Orígenes de la novela, Tomo III
Part 43
_Pol._--Ay, Poncia, la de Felides; tanto cuanto va y no menos de la mezcla de la razon que con las consonancias viene mezclada, al regocijo que estos aires naturalmente hacen, sin ornamento de más razon de aquella que ellos guardan en su naturaleza; porque esta música pone descanso al cuerpo y la otra al ánima, porque goza el entendimiento en las palabras que en los oídos suenan». (pp. 498-99).
Involuntariamente se recuerdan las palabras de Lorenzo á Jéssica sobre el prestigio de la música en el acto V de _El Mercader de Venecia_:
How sweet the moonlight sleeps upon this bank! Here will we sit, and let the sounds of music Creep in our ears: soft stillness, and the night, Become the touches of sweet harmony. Sit, Jessica: look, how the floor of heaven Is thick inlaid with patines of bright gold: There's not the smallest orb which thou behold'st, But in his motion like an angel sings, Still quiring to the young-ey'd cherubins: Such harmony is in immortal souls; But whilst the muddy vesture of decay Doth grossly close it in, we cannot hear it.
[375] Feliciano de Silva es, después de Rodrigo de Reinosa, el primer autor en quien encuentro esta palabra en el sentido de lengua rufianesca.
«Calla ya, mal aventurado, con tus _girmanías_». (Pág. 41).
«Yo querría, par Dios, antes topar á Pandulfo para reir... y irnos mano á mano á un bodegon donde bebiésemos el alboroque y hablásemos algarabía como aquel que bien la sabe, _germanía_ digo» (pág. 270).
«Así que, hermano Albazin, aun agora bisoño eres en este colegio, y poco experimentado en esta guerra; y pues no la sabes, aprende de tal doctor como yo los misterios de la santa _germanía_» (pág. 446). En el mismo lugar habla de _las leyes de la santa gualteria_, con probable alusión al Galterio ó Gualterio de la _Comedia Thebayda_.
El rufián Centurio, que sólo en el nombre recuerda al de Rojas, nos da algún _specimen_ de esta jerigonza: «Desto no me quejo, que no sé tan poco de las tramas destas tales, que no sepa yo _enchilar las canillas_ y aun tiramar los _liñuelos_ sin quebrar los hilos, y hacerme bobo, y pasar en el alarde el _gayon_ por _primo_, y haciendo que creo del cielo cebolla y que no hay otro sino yo. Que viejas son para mí todas roncerías, que bien sé aguardar los tiempos de la iza y cuáles son, como sé los de la _guadra_ y del _rodancho_». (Pág. 445).
[376] Estos _olivares_ están citados otra vez en la _Segunda Celestina_, cuando la vieja proyecta el casamiento de su sobrina Elicia:
«_Pandulfo._--Ha, ha, ha. ¿Agora la quiere casar, despues de haber corrido á ceca y á meca y á los _olivares de Santander_?». (Pág. 192).
También en la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_ (pág. 55) se encuentra la misma frase: «Descreo de tal... que haya yo corrido la casa de ceca y meca, y los _cañaverales y los olivares de Santander_, y pasan ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra en públicos burdeles, y todas me han tenido acatamiento con obediencia, y que esta hechicera al cabo de mi vejez, despues de traídos treinta años los atabales acuestas, burle de mí con menosprecio!».
Trátase casi seguramente de la mancebía de la villa, que, á pesar de su escaso vecindario en tiempo de Carlos V, es muy probable que la tuviera como puerto muy frecuentado por marineros gascones, ingleses, flamencos y de todo el Norte de Europa. Pero á fines del siglo XVI había desaparecido del mapa picaresco de España. Cervantes no la cuenta entre las diversas partes del mundo por donde había buscado aventuras el ventero. También debió de haberla en Bilbao, y de ella guardaba recuerdo el rufián Palermo de la _Tragedia Policiana_: «Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Jerez de la Frontera». (Pág. 44).
[377] «_Sigeril._--Pues si lo vieses, señor, cuál anda con unos agallones, que no parece sino ermitaño rezando toda esta mañana...
