que así piensan, aun en España, desconocen, por lo visto, que siglos antes que naciera el postulante de la canonización de Colón ya un teólogo español, historiador de las Indias, Fray Bartolomé de las Casas, consideraba el descubrimiento del Nuevo Mundo como _obra maravillosa de Dios, y que, para este efecto, parece haber la Providencia divina elegido al Almirante que las descubrió_, al que llama á boca llena, como más tarde Roselly de Lorgues, _Ministro de Dios y Apóstol primero de las Indias_.
Además, ¿quién que compare los escritos de las Casas con los de Roselly de Lorgues, no observará, desde luego, que el fraile sevillano escribió siempre movido de la pasión religiosa que le lleva, en ocasiones, á intransigencias, exageraciones é injusticias semejantes á las de su discípulo francés en nuestros días?
Viniendo ahora á la biografía de Colón, de Cesare de Lollis, que citamos arriba, debemos decir que su erudito autor, apartándose en mucho de los biógrafos anteriores, allegando los mejores y más nuevos materiales, coordinándolos con discreción y arte en dos volúmenes bien meditados y bien escritos, ha enaltecido las letras italianas con la más docta y artística de las biografías colombinas que han visto la luz con motivo del Centenario.
El lugar del nacimiento de Colón, su familia, su juventud, en suma, la parte italiana del descubridor del Nuevo Mundo, ilustrada está en la obra de Lollis con gran erudición y á la luz de la crítica más circunspecta. Cabe decir otro tanto de los viajes de Colón, sobre todo el primero y principal, el del descubrimiento de América, que poco ó nada dejan de desear en la obra que examinamos.
Más informado y más prudente que los anteriores biógrafos, Lollis hace por lo común justicia á los españoles, y es el primero de los italianos en declarar, de acuerdo con los escritos de Fernández Duro, que _Martín Alonso Pinzón agevolò_ (á Colón) _tutti i mezzi dell’impresa_. Solamente con Bobadilla se muestra algún tanto severo, cuando escribe que Colón grande _sarebbe ad ogni costo apparso alla storia dell’umanità_, pero que _simpatico, profundamente simpatico, lo resero le catene del Bobadilla_.
Pero en lo que Lollis se diferencia más capitalmente de los otros biógrafos de Colón, no ya italianos, sino de las demás naciones, es en lo que concierne á la originalidad científica de los proyectos colombinos, que Lollis considera como simple ejecución de las doctrinas de otro italiano insigne, esto es, Toscanelli.
La idea no es nueva: pertenece al Marqués d’Avezac, quien, diez años antes, en 1871, en el Congreso geográfico de Amberes, la expuso con entera decisión y entusiasmo, diciendo que Toscanelli fué el iniciador del Descubrimiento de América y Colón el ejecutor del pensamiento de su compatriota, el sabio florentino. Tal especie, desatendida, cuando no contradicha, en otras naciones, podía ser bien recibida en la italiana, puesto que si con ella se mermaba la gloria de un gran italiano, se acrecentaba la de otro; el descubrimiento de América seguía siendo italiano como antes, é Italia salía gananciosa con un hijo ilustre más, hasta entonces tenido en menos.
Así se explica que los italianos hayan tenido tanto empeño en sublimar la figura de Toscanelli, como algunos españoles en levantar y engrandecer la de los Pinzones, señaladamente la de Martín Alonso. Lo extraño del caso es que en Italia como en España se haya escogido igualmente para una y otra empresa, y como ocasión más adecuada, la celebración del Centenario colombino.
Cesare de Lollis, primero en el artículo que publicó en la _Nuova Antologia_, intitulado _La mente e l’opera di Cristoforo Colombo_, y después en la obra que examinamos, se muestra del mismo modo _Toscanellista_ ardiente y convencido. Y de la misma manera, otros escritores italianos, por ejemplo, Bellío en su _Cristoforo Colombo_, y Gustavo Uzielli en el libro _Paolo dal Pozzo Toscanelli iniziatore della scoperta dell’America_, que volveremos á examinar más adelante. En todas estas obras se llega á la misma conclusión, á saber: que el descubrimiento del Nuevo Mundo es gloria _tutta italiana_, debida á la inteligencia de dos italianos: _l’una, quella del Toscanelli, fornì gli argomenti scientifici e l’impulso; l’altra, quella di Colombo, colla sua arditezza, diede effetto al disegno_.»
No he de entrar aquí en el examen de la teoría _Toscanellista_, sobre la cual he dicho lo que sentía en el primero de los trabajos que comprende este libro, y que requería, no otro, sino varios para ventilar una por una las cuestiones que encierra. Basta á mi objeto señalar únicamente esta tendencia de los estudios colombinos en las publicaciones del Centenario en Italia.
