Part 13
Bastan estas consideraciones para formarse idea de lo que fué Valles como filósofo a mediados del siglo XVI, en plena Inquisición española. Fué, en verdad, un espíritu culto con pujos de independencia, pero pesaba sobre él la autoridad religiosa, que se limitó a comentar. El libro que ha valido a Valles el título de FILÓSOFO fué _Sacra Philosophia_, que pudo llamarse igualmente Teología, pues no se aparta un ápice de la Escritura, sino que se guía por ella. Su calidad de médico insigne le permite ilustrar ciertos puntos con sus conocimientos científicos sin llegar a ser original para merecer el nombre de filósofo.
Como quiera que sea, debemos agradecer a los autores que se han tomado este trabajo y se preparan a otros mayores, a fin de dar a conocer los tesoros intelectuales de nuestro siglo de oro, que llenaron el mundo y se hallan ahora envueltos en el polvo de los siglos. Algunos nombres se han salvado del olvido; otros, no; pero las obras de unos y otros son casi inaccesibles. El esfuerzo de los editores y comentadores los volverá a poner en circulación.
No podemos terminar esta nota sin hacer constar que, a juicio nuestro, son demasiado tímidos nuestros comentadores y apegados a la ortodoxia, que no lo sería más un contemporáneo del autor comentado. Este empeño les hace incurrir en infidelidades, atribuyendo al autor lo que ha pensado para salvarlo de toda tacha anticatólica. Así y todo, los inquisidores tacharon sus escritos, cosa que no harían con los de los comentaristas Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, modelo de catolicismo.
El prólogo del señor Bonilla es la obra de un maestro y contiene en pocas páginas una cantidad de doctrina que avalora esta edición y viene a ser el frontispicio del monumento que se va a levantar a la llamada _filosofía española_.”
_El Demócrata_ publicó un artículo-resumen del doctor Maestre en _El Mundo_, con las fotografías de los autores.
_El Eco de Alcalá_, en distintos números, recogió el apéndice que se refiere a la historia de la Universidad de Alcalá de Henares.
Por no hacer más pesado este apéndice, no recogemos cuánto dijeron casi todos los periódicos de provincias y muchas revistas técnicas, nacionales y extranjeras, aprovechando esta oportunidad para reiterarles nuestro sincero reconocimiento.
HOMENAJE DEL PUEBLO DE COVARRUBIAS A LOS AUTORES
El pueblo de Covarrubias, cuna de Francisco de Valles (el Divino), tuvo a bien honrar a los autores del libro con un homenaje, de cuyo acto se levantó un acta.
La prensa, refiriéndose a esto, dijo:
_El Universo_:
EN HONOR DE DOS PERIODISTAS
“Comunican de Covarrubias (Burgos) que el Ayuntamiento de dicha villa ha celebrado sesión solemne y extraordinaria, a la que concurrieron, además del Concejo en pleno, todas las autoridades y el pueblo en masa.
En dicha sesión se tributó un homenaje de gratitud a los periodistas madrileños señores Ortega y Marcos, por la publicación del primer tomo de su “Biblioteca filosófica de los grandes filósofos españoles”, en el que estudian a Francisco de Valles (el Divino), hijo ilustre de esta villa y honra de las letras patrias, agradeciendo a dichos señores la atención finísima que han tenido para Covarrubias, al propio tiempo que realizan su labor cultural y de difusión de la Filosofía española, siendo aclamados”[272].
_El Liberal de Avila_:
“Ya dijimos a nuestros lectores que habíamos recibido un ejemplar del primer tomo de la “Biblioteca filosófica de los grandes filósofos españoles”, con el que nuestros queridos amigos don Benjamín Marcos y don Eusebio Ortega estudian a Francisco de Valles (el Divino).
Pues bien; como el pueblo donde Valles naciera, Covarrubias, tuviera conocimiento de esta obra, el Ayuntamiento de dicha villa celebró sesión solemne y extraordinaria, asistiendo el pueblo en masa y las autoridades todas, dedicándola _exclusivamente_ a tributar un homenaje a nuestros compañeros en la Prensa señores Ortega y Marcos, con motivo del meritísimo trabajo acerca del filósofo covarrubiano.
El alcalde-presidente, don Lucas González, hizo un elocuente discurso, manifestando cuán grato le era hablar en aquellos momentos para rendir un homenaje al que fué gloria de este pueblo y honra de la ciencia filosófica española, Valles, y a los señores Ortega y Marcos, que han realizado esta obra admirable de difusión, de cultura patria, como es la que representa la publicación de su “Biblioteca filosófica”.
En vista de ello pidió a sus compañeros de Concejo que se tomara algún acuerdo sobre el particular.
Enterados los señores capitulares--dice el acta de dicha sesión--de lo manifestado por la presidencia y queriendo dar una prueba de gratitud a los cultísimos periodistas madrileños don Benjamín Marcos y don Eusebio Ortega, por su obra consagrada al gran Valles, acordaron por unanimidad:
1.º Hacer constar en acta el agradecimiento de esta villa, y en su representación el de este Ayuntamiento, hacia dichos señores periodistas, por su meritísimo trabajo.
2.º Aceptar con sumo gusto y como un honor la ofrenda que hacen los señores Marcos y Ortega del ejemplar primero de su “Biblioteca filosófica de los grandes filósofos españoles”, dedicado al gran Francisco de Valles, como primicias de su labor cultural, a quienes este Ayuntamiento felicita cordialmente; y
3.º Que para satisfacción de dichos señores se expida a su favor por esta alcaldía una copia certificada del acta de esta sesión.”
* * * * *
Los señores Marcos y Ortega reciben miles de felicitaciones por el acuerdo del Ayuntamiento de Covarrubias.
En Madrid se trata de rendirles un homenaje.
No hemos de ocultar nuestra satisfacción por los éxitos de estos dos amigos y compañeros, uniendo a estas felicitaciones la nuestra muy sincera y a ese homenaje que se les prepara.”[273]
_El Imparcial_:
“Nuestros queridos compañeros en la Prensa don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos han obtenido un éxito considerable con su obra _Francisco de Valles_ (_el Divino_), que figura a la cabeza de la _Biblioteca_ filosófica de los grandes filósofos españoles. En los pocos días que lleva publicada esta obra casi se ha agotado la copiosa edición del libro, que es uno de los más interesantes que han visto la luz en España, y el pueblo de Covarrubias les ha tributado un homenaje de gratitud.
Reciban por esto, una vez más, nuestra sincera felicitación.”
_Diario de Burgos_:
“Siempre estuvieron las columnas del _Diario de Burgos_ propicias para hacerse eco de todo lo que significara progreso, pero más cuando de un modo directo afectara a los intereses culturales, morales o materiales de la capital o de la provincia.
Hace poco tiempo dedicamos justísimos elogios a la obra recientemente publicada por el meritísimo y laureado escritor burgalés D. Isidro Gil, en la que resucita, por decirlo así, timbres de gloria provinciana, excesivamente olvidados.
Hoy lo hacemos también gustosos de la obra, valiosísima por cierto, de otro escritor burgalés, el cual, aunque novel, se revela como gran escritor y conocedor de nuestras glorias científicas pasadas en este su primer trabajo literario, consagrado al hijo de Covarrubias _Francisco de Valles_, gloria de la ciencia española.
Hasta ahora, ni los historiadores de la filosofía española, ni los biógrafos de Valles han hecho un estudio tan completo del filósofo covarrubiano, ya en lo que atañe a su biobibliografía, bien a las teorías filosóficas que cultivó y a las veces ideó con acierto.
El señor Ortega, amante como el que más de las glorias patrias y entusiasta de cuanto atañe a su provincia, con la valiosa cooperación de don Benjamín Marcos, han emprendido una serie de trabajos que ha de merecerles el aplauso de todo el que sienta en sus venas la sangre española.
Quieren estudiar, como ellos mismos dicen, quiénes han sido los más distinguidos pensadores españoles, “cuáles los métodos y teorías por éstos expuestos y la evolución o revolución que produjeron en la ciencia y en la sociedad tales hombres y tales teorías”.
Los pensadores españoles de los pasados siglos, padres en los más de los casos de ideas y teorías que dieron renombre más tarde a talentos no más que medianos de otros países, es preciso que renazcan, que sean divulgados, que lleguen al alcance de nuestros escolares y también que tengan eco en el extranjero, donde a muchos sabios les preocupan ya los nuestros.
A esto obedece el plan trazado por los señores Ortega y Marcos: a encauzar por pasados gloriosos derroteros la moderna ciencia, para reconquistar la gloria que entonces nos cupo. Seguros estamos de que los autores del _Francisco de Valles_ verán coronada su obra por el éxito.
En ella hay mucho que aprender acerca de la vida de Valles y de sus doctrinas. Por vez primera publican la fe de bautismo del Hipócrates español (así llamaron a Valles), amén de otros documentos, hasta la fecha inéditos, tres de ellos relativos al nombramiento de médico de cámara de Felipe II (en 15 de octubre de 1572), y otro al mayorazgo fundado por Valles y su mujer Juana de Vera en Madrid, a 12 de agosto de 1587, en favor de sus hijos Gabriel y Diego de Valles.
A esto, que los autores colocan en la parte biográfica de Valles, sigue una completísima bibliografía vallesiana, un capítulo dedicado a estudiar el medio ambiente universitario en que vivió el Divino, y completa, finalmente, la obra una razonada y metódica exposición de las doctrinas de Valles en todos los órdenes de la filosofía, puntos de contacto con otros pensadores españoles, sin contar aquellos en que nuestro ilustre paisano revela peculiar originalidad.
Nunca agradecerán Burgos y Covarrubias lo bastante a los señores Ortega y Marcos el estudio que a hijo tan glorioso como Valles han dedicado. No dudamos de que nuestros Ayuntamiento y Diputación tomarán alguna iniciativa. El libro, que consta de más de 400 páginas, en 8.º, en lujoso papel, lleva intercalados con el texto seis interesantes grabados relativos a Valles.
Felicitamos sinceramente a los autores, deseándoles constantes éxitos y hacémosles saber que nosotros somos los primeros en aplaudir sus iniciativas en pro de la ciencia española.”
APÉNDICE III
CARTA
QUE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIII DIRIGIÓ AL PREPÓSITO GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, P. LUIS MARTÍN, EL DÍA 8 DE FEBRERO DE 1900
“Amado Hijo, salud y bendición apostólica.
* * * * *
Cuan eficazmente puedan ayudar los _Ejercicios_, de San Ignacio, a la salvación de las almas, lo lleva ya demostrado la experiencia de tres siglos. Y considerada la naturaleza de las cosas, no podía ser de otra manera. Todos los extravíos de la vida del hombre nacen del obscurecimiento en su alma de las verdades divinas, único freno capaz de detenerle en el camino de sus deplorables desórdenes; y precisamente la virtud propia de los Santos Ejercicios y su gloria especial consiste en que derraman sobre dichas verdades torrentes de nueva luz y maravillosamente nos las esclarecen cuando se nos presentan confusas.
Por otra parte, es evidente que el orden moral de la humana sociedad dimana de la moralidad individual de los miembros de ella. Es indudable, pues, que los días de retiro empleados en la meditación de las verdades eternas promueven, con la santificación de los individuos, el bien general de la sociedad.
Tan sabia persuasión ha inspirado a varios Padres de la Compañía de Jesús, sobre todo en Francia y en Bélgica, la idea de fundar casas de retiro para la clase obrera, ya que es ésta blanco privilegiado de las insidiosas maniobras de los malvados para corromperla.
Con la más viva satisfacción hemos visto establecerse dicha Obra y hemos tenido noticia de los frutos abundantísimos que hasta el presente se han cosechado de ella, siendo, como es, uno de Nuestros preferentes cuidados, como de ello dan harto testimonio Nuestros actos, el bien de las clases trabajadoras.
No podemos, por consiguiente, dejar de pagar merecido tributo de elogios a esa noble iniciativa de los hijos de la Compañía, y muy de corazón rogamos a Dios la colme de abundantes bendiciones, etc.”
El Pontífice Pío X, en un Breve del 8 de diciembre de 1904, dice:
“Siempre hemos tenido en particular estima la práctica de los Ejercicios espirituales, singularmente en la forma en que los dispuso, sin duda por inspiración del Cielo, San Ignacio, por su especial eficacia en orden a la reforma de costumbres y fomento de la vida cristiana. Hoy, empero, elevados al cargo del supremo apostolado, más claramente comprendemos de cuán extraordinario auxilio puede sernos tal práctica para Nuestra emprendida tarea de restaurar en Cristo todas las cosas, si además de darse a los clérigos, se generaliza entre los mismos seglares.
* * * * *
No pudisteis, en verdad, discurrir medio más eficaz de ayudar a la clase obrera, expuesta en estos tiempos a tantos peligros. Porque llamando sus almas a la consideración de las verdades eternas, y convenciéndolos de que para bienes más altos y más gloriosos nacieron, que no para los muy bajos y caducos de la presente vida, se les fortalecerá en la conciencia de sus respectivos deberes, y los que ocupan inferior posición social no se dejarán tan fácilmente engañar por la seducción socialista que reduce toda la felicidad del hombre a los limitados goces de su terrena existencia, etc.”
APÉNDICE IV
DOS CARTAS MUY INTERESANTES
No hemos podido resistir a la tentación de publicar aquí dos cartas cruzadas entre dos amigos (personajes ambos), en la que el firmante, hablando por experiencia propia, expone su firme creencia de que debe su conversión a haber hecho los Ejercicios, y, en su virtud, aconseja a un su amigo, un algo empecatado y un mucho disipado, a que los haga también, confiado en que cambiará de vida y se salvará.
Bien desearíamos que, al verse sorprendidos con la publicación de estas cartas se sintiera tocado el último de la gracia de Dios, y, creyendo que todos estos signos son aldabonazos que Nuestro Señor da en su corazón, hiciera los Ejercicios, siquiera fuese para complacer a su entrañable amigo, que tanto se lo encarece, pues confiamos en que lo demás lo harían el Espíritu Santo y San Ignacio.
He aquí las cartas cuyo texto ninguno de los dos creen que poseo, aunque sí saben la conozco:
PRIMERA:
“_Mi querido P. L.: De todas las satisfacciones que he experimentado en este mundo (placeres, riquezas, negocios, morada-palacio, consideración general, etcétera, etcétera), una de las más íntimas, duraderas y que mayor consuelo me ha proporcionado siempre, ha sido la de hacer el bien, en todo su extenso campo de acción; y cuando he logrado, o espero lograr la vuelta al redil de una oveja descarriada; cuando consigo llevar, siquiera sea en la proporción de un grano de arena la tranquilidad al espíritu o la esperanza de obtenerla al que la sufre; cuando, en fin, confío y espero salvar a un hermano, a un amigo a quien quiero por deber de cristiano y por inclinación natural de simpatía y afecto, entonces, créeme, siento una alegría tan grande, que no la puedo expresar._
_Esta satisfacción y esta alegría he sentido al recibir tu carta, en cuyas líneas creo adivinar un estado de ánimo precursor de un cambio radical en ti, y como consecuencia de ello la calma y la paz de espíritu en los años que te restan de vida y la seguridad de que cuando llegue el día, el momento inevitable, epílogo obligado de esta farsa que se llama vida, podrás emprender el viaje tranquilo y, confiando en la divina misericordia, salvar tu alma para siempre. Porque no lo dudes, P. L., Dios te llama... está dando aldabonazos cada vez más fuertes en la puerta de tu corazón... Dios quiere salvarte; pero, respetando la libertad que otorgó al hombre, sólo te pide tu voluntad... algo así como tu consentimiento..., tu primer paso hacia Él._
_El ambiente que respiras, tu larga etapa de vida descuidada, el egoísmo de los que te rodean, tus compromisos, tus pasiones, tu carácter agriado por las contrariedades, tus inclinaciones naturales, como las de todo humano mortal, hacia lo que deleita, etc., etc., todo eso será tan real como quieras y posiblemente se te figurarán dificultades insuperables (es la única arma-engaño, bomba sin metralla que el espíritu del mal posee para inflar la imaginación y para impedir que vuelvas a Dios); pero yo te digo y te aseguro que todo caerá como castillo de naipes y se reducirá a polvo desde el momento en que des aquel primer paso, te arrepientas, hagas tu propósito de enmienda y confieses con la noble humildad del que reconoce lealmente sus faltas, que has devuelto mal por bien, que esto hemos hecho todos (yo el primero) con Dios._
_Ponte de acuerdo con el Padre Rector de los Padres Jesuítas de ahí; ve a Loyola, a Valencia, a Manresa, ahí mismo, donde quieras, pero_ HAZ LOS EJERCICIOS DURANTE SIETE DÍAS, _y pondré mi mano en el fuego si_, haciéndolos con fe y buen deseo, _no consigues lo que anhelas_.
_Te lo aconseja un convencido_, un convertido, _un amigo leal y desinteresado; te lo aconsejo yo, cuya vida ya conoces y que, por consiguiente, nada puedo echarte en cara... que, como tú, anduve dando tumbos por esos mundos de Dios hasta que por su misericordia infinita me acogió al primer intento que, para acercarme a Él, hice_.
_Y ha hecho más: me dió una compañera virtuosa, muchos hijos y riquezas, bienestar y felicidad, e hizo aún más, mucho más, permitió que se cebase en mí la tremenda tribulación, que ya tu conoces[274], y rendido el natural tributo de dolor y pena, inherente a la flaqueza humana, durante los primeros días (recuerda mi estado de postración cuando, enfermo aún, me visitaste) obró en mí el milagro (otro nombre no tiene, dado lo tremendo de la caída, las perspectivas en aquel entonces y mis doce hijos a cuestas) de que reaccionase rápidamente, y, aceptando, resignado, la horrible prueba, me considerase y me considere hoy, tanto o más feliz que cuando nadaba en la abundancia. Y esta tranquilidad, esta paz interior, créeme, no la cambio por la vida agitada de antes._
_Esto... yo mismo no me lo explico, pero constituye una prueba de la omnipotencia y bondad del Señor. Y esto que me ha ocurrido a mí y a tantos otros, ¿no ha de servirte de estímulo para seguir mi ejemplo?_
_Conque_ a hacer Ejercicios; _esa es tu ruta, empréndela animoso, lleno de confianza y Dios hará el resto, te bendecirá y te colmará de ventura, aun en este mundo_........
* * * * *
_No demores la solución de un asunto cuyas consecuencias son eternas, rechaza sin pretender profundizar ni refutarlas, cuantas objeciones han de presentársete con satánico ingenio por el espíritu del mal: entrégate a Dios sin condiciones y sigue escrupulosamente los consejos de su ministro en la tierra, el varón virtuoso, sabio y prudente, de que te hablé en mi anterior._ HAZ LOS EJERCICIOS.
_Te envía un estrecho abrazo tu siempre buen amigo_,
_J_...
_Un consejo te doy: reza todas las noches tres avemarías, para que la Virgen, de la que me consta eres devoto, te alcance la gracia de tu vuelta al redil. ¿Te acuerdas de tus plegarias en Lourdes?_”
SEGUNDA:
_Querido P. L.: Recibí tu afectuosísima carta, y no puedes imaginarte cuánto te agradezco, a la vez que me produce satisfacción vivísima, el que hayas interpretado fielmente la intención que movió mi ánimo a escribirte en el sentido en que lo hice; la sinceridad que reflejan tus líneas me tranquiliza en absoluto sobre el particular; lo necesitaba; pues te confieso ingenuamente que al recordar mi pasado y los ejemplos (¡!) que de mí han recibido mis amigos, sentía cierto calorcillo en las mejillas al meterme a predicador!_
_La bondadosa acogida que han merecido mis escritos, por un lado, y el fraternal afecto que te profeso, que parece haberse aumentado, desde que he entrevisto la probabilidad, digo mal, la seguridad, con la ayuda de Dios, de devolverte la tranquilidad... la paz... y al propio tiempo asegurar la salvación de tu alma, me impelen a abusar de tu bondad y a distraer de nuevo tu atención..._
_Poca autoridad tengo, es verdad; pero a veces Dios se vale de un ser despreciable para sus fines, como se valió de unos incultos pescadores para fundar nada menos que su Iglesia, sin que esto quiera decir, ni muchísimo menos, que pretendo compararme con aquellos Santos. De todos modos, créeme, P. L., el que te escribe con el alma--dices bien--y con el mejor y más desinteresado de los deseos, no es ya G. o D., el que conociste en otros tiempos, ni siquiera el que contemplaste agotado y decaído ante la aparente desgracia, que precisamente ha sido el toque decisivo de la misericordia del Altísimo. No creas, sin embargo, que sea un “perfecto”; sigo siendo barro quebradizo, “tierra baja” e infecunda, pero tengo tan hondamente grabado en mi alma, por la gracia de Dios, el convencimiento de que unos cuantos años de vida, buenos o malos, en este pícaro mundo son tan poquísima cosa comparados con la eternidad que indefectiblemente nos espera y que encierra el terrible dilema, que este pensamiento me impulsa a hacer partícipe de mis convicciones a quien quiera oírme con buena voluntad... ¿Y cómo no hacerlo contigo, con quien me une media vida de amistad?_
* * * * *
_Porque tú has sufrido y sufres, querido P. L., pero tranquilízate, pues, sea cual fuere el motivo de tus penas, de tus amarguras, de tus remordimientos..., todas tus culpas, sean de la índole que fueren, todo desaparecerá, D. M..., ante un acto sincero de contrición y de confianza en la misericordia divina, de reconocimiento de tus errores, de leal y firme propósito de enmienda, y comenzará para ti una nueva era de paz y tranquilidad, no exenta de un sincero deseo de reparar en cuanto sea posible y cuanto sea susceptible de reparación, porque Dios no pide imposibles ni nada que no esté en nuestra mano realizar._
_Ello dará a tu vida otra orientación, se te abrirán horizontes nuevos, y entre la práctica del bien y el cumplimiento de tus obligaciones y deberes materiales, perfectamente compatibles con la práctica de la virtud, se deslizarán tus días tranquilamente, disfrutando de una paz y bienestar, del que no tienes idea, porque sospecho que nunca en tu vida la has experimentado..._
_Lo primordial es que estés decidido, pase lo que pase (que no pasará nada, tenlo por seguro), a dedicar lo más pronto posible ocho o diez días de retiro..., a hacer una especie de balance general de tu existencia para apreciar serenamente lo que ha sido tu vida hasta el presente y lo que debe ser en lo futuro... Se acerca la Cuaresma...; luego, Pascua... ¿Cuántos años hará que no has cumplido el precepto pascual?_