Orígenes de la novela, Tomo III
Part 41
[314] _Trionfi, carri, mascherate o canti carnacialeschi_, Florencia, 1559. En esta rarísima colección formada por Lasca se atribuye el Canto de los perfumistas á Messer Jacopo da Bientina Cf. _Canti carnacialeschi_, ed. Guerrini, Milán, 1883, pp. 116-17.
[315] «_Ma il vorressimo in tutta bontà, e di quelli de Valenza che sono ben zaldi de dentro e se vedono pigati col reverso de fori. Pregamovi ad volere ben examinarli et farli vedere a qualche altra persona, et maximae a spagnoli che se ne intendono et cognoscono la bontà loro et come voleno essere per uso de donna._» (Luzio Renier, _Il lusso d' Isabella d' Este_, en la _Nuova Antologia_ de 1896).
[316] «El traer olores y el preciarse de ungüentos preciosos, aunque no es gran pecado, es a lo menos sobrado regalo, y aun vicio bien excusado; porque el caballero mancebo y generoso como vos, más honesto le es preciarse de la sangre que derramó en la guerra de Africa, que no de la algalia y almizcle que compró en Medina». Así escribía fr. Antonio de Guevara en 1529 á su amigo Micer Perepollastre (_Epístolas familiares_, 2.ª parte, XX). Esta donosa letra, _en la cual se toca cuan infame cosa es andar los hombres cargados de olores y pomas ricas_, confirma el exceso que en esto había. Los guantes adobados se vendían á seis y á diez ducados.
[317] _Viajes de extrangeros por España y Portugal en los siglos XV, XVI y XVII_, colección de Javier Liske (año de 1878), traducida y anotada por F. R. (Félix Rozanski). Viaje de Nicolás de Popielovo, pp. 54-57. La costumbre, sin duda de origen francés, de besar á las damas, que llamó la atención del viajero alemán, es una de las que San Vicente Ferrer reprueba en uno de sus sermones inéditos: «Si aliqua est mulier juvenis quae osculetur juvenes, dicent et laudabunt eam tanquam bonam, et «dico ego quod est putana talis» (Ms. del colegio del Patriarca, fol. 209, sermón predicado en Villarreal. Apud. Chabás, _Revista de Archivos_, VIII, 293). «Au regard des dames, elles sont les plus belles et plus gorgiases et mignongnes que on sçace, car le drap d'or et le satin brochié et le velour cramoisy leur est aussy commun que velour noir et satin en nostre pays» (_Voyage de Philippe le Beau en Espagne en 1501, por Antoine de Lalaing, Sr. de Montigny_, en el tomo I de la _Collection des voyages des souverains des Pays-Bas_, publicada por Gachard (Bruselas, 1876, p. 211). El mismo Lalaing hace una detallada descripción «de l' admirable bourdeau dudit Valence» (pp. 213-214). Al año 1571 pertenece el viaje de Venturino da Fabriano, que acompañó al Cardenal Alejandrino legado de San Pío V en España. De este viaje, todavía inédito en la Biblioteca de Dresde, publicó algunos extractos E. Nunziante, _Un viaggio in Europa nel secolo XVI_, y de ellos copia E. Mele (_Revista crítica_, III, p. 288) un pasaje muy curioso relativo á Valencia: «Le donne di Valenza sono più belle dell' altre sinora viste in Spagna, e più invernisate o lisciate e liberissime nella vita loro. Vanno a spasso con cavalieri a piedi, in groppa alle mule, in cocchio, con troppa licenza... Li cavalieri similmente... vestono con ogni sorta di lindezza e ornamento, ben spesso piuttosto muliebre che virile, e le donne con tutta la lascivia, con abito como quello di Barcellona, e de più si coprono il volto, forse per andar più libere, col mantello o con la ventarola, che tutte portano; usano pianelle dette _chiappines_, altissime, nella foggia di zoccoli d'Italia; sono variamente dorate e dipinte». Omito otras citas de viajeros, que nada añaden, como no sea alguna insolencia, y termino con la frase, seguramente hiperbólica, de Juan Botero, que por lo menos debiera haberse acordado de Venecia antes de escribirla: «Non é città in Europa, oue le donne di mal' affare siano più stimate; cosa ueramente indegna, conciosia che quiui e d' habitazione, e di uestito, e di servitù la libidine avanza l' onestà» (_Le Relazioni Vniversali di Giovanni Botero_, Venecia, 1599, pág. 6).