II
De propósito he dejado para la última la primera en importancia de todas estas publicaciones italianas, es á saber: la «RACCOLTA DI DOCUMENTI E STUDI PUBBLICATI DALLA R. COMMISIONE COLOMBIANA PEL QUARTO CENTENARIO DALLA SCOPERTA DELL’AMERICA.»
En 1888, Paolo Boselli, Ministro de Instrucción pública de Italia, eco de la aspiración general del país, que deseaba tributar al gran descubridor un homenaje digno de su gloria, prefirió, á todos los otros propuestos, el de una vasta colección de estudios históricos y bibliográficos, formada á expensas del Gobierno y confiada á una Comisión especial, creada al efecto por Decreto de 27 de Mayo de dicho año. Desde éste al de 1890, en que se redactó el programa definitivo, fallecieron algunos de los individuos de la Comisión más importantes, tales como el Presidente Cesare Correntí y los vocales Amari, Cecchetti, Guasti, Promis y Ronchini. Asimismo es de consignar aquí que algunos de los extranjeros invitados á tomar parte en esta publicación, si aceptaron su encargo, no llegaron después á desempeñarlo, como se esperaba.
Según el plan adoptado, la _Raccolta_ (_colombina_, que no _colombiana_, como oficialmente se titula), debía constar de las partes y volúmenes siguientes:
PARTE I
TOMOS I Y II. Escritos de Cristóbal Colón, coordinados é ilustrados por _Cesare De Lollis_.
TOMO III. Reproducción heliotípica de los autógrafos de Cristóbal Colón, con prólogo y transcripción paleográfica del mismo _De Lollis_.
PARTE II
TOMO I. Documentos privados de Cristóbal Colón y de su familia, por _Luigi Tommaso Belgrano_ y _Marcello Staglieno_.
TOMO II. Códice diplomático de Cristóbal Colón, por los mismos autores.
TOMO III. Las monografías siguientes:
1. Cuestiones colombinas; 2. Los piratas Colón en el siglo XV; 3. Los retratos de Colón; 4. Las medallas de Colón, confiadas, respectivamente, á _Cornelio Desimoni_, _Alberto Salvagnini_, _Achile Neri_ y _Umberto Rossi_.
PARTE III
TOMOS I Y II. Fuentes italianas para la historia del descubrimiento de América, por _Guglielmo Berchet_.
TOMO I. Correspondencia diplomática.
TOMO II. Relaciones contemporáneas.
PARTE IV
TOMO I. La construcción naval y el arte de navegar en el tiempo de Cristóbal Colón, por _Enrico Alberto D’Albertis_.
TOMO II.
1. La declinación y la variación de la aguja náutica, descubiertas por Cristóbal Colón, por el _P. Timoteo Bertelli_;
2. Noticias de las cartas geográficas más antiguas que existen en Italia con relación á América, por _Vittore Bellio_.
PARTE V.
_Monografías dedicadas á los italianos precursores, continuadores é historiadores de la empresa de Colón._
TOMO I.
1. Paolo dal Pozzo Toscanelli, por _Gustavo Uzielli_;
2. Observaciones de cometas hechas por Paolo dal Pozzo Toscanelli, y sus trabajos astronómicos en general, por _Giovanni Celoria_.
TOMO II.
1. Pietro Martire d’Anghiera, por _Giuseppe Pennesi_; 2. Amerigo Vespucci, por _Luigi Hugues_; 3. Giovanni Caboto, por _Vincenzo Bellemo_; 4. Giovanni Verrazzano, por _Luigi Hugues_; 5. Battista Genovese, por _Luigi Hugues_; 6. Leone Pancaldo, por _Prospero Peragallo_;
TOMO III.
1. Antonio Pigafetta, por _Andrea Da Mosto_; 2. Girolamo Benzone, por _Marco Allegri_.
PARTE VI
TOMO ÚNICO. Bibliografía italiana de los impresos relativos á Cristóbal Colón y al descubrimiento de América, formada por _Giuseppe Fumagalli_ y _Pietro Amat di San Filippo_.
Ahora bien: con arreglo á este programa, ligeramente modificado en la práctica, han ido saliendo á luz los volúmenes respectivos á las diferentes partes que comprende. Al escribir estos renglones está en vías de conclusión el valioso monumento que el Gobierno y la erudición italiana vienen erigiendo al más grande de los nacidos en el suelo de Italia.
No hay que decir que obra tan vasta tenía que ser necesariamente desigual en sus partes, según las materias, y sobre todo según la calidad y competencia de los escritores á quienes fuesen confiadas.
La primera, así por su asunto como por su ejecución, es, á todas luces, la referente á los _Escritos de Colón_. Fué confiada, primero á Harrise, y después, en 1891, á Cesare de Lollis, el cual, en menos de tres años, la ha llevado á cabo por entero, publicando los tres volúmenes que debía comprender y además un suplemento al tercero, complemento de toda la obra.
