Teatro selecto, tomo 2 de 4

Part 2

Chapter 24,014 wordsPublic domain

Señor, á vuestras plantas Mis piés turbados llegan. De parte de mi honor vengo á pediros Con voces que se anegan en suspiros, Con suspiros que en lágrimas se anegan, Justicia: para vos y Dios apelo.

REY.

Sosegaos, señora, alzad del suelo.

D.ª LEON.

_(Levántase.)_ Yo soy...

REY.

No prosigais de esa manera. Salíos todos afuera.

_(Vanse todos ménos la dama.)_

ESCENA XIV.

EL REY, DOÑA LEONOR.

REY.

Hablad ahora, porque si venísteis De parte del honor, como dijísteis, Indigna cosa fuera Que en público el honor sus quejas diera, Y que á tan bella cara Vergüenza á la justicia le costara.

D.ª LEON.

Pedro, á quien llama el mundo Justiciero, Planeta soberano de Castilla, A cuya luz se alumbra este hemisfero, Júpiter español, cuya cuchilla Rayos esgrime de templado acero, Cuando blandida al aire alumbra y brilla, Sangriento giro, que entre nubes de oro Corta los cuellos de uno y otro moro: Yo soy Leonor, á quien Andalucía Llama (lisonja fué) Leonor la bella; No porque fuese la hermosura mia Quien el nombre adquirió, sino la estrella; Que quien decia bella, ya decia Infelice; que el nombre incluye y sella A la sombra no más de la hermosura Poca dicha, señor, poca ventura. Puso los ojos, para darme enojos, Un caballero en mí, que ¡ojalá fuera Basilisco de amor á mis despojos, Áspid de celos á mi primavera! Luego el deseo sucedió á los ojos, El amor al deseo, y de manera Mi calle festejó, que en ella via Morir la noche y espirar el dia. ¿Con qué razones, gran señor, herida La voz, diré que á tanto amor postrada, Aunque el desden me publicó ofendida La voluntad me confesó obligada? De obligada pasé á agradecida, Luego de agradecida á apasionada; Que en la universidad de enamorados Dignidades de amor se dan por grados. Poca centella incita mucho fuego, Poco viento movió mucha tormenta, Poca nube al principio arroja luego Mucho diluvio, poca luz alienta Mucho rayo despues, poco amor ciego Descubre mucho engaño; y así intenta Siendo centella, viento, nube, ensayo, Ser tormenta, diluvio, incendio y rayo. Dióme palabra que sería mi esposo; Que ese de las mujeres es el cebo Con que engaña al honor el cauteloso Pescador, cuya pasta es el Erebo, Que aduerme los sentidos temeroso. El labio aquí fallece, y no me atrevo A decir que mintió. No es maravilla. ¿Qué palabra se dió para cumplilla? Con esta libertad entró en mi casa; Si bien siempre el honor fué reservado, Porque yo, liberal de amor, y escasa De honor, me atuve siempre á este sagrado Mas la publicidad á tanto pasa, Y tanto esta opinion se ha dilatado, Que en secreto quisiera más perderla, Que con público escándalo tenerla. Pedí justicia; pero soy muy pobre: Quejéme dél; pero es muy poderoso: Y ya que es imposible que yo cobre, Pues se casó, mi honor, Pedro famoso, Si sobre tu piedad divina, sobre Tu justicia me admites generoso, Que me sustente en un convento pido. Gutierre Alfonso de Solís ha sido.

REY.

Señora, vuestros enojos Siento con razon, por ser Un Atlante, en quien descansa Todo el peso de la ley. Si Gutierre está casado, No podrá satisfacer, Como decís, por entero Vuestro honor; pero yo haré Justicia como convenga En esta parte; si bien No os debe restituir Honor que vos os teneis. Oigamos á la otra parte Disculpas suyas; que es bien Guardar el segundo oido Para quien llegue despues; Y fiad, Leonor, de mí, Que vuestra causa veré De suerte, que no os obligue A que digais otra vez Que sois pobre, él poderoso, Siendo yo en Castilla rey. Mas Gutierre viene allí. Podrá, si conmigo os ve, Conocer que me informasteis Primero. Aquese cancel Os encubra: aquí aguardad, Hasta que salgais despues.