[318] Act. I, sc. X. «Ho letto il cartello, che manda Don Cirimonia di Moncada al Signor Lindezza de Valenza».
[319] Novela 42 de la Primera Parte. _Il signor Didaco Centiglia sposa una giovane, e poi non la vuole e da lei è ammazzato._ «Valenza, quella dico di Spagna, è tenuta una gentile e nobilissima città, dove, siccome più volte io ho da mercadanti Genovesi udito dire, sono bellisime e vaghe donne; le quali si leggiadramente sanno invescar gli uomini, che in tutta Catalogna non é la più lasciva ed amorosa città: e se per avventura ci capita qualche giovine non troppo esperto, elle di modo lo radono, che le Siciliane non sono di loro migliori ne più scaltrite barbiere...». (_Novelle di Matteo Bandello_, Milán, 1813, tomo III, pág. 124).
[320] Croce (B.), _Ricerche Ispano-Italiane, II. Noterelle lette all' Accademia Pontaniana._ (Nápoles, 1898, pp. 1-4). Farinelli (Arturo). _Sulle Ricerche Ispano-Italiane di Benedetto Croce_ (En la _Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana_, Pisa, tomo VII, 1899, pág. 284). Mele (Eugenio). Sobre las _Ricerche_ de Croce, en la _Revista Critica de Historia y Literatura_ de Altamira, tomo III, 1898, pp. 280, 292.
[321] «Más ganaba yo (dice Divicia) que p... que fuese en aquel tiempo, que por excellencia me llevaron al _publique de Valencia_, y allí combatieron por mí cuatro rufianes». (Pág. 260).
[322] «Desde el fallecimiento de la Reina Católica había ido agravándose la dolencia moral que afligía al pueblo valenciano. Los asesinatos, impunes muchas veces; las violencias, los cohechos de los jueces y oficiales de justicia, las infidencias de los depositarios de la fe pública, los raptos de mujeres, los amancebamientos de los clérigos, la creciente apertura de tabernas, el próspero estado de la mancebía; la multitud de _enamorados_, rufianes, vagamundos, paseantes (_picatons_), pendencieros y mendigos que inundaba la ciudad; la infame y repugnante asociación de libertinos, cuyo título y objeto no permite el decoro que se recuerden, y otros muchos justificados hechos que es innecesario consignar, trazan gráficamente el sombrío cuadro de aquella sociedad desquiciada y revuelta. Las crónicas, manuscritos coetáneos, disposiciones de los Jurados y Consejo General, registros de los establecimientos piadosos, procesos de la Inquisición y de los Justiciazgos civil y criminal, las homilias y otros muchos documentos públicos y privados, lo atestiguan de una manera irrefutable». Danvila y Collado (D. Manuel), _La Germanía de Valencia_, pág. 31. Escolano (_Historia de Valencia_, tomo II, lib. X, col. 1449) atribuye el desbordamiento de las malas costumbres á «personas estrangeras de allende, que a ocasion de mercadear, la moravan».
[323] Sabido es que este libro inmundo y soez, cuyo único ejemplar conocido existe en el Museo Británico, fué reimpreso en Londres, 1841, por D. Luis de Usoz y Rio, con el extravagante propósito de mostrar la educación que el clero había dado á la sociedad española. Para Usoz, fanático protestante, era cosa fuera de duda que todas las indecencias del _Cancionero_ habían sido escritas por clérigos y frailes. Tesis igualmente disparatada que la de los que suponen á tontas y á locas que toda nuestra literatura de los siglos XVI y XVII está informada por el espíritu católico y es una escuela práctica de virtudes cristianas. La composición más extensa y brutal del _Cancionero de burlas_, es decir, la parodia de las _Trescientas_ de Juan de Mena con su glosa, tiene algún interés para ilustrar las Celestinas secundarias y la historia anecdótica de la prostitución á principios del siglo XVI. Todos los nombres que en ella se citan tienen traza de ser reales. Fué escrita, ó á lo menos terminada en Valencia, á la cual se refieren las últimas glosas; pero el autor debía de ser castellano por la soltura y desenfado con que maneja nuestra prosa y por las muchas noticias que trae de Salamanca, Valladolid, Guadalajara y otros pueblos del interior de España.