Contiene ésta los _Escritos de Colón_, por primera vez reunidos, publicados é ilustrados todos en esta colección, que podemos estimar completa y definitiva. Los autógrafos de Colón, comprendidas en ellos las notas marginales del primer Almirante de las Indias en sus libros predilectos, como el _Imago Mundi_, _Ptolomeo_, _Marco Polo_, abreviado, la _Historia_, de Pío II, _Plutarco y Plinio_, están reproducidos heliotípicamente en el tomo III y el _Suplemento_ de este volumen.
Nada falta, pues, en esta importantísima parte de la _Raccolta_, en lo que toca á la publicación de los _Escritos de Colón_.
Cabe decir otro tanto en lo que respecta á los textos impresos y al estudio verdaderamente minucioso y erudito que los acompaña.
He aquí el índice de los documentos que contiene el primer volumen de la colección colombina:
I. Giornale di bordo del primo viaggio.
II. Lettera di C. Colombo a L. de Santangel e Gabriel Sanchez.
III. Memoriale di C. Colombo pel secondo viaggio.
IV é IV _bis_. Giornale di bordo del secondo viaggio.
V. Istruzioni di C. Colombo ad Antonio de Torres.
VI. Istruzioni di C. Colombo a Pedro Margarite.
VII. Frammento di una lettera ai re Cattolici.
VIII. Memoriale di C. Colombo pel terzo viaggio.
IX. Frammento di memoriale pel terzo viaggio.
X. Contratto di Colombo e Fonseca con Anton Marino.
XI. Lettera di C. Colombo al vescovo di Badajoz.
XII. Frammenti d’una lettera di C. Colombo al fratello Bartolomeo.
XIII. Ricevuta di C. Colombo.
XIV. Testamento e istituzione del maggiorasco.
El segundo volumen, sin contar los Apéndices y las notas marginales que antes mencionamos, contiene cincuenta documentos, que, con los catorce del primero, forman un total de _sesenta y cuatro escritos de Colón_.
He aquí el índice del tomo II, á fin de divulgar su conocimiento:
XV. Terzo viaggio di C. Colombo.
XVI. Relazione del terzo viaggio di C. Colombo.
XVII. Da una lettera ai re Cattolici.
XVIII. Da una lettera ai re Cattolici.
XIX. Da una lettera ai re Cattolici.
XX. Da una lettera ai re Cattolici. XXI. Da una lettera ai re Cattolici.
XXII. Da una lettera ai re Cattolici.
XXIII. Lettera di Colombo al Roldan.
XXIV. Salvocondotto per Francisco Roldan.
XXV. Da una lettera ai re Cattolici.
XXVI. Da una lettera ai re Cattolici.
XXVII. Privilegio a favore di Pedro de Salcedo.
XXVIII. Da una lettera ai re Cattolici.
XXIX. Da una lettera ai re Cattolici.
XXX. Lettera ad alcuni personaggi della corte.
XXXI. Lettera all’aia del principe don Giovanni.
XXXII. Libro de las Profecías.
XXXIII. Lettera ai re Cattolici.
XXXIV. Lettera al Papa Alessandro VI.
XXXV. Lettera a Niccolò Oderigo.
XXXVI. Memoriale per figlio Diego.
XXXVII. Lettera ai signori del Canco de San Giorgio.
XXXVIII. Lettera al Padre Gorricio.
XXXIX. Lettera al Padre Gorricio.
XXXX. Lettera al Padre Gorricio.
XXXXI. Relazione del quarto viaggio di C. Colombo.
XXXXII. Da una lettera all’Ovando.
XXXXIII. Lettera all’Ovando.
XXXXIIII. Ordine di pagamento a favore di Diego Rodriguez.
XXXXV. Ordine di pagamento á favore di Rodrigo Vizcayno.
XXXXVI. Ordine di pagamento a favore di Diego de Salcedo.
XXXXVII. Lettera al figlio Diego.
XXXXVIII. Lettera al figlio Diego.
XXXXIX. Lettera al figlio Diego.
L. Lettera al figlio Diego.
LI. Lettera al figlio Diego.
LII. Lettera al figlio Diego.
LIII. Lettera a Niccolò Oderigo.
LIV. Lettera al figlio Diego.
LV. Lettera al P. Gorricio.
LVI. Lettera al figlio Diego.
LVII. Lettera al figlio Diego.
LVIII. Lettera al figlio Diego.
LIX. Frammento di lettera a re Ferdinando.
LX. Frammento di lettera a re Ferdinando.
LXI. Da un memoriale per re Ferdinando.
LXII. Da una lettera a Diego de Deza.
LXIII. Da una lettera ai re Filippo e Giovanna.