Select letters of Christopher Columbus

Part 33

Chapter 333,146 wordsPublic domain

El dia siguiente yo puse mi canoa á monte, y le eché una quilla postiza, y le dí su brea y sebo, y en la popa y proa clavéle algunas tablas para defensa de la mar que no se me entrase como hiciera siendo rasa; y púsele un mástil y su vela, y metí los mantenimientos que pude para mí y para un cristiano y para seis indios, que éramos ocho personas, y no cabian mas en la canoa: y despedíme de su Señoría y de todos, y fuime la costa arriba de la Isla de Jamaica, donde estábamos, que hay dende las naos hasta el cabo della treinta y cinco leguas, las cuales yo navegué con gran peligro y trabajo, porque fuí preso en el camino de Indios salteadores en la mar, de que Dios me libró milagrosamente. Y llegado al cabo de la isla, estando esperando que la mar se amansase para acometer mi viage, juntáronse muchos Indios y determinaron de matarme y tomar la canoa y lo que en ella llevaba; y así juntos jugaron mi vida á la pelota para ver á cual dellos cabria la ejecucion del negocio. Lo cual sentido por mí víneme ascondidamente á mi canoa, que tenia tres leguas de allí, y hícime á la vela y víneme donde estaba el Almirante, habiendo qnince dias que de allí habia partido: y contele todo lo sucedido, cómo Dios milagrosamente me habia librado de las manos de aquellos salvages. Su Señoría fue muy alegre de mi venida, y preguntóme si volveria al viage. Yo dije que sí, llevando gente que estuviese conmigo en el cabo de la isla hasta que yo entrase en la mar á proseguir mi viage. Su Señoría me dió setenta hombres y con ellos á su hermano le Adelantado, que fuesen y estuviesen conmigo hasta embarcarme, y tres dias despues. Y desta manera volví al cabo de la isla donde estuve cuatro dias. Viendo que la mar se amansaba me despedí dellos y ellos de mí, con hartas lágrimas; y encomendéme á Dios y á nuestra Señora del Antigua, y navegué cinco dias y cuatro noches que jamas perdí el remo de la mano gobernando la canoa y los compañeros remando. Plugo á Dios nuestro Señor que en cabo de cinco dias yo arribé á la Isla Española, al Cabo de S. Miguel, habiendo dos dias que no comiamos ni bebiamos por no tenello; y entré con mi canoa en una ribera muy hermosa, donde luego vino mucha gente de la tierra y trajeron muchas cosas de comer, y estuve allá dos dias descansando. Yo tomé seis Indios de allí, dejados los que llevaba, y comencé á navegar por la costa de la Isla Española, que hay dende allí hasta la Cibdad de Santo Domingo ciento y treinta leguas que yo habia de andar, porque estaba allí el Gobernador, que era el Comendador de Lares; y habiendo andado por la costa de la isla ochenta leguas, no sin grandes peligros y trabajos, porque la isla no estaba conquistada ni allanada, llegué á la Provincia de Azoa, que es veinte y cuatro leguas antes de Santo Domingo, y allí supe del Comendador Gallego como el Gobernador era partido á la Provincia de Xuragoa á allanarla; la cual estaba cincuenta leguas de allí. Y esto sabido dejé mi canoa y tomé el camino por tierra de Xuragoa, donde hallé el Gobernador, el cual me detuvo allí siete meses hasta que hizo quemar y ahorcar ochenta y cuatro Caciques, señores de vasallos, y con ellos á Nacaona la mayor señora de la isla, á quien todos ellos obedecian y servian. Y esto acabado vine de pie á tierra de Santo Domingo, que era setenta leguas de allí, y estuve esperando viniesen naos de Castilla, que habia mas de un año que no habian venido. Y en este comedio plugo á Dios que vinieron tres naos, de las cuales yo compré la una y la cargué de vituallas, de pan y vino y carne y puercos y carneros y frutas, y la envié adonde estaba el Almirante para en que viniesen él y toda la gente como vinieron allí á Santo Domingo y de allí á Castilla. E yo me vine delante en las otras dos naos á hacer relacion al Rey y á la Reina de todo lo sucedido en aquel viage.

