Œuvres de P. Corneille, Tome 03
Part 17
Yo lo merezco.... 223. tambien como tú y mejor. Llamadle, llamad al Conde, 251. que venga á exercer el cargo de Ayo de vuestro hijo, que podrá mas bien honrallo, pues que yo sin honra quedo... Ese sentimiento adoro, 262. esa cólera me agrada, esa sangre alborotada ..................... ..................... es la que me dió Castilla, y la que te dí heredada. Esta mancha de mi honor 267. que al tuyo se extiende, lava con sangre, que sangre sola quita semejantes manchas.
Cette phrase était transcrite avec quelques inexactitudes, qu'il est plus court de rectifier que de détailler. Dans les _Observations_ de Scudéry on trouve le texte suivant:
Lava, lava con sangre, porque el honor que se lava con sangre se ha de lavar;
Mais ce n'est là bien probablement qu'un arrangement banal fait de mémoire sans se soucier du texte.
Poderoso es el contrario. 276. Aqui ofensa y allí espada, 286. no tengo mas que decirte. Y voy a llorar afrentas 289. mientras tú tomas venganzas. Mi padre el ofendido! estraña pena! 298. y el ofensor el padre de Ximena!
Fin de phrase qui ne donne pas la construction du texte.
Yo he de matar al padre de Ximena. 310. Que mi sangre saldrá limpia. 344.
Citation estropiée par Scudéry; voyez la deuxième section de l'_Appendice_, p. 221.
Haviendo sido 348. mi padre el ofendido, poco importa que fuese (amarga pena!) el ofensor el padre de Ximena.
Corneille, en citant ceci, omet à tort la parenthèse _amarga pena_! dont il s'est inspiré.
Confieso que fué locura, 351. mas no la quiero enmendar. Y con ella has de querer 373. perderte?
Le pronom _ella_ représente _condicion de honrado_ du vers précédent. C'est ce titre qui défend à don Gormas de réparer le tort qu'il a commis.
Que los hombres como yo 376. tienen mucho que perder. Y ha de perderse Castilla 378. antes que yo. Aquel viejo que esta allí[554], 398. sabes quien es? Habla baxo, escucha. 398. No sabes que fué despojos 399. de honra y valor?
Corneille a lu _despojo_ dans une édition fautive.
Sí seria, 401. Y que es sangre suya 401. la que yo tengo en el ojo? Sabes!
Il faut lire d'après une meilleure édition:
Y que es sangre suya y mia la que yo tengo en los ojos, sabes? Y el sabello 402. qué ha de importar? Si vamos á otro lugar 403. sabrás lo mucho que importa.
Depuis le vers 398, des numéros trop multipliés dans les renvois de Corneille séparent souvent ce qui se suit dans le texte. Scudéry avait donné sans interruption tout ce dialogue en remontant un peu plus haut que Corneille:
Conde.--Quien es?--A esta parte quiero decirte quien soy. --Que me quieres?--Quiero hablarte. --Aquel viejo que está á parte [_lisez_ está allí], sabes quien es?--Ya lo sé. Por qué lo dices?--Por qué? Habla baxo, escucha.--Dí. --No sabes..., etc. Como la ofensa sabía, 634. luego caí en la venganza. Justicia, justicia pido. 647. Rey, á tus pies he llegado. 648. Rey, á tus pies he venido. 648. Señor, á mi padre han muerto. 652.
Scudéry avait indiqué une autre source au vers:
«Il a tué mon père.--Il a vengé le sien.»
Señor, mi padre he perdido. --Señor, mi honor he cobrado. Havrá en los Reyes justicia. 653. Justa venganza he tomado. 654. Yo ví con mis proprios ojos 659. teñido el luciente acero. Yo llegué casi sin vida. 667. Escrivió en este papel 676. con sangre mi obligacion. Me habló 678. con la boca de la herida. Si la venganza me tocó, 719. y te toca la justicia, hazla en mí, Rey soberano. Castigar en la cabeza 722. los delitos de la mano. Y solo fué mano mia 724. Rodrigo. Con mi cabeza cortada 729. quede Ximena contenta. Sosiégate, Ximena. 739. Mi llanto crece. 740. Que has hecho, Rodrigo? 741. No mataste al Conde? 746. Importábale á mi honor. 747. Pues, señor, 748. quando fué la casa del muerto sagrado del matador? .... Yo busco la muerte, 752. en su casa. Y por ser justo, 754. vengo á morir en sus manos, pues estoy muerto en su gusto. [Ximena] está 765. cerca Palacio, y vendrá acompañada. Ella vendrá, ya viene. 771. La mitad de mi vida 800. ha muerto la otra mitad. [Y] al vengar 801. de mi vida la una parte, sin las dos he de quedar. Descansad. 803. Qué consuelo he de tomar? 805. Siempre quieres á Rodrigo? 809. Que mató á tu padre mira. Es mi adorado enemigo. 810. Piensas perseguille? 825. Pues como harás? 846. Seguiréle hasta vengarme, 848. y habré de matar muriendo.
