Part 10
En Sant Pedro de Cardeña está el Cid embalsamado, el vencedor no vencido de moros ni de cristianos. Por mando del rey Alfonso en su escaño está asentado, su noble y fuerte persona de vestidos arreado; descubierto tiene el rostro, de gran gravedad dotado, su blanca barba crecida como de hombre estimado; la buena espada Tizona puesta la tiene á su lado: no parece que está muerto, sino vivo y muy honrado. Siete años estuvo así, como está ya razonado; por su alma, que es en gloria, hacen fiesta cada año. Á ver su cuerpo tan bueno mucha gente se ha llegado, fuera de donde está el Cid la fiesta se hizo un año; su cuerpo quedaba solo, ninguno le ha acompañado. Estando d’esta manera un judío había llegado; cuidando estaba entre sí d’esta suerte razonando: --Este es el cuerpo del Cid por todos tan alabado, y dicen que en la su vida nadie á su barba ha llegado. Quiero yo asirle d’ella y tomarla en la mi mano; que pues aquí yace muerto, por él no será excusado; yo quiero ver qué fará, si me pondrá algún espanto.-- Tendió la mano el judío para hacer lo que ha pensado, y antes que á la barba llegue, el buen Cid había empuñado á la su espada Tizona, y un palmo la había sacado. El judío que esto vido muy gran pavor ha cobrado tendido cayó de espaldas, amortecido de espanto. Halláronlo allí caído los que en la iglesia han entrado; agua le echan por el rostro, para facerlo acordado, y vuelto que fuera en sí todos le han preguntado qué cosa fuera la causa de verlo tan mal parado. Él luégo les declaró la causa de lo pasado. Todos dan gracias á Dios por el milagro contado, en se acordar que su siervo no quiso fuese ensuciado por mano de aquel judío que tan mal lo había pensado. Cristiano se volvió luégo, Diego Gil era llamado: fincó en servicio de Dios en San Pedro el ya nombrado, y en él acabó sus días como cualquier buen cristiano.
[Ilustración]
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CIII
De Castilla van marchando á Navarra con su gente don Sancho, á quien dieron nombre, por sus hechos, de valiente. Delante lleva el despojo, que ganó su brazo fuerte en las tierras de Castilla; sin que nadie le impidiese triunfante, rico y contento por sus jornadas se vuelve, dejando á los castellanos despojados de sus bienes. Por San Pedro de Cardeña mandó que el curso enderecen la escolta y la cabalgada para que por allí fuesen. Como llegase la fama al abad que en guarda tiene el santo cuerpo del Cid, aguardó que el rey se acerque. Aderezóse entre tanto, como en procesión solemne, y con la insignia del Cid sale para cuando llegue. Al són de las roncas cajas, marchando de siete en siete, al rey que llevan en medio miran ufanos y alegres, tremolando las banderas junto al rey, que alegremente en ellas ponía los ojos como en su mayor deleite. Yendo el valiente don Sancho marchando con sus jinetes, llegó donde el santo abad le aguardaba alegremente. Puso en tierra las rodillas diciendo:--Rey, no desprecies mi razón, ni á la voz mía tu justo oído le cierres. Bien sabes, valiente rey, y cuántos estáis presentes, que esa presa es de cristianos y no es justo que la lleves. Las guerras que traen contigo son causa para ponerte siempre la espada en la mano, por su daño, y con sus muertes. Muy bien pudiera excusarse la sangre que d’ellos viertes, con que volvieras la espalda á los moros que nos vencen. Mira, buen rey, esta insignia que es del Cid de quien desciendes, y póngotela delante para que esa presa dejes.-- Conociendo el rey la insignia del caballo se desciende, y en el suelo de rodillas la saluda d’esta suerte: --¡Oh estandarte poderoso de aquel varón excelente que fué muro de Castilla y cuchillo de la muerte; de quien tembló la morisma; quien deshizo sus poderes; quien venció muerto al rey Búcar y tuvo vasallos reyes; á quien hablaban los santos y le acompañaban siempre, y le alcanzaron de Dios que vencido no se viese! Á vos y ante vos consagro, como á quien tan bien se deben, estos despojos de guerra y en vuestro templo se cuelguen.-- Y en diciendo estas razones, mandó que los presos suelten, y toda la presa junta al bendito abad se entregue por amor y reverencia del Cid, á quien se la ofrece, reconociéndole muerto, que nunca su nombre muere.
FIN.
