Part 9
Para precisar el nombre indígena de las islas del Archipiélago antillano hemos consultado, además del Mapa mundi de Juan de la Cosa y las relaciones de los cronistas de Indias, la carta náutica de Diego de Ribero (1529); la del Atlas universal de Guillermo Le Testu (1555); la que lleva la obra de Antonio de Herrera (1730); los mapas modernos de las Antillas de Hachette y Cª, Grosselin-Delamarche, Garnier Hermanos, Espasa y Cª, el que acompaña al trabajo de A. Bernad: “Le Monde à l’époque des grandes découvertes”, y el derrotero del primer viaje del Almirante, según don Patricio Montojo. De algunas islas no hemos podido haber el nombre indo-antillano, pero compilamos en el siguiente cuadro el de la mayor parte:
NOMBRE INDÍGENA. │ NOMBRE ACTUAL. ──────────────────────────────────┼──────────────────────────────────── Guanahaní. (San Salvador)[297] │Watling island. Ojuná. (Sta. M.ª de la Concepción)│Rum Cay. Yumaí. (Fernandina) │Cat island. Xaomatí. (Isabela) │Long island. Yucayu │Pequeña Abaco. Siguatío │Grande Abaco. Guanimá │Eleuthera. Bahamá │Bahama. Biminí │Beminí. Habacoa │Bary. Mayaguaná │Marijuana. Xamaná │Samaná. Yabaque │Acklin. Babeque │Grande Inagua. ──────────────────────────────────┼──────────────────────────────────── Qüamá │Islas Turcas. Anamá │ „ ──────────────────────────────────┼──────────────────────────────────── Caisimón │Islas Caicas. Cuba. (Juana)[298] │Cuba. Maya │Región occid. de Cuba. Guanaja. (S. J. Evangelista) │Isla de Pinos. ──────────────────────────────────┼──────────────────────────────────── Haytí. (Toda la isla) │Repúblicas de S. Domingo y de Haytí. Bojío. (Región septentrional) │ „ Quisqueya. (Región Oriental) │ „ ──────────────────────────────────┼──────────────────────────────────── Guanabo │Gonaive Adamanay │Saona. Boriquén │Puerto-Rico. Amoná │Mona. Siqueo. (Cicheo) │Desecheo. Bieque │Viequez. Xaymaca │Jamaica. Ay-ay │Santa Cruz[299]. Sabá │Saba. Sibuqueira │Guadalupe. Ocamanirí │Redonda. Matininó │Martinica. Cayrí │Domínica. Carí │Trinidad. Cubagua │Isla de Perlas. Guaiquerí │Margarita. Oribá │Oruba. Curisao. (Isla de gigantes) │Curazao.
La cuestión puerto ó bahía
Se ha hecho hincapié en la frase de Alvarez Chanca: “En un puerto de esta isla (Boriquén) estovimos dos días”; y exijiendo estricto rigorismo en la acepción del vocablo, y considerando de carácter oficial la carta del médico sevillano, se afirma[300] que,
“Al decir el doctor _puerto_, el lector debe entender que se le habla de una porción de mar entre algunas tierras que la resguardan del empuje de las olas y de los vientos, con una entrada, que se llama boca ó boquete. Esto tiene derecho á entender y no que se le hable en un galimatías en que por puerto deba entenderse ensenada, rada ó embocadura de río.—Mayagüez es todo menos puerto. Culebrinas no es más que desembocadura de un río.”
Creemos, por el contrario, que la palabra PUERTO, usada por el doctor Chanca, no debe tomarse con el rigorismo técnico que exije el señor presbítero de Guayanilla. Y vamos á probarlo. Se supone que Chanca tomó el vocablo directamente del Almirante, á quien acompañaba en la nao capitana; pues bien, Colón no usaba con la precisión que exije el padre Nazario la palabra PUERTO, y no por ignorancia náutica, sino por falta del detenido estudio necesario para clasificar debidamente el surgidero, que por vez primera hacia uso de él. Por eso le vemos llamar PUERTO á la ensenada YAMANIQUE[301] en Cuba, y dar igual denominación á la bahía de San Nicolás en la Española[302]. Llama ANGLA á la ensenada de PUERTO MARGOT[303], y puerto á la BAHÍA DE ACUL[304], y golfo á la bahía de Manzanillo[305], y angla grande á BAHÍA ESCOCESA[306]; y por este estilo pudiéramos multiplicar las citas.
Don Pedro Tomás de Córdova en sus informes[307] como Secretario de Gobierno, y siguiendo las latitudes y longitudes geográficas del mapa de don Antonio Cordero, piloto de la Real Armada, hablando de la banda occidental de la isla, dice: “En este intérvalo de costa está la ensenada del Boquerón, el puerto Real de Cabo-rojo, el fondeadero de Mayagüez y la ensenada de Añasco”. Y corriéndose al noroeste, dice: “Y en este espacio se halla el fondeadero de la Aguadilla, el que forma una grande ensenada que puede servir á cualquiera embarcación y ofrece mucha facilidad para hacer aguada.”
Don Fernando Colón no usa, como Chanca, la palabra PUERTO para designar el lugar de fondeadero en los mares de Puerto-Rico, sino CANAL, é igual denominación le aplica á la bahía de Cádiz. Muñoz dice, en una CALA[308]; y Las Casas, Herrera, Iñigo Abbad y Washington Irving anotan, en una BAHÍA.
Basta echar una ojeada por un diccionario marítimo[309] para convencerse de lo fácil que es usar indistintamente algunos de estos vocablos, muchas veces casi sinónimos, y lo ilógico por ende de exigir el rigorismo técnico, aun en los mismos papeles del gran marino genovés, cuando tales surgideros eran visitados por la armada por vez primera, y eran múltiples las atenciones del Almirante, que conducía por mares desconocidos una gran flota con un nutrido cuerpo de colonización, para detenerse á consignar en el cuaderno de bitácora, con exactitud náutica, el vocablo que le correspondía al inexplorado fondeadero, careciendo, además, de los datos geográficos necesarios para precisar la roturación de los anclajes.
Aguada y Aguadilla.
Estos pueblos están asentados en la comarca marítima, que forma la bella herradura comprendida EN EL ÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTAL de Puerto-Rico. Y consideramos esta región como la correspondiente á la frase usada por Pedro Mártir de Anglería, y dictada indudablemente por el hábil piloto Antonio de Torres, porque sin recorrer TODA la banda occidental de la isla no hubiera podido el precavido marino usar el calificativo de ser el ÚLTIMO ÁNGULO de la costa del oeste. Aseveración comprobada después por los geógrafos[310], aunque ya para aquella época también, en la carta de marear de Juan de la Cosa se percibe marcado ese ángulo occidental con bastante exactitud. Por otra parte, el piloto Torres, que asesoró á Mártir de Anglería, volvió, al retornar á España con las doce naves, á recorrer el derrotero traído por Colón en su segunda empresa; y por mucho tiempo se estuvo usando esta vía al navegar por el mar de las Antillas.
Causa extrañeza á los contendientes opositores á nuestra opinión, que el Almirante, dirigiendo su armada por la costa meridional de Boriquén, recorriese además, toda la banda del oeste de la misma isla. Y por eso, pregunta el padre Nazario: “¿á qué había de ir Colón á la costa occidental de San Juan?”[311] Hay que tener en cuenta, que al iniciar el gran Navegante el bojeo de las Antillas en Dominica, el rumbo preferido, en general, fué en dirección noroeste; pero siempre que algún accidente le obligaba á una caída de sotavento rectificaba después su derrotero, cogiendo primero el rumbo franco al norte para volver luégo á fijarlo al noroeste. Así le vemos llevarlo á efecto, especialmente, cuando la arribada forzosa á Santa Cruz, yendo á recalar á Virgen Gorda. Por lo tanto, habiéndole obligado el archipiélago Las Vírgenes á derribar al suroeste, y terminada la dificultad al voltejear los Morillos de Cabo-rojo, lógico era, siguiendo la marcha establecida, corrigiese el rumbo navegando al norte, y después avistado el cabo de San Francisco y singlando el crucero por mares tranquilas, y necesitando agua para su numerosa flota de colonización[312], se acercara á tierra y echara el ancla en una bahía, cuyo aspecto le convidaba y retenía con encantadores atractivos.
Estudiando este punto del viaje del Almirante, dice acertadamente el general de Marina don Patricio Montojo:[313]
“Después de haberse aguantado al pairo ó con poca vela, durante la noche del 17—fiel á las precauciones que entonces, más que ahora, debía tomar un experimentado marino cerca de tierra desconocida—fué Colón voltejeando todo el día 18 y, bien entrado el 19 de noviembre, montó la punta de _San Francisco_ para fondear en las inmediaciones del _Culebrinas_, donde hizo su _aguada_.”
Razonando el “Diario Popular,” de Mayagüez[314] sobre la frase de Pedro Mártir de Anglería, respecto á que la armada de Cristóbal Colón dió anclaje en el ÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTAL de Puerto-Rico, dice:
“Este, realmente, sería el único argumento sólido que podría presentarse en favor de Aguada, si las palabras de Pedro Mártir estuviesen consignadas en la carta del doctor Chanca, testigo presencial de los hechos que se relatan. Pero la indicación de aquel escritor no está confirmada por ninguno de los que después se han ocupado de las cosas de América, único modo como podrían tener apariencia de validez á los ojos de la crítica imparcial.”
Esta concesión del escritor de la ciudad del oeste queda satisfecha, en lo que pide en el último extremo del párrafo citado, con una simple ojeada á la carta náutica de Juan de la Cosa; admirando, desde luego, en la figurilla delineada que corresponde á Boriquén, aquel último ángulo occidental, algo exagerado por el cartógrafo en la latitud con relación á punta de Aguilas; pero digno de admiración por lo bien que se destaca la amplia rada en tan pequeño grabado. La Cosa trazó con mano hábil, y por vez primera, y en miniatura, la herradura que hemos dicho limitan los cabos San Francisco y Boriquén, y en cuyas costas radican las poblaciones de Aguada y Aguadilla.
Sin embargo, no basta lo expuesto, que justifica ya, como una verdad incontrovertible, la tesis que sustentamos, á pesar de la frase de William Prescott, en que asevera, que los que no se han ocupado nunca en investigaciones históricas apenas pueden formarse idea de lo débiles que son los fundamentos sobre los cuales es necesario construir la mayor parte de las narraciones. En derrota, pues, los adversarios, han querido atrincherarse en la duda, presentando la objeción, de cuál sería ese último ángulo occidental de Puerto-Rico, á que se refiere Pedro Mártir de Anglería en sus Décadas.
Como don Salvador Brau con sobria frase y robusta argumentación[315] desvanece esa nebulosidad, hacemos nuestras sus palabras. Dice el sagaz y circunspecto investigador:
“La isla de Puerto-Rico afecta topográficamente la figura de un paralelógramo irregular. Los dos ángulos orientales se comprenden en las _Cabezas de San Juan_ al nordeste, y el cabo de _Malapascua_ al sureste, y los dos occidentales se determinan por el cabo _Rojo_ al _suroeste_ y la punta _Boriquén_ al noroeste.—En una derrota que se inicia por _Malapascua_, y mantiene su trayectoria de este á oeste, hasta el cabo _Rojo_, y de aquí ha de enderezar el rumbo al norte, recorriendo el canal llamado hoy de Santo-Domingo en solicitud de Samaná, ¿cuál ha de considerarse el _último ángulo occidental_ de Puerto-Rico sino la punta _Boriquén_?
¿Está situado Mayagüez en ese ángulo? No: Mayagüez no ocupa ángulo alguno en nuestras costas; la orientación de su ensenada es franca al oeste, y su emplazamiento ocupa el centro de la costa occidental. En el último ángulo se encuentra la rada comprendida entre el cabo de _San Francisco_ y la punta _Boriquén_, rada que abarca dos poblaciones: _Aguada_, la tercera de la isla por su antigüedad y _Aguadilla_, segregada modernamente de la primera.”
El padre Nazario, estudiando[316] ese ÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTAL de que habla Pedro Mártir de Anglería, asevera que “debe ser el formado por las líneas de las costas meridional y occidental de la Isla, contándose en la distancia media entre el Cabo Rojo y el Cabo Aguilas”. Y no pudiendo meter la gran flota del Descubridor en la ensenada de BOQUERÓN por ser contrario á la tesis que sustenta se va á Roma por todo y asegura[317]:
“Es imposible desconocer que los dos desembarcos, el de Chanca y el de Pedro Mártir fueron en el mismo costeo por la banda meridional; que el referido por éste se localizó en el extremo occidental de la costa meridional: luego el _primer_ fondeo referido por Chanca se verificó al oriente del _segundo_; luego Colón, por primera vez, arribó á un puerto de la costa Sud.”
Esta manera de discurrir, á pesar de la dialéctica, no es batirse en retirada sino á la desbandada. Con aceptar una arribada á Mayagüez y otra á Aguada tendríamos cuatro anclajes y todos en paz; pero surgiría un nuevo conflicto ¿dónde fué que estuvo el crucero los dos días?
Y según los comisionados, licenciado Santa Clara y presbítero Ponce de León[318] á Aguada arribó el capitán Juan Ponce, por vez primera, al verificar su empresa de conquistar y poblar el Boriquén en 1508. Cuando en 1510 le fué imposible á Cristóbal de Sotomayor levantar un poblado en las cercanías de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, se replegó, atravesando la cordillera de montañas de Añasco, á inmediaciones de Aguada y fundó á Sotomayor, que destruyeron los indios en el levantamiento general de 1511. Aguada se llamó la nueva aldehuela de 1585, hoy villa, siendo sus habitantes moradores de aquel poblado ó costa y vecinos de San Germán, como los de Arecibo en 1616 eran todavía moradores de la ribera del Arecibo y vecinos de la Capital.
Esto, en lo que tiene relación con los VISITADORES, veamos ahora cómo estaban situados los VISITADOS.—Refiere don Fernando Colón[319] que la armada del Almirante, terminado el costeo del archipiélago Las Vírgenes,
“aportó á la isla que llamó San Juan Bautista, que los indios llaman _Boriquén_, y surgió con la armada en una canal de ella á Occidente, donde pescaron muchos peces, algunos como los nuestros, y vieron halcones[320] y parras silvestres[321] y más hacia Levante fueron unos cristianos á ciertas casas de indios, que según su costumbre estaban bien fabricadas, las cuales tenían la plaza y la salida hasta el mar, y la calle muy larga, con torres de caña á ambas partes, y lo alto estaba tegido con bellísimas labores de plantas y yerbas, como están en Valencia los jardines, y lo último hacia el mar era un tablado en que cabían diez ó doce personas, alto y bien labrado.”
De la narración del hijo del Almirante, que concuerda con la de Pedro Mártir de Anglería, se desprende que en la costa boriqueña, á donde aterró Cristóbal Colón y sus compañeros en el segundo viaje, existía un poblado de indios, los cuales huyeron atemorizados á sus bosques al sentir la presencia de los extraños visitantes. Hemos dicho que esa arribada ó desembarco tuvo efecto en el último ángulo occidental de la isla; y en esa herradura marítima desembocan varios ríos, entre ellos el Culebrinas. Y según otras investigaciones históricas[322] tenemos, que á orillas del Culebrinas, junto al mar, tenía el régulo Aymamón su villajo; ranchería, que según la descripción de don Fernando, recuerda las visitadas por Livingstone á orillas del Zambesis y las descritas por Stanley al explorar los territorios centrales del Continente africano.
Vése, pues, que uniendo todos estos datos, esparcidos en los antiguos cronicones de América, que hablan de la isla de San Juan ó del Boriquén, se forma el hilo de Ariadna necesario para salir del laberinto de dudas y vacilaciones, en que han caído algunos escritores puertorriqueños por seguir á los historiadores ó compiladores modernos como Navarrete, ó, lo que es peor aún, á los escritores extranjeros que no siempre han bebido en las verdaderas fuentes históricas de Indias.
MAYAGÜEZ.
Los escritores de la ciudad del Oeste en el DIARIO POPULAR[323] de aquella ciudad recaban para su pueblo el honor y la gloria de la primera visita del gran marino genovés, fundándose en que la ensenada de Mayagüez está orientada Á PONIENTE como narran los cronistas estaba el surgidero electo por el Almirante al tocar y dar anclaje en Boriquén, y que Aguada, está emplazada al noroeste.
Chanca no fija hacia donde quedaba el fondeadero. Mártir de Anglería prefija el último ángulo occidental de la Isla y Juan de la Cosa lo traza con bastante exactitud en su mapa mundi. Don Fernando Colón anota, en una canal á Occidente, y Las Casas, Herrera y Fray Iñigo consignan al poniente.
El tomar la frase Á PONIENTE, como argumento en favor de los derechos que trata de defender Mayagüez, es en buena discusión una sutileza. Y queda desvanecida, desde luego con esta cita del cronista Oviedo, tomada de su Historia general de Indias:
“Y en la _misma costa de Poniente_ hay otros ríos así como el Aguada é Culebrinas, entre los cuales estuvo ya un pueblo llamado Sotomayor.”
Vése, pues, que los cronistas tomaban por Á PONIENTE, toda la parte occidental, ó el lado de la puesta del sol, sin precisar un cuarto más ó menos al sur ó al norte.
Quien primero interpoló á Mayagüez, en el derrotero seguido por Colón en su segundo viaje, fué don Martín Fernández de Navarrete al glosar la Carta de Diego Alvarez Chanca al Cabildo de Sevilla. Don José Julián de Acosta, al comentar la obra de Fray Iñigo Abbad, prescindió de la opinión del antiguo historiador de Puerto-Rico y siguió los trabajos del académico don Martín, efectuados en 1825. Y Vizcarrondo y Janer en sus COMPENDIOS siguieron á Acosta.
Otto Neussel, en nuestros días, no ha hecho más que calcar los errores de Navarrete respecto á la segunda empresa de Colón. En la conferencia dada en la Sociedad geográfica de Madrid—8 de Marzo de 1892—prueba el conferenciante, haciendo un estudio del primer viaje del Almirante, estar á la altura de los conocimientos modernos en algunos puntos, pero no en otros; se decide por WATLING como la verdadera GUANAHANÍ de los indios ó SAN SALVADOR del Almirante; y elige á JIBARA[324] como el puerto de recalada en Cuba, desechando á NIPE[325] PUERTO DEL PADRE[326] y las MÚCARAS[327]. Pero al presentarnos un mapa con las “derrotas que siguió Cristóbal Colón en sus cuatro viajes para descubrir el Nuevo Mundo, según los manuscritos de Fray Bartolomé de las Casas”[328], claudica y tropieza en el primer viaje, no tocando en RUM CAY y CONCEPCIÓN; no costeando el noroeste de CAT ISLANG; y recorriendo el suroeste, en vez del nordeste, de XAOMETO. Y en el segundo viaje, no tocando en ANTIGUA; no explorando el archipiélago LAS VÍRGENES; recalando en MAYAGÜEZ; y llamando á la isla BURENQUÉN. Y también presenta otras equivocaciones de bulto al delinear los otros viajes seguidos por el Almirante en el mar de las Antillas. No merece, pues, el señor Otto Neussel ser citado como una autoridad en la cuestión que se debate, porque su estudio de referencia revela que sus investigaciones han sido muy superficiales, respecto á la segunda empresa del Navegante; habiendo profundizado únicamente algunos puntos del primer viaje; pues, hasta en el viaje del Almirante que hemos llamado INTERCOLONIAL ó PARCIAL, mete la flotilla entre las islas de Saona y Santo Domingo, cuando tan sólo se refugió la escuadrilla de Colón á la entrada del canal de Saona. Este hecho histórico queda comprobado con dar una ojeada al mapa de Juan de la Cosa, que une la pequeña isla á la grande y no traza el canal de Saona.
