Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)

Part 36

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En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus fases iniciales (figs. 142 y 144, B).

Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la _irregenerabilidad esencial de las vías centrales_. Tamaña incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia, motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes catalíticos ó materias orientadoras[265].

[265] Un resumen metódico de la teoría neurotrópica, con exposición de todos los argumentos en que se apoya, apareció con ocasión de la inauguración de las sesiones de la _Sección de Ciencias Naturales_ en la reunión de la _Asociación para el Progreso de las ciencias_, celebrada en Zaragoza (1908).

Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la _degeneración_ y _regeneración de la médula espinal y raíces nerviosas_.

_a_) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta extensión la _pia mater_ y se crea, por tanto, cierta masa cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo. Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de crecimiento (fig. 142, B).

_b_) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces, ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen violenta atracción de los mismos hacia sí.

[Ilustración: Fig. 144.--Herida transversal de la médula espinal.-- A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la herida.]

En la figura 143, _e_, _c_, que reproduce un corte longitudinal del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces, marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B, C).

[Ilustración: Fig. 145.--Corte longitudinal de las raíces anteriores de un gato á quien se produjo una herida medular.-- A, fibras sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la herida.]

Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145, A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo), irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas.

[Ilustración: Fig. 146.--Invasión de la médula espinal por colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después de la sección de la médula espinal.-- A, B, C, D, ramas motrices recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I, ramas invasoras, varias veces divididas.]

5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central, es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias neurotrópicas.

_a_) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G, renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A).

_b_) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso inicial (_vis à tergo_) y organizan á modo de rudimento de cordón posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento, avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el interior del cordón posterior.

[Ilustración: Fig. 147.--Trozo del cordón posterior y radiculares regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado en varias partes.-- A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.]

6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y cerebelo) revelaron además la existencia de notables _fenómenos de compensación_ ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se convierte en rama terminal.

He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno, ilustrados con dibujos semiesquemáticos:

_a_) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y ausentes los catalizadores _neurocládicos_, la porción axónica situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe, después de constituir una maza de retracción (fig. 148, _b_, _d_). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes diluída por dilatada arborización.

[Ilustración: Fig. 148.--Trozo del cabo central de la herida medular del gato joven, tres días después de la operación.-- A, colaterales espesadas que se transformarán en terminales; _a_, _b_, _c_, trozo longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de retracción.]

_b_) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados, según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á causa de este singular _modus vivendi_, es dable _transformar experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon corto_. Valgan los dos ejemplos siguientes:

[266] _Cajal_: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 18 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo IX, 1911.

_Idem_: Los fenómenos precoces de la degeneración traumática de los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.

En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267].

[267] El primer autor que encontró en el hombre células de Purkinje reducidas á sus colaterales iniciales, fué H. Rossi. Sus estudios, verificados con mi técnica, recayeron en el cerebelo de un alcoholizado y sifilítico. Merced á mis investigaciones, quedó patente que dichas disposiciones pueden producirse experimentalmente en los animales. El trabajo de Rossi, publicado en los _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VI, 1908, lleva por título: _Per la rigenerazione dei neuroni_. Hechos semejantes fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y otros varios sabios.

[Ilustración: Fig. 149.--Principales tipos de axones de Purkinje del cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos cortes sucesivos de la misma región.-- A, axon normal; B, axon con varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.]

[Ilustración: Fig. 150.--Corte del cerebro motor del gato de veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la operación.-- A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (_a_, _b_); C, F, G, pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H, herida.]

La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico con relación á las _pirámides cerebrales_, cuyo axon fué interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido, atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando configuración arciforme (_f_). Las fases iniciales del proceso adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste cierto segmento axónico (_a_, _b_) en vías de atrofia.

Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon exhibe un cabo apuntado (fig. 150, _e_), que nosotros hubimos de designar _punta de corrosión_. Estas neuronas, gravemente mutiladas, no tardan en degenerar y morir.

[Ilustración: Fig. 151.--Cerebro de perro. Retoños brotados de las varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.]

Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células nerviosas _no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del ambiente_.