Corneille a interverti l'ordre de ces vers, dont le second doit être le premier, comme fin d'une phrase antérieure.
Mejor es que mi amor firme 849. con rendirme, te dé el gusto de matarme sin la pena de seguirme. .... Rodrigo, Rodrigo, 852. en mi casa! --Escucha. --Muero. --Solo quiero que en oyendo lo que digo respondas con este acero. Tu padre el Conde Lozano 873. ........................ puso en las canas del mio la atrevida injusta mano. Y aunque me ví sin honor, 879. se malogró mi esperanza, en tal mudanza, con tal fuerza que tu amor puso en duda mi venganza.
Scudéry ajoute ici quatre vers qui relient la citation précédente à celle qui correspond aux vers 886 et suivants du texte français:
Mas en tan gran desventura, lucharon á mi despecho, contrapuestos en mi pecho, mi afrenta con tu hermosura. Y tú, señora, vencieras, 886. á no haver imaginado que afrentado, por infame aborrecieras quien quisiste por honrado. Cobré mi perdido honor, 897. mas luego á tu amor rendido he venido, porque no llames rigor 900. lo que obligacion ha sido Haz con brio 903. la venganza de tu padre, como la hice del mio. No te doy la culpa á ti 908. de que desdichada soy. Que en dar venganza á tu afrenta 911. como caballero hiciste.
Le premier vers n'est pas indiqué par Corneille, mais il est donné par Scudéry.
Mas soy parte, 940. para solo perseguirte, pero no para matarte. Considera 961. que el dexarme es la venganza, que el matarme no lo fuera. Me aborreces? 963. --No es posible. Disculpará mi decoro 970. con quien piensa que te adoro el saber que te persigo. Vete, y mira á la salida 975. no te vean.... .... si es razon 976. no quitarme la opinion quien me ha quitado la vida.
Corneille a omis ce dernier vers, qu'il faut nécessairement ajouter à la citation, car il contient le sujet du verbe _quitarme_.
Mátame. 980. Déxame. 980. Pues tu rigor qué hacer quiere? 980. Por mi honor, aunque muger, 981. he de hacer contra ti quanto pudiere, deseando no poder. Ay, Rodrigo, quien pensara.... 987. Ay, Ximena, quien dixera.... 987. Que mi dicha se acabara! 988. Quédate, iréme muriendo. 993. Vete, y mira á la salida 997. no te vean.
Ce dernier rapprochement n'est pas de Corneille, mais de Scudéry.
Es posible que me hallo.... 1025. entre tus brazos? Hijo, aliento tomo 1027. para en tus alabanzas empleallo. Bravamente provaste, bien lo hiciste, 1028. bien mis pasados brios imitaste.
Le premier de ces vers n'est donné que par Scudéry.
Toca las blancas canas que me honraste. 1036. Llega la tierna boca á la mexilla 1037. donde la mancha de mi honor quitaste. Alza la cabeza, 1039. á quien como la causa se atribuia si hay en mí algun valor, y fortaleza.
Entendez _á quien_ comme s'il y avait _tú á quien_. Le vers précédent, que nous complétons,
_Dame la mano, y alza la cabeza...._
tient à un assez beau mouvement de scène, qui n'est que dans l'espagnol. Le père s'est dit fier de _s'incliner_ devant la gloire de son fils: le fils lui répond de _relever la tête_, en même temps qu'il lui demande sa main à baiser, en fléchissant le genou selon l'usage. Don Diègue réplique par ce vers, que Corneille a omis, mais qui est indispensable pour entendre _suya_ de la phrase suivante:
_Con mas razon besara yo la tuya._
Si yo te dí el ser naturalmente, 1054. tú me le has vuelto á pura fuerza suya. Con quinientos hidalgos deudos mios 1085. sal en campaña á exercitar tus brios. No dirán que la mano te ha servido 1092. para vengar agravios solamente. REY DE CASTILLA. (_Inexact; c'est le jeune Prince 1222. qui fait cette remarque._) El mio Cid le ha llamado.