Existiendo en la ensenada de Mayagüez una serie de bajos, que dificulta el anclaje en aquel puerto y expone las naves á zozobrar, por lo que se necesita de práctico hábil para tomar surgidero, dice el DIARIO POPULAR: “¿existirían esos bajos de arena y sus arrecifes, hace 400 años, tales como hoy existen?”
Este argumento es del mismo género que el de la frase Á PONIENTE, una vacilación, una sutileza, batirse en retirada. Aquí ya se prescinde de cronistas y cartógrafos y se entra en suposiciones.
Cuvier[329] hablando de los LITÓFITOS dice que en la zona tórrida sus troncos pétreos se entrelazan formando rocas y arrecifes, y elevándose hasta flor de agua, cierran la entrada de los puertos y tienden lazos terribles á los navegantes. Conocido es el trabajo de estos obreros del mar; pero como observa el doctor Hoefer[330], estudiando los Viajes de Kotzebue de 1815–1818, el desarrollo de los bancos madrepóricos es en general extremadamente lento. Y el ilustre Dana[331] estima el crecimiento de estas masas, por término medio, en tres milímetros anuales. Esto sin contar que los políperos se alejan de los sitios marinos á donde tributa al mar una corriente de agua dulce. Puerto-Rico se compone de un núcleo de carácter granítico, rodeado de terrenos de transición, calcáreos y pirógenos. Y así como las pequeñas islas volcánicas, que se extienden desde Trinidad hasta las Vírgenes, constituyen el último período de los anales físicos del Archipiélago antillano, las masas calcáreas corresponden á períodos más antiguos y prolongados (período terciario). De manera que á excepción del limo arrojado en el puerto por el río Yagüez y esparcido por las marejadas del Oeste, las escolleras y accidentada costa occidental de la Isla y, por lo tanto, la de Mayagüez, así como el submarino piso donde acumulan los políperos su lento trabajo de rocas madrepóricas, son muy anteriores, y CON MUCHO TIEMPO, á la época en que Colón avistó á Boriquén; cuyos aborígenes se encontraban en el estado de sociedad correspondiente á la época de la piedra pulimentada (período contemporáneo).
Ahora bien, el lugar en que radica Mayagüez debe haber sido en pasados tiempos lugar pantanoso ó encharcado, y sin condiciones para establecer un caserío, ateniéndonos á la etimología del vocablo y al estado actual de aquellas costas. No dicen los cronistas, que en aquel sitio hubiera ranchería alguna de indígenas, y por otra parte nos aseveran que el cacique URAYOÁN, el señor de YAGÜECA, vivía á las márgenes del río GUAORABO (río de Añasco), en cuyas aguas se hizo el experimento de la mortalidad de los españoles con el infeliz Salcedo. Lo que prueba que el cacique de la comarca mayagüezana era el régulo URAYOÁN, y que éste no vivía en la costa, sino internado, y probablemente en las cercanías del lugar donde el teniente de Ponce de León, don Luis de Añasco, fundó la aldehuela, que andando el tiempo había de llevar su nombre, y que dista más de una legua del mar[332].
Militan, pues, en contra de la tesis sustentada por los escritores de la ciudad del Oeste, las malas condiciones comarcanas de aquella región, la etimología del vocablo, la carencia de cacique propio, y el no asignar los cronistas ya citados ranchería alguna indígena en la playa mayagüezana.
Además, si en ella hubiera existido esa pintoresca aldehuela, descrita por don Fernando Colón, ¿cómo no replegarse á sus cercanías don Cristóbal de Sotomayor al levantarse el poblado de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, dada la proximidad de Mayagüez? Por el contrario, los pobladores levantan desilusionados sus viviendas, atraviesan las serranías con múltiples trabajos y van á fundar el nuevo poblado en las inmediaciones de Aguada. Y en estos contornos, á la desembocadura del Culebrinas, nos dice la historia estaba el aduar ó ranchería del cacique AYMAMÓN.
Algunos escritores modernos han opinado, que MAYAGÜEZ fué el nombre de un cacique; pero no descansa esta suposición en ningún cronista. En cambio Oviedo[333] dice: