Part 7
Fácil es colegir de lo dicho que estimando como un dato literario, digno de tomarse en cuenta al hacer la reseña del último período de nuestra literatura, sobre todo en la parte que á Valencia le corresponde, la muchedumbre de certámenes que á últimos del siglo XV se celebraron en dicha ciudad, y el número verdaderamente considerable de poetas que á ellos concurrieron; y apreciando al propio tiempo y alabando como es justo los esfuerzos que para el mayor florecimiento de la poesía, y en especial de la religiosa, hiciéronse, con mejor buena voluntad que acierto, por algunas personas influyentes, promoviendo aquellas justas de ingenio, no creemos, sin embargo, que debamos detenernos á hablar uno por uno de todos los poetas, en su mayor parte meros metrificadores, que en ellas figuraron como vencedores ó como vencidos, y de muchos de los cuales apenas se conocen más versos que los impresos en las colecciones que de sus poesías se formaron. Así, pues, dejando para los eruditos y bibliógrafos, que tienen la envidiable suerte de poseer algún ejemplar de los hoy por todo extremo raros libros dados á la estampa en el último tercio del siglo XV y primero del XVI, en que aquéllas se encuentran, el que saquen de la oscuridad en que yacen nombres tan del común de los críticos ignorados como los de Alcañiz, Nájera, Cardona, Gamizo, Llansol, Fira, Sent Climent, Villalba, Balaguer, Ausías de San Juan y otros; ó algunos fragmentos todavía menos conocidos, de escasísimo interés como obras de arte, hablaremos tan sólo, al igual que lo hemos hecho en las anteriores reseñas, de los que, siendo tenidos por más notables, caracterizan mejor aquel período literario en sus principales manifestaciones religiosas y satíricas, ya porque son sin disputa las que en él más dominan ó mayor importancia tienen, ya porque en la expresión de los sentimientos amorosos, los que tales asuntos trataron siguieron por lo común, con más ó menos fortuna, las huellas de su modelo y maestro Ausías.
Figuran entre los primeros, ó sea entre los que trataron con preferencia asuntos religiosos, Mossen Bernat Fenollar y el comendador Mossen Juan Scribá, á quienes citamos juntos, como autores que fueron de una composición de carácter místico, llena en ciertos trozos de verdadero sentimiento, titulada: _Cobles de la passió de Jesuxristh, fetes per Mossen Fenollar é per Mossen Johan Scrivá, cavaller, contemplant en Jesus crucificat._ Es una obra poética de cuarenta y seis estancias, de diez versos, dos de ellos quebrados, de las cuales corresponden veinte y tres á cada uno de sus dos autores, llena de notables conceptos y de elevadas y bellas imágenes con sencillez y verdad expresados, en la cual tropieza á veces el lector con pasajes no indignos de vates de más renombre que los nuestros. Sirvan de muestra de su estilo y valor poético las siguientes estancias:
_Mossen Johan Scrivá._
O quant desecorda ab goig sens mesura De robes stranyes la via cobrir, Y tolreus ab ira aquell sens tristura Tan digne vestir. Per sorts declarant á qui deu venir! O quant desacordent les flors y espines, Y creu molt feixuga ab rams molt florits! O quant desacordent sponja y metzines Scarns y despits, Aprés de grans festes, lionors y convits!
_Mossen Fenollar._
O quant fonch deixeble inich ab ultratje Qui 'l Mestre vené per un tant baix for! O quant fonch injust, cruel y salvatje Qui sols per gran por A mort jutjá 'l Rey qui nos dé son cor! O trists y perversos! y com no pensaven Punits de tal crim serían tots temps, Quant per vos matar així navegaven A veles é rems, Que us feren de mort sentir los estrems.
_Mossen Fenollar._
O font abundant de tota bonea, Qui pot sens dolor la mare pensar Qui participant de vostre pobrea, Res no us pogué dar, Quant nu ab gran fret vos feu fort penar, Majorment pensant lo quant vos podíeu Usar de riquea é are us defuig; Per darla á nosaltres rey pobre moríau, Y aquella d'enuig Tant richa y tant trista que tot be li fuig.
_Mossen Johan Scrivá._
De nostres pecats oh quanta esperansa Nos causa, Senyor, lo gest que mostrau; Lo cap inclinat es vera semblança Que vos perdonau Los mals que morint en creu reparau; Los brasos teniu oberts que 'ns abrassen, Las mans foradades per grans donatius, Obert lo costat per tal qu' us portassen Los morts é los vius Amor que d' infern deslliura l's catius[47].
