Part 10
“En la mesma costa de Poniente están _Mayagüex_ é _Corigüex_, ríos, é más adelante está la punta que llaman el _Cabo roxo_”.
Oviedo, el más antiguo cronista de Indias, considera, pues, que el vocablo MAYAGÜEZ estaba aplicado á un río, de donde pasó á la comarca que hoy le lleva. Pudiera también del río haber pasado á un jefe indio, y algunos ejemplos podríamos presentar tomados de las crónicas indígenas; pero, en el presente caso, no lo dicen los antiguos escritores, como han tenido, por otra parte, la particularidad de señalarlo cuando ha ocurrido tener un mismo nombre el río y el cacique.
Respecto á escribir el nombre Mayagüez con X al final, hoy transformada en Z, hay que tener en cuenta que los colonizadores habían introducido la corruptela en muchos vocablos indígenas, por lo cual los escritores de aquella época usaron indistintamente las letras X, J, S, Y, Z. Así escribieron COROJ, COROX, COROSO y COROZO, así como JAGUA, YAGUA, XAGUA y SAGUA. Y otras veces sustituían el nombre indio por una palabra castellana. El mismo Oviedo habla de AGUADA y CULEBRINAS, sin citar los vocablos indígenas que fueron reemplazados por estas voces genuinamente españolas.
Escribiendo sobre el río MAYAGUEX de Oviedo, Juan de Laet (1640) y Navarrete (1825) cambian la X por S y anotan MAYAGUES, y Torres Vargas (1646), hablando del mismo río cambia la X en Z y escribe MAYAGÜEZ, cuya ortografía ha prevalecido.
La manía de querer representar con las solas veinte y cuatro letras del alfabeto romano los sonidos extranjeros, que no correspondían á ellos, ha ocasionado estas confusiones, que hoy tocamos de cerca, especialmente con los nombres góticos, árabes é indios. Aún tenemos en nuestros días quien dice MADRIZ por Madrid (de Majerit). La palabra GODOS lleva la D en sustitución á la TH. Los godos llamaban á su país GOTHS LAND, esto es, TIERRA DE GODOS. Los griegos y los romanos la denominaron GOTHIA, que significa lo mismo, y que nosotros pronunciamos GOCIA. La TH, en los nombres de estas gentes, se pronunciaba por los latinos como DZ, al modo de THETA griega ó TH de los ingleses, los cuales todavía escriben y pronuncian GOTHS. Nosotros conservamos la D original y decimos GODOS, pero no olvidamos la Z y las transformamos en C en GOCIA, y pronunciamos fuerte en GOTIA, en GÓTICO, y en GETA, que se tiene por otra desinencia del mismo nombre[334]. Y lo mismo ha sucedido al confundir la G con la H; por ejemplo, GERMANIA y HERMANO tienen un mismo origen. Las tribus al norte de los Alpes llamaban HERRMANN al que capitaneaba las tropas; de HERR, jefe, cabeza; y MANN, hombre, es decir, el HOMBRE JEFE. Los romanos, que combatían esas tribus, tomaron el vocablo de los labios de sus enemigos, y transformándolo en GERMANOS, lo aplicaron á aquellos pueblos teutónicos que trataban de avasallar; y por derivación, el de GERMANIA á todo el país. Y decían: UNIDOS COMO LOS HERMANOS; son HERMANS. Y en lenguaje figurado, SUNT FRATES; de donde las voces, HERMANOS, GERMANOS, COFRADES.
Y como ha pasado con los vocablos árabes y godos, ha acontecido con los indo-antillanos.—Tenemos en una Carta del licenciado Alonso de Zuazo á Mr. de Chievres (1518) estas interesantísimas palabras:
“de manera que, como muchos de estos indios estaban acostumbrados á los aires de su tierra y á beber agua de _jagüey_, que así llaman la balsa de agua llovediza é otras aguas gruesas.”
En la Relación testimoniada del asiento que se ha tomado con el capitán Francisco de Barrionuevo para ir á la paz y quietud de los indios de la sierra del Bahoruco en el distrito de la Audiencia de Santo-Domingo, año de 1533, se lee:
“é por lo que por esperiencia se ha visto en la dicha guerra, que la mucha gente no ha hecho provecho, antes no se han podido sustentar por no haber agua en las dichas sierras, é cuando la hallan en algunos _yagüeyes_, si hay para diez personas no hay para los demás.”
