Part 15
VÉNUS.
Dí, ¿qué determinas?
MARTE.
Sin vengarme en tu vida, tirana, Vengarme en tu vida. Y pues tu cobarde amante Huyó de mi vista, Tras él he de ir, penetrando los montes, Llevando por guia Estos dos villanos, que Sus faldas y cimas Registren conmigo, pues saben adónde El temor le retira.
CELFA Y CHATO.
Nosotros tal no sabemos.
MARTE.
Venid pues aprisa.
LOS DOS.
Aun yendo despacio, iremos cansados.
MARTE.
Venid.
_(Vanse Marte, Belona, Celfa y Chato.)_
LOS DOS.
¡Qué desdicha!
VÉNUS.
Porque no le busque y le halle, Esferas divinas, Empañad desos velos azules Las luces que brillan. Y tú, Júpiter, pues sabes Lo que es amar, mira Que nunca mejor que ahora empleaste Los rayos que vibras, Pues nunca mejor se emplean Sagradas tus iras.
* * * * *
_Vase con sus ninfas, y con esta música se muda el teatro en monte, y vuelve_ MARTE, _trayendo de la mano á_ CHATO Y CELFA.
MARTE.
Pues sabeis por donde fué, ¿Quién duda que sepais dónde Este cobarde se esconde?
CELFA.
Yo, señor Marte, no sé Más de que muy asustado Huir de su vista previno.
CHATO.
Bien como hijo de vecino De los que entran por un lado, Y por un lado tambien Los escapa su temor, Luego que señor mayor Llama á la puerta.
CELFA.
Mas quien Tan parto es destas montañas, Es cierto que á ellas vendria.
MARTE.
Pues al albergue de guía Me servid, que en sus entrañas Tiene.
CHATO.
Es vana pretension; Que no sabemos allá.
MARTE.
De otra manera será.
CELFA.
¿De qué manera?
MARTE.
_(Llamando.)_ ¡Dragon!
CHATO.
No al Dragon llamar intente, Que anda en su conversacion; Que no hace falta el Dragon Adonde está la serpiente.
MARTE.
¡Dragon!
CHATO.
A huir me acomodo.
MARTE.
¡Dragon!
CHATO.
¡Ay triste de mí! ¿Hácia dónde está?
_Salen_ DRAGON Y SOLDADOS.
DRAGON.
Hácia aquí, Esperándote, del modo Que tú me mandaste, estoy. ¿Qué quieres?
MARTE.
Que estos villanos, Atados de piés y manos, A estos troncos queden hoy.
_(Los soldados atan á Chato, y Dragon á Celfa. Vanse los soldados.)_
DRAGON.
En fin, ingrata, has venido A mis manos.
CELFA.
Pues ¿en qué Te he ofendido?
DRAGON.
Yo lo sé.
_VOCES._
_(Dentro.)_ Huid, pastores.
MARTE.
¿Qué ruido Es este?
_Salen_ VILLANOS _huyendo por delante de ellos, y despues_ ADÓNIS, _flechado el arco_.
UNOS.
Huid, que del monte El herido jabalí, Que há tantos dias que aquí Es terror deste horizonte, Baja al valle, donde vuelva A hacer estragos mayores.
OTROS.
Huid, zagales.
OTROS.
Huid, pastores.
TODOS.
Al llano, al bosque, á la selva. _(Vanse.)_
ADÓNIS.
No temais; que si le alcanza Mi altiva velocidad, Lo que ántes fué agilidad, Ahora será venganza, Como primero instrumento De mi desdicha cruel. _(Vase.)_
CHATO.
Pues el que busca es aquel Que atras va dejando el viento, ¿Para qué nos quiere ya?
MARTE.
Dices bien, aquél es, sí, El que tan dichoso ví; Y pues tras la fiera va, En que empezó la primera Fineza suya el Amor, Empiece de mi furor Tambien la ira. ¡Oh tú, Megera, Que de las tres furias eres La que más á Marte asiste! En aquel bruto reviste Toda la saña que adquieres. Vean prados, montes, cielos, Que en venganza de una injuria De toda una infernal furia Nada les sobra á los celos. _(Vase.)_
CHATO.
Con que aquí ya no hay que hacer.
DRAGON.
Sí hay, por si falta lugar Despues.
CHATO.
¿Qué es?
