Part 8
[52] Termina este señor su erudita _Reseña histórico-crítica sobre los poetas valencianos de los siglos_ XIII, XIV y XV, con estas palabras: «.... podría deducirse (de su escrito) con algún fundamento que el siglo XIII, época de conquista personificada por el rey don Jaime, es el siglo en que los poetas se inspiraron en la PATRIA; el siglo XIV, que termina con San Vicente, es el siglo de la FE; y finalmente el siglo XV, edad de oro de la literatura valenciana, enaltecida por Ausías March, es el que completa el famoso y antiguo lema PATRIA, FIDES, AMOR.» Prescindiendo de esta división, que hallamos por demás sistemática y no muy ajustada á la verdad histórica, nos ha de permitir el señor Ferrer que le advirtamos que aquel lema no es _antiguo_, como él le llama, ni _histórico_, como con menos fundamento todavía le apellida el señor Balaguer en su _Historia política y literaria de los Trovadores_ (Tom. I, pág. 99). Y como pudiera acontecer que, apoyándose en la autoridad suya y en la de este último, una y otra muy respetables, otros escritores siguiesen calificándole de igual suerte, y fuese generalizándose la equivocada opinión,—que así es como nacen y se perpetúan los errores en historia,—de que aquel lema fué el de los Consistorios de Tolosa ó Barcelona, no creemos que tomen á mal ellos y cuantos han calificado de antiguo y de histórico dicho lema, que les digamos que éste fué ideado y por vez primera usado, junto con su sello, por los Mantenedores del año de la restauración de los Juegos Florales, al tener que inventar uno y otro para aquella naciente institución, de la que tiene á grande honra haber sido uno de los principales promovedores,—otro fué D. Antonio de Bofarull,—el autor de este escrito.
[53] Fogassot y Guillén Gibert: _Diccionario de Autores catalanes_.
[54] Francesch Farrer ó Ferrer.—MILÁ: _Resenya_, pág. 158.
[55] Un poeta desconocido—Ibid.
[56] El señor Ferrer se ve obligado á confesar, hablando de Vinyoles, que se nota en él cierto desvío de la lengua materna. Otro tanto podría decirse de algunos otros poetas de su tiempo.
[57] _Epístola proemial als lectors_, de la edición de 1561 de las citadas obras, copiada por el señor Cerdá y Rico en sus _Notas al Canto del Turia_, pág. 423 y siguientes.
Por fortuna, á aquellos acentos y á aquellos cantos, hoy de pocos conocidos y de menos estudiados, sobrevivieron los de Ausías March, que fueron para los poetas valencianos de los pasados siglos, como lo son para los del presente, cual la sagrada llama que, viviendo, hace que viva y arda en el pecho de aquéllos y de éstos el amor á su antigua poesía.
Ausías March sobrevivió á la antigua escuela catalana, como sobrevivirá á la desaparición,—que retarde Dios muchos siglos,—de la lengua catalana como lengua hablada, al igual que han sobrevivido Virgilio y Horacio al rico idioma de los habitantes del antiguo Lacio. Los que habían sido sus compañeros ó sus discípulos en vida y que habían gozado del privilegio de leer sus valientes _estramps_ y sus melancólicas _esparsas_, en copias sueltas, que debían multiplicarse prodigiosamente al pasar de mano en mano, al cabo de pocos años podían disfrutar ya del placer de verlas reunidas en más ó menos lujosos manuscritos. Dudamos que de ningún otro poeta se hicieran más colecciones de sus versos que de los del amante de Teresa. De ellos, que sepamos, existen códices en la biblioteca del Rey, del duque de Medinaceli, de Valencia; dos copias más modernas, hechas en 1541 y 1542 por Pedro Vilasaló, una de las cuales existía en poder de Mr. Tastú, de quien sabemos por su hijo que tenía reunido abundantes materiales para hacer una nueva edición de sus poesías, y otra, según Perez Bayer, en la biblioteca Escurialense[58]. Hállanse además continuadas sus obras poéticas, en todo ó en parte, en los Cancioneros de Paris, en el de Zaragoza, y en el que posee entre sus preciosas curiosidades bibliográficas el señor don Mariano Aguiló. Más tarde, 1546, fueron otra vez compiladas las obras de Ausías March en un manuscrito, ordenado, según advierte don Luís Carroz en un prólogo puesto al frente del mismo, en vista de varios antiguos códices y de las dos ediciones hechas en Barcelona en 1543 y 1545.