Paraceme que será bien que se diga algo de lo acaecido al Almirante y á su familiar en un año que estuvieron perdidos en aquesta isla: y es que dende á pocos dias que yo me partí los Indios se amotinaron y no le querian traer de comer como antes; y él los hizo llamar á todos los Caciques y les digo que se maravillaba dellos en no traerle la comida como solian, sabiendo como él les habia dicho, que habia venido allí por mandado de Dios, y que Dios estaba enojado dellos, y que él ge lo mostraria aquella noche por señales que haria en el cielo; y como aquella noche era el eclipse de la luna que casi toda se escureció, díjoles que Dios hacia aquello por enojo que tenia dellos porque no le traian de comer, y ellos lo creyeron y fueron muy espantados, y prometieron que le traerian siempre de comer, como de hecho lo hicieron, hasta que llegó la nao con los mantenimentos que yo envié, de que no pequeño gozo fue en el Almirante y en todos los que con él estaban: que despues en Castilla me dijo su Señoría que en toda su vida [nunca?] habia visto tan alegre dia, y que nunca pensó salir de allí vivo: y en esta nao se embarcó y vino á Santo Domingo y de allí á Castilla.

He querido poner aquí esta breve suma de mis trabajos y grandes señalados servicios, cuales nunca hizo hombre á Señor, ni los hará de aquí adelante del mundo; y esto á fin que mis hijos lo sepan y se animen á servir, é su Señoria sepa que es obligado á hacerles muchas mercedes.

Venido su Señoría á la Corte, y estando en Salamanca en la cama enfermo de gota, andando yo solo entendiendo en sus negocios y en la restitucion de su estado y de la gobernacion para su hijo D. Diego, yo le dije ansi: “Señor: ya vuestra Señoría sabe lo mucho que os he servido y lo mas que trabajo de noche y de dia en vuestros negocios: suplico á vuestra Señoria me señale algun galardon para en pago dello:” y él me respondió alegremente que yo lo señalase y él lo cumpliria, porque era mucha razon. Y entonces yo le señalé y supliqué á su Señoría me hiciese merced del oficio del Alguacilazgo mayor de la Isla Española para en toda mi vida: y su Señoría dijo que de muy buena voluntad, y que era poco para lo mucho que yo habia servido; y mandóme que lo dijese ansi al Sr. D. Diego, su hijo, el cual fue muy alegre de la merced á mí hecha de dicho oficio, y dijo que si su padre me lo daba con una mano, él con dos. Y esto es ansi la verdad para el siglo que á ellos tiene y á mi espera.

Habiendo yo acabado, no sin grandes trabajos mios, de negociar la restitucion de la gobernacion de las Indias al Almirante D. Diego, mi Señor, siendo su padre fallecido, le pedí la provision del dicho oficio. Su Señoria me respondió que lo tenia dado al Adelantado su tio; pero que él me daria otra cosa equivalente á aquella. Yo dije que aquella diese él á su tio, y á mi me diese lo que su padre y él me habian prometido, lo cual no se hizo; y yo quedé cargado de servicios sin ningun galardon, y el Sr. Adelantado, sin haberlo servido, quedó con mi oficio y con el galardon de todos mis afanes.

Llegado su Señoría á la Cibdad de Santo Domingo por Gobernador tomó las varas dió este oficio á Francisco de Garay, criado del Sr. Adelantado, que lo sirviese por él. Esto fue en diez dias del mes de Julio de mil quinientas diez años. Valia entonces el oficio á lo menos un cuento de renta, del cual la Vireina, mi Señora, como tutriz y curadora del Virey, mi Señor, y él me son en cargo realmente y me lo deben de justicia y _de foro conscientiæ_, porque me fue hecha la merced de él, y no se cumplió conmigo dende el dia que se dió al Adelantado hasta el postrero de mis dias, porque si se me diera yo fuera el mas rico hombre de la isla y mas honrado; y por no se me dar soy el mas pobre della, tanto que no tengo una casa en que more sin alquiler.