«_Pandulfo._--Señor, ¿qué es lo que demandas?
«_Felides._--¿Qué santidad es esta tan súpita, Pandulfo?
«_Pand._--Señor, el espíritu donde quiere espira. Quien convirtió a Sant Pablo y a Sant Agustin y a María Magdalena, es mucho que dé gracia á un hombre pecador como yo he sido?
«_Felid._--Por cierto que la gracia no sé si te la dió, mas es gracia la que veo en verte con esas cuentas.
«_Pand._--Señor, las cuentas como á sólo Dios se han de dar, no me pena que te parezcan gracia; porque á solo Dios se ha de satisfacer, que los hombres de nada se satisfacen; y ándeme yo caliente en su servicio y ríase la gente cuanto quisiere, pues sabes que bienaventurados sereis cuando los hombres dijeren mal de vosotros mintiendo por mí.
«_Felid._--En fin, que ya no son tus misas cosas de armas ni de afrentas como hasta aqui?
«_Pand._--Señor, no soy tan necio que no entiendo algaravía, como aquel que bien la sabe; mas sabé que en cosas justas que ninguno me echará el pié adelante, ni en cosas injustas quedará más atrás que yo.
«_Felid._--Bendito sea Dios que tan presto te mudó. ¿Mas qué llamas cosas justas, para que sepamos lo que te hemos de encomendar?
«_Pand._--Guerra contra infieles; tomar armas en defension de tu persona.
«_Felid._--¿Pues cómo anoche no las quisiste tomar para ir en defension de mi persona?
«_Pand._--Porque ibas en ofensa de tu persona y ánima, y no tenemos los servidores de Dios tanta licencia! que si á ti te viniesen á matar, estonces yo tomaría las armas.
«_Felid._--Mas estonces no las llevarías para estar más suelto; que el peso de las armas empide mucho» (pp. 384-386).
[378] «_Celestina._--Más me precio, hija, de dar consejos que de tales vencejos; de un rosario, digo, hija, y sus misterios, de una oracion del Conde ó de la Emparedada: esto te podré yo amostrar, mi amor, si lo quieres aprender». (Pág. 218).
Estas dos oraciones supersticiosas _del Conde y de la Emparedada, en romance_, fueron prohibidas en el Indice del inquisidor general Valdés (pág. 237 de la reimpresión de Reusch) y en el de Quiroga de 1583 (pág. 438).
De las irreverencias y profanaciones que en el templo se cometían da idea lo que Polandria cuenta de Felides: «Al tiempo que llegué á tomar el agua bendita, hizo él que tomaba la agua, y apretóme un dedo; y despues en la misa toda ponía las manos hácia mí como que pedía piedad, cuando vía que no miraba naide; estando alzando el fraile, hacía él señas que no adoraba la hostia, sino á mí; y desto no pude estar que no me sonriese de su necedad y herejía» (pp. 151-152).
[379] Vid. el tomo primero de estos _Orígenes de la novela_, pp. 431-432.
[380] De algunas versiones de este cuento hemos tratado también en los _Orígenes_, pág. XXXII, nota.
[381] _Ensayo_, tomo IV, col. 614.
[382] Más fundamento tiene esta otra observación del insigne erudito:
«Aquel donoso pasaje de _El Celoso Extremeño_, en que antes de llegar Loaisa á verse con la incauta Leonora le exigen tan solemnes juramentos, está sin duda imitado de la escena XXVI, al fin, donde entre las prevenciones que hace _Polandria_ á _Celestina_ como requisitos para haber de recibir á su amante al concierto á que se presta, la dice:
«_Polandria._--Madre, mira que le tomes muchos juramentos, y que mire de quién se fía; porque si mi señora (madre) algo barrunta, todo irá borrado.
«_Celestina._--¡Ay hija! ¡angelito, angelito! En Dios y en mi ánima ¿qué, no te queda más en el estómago? ¿Y á Celestina avisas tu de secreto? ¡Dolor de mí, que este es el primer secreto que en este mundo yo he sabido encubrir! Calla, señora, que eres boba; ¡nora mala! que así te lo quiero decir, y perdóname.