REY MORO.
En mi lengua es mi Señor.
REY DE CASTILLA.
Ese nombre le está bien.
REY MORO.
Entre Moros le ha tenido.
REY DE CASTILLA.
Pues allá le ha merecido, en mis tierras se le den. Llamalle el Cid es razon. 1225. En premio destas victorias 1334. ha de llevarse este abrazo. Tanto atribula un placer, 1350. como congoxa un pesar. Son tus ojos sus espias, 1378. tu retrete su sagrado, tu favor sus alas libres. Si he guardado á Rodrigo, 1392. quizá para vos le guardo. Conténtese en mi hacienda, 1738. que mi persona, Señor, llevaréla á un monasterio.
Ces deux derniers vers sont séparés dans le texte par celui-ci:
si no es que el Cielo la lleva,
vers qui n'est pas à dédaigner, et qui répond assez à ces mots: _jusqu'au dernier soupir_.
NOTES:
[552] Les éditions de cette pièce sont nombreuses. Les premières remontent à 1621 (dans la première partie des _Comedias_ de Guillem de Castro, _Valencia_, _Felipe Mey_), peut-être à 1618 (Valence, même imprimeur, mais cette date est douteuse). L'édition séparée dont nous nous sommes servi pour les citations espagnoles de l'_Appendice_ est de 1796 (_Valencia, en la Imprenta de J. y T. de Orga_), in-4º, très-correcte. Le texte lu par Corneille devait contenir des incorrections et quelques légères variantes antérieures à une révision.
[553] Les _Observations_ de Scudéry contiennent une liste de rapprochements entre Guillem de Castro et Corneille, dressée avec l'intention avouée d'établir que notre poëte doit tout à son modèle espagnol. Loin de dissimuler ses emprunts, Corneille prit soin, dans ses éditions de 1648, 1652, 1656 (voyez p. 87, note 209, et p. 103), de compléter le travail de Scudéry, fit imprimer en caractères italiques tous ceux de ses vers qu'il regardait comme de véritables imitations, et plaça en note au bas des pages le texte espagnol. Par malheur, l'exiguïté de l'espace réservé à ces notes, le morcellement des citations, la mauvaise impression que Corneille devait avoir sous les yeux, l'inexpérience de ses propres imprimeurs, ont introduit dans ce travail une foule d'erreurs de tous genres; il importait de les corriger, d'adopter une orthographe plus uniforme et de motiver, quand ils en valaient la peine, les changements rendus nécessaires par tant d'incorrections et de négligences. M. Viguier, à qui nous devons déjà la traduction des romances espagnols placés par Corneille à la suite de son _Avertissement_, a bien voulu s'offrir, comme lecteur curieux, et nous ajouterons très-fin et très-habile appréciateur, de Corneille et du théâtre espagnol, à nous seconder dans cette tâche délicate. Ce n'est là du reste que la moindre des obligations que nous lui avons. On en jugera en lisant l'examen comparatif des _Mocedades del Cid_, qui forme la deuxième section de cet _Appendice_, et qu'il a entrepris tout exprès pour en enrichir cette édition.
[554] Voyez plus loin, p. 216, note 576.
II
ANALYSE COMPARATIVE DU DRAME
DE GUILLEM DE CASTRO:
LA JEUNESSE DU CID
(_LAS MOCEDADES DEL CID, PRIMERA PARTE_[555]).
SOMMAIRE DE LA PREMIÈRE JOURNÉE[556].