D.ª LEON.

En todo he de obedeceros. _(Escóndese.)_

ESCENA XV.

COQUIN.--EL REY.

COQUIN.

_(Para sí.)_ De sala en sala, par diez, A la sombra de mi amo, Que allí se quedó, llegué Hasta aquí. ¡El cielo me valga! ¡Vive Dios, que está aquí el Rey! Él me ha visto, y se mesura. Plegue al cielo, que no esté Muy alto aqueste balcon, Por si me arroja por él.

REY.

¿Quién sois?

COQUIN.

¿Yo, señor?

REY.

Vos.

COQUIN.

Yo (¡Válgame el cielo!) soy quien Vuestra Majestad quisiere, Sin quitar y sin poner; Porque un hombre muy discreto Me dió por consejo ayer, No fuese quien en mi vida Vos no quisieseis; y fué De manera la licion, Que ántes, ahora y despues, Quien vos quisiéredes solo Fuí, quien gustareis seré, Quien os place soy; y en esto, ¡Mirad con quién y sin quien! Y así, con vuestra licencia, Por donde vine me iré Hoy con mis piés de compas, Si no con compas de piés.

REY.

Aunque me habeis respondido Cuanto pudiera saber, Quién sois os he preguntado.

COQUIN.

Y yo os hubiera tambien, Al tenor de la pregunta Respondido, á no temer Que en diciéndôs quien soy, luégo Por un balcon me arrojeis, Por haberme entrado aquí Tan sin qué ni para qué, Teniendo un oficio yo Que vos no habeis menester.

REY.

¿Qué oficio teneis?

COQUIN.

Yo soy Cierto correo de á pié, Portador de todas nuevas, Huron de todo interes, Sin que se me haya escapado Señor profeso ó novel; Y del que me ha dado más, Digo más, digo más bien. Todas las casas son mias, Y aunque lo son, esta vez La de Don Gutierre Alfonso Es mi accesoria, en quien fué Mi pasto meridïano Un andaluz cordobes. Soy cofrade del contento; El pesar no sé quién es, Ni áun para servirle. En fin, Soy, aquí donde me veis, Mayordomo de la risa, Gentilhombre del placer Y camarero del gusto, Pues que me visto con él. Y por ser esto, he temido El darme aquí á conocer; Porque un Rey que no se rie, Temo que me libre cien Esportillas batanadas, Con pespuntes al enves, Por vagamundo.

REY.

¿En fin, sois Hombre que á cargo teneis La risa?

COQUIN.

Sí, mi señor; Y porque lo echeis de ver, Esto es jugar de gracioso En palacio. _(Cúbrese.)_

REY.

Está muy bien; Y pues sé quien sois, hagamos Los dos un concierto.

COQUIN.

¿Y es?

REY.

¿Hacer reir profesais?

COQUIN.

Es verdad.

REY.

Pues cada vez Que me hiciéredes reir, Cien escudos os daré; Y si no me hubiereis hecho Reir en término de un mes, Os han de sacar los dientes.

COQUIN.

Testigo falso me haceis, Y es ilícito contrato De enorme lesion.

REY.

¿Por qué?

COQUIN.

Porque quedaré lisiado Si le acepto, ¿no se ve? Dicen, cuando uno se rie, Que enseña los dientes; pues Enseñarlos yo llorando, Será reirme al reves. Dicen que sois tan severo, Que á todos dientes haceis; ¿Qué os hice yo, que á mí solo Deshacérmelos quereis? Pero vengo en el partido; Que porque ahora me dejeis Ir libre, no lo rehuso; Pues por lo ménos un mes Me hallo aquí, como en la calle, De vida; y al cabo dél, No es mucho que tome postas En mi boca la vejez. Y así voy á examinarme De cosquillas. Voto á diez, Que os habeis de reir. Adios, Y veámonos despues. _(Vase.)_

ESCENA XVI.

DON ENRIQUE, DON GUTIERRE, DON DIEGO, DON ARIAS, CRIADOS.--EL REY.

D. ENR.

Déme vuestra Majestad La mano.