Y porque haberseme de pagar lo que el oficio ha rentado seria muy dificultoso, yo quiero dar un medio y será este: que su Señoría haga merced del Alguacilazgo mayor de la Cibdad de Santo Domingo á uno de mis hijos para en toda su vida, y al otro le haga merced de su Teniente de Almirante en la dicha Cibdad: y con hacer merced destos dos oficios á mis hijos de la manera que he aquí dicho, y poniéndolos en cabeza de quien los serva por ellos hasta que sean de edad, su Señoría descargará la conciencia del Almirante su padre, y yo me satisfaré de la paga que se me debe de mis servicios: y en esto no diré mes de dejallo en sus conciencias de sus Señorías, y hagan en ello lo que mejor les pareciere.

Item: Dejo por mis albaceas y ejecutores deste mi testamento, aquí en la corte, al Bachiller Estrada y á Diego de Arana, juntamente con la Vireina, mi Señora, y suplico yo á su Señoría lo acepte y les mande á ellos lo mismo.

_Otra cláusula._ Item: Mando que mis albaceas compren una piedra grande, la mejor que hallaren, y se ponga sobre mi sepultura, y se escriba en derredor della estas letras: “Aquí yace el honrado caballero Diego Mendez que sirvió mucho á la Corona Real de España en el descubrimiento y conquista de las Indias con el Almirante D. Cristobal Colon, de gloriosa memoria, que las descubrió, y despues por sí con naos suyas á su costa: falleció, etc. Pido de limosna un Pater noster y una Ave María.”

Item: En medio de la dicha piedra se haga una canoa, que es un madero cavado en que los Indios navegan, porque en otra tal navegó trescientas leguas, y encima pongan unas letras que digan: “Canoa.”

Caros y amados hijos mios, y de mi muy cara y amada muger Doña Francisca de Ribera, la bendicion de Dios Todopoderoso, Padre y Hijo y Espíritu Santo y la mia descienda sobre vos y vos cubra y os haga catolicos cristianos, y os dé gracia que siempre le ameis y temais. Hijos: encomiendoos mucho la paz y concordia, y que seais muy conformes y no soberbios, sino muy humildes y muy amigables á todos los que contratáredes, porque todos os tengan amor: servid lealmente al Almirante mi Señor, y su Señoría os hará muchas mercedes por quien él es, y porque mis grandes servicios lo merecen; y sobre todo os mando, hijos mios, seais muy devotos y oyais muy devotamente los Oficios Divinos, y haciéndolo ansi Dios nuestro Señor os dará largos dias de vida. A él plega por su infinita bondad haceros tan buenos como yo deseo que seais, y os tenga siempre de su mano. Amen.

Los libros que de acá os envio son los siguientes:

Arte de bien morir de Erasmo. Un sermon de Erasmo en romance. Josefo de Bello Judaico. La Filosofía moral de Aristóteles. Los libros que se dicen Lingua Erasmi. El libro de la Tierra santa. Los coloquios de Erasmo. Un tratado de las querellas de la Paz. Un libro de Contemplaciones de la Pasion de nuestro Redentor. Un tratado de le venganza de la muerte de Agamenon, y otros tratadillos.

Ya dije, hijos mios, que estos libros os dejo por mayorazgo, con las condiciones que estan dichas de suso en el testamento, y quiero que vayan todos con algunas Escrituras mias, que se hallarán en el arca que está en Sevilla, que es de cedro, como ya está dicho: pongan tambien en esta el mortero de mármol que está en poder del Sr. D. Hernando, ó de su mayordomo.

