Orígenes de la novela, Tomo III
Part 58
_Phil._--Miras me con buenos ojos, Machorro, e parezco te más de lo que soy.
_Mach._--Con buenos ojos dizes, señora? Boto a la coronica de Olmedo que me escantas la condicion con sola tu catadura.
_Polid._--O, vala te la maldicion, e qué ensenito enamorado enfinges.
_Mach._--Tome, señora, este ramo de limon con que se espacie, e perdone que se le do con la mano.
_Dor._--Deuias con el pie.
_Phil._--Yo te lo agradezco, Machorro, e queda te a Dios, que nos vamos.
_Mach._--Yda buena vaya con ella.
NOTAS:
[564] Del contexto se deduce fácilmente que este trozo, á guisa de réplica, corresponde á _Machorro_, nombre que suplimos por faltar en el original.
[565] En el original, _palos_.
ARGUMENTO DEL XXII ACTO
Palermo e Piçarro, hallando se solos, acuerdan de yr a casa de la Claudina para pedirle compañía, donde siendo llegados la Claudina vende su hija a Palermo e a Libertina para Piçarro, e hecho el concierto se acaba este acto.
PALERMO. PIÇARRO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.
[_Pal._]--Descreo de la playa de Valencia y avn de la vida de Barrabas torno a descreer, con tanta soledad como aqui passamos. Vida es esta? no creo en la ley del quaderno, si no me determino de perder la vida que tengo por auer vna yça que me ayude a ganar el roço. Esto ya el diablo se lo quiere, no tengo la vida en tres sueldos, harto estoy ya de comer pan con corteza.
_Piç._--Descreo del tabernaculo viejo si tú no andas tramando algo con que demos ell alma al diablo y el cuerpo á los alanos; demos vna gatada en casa de aquella puta vieja de la Claudina, e hagamos la que nos muestre su martilojo de putas, e si alguna vuiere no muy marcada que tenga razonable gesto e mejor adereço de mueble, echalle hemos la garra y daremos con ella en el estancia, donde descreo de la vida en que biuo si la misma muerte me la desengarrafe de mi poder.
_Pal._--O, reñego de la ribera de Tajo, pues no es afrenta grande uer vn hombre de honrra yr cada dia con su jarro al bodegon? sino que cueste lo que costare, e vna daifa en casa que sirua de ama e moça y avn passe por dueña.
_Piç._--Bien lo has acordado, pues alto; pon los pies en el camino. Oyes, mochacho, mira por la casa, por las paredes digo, que, Dios sea loado, no tropeçará nadie en el axuar.
_Pal._--O ventura. Boto a tal no sé en qué se va: treynte años ha que toco los atambores e hago el son en la puteria, e mas ha de quinze que ando hecho[566] estantigua por los çimenterios e a sombra de tejados, y encomiendo al diablo otra cosa he ahorrado sino desta mano derecha. Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Xerez de la Frontera. Blanca, si no es en la cabeça, do yo a Lucifer la que yo mando. El vn lado me hiede a çimenterio, y el otro a espital pobre: no es vida esta passadera.
_Piç._--A casa de esta vieja llegamos, procuremos de metella el diablo en el cuerpo, que de grado o de fuerça nos dara qualque putana.
_Pal._--Quién está en su casa?
_Par._--Quién llama ya de mañana? No pudieramos agora passar la siesta sin huespedes?
_Pal._--Ho salue y guarde a la madre vieja y la compaña.
_Piç._--Descreo de tal si no venimos a tiempo que aunque esté comida la pulpa no mancarán vn par de huessos.
_Clau._--Jesu, Jesu, hijos de mi alma, quál nublado os aportó por estos barrios? Llegate, hijo Palermo[567], ay par de essa mochacha, e tú, Piçarro, sientate ay con Libertina, e alcançad sendos bocados.
_Par._--Qué has auido, señor Palermo, vienes con algun embaraço?
_Pal._--O descreo del cuerpo de mi amiga con quien tal pregunta, e quándo suelo yo biuir sin quatro dezenas de tramas, que la menor me cueste la vida? No creo en la fe del soldan si hallasse con quien matarme, si pudiesse auer en casa mejor pasqua.
_Lib._--Jesu, defiende me tú, Señor, de hombre tan arrebatado.
_Clau._--Qué aueys auido, hijos, que tan ganoso viene Palermo de morir? Jesu me libre y me defienda; ten paz, hijo, con todo el mundo e biuiras alegre y moriras bien logrado.
_Piç._--O, pese a tal con la puta vieja, despues de bien puta haze se nos candelera. Danos, descreo de la vida en que biuo, sendas putas que nos siruan, e nos socorran en nuestra pobreza, y el consejo dale por allá a quien más le ha menester.
_Clau._--Andá noramala, hijos, no seays vellacos. No podeys dezirme vuestras necessidades sin amenguar mis tristes canas? Como he dado recaudo a otros a quien menos soy obligada, no os dare a vosotros dos e tres moças, y más quantas por derecho deua?
_Par._--Ce, madre, ya me entiendes, a tiempo vienen.
_Clau._--Ya ya, no mas.
_Pal._--No hables en secreto, madre; si no reniego del pilar de Victoria si no lo encomiendo todo al diablo.
_Clau._--Hijo Palermo, ten seso e paciencia e ganarás comigo dineros. Descendid acá abaxo, locos, que os quiero hablar un poco en secreto.
_Piç._--Vamos, pese a tal, siquiera sea en casa de Barrabas.
_Clau._--Sentaos, hijos, en essa escalera, e hablad passo, no nos entiendan estas rapazas. Mirad, hijos mios, ya sabeys que es mi officio ganar de comer entre los buenos, e que quien fuere mi amigo me ha de acarrear mi prouecho. Yo tengo an[568] casa estas dos moças frescas como vnas rosas e mochachas para todo, e ansi goze yo mi vejez como a mi Parmenica me pid[i]o oy vn cauallero con quien no se perdiera nada si yo dar sela quisiera, y a essotra rapaza me han pedido muchos, sino que por no ver me sola no me he determinado; pero porque conoscays la voluntad y amor que os tengo, yo os las quiero dar por vn cierto tiempo hasta que veamos cómo lo hazeys con ellas, e ha de ser con esta condicion: que mireys por ellas e os tengan por amparo, os siruan la casa, e las tengays por amigas, mas si algun lançe se les offreciere con que ganen dos doblas, de la parte que os cupiere tengo yo de aver la mia, pues que, mal pecado, para esso he criado a la vna y a la otra he aluergado en este rincon para que me ayuden a passar esta vida. Y esto que aqui queda entre nosotros concertado ha de ser tan secreto que la tierra no lo sienta.
_Pal._--Ora, madre señora, gran merced rescebimos con lo que por nosotros hazes. E si ellas van a la estancia, descreo de la tierra de Fez si no les valga más vn dia que ciento de quien más haga por ellas. Ellas procuren de ser las que deuen e no nos rebueluan cada dia nueuas trapaças, e en lo demás en caso de buscar quien les dé diez doblas, hagan lo que quisieren, que aqui las ayudaremos.
_Piç._--Yo las faborescere con mi persona y lo que tuuiere, y aqui el señor Palermo, que es amigo del tiempo viejo, todos las auemos de seruir e poner la vida por lo que a su chapin tocare.
_Clau._--Pues, hijos de mi alma, en esto no se entienda más por agora. Vosotros os podeys yr con la bendicion de Dios, porque yo quiero tocar el pulso a las moças, e no que vosotros esteys delante: mañana en la noche dad por acá la buelta, que ellas estaran a punto y lleuar las heys en buen hora.
_Piç._--Ora, pues, madre Claudina, lo dicho dicho.
_Clau._--Yd, hijos, con Dios, que yo haré lo que digo. Qué hazeys, loquitas? Aora aueys mirado, qué feroces venian aquellos diablos? Qué es esso, Parmenia? Qué ojos son essos que tienes? Qué has auido despues que yo descendi?
_Lib._--Madre, ella ha entendido lo que dexas concertado, y despues que de aqui fuiste no haze sino llorar.
_Clau._--Ea, ea, bonita, lagrimitas agora, qué me agradan! pues qué te pensauas? que toda tu vida te auia de tener a un lado? No me faltauan otros duelos. Muger eres ya hecha y derecha, e bien sabes ya el pan con que te has de hartar. Ya he trabajado con mi vejez e pobreza hasta ponerte en hedad y en estado que sepas ganar de comer. Biue, hija, por tu pico, e no seas niña toda tu vida. Cata aqui a tu compañera Libertina, que no ha seydo toda su vida sino como una martir, donde quiera que la he lleuado, siempre muy conforme con lo que yo la mando; tuerto o çiego, el amigo que la doy esse tiene ella por perlas orientales.
_Lib._--Qué quieres, madre, que haga? Quando a tu casa me llegué yo vine pobre e desnuda, que en mi camisa no ataran blanca de cominos; agora, Dios loado, cayendo e leuantando, no faltan dos reales e vn razonable vestido. Veo que si quiero comer no ay quien me lo estorue, e que duermo descuydada con no faltar la comida; mientras esto durare, ahorquen a todo el mundo.
_Par._--Qué quieres, madre, que sienta? Pues que me veo moça y afligida e con desseo de gozar mi alegre moçedad, e toda mi vida encerrada hecha mesonera de vellacos, y agora que en tu vejez esperaua algun buen pago, has me vendido a un rufian, que no sé lo que de mí querra hazer. Veome sola, e huerfana de padre, e desamparada de ti, que en fin eres mi madre, en quien he puesto mi amor toda mi vida. Si mayor mal quieres, si a muger tan temprano persiguio la fortuna como a mí, tú, madre mia, lo mira, e ansi me pon el remedio.
_Clau._--Mira, Parmenica, haz lo que yo te mando, toma mi consejo, e no te pongas comigo en disputa si hago bien o mal. Más vieja soy que tú, más sé del mundo que tú, e más se me entiende que a ti. Si vas en compañia de Palermo, no vas a tierra de Moros, muestra te a dexar la teta, que ya duro es el alcaçel para çampoñas.
NOTAS:
[566] En el original, _heccho_.
[567] En el original, _Parlermo_.
[568] Así en el original
ARGUMENTO DEL XXIII ACTO
Theophilon, padre de Philomena, conosciendo en su hija algun nueuo desasosiego, habla palabras muy graues a Florinarda su muger sobre el descuydo que tiene en el castigo de Philomena, e llama a Siluerio e Panphilo sus criados en secreto, a los quales encarga que maten a palos a la vieja Claudina, etc.
THEOPHILON. FLORINARDA. SILUERIO. PANPHILO.
[_Theoph._]--Florinarda amiga, muchas uezes he desseado auisarte que como honrrada matrona enmiendes algunos descuydos en la gouernacion de nuestra casa y en la guarda de nuestra honrra, porque con muchas e muy biuas ocasiones a esto soy compelido; pero considerando que la flaqueza feminil no deue ser molestamente tractada, e que las negligencias que no nascen de malicia con facilidad son corregidas, he acordado de callar hasta que veo nuestra honrra dando baybenes y a punto de caer en algun hoyo de immortal infamia. Muy escusado me fuera a mí, que soy padre, desuelarme en el castigo de Philomena mi hija, si como tú eres dueña noble fueras madre cautelosa. Pero semejante[569] exercicio de corregir donzellas, al varon es vergonçoso quanto a la muger más honesto. En confusion tuya, y en demasiada pena mia, te doy auiso que de algunos dias a esta parte conozco en Philomena nuestra hija alguna nueua desemboltura causada de tu muy notable descuydo. He conoscido en ella ser amiga de la ventana, e avn no muy enemiga de ser vista, que es en la donzella vn gusano para su nombre tan delicado. Tambien me dizen que vna mala vieja que dizen la Claudina frequenta mucho nuestra calle, y avn nuestra criada Dorotea no dexa de visitar su casa; en el tiempo que Philomena nuestra hija fue templada en sus palabras, honesta en el aspecto, recatada en su persona, e retrayda en su exercicio noble, ninguna nouedad que yo en ella conosciera causara en mí deshonesta sospecha, porque la muger virtuosa donde quiera es buena hasta que viene a dar señales de mala. No piensses, mi Florinarda, que por lo que en nuestra hija siento de nueuo se me aya entibiado el amor paternal, sino que la experiencia que tengo del mundo me causa cautela, e la cautela temor, y el temor me da pena, e la pena produze en mí semejantes effectos; solamente quiero que sepas, si no lo sabes, que ay en las mugeres tanta fragilidad, que con muchas guardas apenas se guarda vna, e con vn pequeño descuydo pueden venir todas en perdimiento. Nuestra hija es noble, pero es muger; es illustre en sangre, pero muy moça en los dias, y aunque el natural y la nobleza la hagan buena, puede se peruertir con el aparexo de ser mala. Mira, Florinarda, por nuestra hija, e castigala con amor en secreto, porque no venga a tiempo que se digan en público sus maldades.
_Flor._--Theophilon, señor mio, admiracion grande me causa tu plática sospechosa, e la materia della me acaba las fuerças de pena, porque en nuestra vnica e tan amada hija no solamente no he conoscido maldad, pero jamas senti en ella indicio ni aparencia de liuiandad. Si ama estar a la ventana, e yo no se lo defiendo siendo madre, no procede de mi descuydo, sino de la confiança que tengo en su honesta condicion. Bien veo que se alegra con mirar como moça, pero tambien piensso que es tal su honesto recatamiento, que alançara qualquier pensamiento liuiano; ni nuestra hija es tan astuta, ni yo tan descuydada, que ella pueda mirar sin que yo la vea ni hablar sin que yo lo sienta. En todos los actos y exercicios suyos hasta oy no me acuerdo auer visto alguno que merezca algun género de castigo; pero si yo como muger, aunque vieja, no tengo astucia bastante para velar semejante castillo, e tú como uaron e padre conosces que algun descuydo notable he cometido que deba emmendar, manda me con auiso, que yo obedescere con el amor que a ti deuo é a nuestra hija soy obligada.
_Theoph._--Mira, Florinarda, si como eres incauta hembra fueras varon cauteloso, ni me pidieras la causa de mi reprehension ni quisieras otra más para guardar tu hija de conoscer la muger e moça, por lo qual es inclinada a todo linage de vanidad. No te pido que dexas a tu hija que sea mala, sino que puedes con tu descuydo dar la ocasion que no sea buena, porque de ser la madre descuydada viene la hija á ser desvergonçada, e quando tal la conoscieres, o tú deues procurar de perder la con darla la muerte o aparejarte al perdimiento de vida é honrra tan delicada. Qué más ni mayores señales quieres de la nueua liuiandad de Philomena sino verla sin reposo en el bastidor e en su rostro postizo color, amiga de andar en secretos con la moça e muy fácil de visitar la puerta? Grandes señales veo en ella de su perdicion, e ningun remedio para remediarla sino con la sepultura. A mi parecer deuemos tomar por vltimo remedio, porque es el mejor, que tú, pues eres su madre y mas continua compañera, biuas en auisada cautela de aqui en adelante con ella, sin darla a sentir que de su mudança de costumbres auemos tenido nueuo sentimiento; y esto porque el crimen de liuiandad en la muger no se ha de castigar sino con la muerte, e qualquier castigo que este no sea no es sino una licencia para que sea mala con la facilidad[570] de la pena. En esto, amiga mia, te encomiendo seas tan cuydosa quanto hasta agora has sido descuydada, porque no menos se puede adobar nuestra hija e mitigar nuestra pena con el auiso futuro que agora está dañada con el descuydo passado, e porque este negocio e lo que dél tengo secreto, por su grauissima qualidad no requiere tantas palabras quanto poner las manos en el remedio e venir a las obras, tú, amiga, harás de tu parte lo que con tanta pena te tengo encargado, que yo de la mia haré como padre lo que a mi honor soy obligado. Ve, señora, a entender en tu hazienda, que yo me quiero quedar solo a rezar mis acostumbradas deuociones. Solo estoy y apassionado porque la honrra de mi hija, en quien la mia consiste, veo puesta en el postrero remate. Qué haré? con quién me aconsejaré? El coraçon apassionado para ningun negocio arduo tiene saludable consejo. Llamar quiero a Panphilo e Siluerio mis criados para que con su libre entendimiento reparen el mio que está con la pena dañado. Oyes, Siluerio, Pamphilo, dónde estás?
_Sil._--Aqui estamos, señor.
_Theoph._--Entrad acá, e çerrad essa puerta del retraymiento, porque quiero que mi plática sea secreta. Dezidme, vosotros no comeys mi pan? vosotros no estays en mi casa? no mirays mi honrra como criados, pues yo procuro vuestro prouecho como señor? Cómo, no parays mientes que mi honrra e fama anda destruyda? quién entra en mi casa? quién habla con mi hija? quién le da ocasion para ser liuiana? dime, Siluerio, qué sientes de su liuiandad?
_Sil._--Señor, la grauedad de tus palabras e la nouedad de tus reçelos me tienen atonito e sin sentido, y la sospecha que pones en mi fidelidad me tiene de todo punto corrido. Nunca Dios quiera que en Philomena mi señora yo haya conoscido liuiandad, e si la conosciesse, en mí no auria falsedad para encubrir secreto tan delicado. Porque tú eres mi señor, e como tienes obligacion de gratificar mis seruicios, tienes poder para castigar mis deffectos. Verdad es que mi señora Philomena se alegra como donzella moça, pero conozco que se recata como persona illustre.
_Theoph._--Dime, Pamphilo, tú no has visto entrar en casa una vieja falsa que llaman la Claudina?
_Pamph._--Señor, sí algunas vezes.
_Theoph._--E ha hablado en secreto con mi hija Philomena?
_Pamph._--De esto no tengo noticia. Porque siempre que essa vieja ha venido aquí, mi señora Florinarda ha estado en la posada.
_Theoph._--Pues la conclusion de mi platica sea que yo estoy sentido de la nueua conuersacion de aquella vieja con mi muger e hija, e la he mandado que no entre en mi casa so pena de perder la vida. Cumple a la mia y a mi honrra que vosotros como fieles criados y en quien tengo dende vuestra niñez puesto mi amor, mireys cautelosamente los passos de mi hija e andeys en assechança con esta vieja falsificada, e donde quiera que la pudieredes auer, viniendo a mi casa pública o secretamente, le acabeys la vida a palos, que yo gastaré mi patrimonio e pondre mi vida por lo que sobre ello se os offresciere.
_Sil._--Señor, hacer lo hemos como a tu seruicio se deue, aunque yo no quisiera que la primera cosa de afrenta que me mandas fuera poner las manos en una muger e vieja, pero no quiero poner escusa porque no pienses que niego tu mandamiento.
_Pamph._--Ora, señor, a nosotros el cargo, que la embiaremos a çenar al infierno antes que tenga remedio de buscar quien de nuestras manos la defienda.
_Theoph._--Pues, mi Pamphilo, en lo dicho no aya más.
_Sil._--Señor, pierde cuydado, que no lo has dicho a sordos ni descuydados.
NOTAS:
[569] En el original, _por semajante_.
[570] En el original, _faclidad_.
ARGUMENTO DEL XXIIII ACTO
Venido el tiempo con Philomena concertado, Policiano llama a sus criados para yr a la huerta de su señora; embia delante a Siluanico, e lleua consigo a Solino e Salucio; llegados a la huerta ponen el escala e Policiano entra, donde halla a Philomena esperando con Dorotea su criada. Los perros de la huerta sienten la gente que anda por ella; finalmente, entrado Policiano e rescebido de Philomena, gozan de los vltimos dones del amor, y entretanto Dorotea passa con Siluanico su requiebro dende las ventanas de la huerta, e despedido Policiano de Philomena, Policiano se torna a su posada e Philomena a su cama, e se acaba este acto.
POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. PHILOMENA. DOROTEA. POLIDORO. MACHORRO.
[_Pol._]--Moços, moços.
_Sol._--Señor.
_Pol._--Dame mi espada e rodela, e adereçad vuestras personas, si os paresce que es hora de yr este bienauenturado camino. Toma, Siluanico, essa escala de cuerda debaxo de tu capa e vete delante a dar nos auiso de la gente que anda por la calle.
_Sol._--Señor, todo está a punto, vamos quando fueres seruido.
_Pol._--Vamos, y los angeles sean en nuestra guarda.
_Sal._--Oyes, Siluanico, anda delante dissimuladamente hazia la huerta de Theophilon, e si alguna persona vieres de quien podamos ser sentidos harás vna seña para que nos pongamos en cobro; e mira que lo hagas a tiempo, ya me entiendes.
_Sil._--Muy bien. O dichosa venida. O plazer incogitado. O camino deleytoso. O cómo se me haze mejor que a Dios lo pido. O mi señora Dorotea, si como yo te desseo me esperas, bendicto pensamiento tan bien gratificado. Cantar quiero vn cantarçillo para recordar á quien duerme:
Páreste á la ventana, niña en cabello, que otro parayso yo no le tengo.
_Sol._--Oye, oye, señor, cómo canta Siluanico. Por los euangelios que es deleyte de oyrle con el silencio de la noche.
_Pol._--Oye te que canta.
_Sil._ Fonte frida, fonte frida, fonte frida e con frescor, do todas las auezicas tomauan recreacion, sino es la tortolica, que está sola e sin amor, que ni posa en rama verde ni en arbol que tenga flor, ansi biuo yo cuytado por amar vn nueuo amor[571].
_Phil._--No oyes, Dorotea, qué voz tan apazible es la que suena? Conosces algo en aquel cantar?
_Dor._--Sí, señora, mucho conozco: aquel es el paje de Policiano, seña deue ser de su venida.