[58] Lo menciona Torres Amat en su _Diccionario de Autores catalanes_, artículo _March_ (Ausías).
Existen varias versiones de nuestro poeta, unas que han visto la luz pública, si bien son rarísimas las ediciones donde se encuentran, otras dos que permanecen todavía inéditas, y algunas de las cuales ignórase el paradero. Es para nosotros la primera la del famosísimo humanista valenciano Vicente Mariner, quien transformó los cantos de amor de Ausías en elegantes y fáciles elegías latinas[59]. Esta versión fué dada á la estampa en Tournay en 1633 en 8.º por Luís Pillhet, con otras obras en prosa y verso del mismo traductor. El original de dicha versión, junto con otros escritos del citado humanista, existe en la Biblioteca Nacional de Madrid, rotulado con la signatura F. f. 59. Como la edición de la traducción de Mariner es por todo extremo rara, hemos creido que nos agradecerían nuestros lectores que les diésemos, como en efecto lo hacemos, alguna muestra de ella. Véase el apéndice núm. 4.
[59] El señor don Marcelino Menéndez Pelayo asegura en el _Discurso_ que pronunció en el ejercicio 2.º de sus oposiciones, que el Brocense tuvo el pensamiento de traducir á Ausías March. Ignoramos de dónde tomó este dato.
Trasladaron, aunque no con grande acierto, los versos de Ausías á la lengua de Castilla Baltasar de Romaní, y más adelante el conocido poeta y novelista Jorge de Montemayor. La versión del primero, que contiene los cantos de muerte y los morales y el espiritual, y únicamente veinte y seis de los de amor, sin duda porque no contenía más el códice que, según él mismo dice, halló entre los papeles de su casa, fué impresa en Valencia por Juan Navarro en 1539. Si bien es una de las cuatro ediciones que tenemos á la vista al escribir este trabajo, excusamos dar su descripción, por cuanto pueden hallarla nuestros lectores, con grande inteligencia y exactitud hecha, en el _Catálogo de la Biblioteca Salvá_. Considérase con razón la traducción de Romaní muy inferior á la del autor de la Diana, ya por no haber comprendido siempre el sentido del original, ya por haberse querido ajustar demasiado á él cuando le pareció posible hacerlo, con grave perjuicio de la armonía de los versos y especial medida de la lengua de Castilla. La traducción de Montemayor, que únicamente contiene la que él llamó primera parte, ó sea los cantos de amor, debió darse á la estampa en 1560. Si bien ésta es más estimada por los inteligentes que la de Romaní, peca en algunas ocasiones de sobrado libre y en otras de inexacta.
Juan Pujol, presbítero de Mataró, poeta que floreció á últimos del siglo XVI, que compuso un poema _A la batalla de Lepant_, y á quien debemos colocar entre los admiradores é imitadores de Ausías March, como lo prueban las _Glosas_ que compuso á varios de los cantos de éste, escribió, con el título de _Visió en somni_, una composición en que supone que se le aparece aquel poeta, quien con grande enojo y por muy áspera manera se queja de los que le han traducido sin comprenderle, y por lo tanto de Montemayor y de Romaní; pero mucho más ásperamente de éste, ya que como valenciano estaba más en situación de interpretar sus pensamientos; haciendo en cambio grandes elogios del catalán Luís Juan Vileta, traductor también de Ramon Llull, del cual dice que «solo entre ciento es quien
Reny lo qui reny y grunya lo qui grunya Qui sens dubtar ell vuy en Catalunya Mos dits entent del tot y sens fallir[60].»
[60] _Diccionario de Autores catalanes_, artículo Pujol (Juan).
Si no fuesen apasionadas las alabanzas de Pujol, mucho sería de sentir la pérdida de esta versión, que es una de las dos á que antes nos referíamos, que no fueron dadas á la estampa. Es la otra la que cita Mayans, escrita en octava rima por el doctor don Narciso Arañó y Oñate, beneficiado en la iglesia de San Miguel de Valencia, y que poseyó en su rica y escogida librería aquel diligente y docto investigador de nuestras riquezas literarias.
Respecto á las ediciones de las obras de nuestro poeta, nos limitaremos á indicarlas, remitiendo para mayores datos á nuestros lectores al citado _Catálogo de Salvá_ y á los biógrafos Rodríguez, Fuster y Jimeno; y son la ya mencionada de 1539[61] en los llamados caracteres góticos; otra del mismo año y de la misma ciudad, citada por Rodríguez en su _Biblioteca valenciana_, pero de cuya existencia dudan Salvá y otros bibliófilos, no menos que él renombrados y eruditos; dos de Barcelona, salidas de las prensas de Carlos Amorós, una de 1543 y la segunda de 1545; otra de Valladolid del año 1555; otra impresa por Claudio Bornat, también de Barcelona, en 1560, que pasa por la más correcta; la que se tiene por la primera edición de la versión de Montemayor, dada á la estampa, según cree el señor Salvá, en el mismo año de 1560; á la cual sigue, según algunos bibliófilos, otra de Zaragoza de 1562; y por fin la de Madrid de 1579, en la cual se dieron por segunda vez á luz las versiones en ella reunidas de aquel poeta y de Romaní. En 1864 el señor Briz, á quien tanto deben las letras y la poesía catalanas, dió á la estampa en Barcelona una nueva edición de las obras del elegantísimo y sutil poeta, con variantes sacadas de las diferentes ediciones que para editarla tuvo á la vista, enriquecida con un fragmento que contiene varios cantos de la versión de Jorge de Montemayor y el _Vocabulario de voces oscuras_, publicado en la edición de Valladolid por Juan de Besa.
[61] Del documento antes de ahora no publicado que trasladamos de una copia que nos ha sido comunicada por don Manuel de Bofarull en el apéndice núm. 5, se colige que se proyectó por un tal Luís Pedrol hacer una edición de las obras de Ausías March, que hubiera sido, si se hubiese realizado, la primera de todas y por lo tanto anterior á la de 1539.
* * * * *
Hemos llegado al término de nuestra tarea. Al Jurado que ha de juzgarnos y después de él al público, si es que algún día damos á la imprenta este trabajo, que ha de confirmar su fallo, corresponden resolver si le hemos desempeñado ó no con acierto. Acaso al acometerlo contamos sobrado con nuestras fuerzas, ó nos hicimos la ilusión de que no sería de tan difícil ejecución como vimos que en efecto lo era, una vez pusimos en él nuestra mente y nuestra mano. Mas si pudimos engañarnos en eso, no nos aconteció lo mismo respecto del tiempo que se nos daba para llevarlo á cabo, que le tuvimos desde luégo por muy escaso, si el mérito de la labor había de corresponder á la alteza y á lo difícil del sujeto. Y sin embargo, de mucho menos aún del que se nos concedía hemos podido disfrutar para componerlo: y si bien ya sabemos que esta circunstancia, puramente personal, no ha de ser tomada en cuenta para atenuar la severidad del fallo y hacer que se incline en nuestro favor la vara de la justicia, la invocamos aquí y la hacemos pública para tranquilizar nuestra conciencia, y para descargo ante el público de nuestra pobre reputación como escritores.
Mucho desconfiamos de que nuestro humilde escrito alcance la joya ofrecida como premio. Pero de todas maneras tendremos motivo de felicitarnos de haberlo emprendido, porque á medida que íbamos adelantando en él, íbamos al propio tiempo estimando más al poeta y las obras objeto del mismo. Antes amábamos ya á Ausías March y le teníamos por el Príncipe de nuestros trovadores: hoy sentimos por él un verdadero entusiasmo y le ponemos por cima de todos los poetas líricos, propios y extraños, que florecieron en el siglo XV. Por esto, si tuviésemos esperanza de que nuestra voz, á la cual sentimos en este momento que le falte la autoridad que da un preclaro ingenio, ó un nacimiento menos humilde que el nuestro, pudiese ser oida de los poetas valencianos, les pediríamos la realización de dos grandes hechos que enaltecería por todo extremo á su patria y á ellos, á saber: primero que interpusieran su poderoso valimiento para lograr de sus corporaciones populares la realización del laudable propósito que se concibió hace algunos años, y que ignoramos por qué motivo no se llevó á cabo, de hacer una edición monumental de las obras de su gran trovador; y en segundo lugar, y para honrar dignamente por su parte la memoria de éste, que restaurasen su habla literaria, purificándola y templándola en las abundantes y cristalinas fuentes del idioma de Ausías y de sus mejores poetas de los siglos XV y parte del XVI; única manera, á nuestro modo de ver, de evitar que llegue más pronto de lo que ellos quisieran el triste día en que digan los hijos de su país: «no leemos las obras de nuestro gran poeta, porque están escritas en una lengua para nosotros muerta.» La edición de las poesías de Ausías March sería un monumento destinado á dilatar su fama; la restauración de la lengua literaria en que escribió él sus versos sería el medio de que jamás desapareciese de la memoria de los hombres.
APÉNDICES.
Núm. 1, pág. 20.—1361 (20 de Febrero). «Jaume March miles, ápoca á Bernardo de Ulsinelles, caballero y doctor en leyes, á la vez que tesorero real de 300 sólidos, resto de aquellos 5,000 que se le debían segun el siguiente albará.» «Jo en P. March, maestre racional de la córt del Senyor Rey atorch á vos en Jaume March, de casa daquell mateix Senyor, que per la dita córt vos son deguts quinque mille sólidos barcinonenses los quals lo Senyor infant en P. de Ribagorza é d'Ampurias compte vos ha donats graciosament en ajuda de las messions que faes en vostre matrimoni é los quals jo per manament del Senyor Rey á mí fet de paraula, é de voluntat del dit Senyor infant li he fets escriure per abatuts en lo dors de un albará á ell fet per mí que fo escrit en Valencie III dies del present mes de fabrer, ab lo qual era deguda per la córt del Senyor Rey major quantitat al dit Senyor Infant per les rahons en lo dit alberá contengudas. En testimoni de la qual cosa vos he fet lo present alberá segellat ab lo del dit meu offici. Scrit en Valencie XX dias del mes ffebrer anno Domini MCCCCXXX Quarto.»
Núm. 2, p. 22.—En Ferrando per la gracia de Deu Rey d'Aragó, de Sicilia, etc., als nobles, amats é feels nostres Mossen Ramon Dempuries, procurador en lo Comptat Durgell ó son lochtinent, Veguer et altres officials de la ciutat de Balaguer et al curats Vicariis et altres ecclesiastichs de la dita Ciutat salut et dilecció. Com los parents et amichs del amat nostre Mossen Pere March quondam, vullan et antenan apostar la ossa del dit Mossen P. en la Ciutat ó Regne de Valencia, á vos dits nostres officials manam et á vosaltres dits ecclesiastichs monestam que encontinent com ne serets request per los parents et amichs del dit deffunt ó altre per ells los liurets la dita ossa la qual es en aquexa Ciutat soterrada per ço que aquella puxan portar en lo dit Regne ó Ciutat de Valencia é ferne aquella solemnitat que 's pertany et açó per res no mudets ó dilatets en alguna manera sins entenets servir et complaure. Dada en la Vila de Morella sots nostre segell secret lo primer dia de Agost en lany de la Nativitat de Nostre Senyor mil-CCCCXIV. Rex Ferdinandus, etc.—Archivo de la corona de Aragón, fól. 81, quinto del registro, núm. 2381.
Núm. 3, pág. 35.—Al molt alt é molt excellent Senyor lo Senyor Rey.—Molt alt é molt excellent Senyor:—No ha molts jorns passats scrivim á vostra Senyoría de ço que dins aquesta Ciutat havíem fet per vostre manament segons lo cárrech que havíem en nostres memorials. Apres Senyor som stats á Gandía, hon solament avem trobat que á vos se sien proferts mossen Lois Daragó et Ausías March. Es ver que mossen Bernat de Vilarig hi mostrá gran voluntat pero no pot per la via del duch. Apres Senyor som stats á Xátiva, de hont solament avem aut hun dels fills de mossen Bernat deçPuig. Es ver Senyor que tot hom ha gran voluntat en servir vostra Senyoría, mas los huns no poden et los altres han faenes. Mas de la major part dels queus han respost ha hom algun sentiment que en cas que vostra Senyoría ne donás guatje hi hirien molts donantlos algun acorriment. Car en veritat Senyor lo mils dispost haurá prou afer ates que noy pot hom trovar hun roçí. E jatsia Senyor que per nostres memorials no es manat que tornem aquí, pero atenent vostra presta partida á nosaltres Senyor seria imposible anar aquí et esser prets á la fy del juriol et la principal rahó per los roçins é per tal Senyor segons trametem á vostra Senyoría los memorials ab les respostes de cascuns, suplicant vos Senyor segons avem en altra letra queus placia donar nos licencia que no ajam anar aquí. Car los dits memorials va tot ço que poriem dir. Altres coses á present Senyor molt excellent noy ha que scriurer dejam á vostra Senyoría sino quens man com á humils vasalls lo qual Nostre Senyor aja en sa continua guarda donant vos ço quel vostre cor desiga. Scrita en Valencie lo primer de juliol.—Senyor molt excellent.—Los indignes embaxadors vostres qui besant vostres peus et mans se recomanen humilment en gracia et mercé de vostra Senyoría.—Archivo de la corona de Aragón. Cartas reales sin fecha del reinado de Alfonso IV de Cataluña, V de Aragón.
Núm. 4, pág. 82. Como muestras de las traducciones hasta ahora conocidas de Ausías March damos la del primer canto de amor, «Qui no es trist de mos dictats no cur», y la del canto que empieza, «Cervo ferit no desija la font» una y otra en latín, por Vicente Mariner, y las dos castellanas de este último, hechas por Baltasar Romaní y Jorge Montemayor.
TRADUCCIÓN DE VICENTE MARINER.
_Elegía I_
Qui non tristis adest nunquam mea carmina curet, Aut cui non pressit pectora mœror atrox, Quiquæ malis tritos vexantibus artus, Non ad tristitiam quærat acerba loca. Carmina nostra legat, mentem quatiatque tumulto. Arte carent stulti mente renata viri Ad causam impellit quæ in tot mea corde dolores Novit amor pœna quæ mihi causa fuit. Pars quædam e non parva quidem reperitur Lætitiæ magnæ tristis in ingenis amœnæ At si me pressum cuncti videre dolore Magnis lætitiis mens fuit acta mea. Utque meo simplex persistit corde Cupido, Sic lætor vicem videre in orbe nihil. Et quia gesta sua intento vel publica nosse Tum mea vel mixto corde dolore levat. Jam veniet tempus deserto ut pectore vivam Ut possim melius cernere amoris opus. Vitæ hujus miseræ jam sit vel nemo miserius. Me nam sæpe suis ædibus arcet amor. Ast ego per se ipsum qui tantum diligo amorem Nec dare quæ ipsæ potest munera magna nego. Tristitiæ nunc corda suæ mea tradere tento, Et toto mecum tempore tristis ero. Ingenioque meo vix tandem educere possum Donum esse eximiis majus ubique bonis. Mœrorem potius quam tot sua guadia adire, Illi nam languor dulcis ubique subest. Delitiæ nostræ magnæ pars maxima substat, Hæc quam vel quisquis jam sibi tristis habet Dum luget, præbent illi nam gaudia luctus, Lætaque sub toto pectore corda ferunt. Sic est asiduis quasi subgemat obrupta tellus Planctibus, inque illum ferveat orbe dolor. A multis studeo reprimi, cogoque vicissim Tantum non tristi pondere vita noscet. At qui oculis ego sæpe meis sua commoda vidi, Jam sua damna peto, gaudia namque licent. Nemo sciet, fuerit si non expertus et acer Quot secum gestet gaudia solus amor: Ejus qui vero Paphiæ tenet ulcere tela Ac si se tali cernat amore premi.
EPIGRAMMA.
Flor inter spinas, faciat Deus undique poscas Per te me vitæ dura subire mala. Robore namque meo in lapsus me amor injicit atrox Absque suo cui ingens vis sine fine subest.
LIBER SECUNDUS.—ELEGIA TERTIA.
Concursus cervus non sic fontem appetit ipsam, Ceu ego jam cupio semper adesse tibi. Et requiem ingentem ducunt quam gaudia summa, Hoc solum possum ponte subire mihi. Tarda est illa dies quam tantis viribus opto, Emi quam multo sæpe dolore meo. Et cito vel tarde venturam hanc arbitror esse; Si mors fortasse non secat ipsa viam. Spe labi aut possum certumque relinquere donum Nam te sic cupio majus ut omne bonum. Te peto nam nullis, in me te concito telis, Dum tua donentur pectora chara mihi. Mens si vel parvo secedit tempore nostra Pectus vel nobis credere adesse tuum. Hoc sine non possum desumere gaudia læta, Si vivit adhuc jam cito morte ruet. Ante oculos video pœnarum culmina montis, Cassibus et nostris munera firma fero. Et meus altus amor poterit depellere cuncta, Si tuus estque meus, nec mihi mons ut adest. Ille ut descendet, noster labetur et idem Si cadit ex alto, vulnera magna feret. Extremum quoniam extremo dum traditur ipsi, Sorti infœlici non bona dat miseri. Sæpe Deum quodcumque die precor indigne summe, Cujus causa quidem vel tibi major adest: Solum ut forte meo sensus tuus ardet amor, Et precor ut vires jam tibi donet amor. Extremisque adero si præstitit ista Cupido, Si quo in te sedeat invenit ille locum. Multa sede quidem in nobis furor assidet ejus, Pugna etiam prestat: nolumus arma tamen. Atque tuos casus timeo vel noscere quosdam, Nam dubito ne illis stet tuus altus amor. Hæc quoniam ignoro, multo est mea vita dolore, Nescio quod servem semper ab igne latus. In te non equidem mea gaudia plena supersunt, Etsi plena velis protinus esse mihi. Consilium invitum tua corda Cupidinis urgent, Inque illo et tecum stant mea tuta bona. Ne timeas nostram cuncta hæc depellere mentem, Et varium nostri cogere cordis opus; Servitiis etenim committent robora firma, Tales nam servos maximus optat amor. Si invidiam tantis sentis sermonibus ullam, Semper amore cares quod velit et dubitas. Hic quem morbus agit stabili non sede vagatur, Atque putas motus esse tibi requiem. Si tibi non fidis vel quantum pectore polles, Hunc zelum rigidum dat mihi tantus amor. Corporis atque tui haud timeo, vel denique vires, Ne in me quid facerent quod daret inde necem. Pectus amo saltem quod vel mea pectora tangat, Nam timeo te altum semper amare Deum. Delitiisque tuis crescunt mea damna vicissim, Si ipso doles, damno laberer ipse tuo.
EPIGRAMMA
Præcipuum ut donum finem a te spero nostrum, Præsenti nimium lætor ut ipse die. Si vel præsenti fortunæ mæreo casu, In me jam casus denique nullus erit.
TRADUCCIÓN DE BALTASAR ROMANÍ.