Digo yo Diego Mendez que esta Escritura contenida en trece hojas es mi testamento y postrimera voluntad, porque yo lo ordené é hice escribir, y lo firmé de mi nombre, y por él revoco y doy por ningunos otros cualesquier testamentos hechos en cualesquier otros tiempos ó lugar; y solo este quiero que valga, que es hecho en la villa de Valladolid en diez y nueve dias del mes de Junio, año de nuestro Redentor de mil quinientos treinta y seis años. Diego Mendez. E yo el dicho García de Vera, Escribano Notario público, presente fui á todo lo que dicho es, que de mi se hace mencion, é por mandado del dicho Sr. Teniente é pedimento del dicho Bachiller Estrada, este testamento en estas veinte é seis hojas de papel, pliego entero, como aquí parece, fice escrebir como ante mí se presentó é abrió, é ansi queda originalmente en mi poder. E por ende fice aquí este mi signo tal en (_está signado_) testimonio de verdad. García de Vera. (_Está firmado._)

_Concuerda literalmente con las cláusulas copiadas de un testimonio signado y firmado por el expresado Escribano García de Vera, que obra originalmente en el Archivo del Excmo. Sr. Almirante Duque de Veraguas, de donde lo copié en Madrid á veinte y cinco dias del mes de Marzo de mil ochocientos veinte y cinco años.—Tomas Gonzalez._

FOOTNOTES:

[213] Donna Maria de Toledo, widow of Diego Columbus.

[214] Possibly the ship they abandoned was inferior in size, or in some other respect.

[215] Ferdinand Columbus says that the Indians called this eastern point of the island Aramaquique, and that it was thirty-four leagues from Maima, where the admiral was.

[216] This cape is since called Cape Tiburon. Mendez does not speak of his arrival at the little island of Naraza, and other places spoken of by Ferdinand Columbus and Herrera.

[217] This should be Xaragua.

[218] On the twenty-eighth of June 1504; he entered the harbour of St. Domingo on the thirteenth of August, started for Spain on the twelfth of September, and arrived at San Lucar on Thursday, the seventh of November.

[219] By B. von Breydenbach.(?)

FINIS.

INDEX.

Adda (Marquis d’), his reproduction of the printed text of the first letter, cxxv

Adelantado, _see_ Bartholomew Columbus

Adelphus (John), his connection with St. Dié, lxxxvi

Ages, a kind of turnip used by the Indians, 63, 68

Aguacadiba, village in Jamaica, 223

Aguado (Juan), recommended to the notice of the King and Queen, 93

Aguja (Punta de la), Needle Point, 125

Ailly (Cardinal Pierre d’), his Imago Mundi studied by Columbus, xlv

Alcatraz (Point), 125

Alfragan, the Arab astronomer, his influence on Columbus, xlvii

Aloes, found in Española, 67

Ameyro (The Cacique), his friendship for Diego Mendez, 225

Animals in Española, 42

—— of Cariay, 200

Antillia, supposed island of, xxvi

Appianus, his Mappe-monde bearing the name of America, lxxxvii

Arabian expedition to America, xix

Arana (Diego de), Governor of Española, 12

—— (Pedro de), commander of one of the ships sent on by Columbus to Española in the third voyage, 115

Arenal (Point of), 119

Arguin, called by Columbus Hargin, 136

Arin, Island of, 135

Arrows used by the Caribbees, 31

Astrolabe rendered useful for seamen, li

Atlantis, spoken of by Plato, v

Australia discovered by the Portuguese within one hundred years of the rounding of Cape Bojador by Prince Henry’s navigators, i

Avan, a province of Juana, 10

Ayala (Pedro de), on the supposed islands in the Atlantic, xxvi

Ayay, one of the Caribbee Islands, 31

Axes made of stone used by the Indians, 68

Azoa, Province of Española, 232

Bacon (Roger), his _Opus Majus_ supplied the portion of the _Imago Mundi_ which is supposed to have inspired Columbus with the idea of discovering America, xlvii