[47] _Jardinet d' Orats_, pág. 18 y siguientes.
Permítasenos indicar de paso, y como una prueba de la influencia que iba ejerciendo en la nuestra la poesía castellana, á la cual se franqueaba ya por entonces la entrada en los certámenes antes mencionados, que Fenollar, al igual que otros poetas de su tiempo, escribió algunas composiciones en el habla de Castilla.
Aunque nacido en Barcelona, por las relaciones amistosas que hubo de tener con algunos poetas valencianos, nos permitiremos citar entre los más notables cultivadores de la poesía religiosa al comendador Miguel Stela, autor, entre otras obras de este género, de una que titula: _Oració á Deu lo Pare, narrant tots los torments que Jesuchrist te devant_, y de otra que denomina: _Comedia de la sagrada passió de Jesuchrist_. La primera, en que va citando uno por uno todos los objetos de la pasión del Señor, acompañado cada uno de ellos de numerosos calificativos, las más de las veces sobrado ingeniosos, no pocos rebuscados y traidos de muy lejos, adolece de falta de sentimiento y de sobra de estudio. Sin embargo, no creeríamos equivocarnos suponiendo que debió ser de las más estimadas de sus contemporáneos, por todo extremo aficionados á los conceptos sutiles, que preferían á los afectos tiernos, y que más estimaban al poeta por lo que con trabajo pensaba que por lo que con verdad sentía. Hé aquí la invocacion que hace á la Santa Cruz:
Nau de Nohé hont se salvá natura, Leny arborat en lo baix paradís, Temple de pau, divinal alogís, Sant estandart de la eternal pastura, Fust adorat de latria complida, Pal hont penjá la serp lo gran Juheu, Lit sangonós hont penjá home-Deu, Fértil palmer, famós arbre de vida, Salveu á mí sant porxe Siloé Tu que salvist mos besavi Nohé.
En la que titula: _A la cara de Judas com besá á Jesús_, y en la dirigida _Al gall_, la exageración de aquellos defectos llega hasta los límites del ridículo[48].
[48] _Jardinet d' Orats_, pág. 36 y siguientes.
La segunda de las composiciones citadas está llena de unción religiosa, y á no ser por los nombres mitológicos de Apolo, Febo, Diana y Plutón que, si bien prueban la erudición mitológica del autor y la influencia clásica que iba invadiendo, para después desviarlas de su natural camino, las literaturas nacionales, están allí fuera de su sitio, podría, dentro de las exigencias del gusto á la sazón dominante, citarse como modelo entre las de su tiempo. Baste como muestra de su estilo la siguiente estancia:
Rey est dels reys lançat á tota pena, Sols, sens remey, d'espines coronat, De cedre te un jou sobre la squena, Desert d'amichs, dels seus desamparat, Sceptre portant de amarga sepultura, Lo rey Jesus nafrat de greu tristor, A la mort vá ab la mortal dolor, Dihent als seus lur gran desaventura
_Filiæ Jerusalem, nolite flere super me_, etc.[49].
[49] Ibid., pág. 44 y sigs.
Por los versos que cita el señor Ferrer de las varias composiciones religiosas de Narciso Vinyoles, se nos figura que debió ocupar este poeta uno de los primeros puestos entre los de su siglo que cultivaron ese género, al par que por su fecundidad, por el mérito de sus obras. Mas no habiendo podido disfrutar de la lectura de la inestimable joya bibliográfica de _Les obres y les troves_, que fué el primer fruto que, según la opinión más generalmente seguida, dió el invento de Gutenberg, al tomar carta de naturaleza en España, nos hemos de referir al juicio que de ellas han hecho los que han sido en esto más afortunados que nosotros, y sobre todo al que hace dicho señor Ferrer y Bigné en su curiosa _Reseña_ tantas veces mencionada.
Aunque reconocemos y confesamos con el señor Milá que la poesía religiosa no se elevó en nuestra literatura al ideal del género, ¿no podríamos gloriarnos, dada la bondad de alguna de las composiciones antes citadas de Corella y de Romeu Llull, de las obras que acabamos de indicar, de muchas otras de igual índole de un gran número de poetas valencianos y catalanes, que dejamos de mencionar por no pecar de difusos; y sobre todo, tomando en cuenta el sobresaliente mérito del canto espiritual de Ausías March, no podríamos gloriarnos, repetiremos, que nuestra poesía sagrada, si no está por cima, compite por lo menos en abundancia y en precio con la de igual género de la literatura castellana?
Más que la poesía religiosa sirven, no obstante, para caracterizar y dar especial sello á la escuela poética catalana de la segunda mitad del siglo XV las composiciones satíricas, ó por mejor decir, las que, inspirándose en asuntos baladíes, y que no son ni podrán ser jamás fuentes de elevada inspiración, verdaderos juegos de concepto, no menos que los de palabra desprovistos de valor estético, tienden naturalmente y casi diríamos por necesidad á la sátira, como elemento que contribuye á darle el interés y la importancia de que por sí mismas carecen. Por la mucha que, sobre todo en Valencia, se dió á ese linaje de composiciones, fué principalmente por lo que calificamos de período de decadencia el que estamos reseñando.
Los poetas ya citados, á los cuales debemos añadir Jaime Gazull, Mossen Johan Vidal, Moreno, Verdanja, Vilaespinosa y el más renombrado de todos, Jaime Roig, son los principales cultivadores de dicho género. La mayor parte de las veces toman sus composiciones la forma de coloquio ó cuestión, y en este caso recuerdan las _tenzos ó jochs partits_ de la poesía provenzal, indicio y nueva prueba de que estaba todavía vivo, siquiera en la memoria de los poetas, el recuerdo de aquella poesía. De este número son la _Questió sobre el Beure_, _Grat_, _Entendre et Voluntat_, _moguda per Mossen Fenollar_, _prebere_, _á Mossen Johan Vidal_, _prebere_, _á en Verdanja é á en Vilaespinosa_, _notaris_, _la qual questió es disputada per tots per Miguel Stela_, que puede leerse en el ya citado fragmento publicado por el señor Briz del _Jardinet d'orats_; otra obra de autor no conocido, que se halla en la parte no dada á luz de aquel códice, que tiene por título: _Colloqui ó rahonament fet entre dues dames, la una dama casada y l'altra de condició beata, al qual colloqui se aplica un altra dama vidua_, etc., escrita contra las mujeres; y el _Procés de les olives é disputa dels joves é dels vells_, en el cual entran como interlocutores los ya citados Moreno y Gazull, los cuales toman la defensa de los viejos, y Fenollar, que se constituye en patrono de los jóvenes, composición esta última de carácter marcadamente satírico.
Forman, en fin, un grupo aparte, por todo extremo importante por la mayor fama de que gozan sus obras, sobre todo la última de ellas, la titulada: _La brama dels llauradors del orta de Valencia, Lo somni de Johan_, ambas del mencionado Jaime Gazull, y _Lo llibre de les dones ó dels concells_ de Jaime Roig. La primera de dichas obras tiene importancia bajo el punto de vista filológico, en cuanto se refiere á la viciosa manera de hablar de los labradores, con palabras algún tanto equívocas. Considérase la segunda con razón como una continuación ó complemento del _Procés de les olives_, después del cual se encuentra por lo común impreso, y es también, al igual que éste, una especie de proceso donde las mujeres, blanco de las burlas del poeta, descontentas de la preferencia dada en el _Proceso_ á los viejos sobre los jóvenes, nombran por abogado y procurador á los poetas de aquel tiempo Micer Artés y Despí, y por juez á la diosa Venus. Está escrita igualmente en la forma llamada _codolada_[50], ó sean versos de nueve sílabas con piés quebrados de cinco, que es la comunmente usada en las composiciones de aquel género, como puede verse en la siguiente muestra sacada de dicha obra:
Puig sabeu quant es cosa certa Elles ab elles Y mes si son totes femelles, Tantost hi son Volen parlar de tot lo mon: En tot se meten; Y si callau, vos acometen Per traure noves, Y tost temps fant contras y probes Sobre tothom, etc.[51].
[50] Acerca del origen y significado de esta palabra y de las varias composiciones que llevan este nombre, en especial en nuestra literatura, véase la erudita monografía publicada por el señor Milá en la _Revista de lenguas romanas_, titulada _Poetas catalans_, etc.
[51] _Milá._ Ibid., pág. 56.
Si los poetas de que llevamos hecha mención hasta ahora se contentaron con asestar algunos alfilerazos á las mujeres,—no pocos de los cuales, sin embargo, debían penetrar muy adentro en sus carnes, tan pesada era su mano,—al llegar su turno á Roig, de quien vamos á tratar brevemente, ya no fueron pinchazos de alfiler, sinó heridas de flechas, y de flechas envenenadas, las que hubieron de sufrir en su honra y en su fama.
No sabemos de culto alguno en el cual la deidad que es objeto de él no reciba exclusivamente de sus adoradores, ó el humo de las víctimas quemadas en sus aras, ó los olores del incienso; nunca sus insultos. Únicamente á la mujer ofrecen los poetas encomiadores suyos con harta frecuencia el perfume de la alabanza con una mano y con otra el sucio vapor de la calumnia, y si la ponen un día sobre las estrellas, la arrastran otro por el barro. ¿Cuántos de sus más entusiastas adoradores pudiéramos citar que, después de haber sembrado de flores el camino de la existencia de la que había sido su dama, y de haberla tejido esplendentísima guirnalda de encomios, han escupido luégo su semblante y manchado su fama por el más leve motivo á veces, sin causa las más y acaso por seguir las corrientes de la moda?
Y sin salirnos del campo de nuestras literaturas, ¿quién podría contar las poesías, y en cada una de ellas los denuestos contra la más interesante y hermosa porción del linaje humano, que se han escrito desde que el provenzal Marcabrús, á quien su biógrafo califica de «maldicens e que dis mal de las femnas e de amor», y Serverí de Gerona y el Monje de Montaudón y otros cien trovadores lanzaron contra ellas sus violentos y libres serventesios, hasta que Pedro Serafí, el último de los poetas de la antigua escuela catalana, las puso en ridículo en su sátira contra el matrimonio; sin que podamos presentar como una honrosa excepción de la común costumbre de ofenderlas en su reputación, ni siquiera al amante de Teresa, ya que en tres ó cuatro cantos suyos, apartándose de sus usados tema y estilo, les echa en cara sus habituales infidelidades, y llega á tratar á alguna de ellas con sobrado duros y poco decentes calificativos?
Y volviendo, después de esta ligera digresión, á nuestro asunto, sálenos al paso el ya citado Jaime Roig, quien en la desnudez de la expresión deja atrás á todos sus contemporáneos en decir mal de las mujeres.
Son muy conocidas las noticias biográficas que acerca del primero de nuestros satíricos y famoso médico de doña María, la discreta y prudente esposa de Alfonso V de Aragón, han visto la luz pública, para que debamos reproducirlas en este trabajo. Que llegó á una edad avanzadísima, más de la que se necesita para tener experiencia sobrada de los hombres y de las cosas y para llevar al sepulcro copiosísimos desengaños; que pasó por todos los estados de la vida y pudo conocerlos muy bien todos para describirlos; que le llamaba su natural inclinación á ver las cosas por su aspecto risible más que por el grave, lo saben cuantos han oido hablar de él y de la principal de sus obras.
_Lo llibre de les dones ó dels concells_ es la de más extensión de las de su género que posee nuestra literatura, pues se cuentan en ella más de doce mil versos; y si bien éstos son tan sólo de cinco sílabas, resulta no obstante sobrado difusa por la excesiva abundancia de aquéllos, y por su disposición en pareados por demás monótona.
Partiendo de la cristiana y provechosa máxima de que la mejor de las obras de misericordia es enseñar y dar buenos ejemplos á la inexperta y poco avisada juventud, él, que se reconoce ya viejo y que además vive alejado del mundo, cree deber emprender la composición de su obra, si bien principalmente para uso de su amado sobrino Baltasar Bou, con el deseo también de que los jóvenes y hasta no pocos viejos no se abrasen como incautas mariposas en la amorosa llama. Roig finge ser él mismo el héroe de su poema satírico, que divide en un prefacio y cuatro libros, y aquél y éstos á su vez en cuatro partes. De aquella circunstancia saca el señor Milá motivo para considerar dicho poema como la obra que dió el plan y abrió camino á una nueva especie de ellas, que lograron después excesiva boga en las letras castellanas, ó sea, á la novela picaresca, género de suyo harto escabroso y expuesto á caidas, en que ejercitaron no obstante su pluma ingenios tan sobresalientes como Mendoza, Cervantes y Quevedo.