DRAGON.
No más que dar De coces á su mujer.
CHATO.
Si eso solo falta, Y á usted le importa, Ahí (por eso se dijo) Me las den todas.
CELFA.
Pues ¿por qué á mí de coces, Seor Dragoncillo?
DRAGON.
Por conjunta persona De su marido. ¿No le basta á un pobre hombre Sufrirla en casa, Sino que á los ojeos Con él se vaya?
CELFA.
¿Qué delito es ese, Si hay en tal tiempo Maridos que no sirven En los ojeos?
DRAGON.
Aunque nunca estorben, Es fuerte cosa Ser la mujer grillo, ¿No basta esposa? Y áun si fuera con otro, Poco importara; Pero ¡con su marido! _(Pegándola.)_
CELFA.
Basta.
DRAGON.
No basta.
CHATO.
_(Ap.)_ El Dragon es un santo, ¿Quién vió, señores, Gente más ajustada Que los dragones?
DRAGON.
Quédese ella para ella, Y él para un asno. _(Vase.)_
CHATO.
Y áun por eso he tenido Tan lindo rato.
CELFA.
¡Que cargarme de coces Le deje un tonto!
CHATO.
Hija, esas son las cargas Del matrimonio.
CELFA.
Bien ves, pícaro, infame, Cómo me ha puesto.
CHATO.
Y por no verlo, diera Volver á verlo.
CELFA.
¿Que á tu esposa dejes Que den de coces?
CHATO.
Como aquesos trabajos Pasan los hombres.
CELFA.
Pues en tí he de vengarme De sus desprecios. _(Embiste con él.)_
CHATO.
Para mí tendreis manos.
ADÓNIS.
_(Dentro.)_ ¡Valedme, cielos!
CHATO.
Pero ¿quién á su cargo Toma mi queja?
CELFA.
Aun mayores prodigios Hay en la selva; Pues en desmandadas tropas De esparcidos escuadrones Todas las ninfas de Vénus Huyendo vienen.
_Sale_ VÉNUS, _suelto el cabello, medio desnuda, ensangrentadas las manos._
VÉNUS.
Pastores, Decidme (¡ay de mí!), decidme Si dijeron unas voces «¡Piedad, cielos!»
ADÓNIS.
_(Dentro.)_ ¡Piedad, cielos!
VÉNUS.
¡Favor, dioses!
ADÓNIS.
_(Dentro.)_ ¡Favor, dioses!
VÉNUS.
Mas no teneis que decirme, Si ellas mismas me responden Que es cuyo temo el gemido, Y cuyo imagino el golpe. Suyo es, sin duda, ¡ay de mí! Y aunque tan cerca se oye, No sé si osaré llegar A examinarlo.
_Sale_ BELONA.
BELONA.
No oses, Pues áun yo compadecida Troqué á lástimas rencores Al ver tus penas; y así Digo otra vez que no oses Si no quieres ver tan fiero Trágico asunto, tan torpe, Como ver que salpicando Los más cándidos albores, No sé qué vivo cadáver Desde la cumbre de un monte Rosas deshojadas vierte A un valle que las recoge.
VÉNUS.
Yo he de ver quién es.
_Salen_ LIBIA Y LAS NINFAS.
LIBIA.
No veas, Que yo al temer que en horrores O su gemido me aflija O su queja me congoje, Vengo huyendo con el miedo De que sea el que así llore El más venturoso amante Y el más desdichado jóven.
VÉNUS.
¿No es peor dudarlo?
BELONA.
No, Que la duda no supone Lo que la evidencia, y temo Como la verdad te informe, Que sientas saber quién es El que en pena tan enorme Con su sangre les infunde Nuevo espíritu á las flores.
VÉNUS.
Entre temer y apurar Término no se conoce.
BELONA.
Sí conoce, cuanto dista Que el mal se dude ó se ignore; Y así, ¿para qué has de ver Que humana púrpura corre?...
TODAS.
Tanto, que della animadas, Cada flor es un Adónis.
VÉNUS.
¡Un Adónis! ¡Ay de mí! ¿Cómo, soberanos dioses, Cielo, sol, luna y estrellas, Riscos, selvas, prados, bosques, Aves, frutos, fieras, peces, Troncos, plantas, rosas, flores, Fuentes, rios, lagos, mares, Ninfas, deidades y hombres, Sufrís tal estrago?
_Sale_ MARTE.
MARTE.
Como La paz me dió más blasones En un pastoril albergue Que la guerra entre unos robles: A cuya causa, tirana, No hubo en todo este horizonte Ni risco que no examine, Ni peñasco que no toque; Tanto, que no dirá uno Que el rencor de mis rencores Le dejó por escondido O le perdonó por pobre; Hasta que la misma fiera, De mi ofensa primer móvil, Primer móvil de mi ira, Halló al que de mí se esconde. Y porque mejor lo veas, Llega, fiera, llega donde, Bien herido y mal curado, Se alberga un dichoso jóven...
_Descúbrese á_ ADÓNIS, _muerto entre unas flores._
VÉNUS.
¡Ay infelice de mí! Injusto amante, que pones En la fuerza de tus sañas La fuerza de tus amores; Aunque tirano te vengues, Por lo ménos no blasones, Que sin tirarle Amor flechas Le coronó de favores: Flechas le tiró el Amor, Temida deidad de Jove, Tanto, que porque tus celos Su mayor triunfo no borren, Vivirá á su ruego eterno, Aunque ahora en él y en mí notes Las venas con poca sangre, Los ojos con mucha noche. _(Cae sin aliento.)_
TODAS.
Con la fuerza del dolor Cayó desmayada sobre Las rosas, y sus espinas Van violando sus colores...
* * * * *
_La parte superior del teatro será de cielo: vese un sol que se va poniendo, y al mismo tiempo sale una estrella: el_ AMOR _está en lo alto, y_ VÉNUS Y ADÓNIS _van subiendo, cada uno á su lado._
AMOR.
Porque vean que no en vano, Cuando en púrpura se tornen, Le halló en el campo aquella Vida y muerte de los hombres, Júpiter, pues, conmovido O indignado de que goce Sin los imperios de un alma Los de una vida tu nombre, Desa derramada sangre Quiere que una flor se forme, Y que de aquella se vistan Roja púrpura las flores, Para que en tierra y en cielo Estrella y flor se coloquen: A cuya causa, subiendo Donde entrambos se coronen, Verás que desde este dia, Con la nueva luz de Adónis, Sale la estrella de Vénus Al tiempo que el sol se pone.
TODOS.
El horror de la tragedia A vuestra vista se esconde, Viendo que ya todo es dichas.
MARTE.
No es todo sino rigores, Al ver que á triunfos de Amor Otra vez mis celos tornen, Supuesto que Flor y Estrella Ascienden Vénus y Adónis, Al tiempo que se ve el sol _(Suben.)_ Entre pardos arreboles, Y la enemiga del dia Su negro manto descoge.
VÉNUS.
Pues porque mejor lo digas, Los dulces acentos oye...
ADÓNIS.
Con que nos aclama á un tiempo La música de dos orbes.
TODOS.
_A pesar de los celos_ _Sus triunfos logre_ _El Amor, colocados_ _Vénus y Adónis:_ _Y reciban ufanas_ _Y eternas gocen_ _Las estrellas su estrella,_ _Su flor las flores._
BELONA.
A cuyo aplauso festivo Fin á su fábula pone _La púrpura de la rosa,_ Volviendo á decir las voces...
TODOS.
_A pesar de los celos_ _Sus triunfos logre_ _El Amor, colocados_ _Vénus y Adónis:_ _Y reciban ufanas_ _Y eternas gocen_ _Las estrellas su estrella,_ _Su flor las flores._
_(Iguálanse con el Amor, escóndense los tres y el sol, queda la estrella, y dase fin.)_
AUTOS SACRAMENTALES.
LA CENA DEL REY BALTASAR.
PERSONAS.
EL REY BALTASAR. IDOLATRÍA, _dama_. VANIDAD, _dama_. DANIEL, _viejo_. PENSAMIENTO. MUERTE. UNA ESTATUA, _á caballo_. MÚSICOS.
_Jardin magnífico del palacio de Baltasar, con un cenador y un muro al fondo._
ESCENA PRIMERA.
_Sale_ EL PENSAMIENTO, _vestido de loco, de muchos colores_, Y DANIEL, _tras él, deteniéndole._
DANIEL.
Espera.
PENSAM.
¿Qué he de esperar?
DANIEL.
Advierte.
PENSAM.
¿Qué he de advertir?
DANIEL.
Óyeme.
PENSAM.
No quiero oir.
DANIEL.
Mira.
PENSAM.
No quiero mirar.
DANIEL.
¿Quién respondió dese modo Nunca á quien le preguntó?
PENSAM.
Yo, que sólo tengo yo Desvergüenza para todo.
DANIEL.
¿Quién eres?
PENSAM.
Cuando esto ignores, Vengo á ser yo el ofendido. ¿No te lo dice el vestido Ajironado á colores, Que, como el camaleon, No se conoce cuál es La principal causa? Pues Oye mi difinicion. Yo, de solos atributos Que mi sér inmortal pide, Soy una luz que divide A los hombres de los brutos. Soy el primero crisol En que toca la fortuna, Más mudable que la luna Y más ligero que el sol. No tengo fijo lugar Donde morir y nacer, Y ando siempre, sin saber Dónde tengo de parar. La adversa suerte ó la altiva Siempre á su lado me ve; No hay hombre en quien yo no esté, Ni mujer en quien no viva. Soy en el rey el desvelo De su reino y de su estado; Soy en el que es su privado La vigilancia y el celo; Soy en el reo la justicia, La culpa en el delincuente, Virtud en el pretendiente, Y en el próvido malicia; En la dama la hermosura, En el galan el favor, En el soldado el valor, En el tahur la ventura, En el avaro riqueza, En el mísero agonía, En el alegre alegría, Y en el triste soy tristeza; Y, en fin, inquieto y violento, Por donde quiera que voy Soy todo y nada, pues soy El humano Pensamiento. Mira si bien me describe Variedad tan singular, Pues quien vive sin pensar No puede decir que vive. Esto es si en comun me fundo; Mas hoy en particular Soy el del rey Baltasar, Que no cabe en todo el mundo. Andar de loco vestido No es porque á solas lo soy, Sino que en público estoy A la prudencia rendido; Pues ningun loco se hallara Que más incurable fuera, Si ejecutara y dijera Un hombre cuanto pensara; Y así lo parecen pocos, Siéndolo cuantos encuentro, Porque, vistos hácia dentro, Todos somos locos, Los unos y los otros. Y en fin, siendo loco yo, No me he querido parar A hablarte á tí, por mirar Que no es compatible, no, Que estemos juntos los dos; Que será una lid cruel, Porque, si tú eres Daniel (Que es decir _Juicio de Dios_), Mal ajustarse procura Hoy nuestra conversacion, Si somos, en conclusion, Tú juicio, y yo locura.
DANIEL.
Bien podemos hoy un poco Hablar los dos con acuerdo, Tú subiéndote á ser cuerdo, Sin bajarme yo á ser loco; Que aunque es tanta la distancia De acciones locas y cuerdas, Tomando el punto á dos cuerdas, Hacen una consonancia.
PENSAM.
Responderte á todo intento, Y es consecuencia perfeta, Que lo que alcanza un profeta Se lo diga el Pensamiento.
DANIEL.
Díme, ¿de qué es el placer Que ahora vuelas celebrando?
PENSAM.
De la boda estoy pensando, Que hoy Babilonia ha de ver, El aplauso superior.
DANIEL.
Pues, ¿quién, dí, se ha de casar?
PENSAM.
Nuestro rey Baltasar, De Nabucodonosor Hijo, en todo descendiente.
DANIEL.
¿Quién es la novia feliz?
PENSAM.
La gallarda emperatriz De los reinos del Oriente, Cuna donde nace el dia.
DANIEL.
¿Ella es idólatra?
PENSAM.
¡Pues! Y tan idólatra es, Que es la misma Idolatría.
DANIEL.
¿Él no estaba ya casado Con la humana Vanidad De su imperio y majestad?
PENSAM.
Su ley licencia le ha dado De dos mujeres, y áun mil; Y aunque Vanidad tenía, Vanidad é Idolatría Le hacen soberbio y gentil; Juicio de Dios, ó Daniel, Que todo es uno; que así Lo dice el texto.
DANIEL.
¡Ay de mí!
PENSAM.
¿Habiais de casar con él, Que tanto lo sentís vos? (_Ap._ Mal en decírselo hice.)
DANIEL.