«Antes ya hay otros juramentos graciosos sobre que no cuenten á Felides cómo Polandria ha leído un billete suyo.
«_Quincia._--¡Guárdeme Dios, señora! ¿y de decirlo había?
_Polandria._--Pues poné aquí la mano en la cruz, y tú también, Poncia. Y agora oid: señora mía, tu merecer y mi atrevimiento te darán á conocer...»
El pasaje á que Gallardo alude es aquel en que Loaisa jura por «la intemerata eficacia donde más santa y largamente se contiene, y por las entradas y salidas del Santo Líbano monte, y por todo aquello que en su proemio encierra la verdadera historia de Carlomagno, con la muerte del gigante Fierabrás, de no salir ni pasar del juramento hecho y del mandamiento de la más mínima de vuesas mercedes...»
En el primitivo borrador de la novela juraba además por «el espejo de la Magdalena» y por «las barbas de Pilato» (ed. crítica de Rodríguez Marín, pp. 72 y 73). Estos juramentos son análogos á los que usan los rufianes en la obra de Feliciano de Silva, y generalmente en todas las _Celestinas_.
[383] Vid. los índices de Valdés y Quiroga en la edición de Reusch (pp. 238 y 439).
[384] No he visto la primera edición que cita Brunet copiando á Panzer:
_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina... agora nueuamente compuesta por Gaspar Gomez._ (Al fin): «Acabose la presente obra en la muy noble villa de Medina del Campo. A seys días del mes de Julio. Año de mil y quinientos y treinta y seis». 4.º letra gótica.
Sólo conozco la de 1539, cuyos ejemplares son rarísimos. El que tuvo Salvá (n.º 1269 de su Catálogo) pertenece hoy á nuestra Biblioteca Nacional. Existe también en el Museo Británico y en la Universidad de Leyden.
_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina: ua prosiguiendo en los amores de Felides y Poladria: concluyense sus desseados desposorios y la muerte y desdichado fin que ella uvo: es obra de la qual se pueden sacar dichos sutilissimos_ (sic) _sentencias admirables: por muy elegante estilo dichas: agora nueuamente compuesta por Gaspar Gomez natural de la muy insigne cibdad de Toledo: dirigida al magnifico cauallero Feliciano de Silva. Impreso. Año de M. D. XXXIX._
(Al fin): _Acabose la presente obra en la muy noble e Imperial ciubdad d'Toledo. A veynte dias del mes de Nouiembre. En casa de Hernando de Santa Catalina. Año de nuestro Señor Jesu christo: de mil quinientos y treynta nueve años._
4.º let. gót. Sin foliación. Signaturas A-2, todas de ocho hojas, menos la última que tiene seis.
[385] _Prologo del autor. Al noble cauallero Feliciano de Silua al qual va dirigida la obra._
«Noble y muy magnifico señor: Como en los tiempos antiguos no era digno de memoria: sino el que exercitando su vida en algun notable exercicio despues de sus dias la dexaua: quise forçar a mis fuerças: a que siendo fauorecidas con el fauor que de v[=r]a. merced espero: tomassen ocupacion en se ocupar algunos ratos en poner en obra a hacer esta obrezilla: la qual va tan tosca en sus dichos quan sutil es en sus sentencias subtilissimas la pasada que es la de donde ésta depende. E presuponiendo que la mar provee a los rios que della salen: acordé esta como mínimo arroyo pedir socorro a quien socorrer la puede: e yo como su _administrador_ y muy cierto sieruo de v[=r]a. merced en su nombre pido ayuda a vuestra merced como a persona que tiene poder de poder la dar, e si se marauillare del sobrado atreuimiento que me conmovio atrever pidiendo mercedes a quien jamas hize seruicios: A la verdad no sera tanta la admiracion quanta la causa que tuve y tengo para se lo suplicar: porque como yo fue informado de la veniuolencia que v[=r]a. merced tiene con los que esffuerçan a pedir esffuerço a vuestra merced, pareciome que no dexaria de ser comigo veniuolo: como lo es con los demas. E si acaso algunas partezicas en esta obra se hallaren que de notar sean: las quales sin auer conuersado con v[=r]a. merced tengan los lectores por imposible auerlas notado: siendo el autor tan friuolo e inhauil, puede se responder que assi como el que está de hito mirando al sol su gran resplandor le ciega: por el consiguiente si mi torpe lengua con la subtil y elegante de v[=r]a. merced vuiera conuersado: hallo por muy cierto que vuiera enmudecido de arte: que no digo escriuir lo escrito, mas pensar de pensarlo no osara. Pues qué medio an tenido mis sentidos para poder sentir cosa que tanto sentimiento de necesario se requeria para effectuarlo? Creera vuestra merced que sus calidisimos rayos dieron vigor a mi tibia inteligencia porque entendiesse en se ocupar al presente con la esperança futura de vuestra merced a se oponer a lo otro mas abil era licito. E ansi vuestra merced puede iuzgar que ni las razones que entre Felides y Polandria por razon avian de ser primas no van con el primor que se requiere: ni el fundamento de los dichos de los demas tan fundados: ni las sentencias de Celestina tan sentidas. En conclusion, que no lleua otra cosa vtil sino la vtilidad que de vuestra merced como de señor a quien va dirigida cobrare. E como no aya quien conociendo mejor los hierros (_sic_) los ponga con buen concierto más concertados: quise suplicar al querer de vuestra merced lo acepte, y no mirando la osadía affirme la voluntad muy recta que de seruirle tiene este su verdadero criado: la qual se empleará en lo que vuestra merced le mandare: agora no me falta despues de tener la merced concedida de vuestra merced, sino rogar al lector que esto leyere lea primero la segunda que es antes desta: porque avn que yo me condeno en esto, que cotejar la vna con la otra se verá la diferencia que ay, gano mas fama con ser trobada de historia tan subtil que infamia con hallar en ella las palabras toscas e inusitables que hallarán. E ansí porque el vulgo note la historia de donde procede, Suplico a v[=r]a. merced se lo encargue».
«Primer auto. Felides recuerda y empieça a razonar como que halla ser impossible auer estado la noche passada con su señora Polandria y afirmandolo por sueño llama a Sigeril para que le diga la certenidad de aquella duda que tiene. En lo qual passan muchas razones. E Sigeril declara por muy ciertas señales como auia estado con ella. Y Felides por mas se satisfacer determina de emviar le a la posada de Polandria. E introduzense.
«Auto segundo. Sigeril como sale de con Felides para yr a casa de Polandria: va consigo razonando: y en el camino topa a Pandulfo con el qual pasa diversas platicas: y como se despida dél acuerda no yr a casa de Polandria: y con esta determinacion se buelue a su posada a do dexó a su amo...
«Acto III. El hortelano de Paltrana llamado Penuncio anda por el vergel escardando la hortaliza: y platicando consigo de ver por allí pisadas halla entre las yeruas un tocado de Polandria: y pareciendo le mal determina mostrarle a Paltrana. Y él estando en este acuerdo entra Poncia a cojer unas rosas: y pasan entre los dos diuersas razones sobre el mismo caso, en que al fin da el tocado a Poncia e pierde el enojo...
«Aucto quarto. Sigeril como se despidió de Pandulfo, viene consigo razonando: y vee a la puerta de su posada a Corniel paje de Felides: y como an hablado entrambos, entra a dezir a su amo que viene de casa de Polandria: y que habló con Poncia, en que acuerdan que vayan a dar una musica en la noche: y por este plazer Felides le manda para quando se casare trezientos ducados...
«Aucto quinto. Polandria llama a Poncia para que le dé las rosas que trae del vergel: y ella le cuenta todo lo que con el Hortelano allá passó, y estando en estas pláticas las dos entra Borruga la negra que las a estado escuchando: y amenaza a Polandria con su señora: en conclusion que Poncia la acalla con dalle una cofia...
«Aucto sexto. Sigeril viendo que es hora de yr a dar la música habla con Felides: y luego van al concierto lleuando consigo a Canarin: y dicha vna cancion, como quieren poner la escala, Polandria se pone a la ventana y escucha (_sic_) la subida donde causa para ello inconvenientes: y ansí se despide Felides della y Sigeril de Poncia muy tristes...
«Aucto VII. Quincia se quexa de su ventura por se auer salido con Pandulfo: y estando en esto entra él y dize la que se apareje para se partir: porque ha comprado una azemila: y para pagarle le pide una faldila, en que sobre este caso allegan a reñir: y passa por allí Rodancho rufian, el qual es compañero de Pandulfo: y los pone en paz, con que haze de arte que ella le da vn manto, y otras cosas: todos tres comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de castigar a Celestina por los diez ducados que no le prestó...
«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero: y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con este acuerdo lleva Sigeril la carta...
«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que queda acordado de le responder...
«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y Polandria misma se la da...
«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...
«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento. Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...
«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y lleuanla con grandes lastimas á su casa...
«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...
«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo necessario para traer a Celestina...
«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la traen...
«Aucto XVII. Castaño alguazil va platicando con Falerdo su porqueron que andan a rondar: y topan con Celestina como la lleuan Sigeril y Perucho: y por ser la hora vedada y por verla yr en mula la quisieran lleuar a la carcel. Perucho como lo vee huye: y estando en esto passa Martinez racionero: y despues de dar ciertos auisos del guardar de la justicia a Castaño la dexa yr por su intercession...
«Aucto XVIII. Felides dize a Eruion su escudero que le dé un libro de leales amadores para sobrelleuar la pena entre tanto que Sigeril trae a Celestina: estando los dos en diuersas platicas tocantes al mismo caso llega Sigeril con la vieja: y Felides le dize lo que ha de hazer: aunque á los principios se escusa ella despidese con yr a negociarlo con Paltrana el dia siguiente...
«Aucto XIX. Albazin que es amigo de Elicia dize que la quiere yr a ver: a la qual halla sola: estando los dos holgando viene Areusa: y pasean entre todos diuersas platicas: en que Elicia le dize otras cosas: todos tres comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de castigar a Celestina por los diez ducados que no le prestó...
«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero: y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con este acuerdo lleva Sigeril la carta...
«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que queda acordado de le responder...
«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y Polandria misma se la da...
«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...
«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento. Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...
«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y lleuanla con grandes lastimas á su casa...
«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...
«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo necessario para traer a Celestina...
«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la traen...
«Aucto XVII. Castaño alguazil va platicando con Falerdo su porqueron que andan a rondar: y topan con Celestina como la lleuan Sigeril y Perucho: y por ser la hora vedada y por verla yr en mula la quisieran lleuar a la carcel. Perucho como lo vee huye: y estando en esto passa Martinez racionero: y despues de dar ciertos auisos del guardar de la justicia a Castaño la dexa yr por su intercession...
«Aucto XVIII. Felides dize a Eruion su escudero que le dé un libro de leales amadores para sobrelleuar la pena entre tanto que Sigeril trae a Celestina: estando los dos en diuersas platicas tocantes al mismo caso llega Sigeril con la vieja: y Felides le dize lo que ha de hazer: aunque á los principios se escusa ella despidese con yr a negociarlo con Paltrana el dia siguiente...
«Aucto XIX. Albazin que es amigo de Elicia dize que la quiere yr a ver: a la qual halla sola: estando los dos holgando viene Areusa: y pasean entre todos diuersas platicas: en que Elicia le dize cómo Celestina la mandó que no entre en su casa: y él como lo oye se despide dellas jurando que la vieja se lo ha de pagar...
«Aucto XX. Perucho vizcayno entra muy de priessa en casa de su amo Felides: y pregunta a Sigeril por Celestina: y despues de contarle él lo que les passó entra a dezir a su señor como aya (_sic_ por «avía») venido. Y Felides le manda entrar: y como ha reydo con él sobre la deligencia que puso en defender la vida del Alguazil le embia a la posada de Celestina a que le acuerde que vaya a do está concertado...