Romancero selecto del Cid

Part 10

Chapter 101,454 wordsPublic domain

En Sant Pedro de Cardeña está el Cid embalsamado, el vencedor no vencido de moros ni de cristianos. Por mando del rey Alfonso en su escaño está asentado, su noble y fuerte persona de vestidos arreado; descubierto tiene el rostro, de gran gravedad dotado, su blanca barba crecida como de hombre estimado; la buena espada Tizona puesta la tiene á su lado: no parece que está muerto, sino vivo y muy honrado. Siete años estuvo así, como está ya razonado; por su alma, que es en gloria, hacen fiesta cada año. Á ver su cuerpo tan bueno mucha gente se ha llegado, fuera de donde está el Cid la fiesta se hizo un año; su cuerpo quedaba solo, ninguno le ha acompañado. Estando d’esta manera un judío había llegado; cuidando estaba entre sí d’esta suerte razonando: --Este es el cuerpo del Cid por todos tan alabado, y dicen que en la su vida nadie á su barba ha llegado. Quiero yo asirle d’ella y tomarla en la mi mano; que pues aquí yace muerto, por él no será excusado; yo quiero ver qué fará, si me pondrá algún espanto.-- Tendió la mano el judío para hacer lo que ha pensado, y antes que á la barba llegue, el buen Cid había empuñado á la su espada Tizona, y un palmo la había sacado. El judío que esto vido muy gran pavor ha cobrado tendido cayó de espaldas, amortecido de espanto. Halláronlo allí caído los que en la iglesia han entrado; agua le echan por el rostro, para facerlo acordado, y vuelto que fuera en sí todos le han preguntado qué cosa fuera la causa de verlo tan mal parado. Él luégo les declaró la causa de lo pasado. Todos dan gracias á Dios por el milagro contado, en se acordar que su siervo no quiso fuese ensuciado por mano de aquel judío que tan mal lo había pensado. Cristiano se volvió luégo, Diego Gil era llamado: fincó en servicio de Dios en San Pedro el ya nombrado, y en él acabó sus días como cualquier buen cristiano.

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CIII

De Castilla van marchando á Navarra con su gente don Sancho, á quien dieron nombre, por sus hechos, de valiente. Delante lleva el despojo, que ganó su brazo fuerte en las tierras de Castilla; sin que nadie le impidiese triunfante, rico y contento por sus jornadas se vuelve, dejando á los castellanos despojados de sus bienes. Por San Pedro de Cardeña mandó que el curso enderecen la escolta y la cabalgada para que por allí fuesen. Como llegase la fama al abad que en guarda tiene el santo cuerpo del Cid, aguardó que el rey se acerque. Aderezóse entre tanto, como en procesión solemne, y con la insignia del Cid sale para cuando llegue. Al són de las roncas cajas, marchando de siete en siete, al rey que llevan en medio miran ufanos y alegres, tremolando las banderas junto al rey, que alegremente en ellas ponía los ojos como en su mayor deleite. Yendo el valiente don Sancho marchando con sus jinetes, llegó donde el santo abad le aguardaba alegremente. Puso en tierra las rodillas diciendo:--Rey, no desprecies mi razón, ni á la voz mía tu justo oído le cierres. Bien sabes, valiente rey, y cuántos estáis presentes, que esa presa es de cristianos y no es justo que la lleves. Las guerras que traen contigo son causa para ponerte siempre la espada en la mano, por su daño, y con sus muertes. Muy bien pudiera excusarse la sangre que d’ellos viertes, con que volvieras la espalda á los moros que nos vencen. Mira, buen rey, esta insignia que es del Cid de quien desciendes, y póngotela delante para que esa presa dejes.-- Conociendo el rey la insignia del caballo se desciende, y en el suelo de rodillas la saluda d’esta suerte: --¡Oh estandarte poderoso de aquel varón excelente que fué muro de Castilla y cuchillo de la muerte; de quien tembló la morisma; quien deshizo sus poderes; quien venció muerto al rey Búcar y tuvo vasallos reyes; á quien hablaban los santos y le acompañaban siempre, y le alcanzaron de Dios que vencido no se viese! Á vos y ante vos consagro, como á quien tan bien se deben, estos despojos de guerra y en vuestro templo se cuelguen.-- Y en diciendo estas razones, mandó que los presos suelten, y toda la presa junta al bendito abad se entregue por amor y reverencia del Cid, á quien se la ofrece, reconociéndole muerto, que nunca su nombre muere.

FIN.