¡Ay de tí, reino infelice! ¡Ay de tí, pueblo de Dios!
PENSAM.
Si va á decir la verdad, Vos estais ahora pensando Que él celebra bodas, cuando Llorais en cautividad Vosotros; y es el dolor De que esta boda no sea Con la Sinagoga hebrea, Por quedar libres, y por... Pero la música suena; _(Suenan chirimías.)_ Presto á otra cosa pasé. Miéntras Babilonia ve Qué recibimiento ordena A su reina, que los dos Nos retiremos nos dice.
DANIEL.
¡Ay de tí, reino infelice! ¡Ay de tí, pueblo de Dios! _(Retíranse.)_
ESCENA II.
DANIEL, EL PENSAMIENTO, _retraidos.—Tocan chirimías, y salen_ BALTASAR Y LA VANIDAD, _y por otra parte_ LA IDOLATRÍA, _bizarra_, Y ACOMPAÑAMIENTO.
BALTAS.
Corónese tu frente De los hermosos rayos del Oriente, Si ya la pompa suya No es poca luz para diadema tuya, Gentil Idolatría, Reina en mi imperio y en el alma mia. En hora feliz vengas A la gran Babilonia, donde tengas En mi augusta grandeza Dosel debido á tu imperial belleza, Rindiéndose á tus plantas Cuantas estatuas, cuantas Imágenes y bultos Dan holocaustos, fabrican cultos A tu aliento bizarro, En oro, en plata, en bronce, en piedra, en barro.
IDOLAT.
Baltasar generoso, Gran rey de Babilonia poderoso, Cuyo sagrado nombre, Porque al olvido, porque al tiempo asombre, El hebreo sentido Le traduce _tesoro_, que escondido Está; la Idolatría, Emperatriz de la mansion del dia Y reina del Oriente, Donde jóven el sol resplandeciente Más admirado estuvo, De quien la admiracion principio tuvo, Hoy á tu imperio viene Por el derecho que á tus aras tiene; Pues desde que en abismos sepultado, Del gran diluvio el mundo salió á nado, Fué este imperio el primero Que introdujo, político y severo, Dando y quitando leyes, La humana Idolatría de los reyes, Y la divina luégo De los dioses en lámparas de fuego. Nembroth hable adorado, Y Moloc, en hogueras colocado, Pues los dos merecieron este extremo, Nembroth por rey, Moloc por Dios supremo, De donde se siguieron Tantos ídolos, cuantos hoy se unieron A estas bodas propicios, Pues las ven, en confusos sacrificios, Treinta mil dioses bárbaros que adoro En barro, en piedra, en bronce, en plata, en oro.
PENSAM.
_(Aparte á Daniel.)_ Aquesta sí que es vida: Haya treinta mil dioses, á quien pida Un hombre, en fin, lo que se le ofreciere, Porque éste otorgue lo que aquél no diere; Y no tú, que importuno Tienes harto con uno, Que de oillo me espanto. ¿Y un solo Dios puede acudir á tanto Como tiene que hacer?
DANIEL.
_(Aparte al Pensamiento.)_ Cuando lo sea En más su mano universal se emplea.
BALTAS.
Habla á la hermosa Vanidad, que ha sido Mi esposa; y pues las dos habeis nacido De un concepto, á las dos unir procura Mi ambicion. ¡Qué belleza! ¡Qué hermosura!
_(Mirando á las dos, y él en medio.)_
IDOLAT.
Dáme, soberbia Vanidad, los brazos.
VANIDAD.
Eternos han de ser tan dulces lazos.
IDOLAT.
Envidia la beldad tuya me diera, Si lo divino que envidiar tuviera.
VANIDAD.
Celos tu luz me diera, por los cielos; Pero la Vanidad no tiene celos.
BALTAS.
_(Ap.)_ Un dia me amanece en otro dia, Y entre la Vanidad é Idolatría, La más hermosa, el alma temerosa Duda; porque cualquiera es más hermosa, Cuando con el aplauso lisonjero Rey me apellido y Dios me considero.
IDOLAT.
¿De qué te has suspendido?
VANIDAD.
¿De qué te has divertido?
BALTAS.
Tu gran beldad ¡oh Idolatría! me admira; Tu voz ¡oh Vanidad! dulce me inspira, Y así, porque divierta mi tristeza,
_(A las dos.)_