Cuentos de Fray Mocho

Part 14

Chapter 144,154 wordsPublic domain

--¡Dejat'e macaniar, hermano...! ¿Cres que si yo m'enojao, ha sido por tal pavada, ni qu'he dentrao en política llevao por la mamadera?... ¡No, che...! A mí me pasó algo pior que sufrir una redota... Fuí tratao como alversario y me pegaron de atrás los mismos que yo servía... ¿Te acordás de Catalina, la hijita de aquella parda que tenía un taller de plancha casi pegao a mi cuarto...? ¡Bueno!... Yo le tuve a esa muchacha una lai y un'afición, que si mucho me apurás no se me ha'cabao tuavía... qu'era linda, che y como me l'iba metiendo en l'alma, despacito y poco a poco... porque de miedo e perderla no me animaba ni a'blarla y dejaba que los hechos fuesen hablando por mí, como dice la milonga... Se me hacía que s'iba desvanecer aquel encanto tan grande que me venía desd'ella, el día que descubriese qu'era toda mi codicia... ¿Y sabés lo que pasó?...

--¿Cómo no?... ¿No fué una que se alzó con el sargento Ferraira?

--¡Qué se v'alzar, che...! El sargento aprovechó la ocasión de que yo estaba ocupao con las cuestiones del clú y el domingo'e la elección, mientras yo'staba en el atrio cumpliendo con mi deber y la mam'abía salido a entregar una ropita, vino y nos la rató... ¡Mire que caminamos pa ver de quitarselá, antes de que fuera tarde!... ¡Lo vimos al comisario, al juez de paz y hast'al mismo dotor Vigüela, que tanto se me ofreció cuando le di mi boleta... y nada! ¡Todo fué al ñudo...! A los dos meses se apareció la muchacha diciendo que venía'e Belgrano, la pobrecita... y yo, che, de miedo que me convenciera ¿sabés? por que la quería pa bien, alc'el vuelo y juré no dentrar más en política pa sostener a canallas de la clase de Ferraira, qu'en vez d'esponer el cuero cuando llega la ocasión le ratan a uno la novia y se la largan doblada pa que si uno es medio sonso cargue con la responsabilidad...

--Bueno, hermano... pero no porque un sargento le haiga hech'una porquería, v'a renegar de su patria. Yo siento que haigás pensao d'este modo tan luego en esta ocasión, porque tengo la seguridá de qu'en el comité se v'a crer lo que te dije... que te has pasao a mitrista.

--¿Y por qué se ha'e crer en macana semejante, dina de un viejo hablador como era el Amarillo?

--¡Ahí tenés...! Como aura la política de los mitristas es de que no haiga iscrición y vos con tu conduta vas a tirar pa ese lao...

--¡Maldita sea la casta del tal Amarillo y la hora en que reventó sin que yo supiera esto...! ¡Trompeta!... Pa que no se diga que la baba d'ese viejo me ha llegao a salpicar... te v'y'acompañar... pero, ya sabés, por esta, por esta cruz ¿ves? ésta es la última ocasión en que yo pis'en un atrio...

--¡No jurés, hermano... no jurés...! Mirá que aquí, en esta tierra, no se puede hacer programa en materia eletoral y arriejás ser zanagoria pensando ser verdulero...

NOBLEZA DEL PAGO

--Lo encontré al tío viejo en su rancho y comenzamos así la conferencia... ¡Atendé!

--¿Usté no lé la vida social de los diarios, mi tío?

--¿Yo?... ¡Poco sé ler, che!... Nunca he sido aficionao a la letura y aura, con los años, mucho menos... Lo que me gustaba'antes ¿sabés?... cuando recién me pobl'en La Colorada, era ver las figuras del Correo de Ultramar, que solía trair cosas lindas. Entonces me conocí casi todos los reyes y sus familias y también vi unas cabras que diz que servían pa lecheras y unos yuyos rarísimos, que comían carne...

--¡Bueno... mire!... Como aura los diarios han puesto de moda que las familias bien, desciendan de condes o de marqueses o de personas de quienes se haig'hablao en la antigüedá, nosotros necesitamos en casa saber algo de los viejos... Y yo venía por eso... A preguntarle lo que usté supiese d'ellos...

--¡Ah!... ¡D'eso sé bastante, che!...

--¡Qué suerte!... Bien decía yo a Mauricia qu'era imposible que usté no supiese alguna cosa...

--Pues bueno fuera que no... ¡Si ha'bido gente de quien se haig'hablao es de la nuestra...! Mucho habrá sido calumnia... Pero algo ha de haber habido de verdá... ¿no te parece?

--¡Ya lo creo!... Y después... tenga en cuenta lo qu'es la envidia de la plebe contra los nobles...

--Yo no sé, che, si eran nobles, pero sé que les caian y que con algunos hasta tuvo que ver l'autoridá, como le pasó a tu tío Ramón, que al fin se quedó en la calle, y a tu tía Robustiana, mal casada con un inglés que tenía el finao mi padre de puestero y que lo pilló cerdiandolé las yeguas a medias con el juez de paz...

--¡Bueno!... ¿Pero de dónd'era nuestro abuelo paterno...? El que nos dió el apellido de García...

--És'era santiagueñ'o cordobés... Hombre bueno y de acción, según decía mi padre...

--¿Y nuestra'buela de dónd'era...?

--¡Vay'a saber uno...! De por ahí... del campo no más...

--¿Pero no dicen qu'era vasca española...?

--¡Tal vez... pero lo dudo! ¡Más bien tirab'a pampa o a correntina por l'habla... Si era bosalísima!... El viejo parece que se juntó con ella cuando andaba'e picador de carros, p'allá, pa la cost'el Salao, que fué de an'de comenzó a internarse pa l'Azul...

--¿Y de dónde sacó su apellido de Barroso, entonces?

--¿Y qué se yo...? Quizás del charc'o del jagüel en que lavaba sus pilchas... A ella, antes, la conocían en el pago por doña Pepa la mocha, porqu'era del rancho e Los Mochos, como le llamaban a la estancia'el viejo, que casi nadie sabía que fuese tal García...

--¿Los Mochos?... Parece algo así como los Medichi... Sería lindo que resultásemos también como los Demarchi.

--¡Y me contó lo siguiente, qu'es toda nuestra ejecutoria, Mauricia!

--Cuando el finao mi padre, qu'era hombre gaucho pero bien intencionao, se alzó con mama, qu'era jovencita y codiciada en el pago, ganó campo afuera y fué a levantar su rancho casi entre los mismos toldos de un indio capitanejo, que decían las malas lenguas que venía a ser su cuñao... Y ahí vinieron, medio a lo cimarrón, hasta que un buen día los indios se fueron, corridos por los cristianos que empezaban a poblarse y cayó a Los Mochos un señor de Buenos Aires, que diz que había comprao los campos y venía a recorrerlos... ¡Claro!... Habló con mi padre una noche que se quedó en el rancho y a la cuenta le gustó la gente, porque antes de despedirse le dijo:

--¿Quiere quedarse aquí mi amigo...? Yo le doy mil vacas pa que las cuide al tercio... y pa que corra con el campo...

--¡Cómo no, señor...! ¡Ya lo creo!

--¡Bueno!... Entonces... ¡vea!... Le v'y a dar dos mil vacas al tercio y los mochos a medias...

--¿Los mochos a medias...? ¡No diga, señor!

--¡Sí, señor! Los mochos no serán muchos... pero pa empezar...

--¡Qué no han de ser, señor...! ¡Si es una fortuna...! Vea señor... ¿ust'es amigo'el gobierno...?

--¡Cómo no...! ¡El gobernador es mi primo y el ministro es mi cuñao... conque, figuresé!

--¡Qué me dice!... ¿Y el comandante militar de aquí no será también pariente?...

--No... pero es amigo y además lo puedo hacer recomendar por la gente de arriba...

Y así pasaron tres años hasta que un día el patrón volvió a su campo y se halló con una fortuna... Dicen que estaban sentaos cerca del rancho para ver desfilar los rodeos con toda comodidá:

--¡Amigo! ¿Sabe qu'esto ha'ndao lindo?... Novillada flor... ¡Y qué torada!

--¡Y, cómo no, señor!... Éstas son las cuatro mil del tercio...

--¿Cuatro mil, eh? ¿Y aquella polvareda que se ve allá?

--Son los mochos, señor...

--¿Los mochos?... ¡No puede ser, hombre!

--Sí, señor... Parecen muchos pero no son tantos... Apenas habrá unos catorce mil...

--¿Catorce mil?... Pero no puede ser, che... ¡Has d'estar borracho!... ¡Si estoy viend'un mont'e guampas!...

--As' es, señor... Gracias a su recomendación el comandante ha cerrao los ojos y yo no he dejao ternero en el vecindario que no haiga llevao la marca...