1º SCÈNE DANS LE PALAIS _de Fernand Ier à Burgos. Brillante introduction: le jeune Rodrigue reçoit l'ordre de chevalerie des mains du Roi et des princesses en présence de la cour et de Chimène._
2º SÉANCE DU CONSEIL. _Le Roi motive et déclare le choix qu'il fait de don Diègue comme gouverneur de son fils. Arrogance et colère du comte Gormas; l'outrage fatal est infligé en présence du Roi._
3º MAISON DE DON DIÈGUE. _Salle d'armes. Ses trois fils s'entretiennent au retour de la cérémonie. Don Diègue rentre, il les éloigne, et pour s'essayer à la vengeance il brandit la grande épée de Mudarra, devenue trop pesante pour ses mains; il lui faut pour vengeur l'un de ses fils; il les éprouve successivement: les deux plus jeunes ne savent que gémir quand il leur serre violemment la main; Rodrigue seul à qui il mord un doigt s'emporte et se montre capable du ressentiment que désire son père. Le vieillard, sans savoir son amour pour Chimène, lui confie l'épée et lui nomme son ennemi. Monologue de Rodrigue, sa douleur, sa résolution._
4º PLACE _devant le palais et devant la maison de don Diègue. L'Infante et Chimène à une fenêtre du palais, s'entretenant de Rodrigue. Le fier Gormas passe; il confie à l'un de ses amis qu'il a quelque regret de sa violence, mais se montre résolu à ne point s'humilier par une amende honorable. Rodrigue armé le cherche; d'abord il se voit avec peine en présence des dames, obligé de répondre par des propos courtois aux compliments de l'Infante. Le Comte reparaît; provocation, de plus en plus animée: les dames, en les voyant de loin, s'alarment; don Diègue se montre debout devant sa porte, il échauffe de ses regards le courroux de Rodrigue. Le duel sur cette place même est rendu nécessaire par l'extrême insolence de Gormas. Le Comte, blessé à mort, tombe dans la coulisse. Chimène accourt avec des cris. Rodrigue résiste héroïquement à l'assaut de toute la suite du Comte, et l'Infante intervenant fait cesser ce combat._
REMARQUES.
_Scène Ière._ L'appareil sacré, les formules, les propos rapides de cette foule de personnages propre au théâtre de Valence, le premier qui ait été construit en Espagne, ne convenaient guère à notre poëte. Il écartera donc de son plan et la Reine et le Prince royal à qui cette _histoire_ (c'est le titre, comme on sait, de beaucoup de pièces de Shakspeare) réserve un rôle assez marqué. Il se dispensera de faire de don Arias et de Peranzules des conseillers de cour, unis par des liens de parenté l'un à don Diègue, l'autre au Comte. Il invente un seul personnage, le pâle rival de Rodrigue, réservé pour être le champion malheureux de Chimène, et il l'appelle, on ne sait pourquoi, _don Sanche_, quoique ce nom soit celui du jeune prince espagnol.
Quant à la scène en elle-même, cette pompe trop extérieure n'est point nécessaire à son dessein.
_Scène IIe._ Celle-ci au contraire devait certainement lui convenir. Nous oserions affirmer que les circonstances du temps, les sévérités de Richelieu contre le duel, l'humeur susceptible de Louis XIII, ont seules empêché Corneille de transporter la fière dispute et le fatal soufflet dans l'intérieur du conseil et en présence de la majesté royale.
........ Conde tirano, ............................ la mano en mi padre pusisteis _delante el Rey_ con furor.
Ce sont les paroles de Rodrigue (empruntées à un vieux romance par l'auteur de la pièce). Corneille dit seulement:
«Ce que n'a pu jamais Aragon ni Grenade, Ni tous vos ennemis, ni tous mes envieux, Le Comte en votre cour l'a fait _presque_ à vos yeux[557].»
C'est une combinaison propre à Corneille d'avoir supposé les deux pères instruits de l'amour de leurs enfants et disposés à le favoriser. Il en a tiré quelques traits remarquables, et le noeud devient par là plus complexe dès le commencement. Quant à la grande donnée du drame, nullement historique en elle-même, cet amour des deux jeunes gens antérieur à la querelle, Castro en a le mérite, mais ne paraît pas en être le premier inventeur. C'est au moins ce que donne à penser un mot du passage cité de Mariana (voyez p. 79), peut-être aussi quelques romances de date peu ancienne relativement, mais pouvant remonter au commencement du dix-septième siècle, époque de cette composition dramatique.
Dans la pièce espagnole la dispute des deux rivaux pour la prééminence a lieu en présence du Roi; c'est à lui que leurs arguments sont d'abord adressés, et cette circonstance ajoute à l'intérêt. Les vers suivants, non traduits, mais imités, que Corneille met dans la bouche du Comte, peuvent être cités comme un emprunt de plus à Guillem de Castro:
«Joignez à ces vertus celles d'un capitaine: Montrez-lui comme il faut s'endurcir à la peine, etc.[558].»
Y quando al Principe enseñe lo que entre exercicios varios debe hacer un caballero en las plazas y en los campos, podrá para darle exemplo, como yo mil veces hago, hacer un lanza hastillas, desalentando un caballo?
Mais après la réponse de don Diègue, la querelle proprement dite n'occupe que six vers, d'un dialogue fort entrecoupé, entre les deux adversaires et le Roi qui les rappelle au respect. Cette vigueur et cette rapidité étaient d'un fort bon exemple, et n'ont point l'inconvénient de ce mot un peu excessif: .... _ne le méritoit pas_[559]! qui donne au vieillard quelque tort de provocation.
