Part 21
Véte de aquí; que no es bien Que ya otra vez me embaraces La dicha, pues por tí anoche Perdí la ocasion más grande; Y no quiero que por tí Aquesta tambien me falte.
ALCUZC.
No tener el culpa, Zara Sí, porque ella asegorarme Que era voneno, é beberle Por morirme. _(Ruido dentro.)_
D. ÁLV.
Hácia esta parte Siento gente. Entre estas ramas Esperemos á que pasen. _(Vanse.)_
ESCENA II.
GARCÉS, SOLDADOS.
GARCÉS.
Esta de la mina es La boca que al muro sale: Llegad, llegad con silencio, Pues no nos ha visto nadie. Ya está dada fuego, y ya Esperamos por instantes Que reviente el monte, dando Nubes de pólvora al aire. En volándose la mina, Ninguno un minuto aguarde, Sino á ir á ocupar el puesto Que ella nos desocupare, Procurando mantenerle Hasta llegar lo restante De la gente que emboscada En esa espesura yace. _(Vanse.)_
ESCENA III.
DON ÁLVARO, ALCUZCUZ; _despues_, MORISCOS Y DON LOPE.
D. ÁLV.
¿Oiste algo?
ALCUZC.
Nada oir.
D. ÁLV.
¿Quién duda que es ronda que ande Corriendo el monte? Por eso Puse cuidado en guardarme. ¿Fuéronse?
ALCUZC.
¿Ya no lo ves?
D. ÁLV.
Ya es bien al muro acercarme.--
_(Disparan dentro.)_
Mas ¿qué es esto?
ALCUZC.
No haber boca Que más claramente hable Que la boca de una pieza, Aunque se ignora el lenguaje.
_(Explosion de una mina.)_
MORISCS.
_(Dentro.)_ ¡Valedme, cielos!
ALCUZC.
¡Valedme, Mahoma! así Alá te guarde.
D. ÁLV.
Parece que se desquicia De sus ejes inmortales Todo el orbe de cristal, Todo el globo de diamante.
D. LOPE.
_(Dentro.)_ Ya voló la mina; todos A la batería que hace. _(Cajas.)_
D. ÁLV.
¿Qué Etnas, qué Mongibelos, Qué Vesubios, qué volcanes En su vientre concibieron Los montes, que así los paren?
ALCUZC.
¿Qué monjiles, qué besugos, Qué leznas ni qué alacranes? Que todo ser humo y fuego.
D. ÁLV.
¿Quién vió más terrible trance? En confusos laberintos De armas ya la villa arde, Y para abortar horrores, Víbora de alquitran y áspid De pólvora, hecha pedazos, Todas las entrañas abre. Estrago de España es este. Ni soy noble, pues, ni amante, Si á socorrer á mi dama Al fuego no me arrojare, Trepando al muro y rompiendo Sus almenas de diamante; Que como yo entre mis brazos A Maleca hermosa saque, Galera y el mundo todo Mas que se queme y se abrase. _(Vase.)_
ALCUZC.
Ni ser amante ni noble, Si en confusion tan notable Quedar Zara. Mas ¿qué importa No ser yo noble ni amante? Hartos amantes y nobles Haber: y como escaparme Yo, que Zara y que Galera Mas que se queme y se abrase. _(Vase.)_
* * * * *
_Ruinas de Galera._
ESCENA IV.
DON JUAN DE MENDOZA, DON LOPE DE FIGUEROA, GARCÉS, SOLDADOS; _despues_, MALEC, MORISCOS Y DOÑA CLARA.
D. LOPE.
No quede persona á vida: Llévese á fuego y á sangre La villa.
GARCÉS.
A pegarla fuego Entraré. _(Vase.)_
SOLD. 1.º
Yo á aprovecharme Del saco. _(Salen Malec y moriscos.)_
MALEC.
Yo basto solo, Puesto por muro delante, A defenderla. _(Batalla.)_
MENDOZA.
Señor, Este es Ladin el alcaide.
D. LOPE.
Ríndete ya.
MALEC.
¿Qué es rendirme?
D.ª CLAR.
_(Dentro.)_ ¡Ladin, señor, dueño, padre!
MALEC.
_(Ap.)_ Maleca es: ¡oh quién pudiera Hoy dividirse en dos partes!
D.ª CLAR.
_(Dentro.)_ Que me da un cristiano muerte.
MALEC.
Pues á mí estotros me maten Sin defenderme, y á un tiempo Tu vida y mi vida acaben.
D. LOPE.
Muere, perro, y á Mahoma Da un recado de mi parte.
_(Éntranse los cristianos, retirando á los moriscos.)_
ESCENA V.
_Despues de haberse concluido la batalla dentro, salen_ SOLDADOS, GARCÉS, DON LOPE Y DON JUAN DE MENDOZA.
SOLD. 1.º
No se ha hecho presa tal De joyas y de diamantes.
SOLD. 2.º
Rico quedo desta vez.
GARCÉS.
Ninguna vida hoy se guarde Que á mi acero, por hermosa O por caduca, se escape: Sólo me falta de hallar Aquel morisquillo infame, Para volver bien vengado.
D. LOPE.
Pues toda Galera arde, Manda retirar la gente Antes que su incendio llame El socorro.
MENDOZA.
A retirar. Pase la palabra.
SOLDADS.
Pase. _(Vanse.)_
ESCENA VI.
DON ÁLVARO; _despues_, DOÑA CLARA.
D. ÁLV.
Por entre montes de llamas, Entre piélagos de sangre, Tropezando en cuerpos muertos, Quiso mi amor que llegase, A la casa de Maleca, Estrago ya miserable, Pues del acero y del fuego Pavesa dos veces yace. ¡Ay esposa! presto yo Moriré, si llego tarde. ¿Dónde Maleca estará? Que ya no se mira á nadie.
D.ª CLAR.
_(Dentro.)_ ¡Ay de mí!
D. ÁLV.
Esta voz que el viento Lastimosamente esparce De mal pronunciadas quejas, De bien repetidos ayes, Es rayo que me penetra. ¿Quién vió desdicha más grande? A las luces que confusas Ya cebado el fuego hace, Miro una mujer que está Apagándolas con sangre... ¡Y es Maleca! ¡Oh santos cielos! O dadla vida ó matadme.
_(Entra, y saca á Doña Clara, suelto el cabello, sangriento el rostro, y medio vestida.)_
D.ª CLAR.
Soldado español, en quien Ni piedad ni rigor cabe: Piedad pues que ya me heriste, Rigor pues no me acabaste, Vuelve á mi pecho el acero: Mira que es rigor notable Que tus acciones no sean Ni rigores ni piedades.
D. ÁLV.
Deidad infeliz (que ya Hay infelices deidades, Pues de tí lo aprenden cuantas De humanas fortunas saben), El que en sus brazos te tiene, No solicita matarte; Que ántes quisiera su vida Dividir en dos mitades.
D.ª CLAR.
Bien dicen esas razones Que eres africano alarbe; Y si por mujer y triste, Dos veces puedo obligarte, Una fineza te deba. En Gavia está por alcaide El Tuzaní, esposo mio: Pártete luego á buscarle, Y este estrecho último abrazo Le llevarás de mi parte; Y dirásle que su esposa, Bañada en su propia sangre, A manos de un español, De sus joyas y diamantes Más que de honor ambicioso, Hoy muerta en Galera yace.
D. ÁLV.
El abrazo que me das, No, no es menester llevarle A tu esposo; que por ser Fin de tus felicidades, Él le sale á recibir; Que no hay desdicha que tarde.
D.ª CLAR.
Sola una voz ¡ay bien mio! Pudo nuevo aliento darme, Pudo hacer feliz mi muerte. Deja, deja que te abrace. Muera en tus brazos y muera... _(Espira.)_
D. ÁLV.
¡Oh cuánto, oh cuánto ignorante Es quien dice que el amor Hacer de dos vidas sabe Una vida! pues si fueran Esos milagros verdades, Ni tú murieras, ni yo Viviera; que en este instante, Muriendo yo y tú viviendo, Estuviéramos iguales. Cielos, que visteis mis penas, Montes, que mirais mis males, Vientos, que oís mis rigores, Llamas, que veis mis pesares, ¿Cómo todos permitís Que la mejor luz se apague, Que la mejor flor se os muera, Que el mejor suspiro os falte? Hombres que sabeis de amor, Advertirme en este lance, Decidme en esta desdicha, ¿Qué debe hacer un amante Que viniendo á ver su dama La noche que ha de lograrse Un amor de tantos dias, Bañada la halla en su sangre, Azucena guarnecida De más peligroso esmalte, Oro acrisolado al fuego Del más riguroso exámen? ¿Qué debe aquí hacer un triste Que el tálamo que esperarle Pudo, halla túmulo, donde La más adorada imágen, Que iba siguiendo deidad, Vino á conseguir cadáver? Mas no, no me respondais, No teneis que aconsejarme; Que si no obra por dolor Un hombre en sucesos tales, Mal obrará por consejo. ¡Oh montaña inexpugnable De la Alpujarra, oh teatro De la hazaña más cobarde, De la victoria más torpe, De la gloria más infame! ¡Oh nunca, oh nunca tus montes, Oh nunca, oh nunca tus valles Hubieran visto en su cumbre Hubieran visto en su márgen La más infeliz belleza! Mas ¿de qué sirve quejarme, Si las quejas, con ser quejas, Aun no son prendas del aire?
ESCENA VII.
DON FERNANDO VÁLOR, DOÑA ISABEL TUZANÍ, MORISCOS.--DON ÁLVARO; DOÑA CLARA, _muerta_.
VÁLOR.
Aunque con lenguas de fuego Galera en su ayuda llame, Tarde hemos llegado.
D.ª ISAB.
Y tanto, Que ya sus plazas y calles Son abrasadas cenizas, Que en llamas piramidales Se oponen á las estrellas.
D. ÁLV.
No os admire, no os espante Venir tan tarde vosotros, Si yo tambien vine tarde.
VÁLOR.
¡Oh qué presagio tan triste!
D.ª ISAB.
¡Qué asombro tan miserable!
VÁLOR.
¿Qué es esto?
D. ÁLV.
Esta es la mayor Pena, este el dolor más grande, La desdicha más cruel, La desventura más grave; Que ver morir y morir Tan triste y tan lamentable- Mente lo que se ama, es La cifra de los pesares, El colmo de las desdichas Y el mayor mal de los males: Maleca ¡ay triste! mi esposa, Es (¡qué pena tan notable!) La que (¡qué dolor tan triste!) Pálida (¡qué duro trance!) Y sangrienta (¡qué cruel!) Estáis mirando delante. Aleve mano en su pecho Hizo herida penetrante Entre el fuego. ¿A quién no admira, A quién no asombra que apague Fuego á fuego, y que al acero Se dé á partido un diamante? Todos sois testigos, todos, Del más sacrílego ultraje, La más fiera accion, el más Triste horror, costoso exámen Del amor y la fortuna, Y así, desde aqueste instante Todos lo habeis de ser, todos, De la mayor, la más grande Y la más noble venganza Que en sus corónicas guarde La eternidad de los bronces, La duracion de los jaspes; Pues á esta beldad difunta, Flor truncada, rosa fácil, Que al fin maravilla muere Como maravilla nace, Hago juramento, hago Firme amoroso homenaje De vengar su muerte; y puesto Que Galera, á quien no en balde Dieron este nombre, ya Zozobrando sobre mares De púrpura que la anegan, De llamas que la combaten, Se va á pique despeñada Desde esta cumbre á ese valle; Pues ya de los españoles Apénas se escucha el parche, Y pues se van retirando, Yo iré siguiendo el alcance, Hasta que al mismo entre todos Homicida suyo halle: Vengaré, si no su muerte, A lo ménos mi coraje; Porque el fuego que lo ve, Porque el mundo que lo sabe, Porque el viento que lo escucha, La fortuna que lo hace, El cielo que lo permite, Hombres, fieras, peces, aves, Sol, luna, estrellas y flores, Agua, tierra, fuego, aire Sepan, conozcan, publiquen, Vean, adviertan, alcancen Que hay en un alarbe pecho, En un corazon alarbe Amor despues de la muerte, Porque áun ella no se alabe Que dividió su poder Los dos más firmes amantes. _(Vase.)_
VÁLOR.
