Part 11
Un ilustre escritor ha dicho[268]: “Es muy fácil formar sistemas perfectos para ángeles, pero imposible para hombres”. Vivimos en sociedad y no es necesario ser profundo filósofo para observar y conocer que no sólo nuestras inclinaciones y deseos, sino aun nuestros derechos, los más legítimos e incontrovertibles, se hallan muchas veces, sin quererlo nosotros, en lucha con los deseos e inclinaciones de nuestros semejantes; y donde hay lucha necesaria, no puede haber paz continua; y donde la paz se altera, no puede haber orden constante y absoluto, y sin orden, sólo soñando, se puede imponer la perfección, pues los elementos permanentes de contradicción y guerra existen dentro de nosotros y contra nosotros mismos: _Video autem aliam legem in membris meis repugnantem legi mentis meæ_”[269].
Pues he aquí la ciencia filosófica de San Ignacio en el libro de los _Ejercicios_.
Él ha formado un sistema perfecto para hombres, pues precisamente en el saber dominar nuestra voluntad, refrenar nuestros deseos ante los de nuestros semejantes, está la perfección, así como el de saber vencer en esa lucha titánica entre el hombre bueno y el hombre malo que en nosotros mismos se encierra, haciendo que triunfe la virtud, la serenidad, la templanza y el amor, sacrificando cuanto no sea esto, a fin de crearnos un nuevo _yo_ que responda a esa moral y a esa filosofía propia de los hombres perfectos, de los que saben en su corazón las esencias de la virtud, del bien y aun de la santidad.
Se nos dirá que esto es dado a pocos, pero no es porque busquen esto todos, sino porque sólo esos pocos son los que tal buscan y por lo que se afanan. Hay muchos que beben las aguas de una fuente; mas pocos son los que conocen su origen o manantial, y menos aún los que han ido en su busca y han gozado de sus primicias.
Y no se crea que para conseguir esto es menester renunciar a prudentes goces, ni menos cortar los vuelos de la inteligencia, sino que, por el contrario, débese no limitarla mezquinamente al tiempo y fijar nuestra mirada en la inmortalidad y, como atletas que recorren el estadio con la vista clavada en el premio que le aguarda, emprender nuestra carrera con ardor por el camino de la conciencia y de la virtud, alumbradas con el resplandor de la fe, avivadas con el calor de la esperanza y vivificadas con el hálito de la caridad, pues, de lo contrario, daríamos a entender que somos y valemos muy poco cuando no podemos atender a un tiempo a dos objetos que no se contradicen, la virtud y la vida, Dios y el hombre.
He aquí, expuesto de una manera sintética, cuanto abarca filosóficamente el inimitable libro de los _Ejercicios_.
¿Habrá alguien que se resista a conceder el título de _gran filósofo_ a su autor?
Creemos haber ahondado bastante en ese tan rico manantial de fecundos principios filosóficos para darlos a conocer clara, concreta y definitivamente, para que no haya lugar a duda; pues cuando se camina con la antorcha de la verdad y con el báculo de la razón sana, aunque el camino sea áspero, se sortean fácilmente todos los escollos y se vencen todos los obstáculos, llegando al fin triunfantes y vencedores.
¿Lo hemos conseguido?
Tú, lector justo y recto, lo has de decir.
Para terminar, diremos que creemos haber cumplido con la misión que nos propusimos al comenzar esta obra.
Si no lo hemos conseguido, culpa habrá sido solamente de nuestra ineptitud, de nuestra pequeñez intelectual.
APÉNDICES
APÉNDICE I
INFORME
de la real academia de ciencias morales y políticas, referente al primer tomo de la «biblioteca filosófica» de «los grandes filósofos españoles», dedicado a
FRANCISCO DE VALLES
(EL DIVINO)
“Don Luis Salves y Fernández, oficial de tercer grado del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y secretario del Archivo general de los Ministerios de Instrucción Pública y Bellas Artes y Fomento,
_CERTIFICO: Que por el Negociado correspondiente se ha remitido a esta dependencia el expediente de adquisición de la obra de don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos titulada_ Francisco Valles (_el Divino_), _en la que existe un documento cuya copia literal es como sigue_:
“_Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.--Excelentísimo señor: El señor académico de número de esta Corporación encargado de examinar la obra que después se expresará, ha emitido el siguiente dictamen: Ha examinado esta R. Academia el libro titulado_: “Los grandes filósofos españoles: FRANCISCO VALLES (_el Divino_). _Biografía, datos bibliográficos, sus doctrinas filosóficas y método, por Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, con un prólogo del doctor don Adolfo Bonilla y San Martín. Madrid. Imprenta Clásica Española; 1914”, a los efectos del artículo 1.º del Real Decreto de 23 de junio de 1899. La importancia del doctor Francisco de Vallés, como usualmente se ha llamado hasta hoy, o de Valles, como no sin fundamento le llaman los autores de este libro, es notoria en nuestro pasado científico, ya se le considere como el más reputado práctico de su época, en cuyo orden llegó a primer médico de cámara de Felipe II, conquistando este puesto no por favor, sino por su misma fama y por el acierto con que asistió al Rey en una grave enfermedad, y fué nombrado_ protomédico de todos los reinos y señoríos de Castilla, _altisonante título que pocos alcanzaron; ya se mire a los libros de su Facultad, que compuso, y que, divulgados por Europa en varias ediciones, diéronle universal reputación doctrinal; ya, finalmente, a los Tratados en que, remontándose sobre los datos y experiencias propias de su noble oficio, discurrió, si no siempre con acierto, siempre con cordura y con harta profundidad muchas veces, habida cuenta del estado general de los conocimientos en su siglo, sobre los más elevados objetos propuestos a la mente humana. En cuanto puso mano este doctor acreditó su inteligencia preclara y el generoso esfuerzo de una vida consagrada enteramente al estudio, figurando en primera línea entre los más sabios, siendo luminar de muchos y demostrando con su insigne ejemplo la aptitud de los españoles para todo género de especulaciones y trabajos científicos. Divulgar el conocimiento de la vida y doctrinas filosóficas de un médico-filósofo del siglo XVI, y español, por añadidura, es empresa digna de loa en la esfera científica, por cuanto contribuye al progreso de la historia de la ciencia, y particularmente a la de la ciencia española, y en la esfera política o nacional aún más meritoria, ya que tiende a destruír la funesta y absurda preocupación que a tantos amilana hoy de nuestra ineptitud para ciertos estudios; viendo lo que hizo y consiguió el doctor Valles en otro tiempo, se animarán los que en el nuestro se sientan con vocación para sus mismas o análogas ocupaciones. Este intento patriótico parece que va unido al histórico-científico en los autores del libro, los cuales se proponen publicar otros varios, dedicados a los principales filósofos que han florecido en nuestra patria, y sólo el propósito merece ya premio, como estímulo; y la manera de realizarlo en este volumen, respecto del doctor Valles..., también debe ser calificada como_ de mérito relevante, _por los documentos nuevos que aporta a la biografía del célebre doctor, por la buena distribución de las partes del libro, por la claridad y sencillez en la expresión, por lo mesurado e imparcial de su crítica, y aun por la brevedad..., circunstancias todas que aconsejan la adquisición de este libro para las bibliotecas públicas. Y habiendo aprobado la Academia el preinserto informe, tengo la honra de comunicarlo a V. E. para su conocimiento y resolución que estime más acertada, devolviéndole adjunto el expediente que ha motivado esta consulta. = Dios guarde a V. E. muchos años. = Madrid, 15 de abril de 1914. = El Académico_
_Secretario perp.º_, EDUARDO SANZ Y ESCARTÍN. = _Rúbrica._ = _Excelentísimo Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. Cuyo expediente, sellado con el de esta Dependencia se devuelve al Negociado de que procede._
_Y para que conste, a solicitud de los interesados, expido la presente, sellada con el de este archivo y visada por el jefe del mismo. Madrid, doce de noviembre de mil novecientos catorce._--LUIS SALVES (rúbrica).==V.º B.º: El Jefe del Archivo, J. CRIADO Y AGUILAR (rúbrica). = Hay un sello del Ministerio de Instrucción.”
APÉNDICE II
JUICIOS CRÍTICOS
DE LA PRENSA
ACERCA DEL TOMO PRIMERO DEDICADO A
FRANCISCO DE VALLES
(EL DIVINO)
JUICIOS CRÍTICOS
_que ha merecido a la prensa española nuestra_ OBRA _y su primer tomo_[270].
En _El Imparcial_ escribió el Sr. Gómez Baquero:
“Dos inteligentes periodistas, don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos, han emprendido una obra ardua, verdaderamente atrevida, bien que en tales empeños es noble el atrevimiento. Se trata de la publicación de una _Biblioteca de los grandes filósofos españoles_.
El primer tomo, consagrado a Francisco de Valles (el Divino), médico de Felipe II, se ha publicado recientemente. A juzgar por él, la _Biblioteca_ tiene un fin de vulgarización. Aspiran los autores a dar a conocer en ella la vida y obras de los principales pensadores españoles, narrando su biografía y resumiendo sus doctrinas.
A mi parecer, sería mucho más útil y menos difícil de realizar con relativa perfección una _Biblioteca_ de filósofos españoles compuesta de los textos de los mismos filósofos, trasladados al castellano, cuando primitivamente estuvieren escritos en latín o en otro idioma. Los textos son insustituíbles, son el hecho mismo, la materia primera del conocimiento, siempre que se trata de Literatura o de las obras de la palabra extraliterarias (entendiendo la Literatura en el sentido corriente o estético). Las biografías de los autores, la crítica de los textos, el examen de las doctrinas, la historia externa de los documentos y la bibliografía, como parte de ella, son complementos utilísimos, a veces imprescindibles; pero complementos, al fin, que no pueden suplir al texto, sin el cual no cabe adquirir más que un conocimiento de segunda mano. Con todo, la empresa acometida por los señores Ortega y Marcos es utilísima, de grandes dificultades, y tal, que acaso requerirá la colaboración de muchos y muy versados especialistas, para llevarla a cabo con la perfección que pide su objeto. La iniciativa es plausible y revela afición a los estudios filosóficos y amor a la cultura.
Los autores han tenido la feliz idea de encomendar el prólogo del primer volumen al señor Bonilla y San Martín, autor de una notable _Historia de la Filosofía española_, en publicación, y que es entre los eruditos españoles uno de los más versados en estos estudios y de los más capaces para llevarlos a término feliz. En su prólogo, muy claro y ceñido al asunto, como de quien domina la materia, resume el señor Bonilla de un modo excelente las doctrinas de Valles, las clasifica y califica con acierto y aporta muchas noticias bibliográficas pertinentes al asunto.
Los señores Marcos y Ortega dan a conocer en su obra algunos datos nuevos, tocantes a la biografía del insigne médico de Felipe II, según hace notar el señor Bonilla, y muestran en todo el libro, en el cual hay pormenores de buen gusto, como la reproducción de la portada de la primera edición de la _Sacra Philosophia_, de Valles (Turín. 1587), un plausible entusiasmo por enaltecer la fama de los pensadores españoles.”
_El Liberal_:
“Don Benjamín Marcos y D. Eusebio Ortega, conocidos e inteligentes periodistas, han comenzado la publicación de una “Biblioteca filosófica”.
El primer tomo, consagrado al estudio de las obras de Francisco de Valles, “el Divino”, demuestra plenamente que los señores Marcos y Ortega han emprendido labor tan difícil y fatigosa como es la de divulgar, en una serie de volúmenes, los métodos y las teorías de _los grandes filósofos españoles_ y la revolución que produjeron en la sociedad, cuando les ha permitido realizarla con fruto y perseverancia una sólida cultura, bien escogida y meditada.
En esta labor apologético-expositiva siguen las huellas de Juan Pablo Forner, Gumersindo Laverde Ruiz y Marcelino Menéndez y Pelayo, y así estudian primeramente la bibliografía de Francisco Valles y el medio universitario en que desenvolvió su enseñanza, y hacen después una serena crítica de sus doctrinas filosóficas.
Fué Valles “el Divino”, que por cierto tuvo cuentas con Mateo Alemán, famoso médico de cámara de Felipe II, pensador de mérito, discreto, equilibrado, más aristotélico que platónico, de tendencias eclécticas y conciliadoras, y, en el fondo de su pensamiento escolástico. No tiene la valentía de Gómez Pereira o de Cardoso, ni la erudición de Vives, ni la profundidad de Suárez o de Fox Morcillo, ni el sentido crítico de Pedro de Valencia o de Francisco Sánchez, y mucho menos es un Espinosa o un Raimundo Lulio.
Está a la altura de Simón Abril, de Venegas, de Arias Montano o de Gaspar Cardillo de Villalpando, y aun acaso no llegue a estos dos últimos.
Como dice Adolfo de Bonilla, en un breve y concienzudo juicio crítico de Francisco Valles, “el Divino”, es éste de los que han visto las chispas del espíritu, pero ignoran la fortaleza de su yunque y la crueldad dé su martillo.
Es, sin embargo, oportuna y meritoria la divulgación que los señores Marcos y Ortega hacen de la biografía y escritos de Francisco Valles, “el Divino”, que dista mucho de ser un pensador vulgar, y aun pudiera figurar con más justicia que otros en el “_Philosophen Lexikon_, de Eisler.”
_Heraldo de Madrid_:
“Se ha puesto a la venta el primer tomo de la “Biblioteca filosófica de los grandes filósofos españoles”, que editan nuestros queridos compañeros en la Prensa don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos.
Este primer tomo lo consagran por entero al “Divino Vallés”.
Después de una completísima biobibliografia de Vallés, se extiende en consideraciones amplias acerca de sus doctrinas en todos los ramos de la filosofía. Intercalados en el texto lleva varios interesantísimos grabados. El tomo, lujosamente editado, consta de más de cuatrocientas páginas en 8.º, y se vende en Madrid, a cuatro pesetas ejemplar.
“Como la obra se lo merece, prometemos ocuparnos de ella con más extensión”[271].
_El Universo_:
«LOS GRANDES FILÓSOFOS ESPAÑOLES»
“Los periodistas señores don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos, inteligentes operarios de esta labor enunciadora y fatigante como ninguna, que consiste en averiguar lo que no importa, pensando en que quizá importará a los demás, acaban de tener un gesto absurdo: comenzar la publicación de una _Biblioteca_, en que revivan los escritos de _Los grandes filósofos españoles_. Decimos que el gesto es absurdo, porque es todo lo contrario, representa todo lo contrario, exige todo lo contrarío que el oficio en que somos compañeros los señores Ortega y Marcos y nosotros.
Es decir, los señores Ortega y Marcos andan ahora averiguando, en los escritos de los grandes filósofos de España, lo que de seguro les importa a ellos, arrostrando el peligro de que no les importe a las gentes. ¿Absurdo el gesto, dijimos? Y heroico también, porque para eso habrán robado tiempo al descanso, en aras de un patriótico impulso, en ofrenda a su amor a lo trascendental, huyendo, al paso, unas horas de “lo que dicen los reformistas” y la “actitud de Montero”...
El acervo glorioso de la Filosofía española desfilará por esta _Biblioteca_, que ahora comienza con el interesantísimo y documentado estudio del perínclito doctor de cámara de la R. M. de Felipe II, Francisco de Valles, que acredita a los señores Marcos y Ortega como espíritus disciplinados en este linaje de abandonadas investigaciones, y amantes de los prestigios de la Ciencia hispana.
Felicitamos efusivamente a los inteligentes compañeros, y deseámosles el éxito feliz a que su patriótico empeño tiene derecho.
V. E.
_La Correspondencia de España_:
“Dos laboriosos y cultos periodistas, los señores Marcos González y Ortega, han acometido una empresa de gran importancia.
Han decidido estudiar, en una serie de libros, quiénes han sido los más grandes pensadores españoles, sus métodos y teorías, y la evolución o revolución que produjeron con ellos en la Ciencia y en la sociedad.
Siguen las huellas de Forner, Laverde y Menéndez y Pelayo, campeones principales de la labor apologética-expositiva en España.
Empiezan la _Biblioteca_ filosófica que se proponen fundar, con un libro dedicado a Francisco de Valles (el Divino), médico y filósofo español del siglo XVI.
La primera parte de la obra está dedicada a la biografía y bibliografía de Valles y a la descripción del medio universitario en que desenvolvió sus enseñanzas.
Publican, con ella, cuatro documentos nuevos: tres, relativos al nombramiento de médico de cámara de Felipe II, con 60.000 maravedís de quitación y 20.000 más de ayuda de costa al año, y otro, concerniente al mayorazgo fundado por Valles y su esposa, Juana de Vera, en Madrid, el 12 de agosto de 1587, a favor de sus hijos Gabriel y Diego.
El resto de la obra está dedicado a la exposición de las doctrinas de Valles.
Éste era denominado “el Galeno español”. Elogiáronle Boerhaeve y Piquer, entre otros. Sus comentarios hipocráticos son muy notables.
Su _Methodus medendi_, y, sobre todo, su obra maestra, _De Sacra Philosophia_, merecen la atención de todos los eruditos.
Valles conocía el latín, el griego y el hebreo. Creía en todas las supersticiones científicas de su época; pero, no obstante, demuestra en sus obras que tenía clarísimo juicio y vasta erudición.
Era, en suma, si no un gran filósofo, un pensador distinguidísimo y un médico eminente, dado el estado de la Medicina en el siglo XVI.
El prólogo del señor Bonilla y San Martín es notabilísimo.
Retratos y reproducciones fotográficas de documentos ilustran la obra, que debe figurar en la biblioteca de toda persona amante de los estudios filosóficos.
V.
_Diario Universal_:
“El intento de dar a conocer y divulgar las obras de los filósofos españoles, que han emprendido los señores Ortega y Marcos, es altamente patriótico y digno de loa. Cuanto en este sentido se haga nos parecerá poco, y con esto ya queda dicho que, aparte las cualidades intrínsecas de la obra, el solo hecho de haberse lanzado a escribirla ya nos obliga al elogio.
Además, el libro no es malo. Acaso adolezca del defecto de ser un poco desordenado, sin duda a causa de la colaboración; pero, de todos modos, este defecto no es muy considerable en una obra del género a que pertenece la escrita por los señores Ortega y Marcos.
La armonía de conjunto, si en todo libro es de desear, en unos es más necesaria que en otros. La obra, de carácter puramente literario, en que ante todo ha de atenderse a producir en el lector una profunda impresión de belleza, quedará siempre estropeada si en su composición no se atiende escrupulosamente a darle ese aspecto armonioso y elegante del conjunto.
Cuando el libro, aunque literario, ya no es de literatura pura, sino que tiene derivaciones o veleidades críticas, filosóficas o eruditas--sobre todo eruditas--, ya podemos perdonar un poco la armonía en gracia a otras cosas más importantes.
En honor a la verdad, no puede decirse que los señores Marcos y Ortega se hayan cuidado de ello extraordinariamente al escribir su obra sobre _Francisco de Valles_, médico de Felipe II, llamado por su saber _el Divino_ y autor de muchas e interesantes obras de Medicina y Filosofía, entre las que descuella el notabilísimo tratado _De sacra Philosophia_. No se han cuidado grandemente de esto de la armonía; pero en cambio han conseguido darnos un trabajo completísimo tanto en la parte biográfica de Valles como en el estudio del medio universitario en que se formó y desarrolló parte de sus actividades, como en la exposición y análisis de sus doctrinas.
En estos tres aspectos, esenciales en todo trabajo del género a que pertenece el de los señores Marcos y Ortega, han hecho lo necesario para darnos una obra seria, documentada y clara. Han aportado a la biografía de Valles datos nuevos y desconocidos y han publicado por primera vez algunos documentos que hasta ahora permanecían desconocidos o conocidos sólo de algún ratón de biblioteca. Y en la exposición y análisis de las doctrinas del biografiado han atendido especialmente a la claridad, como es lógico en esta clase de trabajos destinados a la vulgarización, y como, desgraciadamente, no se practica mas que por muy pocos, pues es sabido que los que se dedican a estas cosas de la Filosofía se consideran siempre en el caso--para darse importancia--de procurar que nadie los entienda.
FANTASIO.”
_El Correo Español_:
“Dos notables periodistas, Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, han dado comienzo a una tarea meritoria, digna de loa y altamente simpática, por la que les acompaña nuestro más sincero aplauso.
Hoy, que en Literatura se abre campo, cada día más, lo superficial, lo frívolo, lo poco documentado; cuando apenas nada se estudia intensa y extensamente, sino que los que trabajan en las letras diríase que lo hacen, en su mayoría, para el cultivo tan sólo de la extravagancia, adquiriendo desarrollo extraordinario la afición a las cosas extranjeras, vienen dos jóvenes, ya dedicados de lleno al periodismo, y honrando por tal a la clase, a vindicar las glorias nacionales que abundan en el campo científico-filosófico.
La intención de tan ilustradísimos compañeros no puede ser más sana. Quieren recordar las grandes figuras españolas que se han dedicado a estudios de Filosofía, y con ello han de prestar un servicio especial a las letras patrias. Nuestros compatriotas, siguiendo corrientes de frivolidad, contaminados con las teorías y doctrinas de los alemanes y franceses, han olvidado que en España contamos con recursos propios, con filósofos que nada tienen que envidiar a los de otras naciones, y que no necesitamos acudir al Extranjero los que contamos con figuras de tan gran relieve como Séneca y Prudencio, en la España romana; Maimónides y Averroes, en la de los árabes; Raimundo Lulio y Alfonso X, Servet y Valles, Suárez y el Brocense, Hervás Panduro y Balmes, entre los cristianos.
Los señores Ortega y Marcos, por el primer volumen publicado, demuestran lo mucho que han estudiado y lo mucho que saben de estas cuestiones, examinando la obra magna llevada a efecto por el sabio médico de Felipe II, Francisco de Valles (el Divino), como le calificara el Rey Prudente. Además de la biografía de Valles, en la que aparecen documentos de valor reconocido, hacen los autores un competente estudio de la Universidad Complutense, y analizan, al final, las doctrinas filosóficas de Valles, el influjo que tuvieron en las ideas antiguas y el que tienen en las modernas.
Merece la obra de los señores Marcos y Ortega la simpatía de los buenos, de los amantes del pasado nacional.
_El Correo_:
“Ardua tarea es la emprendida por los señores Ortega y Marcos, iniciada con la publicación del primer tomo de su “Biblioteca de los grandes filósofos españoles”. Anunciamos en el número anterior que dedicaríamos, si no el espacio que la obra se merece, alguna extensión para examinar al divino Valles, a quien dedican los autores su meritorio trabajo.
Nosotros suponemos a los señores Ortega y Marcos con la suficiente preparación para estudiar a nuestros más eminentes pensadores de todas las épocas. Hasta ahora nadie osó realizar tamaño plan.