REY.

Vengais con bien, Enrique. ¿Cómo os sentís?

D. ENR.

Más, señor, el susto fué Que el golpe: estoy bueno.

D. GUT.

A mí Vuestra Majestad me dé La mano, si mi humildad Merece tan alto bien; Porque el suelo que pisais, Es soberano dosel, Que ilumina de los vientos Uno y otro rosicler. Y vengais con la salud Que este reino ha menester, Para que os adore España Coronado de laurel.

REY.

De vos, Don Gutierre Alfonso...

D. GUT.

¿Las espaldas me volveis?

REY.

Grandes querellas me dan.

D. GUT.

Injustas deben de ser.

REY.

¿Quién es, decidme, Leonor, Una principal mujer De Sevilla?

D. GUT.

Una señora Bella, ilustre y noble es, De lo mejor de esta tierra.

REY.

¿Qué obligacion la teneis, A que habeis correspondido Necio, ingrato y descortés?

D. GUT.

No os he de mentir en nada; Que el hombre, señor, de bien No sabe mentir jamás, Y más delante del Rey. Servíla, y mi intento entónces Casarme con ella fué, Si no mudara las cosas De los tiempos el vaiven. Visitéla, entré en su casa Públicamente; si bien No le debo á su opinion De una mano el interes. Viéndome desobligado, Pude mudarme despues, Y así, libre de este amor, En Sevilla me casé Con Doña Mencía de Acuña, Dama principal, con quien Vivo, fuera de Sevilla, Una casa de placer. Leonor, mal aconsejada (Que no la aconseja bien Quien destruye su opinion), Pleitos intentó poner A mi desposorio, donde El más riguroso juez No halló causa contra mí, Aunque ella dice que fué Diligencia del favor. ¡Mirad vos si á una mujer Hermosa favor faltara, Si le hubiera menester! Con este engaño pretende, Puesto que vos lo sabeis, Valerse de vos; y así Yo me pongo á vuestros piés, Donde á la justicia vuestra Dará la espada mi fe, Y mi lealtad la cabeza.

REY.

¿Qué causa tuvisteis pues Para tan grande mudanza?

D. GUT.

¿Novedad tan grande es Mudarse un hombre? ¿No es cosa Que cada dia se ve?

REY.

Sí, pero de extremo á extremo Pasar el que quiso bien, No fué sin grande ocasion.

D. GUT.

Suplícôs no me apreteis; Que soy hombre que, en ausencia De las mujeres, daré La vida por no decir Cosa indigna de su ser.

REY.

¿Luego vos causa tuvísteis?

D. GUT.

Sí, señor; pero creed Que si para mí descargo Hoy hubiera menester Decirlo, cuando importara Vida y alma, amante fiel De su honor, no lo dijera.

REY.

Pues yo lo quiero saber.

D GUT.

Señor...

REY.

Es curiosidad.

D. GUT.

Mirad...

REY.

No me repliqueis; Que me enojaré, por vida...

D. GUT.

Señor, señor, no jureis; Que mucho ménos importa Que yo deje aquí de ser Quien soy, que veros airado.

REY.

(_Ap._ Que dijese, le apuré, El suceso en alta voz, Porque pueda responder Leonor, si aqueste me engaña, Y si habla verdad, porqué Convencida con su culpa, Sepa Leonor que lo sé.) Decid pues.

D. GUT.

A mi pesar Lo digo. Una noche entré En su casa, sentí ruido En una cuadra, llegué, Y al mismo tiempo que fuí A entrar, pude el bulto ver De un hombre, que se arrojó Del balcon; bajé tras él, Y sin conocerle, al fin Pudo escaparse por piés.

D. ARIAS.

_(Ap.)_ ¡Válgame el cielo! ¿qué es esto Que miro?

D. GUT.

Y aunque escuché Satisfacciones, y nunca Di á mi agravio entera fe, Fué bastante esta aprension A no casarme; porqué Si amor y honor son pasiones Del ánimo, á mi entender, Quien hizo al amor ofensa, Se le hace al honor en él; Porque el agravio del gusto Al alma toca tambien.

ESCENA XVII.