Le jeu de scène qui doit suivre le soufflet n'est suffisamment indiqué ni dans l'un ni dans l'autre texte. Il est fâcheux que les grands maîtres ou leurs éditeurs (à remonter jusqu'aux Grecs) aient si souvent négligé ce genre d'indication. Dans _le Cid_ de Corneille, la tradition théâtrale nous fait voir un duel à l'épée qui ne dure que quelques instants, le Comte faisant tomber tout d'abord l'arme des mains de don Diègue[560]. Celui-ci, dans l'espagnol, n'est pas armé peut-être, ou n'a pas recours à son épée. Il lève le bâton sur lequel il s'appuyait. Peranzules, cousin germain du Comte, lui retient le bras. Le Roi, indigné contre Gormas, appelle ses gardes, et ordonne qu'on l'arrête. Il nous faut continuer de deviner l'action scénique: Gormas ne se laisse pas arrêter, il tire probablement du fourreau son épée redoutable, et s'éloigne lentement en adressant au Roi des remontrances et des excuses hautaines, entre autres: «.... Pardonne à _cette épée_ et à cette main de te manquer ici de respect.» Le Roi le laisse sortir, s'efforçant inutilement de le rappeler. «Oui, _rappelez, rappelez_ le Comte, s'écrie énergiquement don Diègue, qu'il vienne remplir la charge de gouverneur de votre fils! etc. _Llamadle, llamad al Conde_..., etc.» Corneille cite ce mouvement sans expliquer comment il en a fait une éloquente apostrophe dans son fameux monologue: _Comte, sois de mon prince à présent gouverneur_ ...[561], etc.
«Achève, et prends ma vie après un tel affront, Le premier dont ma race ait vu rougir son front[562].»
De ces deux vers, l'un est trouvé par Corneille, l'autre provient du romance _Pensativo estaba el Cid_, que Castro a transcrit presque entier, notamment les mots imprimés ici en lettres italiques:
Todo le parece poco respecto de _aquel agravio el primero que se ha fecho á la sangre de Lain Calvo_.
La scène royale, dans la pièce de Castro, se termine d'une manière que Richelieu n'eût pas plus admise que ce qui précède. Don Diègue se retire à son tour, songeant déjà à sa vengeance, et n'est pas non plus retenu par l'ordre du Roi. Celui-ci se laisse persuader par ses deux autres conseillers de renoncer à faire justice, de peur de compromettre envers un puissant vassal sa propre puissance. Le scandale pourra d'ailleurs n'être pas ébruité, et il espère vaguement assoupir cette querelle.
_Scène IIIe._ La salle d'armes de don Diègue. Nous n'avons pas besoin d'insister sur l'embarras et la difficulté d'illusion que s'impose Corneille en se refusant à déterminer les divers lieux de son action.
Don Diègue a _trois_ fils; Rodrigue est l'aîné[563]. Les deux plus jeunes s'occupent à débarrasser le nouveau chevalier des armes qu'il a reçues, entre autres de l'épée du Roi, qu'il veut laisser suspendue au mur jusqu'à ce qu'il l'ait réellement gagnée par cinq batailles rangées. Dialogue élégant et paisible. Leur père arrive, sombre, égaré, tenant les deux fragments de son bâton qu'il a brisé. Son désordre émeut surtout Rodrigue, mais don Diègue ne veut point s'expliquer, et il exige que tous trois le laissent seul.
Son monologue fait penser, dès les premiers mots, à celui de Corneille[564]:
Cielos! peno, muero, rabio....
Le second vers, quoique s'adressant au bâton brisé qu'il jette à terre, a visiblement suggéré aussi les beaux vers (v. 255 et suivants): _Et toi, de mes exploits glorieux instrument_, etc.
No más, báculo rompido!...
«Va-t'en, bâton brisé, qui n'as pu servir de soutien ni à mon honneur ni à ma colère....» Suivent des traits d'un goût plus recherché. Le vieillard songe à se procurer une épée. Là est suspendue celle que lui transmit le fameux bâtard Mudarra, vengeur des sept infants de Lara, dans une héroïque histoire de l'âge antérieur. Ce glaive est un de ces grands espadons du moyen âge qui se manoeuvrent à deux mains. Il le saisit dans l'espoir de l'employer à sa vengeance, et s'en escrime quelque temps avec de vains efforts: scène forte et naïve, à laquelle l'acteur pouvait donner un grand intérêt: