Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)

Part 22

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[153] _Cajal_: _Consideraciones generales sobre la morfología de la célula nerviosa._ Comunicación enviada al Congreso médico internacional celebrado en Roma en 1894. Publicado en las _Actas del Congreso_ y en la _Veterinaria española_, núm. 5, 2 de Junio de 1894.

_a_) La _ontogenia_ del tejido nervioso reproduce, de modo abreviado, con algunas simplificaciones y saltos, la _filogenia_ del mismo, y eso tanto con relación á la neuroglia como á la célula nerviosa.

_b_) Desde el punto de vista del desarrollo filogénico, se advierte en todo vertebrado la presencia simultánea de dos sistemas nerviosos: el _sensorial y sensitivo_ (ganglios periféricos, retina, bulbo olfatorio, médula espinal, cerebelo, tálamo, cuerpo estriado, etc.), que ha terminado su desarrollo por diferenciación, progresando sólo por extensión; y el _sistema nervioso cerebro-cortical_ (corteza gris y circunvoluciones cerebrales), que continúa perfeccionándose en la serie animal, tanto por extensión como por diferenciación estructural y morfológica de sus elementos.

_c_) La ley del progreso morfológico, asociada á creciente adaptación funcional, se traduce en las neuronas por la creación y estiramiento de nuevos apéndices, y, por consiguiente, por la multiplicación y diversificación de las conexiones intercelulares.

_d_) Afirmación, sobre la base de numerosas observaciones comparativas, de que la dimensión del cuerpo de la célula nerviosa y el diámetro del axon no guardan relación con la especialización fisiológica, sino que son proporcionales á la riqueza y extensión de la arborización nerviosa terminal, y por consiguiente, á la amplitud y diversidad de las conexiones.

_e_) Comparando la morfología y la abundancia relativa de colaterales nerviosas y protoplásmicas de las pirámides cerebrales en la escala de los vertebrados, llégase á este resultado: la excelencia intelectual, y sus más nobles expresiones, el genio y el talento, no dependen de la talla ó del caudal de las neuronas cerebrales, sino de la copiosidad de sus apéndices de conexión, ó en otros términos, de la complejidad de las vías de asociación á cortas y á largas distancias. Que la abundancia de la substancia blanca denota riqueza de conexión y, por tanto, superior jerarquía intelectual fué tesis defendida ya hace tiempo por Meynert y Flechsig, quienes, naturalmente, no pudieron basarla, en ausencia de métodos selectivos de las expansiones celulares, sino en la grosera estructura de la substancia gris y blanca, mostradas por procederes poco eficaces (métodos al carmín, hematoxilina, el de Weigert, etc.).

_f_) Explicación de la habilidad profesional, ó sea del perfeccionamiento funcional acarreado por el ejercicio (educación física, actos de hablar, escribir, tocar el piano, maestría en la esgrima, etc.), tanto por el robustecimiento progresivo de las vías nerviosas (conjetura sugerida por Tanzi y Lugaro) excitadas por el paso de la onda, como por la creación de nuevos apéndices celulares (crecimiento de nuevas dendritas y alargamiento y ramificación de colaterales nerviosas, no congénitas), susceptibles de mejorar el ajuste y la extensión de los contactos, y aun de organizar relaciones absolutamente nuevas entre neuronas primitivamente inconexas.

Esta última hipótesis, bastante verosímil, y que se presta, según adivinará el lector, á desenvolvimientos retóricos y psicológicos muy agradables, fué también enunciada, y decorada con algunos ejemplos y comparaciones, en nuestra conferencia de Londres del mismo año[154].

[154] _Cajal_: Croonian Lecture, 1894.

Naturalmente, al _administrar_ psicológicamente los primores de la morfología celular, no excluíamos, ni mucho menos, la parte que, andando el tiempo, habría de ser atribuída, á los efectos de explicar histológicamente el hábito, el talento y el genio, á la sutilísima urdimbre del protoplasma nervioso, cuya complejidad, siempre en aumento, no había llegado aún á la soberana culminación de hoy. (Ignorábanse entonces las _neurofibrillas_, el _aparato endocelular de Golgi_, y estaba muy fresco todavía el descubrimiento de los _grumos_ de Nissl).

* * * * *

Animado de igual espíritu, lancé en 1897 á la publicidad otro trabajo sintético, encaminado á inquirir los postulados de carácter utilitario que, en un último esfuerzo inductivo, aparecen rigiendo las infinitas variantes de forma, tamaño, posición y dirección de las neuronas y de las fibras conductrices. Digamos de pasada, que sobre el mismo asunto tuve la honra de pronunciar una conferencia en el Ateneo de Madrid. (Por cierto que, como premio á esta disertación, así como de un curso completo explicado en 1897 y 1898, sobre mis modestas investigaciones científicas, el ilustre Presidente del Ateneo, D. Segismundo Moret, que siempre me distinguió con sus bondades, y, _la Junta directiva_, celosa en estimular y honrar á todo entusiasta cultivador de la ciencia ó del arte, otorgáronme el título de _socio de mérito_).

El trabajo aludido[155], que lleva por título: _Leyes de la morfología y dinamismo de las células nerviosas_, contiene, además de la nueva fórmula de la _polarización dinámica_, de que hemos tratado ya en el capítulo IX, una indagación acerca del porqué utilitario de esas curiosas variantes, al parecer caprichosas, del punto de emergencia del axon (recuérdese que éste brota, en ocasiones, de una dendrita, á más ó menos distancia del soma). En sus páginas, procúranse también dilucidar los móviles utilitarios perseguidos por el organismo con la _dislocación ó emigración_ del soma, durante la ontogenia y la filogenia. Sabido es que, al estudiar comparativamente un tipo celular en la serie animal, sorpréndense, no sólo variaciones de conformación, dependientes de la diversa riqueza de sus conexiones, sino notables mudanzas de posición estratigráfica (dislocación de las células ganglionares raquídeas, emigración hacia adelante ó hacia atrás de los elementos bipolares, amacrinos y gangliónicos de la retina; alteraciones topográficas de ciertos corpúsculos de la corteza cerebelosa, del bulbo olfatorio, etc.). Prescindiendo de la situación de ambos factores de la articulación interneuronal (dendritas y arborización nerviosa final), que representa algo fijo y constante, cabe afirmar que todo es variable y acomodaticio en la actitud y topografía de las células nerviosas.

[155] _Cajal_: Leyes de la morfología y dinamismo de las células nerviosas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de 1897. Con 14 grabados.

Ahora bien; todas las referidas libraciones de situación y morfología, y hasta la fórmula misma de la _polarización axípeta_, parecen regirse, y en cierto modo explicarse, desde el punto de vista teleológico, por estos tres postulados económicos:

_a_) Ahorro de materia (construcción de la vía más corta entre dos territorios asociados).

_b_) Ahorro de tiempo de conducción (consecuencia dinámica de la ley anterior).

_c_) Economía de espacio. Evítanse todos los huecos inútiles, situándose el núcleo y, por tanto, el soma neuronal, allí donde hay escasez de arborizaciones protoplásmicas ó nerviosas.

Con ayuda de estos principios compréndense también muchas singularidades de la posición y dirección de las vías nerviosas (diversa topografía de la substancia blanca en la médula y cerebro, forma y orientación de las bifurcaciones axónicas, marcha de las colaterales, etc.). Excusado es decir que, lejos de excluirse, los precedentes postulados, combínanse entre sí, representando el producto estructural algo así como una transacción amistosa entre los mismos. He aquí el problema arquitectónico que parece haberse planteado el organismo: construir, _con el mínimo de materia y el menor espacio posible, la máquina nerviosa más ricamente diferenciada y de reacciones más súbitas, enérgicas y eficaces_: caso particular, en suma, de la ley física tan conocida, del _efecto máximo con el esfuerzo mínimo_.

En los trabajos anteriores, la elaboración especulativa sigue muy de cerca al hecho de observación. Los mencionados conceptos generales (ley del progreso morfológico neuronal, hipótesis acerca de la adaptación funcional, normas económicas reguladoras de la disposición del soma, etcétera), representan legítimas inducciones ó hipótesis plausibles. Todas ellas son susceptibles de corroborarse _à posteriori_, confrontándolas con la infinita variedad de las formas neuronales.

Esta severa y saludable adaptación al dato empírico no resplandece, por desgracia, en otra comunicación publicada en 1895 acerca del _mecanismo histológico de la asociación, ideación y atención_[156]. Salvo algún concepto que considero atinado, en toda esta aventuradísima lucubración campea, muy á su sabor y talante, la loca de la casa.

[156] _Cajal_: Algunas conjeturas sobre el mecanismo anatómico de la asociación, ideación y atención. _Revista de Medicina y Cirugía prácticas._ Madrid, 1895.

Se trata de probar en este opúsculo la posibilidad de explicar, por cambios morfológicos de las células neuróglicas, el mecanismo (en lo orgánico) de algunos actos mentales.

Se expone, además, la teoría del _alud nervioso_ y la de la _unidad de sensación_.

Las ideas aprovechables son: la noción de _unidad de impresión_ y muy particularmente la ley del _alud nervioso_, que se formula así: toda impresión periférica, recogida por la arborización protoplásmica (sensitiva ó sensorial) de una sola célula, propágase en _avalancha_ hacia los centros; ó, en otros términos, el número de neuronas interesadas en la conducción crece progresivamente desde la periferia hasta el cerebro, en cuyas circunvoluciones (_focos sensoriales terciarios_) reside la base del cono conductor. De esta ley anatomo-fisiológica, basada en numerosas investigaciones sobre la organización de las _vías visual_, _acústica_, _olfativa_, etc., sacaron excelente partido Tanzi y Lugaro para esclarecer el mecanismo probable de la _alucinación_, _asociación de ideas_ y otros procesos psicológicos importantes.

Por lo contrario, estimo hoy, de acuerdo con el juicio de muchos autores de antaño, como conjetura francamente inadmisible la pretendida participación de la _neuroglia_ en los actos mentales de la _atención y asociación de ideas_ (en la faz fisiológica ó somática, naturalmente de estos procesos).

Á fin de comprender, y en cierto modo excusar, tesis tan estrambótica, séame lícito recordar que allá por el año 1893, el ilustre profesor Matías Duval imaginó, fundándose en mis trabajos sobre las conexiones neuronales, cierta ingeniosa hipótesis histológica, explicativa del sueño y de la vigilia. A juicio del sabio francés, las expansiones de las células nerviosas gozan de la propiedad de contraerse, al modo de los _amibos_, encogiéndose en el sentido de la longitud. Durante la fase de actividad mental, las ramillas nerviosas se estirarían, entrando en contacto y adhesión íntimos con el soma neuronal; de este modo el impulso pasaría fácilmente desde una célula á otra. Lo contrario ocurriría durante el sueño: desarticuladas las proyecciones nerviosas á causa de la retracción de reposo, suspenderíase la actividad funcional.

La seductora concepción de Duval fué acogida benévolamente por varios histologistas. Algunos patólogos, _verbi gratia_, Mr. L’Épine, la aplicaron al esclarecimiento del mecanismo histológico de los estados hipnóticos, distracción, etc. En fin, en algunas escuelas (Demoor, Stefanowska, Querton, Manoumelian, Deyber, etc.), procuróse contrastar la hipótesis en el terreno experimental, explorando las variaciones de forma ofrecidas por las dendritas (de las espinas de éstas, sobre todo) consecutivamente al envenenamiento con la morfina, cloroformo, éter, etc., y á la acción del frío, de la fatiga, la excitación eléctrica, etc.

Por desgracia, en el terreno de la observación y experimentación, la concepción del _amiboidismo nervioso_ no halló apoyo suficiente. Con razón la criticaron diversos autores (Kölliker, Lugaro, Azoulay, nosotros, Soukhanoff, Reusz, etc.).

En vista del fracaso, yo me pregunté si la referida actividad amiboide, encaminada á reestablecer los contactos ó á suspenderlos, no podría atribuirse á la neuroglia (_glia_ de la substancia gris, naturalmente), cuyas expansiones irregulares, erizadas de espinas, ofrecen aspecto francamente protoplásmico. Puesto que, según la opinión, altamente verosímil, de mi hermano, los astrocitos neuróglicos desempeñan papel aislador del impulso nervioso --para lo cual se interponen entre las neuronas que no deben entrar en contacto--, ¿no cabría imaginar que, durante la fase de reposo (sueño, inactividad mental, etc.), tales apéndices se estiran ó relajan, impidiendo, por consiguiente, contactos, y al contrario, durante la fase de actividad se retraen, facilitando la aplicación íntima de las ramillas nerviosas á los somas y dendritas, y por tanto, el paso de las corrientes? De este modo, reputaba posible el esclarecimiento histológico, no sólo del tránsito de la vigilia al sueño, y al revés, sino el paso del estado de reposo mental al de atención expectante, amén del complicadísimo proceso de la asociación de ideas.

Huelga decir que tan osada concepción, cuya ingenuidad me hace hoy sonreir, carece de fundamentos objetivos. Alegaba, sin embargo, como indicio harto deleznable, el hecho de apreciarse en la _glia_ cerebral, en relación con el modo de muerte y las perturbaciones fisiológicas precedentes, notables variaciones en la riqueza, espesor y longitud de las expansiones neuróglicas[157]. Empero, de la efectividad de estos cambios no se sigue necesariamente su conexión causal con las diversas fases de la actividad pensante. Además, al otorgar graciosamente á la neuroglia la jerarquía de aparato conmutador de los contactos, regido por la voluntad ó por impulsos inconscientes, postulábase un hecho cardinal, todavía no descubierto ni siquiera sospechable en el estado actual de la ciencia: la existencia en la neuroglia de terminaciones nerviosas específicas promotoras de la contracción de las proyecciones gliomatosas.

[157] Estas variaciones, que constituyen fenómeno real, son fácilmente comprensibles dentro del concepto fisiológico moderno de la _glia_. Actualmente, gracias á las investigaciones de numerosos observadores, entre los cuales me complazco en citar al Dr. Achúcarro, considérase la neuroglia de la substancia gris como una _glándula vascular sanguínea_. Su protoplasma, lleno de granos secretores (los _gliosomas_ de Fieandt), sufre naturalmente esas oscilaciones de dimensión y forma propias de toda célula glandular, según que se halle en fase de secreción ó elaboración, ó en fase de excreción ó de expulsión.

Nada más acerca de mi estrafalaria especulación. Y si, faltando á mi promesa de brevedad, he entrado aquí en algunos desarrollos, ha sido para advertir al lector de los peligros que lleva consigo la imitación de las teorías á la moda, ó la frívola vanidad de forjar á ultranza hipótesis psicológicas.

Tales concepciones caen rápidamente en merecido olvido, porque la ciencia sólo se interesa por las ideas susceptibles de contraste experimental y sugerentes de acción. La mía, inspirada por la de Duval, corrió la misma suerte que la del sabio francés; peor aún, ya que la teoría del _amiboidismo nervioso_, plausible en principio, suscitó algunos trabajos estimables, mientras que la del amiboidismo neuróglico, justamente desdeñada, no dió ocasión á ninguno.

* * * * *

Para cerrar este capítulo, mencionaré dos sucesos fecundos en consecuencias para el estímulo y prosecución de mi obra científica.