ÍNDICE

Pág. PRÓLOGO. 5

PARTE PRIMERA ÉPOCA DE FERNANDO PRIMERO _Mocedades del Cid_

I.--Non me culpedes si he fecho. 19

II.--Cuidando Diego Laínez. 21

III.--Pensativo estaba el Cid. 24

IV.--Non es de sesudos homes. 27

V.--Llorando Diego Laínez. 31

VI.--Cabalga Diego Laínez. 35

VII.--Día era de los Reyes. 41

VIII.--Reyes moros en Castilla. 45

IX.--De Rodrigo de Vivar. 48

X.--Á Jimena y á Rodrigo. 53

XI.--Á su palacio de Burgos. 57

XII.--Domingo por la mañana. 60

XIII.--Celebradas ya las bodas. 62

XIV.--Sobre Calahorra, esta villa. 65

XV.--Muy grandes huestes de moros. 69

XVI.--Cercada tiene á Coímbra. 71

XVII.--Por el val de las Estacas. 75

XVIII.--En Zamora está Rodrigo. 77

XIX.--Á concilio dentro en Roma. 79

XX.--En los solares de Burgos. 83

XXI.--Pidiendo á las diez del día. 87

XXII.--Salió á misa de parida. 91

XXIII.--Acababa el rey Fernando. 94

XXIV.--Atento escucha las quejas. 97

XXV.--Doliente se siente el rey. 100

XXVI.--Morir vos queredes, padre. 101

PARTE SEGUNDA ÉPOCA DE SANCHO SEGUNDO _Cerco de Zamora_

XXVII.--Rey don Sancho, rey don Sancho. 105

XXVIII.--Llegado es el rey don Sancho. 107

XXIX.--Entrado ha el Cid en Zamora. 111

XXX.--El Cid fué para su tierra. 115

XXXI.--Apenas era el rey muerto. 117

XXXII.--Afuera, afuera, Rodrigo. 119

XXXIII.--Riberas del Duero arriba. 121

XXXIV.--Junto al muro de Zamora. 125

XXXV.--Guarte, guarte, rey don Sancho. 127

XXXVI.--De Zamora sale Dolfos. 128

XXXVII.--Muerto yace el rey don Sancho. 135

XXXVIII.--Después que Bellido Dolfos. 139

XXXIX.--Ya cabalga Diego Ordóñez. 142

XL.--Después que retó á Zamora. 144

XLI.--El hijo de Arias Gonzalo. 147

XLII.--Aún no es bien amanescido. 150

XLIII.--Tristes van los zamoranos. 152

XLIV.--Ya se salen por la puerta. 155

XLV.--Por aquel postigo viejo. 160

PARTE TERCERA ÉPOCA DE ALFONSO SEXTO _Destierro del Cid_

XLVI.--En Santa Águeda de Burgos. 165

XLVII.--En las almenas de Toro. 171

XLVIII.--Ese buen Cid campeador,--ya se parte de Castilla. 173

XLIX.--Fablando estaba en el claustro. 177

L.--Si atendéis que de los brazos. 180

LI.--Téngovos de replicar. 183

LII.--Escuchó el rey D. Alfonso. 185

LIII.--Don Rodrigo de Vivar. 187

LIV.--Ese buen Cid campeador--que Dios en salud mantenga. 189

LV.--Ya que acabó la vigilia. 192

LVI.--Ese buen Cid campeador,--de Zaragoza partía. 195

LVII.--Adofir de Mudafar. 197

LVIII.--Ceñid los membrudos brazos. 200

LIX.--Fablando estaba en celada. 203

LX.--Apretada está Valencia. 207

LXI.--Cercada tiene á Valencia. 211

LXII.--Por la mano prende el Cid. 214

LXIII.--Corrido Martín Peláez. 217

LXIV.--Partíos ende los moros. 220

LXV.--Desterrado estaba el Cid. 223

LXVI.--Llegó Álvar Fáñez á Burgos. 227

LXVII.--Victorioso vuelve el Cid. 231

LXVIII.--Aquese famoso Cid,--con gran razón es loado. 233

PARTE CUARTA DESLEALTAD Y CASTIGO DE LOS INFANTES DE CARRIÓN

LXIX.--Considerando los condes. 239

LXX.--Acabado de yantar. 243

LXXI.--Non quisiera, yernos míos. 246

LXXII.--Si de mortales feridas. 248

LXXIII.--La venida del rey Búcar. 250

LXXIV.--En batalla temerosa. 255

LXXV.--Tirad, fidalgos, tirad. 259

LXXVI.--Helo, helo por dó viene. 263

LXXVII.--De concierto están los condes. 266

LXXVIII.--Al cielo piden justicia. 269

LXXIX.--Elvira, soltá el puñal. 271

LXXX.--Lloraba doña Jimena. 273

LXXXI.--Después que una fiesta fizo. 274

LXXXII.--Recibiendo el alborada. 277

LXXXIII.--Por Guadalquivir arriba. 280

LXXXIV.--Tres cortes armara el rey. 281

LXXXV.--Yo me estando en Valencia. 284

LXXXVI.--Digádesme, aleves condes. 287

LXXXVII.--Después que el Cid campeador. 290

LXXXVIII.--El temido de los moros. 293

LXXXIX.--Á vosotros, fementidos. 295

XC.--En las Cortes de Toledo. 297

XCI.--Acabada la batalla. 302

XCII.--Erguíos, no estéis postrado. 311

PARTE QUINTA ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE DEL CID

XCIII.--Llegó la fama del Cid. 315

XCIV.--Estando en Valencia el Cid. 318

XCV.--En Valencia estaba el Cid. 321

XCVI.--Aquese famoso Cid--de Vivar triste yacía. 323

XCVII.--La que á nadie no perdona. 327

XCVIII.--Banderas antiguas tristes. 330

XCIX.--Las obsequias funerales. 335

C.--Mientras se apresta Jimena. 337

CI.--Vencido queda el rey Búcar. 339

CII.--En Sant Pedro de Cardeña. 343

CIII.--De Castilla van marchando. 346

[Ilustración: ENERO 1884]