--¡Jesús!... ¡Dios mío!... ¿Pero qu'es esto?...

Y el hombre se persignaba viendo desfilar el vacaje y mirando la guampería'e los mochos, que relumbraban. ¡Claro!... Liquidaron la sociedá, pero el viejo se quedó con ocho mil vaquitas, compró campo y s'hizo hombre... ¿Ves?... Ése's el origen de la fortuna e los García tan mentada y la gente'l pago, sabiendo la historia y d'envidiosa... le chantó el apodo al viejo...

--¡Ave María, mi tío!... ¿Es decir que de nobles no nos quedan ni las ganas?...

--¡Yo no he dicho eso!... ¡Conform'el viejo le cerró el lazo al terneraje orejano... cierrenselón ustedes al primer apellido que les guste y... hagansén los chanchos rengos... como tantos!

UNA CURA POR EL AGUA

--La familia ha pedido su detención, porque dice que anda con intención de suicidarse... Lo agarré junto a la parada catorce y s'hizo el que compraba unos duraznos cuando me vió aparecer acompañao de su hijito, que me lo enseñó...

--¡Son macanas de familia, hombre!... Se necesita no tener qué hacer y no conocer a mi gente... pa ocuparse en hacerle caso...

--¡Bueno!... ¿Cómo se llama y a dónde vive?

--¿Y pa qué quiere saberlo...? No le digo que todo es una macana...

--Yo tengo que llevarlo, amigo... como quiera que sea no más... y no lo v'y a llevar así... en seco... pa qu'el comisario me pregunte si h'estao dormido u si lo h'encontrao en la vereda como perro que ha perdido el domicilio...

--Y a mi qué m'importa... Lo que yo no quiero es que los diarios me agarren pa la chacota y más por una cuestión qu'en realidá no es cuestión... Yo soy persona conocida, che... y a'nque me vea con gorra e vasco, sepansén que me saludo con hombres de galera y que a veces sé ser suplente en l'aduana e Catalinas...

--¡Perfectamente, amigo...! ¡Le almito todo lo que quiera...! Per'usté comprende que me tiene que dar su nombre pa no cair a la comisaría como cualquier ene ene...

--¡Bueno...! Ponga Antonio Delgadillo...

--¿Delgadillo y con esa panza...? ¡Mire que v'a resultar una barbaridá, che... y se le van a rair en la oficina...! ¡No sabe lo que son los escribientes...! ¡En fin... allá se las haiga!... ¿No le parece, compañero?

--¡Claro...! Diga en la comisaría, siquiera par'ayudarlo... qu'el hombre no se resistió y que parece decente...

--¡Hij'una gran perra con la vieja chancha e doña Rosa...! ¡Vean! ¡si alguna vez esa vieja me agarr'atravesao y con una copa de más, tengan seguro que la cazo e la cabeza y de los pies y la convierto en acordeón...! ¡Saben lo qu'hizp anoche...! ¡Le dijo a mi mujer, qu'es sobrina d'ella y que anda con sangr'en el ojo porque no encuentro trabajo, que me había visto en la calle acompañao de una inglesa...! ¡Claro...! Una palabra saca a la otra y nos trenzamos de un modo que yo tuve que salirme a media noche con la ropa dentrecasa y enderezar pa los diques... ¿Ve?... Y d'eso es que ha resultao lo que aura m'está pasando y de que tengo seguro que mi mujer se arrepiente...

--Yo, conforme lo vi, ya pensé que usted no era hombre de suicidarse y que todo había de ser por cuestiones de familia...

--¿Qué no soy hombre de suicidarme...? ¡No crea!... ¡En un momento e rabia, soy capaz de cualquier cosa...? Anoche no más... cuando me senté sobr'el malecón y me puse a reflesionar sobre las chanchadas de la vida, pensé que quizás sería mejor que acabase de una vez y cuando más cavilaba me sentía más tentao... Conform'empezó a clariar me comencé a desvestir... pucha con la mañana linda... dije y me quedé mirando el sol que comenzaba a'somar pa'quel lao de la Colonia... Mi mujer se acordará d'este día mientras le dure la vida y cuando sepa que toditas son mentiras de la canalla e su tía, tal vez l'arrastre e las mechas y yo me vea vengao... Y ahí no más me zambullí...

--¡Entonces era verdá que salió pa suicidarse...!

--¡No crea...! El decir adiós no es dirse... Conforme me tocó l'agua, se me aplacaron los nervios y en vez de querer augarme me pegué uno d'esos baños que lo dejan como nuevo al hombre más aporriao... Y la verdá, amigo, lo que nadé un poco, se me despejó la cabeza y dentré a considerar que yo no tenía derecho p'abandonar a mis hijos en este trance tan fiero del vivir en la pobreza y m'empecé a tomar rabia, pensando qu'era más justo qu'en vez de matarme yo, que al fin le soy necesario a toda mi cachorrada, viera de darle un dijusto a la vieja doña Rosa por enredista... y por chancha!

--¡Ya lo creo...! Pero tenga cuidao amigo y que no se le vay'adir la mano... Mire qu'engolosinao puede hacer una barbaridá...

--¡No crea...! ¡L'he dar lo que necesita sin almitirle rebaja... y si puedo hasta un bañito en el dique... con venia e l'autoridá!

ENTRE RENTISTAS...

Yo no alquilo, che, sino muy ligadito... Tres meses adelantaos y garantía personal a satisfacción y no hay tutía... Eso de gente bien y personas distinguidas... ¡pa los pavos! No se hace puchero con pergaminos... ¿no te parece?

--Si yo hago igual, che... pero a veces se atraviesan cosas qu'embroman y no tenés más que dejarte cinchar... Fijate sinó lo que me pasó con la propiedá'e la calle Lavalle, en que se metió el dotor Fritanga y me partió como a queso... ¿quién lo iba a decir?...

--¡Pero cualquiera... che!... Si la cosa s'estaba cayendo'e madura... ¿Creés que nadies t'iba'lquilar semejante atorradero por doscientos pesos con intención de pagarlos?... Es preciso ne dejars'enceguecer por la codicia, y saber con claridá lo que vale cada finca... ¿Pa qué cargar la romana sabiendo que se ha'e romper? El rentista ha'e ser como el hombre'e mundo cuando trata con mujeres... ¡No ha'e pedir sino lo que pueden darle...! No te debés olvidar, hijo, me solía decir mi padre, que la codicia en negocios es como la glotonería... El día menos pensao te deja mostrando el sebo!...

--¡Pues yo caí com'un chorlito!... Y... a propósito... ¿vos conocés un italiano corredor que se llama Bellagamba?... Uno bajito, medio tuerto, que siempre anda como estornudando pero que no estornuda nada.

--¡Buena persona!... Es amigo mío... Si vieras qué modo'e tocar la flauta el de ese corredor, che!... Mirá... Es agarrar su instrumento y comenzar a sentir vos como que te alzan del pelo...

--No digo d'eso, che... digo p'al pago... Me anda por alquilar...

--¡Ah!... D'eso no sé... pero atento a que somos como chanchos te haré un cuentito ¿sabés? y vos sacá la consecuencia si conseguís atar cabos... A mí no me gusta desacreditar y menos a Bellagamba qu'es persona de mi aprecio... Ya sabés que yo no soy sino hombre de afetos y que poco me ha gustado andar metiéndome en canalladas ni difamando a la gente...

--Dejat'e bordoneos, hermano... Ya sabés que secreto qu'echás en mí es como si se cayese al río... ¡No lo pescás ni con ré!...

--El hombr'es bueno ¿sabés? pero juega y a veces la falt'alpiste y d'eso es que le dimana...

--¡Ah! ¡Ah!... ¿Conque juega, no?... ¡Mirá qué ganga!... ¡Bueno!... ¿Y cuál es el cuento?

--Vez pasada vivía con su familia en la call'e Chile y me llevó pa mostrarme su colección de orquídeas--porqu'es coleccionista--y cuando pasamos por junto d'unas gallinas que andaban en el fondo, noté que los animalitos conforme me miraban se tiraban al suelo y juntaban las patitas... ¡Claro!... Me llamó l'atención la cosa y se lo hice notar, contestándome con la mayor frescura... ¿A qué no sabés qué?...--Mire, me dijo, es que lo han tomao por empresario'e mudanzas y como están acostumbradas a que las aten pa trasportarlas, cada vez que cambiamos de casa, ya se l'echan no más... Por el hilo podés sacar el ovillo, si la cosa t'interesa... pero, ya sabés... yo no desacredito a nadies y menos a mis amigos...

POLÍTICA CASERA

--Y ¿quién es tu padre, che... pa venir a jujar de mi conduta nada menos qu'en asuntos de política?... ¡Mirá!... Te v'y a dar un consejo pa que se lo trasmitás... ¡pero como cosa tuya!...

--¡Si tata, che, no tiene opinión!... Me ha dicho solamente lo que oyó en el almacén...