Fué el primero la creación, á costa de no pocos sacrificios pecuniarios, de mi _Revista trimestral micrográfica_[158], al objeto de publicar rápidamente, y sin hacer antesala en las Redacciones de las revistas nacionales y extranjeras, los trabajos micrográficos del Laboratorio de la Facultad de Medicina, y de estimular al mismo tiempo los ensayos de mis discípulos. En dicha publicación vieron la luz varias de las comunicaciones enumeradas en el presente capítulo y casi todas las aparecidas después, hasta 1901, fecha en que, con recursos oficiales, fundé el Anuario titulado _Trabajos del Laboratorio de investigaciones biológicas_. Según presumirá el lector, mi _Revista trimestral_ no perseguía éxitos financieros. Contaba, ciertamente, en España con algunos suscriptores generosos, que pusieron patriótico empeño en sostenerla; pero los _abonados_ del extranjero escaseaban, no sólo por ignorancia de nuestro idioma, sino porque yo regalaba mi publicación á casi todos los micrógrafos de nombradía.

[158] El primer fascículo vió la luz en Marzo de 1897.

Los primeros fascículos de dicha _Revista_ fueron casi exclusivamente redactados por su director. Poco después, creado un germen de escuela, ayudáronme eficazmente, entre otros discípulos entusiastas, mi hermano Pedro Ramón Cajal, á la sazón Catedrático de Histología de Cádiz, que contribuyó nada menos que con ocho extensas monografías, recaídas sobre variados temas de neurología comparada (peces, reptiles, aves y batracios); el malogrado alumno interno R. Terrazas[159], con sus interesantes estudios de _neurogénesis cerebelosa_ y los referentes al _tejido cartilaginoso_; el joven mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo (muerto también en flor, antes del término de la carrera), con cierta concienzuda indagación acerca del _bulbo olfatorio_; Sala Pons, antiguo discípulo de Barcelona, con sus estudios relativos á la _corteza cerebral de las aves y médula espinal de los batracios_; Olóriz Aguilera, cuya colaboración en mis indagaciones sobre la _estructura ganglionar_ dejo ya consignada; Carlos Calleja, por entonces ayudante de la Facultad, y autor de valiosa comunicación acerca de la _corteza cerebral olfativa_; y en fin, Isidoro Lavilla, actual Catedrático de Valladolid, que aportó dos estudios importantes: uno sobre el _gran simpático intestinal_ y otro concerniente á los _focos acústicos_ de los mamíferos.

[159] Este brillante discípulo murió, apenas graduado de doctor, á consecuencia de una fiebre tifoidea contraída en el primer partido de que fué médico titular.

El segundo acontecimiento, muy lisonjero para mí, fué mi elección espontánea de miembro de la _Real Academia de Ciencias_, de Madrid. Esta designación tiene su anécdota, que referiré, porque honra mucho al patriotismo é independencia de la sabia Corporación.

Uno de los más conspicuos académicos, á la sazón recién llegado de Berlín, contó á sus compañeros que el gran Virchow, entonces en todo el resplandor de su gloria, habíale sorprendido con una pregunta á que no pudo responder: «¿En qué se ocupa ahora Cajal? ¿Continúa sus interesantes descubrimientos?»

Confuso y algo avergonzado nuestro prócer académico, de que en Berlín inspirara interés la labor de un español de quien él no sabía palabra, procuró, de regreso á la península, satisfacer su curiosidad. Y de sus conversaciones con el sabio astrónomo D. Miguel Merino, el inolvidable secretario perpetuo, surgió el acuerdo de iniciar y defender mi candidatura para cierta vacante, á la sazón en litigio. Tengo, pues, el singular privilegio de ser académico á _propuesta_ de R. Virchow y de D. Miguel Merino.