Bardson (Heriulf), establishes himself at Heriulfsnes in Greenland, x

Barrow (Sir John), his account of Cortereal’s expedition, xxvii

Bastimentos, harbour of, 184

Becher (Captain), agrees with Muñoz on the landfall of Columbus, lx

Behaim (Martin), on the supposed islands in the Atlantic, xxvi; said to have discovered the Azores, xxx; the evidence of his globe, xxxi; in conjunction with Roderigo and Josef, renders the astrolabe useful for seamen, li

Belem and Belpuerto, disabled ships left there, 193

—— or Yebra, river, 213

Beltran, recommended to the notice of the King and Queen, 92

Bianco (Andrea), his map, on which is the word “Antillia,” xxvi

Bibliography, cviii

Birds’ nests in Española at Christmas, 42

Bobadilla (D. Francisco de), his infamous treatment of Columbus, lxxi; his death, lxxvi

—— ——, Columbus’s account of his arrival in Española, 159; his conduct, 160; arrests Columbus, 167; seizes his house and papers, 173

Bohio discovered, lxiii

Bohio, a province of Española, 41

Bojador (Cape), rounded by Prince Henry’s navigators in 1434, i

Bonacca, _see_ Guanaga

Brazil, supposed island of, xxvi

Bremen (Adam of), makes the earliest allusion (_printed_) to the colonization of America by the Scandinavians, viii

Brerewood (Edward), derives the Americans from the Tartars, vi

Burenquen (Porto Rico), discovered, 39

Cabot (John), his zeal for the discovery of the supposed islands in the Atlantic, xxvi

—— (Sebastian), his discovery demonstrated, xxviii

Cabras, Goat Island, 43

Canaanites supposed to have peopled America, vi

Cannibals, Caribbee, 26, 29

—— in Cariay, 201

Canoes, 9, 10

Caonabó, a chief in Española accused of having burned the Spanish settlement, 48; gold mines in Niti belonging to him, 64; his bad disposition towards the Christians, 77

Cape Gracias a Dios, 178

Cape Honduras, lxxvii

Cape Verde Islands discovered by Diego Gomez (see _Life of Prince Henry the Navigator_), 115, 116

Capitana ship, the captaincy given to Diego Mendez, 222

Carabajal, Alonzo Sanchez de, commanded one of the ships sent on by Columbus to Española in the third voyage, 115

Caracol, Bay of, in Española, 47

Caradoc of Llancarvan’s account of the Welsh expedition, xxi

Carambaru, golden mirrors worn by the Indians, 180

Cariay, Columbus arrives there in his fourth voyage, 180; enchanters, 199; sepulchre, 199; animals, 200; cannibals, 201; copper mines, 201; cotton beautifully worked, 201

Caribbee Islands discovered, 25

Caseneuve (Guillaume de), his name confounded with that of Columbus, xxxviii

Cathay, Northern China, 194

Cazadilla, bishop of Ceuta, condemns the proposed enterprise of Columbus, lii

Celts supposed to have peopled America, ix

Ceyre, Cayre or Charis (Dominica), 31; said to abound in gold, 37, 38

Chanca’s (Dr.) letter, iii; history of, cxxxviii, cxl; physician to the fleet of Columbus, in his second voyage, his letter, 19; mentioned in the memorial of Columbus, 93

Chinese supposed to have reached America by the north, vii

Ciamba, province of, gold mines, 180

Cibao, gold mines of, 69

Ciguare, dress and customs of the people, 181

Cladera (Don Cristóbal) refutes the statements respecting Behaim, xxx

Cobrava Aurira, province, 214

Columbus (Bartholomew) sent by his brother to Henry VII, lvi; arrested by Bobadilla, 167