ÍNDICE
Pág. PRÓLOGO. 5
PARTE PRIMERA ÉPOCA DE FERNANDO PRIMERO _Mocedades del Cid_
I.--Non me culpedes si he fecho. 19
II.--Cuidando Diego Laínez. 21
III.--Pensativo estaba el Cid. 24
IV.--Non es de sesudos homes. 27
V.--Llorando Diego Laínez. 31
VI.--Cabalga Diego Laínez. 35
VII.--Día era de los Reyes. 41
VIII.--Reyes moros en Castilla. 45
IX.--De Rodrigo de Vivar. 48
X.--Á Jimena y á Rodrigo. 53
XI.--Á su palacio de Burgos. 57
XII.--Domingo por la mañana. 60
XIII.--Celebradas ya las bodas. 62
XIV.--Sobre Calahorra, esta villa. 65
XV.--Muy grandes huestes de moros. 69
XVI.--Cercada tiene á Coímbra. 71
XVII.--Por el val de las Estacas. 75
XVIII.--En Zamora está Rodrigo. 77
XIX.--Á concilio dentro en Roma. 79
XX.--En los solares de Burgos. 83
XXI.--Pidiendo á las diez del día. 87
XXII.--Salió á misa de parida. 91
XXIII.--Acababa el rey Fernando. 94
XXIV.--Atento escucha las quejas. 97
XXV.--Doliente se siente el rey. 100
XXVI.--Morir vos queredes, padre. 101
PARTE SEGUNDA ÉPOCA DE SANCHO SEGUNDO _Cerco de Zamora_
XXVII.--Rey don Sancho, rey don Sancho. 105
XXVIII.--Llegado es el rey don Sancho. 107
XXIX.--Entrado ha el Cid en Zamora. 111
XXX.--El Cid fué para su tierra. 115
XXXI.--Apenas era el rey muerto. 117
XXXII.--Afuera, afuera, Rodrigo. 119
XXXIII.--Riberas del Duero arriba. 121
XXXIV.--Junto al muro de Zamora. 125
XXXV.--Guarte, guarte, rey don Sancho. 127
XXXVI.--De Zamora sale Dolfos. 128
XXXVII.--Muerto yace el rey don Sancho. 135
XXXVIII.--Después que Bellido Dolfos. 139
XXXIX.--Ya cabalga Diego Ordóñez. 142
XL.--Después que retó á Zamora. 144
XLI.--El hijo de Arias Gonzalo. 147
XLII.--Aún no es bien amanescido. 150
XLIII.--Tristes van los zamoranos. 152
XLIV.--Ya se salen por la puerta. 155
XLV.--Por aquel postigo viejo. 160
PARTE TERCERA ÉPOCA DE ALFONSO SEXTO _Destierro del Cid_
XLVI.--En Santa Águeda de Burgos. 165
XLVII.--En las almenas de Toro. 171
XLVIII.--Ese buen Cid campeador,--ya se parte de Castilla. 173
XLIX.--Fablando estaba en el claustro. 177
L.--Si atendéis que de los brazos. 180
LI.--Téngovos de replicar. 183
LII.--Escuchó el rey D. Alfonso. 185
LIII.--Don Rodrigo de Vivar. 187
LIV.--Ese buen Cid campeador--que Dios en salud mantenga. 189
LV.--Ya que acabó la vigilia. 192
LVI.--Ese buen Cid campeador,--de Zaragoza partía. 195
LVII.--Adofir de Mudafar. 197
LVIII.--Ceñid los membrudos brazos. 200
LIX.--Fablando estaba en celada. 203
LX.--Apretada está Valencia. 207
LXI.--Cercada tiene á Valencia. 211
LXII.--Por la mano prende el Cid. 214
LXIII.--Corrido Martín Peláez. 217
LXIV.--Partíos ende los moros. 220
LXV.--Desterrado estaba el Cid. 223
LXVI.--Llegó Álvar Fáñez á Burgos. 227
LXVII.--Victorioso vuelve el Cid. 231
LXVIII.--Aquese famoso Cid,--con gran razón es loado. 233
PARTE CUARTA DESLEALTAD Y CASTIGO DE LOS INFANTES DE CARRIÓN
LXIX.--Considerando los condes. 239
LXX.--Acabado de yantar. 243
LXXI.--Non quisiera, yernos míos. 246
LXXII.--Si de mortales feridas. 248
LXXIII.--La venida del rey Búcar. 250
LXXIV.--En batalla temerosa. 255
LXXV.--Tirad, fidalgos, tirad. 259
LXXVI.--Helo, helo por dó viene. 263
LXXVII.--De concierto están los condes. 266
LXXVIII.--Al cielo piden justicia. 269
LXXIX.--Elvira, soltá el puñal. 271
LXXX.--Lloraba doña Jimena. 273
LXXXI.--Después que una fiesta fizo. 274
LXXXII.--Recibiendo el alborada. 277
LXXXIII.--Por Guadalquivir arriba. 280
LXXXIV.--Tres cortes armara el rey. 281
LXXXV.--Yo me estando en Valencia. 284
LXXXVI.--Digádesme, aleves condes. 287
LXXXVII.--Después que el Cid campeador. 290
LXXXVIII.--El temido de los moros. 293
LXXXIX.--Á vosotros, fementidos. 295
XC.--En las Cortes de Toledo. 297
XCI.--Acabada la batalla. 302
XCII.--Erguíos, no estéis postrado. 311
PARTE QUINTA ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE DEL CID
XCIII.--Llegó la fama del Cid. 315
XCIV.--Estando en Valencia el Cid. 318
XCV.--En Valencia estaba el Cid. 321
XCVI.--Aquese famoso Cid--de Vivar triste yacía. 323
XCVII.--La que á nadie no perdona. 327
XCVIII.--Banderas antiguas tristes. 330
XCIX.--Las obsequias funerales. 335
C.--Mientras se apresta Jimena. 337
CI.--Vencido queda el rey Búcar. 339
CII.--En Sant Pedro de Cardeña. 343
CIII.--De Castilla van marchando. 346
[Ilustración: ENERO 1884]