--Mejor sería qu'estuvies'en su trabajo, pa tener siquiera vainte pesos cuando su hija se los pide... Tu padre, que al fin no es más que un triste remendero media lengua, s'enllena la boca con sus paisanos, diciendo que su hija Catalina es nada menos que la mujer de don Calisto Viñales, pero conforme te refalás con un pedido cualquiera te saca el cuerpo y te deja que te rompás el bautismo... ¡Y vení a contarme a mí del cariño de tu padre!

--Pero, mirá, Calisto... Tata tiene muchos gastos... Los muchachos se le han alzao y no quieren trabajar...

--¡Música!... Yo no soy gringo como él ¿sabés? pero así, en criollo no más, le adivino los albitrios y no es quién pa ganarmelá cortao... ¿Por qué no te dió los pesitos en vez de venirte con l'agachada de si m'iba pa La Plata o de si m'ib'a quedar?... Convencete, che... Tu padr'es más chancho e lo que parece y gasta jarabe'e pico, como qu'es cosa barata...

--¡Pobre tata!... Se asustó cuando le dijeron que cambiabas de partido y ya está la explicación...

--¡Cómo no!... ¡Clarita!... Y quién lo puede haber dicho que cambeo de partido, vamos a ver, si no son otros como él? ¿Y quiénes son ellos pa venir con dinidá y con firmeza e caráter cuando por cinco centavos te bailan la tarantela y lo hacen hasta con yapa?... ¡Qué no embromen!... ¡Mirá! ¿Sabés lo que hay en todo esto?... Te lo v'y a decir en secreto, pa que lo desparramés más pronto con ayuda de tu familia qu'es toda tan inocente... P'allá p'al mes de setiembre, m'hizo llamar un amigo y me pidió mi concurso p'al partido casarista, diciendomé, entre otras cosas, que yo no había de andar solo, pues estaba por el hombre la gente de más valer de todita la provincia... ¡Figuráte la bolada, che!... ¡Claro! Mordí el freno... ¿Te acordás de unos cien pesos nuevitos conque te alumbré una tarde?... ¡Bueno! Eran d'eso... Y después no hubo más cera y nos pedían el concurso, así no más, por vergüenza... diciendo de que seríamos el dique p'atajar la corrución y de que algún día la historia se ocuparía de nosotros... Como pa historias y diques andaba la muchachada, che... ¡Claro!... ¡Ni pisamos los atrios, y los ugartistas agarraron el soquete y salieron como alma que lleva el diablo!... ¿Te crés que los casaristas nos quedamos a esperar que nos llovies'el puchero?... ¡Pues no!... Comenzaron a'garrar p'al lao de los vencedores y a meterse bajo l'ala de los amigos probaos y como yo me topé con Ciríaco el santiagueño, con quien siempre fuimos yunta, le conté mi desventura y él me dijo que yo no era sino víctima de mi propia fe y me largó cinco pesos...

--¡Eso es amigo!... ¿Lo ves?...

--¡Ya lo creo qu'es amigo! Es'es de los que no se despintan, che... y saben lo qu'es andar en la mala... ¡Bueno! Y aquí me tenés, comprometido con él p'acompañarlo al infierno... si es que allí le dan un calce... Y aura comparame esta conduta con la que oservá mi suegro y decime con franqueza si tiene perdón de Dios...

--¿Y dónde están esos cinco... con que tanto cacariás?

--Querés que te dé los cinco... y no has sido ni capaz d'encontrar en tu familia quien nos dé ni un vaso de agua... ¡Afilate!... Ustedes son gringos, che... y entiendansén como puedan, porque lo qu'es con mi plata no se van a dir a Italia... ¡Y ya lo sabés!... Si querés ver estos cincos y tomarle el olor... andá enseñale a tu padre cómo deben ser los suegros... y convidalo a un acuerdo sobre la bas'e los vainte... ¡Que afloje si quiere hablar... como hacen los ugartistas!

CONFIDENCIAS

--Tu padre no cre nada, che, sinó que sos sonso... ¡Y la gracia es que hasta yo me voy convenciendo de lo mismo!... ¡Mire que se necesita ser pavo pa preferir andar de atorrante a estar en la estancia cómodamente, trabajando en tus cosas y dandolé gusto al viejo, que lo que quiere es tu bien y nada más... ¡qué diablos!... A qué demonios te has ido a meter en puebladas, exponiéndote a que te dejen seco de un palo?... ¿Qué te va ni qué te viene en que Roca lo achure a Pellegrini ayudao por don Bartolo, o en que don Bartolo lo estire a Roca, o en que los tres se hagan tiras dejando güérfano al país, aunque sea por diez minutos?... ¿Acaso vos vas a ser el tutor?...