«Roig, ha dicho de él nuestro eminente crítico, es poeta satírico de mucho valer y uno de los pocos que acertó á percibir con claridad y apropiarse nuevos aspectos de la naturaleza, y que supo además usar con provecho de esa cualidad, gracias al donaire y abundancia de su expresión. Hásele acusado de exceso de erudición; mas este defecto, que es común á todos los poetas de su tiempo, no se repara ó se repara muy poco en su libro, y los que se han tomado por vocablos eruditos son palabras muy familiares y muy hijas de la tierra, que salen como á chorro de su pluma, cuando se propone calificar ó describir.» El principal y más reprensible defecto de su libro es la sobrada desnudez de los cuadros y la libertad de expresión que lo afean, y que recuerdan en más de un pasaje las que reinan en muchos _fabliaux_ franceses; defecto que no bastan á cohonestar el fin que, como hemos indicado, se propuso al escribirlo, y ni siquiera el que hubiese puesto como epígrafe al mismo aquel versículo del Cantar de los Cantares: _Sicut lilium inter spinas, sic amica mea inter filias_, como para dar á entender que quería que refluyesen en honra y loa de la Virgen la malicia y las malas artes que denunciaba de las demás mujeres.
Como una muestra de su estilo y de la naturalidad y gracia de sus descripciones trasladaremos el siguiente pasaje en que pinta una tertulia de su tiempo:
En casa mia Sino junyien O no corrien Toros per festa, Cascuna sesta Fins llums enceses Moltes enteses (O s'ho cuidaven) Les que filaven, Com diu la gent, Ab fust d'argent, S' hi ajustaven. També y cridaven Jovens sabits Ben escaltrits; Llansats entr'elles A coceguelles Ells comensaven; Puig salmejaven De ses endresses, Teles é peces Que fan ordir Ab bell mentir; Puig una clama L'altre disfama, L'altre despita, L'altre sospita, Altre flastoma; Conten prou broma, Tot de mal dien E y afegien Ab molts envits Dels llurs marits E s'en burlaven. Aprés jugaven: «Voleu palleta? Daume man dreta. Qui te l'anell? Do us est ramell. Capsa 'b comandes, Ab ses demandes, Un arbre y cant Ocell donant.» Mes dir rahons Desvarions E marevelles De cent novelles E facecies Filosofíes Del gran Plató, Tulli, Cató, Dant, poesíes E tragedies. Tots altercaven E disputaven; Qui menys sabia Mes hi mentia; E tots parlaven No s'escoltaven.
Aquellos acentos en que los poetas nombrados y otros de inferior renombre habían exhalado con expresión más ó menos afortunada sus sentimientos religiosos, ó dado acaso con sobrada libertad rienda suelta á sus instintos satíricos; aquellas voces con las cuales se mezclaban á veces los cantos impregnados de tristeza con que algunos imitadores de March, y hasta los mismos poetas citados, cuando se proponían seguir las huellas de éste, celebraban sus amores reales ó fingidos; aquellas obras serias ó de burlas por cima de las cuales asoman, por desgracia para las letras con escasa frecuencia,—ya que nunca fué la _patria_, con perdón sea dicho, del señor Ferrer y Bigné[52] fuente preferente de inspiración para nuestros antiguos trovadores,—algún canto más varonil y digno de loa, por ser patriótico, con que llora ó celebra algún otro poeta, ora la muerte del príncipe de Viana[53], ora el sitio de Rodas[54], ya la toma de Constantinopla[55], ya los hechos de armas del animoso Alfonso V; aquellos acentos, aquellas voces, aquellos cantos, que se prolongan, aunque perdiéndose de día en día, como ya en otra ocasión decíamos, hasta principios del siglo XVI, son los postreros que exhala la escuela catalana, discípula de la de Tolosa, hasta en las comarcas donde se había ostentado más fecunda, ó sea en el reino de Valencia. Allí, mucho más pronto que en nuestras tierras, la lengua de Castilla pasó á ser la de los trovadores[56]; de tal suerte se adelantó en su cultivo, en daño del habla catalana,—que fué alterándose allí más que en Cataluña y Mallorca,—que ya al promediar aquella misma centuria, casi al propio tiempo en que Lope de Rueda echaba los fundamentos del teatro nacional en Sevilla, hacía Timoneda en Valencia sus primeros ensayos en el arte dramático, que debían enriquecer pronto con sus obras el canónigo Tárrega, Aguilar y otros ingenios contemporáneos del gran Lope de Vega; y que ya en los mismos días en que florecía el poeta-librero, Almudevar, al editar las obras de Roig y el _Procés de les olives_, lamentábase, en un lenguaje que no distinguiría del que aquí en las tierras catalanas se hablaba el gramático más perspicaz, de la ingratitud de los que, olvidados de la leche que habían mamado, miraban con desprecio las antiguas riquezas literarias de su patria, y salía á la defensa de su idioma contra los que lo acusaban de pobre y frío, siendo así, decía de él, que es muy abundante y muy gallardo[57].