DOÑA LEONOR.--DICHOS.

D.ª LEON.

Vuestra Majestad perdone; Que no puedo detener El golpe á tantas desdichas Que han llegado de tropel.

REY.

_(Ap.)_ ¡Vive Dios, que me engañaba! La prueba sucedió bien.

D.ª LEON.

Y oyendo contra mi honor Presunciones, fuera ley Injusta que yo cobarde Dejara de responder; Que ménos perder importa La vida, cuando me dé Este atrevimiento muerte, Que vida y honor perder. Don Arias entró en mi casa...

D. ARIAS.

Señora, espera, deten La voz. Vuestra Majestad Licencia, señor, me dé, Porque el honor desta dama Me toca á mí defender. Esa noche estaba en casa De Leonor una mujer Con quien me hubiera casado, Si de la parca el cruel Golpe no cortara fiero Su vida. Yo, amante fiel De su hermosura, seguí Sus pasos, y en casa entré De Leonor (atrevimiento De enamorado), sin ser Parte á estorbarlo Leonor. Llegó Don Gutierre pues; Temerosa Leonor dijo Que me retirase á aquel Aposento, yo lo hice, ¡Mil veces mal haya, amén, Quien de una mujer se rinde A admitir el parecer! Sintióme, entró, y á la voz De marido, me arrojé Por el balcon. Y si entónces Volví el rostro á su poder Porque era marido, hoy Que dice que no lo es, Vuelvo á ponerme delante. Vuestra Majestad me dé Campo, en quien defienda altivo Que no ha faltado á quien es Leonor, pues á un caballero Se le concede la ley.

D. GUT.

Yo saldré donde... _(Empuñan.)_

REY.

¿Qué es esto? ¿Cómo las manos teneis En las espadas, delante De mí? ¿No temblais de ver Mi semblante? Donde estoy, ¿Hay soberbia ni altivez?-- Presos los llevad al punto: En dos torres los poned; Y agradeced que no os pongo Las cabezas á los piés. _(Vase.)_

D. ARIAS.

Si perdió Leonor por mí Su opinion, por mí tambien La tendrá; que esto se debe Al honor de una mujer.

D. GUT.

_(Ap.)_ No siento en desdicha tal Ver riguroso y cruel Al Rey; solo siento que hoy, Mencía, no te he de ver. _(Llévanlos presos.)_

D. ENR.

(_Ap._ Con ocasion de la caza, Preso Gutierre, podré Ver esta tarde á Mencía.) Don Diego, conmigo ven; Que tengo de porfiar Hasta morir, ó vencer. _(Vanse.)_

D.ª LEON.

¡Muerta quedo! ¡Plegue á Dios, Ingrato, aleve y cruel, Falso, engañador, fingido, Sin fe, sin Dios y sin ley, Que como inocente pierdo Mi honor, venganza me dé El cielo! ¡El mismo dolor Sientas, que siento, y á ver Llegues, bañado en tu sangre, Deshonras tuyas, porqué Mueras con las mismas armas Que matas, amén, amén! ¡Ay de mí! mi honor perdí. ¡Ay de mí! mi muerte hallé.

JORNADA SEGUNDA.

_Jardín de la quinta._

ESCENA PRIMERA.

JACINTA Y DON ENRIQUE, _á oscuras_.

JACINTA.

Llega con silencio.

D. ENR.

Apénas Los piés en la tierra puse.

JACINTA.

Este es el jardin, y aquí Pues de la noche le encubre El manto, y pues Don Gutierre Está preso, no hay que dudes, Sino que conseguirás Victorias de amor tan dulces.

D. ENR.

Si la libertad, Jacinta, Que te prometí, presumes Poco premio á bien tan grande, Pide más, y no te excuses Por cortedad: vida y alma Es bien que por tuyas juzgues.

JACINTA.

Aquí mi señora siempre Viene, y tiene por costumbre Pasar un poco la noche.

D. ENR.

Calla, calla, no pronuncies Otra razon, porque temo Que los vientos nos escuchen.

JACINTA.

Yo, para que tanta ausencia No me indicie ó no me culpe Deste delito, no quiero Faltar de allí. _(Vase.)_

D. ENR.

Amor ayude Mi intento. Estas verdes hojas Me escondan y disimulen; Que no seré yo el primero Que á vuestras espaldas hurte Rayos al sol. Acteon Con Dïana me disculpe. _(Vase.)_

ESCENA II.

DOÑA MENCÍA, JACINTA, TEODORA, CRIADAS.

D.ª MEN.

¡Silvia, Teodora, Jacinta!

JACINTA.

¿Qué mandas?

D.ª MEN.

Que traigas luces, Y venid todas conmigo A divertir pesadumbres De la ausencia de Gutierre, Donde el natural presume Vencer hermosos países Que el arte dibuja y pule.-- Teodora.

TEODOR.

Señora mia.

D.ª MEN.

Divierte con voces dulces Esta tristeza.

TEODOR.

Holgaréme Que de letra y tono gustes.

_(Han puesto luz sobre un bufetillo, y siéntase Doña Mencía en unas almohadas. Canta Teodora.)_

_Ruiseñor, que con tu canto Alegras este recinto, No te ausentes tan aprisa, Que me das pena y martirio._

_(Se queda dormida Doña Mencía.)_

JACINTA.

No cantes más; que parece Que ya el sueño al alma infunde Sosiego y descanso. Y pues Hallaron sus inquietudes En él sagrado, nosotras No la despertemos.

TEODOR.

Huye Con silencio la ocasion.

JACINTA.

_(Ap.)_ Yo lo haré, porque la busque Quien la deseó. ¡Oh criadas, Y cuántas honras ilustres Se han perdido por vosotras!

_(Vanse todas las criadas.)_

ESCENA III.

DON ENRIQUE.--DOÑA MENCÍA, _dormida_.

D. ENR.

Sola se quedó. No duden Mis sentidos tanta dicha. Y ya que á esto me dispuse, Pues la ventura me falta, Tiempo y lugar me aseguren.-- ¡Hermosísima Mencía!

D.ª MEN.

_(Despierta.)_ ¡Válgame Dios!

D. ENR.

No te asustes.

D.ª MEN.

¿Qué es esto?

D. ENR.

Un atrevimiento, A quien es bien que disculpen Tantos años de esperanza.

D.ª MEN.

¿Pues, señor, vos...

D. ENR.

No te turbes.

D.ª MEN.

Desta suerte...

D. ENR.

No te alteres.

D.ª MEN.

Entrasteis...

D. ENR.

No te disgustes.

D.ª MEN.

En mi casa, sin temer Que así á una mujer destruye, Y que así ofende á un vasallo Tan generoso y ilustre?

D. ENR.

Esto es tomar tu consejo. Tú me aconsejas que escuche Disculpas de aquella dama, Y vengo á que te disculpes Conmigo de mis agravios.

D.ª MEN.

Es verdad, la culpa tuve; Pero si he de disculparme, Tu Alteza, señor, no dude Que es en órden á mi honor.

D. ENR.

¿Que ignoro, acaso presumes, El respeto que les debo A tu sangre y tus costumbres? El achaque de la caza, Que en estos campos dispuse, No fué fatigar la caza, Estorbando que salude A la venida del dia, Sino á tí, garza, que subes Tan remontada, que tocas Por las campañas azules De los palacios del sol Los dorados balaustres.

D.ª MEN.

Muy bien, señor, vuestra Alteza A las garzas atribuye Esta lucha; pues la garza De tal instinto presume, Que volando hasta los cielos, Rayo de pluma sin lumbre, Ave de fuego con alma, Con instinto alada nube, Pardo cometa sin fuego, Quieren que su intento burlen Azores reales; y áun dicen Que, cuando de todos huye, Conoce al que ha de matarla; Y así ántes que con él luche, El temor la hace que tiemble, Se estremezca y se espeluce. Así yo, viendo á tu Alteza, Quedé muda, absorta estuve, Conocí el riesgo, y temblé, Tuve miedo y horror tuve; Porque mi temor no ignore, Porque mi espanto no dude Que es quien me ha de dar la muerte.

D. ENR.

Ya llegué á hablarte, ya tuve Ocasion, no he de perderla.

D.ª MEN.

¿Cómo esto los cielos sufren? Daré voces.

D. ENR.

A tí misma Te infamas.

D.ª MEN.

¿Cómo no acuden A darme favor las fieras?

D. ENR.

Porque de enojarme huyen.

ESCENA IV.

DON GUTIERRE.--DICHOS.

D. GUT.

_(Dentro.)_ Ten ese estribo, Coquin, Y llama á esa puerta.

D.ª MEN.

¡Cielos! No mintieron mis recelos, Llegó de mi vida el fin. Don Gutierre es este, ¡ay Dios!

D. ENR.

¡Oh qué infelice nací!

D.ª MEN.

¿Qué ha de ser, señor, de mí, Si os halla conmigo á vos?

D. ENR.

¿Pues qué he de hacer?

D.ª MEN.

Retiraros.

D. ENR.

¿Yo me tengo de esconder?

D.ª MEN.

El honor de una mujer A más que esto ha de obligaros. No podeis salir (¡soy muerta!); Que como allá no sabian Mis criadas lo que hacian, Abrieron luego la puerta. Aun salir no podeis ya.

D. ENR.

¿Qué haré en tanta confusion?

D.ª MEN.

Detras de ese pabellon, Que en mi misma cuadra está, Os esconded.

D. ENR.

No he sabido, Hasta la ocasion presente, Qué es temor. ¡Oh qué valiente Debe de ser un marido! _(Vase.)_

D.ª MEN.

Si inocente una mujer, No hay desdicha que no aguarde, ¡Válgame Dios, qué cobarde La culpa debe de ser!

ESCENA V.

DON GUTIERRE, COQUIN, JACINTA, DOÑA MENCÍA.

D. GUT.

Mi bien, señora, los brazos Darme una y mil veces puedes.

D.ª MEN.

Con envidia de estas redes, Que en tan amorosos lazos Están inventando abrazos.

D. GUT.

No dirás que no he venido A verte.

D.ª MEN.

Fineza ha sido De amante firme y constante.

D. GUT.

No dejo de ser amante Yo, mi bien, por ser marido; Que por propia la hermosura No desmerece jamás Las finezas; ántes más Las alienta y asegura, Y así á su riesgo procura Los medios, las ocasiones.

D.ª MEN.

En obligacion me pones.

D. GUT.

El alcaide que conmigo Está, es mi deudo y amigo, Y quitándome prisiones Al cuerpo, me las echó Al alma, porque me ha dado Ocasion de haber llegado A tan grande dicha yo, Como es á verte.

D.ª MEN.

¿Quién vió Mayor gloria?...

D. GUT.

Que la mia; Aunque, si bien advertia, Hizo muy poco por mí En dejarme que hasta aquí Viniese; pues si vivia Yo sin alma en la prision Por estar en tí, mi bien, Darme libertad fué bien, Para que en esta ocasion Alma y vida con razon Otra vez se viese unida; Porque estaba dividida, Teniendo prolija calma, En una prision el alma Y en otra prision la vida.

D.ª MEN.

Dicen que dos instrumentos Conformemente templados, Por los ecos dilatados Comunican los acentos: Tocan el uno, y los vientos Hiere el otro, sin que allí Nadie le toque; y en mí Esta experiencia se viera; Pues si el golpe allá te hiriera, Muriera yo desde aquí.

COQUIN.

¿Y no le darás, señora, Tu mano por un momento A un preso de cumplimiento, Pues llora, siente y ignora Por qué siente y por qué llora, Y está su muerte esperando Sin saber por qué ni cuándo? Pero...

D.ª MEN.

Coquin, ¿qué hay en fin?

COQUIN.

Fin al principio en Coquin Hay, que eso estoy contando. Mucho el Rey me quiere; pero Si el rigor pasa adelante, Mi amo será muerto andante, Pues irá con escudero.

D.ª MEN.

_(A D. Gut.)_ Poco regalarte espero, Porque como no aguardaba Huésped, descuidada estaba. Cena os quiero apercibir.

D. GUT.

Una esclava puede ir.

D.ª MEN.

Ya, señor, ¿no va una esclava? Yo lo soy, y lo he de ser.-- Jacinta, vénme á ayudar. (_Ap._ En salud me he de curar: Ved, honor, cómo ha de ser, Porque me he de resolver A una temeraria accion.) _(Vanse las dos.)_

ESCENA VI.

DON GUTIERRE, COQUIN.

D. GUT.

Tú, Coquin, á esta ocasion Aquí te queda, y extremos Olvida, y mira que habemos De volver á la prision Antes del dia, y ya falta Poco: aquí puedes quedarte.

COQUIN.

Yo quisiera aconsejarte Una industria la más alta Que el ingenio humano esmalta: En ella tu vida está. ¡Oh qué industria...

D. GUT.

Díla ya.

COQUIN.

Para salir sin lesion Sano y bueno de prision!

D. GUT.

¿Cuál es?

COQUIN.

No volver allá. ¿No estás bueno? ¿No estás sano? Con no volver, claro ha sido Que sano y bueno has salido.

D. GUT.

¡Vive Dios, necio, villano, Que te mate por mi mano! ¿Pues tú me has de aconsejar Tan vil accion, sin mirar La confianza que aquí Hizo el alcaide de mí?

COQUIN.

Señor, yo llego á dudar (Que soy más desconfiado) De la condicion del Rey; Y así el honor de esa ley No se entiende en el criado, Y hoy estoy determinado A dejarte y no volver.

D. GUT.

¿Dejarme tú?

COQUIN.

¿Qué he de hacer?

D. GUT.

Y de tí, ¿qué han de decir?

COQUIN.

¿Y heme de dejar morir, Por sólo bien parecer? Si el morir, señor, tuviera Descarte ó enmienda alguna, Cosa que, de dos la una, Un hombre hacerla pudiera, Yo probara la primera Por servirte; mas ¿no ves Que rifa la vida es? Entro en ella, vengo y tomo Cartas, y piérdola: ¿cómo Me desquitaré despues? Perdida se quedará, Si la pierdo por tu engaño, Desde aquí á ciento y un año.

ESCENA VII.

DOÑA MENCIA, _muy alborotada_.--DICHOS.

D.ª MEN.

Señor, tu favor me da.

D. GUT.

¡Válgame Dios! ¿qué será? ¿Qué puede haber sucedido?

D.ª MEN.

Un hombre...

D. GUT.

¡Presto!

D.ª MEN.

Escondido En mi aposento he encontrado, Encubierto y rebozado. Favor, Gutierre, te pido.

D. GUT.

¿Qué dices? ¡Válgame el cielo! Ya es forzoso que me asombre. ¿Embozado en casa un hombre?

D.ª MEN.

Yo le ví.

D. GUT.

Todo soy hielo. Toma esa luz.

COQUIN.

¿Yo?

D. GUT.

El recelo Pierde, pues conmigo vas.

D.ª MEN.

Villano, ¿cobarde estás? Saca tú la espada, y yo Iré.--La luz se cayó.

_(Al tomar la luz, la mata disimuladamente.)_

ESCENA VIII.

JACINTA Y DON ENRIQUE, _siguiéndola_.--DICHOS.

D. GUT.

Esto me faltaba más; Pero á obscuras entraré. _(Vase.)_

JACINTA.

_(Ap. á Don Enrique.)_ Síguete, señor, por mí. Seguro vas por aquí, Que toda la casa sé.

_(Miéntras Don Gutierre ha entrado dentro por una puerta, lleva Jacinta á Don Enrique por otro lado. Vuelve á salir Don Gutierre, y encuentra á Coquin.)_

COQUIN.

¿Donde iré yo?

D. GUT.

_(Ap.)_ Ya encontré El hombre.

COQUIN.

Señor, advierte...

D. GUT.

_(Ap.)_ ¡Vive Dios, que desta suerte, Hasta que sepa quién es, Le he de tener! Que despues Le darán mis manos muerte.

COQUIN.

Mira que yo...

D.ª MEN.

_(Ap.)_ ¡Qué rigor! Si es que con él ha encontrado, ¡Ay de mí!

_(Vuelve Jacinta con luz.)_

D. GUT.