7. Desde el punto de vista de la _regeneración_, el cerebro y cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan:

[Ilustración: Fig. 152.--Cerebro de perro. Axones del cabo central con segmentos necrosados (_b_), dentro de los que penetran _bouquets_ de neurofibrillas retoñantes (_a_).]

_a_) De gruesa varicosidad terminal (_bola de retracción_) ó de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga, designé tan singular disposición _aparato testudoide_ (fig. 151, E, F, H).

_b_) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, _a_), donde acaban mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la de la _sepia_, bauticé tan insólita disposición con el nombre de _aparato cefalopódico_.

Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores acerca de estas neoformaciones fracasadas.

[Ilustración: Fig. 153--Cerebelo del gato de pocos días. Células de Purkinje excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes descendentes (_a_).]

Actos eventuales de regeneración incipiente son rarísimos en el _cerebelo_. Con todo eso, á fuerza de insistentes experimentos de irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, y escogiendo al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), conseguí percibir en dichos elementos indubitables señales de retoñamiento. Séame permitido señalar, entre otras disposiciones de índole neoformativa frustrada, estas dos:

_a_) Transformación (con creación de ramas abortivas) del ramaje protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante _bouquet_, compuesto de finos pedículos coronados por botones reticulados (figura 153, _c_). Para distinguirla de otras, calificamos esta singular modificación _metamorfosis rosaliforme_.

_b_) Emisión, al nivel del soma, de apéndices delgados laterales ó descendentes terminados á corta distancia (fig. 153, _a_) mediante anillo, grumo ó varicosidad. Ciertas proyecciones parecen encerrar una sola neurofibrilla.

[Ilustración: Fig. 154.--Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.]

8. Por lo que toca al _proceso degenerativo de las fibras y células del cerebro y cerebelo_, provocado ora por sección, ora por contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la cosecha de disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y variada que sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún concisamente, exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado al lector con interminables listas de cominerías descriptivas, me contraeré á exponer algunos datos sobresalientes:

_a_) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en 1907[268], pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó cerebeloso, interrumpido á regular distancia de la célula de origen, reacciona vivamente, formando al nivel de su segmento ó cabo central, cierta _bola_ ó _maza final_, precedida de otras esferas ó varicosidades extendidas en forma de rosario hasta la última colateral inicial (fig. 154). Casi todas estas bolas se separan del axon durante los días siguientes á la lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de la substancia gris, donde constituyen colonias neurofibrillares agónicas. Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del axon, afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la _bola de retracción_, que marca claramente en una preparación del cerebro y cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona de origen. Las precedentes mutaciones del axon, con la susodicha _autotomía_ ó acto de eliminación de las esferas, corresponden genéricamente al proceso comunmente designado por los autores _degeneración traumática del cabo central_ y estudiado mediante técnicas insuficientes. En la figura 156, B mostramos varias mazas de retracción, pertenecientes á las células de Purkinje, ocho días después de la sección; y en la figura 154 reproducimos el proceso de arrosariamiento y autotomía de los cilindros-ejes de las pirámides gigantes del cerebro.

[268] _Cajal_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres nerveuses du cervelet et du cerveau. Avec 4 grav. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. Véase también: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 10 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 155.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en bolas sueltas (G, F, E).]

_b_) Las grandes bolas desprendidas por _autotomía_ de robustos cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, cierta colonia central neurofibrillar, la cual en ciertos casos excepcionales, de que damos copia en la figura 155, E, J, F, ofrece señales evidentes de supervivencia y de retoñamiento intraprotoplásmico. Son las _neurobionas_, que, antes de perecer, intentan durante su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la perdida continuidad con sus hermanas.

[Ilustración: Fig. 156.--Ocho días después de la lesión, los axones de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan _bolas de retracción_ (B).]

