Teatro selecto, tomo 3 de 4

Part 17

Chapter 173,151 wordsPublic domain

¿De que sirviera negar Con la lengua mi pesar, Si con llanto lo confieso? Vana de que hallarse habia Don Hipólito burlado, Le llamé; y su desenfado Burló de la industria mia. Que aunque es verdad que me dió Satisfacciones que allí Por mi respeto creí, Inés, por mi gusto no; Pues no me pudo negar Que fué donde otra mujer Le llamaba, y mi placer Se convirtió en mi pesar. Yo misma (¡ay de mí!) encendí El fuego en que triste peno, Yo conficioné el veneno Que yo misma me bebí, Yo misma desperté, yo, La fiera que me ha deshecho, Yo crié dentro del pecho El áspid que me mordió. Arda, gima, pene y muera Quien sopló, conficionó, Alimentó, despertó, Veneno, ardor, áspid, fiera.

INÉS.

Bien en tantos pareceres Hoy dirán cuantos te ven, Que sólo queremos bien, Tratadas mal, las mujeres. ¿Para qué habemos venido Al Parque con tal cruel Pena?

D.ª CLAR.

A ver si viene á él Don Hipólito.

INÉS.

Él ha sido, Por cierto, muy lindo ensayo.

D.ª CLAR.

Si hoy doy tregua á mis temores, Yo os coronaré de flores, Mañanas de Abril y Mayo.

_(Vanse.)_

ESCENA IX.

DON HIPÓLITO, DON LUIS.

D. HIPÓL.

En efecto, hasta su casa A Doña Clara seguí Como visteis, y la dí Del engaño que me pasa Satisfacciones, diciendo ¿Qué ofensa era ir á ver, Llamado de una mujer, Lo que mandaba? Y haciendo Extremos de enamorado, Que supe fingir muy bien (Porque ya no hay, Don Luis, quien No haga el papel estudiado), La dejé desenojada, Atenta á mi desengaño; Y al fin, con su mismo daño Vino ella á ser la engañada, Pues mis extremos creyó; Siendo así, Don Luis, verdad Que alma, vida y voluntad La Doña Ana me robó; Porque una vez persuadido De que me llamaba á mí Y hallarla despues allí, Me empeñó en haber creido Que ella fué quien me llamó.

D. LUIS.

Vos teneis lindo despejo.

D. HIPÓL.

¿Fuera más cuerdo consejo Darme por vencido?

D. LUIS.

No. Mas á haberme sucedido A mí lo que á vos con ellas, Jamás volviera yo á vellas De turbado y de corrido.

D. HIPÓL.

Fuera linda necedad. Puntualidades teneis Tan necias, que pareceis Caballero de ciudad. Mira, si aquesta fortuna A corrella te acomodas, Querer por tu gusto á todas, Por tu pesar á ninguna.

ESCENA X.

DOÑA ANA Y DOÑA LUCÍA, _vestidas como Doña Clara_. — DON HIPÓLITO, DON LUIS.

D.ª LUC.

Ya estás en el Parque, ya _(Ap. las dos.)_ Decirme, señora, puedes Con qué intento deste modo A su hermoso sitio vienes.

D.ª ANA.

Si has de verlo, ¿para qué Ahora que lo diga quieres? Que es retórica excusada Decir las cosas dos veces, Y más cuando están tan cerca De suceder, que presente Está el que vengo buscando.

D.ª LUC.

_(Ap. á ella.)_ El hombre, señora, es este De los engaños de ayer, Si mis ojos no me mienten.

D.ª ANA.

Por él lo digo; pues solo He salido á hablarle y verle, Donde por la obligacion Que á ser caballero tiene, Desengañe mi opinion; Pues los que son más corteses Caballeros, siempre amparan El honor de las mujeres.

D.ª LUC.

¿Para aquesto de tu casa Al Parque, señora, vienes, Donde es una culpa más Si aquí acertaran á verte?

D.ª ANA.

Don Juan está retraido Donde quiera que estuviere, Y solo, á este sitio, donde Hay tal concurso de gente, No se atreverá á venir. Y así más seguramente Es donde le puedo hablar.

D.ª LUC.

¡Plegue á Dios que no lo yerres!

D.ª ANA.

Tápate, y llega á llamarle. Dí que una mujer pretende Hablarle: que se retire Del amigo con quien viene.

D.ª LUC.

_(A Don Hipólito.)_ Caballero, una tapada A solas hablaros quiere, Que es la que mirais. Seguidnos.

D. HIPÓL.

(_Ap._ Doña Clara es, claramente Lo dice el traje. Otra vez Al engaño de ayer vuelve; Mas hoy no lo ha de lograr.)

_(Llégase, y habla á Doña Ana.)_

Notable, vive Dios, eres, Pues que tan mal te aseguras De quien te estima y no ofende. Si buscas satisfacciones Mayores de las que tienes, No es menester que me sigas, Pues en el alma estás siempre.

D.ª ANA.

Por otra me habeis tenido: En vuestras voces se infiere, Y quiero desengañaros Desde luego. ¿Conoceisme?

_(Descúbrese.)_

D. HIPÓL.

Otra vez me preguntasteis En otra ocasion más fuerte Eso mismo, y respondí Que sí y que no; y me parece, Pues siempre es una la duda, Dar una respuesta siempre. Sí os conozco, pues que os miro; No os conozco, porque suelen Los bienes pasarse á males, Y hoy al revés me sucede.

D.ª ANA.

Seguidme hácia la Florida, Porque hablaros me conviene Donde estéis solo; y decidle A ese amigo que se quede.

_(Vanse las dos.)_

D. HIPÓL.

Don Luis, de nueva aventura Podeis darme parabienes. Doña Ana es esta tapada. Ahora no puedo hacerme Engaño, que yo la he visto Con mis ojos claramente. ¿Veis cómo fué la de ayer Esta misma? ¿Veis si vuelve A buscarme? Aquí os quedad, Y murmurad, si os parece, El haber dicho que tengo Buena estrella con mujeres.

ESCENA XI.

DOÑA CLARA É INÉS, _tapadas_. — DON HIPÓLITO, DON LUIS.

INÉS.

_(Ap. á D.ª Clara.)_ Don Hipólito está aquí.

D.ª CLAR.

Pues no andemos más, detente.

_(Quédanse paradas Doña Clara é Inés; Don Hipólito, engañado por el traje, cree que son Doña Ana y Lucía, que esperan á que las siga, y se acerca y las habla.)_

D. HIPÓL.

Ya os sigo. Guiad, señora Doña Ana, donde quisiereis; Que yendo con vos, hermosa Deidad de estos campos verdes, Cualquiera sitio será La Florida; que le deben A vuestros ojos de fuego Y á vuestra planta de nieve Púrpura y verde las flores, Cristal y aljófar las fuentes.

D.ª CLAR.

(_Ap._ Doña Ana dijo: ¡ay de mí! Mas ¿qué nuevo engaño es este? Mas no tarde en discurrillo Quien averiguarlo puede. La Florida es el lugar Citado, y á él me conviene Llevarle.) Venid.

D. HIPÓL.

_(Ap.)_ Fortuna, ¡Oh cuánto mi amor le debe, Pues seguro de los celos De Doña Clara, me ofreces A Doña Ana! Triunfo hermoso De tu gran deidad es este.

_(Vanse todos, y queda solo Don Luis.)_

ESCENA XII.

DON JUAN. — DON LUIS.

D. JUAN.

Hácia esta parte bajó Doña Ana; que entre la gente Que venía, la perdí De vista. Pero no puede Esconderse. Y es verdad; Pues cuando á mí me mintiesen Tantas señas, me dijera Verdad mi infelice suerte. Con Don Hipólito va Hablando. Ya no hay que espere. Muera de cólera y rabia Quien de amor y celos muere.

D. LUIS.

(_Ap._ ¡Válgame el cielo! ¡qué miro! Don Juan de Guzman ¿no es este?) ¡Señor Don Juan de Guzman!

D. JUAN.

¿Quién llama? (_Ap._ ¿Quién vió más fuerte Confusion? Este es Don Luis.)

D. LUIS.

Donde quiera que yo viere A quien agravia mi sangre Y á quien mi opinion ofende, Primero que con la lengua, Sin ceremonias corteses Le saludo con la espada, Voz de honor más elocuente. Sacad la vuestra; porque Con más opinion me vengue.

D. JUAN.

Yo no he rehusado en mi vida Con la mia responderle A quien me habla con la suya. Y si matarme os conviene, Daos priesa; que si os tardais, Os podrá quitar la suerte Otra herida, y no es capaz Una vida de dos muertes.

D. LUIS.

No os respondo, porque ya Hablar el acero debe.

_(Riñen.)_

D. JUAN.

_(Ap.)_ Con Doña Ana entró en la huerta Don Hipólito. ¡Oh aleve Pena! ¿Quién crêrá que allí Me agravien, y aquí se venguen?

D. LUIS.

Desguarnecióse la espada.

D. JUAN.

Daros pudiera la muerte; Pero porque echeis de ver Cómo mi valor procede, Y como debí de darla A vuestro primo igualmente (Pues el que fuera una vez Traidor, lo fuera dos veces; Porque ser uno cobarde No es defecto que se pierde), Id por espada, que aquí Os espero.

D. LUIS.

(_Ap._ ¡Trance fuerte, Pues quien me agravia me obliga, Pues me halaga quien me ofende! Mas ya sé qué debo hacer.) Esperad, que brevemente Volveré.

D. JUAN.

Ya veis el riesgo A que estoy, si aquí me viesen. Y por quitarme del paso, Puesto que veis que lo es este, Dentro estoy de la Florida.

D. LUIS.

Antes de un instante breve A ella volveré á buscaros.

_(Vase.)_

ESCENA XIII.

DON JUAN.

¿Qué haré en penas tan crueles, Que un inconveniente es Sombra de otro inconveniente? Cuando sigo un daño, otro En mi seguimiento viene; Uno busco y otro hallo, Y en todos no sé qué hacerme; Que soy en un caso mismo Persona que hace y padece. Si á Don Hipólito sigo, Falto á Don Luis neciamente; Y si espero á Don Luis, falto A mis celos. ¿Mas qué teme Mi valor? ¿No es morir todo? Máteme el que ántes pudiere, Don Hipólito ó Don Luis: Pues cosa justa parece, Si me busca al que yo ofendo, Que busque yo el que me ofende.

_(Vase.)_

* * * * *

La Florida.

ESCENA XIV.

DOÑA CLARA, DON HIPÓLITO.

D. HIPÓL.

En aqueste hermoso márgen, En este florido albergue, Que la hermosa primavera A tanto estudio guarnece, Podeis decirme, señora Doña Ana, lo que á esto os mueve (Pues ya sabeis que he de estar A vuestro servicio siempre), Y no esa grosera nube Tan bellos rayos afrente. Amanezca vuestro sol, Pues ya el del cielo amanece.

D.ª CLAR.

Yo haré lo que me mandais; Que á conceptos tan corteses, Que á discursos tan galantes, Hace mal quien no obedece.

_(Descúbrese.)_

D. HIPÓL.

_(Ap.)_ ¡Doña Clara es, vive Dios!

D.ª CLAR.

¿Qué os admira? ¿Qué os suspende? Yo soy: proseguid, que va El discursillo excelente.