Como GÜEZ no es raíz en el lenguaje indo-antillano, y GÜEY si lo es; y como los escritores del siglo XVI y XVII, siguiendo los giros latinos, escribían las palabras indistintamente con J ó con Y, al igual que confundían la Q con la C y con la CH, tenemos el vocablo indio JAGÜEY, evolucionado por pronunciación y escritura en YAGÜEY, y después en YAGÜEX, YAGÜES y YAGÜEZ.
La sílaba inicial de Ma-yaguey, es radical en la lengua indígena y le consideramos las acepciones de GRANDE, ABUNDANCIA y también LLANO ó LLANURA. Y así la encontramos, entrañando la idea de GRANDE, en
Ma-cao Gran punta al este de Santo Domingo, y el llano que ocupa el actual Humacao en Puerto-Pico.
Ma-mey Fruta y árbol grandes.
Ma-cana Grueso bastón de madera, que blandía el indio como arma.
Ma-natí Gran pez.
Ma-natuabón El gran río de Manatí; uno de los principales de la isla de Puerto-Rico.
Ma-boa Árbol silvestre de Cuba.
Ma-buya Entre los siboneyes el gran espíritu maligno.
Ma-cagua Árbol grande de Cuba.
Ma-ja La culebra más grande de Cuba, que crece basta cinco varas.
Ma-naca Una de las especies de palmeras.
Llevando en sí la idea de ABUNDANCIA encontramos la raíz MA en las voces indo-antillas:
Ma-jagua Arbusto que crece pródigamente formando boscaje.
Ma-najú Planta silvestre generalizada.
Ma-nade Palma indígena abundante.
Ma-isí El actual maíz, cuyo grano se acopiaba en gran cantidad.
Ma-cabí Pez de muchas espinas.
Ma-ya Planta exuberante, que se utiliza para limitar cercados y praderías.
Ma-nigua Las malezas abundantes.
Implicando la idea de LLANO hallamos la sílaba inicial MA en
Ma-gua Vasta llanura dominicana, que los españoles llamaron Vega-Real.
Ma-rién Departamento de Haytí, del cual era soberano Guacanagarí, el cacique amigo de Colón.
Ma-guana Territorio donde el régulo Caonabó tenía su gran cacicazgo.
Ma-nacua Comarca de la parte occidental dominicana.
Ma-nicarao Llano de Cuba, cuyos indios adjudicó Velázquez á Hernán Cortés, después de la conquista de aquella isla.
Ma-unabo Comarca puertorriqueña.
Ma-ricao Comarca puertorriqueña.
Pudiéramos multiplicar las citas para confirmar el análisis filológico que hacemos de la radical MA.
Ahora bien, la raíz GÜEY indica AGUA; y por eso la vemos en las palabras asignadas á las plantas MAGÜEY, DONGÜEY, MARUNGÜEY, plantas muy ricas en jugos ó que crecen en lugares húmedos. La palabra JÜEY es corrupción de GÜEY, y está aplicada al cangrejo de lugares pantanosos. En Cuba se conserva el vocablo CAMAGÜEY aplicado á una comarca de aquella Isla abundante en aguas, y en Santo Domingo perdura la voz HIGÜEY, nombre del antiguo cacicazgo que comprendía los ríos Ozama, Yamasá, Guabanimo, Quiabón, Yuma, Yabacoa, Anamuya y otros.
La partícula GÜEY entraña una aglutinación, que se deshace en GUA Í, que equivale á EL AGUA.—GUA, en el lenguaje indo-antillano, ya hemos dicho que corresponde al artículo EL, así como en otras lenguas americanas tiene distinta significación[335].
La raíz Í, equivaliendo á AGUA, la encontramos aún en el idioma guaraní, y transformada en UNU, INÍ, WENÍ, ONÍ, NÍ, significando siempre AGUA, en diferentes naciones americanas[336]. En la lengua guaraní, PARA equivale á MAR; de donde, PARAÍ, agua de mar; ÍAYÍ, gota de agua; ÍASA, cántaro de agua; ÍABÚ, ruido de agua; ÍYUQUÍ, agua salada[337].