La redacción del discurso de ingreso, ocurrida en 1897[160], dióme ocasión de exponer, _ex abundantia cordis_, algunas reglas y consejos destinados á despertar en nuestra distraída juventud docente el gusto y la pasión hacia la investigación científica. Puse especial empeño en hacer amables y atractivas las tareas del laboratorio, y para lograrlo empleé un lenguaje llano, sincero y rebosante de entusiasmo comunicativo y de ferviente patriotismo. Y el éxito superó á mis esperanzas. Tan lisonjera acogida halló mi fogosa arenga en el público universitario y en la prensa, que, agotada rápidamente la tirada oficial del discurso, mi excelente amigo el Dr. Lluria, supliendo mi dejadez, estimó necesario reeditarla por su cuenta, destinando generosamente la nueva y copiosísima tirada á ser gratuitamente distribuída entre los estudiantes y diversos centros de enseñanza. Años más tarde, yo mismo, requerido vivamente por algunas entidades docentes y ciertos lectores entusiastas, hube de publicar, con nuevas ampliaciones y mejoras, la tercera edición (la cuarta hállase actualmente en prensa).

[160] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación biológica. _Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias_, etc., 5 de Diciembre de 1897. Este discurso incluye la contestación del doctor Calleja, decano de la Facultad de Medicina, quien, aparte elogios exagerados y amables de ritual acerca de mi obra científica, expone en brillante forma algunas atinadas y prudentes reflexiones sobre el tema.

Y si la índole de mi folleto, pensado y escrito exclusivamente para España, y enderezado, por tanto, á corregir, acaso con excesiva viveza, vicios, rutinas y abandonos genuinamente españoles, no me lo vedara, habría á estas fechas saboreado la satisfacción de verlo traducido á varios idiomas, por ser muchas las solicitudes de versión á lenguas extrañas, cortésmente denegadas. Acaso algún día, si me asisten salud y vagares suficientes, corrija el texto, universalizándolo en lo posible y purgándolo de ciertos pasajes que sonarían inoportuna ó estridentemente en el oído de franceses, ingleses ó alemanes, ciudadanos de felices naciones donde la ciencia no requiere, para ser celosa y abnegadamente cultivada, el empleo de ciertos excitantes.

Ya en vena de enumerar distinciones y honores, recordaré también que en 1897 fuí elegido numerario de la _Real Academia de Medicina_, de Madrid; que esta misma ilustre Corporación me galardonó, meses antes, con el premio Rubio (1.000 pesetas), á causa de la publicación de una obra de texto, entonces reciente, _Elementos de Histología_; que en 1896 la _Société de Biologie_, de París, recompensó espontáneamente mis trabajos, adjudicándome el premio _Fauvelle_ (1.500 francos); que por la misma época, la famosa Universidad de Würzburgo[161], con ocasión de la inauguración del nuevo Palacio Universitario, me otorgó, en compañía de algunos Profesores ilustres, el grado de doctor _honoris causa_; que años antes (1895), la _Sociedad Fisico-Médica_ de la misma ciudad bávara, por iniciativa, sin duda, de mi ilustre amigo el Dr. A. Kölliker, nombróme _miembro corresponsal_; que, en fin, con igual distinción honráronme, por entonces, la _Academia de Medicina_ de Berlín, la _Sociedad de Psichatría_ de Viena, la _Sociedad de Biología_ de París, la _Sociedad Frenática Italiana_, la _Academia de Ciencias_ de Lisboa, etc.

[161] Según registra la _Neue Würzburger Zeitung_, diario que dió cuenta detallada de la fiesta, la ceremonia de la inauguración del suntuoso edificio del _Alma Julia_ fué muy solemne. Asistieron varios Ministros de la Corona, el Rector, los Decanos de las cuatro Facultades y representantes de todas las Universidades alemanas. Pronunciáronse muchos discursos, entre ellos uno muy elocuente del Rector, profesor von Leube. Al final del acto, fueron proclamados los _doctores honorarios_, participando conmigo de esta honra, por la Facultad de Medicina, el ilustre maestro de Estocolmo Dr. G. Retzius y el gran renovador de la Química orgánica Dr. Fischer, de Leipzig.

[Ilustración]

CAPÍTULO XV

Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de la regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y estructura del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros trabajos menos importantes.