--Dejat'e macanas Santiago y no te metás en lo que no entendés ni entenderá mi padre tampoco... ¿Qué saben ustedes, pobres bichos, de ciertas cosas que ni sospechan que existen?... Ustedes han nacido pa comer a gusto, che, pa trabajar a sus anchas, pa vivir sin pensar ni sentir, esperando que los negocios vayan delante y que Dios les dé salud... Los dos son viejísimos, che, aunque no lo echen de ver y yo sería un loco si me metiese a convencerlos... Decime... ¿Vos jugarías plat'a mis manos si me vieras trair un mancarrón de la estancia, cuidarlo como a potrillo y anotarlo p'al premio grande?...

--¡Che... che... che! ¡Al fin veo la pata de que rengueás!... Vos estás enamorao com'un pichicho y sos romántico y te has llegao a convencer de que sos el único en el mundo que sabe lo qu'es querer... ¿Pa qué te ponés colorao?... No seas pipiolo, hombre, y cantá claro... ¡Mirá!... Yo soy tu tío, pero soy muy macho, che... y aunque vos lo dudés tengo más música en l'alma de la que tal vez necesito... con alguna semillita que se te ha de hacer carozo... ¡A ver, desembuchá!... Te has de estar atorando.

--¡No arrugués que no hay quien planche!... P'cha que sos diablo... ¿Por qué no te metés a divino?...

--Mirá, chiquilín... Esto va en serio... Es una macana lo que hacés de alzarte contra tu padre y resistir su mandao... ¿Cres que por eso va a ser más grande tu amor ni tampoco el que te tengan?...

--¡Pero si todo es una locura, Santiago!... Si yo mismo ni sé lo que ando queriendo!... Figuráte que estoy enamorao.... así... como se dice... de un sueño... Si ella no sabe nada...

--¿Pero por qué no se lo decís?... ¡Mirá!... En estas cosas hay que ser prácticos, che, y lo primero es lo primero...

--¡La facilidá!... Si yo lo único que hago es irme frente a su casa para verla cuando sale y no me animo ni a seguirla! ¡Si cuando la veo, che, hasta las piernas me flaquean y... ¡que me caiga muerto si miento!... hasta me dan ganas de irme por miedo de que vaya a conocerme el juego y se me ría en las narices...

--¿No digas?... ¿Pero vos no sos sonso, entonces, sino sonso y medio?... ¿De qué nido te habrás caído, sobrino?...

--¿Y qué querés, Santiago?... Así es la cosa... Y por eso no me animaba a decirte... ¿Ves?... Aura resulta que no m'entendés y que te burlás de mí y me vas a echar al medio...

--¡No, hombre!... Dejat'e macanas... Si yo sé lo qué es cantar sin tener quien acompañe... Mirá... A tus años se le perdona a cualquiera que pegue un tropezón y se rompa cualquier cosa... pero a la mía... ¿qué me decís? ¡Y si vieras cómo ando yo, che!... Ni veo, ni oigo, y el día menos pensao hago una barbaridá... ¡Te garanto que vos estás a dos dedos de hallarte con una tía qu'es una divinidá!... ¡Casi, casi, estoy por decirte que serás sobrino'el cielo, che!... Bueno, pues... y aura que ya nos hemos entendido, escuchá lo que te digo... ¡No te metás en política y adelante con los faroles!...

--¡Qué política ni qué diablos, che!... Pero... te crés que teniendo como tengo un jardín dentro'el alma, me v'y a ocupar en ir a cavar sepulturas... y... decime... ¿le ves aura que me puedo ir a la estancia y dejar así, mis asuntos, para atender los del viejo?...

--Mirá, m'hijito... Entr'el corazón y el bolsillo cabe una conciliación... ¡No muñequiés!... El sistema ya está viejo y no hay que hacerse boliar cuando uno anda en libertá!

LA ECONOMÍA ES LA MADRE DE LA RIQUEZA

Era en aquellos tiempos del Buenos Aires pendenciero y levantisco, en que crudos y cocidos y pandilleros y chupandinos ensagrentaban las calles a cada triquitraque y en que no había ciudadano por modesto que fuese, que no creyera que los destinos de la patria los llevaba cada cual en la punta de su cuchillo.