Detente, espera.
D.ª ISAB.
Primero Harás que un rayo se pare.
VÁLOR.
Retirad esa belleza Infeliz.--No os acobarde Ver que esa bárbara Troya Ese rústico homenaje Caiga en horror á la tierra, Vuele en cenizas al aire, Moriscos de la Alpujarra, Si para venganzas tales, Vuestro rey Abenhumeya No ciñe este acero en balde. _(Vase.)_
D.ª ISAB.
_(Ap.)_ ¡Pluguiera el cielo sus montes, Que son soberbios Atlantes Del fuego que los consume, Del viento que los combate, Ya titubear se viesen, Ya caducar se mirasen, Porque dieran fin en ellos Tantas infelicidades! _(Vanse.)_
* * * * *
_Campo inmediato á Berja._
ESCENA VIII.
DON JUAN DE AUSTRIA, DON LOPE, DON JUAN DE MENDOZA, SOLDADOS.
D. JUAN.
Ya que rendida Galera En rüinas se eterniza, Y que en su propria ceniza Es el fénix y la hoguera; Ya que del ardiente esfera, Entre el escándalo sumo, Un fragmento la presumo Adonde voraz y ciego Es el Minotauro el fuego Y es el laberinto el humo; No tenemos que esperar, Sino ántes que la aurora Cuaje las perlas que llora Sobre la espuma del mar, Empiece el campo á marchar A Berja; que mi atrevido Corazon, nunca vencido, Descanso no ha de tener Hasta á Abenhumeya ver A mis piés muerto ó vencido.
D. LOPE.
Si quieres, señor, que hagamos De Berja lo que hemos hecho De Galera, satisfecho Estás de tus armas: vamos. Pero si el órden miramos Del Rey, no fué su intencion Destruir gentes que son Sus vasallos, sino dar Escarmientos, y templar El castigo y el perdon.
MENDOZA.
Yo lo que Don Lope digo: Piadoso y cruel te crean, Y la cara al perdon vean, Pues vieron la del castigo. Sea su perdon testigo De tus piedades, señor: Témplese ya tu rigor, Pues más se suelen mostrar El valor en perdonar, Porque el matar no es valor.
D. JUAN.
Mi hermano (es verdad) me envía A que esto apacigüe yo; Mas rogar sin armas, no Sabe la cólera mia. Pero ya que de mí fia Castigo y perdon, me obligo A que el mundo sea testigo Que uso en cualquiera ocasion Con las armas del perdon, Con los ruegos del castigo.-- Don Juan...
MENDOZA.
Señor...
D. JUAN.
Vos iréis A Berja, donde está hoy Válor, y que á Berja voy, De mi parte le diréis. Público el perdon le haréis Y el castigo, y con igual Providencia al bien y al mal, Le diréis que si rendido Se quiere dar á partido, Daré perdon general A todos los rebelados, Con que vuelvan á vivir Con nosotros y asistir En sus oficios y estados; Que de los daños pasados Hoy mi justicia severa Más satisfaccion no espera; Que se rinda al fin, porqué, Si no, á Berja soplaré Las cenizas de Galera.
MENDOZA.
A servirte voy. _(Vase.)_
ESCENA IX.
DON JUAN DE AUSTRIA, DON LOPE, SOLDADOS.
D. LOPE.
No ha habido Saco jamás que haya dado Más provecho: no hay soldado Que rico no haya venido.
D. JUAN.
¿Tanto tesoro escondido Dentro de Galera habia?
D. LOPE.
Dígatelo la alegría De tus soldados.
D. JUAN.
Yo quiero, Porque presentar espero A mi hermana y reina mia Desta guerra los trofeos, A los soldados feriar Cuanto fuere de enviar.
D. LOPE.
Con esos mismos deseos Hice yo algunos empleos, Y esta sarta que he comprado A un hombre que la ha ganado, Te ofrezco por la mejor Joya para dar, señor.
D. JUAN.
Buena es; y no es excusado Tomarla, por no excusar Lo que me habeis de pedir. Enséñeos yo á recibir, Pues vos me enseñais á dar.
D. LOPE.
El precio es más singular Que os sirvais della y de mí.
ESCENA X.
DON ÁLVARO, ALCUZCUZ.--DICHOS.
D. ÁLV.
_(Sin ver á Don Juan.)_ Hoy, Alcuzcuz, sólo á tí Quiero, en la empresa que sigo, Por compañero y amigo.
ALCUZC.
Muy bien te fiar de mí; Aunque tu esfuerzo, no sé Qué ser lo que acá procura.
_(Ap. á Don Álvaro.)_
Mas quedo; que éste es su Altura.
D. ÁLV.
¿Aqueste es Don Juan?
ALCUZC.
Sí á fe.
D. ÁLV.
Con atencion le veré, Por su fama y su opinion.
D. JUAN.
¡Qué iguales las perlas son!
D. ÁLV.
_(Ap.)_ Y ya, aunque yo no quisiera Con atencion verle, fuera Precisa en mí la atencion. Aquella sarta ¡ay de mí! Que en su mano ¡ay alma! ves, Bien la he conocido, es La que yo á Maleca di.
D. JUAN.
Vamos, Don Lope, de aquí. ¡Qué admirado este soldado De mirarme se ha quedado!
D. LOPE.
Pues ¿quién, señor, no se admira, Cada vez que el rostro os mira?
_(Vanse Don Juan, Don Lope y soldados.)_
ESCENA XI.
DON ÁLVARO, ALCUZCUZ.
D. ÁLV.
Suspenso y mudo he quedado.
ALCUZC.
Ya, señor, que solo estás, ¿Por qué has bajado, decir, De la Alpujarra, y venir Aquí?
D. ÁLV.
Presto lo sabrás.
ALCUZC.
Mé no querer saber más De que hasta aquí haber venido, Para ser arrepentido De seguirte.
D. ÁLV.
Pues ¿por qué?
ALCUZC.
Escuchar, é lo diré. Mé, sonior, cativo he sido De un cristianilio soldado, Que si en el campo me ver, Matar.
D. ÁLV.
¿Cómo puede ser, Si vienes tan disfrazado, Conocerte? Y pues mudado El traje los dos traemos, Pasar entre ellos podemos, Sin sospecha averiguada, Por cristianos, pues en nada Ya moriscos parecemos.
ALCUZC.
Tú, que bien el lengua hablar, Tú, que cativo no ser, Tú, que español parecer, Seguro poder pasar; Mé, que no sé pernunciar, Mé, que preso haber estado, Mé, que este traje no he usado, ¿Cómo excusar el castigo?
D. ÁLV.
Hablando solo conmigo, Pues, en fin, en un criado Ninguno reparará.
ALCUZC.
¿E si álguien quiere saber De mé algo?
D. ÁLV.
No responder.
ALCUZC.
¿Quién no responder podrá?
D. ÁLV.
Quien mire cuánto le va.
ALCUZC.
Mahoma solamente pudo Hacerme por fuerza mudo, Siendo tan grande hablador.
D. ÁLV.
Necios extremos de amor, No dudo ¡ay de mí! no dudo Que acuseis mi atrevimiento, Pues idólatra gentil De un sol puesto, en treinta mil Un soldado hallar intento A quien sigo por el viento, Pues ni señas ni razon Traigo dél; mas confusion Por admiracion me das: ¿Qué importa un prodigio más, Adonde tantos lo son? Bien sé, bien, que no es posible Hallar mi venganza, no; Mas ¿qué hiciera yo, si yo No intentara lo imposible? Pero aunque bien infalible Ví la primer seña, en vano La creo, porque está llano Que es quien es, y es cosa clara Que un noble no ensangrentara En una mujer la mano; Porque valor no asegura, Porque no arguye nobleza, Quien no admira una belleza, Quien no adora una hermosura, Que en sí misma está segura: Luego no es suyo el rigor. Mienten sus señas, amor, Tus indicios han mentido; Que otro ha sido, que otro ha sido El vil, el fiero, el traidor.
ALCUZC.
¿Ser eso á qué haber venido?
D. ÁLV.
Sí.
ALCUZC.
Pues presto nos volver, Porque ¿cómo puede ser Sin haberle conocido, · · · · · · · · · · ·[18] Hallarle?
[18] Desde la escena VIII hasta el verso _El vil, el fiero, el traidor_, está el diálogo escrito en décimas; desde dicho verso hasta el de _A tí no te toca más_, hay nueve, que parecen de una décima incompleta, á no ser que CALDERON hubiese querido terminar este trozo de versificacion aconsonantada con una redondilla y una quintilla. Para el sentido nada se echa de ménos.
D. ÁLV.
Cuando el efeto No alcance, me lo prometo.
ALCUZC.
Esas el cartas serán De «En la corte á mi hijo Juan, Que andar vestido de prieto.»
D. ÁLV.
A tí no te toca más...
ALCUZC.
Ya saber, que hablar por señas En álguien viniendo.
D. ÁLV.
Sí.
ALCUZC.
Ponga Alá tiento en mi lengua.
ESCENA XII.
SOLDADOS.--DICHOS.
SOLD. 1.º
La ganancia está partida Bien así, pues el que juega, Aunque vaya por dos, siempre Algo de ribete lleva.
SOLD. 2.º
¿Por qué no ha de ser igual La ganancia, si lo fuera La pérdida?
SOLD. 3.º
Eso sí que es justo.
SOLD. 1.º
Mirad; yo nunca quisiera Tener con mis camaradas Por intereses pendencias: Haya solamente un hombre Que diga que es razon esa, Y yo no hablaré palabra.
SOLD. 2.º
¿Mas que lo dice cualquiera? ¡Ah soldado!...
ALCUZC.
_(Ap.)_ ¡A mé decir, E no responder! ¡Paciencia!
SOLD. 2.º
¿No respondeis?
ALCUZC.
Ha, ha, ha.
SOLD. 3.º
Mudo es.
ALCUZC.
_(Ap.)_ ¡Si bien lo supieran!
D. ÁLV.
(_Ap._ Este ha de echarme á perder Si yo no salgo á la enmienda. Divertirlo importa.) Hidalgos, Perdonad, por vida vuestra, Si no entiende ese criado Lo que le mandais, pues muestra Bien que es mudo.
ALCUZC.
_(Ap.)_ No ser mudo; Mas ser en casion como esta Pique, repique y capote, Pues que no tiene respuesta.
SOLD. 2.º
Lo que decirle queria, Ha sido suerte que pueda Mejorarse en vos, que es duda.
D. ÁLV.
Yo holgara satisfacerla.
SOLD. 1.º
Yo he ganado por los dos Entre el dinero una prenda, Que es este Cupido...
D. ÁLV.
_(Ap.)_ ¡Ay triste!
SOLD. 1.º
De diamantes.
D. ÁLV.
_(Ap.)_ ¡Ay Maleca! Las joyas son de tu bodas Despojos de tus exequias. ¿Cómo he de vengarla, cómo, Si van tomando las señas Los extremos, pues alcanza Desde un soldado á una Alteza?
SOLD. 1.º
Al partir, pues, la ganancia, Le doy el Cupido en cuenta En lo que yo le gané; Dice él que no quiere prendas: Mirad si habiendo ganado Yo, no es justo que prefiera En la particion.
D. ÁLV.
Yo quiero Componer la diferencia, Ya que he llegado á ocasion, Dando el dinero por ella En que estuviere jugada; Pero con una advertencia, Que he de saber yo primero Quién la trajo, porque sea Segura.
SOLD. 2.º
Seguras son Todas cuantas hoy se juegan; Porque todo se ha ganado En el saco de Galera A esos perros.