Por lo tanto el vocablo MAYAGÜEZ, corrupción de MAYAGÜEY y MAJAGÜEY, es equivalente á GRAN CHARCA DE AGUA, ABUNDANCIA DE AGUA ó LLANURA ANEGADA.
No existe, pues, ni en la Filología, ni en la Geología, ni en la Historia conservada por los cronistas de Indias, ni en el mapa más antiguo del Archipiélago antillano, punto de apoyo alguno para concederle á la playa mayagüezana el honor de la primera visita del Almirante; visita, que indicó por vez primera, don Martín Fernández Navarrete como efectuada en Mayagüez, al glosar equivocadamente la Carta de Diego Alvarez Chanca al Cabildo de Sevilla.
GUAYANILLA.
El presbítero Nazario y Cancel, en su reciente obra publicada, emite el pensamiento de haber sido el puerto de Guayanilla el lugar de fondeadero de las diez y siete naves del Almirante, al arribar á Boriquén en la segunda expedición al Nuevo Mundo. Ningún autor le ha precedido en esta investigación, y el estudioso sacerdote consagra su libro, por completo, al sostenimiento de esta original opinión.
Al señor párroco de Guayanilla le ha sido necesario reformar la marcha de la flota de Colón por entre las Antillas menores, y suprimir la arribada á las islas Antigua y Santa Cruz, para llevar, en determinado día, las carabelas del gran Ligur al lugar de surgidero que se proponía. En el trascurso de este libro, y en las anotaciones á la carta de Diego Alvarez Chanca, hemos combatido este parecer del ilustrado presbítero, que así como no ha querido admitir en el estudio del derrotero del Almirante más cronista que el médico sevillano, en cuanto á trabajos históricos de aquella época ha fiado demasiado en la enciclopédica obra “Viajeros modernos.”
El puerto de Guayanilla une las ondas de su seno á las del mar Caribe por un estrecho boquete formado por las puntas BARRACO y PUNTILLA. ¿Es lógico aceptar, ni por un momento, siquiera, que el previsor marino metiera por un BOQUETE de mar las diez y siete naves, cinco de ellas de gran cabida, sin un fin preconcebido, y cuando le apremiaba el tiempo? ¿No son conocidas de todos las precauciones con que penetró en el puerto de Navidad? Y á pesar de la ansiedad que tenía en saber cómo se encontraban los 39 españoles del fortín, ¿no pernoctó á la entrada del canal y empleó todo el siguiente día en llegar al seno del puerto? La pérdida de la Santa María, en el primer viaje, le obligaba á ser más previsor aún en el segundo, que no llevaba tres ligeras carabelas, sino toda una flota de colonización. Es indudable, pues, que el crucero corrió la banda meridional de Puerto-Rico bien alejado de tierra por temor á los escollos y restingas, y favorecido por el viento alisio del Este navegó en popa toda la costa Sur el día 17, se mantuvo al pairo durante la noche, y en el subsiguiente día remontó las aguas turbulentas de los Morrillos, para ir á echar el ancla, el 19, en el último ángulo occidental de la isla.
El padre Nazario fija la residencia de Agueybana (Guaybaná), cacique principal de Boriquén, en el puerto de Guayanilla[338], para hacer concordar la arribada del gran marino genovés á aquel surgidero con el hallazgo de una ranchería de indios en condiciones de aldehuela, como rezan los cronicones. No se debe confundir el lugar de la costa donde se dió la primera batalla entre españoles é indios con el sitio donde radicaba el aduar del Cacique. La ranchería del régulo Guaybaná estaba, según se deduce de las crónicas de Oviedo[339], á una legua del río CAUYO (Yauco) y ningún cronista manifiesta estuviese en dicho puerto de Guayanilla, lo cual es una afirmación gratuita. Don Cristóbal de Sotomayor, acompañado de cuatro españoles y el LENGUA Juan González, estaba en el poblejo de Guaybaná[340] revistando seguramente sus ENCOMENDADOS y las siembras—pues el cacique principal de la isla, con muchos de su tribu, correspondían en encomienda al hijo de la condesa de Caminán—cuando tuvo lugar el levantamiento general de los indígenas contra los españoles y la triste muerte de Sotomayor, á las márgenes del río Yauco. Poco tiempo después, á la desembocadura de este río tuvieron el primer encuentro las fuerzas de Juan Ponce de León con las de los sublevados[341].
La aldehuela de Guaybaná no estaba, pues, en el puerto de Guayanilla, y probablemente radicaría en lugar alejado de la playa y cerca de la serranía, dada la facilidad con que el intérprete González, herido y maltrecho, pudo ganar las estribaciones de la montaña central, cruzarla y llegar al COA (Toa) donde había una estancia del Rey, siendo portador de la mala nueva de la muerte de don Cristóbal de Sotomayor.
El padre Nazario hace arribar también al poblador Juan Ponce de León á la costa Sur y practicar el desembarco por el puerto de Guayanilla cuando vino el intrépido leonés á la conquista del Boriquén.—El que Oviedo diga que llegó el capitán del Higüey á lugar donde SEÑOREABA Agueybana no es fijar la RESIDENCIA del primer cacique boriqueño en el sitio de surgidero de Juan Ponce. También dice el mismo cronista, que la armada de Colón llegó, en la Española, á Puerto Real, donde SEÑOREABA el cacique Guacanagarí, y sabemos que este régulo no RESIDÍA en aquel sitio, y sí tenía bajo su dominio al cacique, de segundo orden, que vivía en Puerto Real. En iguales condiciones estaba AYMAMÓN, que tenía su ranchería en las márgenes del Culebrinas y cercanías de la Aguada, en cuya comarca señoreaba Guaybaná, cacique principal de la isla. De aquí ha nacido la confusión de algunos escritores, situando la residencia de Guaybaná en distintos puntos de la Isla. La arribada de Juan Ponce de León al puerto de la Aguada está suficientemente probada por las crónicas del Br. Santa Clara. Además, es inverosímil hacer partir el carabelón, en que venía Juan Ponce con indios prácticos, desde el puerto viejo del Higüey, en Santo Domingo, con rumbo al sur de Boriquén para llevarlo á sufrir las terribles ondulaciones de los peligrosos Morrillos de Cabo-rojo y en contra de las corrientes marítimas del Canal, pudiendo navegar por aguas del noroeste de Puerto-Rico, más tranquilas y más fáciles para arribar á la próxima costa boriqueña: máxime, llevando indios prácticos á bordo y conociendo Ponce de León las buenas condiciones del puerto de Aguada desde el segundo viaje del Almirante.
El padre Nazario asevera[342] que la aldehuela del régulo Guaybaná se llamaba GUAYDÍA; afirmación, que no descansa en el testimonio de ningún cronista. La historia no nos conserva el nombre indígena del poblado del cacique principal del Boriquén. En una carta[343] existente en la Colección de Muñoz, se describe lo ocurrido en la sublevación general de los indígenas, en 1511, cuando Guarionex entregó á sangre y fuego el pueblo de Sotomayor, junto á Aguada. Escribe el Rey de los sucesos y parece ha aplicado á Aguada, llamándola Guaydía, los acontecimientos pasados en el inmediato villajo de Sotomayor.
El padre Iñigo Abbad aplica resueltamente la palabra GUAYDÍA á Aguada: lo cual, no deja de ser aventurado, aunque hay alguna similitud en los vocablos; tal vez, error de escritura en el primero[344]. Creemos que los cronicones de los antiguos escritores de Indias hay que tomarlos tales como están y no como quisiéramos que estuviesen. La palabra Guaydía aparece tan sólo en una carta del Monarca, y los hechos enlazados con esa palabra corresponden claramente al trágico fin del poblado de Sotomayor. Hay que aceptar error de escritura, si queremos enlazar el nombre con los sucesos conservados por el más antiguo cronista de Indias; pero, si deseamos ser fuertes y lógicos en nuestras deducciones, debemos dejar, entonces, las cosas tales como están, sin aplicar el vocablo á Aguada y menos á Guayanilla.
También el presbítero Nazario considera á GUAYDÍA como el primer pueblo de cristianos habido en la isla de San Juan, y fundado por el mismo capitán poblador Juan Ponce en 1506; mas, sin aducir testimoniales históricos ni prehistóricos, pues las antroglifitas[345] ó esculturas humanas del tiempo de los indios, que posee dicho señor, sólo prueban que donde se hallaron, ó en sus alrededores, hubo una población indígena correspondiente á la edad de la piedra, y nada más.
El primer cronista de las Indias, don Fernando González de Oviedo, que residió muchísimos años en la ciudad de Santo Domingo y fué amigo del conquistador de Boriquén Juan Ponce de León, y también del arcabucero Juan de León, matador de Guaybaná, nos dice[346]:
“Capítulo III.—Que tracta del primero pueblo de chripstianos que ovo en la isla de Boriquén ó Sanct Johan, é porque se mudó á donde se hiço después.—En el tiempo que Johan Ponçe gobernaba la isla de Sanct Johan, hiço el primero pueblo que los chripstianos tuvieron en aquella isla á la vanda del Norte, é púsole nombre de Caparra... El fundamento de la villa ó su principio fué el año de mill é quinientos nueve. Y estuvo aquella república ó villa en pié doçe años poco más ó menos, hasta que después se mudó á donde al presente está...”
De manera que el primer pueblo de españoles en Puerto-Rico, sin ningún género de dudas, fué Caparra, fundado en 1509 por el conquistador Juan Ponce de León.—El que los pocos castellanos, que vinieron en su compañía, á fines de 1508, quedaran de huéspedes del régulo Guaybaná hasta que retornara de Santo Domingo el capitán del Higüey, en 1509, no es constituir un pueblo.—Y pretender que Guaydía ha sido ese pueblo, y fundado en 1506 por el mismo Juan Ponce, es dejarse llevar de la fantasía, sin ningún dato fidedigno en que apoyarse. En 1506 estaba aún el capitán poblador de Boriquén en el cacicazgo haitiano del sublevado COTUBANAMÁ, desempeñando las funciones de pacificador de aquel sublevado departamento.
En 24 de Abril de 1505 hacía la Corona un asiento con Vicente Yañez Pinzón para venir á poblar la isla de Puerto-Rico[347], nombrándole el Rey capitán y corregidor de la isla, y teniendo que traer Pinzón los pobladores DENTRO DE UN AÑO. Este contrato ó capitulación no tuvo efecto, porque Vicente Yañez Pinzón prefirió seguir las huellas del gran Navegante, y en 1506, en lugar de venir á poblar el Boriquén, hizo su célebre viaje al continente americano, desde la isla de Guanajos, por la costa Yucatán, hasta Golfo Dulce, con objeto de encontrar un pase á la mar de Sur.
Hemos dicho, que Ponce de León estaba, para el año de 1506, en la guerra del Higüey. Y en efecto, terminada por fin la campaña, y habiendo obtenido el capitán Juan de Esquivel licencia del Comendador Ovando para retirarse á su casa y hacienda en la villa de Santiago, quedó Juan Ponce de León con la Tenencia de Gobernador de la provincia del Higüey, por haber sido el capitán de la gente armada de la ciudad de Santo Domingo que concurrió, bajo las órdenes de Esquivel, á someter á los caciques sublevados de aquella comarca. Entonces fué que el capitán Juan Ponce tuvo oportunidad de enterarse de las condiciones auríferas y de la abundancia de mantenimientos del Boriquén, porque los HIGÜEYANOS, atravesando el canal, mantenían comunicación diaria con los BORIQUEÑOS.
El comandante Ovando, que gobernaba en la Española, reconoció las ventajas que podría reportar la exploración de la vecina isla, y aprobó el proyecto de Ponce de León de hacer una expedición á San Juan, y le autorizó para que la ejecutase con algunos castellanos é indios prácticos. El capitán del Higüey se embarcó en un carabelón, con rumbo á Puerto-Rico, á fines de 1508.—No podemos, por consiguiente, aceptar la venida del conquistador y poblador Juan Ponce de León en 1506, como se pretende, por, entrañar manifiesto error cronológico.
El que se encuentren en los alrededores de Guayanilla los vestigios de una fundición, no prueban que Guaydía fuera el primer pueblo de españoles en la isla de San Juan, sino que esos restos de una fábrica de metales son los despojos de la explotación minera del antiguo San Germán de Solís (1528) ó de la Guadianilla de don Miguel del Toro (1512), aunque de ésta no dicen nada los cuadernos de fundiciones[348]; pero nunca de la primera fundición de la isla que se hizo el 26 de Octubre de 1510, por orden de Ponce de León, en la villa de Caparra, montando el quinto real á 2645 pesos. Al principio de la conquista de Boriquén se enviaba á la Española el oro que se recogía de las minas para verificar en Santo Domingo la fundición[349]. Y en Abril de 1510 pasó de fundidor á la isla de San Juan, Micer Gerón de Bruselas. Vemos, pues, á fines de 1510 llevándose á efecto en Caparra la primera fundición.—La de San Germán vino después, porque entrado el año 1511 hubo la sublevación general de los indios boriqueños, y visto el triste fin del villaje de Sotomayor, junto á Aguada, el poblador Juan Ponce de León regresó con su diezmada hueste á sus dominios de Caparra para darle impulso á la urbanización de la incipiente ciudad. Había dado cuenta á Santo Domingo del alzamiento de los indios y pedido refuerzos; por lo cual, repuesto del descalabro sufrido en el incendio de Sotomayor y cortado el vuelo de la sublevación con la muerte de los principales caciques, aunque no domeñados aún los indígenas, dispuso el capitán poblador que sus tenientes se situaran en puntos estratégicos para completar la pacificación. Y así el teniente don Miguel del Toro (1512) echó los cimientos de GUADIANILLA[350] en territorio del cacique Guaybaná al sur de la isla; y al oeste, el teniente don Luís de Añasco se situó en los dominios del turbulento Urayoán, señor de Yagüeca.
Para esta época fueron los disgustos entre el capitán poblador y los tenientes del Virrey. Y siendo Ponce de León, del partido opuesto al de los Colón, gestionaba en la Corte con la protección del Comendador Ovando el gobierno de la isla, independiente de la tutela de don Diego. Este, defendiendo sus prerrogativas, triunfó en el Consejo de Indias, y el Rey ordenó al conquistador entregase el Gobierno de San Juan á Díaz y Cerón, tenientes del hijo del Almirante.
Entonces se echaron los cimientos del primitivo San Germán á las márgenes de la desembocadura del río Guaorabo; el cual existía aún, según documentos oficiales, en 1520, y fué quemado y robado en 1527 por una flotillla francesa, que después de saquear el pueblo, hizo velas hacia la isla de la Mona.
Guadianilla sufrió también las vejaciones y piraterías de caribes y franceses, hasta que en 1528 don Francisco de Solís[351], con los restos de este pueblo y los despojos del San Germán saqueado por los franceses en 1527, fundó á Nueva Salamanca ó San Germán el nuevo en el puerto de Guayanilla.[352]
No se puede negar la existencia del San Germán de don Diego Colón, á orillas y boca del GUAORABO (río de Añasco) testimoniado por Oviedo, conocedor de los trámites de la colonización de Boriquén, confirmado por Herrera, y quedando aún vestigios de su fundación. El Rey en 23 de Febrero de 1512 ordenaba á Cerón y Díaz, tenientes del Virrey don Diego, tornasen á poblar el pueblo destruido (Sotomayor) en el alzamiento de los indios, y si no estaba en sitio acomodado para navegación y minas lo hicieran donde conviniera, y que se llamara San Germán como había dispuesto el hijo del Almirante.
En 1529 no había casa de piedra en San Germán, porque el licenciado La Gama, en su comunicación al Emperador, hacía referencia á San Germán el nuevo, fundado por Solís el año anterior; pero en el antiguo San Germán hubo CASA FORTALEZA, porque el Monarca lo había dispuesto en 19 de Octubre de 1514 significando “donde estén seguros nuestros caudales.” En la Nueva Salamanca se inició la fortaleza; pero no se llevó á término, y las depredaciones de los piratas franceses obligaron á los colonos á retirarse á la sierra[353], donde de 1555 á 1556 fundóse el actual San Germán, á las márgenes del río Guanajibo.