Una Excursión a los Indios Ranqueles - Tomo 1
Part 22
Cuando nos roban caballos, empiezan por soltarlos en los montes para que se aquerencien y _tomen el pasto_. Una vez conseguido esto, hoy ensillan un caballo, mañana otro, y así sucesivamente, y al salir el sol los galopan fuerte por el campo más quebrado, más arenoso, más lleno de médanos.
Nuestros caballos, mediante una segunda educación, cobran un vigor extraordinario. Y como durante veinticuatro horas permanecen al palo, sin comer ni beber, con el freno puesto, resisten asombrosamente á las más largas privaciones.
De ahí la superioridad del indio en la guerra de fronteras.
Toda su estrategia estriba en huir, esquivando el combate. Son ladrones, no guerreros. Pelear es para ellos el recurso extremo. Su gloria consiste en que el malón sea pingüe y en volver de él con el menor número de indios sacrificados en aras del trabajo.
¡Cómo han de competir nuestros caballos con los de ellos! ¡Cómo hemos de darles alcance, cuando llevándonos algunas horas de ventaja salimos en su persecución!
Es como correr tras el viento.
Después que Mariano ató su caballo, nos sentamos bajo la enramada y convinimos en ocuparnos de asuntos oficiales.
Mañana tendremos la primer conferencia diplomática.
FIN DEL TOMO PRIMERO