Part 14
Brau.—Ob. cit.
Nota 252:
Las Casas empezó á escribir de los asuntos de Indias en 1527.
Nota 253:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.
Nota 254:
Puerto-Rico (Nav.) Los indios se referían á las islas de Barlovento, ocupadas por los _caribes_.
Nota 255:
Puerto-Rico. (Nav.).
Nota 256:
Revista puertorriqueña: 19 de Noviembre de 1893.
Nota 257:
El Diario popular de Mayagüez; núm. del 19 de Noviembre de 1893, dedicado á conmemorar el Cuarto Centenario del descubrimiento de Puerto-Rico.—Citamos los dos periódicos porque encontrando los vocablos _Burinkem_ y _Burikem_, dados á luz en un mismo día y en diversos periódicos, ignoramos cuál es el verdadero del doctor Domínguez, y en cuál pecó el cajista á juicio del erudito escritor de la ciudad del Oeste.
Nota 258:
Téngase en cuenta, que antiguamente se escribía la _q_ ó la _ch_, indistintamente. En la obra de don Fernando Colón unas veces se lee _Borichén_ y otras _Boriquén_. Aunque haya error en la manera de escribir Anglería el nombre indígena de la isla de Puerto-Rico, ni interpola la _n_, ni la denomina _Carib_.
Nota 259:
En esta fecha fué que se dió á la estampa, por vez primera, el manuscrito del hijo del Almirante.
Nota 260:
Memorial al Cardenal Cisneros, por los Padres Priores de San Gerónimo, en Santo Domingo, á 20 de Enero de 1517.—Colección de documentos inéditos del Archivo de Indias.—Ni hay la intrusa _n_, ni llaman á la isla _Carib_.
Nota 261:
Gómara empezó á escribir su _Historia de las Indias_ en 1540, y la publicó en Zaragoza el año de 1552, habiendo sido traducida al latín, al francés y al italiano.
Nota 262:
Otto Neussel toma el vocablo tal como lo trae la carta de Chanca al nombrar por primera vez la isla de Puerto-Rico, y lo traslada al mapa que presenta para ilustrar _Los cuatro viajes de Colón_. También comete el error de signar á toda la Española _Bohío_.
Nota 263:
Periódicos citados.
Nota 264:
Barcia: Diccionario general etimológico de la lengua española.—1881.
Nota 265:
Jozón.—Ob. cit.
Nota 266:
Jozón.—Ob. cit.
Nota 267:
M. Max Müller—Leçons sur la science du langage.
Nota 268:
Max Muller.—La Stratification du langage.
Nota 269:
Mr. Julien Vinson, profesor de la Escuela de lenguas orientales vivas de París ha sostenido con brillantes datos que “el oeste y el norte de Europa fueron poblados en los tiempos prehistóricos por razas que hablaban lenguas que se refieren al tipo eúskaro.” Y el filólogo E. Sanchez Calvo—ob. cit.—esplica todo el origen etimológico de los nombres de los dioses de la Mitología por medio de estas dos palabras claves: _han_ y _ber_. Aquélla onomatopeya de la espiración, y ésta del hervor del agua, cuyo fenómeno al observarlo por vez primera la familia salvaje y contemplar atónita, que del fondo de la vasija llena de agua y aproximada al fuego salía, al poco rato, un rumor y luégo un ruido creciente, se aproximarían todos á admirar la nube de vapor y la multitud de burbujas agitándose y estallando. En el agua hirviente, que murmuraba _ber_, _ber_, _ber_, _ber_, creerían, los primeros que la observaron, que había un sér animado, un espíritu en movimiento.
Nota 270:
E. Alvarez Pérez.—Gramática filosófica é histórica-comparativa de la lengua castellana. 1893.
Nota 271:
Tomada de la edición que se hizo en Viena en la tipografía imperial y real de la Corte. 1868.
Nota 272:
Había una lengua general en todas las islas, excepción hecha de las islas ocupadas por los Caribes, que constituían otra raza con otros usos y costumbres, Colón tomó en San Salvador varios aborígenes y los retuvo para que le sirvieran de intérpretes. Estos se entendieron perfectamente con los naturales de la 2.ª, 3.ª y 4.ª isla. En Cuba el políglota Luís de Torres, en unión de Rodrigo de Jerez, llevaron una embajada al Cacique y creyéndose que habían llegado al reino del gran Kan le hablaron primero en hebreo, después en caldeo y por último en árabe, teniendo que apelar al intérprete de Guanahaní para que los asombrados siboneyes les entendieran. Por fin pasan á Haití, donde entran en fácil y amistosa correspondencia con los aborígenes, anotando el Almirante en Diciembre 22.—: “... tienen alguna diversidad de vocablos en nombres de cosas.”
Nota 273:
Las Casas reconoció en Haití, además de la lengua general, tres dialectos. En Jamayca se hablaba la lengua general de Cuba y Haití. Refiere Bernal Díaz del Castillo.—Ob. cit.—que al desembarcar con Juan de Grijalva en la isla de Cozumel “vino una india moza, de buen parecer, é comenzó á hablar la lengua de la isla de Jamaica... y como muchos de nuestros soldados é yo entendimos muy bien aquella lengua, que es la de Cuba, nos admiramos y le preguntamos cómo estaba allí”; y resultó que el naufragio de una canoa de pescadores de Jamayca la llevó á la isla de Cozumel.
Nota 274:
El padre Nazario opina—Ob. cit. pág. VIII. Prólogo—que los indios de Puerto-Rico, á quien él llama Carib, tenían una escritura más perfecta que la de México y el Perú.—No es posible comparar el lenguaje indo-antillano, correspondiente á tribus, que estaban en la edad de la piedra pulimentada, y cuyo mayor desarrollo de cultura tuvieran en la Española en la corte del régulo _Bohechio_, á unas lenguas como la azteca é inca, que tenían ya su escritura entre ideográfica y jeroglífica, y correspondientes á imperios con una civilización análoga á la asiria y caldea.—Fray Román Pane, heremita de la Orden de San Gerónimo, escribiendo sobre los _haitianos_, dice: “... pero como los indios no tienen escritura, ni letras, no pueden dar buena razón del modo que han sabido ésto (su origen) de sus antepasados, y así no conforman en lo que cuentan, ni aun se puede escribir con orden lo que refieren.”—En cambio los mexicanos fabricaban papel con los filamentos de las hojas del maguey, el cual machacaban en agua, y extraida la fibra, la unían por capas, como las hojas del _xiperus_ de Egipto. Y el arte de trasmitir los hechos, por medio de las pinturas jeroglíficas en este papel, y en pergamino ó lienzo, existía en el Anahuac antes de la llegada de los Aztecas. El mismo Cortés tuvo ocasión de apreciar estos trabajos: habiendo dicho á Moctezuma le indicase sobre la costa oriental un buen fondeadero para sus buques, mandó Moctezuma al momento se le trajese el mapa de toda la costa, desde el punto en donde hoy se eleva Veracruz hasta el río Guazacalco. Los Incas usaron los _quipos_ ó cordones gruesos como nudos, de los cuales pendían cordoncillos de diversos tamaños y colores, y de ellos se valieron para contar el tiempo y las cosas. El blanco significaba la guerra; el amarillo el oro, etc.
Nota 275:
La radical _bo_, _grande_, _señor_, está en contraposición, en el lenguaje indo-antillano, con la radical _bi_, _pequeño_; por ejemplo, _bibi_j_agua_, especie de hormiga; _bi_j_a_, la semilla del achiote, de la en cual hacía el indio una pasta para untarse la piel y defenderla de la picada de los mosquitos; _bi_j_irita_, pajarito de Cuba; _bieque_, tierra pequeña; _biminí_, pequeño lugar de agua, etc.—No debe confundirse la radical _bo_ con el sufijo _abon_, que lo encontramos en la terminación de muchos nombres de ríos, como Cayrabón, Manatuabón, Mucarabón, Taynabón y Usabón en Puerto-Rico; y Daynabón, Inabón, Macabón, Quiabón y otros en Santo Domingo. Algunos nombres de ríos han perdido la final _n_, como Gurabo y Guaorabo por Guarabón; Guanajibo por Guanajiabón, y otros han sufrido mayor evolución, como Bayamón por Guayabón, y Cañabón por Caynabón, etc.
Nota 276:
En asirio, señor es _belu_, en hebreo _ba’al_; en árabe _ba’l_. En persa, jefe es _bari_; en celta, _bren_; en galo, _brenno_; en bretón, _brenín_; en irlandés, _barn_; y en anglo-sajón, _beorn_. Derivados de la raíz _ber_, cuya forma arcáica se conserva mejor en el eúskano _bero_, que significa calor. “Dos palabras iguales al principio, viajando luégo cada una con su tribu, adquieren tan disfrazadas formas que es difícil reconocerlas por más que guarden siempre su raíz.”
Nota 277:
La _n_ entraña plural de _que_.
Nota 278:
Los indígenas llamaban á sus ídolos _Cemi_, evolución de _Guamí_, equivalente á _el que manda_, _el dueño_.
Nota 279:
En el Mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Raleigh, desde la isla de Trinidad hasta el bajo Orinoco, compilado de observaciones personales y del Atlas de Venezuela de Codazzi, por _Sir Robert Schombuck_, y cuyo mapa se encuentra en la obra de F. Michelena y Rojas: _Exploración oficial del Orinoco y Amazonas_ (1867), se le aplica el nombre de _Carí_ á la isla de Trinidad.
Nota 280:
Padre José Gumilla.—Las naciones de las riberas del Orinoco. 1745.
Nota 281:
Restrepo.—Ob. cit.
Nota 282:
Hemos usado la palabra _raza_ y no _pueblo_ ó _nación_, por que creemos que la tribu india de los _Guaycure_, en la costa occidental de la América del Norte, y de la cual se supone procedían los indígenas de las grandes Antillas, no pertenecía á la raza _caribe_, procedente del Continente Sur.—Está probada la existencia del hombre en el Nuevo Mundo desde los tiempos más remotos, encontrándose sus vestigios en las lejanas épocas del mammut, el mastodonte, el milodonte. el megaterio y otras especies de animales monstruosos; de lo cual resulta insostenible la teoría de que la raza americana se deriva de la mogólica. El problema, pues, del origen del indio americano está por resolver. Pero nosotros tomamos el Archipiélago antillano, para el estudio de sus habitantes, tal como le encontraron los conquistadores, y de sus propias crónicas se destacan las dos _razas_, con sus usos, costumbres, lenguajes y tipos humanos muy diversos.—Generalmente se acuerda hoy día mirar la especie humana como única; pero esto no impide reconocer, entre las diversas naciones que pueblan nuestro globo, diferencias numerosas más ó menos acentuadas, conformaciones hereditarias más ó menos permanentes. Se ha convenido en designar estas modificaciones particulares bajo el nombre de _razas_, y admitir así la variedad en la unidad. Estas razas, tan pronto se propagan por generación, tan pronto se combinan y se transforman por crecimiento. La idea de estas modificaciones es muy antigua. Moisés, y más tarde Eforo de Cumes, han dividido los hombres, el uno en tres razas, según los tres hijos de Noé, y el otro en cuatro, según los _cuatro puntos cardinales_. Linneo reconocía (1766) en su _Homo sapiens_, cuatro variedades. Blumenbach proponía cinco razas: caucásica, mogola, etiópica, americana y malaya. Dumeril seis, añadiendo la hiperbórea. Bory de Saint-Vincent, que distingue quince especies de hombres, reconoce razas y sub-razas. Cuvier y Moquin Tandon tres razas principales: blanca, amarilla y negra. Isidoro Geoffroy Saint-Hilaire analiza las razas humanas, tomando por punto de partida los cabellos lisos ó crespos, la nariz sobresaliente ó deprimida, la piel blanca, amarilla ó negra y las condiciones de talla, ojos y miembros.—Esta confusión de los sabios en sus clasificaciones ha hecho que algunos admitieran para América _una sola raza_, otros dos, la _colombiana_ y la _americana_, y por fin Morton en su _Crania americana_ ha notado las diferencias considerables, y ha ensayado _el primero_ una clasificación de las razas del Nuevo Mundo.
Nota 283:
Los indígenas le llamaron _Mímasipí_ (el padre de los torrentes). Merino (1666) escribió Messippí; Dablon (1671) Mississipí; Hennepin (1680) Meschonipí; Coxe (1698) Micissip; Charlevoix (1731) Mechaseba.
Nota 284:
Las islas Lucayas, de constitución madrepórica, son de más reciente creación que la isla de Cuba, constituida por rocas eruptivas antiguas.—En el Archipiélago antillano es digno de observación una banda de islas al norte, que empezando en San Bartolomé y San Martín continúa por las Vírgenes, Santa Cruz y Puerto-Rico hasta el nudo central de Santo Domingo donde se bifurca, yendo una de las ramas por el cabo Tiburón hasta Jamaica, y la otra pasando á Cuba por el cabo San Nicolás. Estas islas son todas constituidas por rocas eruptivas antiguas, acompañadas de depósitos sedimentarios de diversas edades, desde el terreno silicoso hasta los calcáreos conchíferos y madrepóricos de época reciente, que se continúan por los arrecifes más nuevos aún de las islas Lucayas. La banda del este tiene otro carácter: comprende una docena de pequeñas islas volcánicas, formando dos alineamientos, que vienen á cortarse en la Martinica bajo un ángulo muy obtuso, lo que da al conjunto el aspecto de una curva, cuya convexidad mira al Atlántico. Una segunda hilera de islas, colocadas con menos regularidad, casi exclusivamente compuestas del calcáreo moderno, y en el número de las cuales debe contarse la isla Trinidad, que marca la unión de las islas calcáreas al Continente sub-americano, y la Barbada, arrojada 60 millas de las otras, en pleno Atlántico, constituye una cadena exterior, que al primer golpe de vista parece no tener ninguna relación con la hilera anterior. Un examen atento demuestra, que estas dos cadenas se tocan, y que la isla de Guadalupe es el punto de encuentro. La Guadalupe es, en efecto, la única de estas islas, donde se encuentra una isla calcárea unida á una isla volcánica. Todas las que preceden de sur á norte, la Granada, San Vicente, Santa Lucía, Martinica, Domínica, son exclusivamente volcánicas, sin trazas importantes de depósitos calcáreos. Después de Guadalupe la cadena se desdobla y se continúa, de un lado por las islas volcánicas de San Cristóbal, Monserrat, Santa Cruz, con las Grandes Antillas, y del otro por las islas planas y calcáreas de Antigua, Nieves, etc., á las Lucayas y al continente de la Florida.—(Ch. Sainte-Claire de Deville. E. Rochefort).
Nota 285:
Ponce de León le llamó _La Florida_, por haberle descubierto el domingo de Resurrección ó de Pascua Florida.
Nota 286:
El antiguo nombre del Orinoco fué _Paragua_, que hoy lleva un afluente del _Caroní_, según Rojas. Cuando Ordaz cruzó el Orinoco en 1536, el río era conocido con el nombre de _Uríaparia_, llamándose así también uno de los caciques de la comarca. En la misma región conocieron el río con el nombre de _Urinuco_, y por corrupción, _Worenoque_, _Orinoco_.
Nota 287:
Hemos dicho en una Nota anterior, que al negar el señor Armas la antropofagia en los Caribes había ido contra los Cronistas y la lógica de los hechos. La Mitología y la Historia nos la presentan en los pueblos primitivos. Saturno, Tántalo, Thyeste, y Lycaón son, en la fábula mitológica, antropófagos como los Lestrigones y los Ciclopes. Y la Historia nos dice, que fueron caníbales, los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. La esclavitud, que hemos sostenido hasta ayer en nuestros ingenios con los pobres negros, era un canibalismo moral; pues bien, si nosotros hemos creído legal apropiarnos á nuestra satisfacción el beneficio del trabajo del esclavo, el salvaje, el caribe, creía ejercitar un derecho natural disponer de su prisionero, de su conquista, de su propiedad. A la vez, aguijoneado por el hambre en las islas pequeñas, sin rebaños ni animales, y escaso de vegetales, disponía como vencedor del fruto de su victoria, y no sólo celebraba su triunfo comiéndose, en ceremonia religiosa, algunos de sus prisioneros, sino que, como conocedor de la carestía de víveres en sus posesiones, guardaba los garzones para las épocas en que el hambre azotara sus comarcas. La vida del caribe, en la lucha por la existencia, se reducía á esta frase: matar ó ser matado; comer ó ser comido.—Los mexicanos habían reducido ya la antropofagia á festividad religiosa, era una atenuante del proceder caribe y un paso tardo á su desaparición, ya iniciada y acentuada en el Perú. Aquella infeliz víctima, tendida en el ara porfidiana y á la cual el cruento victimario, con silíceo cuchillo de obsidiana arrancaba el corazón, para llevarlo sangriento y humeante, á los labios del ídolo, esperando del terrible dios auspicios favorables, ¡cuánta similitud con el sacrificio de Ifigenia, la hija de Agamenón y de Clitemnesta, ante el altar de Diana en Aulide, para obtener del tremendo é irascible oráculo favorables auspicios en pro del jefe de los ejércitos griegos en la guerra de Troya! Sacrificio por sacrificio, entrambos obedecían á fanatismo religioso; pero eran, sin duda, el reflejo y la reminiscencia de tiempos antropofágios muy posteriores, y los últimos arranques instintivos de una época sanguinaria.
Nota 288:
Dice Pedro Mártir de Anglería.—Primera década, libro I, cap. III:—“Aunque usan saetas de caña muy agudas, caben, sin embargo, que les aprovechan poco para reprimir la violencia y furor de los caribes, pues confiesan todos los indígenas, que en la lucha diez caribes vencerían fácilmente á ciento de ellos.”
Nota 289:
D’Orbigny.—L’Homme américain. 1834.
Nota 290:
A. Rojas.—Los jeroglíficos venezolanos. 1876.
Nota 291:
El doctor Virchou en su _Clasificación antropológica de los pueblos salvajes antiguos y modernos de América_ (1888) demuestra con el estudio de cráneos indios precolombianos, que hay grandes diferencias entre las muchas razas salvajes que poblaron el Nuevo Mundo, bien patentes en la configuración de sus cráneos; pero sin precisar su antigüedad, ni cuáles pudieran ser sus procedencias genealógicas.
Nota 292:
Han dicho nuestros cronistas, y se repite como verídico, que los _boriqueños_ llamaron á los _caribes_ para defenderse de Juan Ponce de León.—Basta fijarse en la condición belicosa y feroz que tenían los caribes para no aceptar su presencia en el encuentro de la boca del río _Yauco_, ni en la derrota, al replegarse á _Yagüeca_, donde bastó un tiro de arcabuz aplicado á _Guaybaná_ para terminar la campaña. Vendrían á auxiliar á los de Boriquén los naturales de la isla Mona, muy poblada para aquella época; pero es ilógico inmiscuir entre ellos á los caribes, tiradores de flechas emponzoñadas y diestros arqueros. Para el caribe la caída del jefe ó caudillo no era señal de rendición; peleaban sin contar sus enemigos y con una ferocidad leonina.—Esos caribes de Barlovento fueron el terror de los primeros pobladores de Puerto-Rico hasta el año de 1635, en que los franceses, protegidos por Richelieu, se dedicaron á la conquista de las Antillas menores. Se empezó por San Cristóbal y Guadalupe: se les hizo una guerra de exterminio, y á pesar de ello, fué preciso hacer, en 1660, un tratado de paz, por medio del cual los caribes reducidos á seis mil, se retiraron á Domínica y San Vicente.
Nota 293:
El _gua_ es guaraní y muysca y el _hua_ es quechúa ó peruano. El _hua_ quechúa tiene menos fuerza que el _gua_ caribe, pero se han confundido muchas veces aunque tienen pronunciación y ortografía diferentes.
Nota 294:
Dice Mártir de Anglería, Década tercera, libro VII, cap. IV.: “_Gua_ es entre ellos artículo, y hay pocos nombres, principalmente de reyes, que no comiencen por este artículo _gua_, como _Guarionex_, _Guacanagarí_, y así también muchos nombres de lugares.”
Nota 295:
Ruíz Montoya.—Vocabulario y arte de la lengua Guaraní.
Nota 296:
A. Rojas.—La sílaba _gua_ ó _hua_, como interjección, sustantivo, artículo, afijo y partícula en las lenguas americanas.
Nota 297:
Esta palabra, según está conservada en el Diario del Almirante trasmitido por Las Casas, tiene una _h_ intermedia: Guana-h-aní. Hoy nosotros al pronunciar el vocablo prescindimos de ella; pero entre los indios la aspiración tenía la fuerza de una consonante, como acontece con los árabes.—En la Carta de Cristóbal Colón escrita en el mar cuando regresaba del primer viaje, y enviada desde Lisboa, en Marzo de 1493, á Barcelona, donde se encontraban los Reyes Católicos, se lee: “A la primera que yo fallé puse nombre _San Salvador_, á conmemoración de su Alta Magestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado: los Indios la llaman _Guanayaní_.” Vése, pues, que el Almirante le dió á la aspiración el valor de y. Lo cual prueba, que esa _h_, que nos conservan los cronistas, representa una aspiración del lenguaje indo-antillano con el valor de consonante.
Nota 298:
Colón le puso el nombre de _Juana_, en obsequio al príncipe don Juan; pero, después del bojeo de la isla por Sebastián de Ocampo, se llamó _Fernandina_, en honor del Rey Católico.
Nota 299:
Dice Pedro Mártir de Anglería.—Primera década, libro II, cap. III:—“se descubrió otra mayor que todas las demás, la cual, llamada _Ay-ay_ por los indígenas, quisieron ellos (los viajeros) apellidarla con el nombre de _Santa Cruz_.”
Nota 300:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.—pág. 66.
Nota 301:
Dice el Diario del Almirante: “_Lunes 26 de Noviembre._—Andaría en todo aquel día treinta y dos millas, que son ocho leguas. Dentro de las cuales notó y marcó _nueve puertos_ muy señalados.” Y glosa Navarrete: Entre los nueve que dice vió y marcó en aquel trozo de costa, deben notarse la _ensenada_ Yamanique y los puertos Jaragua, Taco, Cayaguaneque, Nava y Maraví.
Nota 302:
“_Viernes 7 de Diciembre._—Al rendir del cuarto del alba dió las velas y salió de aquel puerto de San Nicolás.”
Nota 303:
Miércoles 19 de Diciembre.
Nota 304:
Jueves 20 de Diciembre.
Nota 305:
Viernes 4 de Enero.
Nota 306:
Viernes 11 de Enero.
Nota 307:
Córdova.—Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico. 1831.
Nota 308:
El Diario popular de Mayagüez.—17 de Oct. 1893—acepta el vocablo de Muñoz y dice: “Pero ya que el Sr. Brau concede tanta autoridad á Muñoz, y la tiene indudablemente, ¿cómo no se ha fijado en que éste asegura que las naves de Colón fondearon en una _cala_, que según el Diccionario es una _ensenada pequeña_ que hace el mar, entrándose en la tierra? ¿Cómo dice el Sr. Brau que en esa _bahía_ que comprende hoy las dos poblaciones de Aguada y Aguadilla ha de fijarse por la investigación crítica el fondeadero de la flota expedicionaria, cuando _bahía_ es entrada de mar en la costa y de _gran extensión_ que resguarda las embarcaciones, y Colón, según Muñoz, llevó sus naves á una _cala_ y no á una _bahía_?”—No creemos lógico hacer un argumento de la palabra _cala_, por las mismas razones con que hemos combatido el argumento _puerto_ del padre Nazario.
Nota 309:
Diccionario marítimo español de D. José de Lorenzo, D. Gonzalo de Musga y D. Martín Ferreiro.—1864. Definiciones:
_Ancón_ Ensenada pequeña en que se puede fondear.
_Bahía_ Extensión de mar de bastante consideración dentro de las costas ó tierras, que forman su ancha boca ó entrada, y con fondo á propósito para resguardo de las embarcaciones. Diferénciase de puerto en que, á causa de su grande anchura es, por lo regular, menos abrigada de los mares y vientos, y especialmente de estos. Dentro de una bahía pueden encerrarse uno ó más puertos.
_Cala_ Pequeña y angosta ensenada que hace el mar internándose bastante en tierra.
_Caleta_ Cala pequeña; especie de hendidura en la costa.
_Canal_ La parte más profunda y limpia de la entrada de un puerto—Brazo de mar más ó menos largo con salida por ambos extremos, ó sea la porción que media entre dos tierras.
_Rada_ Paraje en el mar á corta distancia de la costa, en que pueden dar fondo las naves con resguardo de determinados vientos. Es menos segura que la ensenada y bahía.