_c_) Mis observaciones revelaron también que las neuronas comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, recaídos en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, presa de la desintegración granulosa, sino que se necrosan por grados, propagándose el proceso[269] destructivo desde las capas protoplásmicas superficiales hasta las profundas. En las figuras 157, A, E y 158, A, E aportamos patentes ejemplos de esta gradual mortificación. Repárese cómo en torno del núcleo y en el eje de las dendritas sobrevive tenazmente el armazón protoplásmico que, entrando en excitación formativa, hipertrofia, á veces, sus neurofibrillas y afecta configuraciones sorprendentes y variadísimas (fig. 157, D, E).

[269] _Cajal_: Alteraciones de la substancia gris provocadas por conmoción y aplastamiento. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 157.--Células de Purkinje del cerebelo traumatizado. Nótese en A, B y C la presencia de una zona cortical mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.]

_d_) Entre las modalidades metamórficas del armazón neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase á menudo cierta alteración, en un todo comparable con la característica de los animales invernantes ó de los atacados de rabia[270]. Muchas neurofibrillas han experimentado la _hipertrofia fusiforme_, mientras que otras han desaparecido enteramente. Transiciones variadas entre el mero proceso hipertrófico y la producción de husos hallará el lector en la figura 158, J, G, que copia algunas pirámides cerebrales tomadas de la vecindad de una herida complicada con los efectos de enérgica contusión.

[270] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904.

[Ilustración: Fig. 158.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las pirámides cerebrales próximas á una herida contusa.-- A, neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y anillos; J, hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme.]

_e_) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, un hecho de cierto interés criteriológico[271], pues permite discernir fácilmente los axones muertos de los _vivos_. Aludo á las llamadas _fibras conservadas_ (figura 159, _d_), segmentos de cilindros-ejes bruscamente destruídos por el traumatismo, y como embalsamados por la acción del exudado. Aparecen cerca de las heridas, afectando todos los atributos de los axones normales, á quienes se asemejan por su perfecta colorabilidad, forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia de bolas y varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones vivos. De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho (_c_) ó algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó menos serpenteante, y, en fin, rematar hacia lo profundo de la substancia gris á favor de _punta de corrosión_ progresivamente pálida (_b_).

[271] _Cajal_: Fibras nerviosas conservadas y fibras nerviosas degeneradas. Con 9 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo IX, 1911.

[Ilustración: Fig. 159a.--Borde proximal de una herida transversal del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de la operación.-- A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C, zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; _a_, maza de refracción; _b_, punta de corrosión de una fibra conservada y unida todavía á un axon sano; _c_, puntas flotantes de fibras conservadas.]

En la figura 159a, _d_, presentamos los bordes de una herida cerebral cruzados por numerosas _fibras conservadas_. Repárese cómo ninguna de ellas ofrece _bola de retracción_; al revés de los axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad, van todos provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal (_a_).

9. Por lo que hace á las _metamorfosis patológicas y actos regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos_, dí á luz dos trabajos de investigación: uno referente á los _ganglios transplantados_[272] y otro (en 1913) tocante á los fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al _arrancamiento_ á distancia de los nervios correspondientes.

[272] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis neurotrópica. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.

Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la _injertación de los ganglios sensitivos_, confirmaron, desde luego, los bellísimos y transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico seguida de la formación de _nódulos residuales_, etc., añadiendo las siguientes observaciones:

_a_) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco, Rossi, Dustin, etc. (_homotransplantación_), se injertan pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo) de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos (_homocronotransplantación_) el número de células nerviosas supervivientes es mucho mayor, salvándose hasta las habitantes en el centro ganglionar, incluyendo sus axones. De ordinario, en los experimentos de Nageotte estas prolongaciones aparecen necrosadas. Adviértese también que los fenómenos de creación y proyección de nuevos apéndices alcanzan inusitada energía (fig. 159).

[Ilustración: Fig. 159b.--Trozo de un pequeño ganglio transplantado.-- A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula ganglionar (B) é invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.]

_b_) Según notamos en la figura 159, A, la pujanza de crecimiento y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo barrenan la cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos, que son verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular, los citados retoños, solicitados sin duda por las substancias neurotrópicas del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en la trama conectiva del huésped, marchando en desorden, como en busca de los desaparecidos territorios terminales (fig. 159, D).