D. HIPÓL.

Ni me suspendo ni admiro, Sino sólo de que pienses Que no te habia conocido, Y sabido que tú eres. Pero quíseme vengar De que salgas desta suerte De casa, trocando el nombre.

D.ª CLAR.

¡Oh qué anciano chiste es ese!

D. HIPÓL.

¡Vive Dios, que cuando dije A Don Luis que no viniese Tras mí, le dije quién eras! Venga él, y si no dijere Que es verdad, castiga entónces Mis culpas con tus desdenes. Yo voy por él, y dirá...

D.ª CLAR.

Todo cuanto tú quisieres. No le llames.

D. HIPÓL.

Pues ¿por qué?

D.ª CLAR.

Porque es el «Muñoz, que miente Más que vos» del refrancillo.

D. HIPÓL.

No, no: mejor es que éntre A desengañarte. (_Ap._ No es Sino que yo busco este Desahogo, con que pueda Admirarme y suspenderme De que de una mano á otra Así una mujer se trueque.)

_(Vase.)_

ESCENA XV.

DON JUAN. — DOÑA CLARA, _que al verle se echa el manto_.

D. JUAN.

(_Ap._ De toda la Florida La esfera, de matices guarnecida, Celoso he discurrido, Y hallar en ella ¡ay cielos! no he podido, Mis celos. ¿Cuándo ¡cielos! Se hicieron de rogar tanto los celos, Que se esconden buscados? Mas huyen porque están ya declarados. ¿No es aquella Doña Ana? Vano es mi enojo, y mi venganza vana, Pues sola la he encontrado. ¿Quién crêrá que es tan necio mi cuidado, Que me pesa de vella, No estando Don Hipólito con ella? Volverme quiero. Pero ¿cómo ¡cielos! Podré? que son mis rémoras los celos.) Fiera enemiga mia, _(A ella.)_ Falsa sirena y engañosa arpía, Esfinge mentirosa, Aspid de nieve y rosa, ¿Dónde está aquel amante Que tan firme te adora, tan constante, Porque me vengue en él de tí mi acero, Y no en tí dél mi lengua?

D.ª CLAR.

Caballero, Vos venís engañado Con tanta pena y tanto desenfado; Pues ocasion no ha habido, _(Descúbrese.)_ Para que á mí, tan necio y atrevido Me hableis, sin conocerme, con desprecio.

D. JUAN.

Decís bien: atrevido anduve y necio. Por otra dama os tuve; Que como á luna y sol guarda una nube, Con embozo de sol hallé una luna. Perdonad, mi señora, Que no hablaba con vos.

ESCENA XVI.

DOÑA ANA, DOÑA LUCÍA. — DOÑA CLARA, DON JUAN.

D.ª ANA.

Yo puedo ahora Serviros de testigo, Pues no hablaba con vos, sino conmigo.

D.ª CLAR.

Pues si con vos hablaba, Hable con vos, que aquí mi enojo acaba.

_(Vase.)_

ESCENA XVII.

DOÑA ANA, DON JUAN, DOÑA LUCÍA.

D.ª ANA.

Mucho me alegro, Don Juan, De que hayais llegado á tiempo Que os desengañen y engañen A vos vuestros ojos mesmos; Porque si vos padeceis A un mismo instante esos yerros, Ya es fuerza que lo creais, Como quien pasa por ellos; Pues pensar que lo que vos Crêis, no puede otro creerlo, Es hacer más advertido Al otro, y á vos más necio; Y no hay ninguno que quiera Tan mal á su entendimiento.

D. JUAN.

¡Oh, qué necio desengaño, Doña Ana, pues cuando veo Que es verdad que me engañaron Mis ojos, tambien advierto Que el desengaño me ofende, Pues tú le traes á este puesto! Luego engaño y desengaño Todo ha sido engaño: luego No te puedes excusar Del agravio de mis celos; Pues hoy, como del engaño, Del desengaño me ofendo; Pues el engaño era agravio, Y el desengaño desprecio.

D.ª ANA.

En haber venido aquí, Ni te engaño ni te ofendo; Pues por tí sólo he venido.

D. JUAN.

¿Pues pudiste tú saberlo?

D.ª ANA.

No; mas pude adivinarlo, Desta manera viniendo Para hacer que te buscara Don Hipólito.

D. JUAN.

¿A qué efecto?

D.ª ANA.

A efecto de que te diese La satisfaccion él mesmo.

D. JUAN.

¡Oh qué necia prevencion! Porque cuando da muy necio El que fué segundo amante Al que fué amante primero, De celos satisfacciones, Es cuando le da más celos.

D.ª ANA.

No hagas graduacion de amores; Que no soy mujer que puedo Tener primero y segundo.

D. JUAN.

Calla, calla, que me acuerdo De una noche... Pero aquí, Más que yo, dice el silencio.

D.ª ANA.

¡Pluguiera á Dios, las disculpas Que yo desa noche tengo, Pudiera significarte! Pero puedo, si no puedo, Con decir que soy quien soy.

D. JUAN.

¡Ojalá bastara eso!

D.ª ANA.

Sí bastara, si me amaras.

D. JUAN.

Porque te amo, no te creo.

D.ª ANA.

Pues ves aquí que en mi casa Anoche un hombre encubierto Estaba, que allí se entró...

D. JUAN.

Dí.

D.ª ANA.

De la justicia huyendo. Y en efecto, enternecido A mi llanto ó á su esfuerzo, Se fué. Y si le vieras tú Salir de mi casa, es cierto Que pagara yo la pena De la culpa que no tengo.

D. JUAN.

No hiciera, cuando aquel hombre Fuera un hombre como Arceo, Que es el que anoche en tu casa Escondido y encubierto Le tuvo Doña Lucía.

D.ª LUC.

_(Ap.)_ ¡Por Dios, que me ven el juego!

D.ª ANA.

¿Qué dices?

D. JUAN.

Lo que es verdad.

D.ª ANA.

¿Hay tan grande atrevimiento?

D. JUAN.

Pero siendo un hombre noble El que entónces quedó muerto, Y abriendo con llave, ¿no Entraba?... Pero no quiero Pronunciarlo, por no ser Víbora yo de mi aliento. Quédate á Dios, que le guarde, Doña Ana, para otro dueño; Que son muchos desengaños Para un hombre que va huyendo. (_Ap._ Por esperar á Don Luis Solo me voy y me quedo.)

_(Vase.)_

D.ª ANA.

¡Tente, espera, escucha, aguarda! ¿Quién crêrá mis sentimientos?

ESCENA XVIII.

DON HIPÓLITO, _y tras él_ DOÑA CLARA, _siguiéndole_. — DOÑA ANA, DOÑA LUCÍA.

D. HIPÓL.

_(A Doña Ana.)_ No pude hallar á Don Luis En todo el Parque...

D.ª CLAR.

_(Ap.)_ Yo vuelvo Tras Don Hipólito, á ver En qué paran sus enredos.

D.ª LUC.

_(Ap.)_ ¡Que hubiese tan mala lengua!

D. HIPÓL.

_(A D.ª Ana.)_ Pero, vive Dios, que es cierto, Clara, que te conocí Desde el instante primero.

D.ª ANA.

No hicisteis, porque si hubierais Conocídome, sospecho Que no os debiera mi honor, Don Hipólito, estos riesgos: Advertid que hablais conmigo.

_(Descúbrese.)_

D. HIPÓL.

_(Ap.)_ ¿Qué tramoya es esta, cielos?

D.ª CLAR.

No hablaba sino conmigo, Como vos dijisteis, puedo Decir yo; que yo tambien Quien hable conmigo tengo.

_(Descúbrese.)_

D. HIPÓL.

_(Ap.)_ ¡Vive Dios, que me han cogido Por hambre las dos en medio!

D.ª ANA.

Pues aunque vos me imitais A mí, imitaros no puedo Yo á vos; que no he de dejaros Sin averiguar primero Un engaño con los dos.

D.ª LUC.

_(Ap.)_ ¡Que haya en el mundo parleros!

D. HIPÓL.

Pues ¿qué esperais?

D.ª ANA.

Un testigo Que ha de oirlo y ha de verlo... Y él viene ya; que esta sola Piedad al cielo le debo.

ESCENA XIX.

DON PEDRO, DON JUAN, ARCEO. — DICHOS.

D. PED.

No habeis de ir desa suerte, Ya que en el Parque os encuentro, Despues que toda la noche Os busqué.

D. JUAN.

Mirad que tengo Que hacer, y me va el honor.

D. PED.

Oid á Doña Ana primero.

ARCEO.

¿Qué hay, Lucía? _(Ap. á ella.)_

D.ª LUC.

Parlerías. Ya todo se sabe, Arceo.

D.ª ANA.

¡Gracias á Dios que llegais, Don Juan, una vez á tiempo Que mi verdad conozcais!— Decid, Doña Clara, ¿es cierto Que ayer fuisteis á mi casa, De Don Hipólito huyendo, Y que él creyó que yo fuí La tapada?

D.ª CLAR.

Sí, y queriendo Cortesanamente hacerle Una burla, escribí luégo Un papel en vuestro nombre. Y en la casa de Don Pedro Le fuí á ver, donde pasó Lo que proseguirá él mesmo.

D.ª ANA.

Con esto, Don Juan, he dado Los desengaños que puedo. El cielo en los otros hable, Pues solo los sabe el cielo.

ESCENA XX.

DON LUIS. — DICHOS.

D. LUIS.

¡Señor Don Juan de Guzman!

D. PED.

_(Ap.)_ Peor se va poniendo esto.

ARCEO.

_(Ap.)_ ¡Por Dios que le ha conocido Don Luis, el primo del muerto!

D. HIPÓL.

_(A Don Luis.)_ ¿Este es Don Juan de Guzman? El no conocerlo siento, Para haber en vuestra ausencia Hecho...

D. LUIS.

Esperad, deteneos; Que este duelo ha de vencer La hidalguía, y no el acero.

D. JUAN.

Pudiérades esperar A verme solo en el puesto.

D. LUIS.

Importa que haya testigos Para lo que hacer intento. A que fuese por espada, Que se me quebró riñendo Con vos, me disteis lugar: Si tardo, disculpa tengo, Pues por haberos escrito Este papel me detengo. De la causa en que soy parte, Este es el apartamiento; Que si deudor de una vida Erais mio, y noble y cuerdo Me la disteis, contra vos Derecho ninguno tengo. Y si entónces no lo hice, Fué porque allí, no teniendo Espada, no presumierais Que os daba el perdon de miedo; Y así os le entrego, Don Juan, Cuando en la cinta la tengo.

D. JUAN.

No sólo me dais la vida, Sino el honor; y pues viendo Estais la dama que fué La ocasion deste suceso, Ella os pague con los brazos Lo que con almas no puedo.

D.ª ANA.

Pues con vuestras amistades Todas las nuestras hacemos.

D.ª CLAR.

No hacemos; porque si ya No tengo quien me dé celos, No tengo á quien quiera bien.

D. HIPÓL.

Pues ¿hay más de no quereros?

D.ª ANA.

Arceo y Doña Lucía Se casen luégo al momento.

ARCEO.

¿Mas que nace el Ante-Cristo De Lucías y de Arceos?

D. JUAN.

_Mañanas de Abril y Mayo_ Dan fin: perdonad sus yerros.

ÍNDICE.

Págs.

Casa con dos puertas mala es de guardar 1

La dama duende 115

No hay burlas con el amor 235

Mañanas de Abril y Mayo 341