D. ÁLV.
_(Ap.)_ ¡Que yo, cielos, Tal escuche y tal consienta!
ALCUZC.
_(Ap.)_ ¡Qué mé, ya que no matar, No poderle hablar siquiera!
SOLD. 1.º
Yo os pondré con quien la trajo; Que él me contó aquí por señas, Que entre sus joyas quitado La habia á una morisca bella, A quien dió muerte.
D. ÁLV.
_(Ap.)_ ¡Ay de mí!
SOLD. 1.º
Venid: de su boca mesma Lo oiréis.
D. ÁLV.
(_Ap._ No oiré; que primero, Como una vez quién es sepa, Le mataré á puñaladas.) Vamos. _(Vanse.)_
* * * * *
_Vista exterior de un cuerpo de guardia._
ESCENA XIII.
SOLDADOS; _y luego_, GARCÉS, DON ÁLVARO Y ALCUZCUZ.
SOLDADS.
_(Dentro.)_ Deténganse.
OTROS.
_(Dentro.)_ Afuera. _(Riñen dentro.)_
UN SOLD.
_(Dentro.)_ Tengo de darle la muerte, Aunque el mundo lo defienda.
OTRO.
Con nuestro enemigo es.
OTRO.
Pues, amigo, muera, muera.
GARCÉS.
_(Dentro.)_ Si yo estoy solo ¿qué importa Que todos contra mí sean?
_(Salen riñendo Garcés y soldados, y deteniéndolos Don Álvaro; detras Alcuzcuz.)_
D. ÁLV.
Tantos á uno, soldados, Es infamia y es bajeza. Deténganse, ó haré yo, Vive Dios, que se detengan.
ALCUZC.
_(Ap.)_ ¡A bonas cosas venir, A no hablar, é á ver pendencias!
UN SOLD.
Muerto soy. _(Cae dentro.)_
ESCENA XIV.
DON LOPE, SOLDADOS.--DICHOS.
D. LOPE.
¿Qué es esto?
UN SOLD.
Muerto Está: huyamos, no nos prendan.
_(Huyen todos los que reñian.)_
GARCÉS.
_(A Don Álvaro.)_ La vida os debo, soldado: Yo, yo os pagaré la deuda. _(Vase.)_
D. LOPE.
Detenéos.
D. ÁLV.
Ya lo estoy.
D. LOPE.
De los dos las armas vengan: Quitadle la espada.
D. ÁLV.
(_Ap._ ¡Ay cielo!) Mire Usiría y advierta Que á poner paz la saqué, Sin ser mia la pendencia.
D. LOPE.
Yo sólo sé que en el cuerpo De guardia os hallo, con ella Desnuda y un hombre muerto.
D. ÁLV.
_(Ap.)_ Imposible es mi defensa. ¿A quién habrá sucedido Que á matar á un hombre venga, Y por darle vida á otro, En tal peligro se vea?
D. LOPE.
Y vos, ¿no dais esa espada? ¡Bueno! ¿hablador sois de señas? Pues yo os he visto otra vez Hablar, si bien se me acuerda. En ese cuerpo de guardia Presos aquestos dos tengan, Miéntras sigo á los demas.
ALCUZC.
_(Ap.)_ Dos cosas me daban pena, Pendencia, é caliar; ya ser Tres, si bien hacer el cuenta. Una, dos, tres: sí, tres ser, Prision, caliar é pendencia. _(Llévanlos.)_
ESCENA XV.
DON JUAN DE AUSTRIA.--DON LOPE; _despues_, DON JUAN DE MENDOZA.
D. JUAN.
¿Qué ha sido aquesto, Don Lope?
D. LOPE.
Fué, señor, una pendencia En que un hombre muerto ha habido.
D. JUAN.
Pues si cosas como esas No se castigan, habrá Cada dia mil tragedias; Mas usarse ha con templanza De la justicia. _(Sale Don Juan de Mendoza.)_
MENDOZA.
Tu Alteza Me dé sus piés.
D. JUAN.
¿Qué hay, Mendoza? ¿Qué responde Abenhumeya?
MENDOZA.