[324] Esta rarísima edición existe en el Museo Británico, procedente de la Biblioteca Grenviliana. Salvá (_Catálogo_, I, 517) la describe en estos términos: «El frontis tiene una ancha orla por sus cuatro lados, y dentro hay un grande escudo de armas del Duque de Gandía. En la parte superior de la portada se lee: _Con preuilegio_, y debajo del escudo: _Síguese la Comedia llamada Thebayda, nueuamēte compuesta, dirigida al illustre y muy magnifico señor él Señor Duque de Gandia..._ Al dorso se halla la dedicatoria titulada _Prefaction_, y en el fol. II otra dedicatoria en verso, después de la cual viene el argumento de _La Thebayda_. Esta comedia en prosa principia en el folio III y concluye al fin del XLV. En el blanco del XLVI se lee: _Síguese la comedia llamada Ypolita nueuamente compuesta en metro._ Esta termina en el fol. LII vto. Siguen después foliación y signaturas nuevas para la _Comedia nueuamente compuesta llamada Seraphina, en que se introducen nueue personas. Las quales en estilo comienço_ (sic. por _cómico_) _y á vezes en metro van razonando hasta dar fin á la comedia_. Finaliza ésta en el reverso del fol. XIII, marcado por errata como si fuera el XII. Después leemos: _Aunque_ (_¿Nunque?_) compuesto por el mismo autor. Sigue á esta especie de epígrafe una colección de sentencias en pareados de ocho sílabas, las que principian á la vuelta de la penúltima hoja y ocupan casi todo el blanco de la última, dejando solamente lugar para lo que copio á continuación: _Fue impresa la presente obra en la insigne Cibdad de Valencia por matre_ (sic) _George Costilla, impresor de libros; acabose a XV del mes d' febrero del año mil y D. XXj_ (1521). _Otorgo su cesarea magestad al presēte libro gracia y Priuilegio que ninguno lo pueda imprimir en todos los reynos de Castilla ni aragon ni traer de otra imprimido por tiempo de diez años so las penas en él contenidas._ Fol y vo. 4.º como dice el Catálogo de la _Biblioteca Grenv._ Letra gótica con unas figuritas al principio de cada escena de los interlocutores de ella. Tiene foliación que se renueva al principio de la _Seraphina_, y las signs. A-Iiiij. Viene luego Aj hasta Cij. Cada cuaderno es de seis hojas». Hasta aquí el bibliógrafo valenciano. Ignoro si este ejemplar, único de que tengo noticia, es el mismo que poseyó Moratín, y al cual se refiere varias veces en sus cartas familiares. En 9 de junio de 1817 escribía desde Barcelona á D. José Antonio Conde: «Ha parecido en Lutecia un librote que me enviarán sin falta, y cuando venga no trueco mi opulencia por la de Midas el de las _aures asininas_. Es nada menos que las tres citadas, y vueltas á citar y nunca vistas, comedias _La Thebayda_, la _Tolomea_ y la _Serafina_, impresos en Valencia en el año de 1521, esto es, cuando Lope de Rueda jugaba á la rayuela y al salta tú con otros chicos como él en el arenal de Sevilla. Con esta nueva adquisición tengo ya material para unos ocho tomos de piezas dramáticas del primer siglo del teatro español, comenzando en Juan de la Enzina y acabando por Juan de la Cueva». (_Obras Póstumas de don Leandro Fernández de Moratín_, tomo II, 1867, pp. 284-285). Moratín, por distracción sin duda, puso en vez de la _Hipólita_ la _Tolomea_, que es una de las tres comedias de Alonso de la Vega, impresas en 1566. Las otras dos son la _Serafina_ y _la Duquesa de la Rosa_. En carta al mismo Conde (9 de agosto de 1817) añade: «Hoy mismo tendré en mis manos pecadoras el libro que contiene aquellas comedias antiguas de que hablé á Vd., y él me consolará por algunos días de los desabrimientos que continuamente me molestan». (Pág. 288). La compra se hizo por medio del abate D. Juan Antonio Melón, á quien escribía Moratín desde Montpellier, en 10 de septiembre de 1817: «Me han acompañado en mi viaje aquellas tres rancias comedias que me adquiriste, de las cuales aún no he podido leer más que la mitad de la primera. Es una novela en diálogo, imitación de la _Celestina_ y muy inferior á aquel excelente original» (pág. 960). Antes que Moratín diese breve cuenta de estas piezas en sus _Orígenes del teatro español_, sólo se encontraba la escueta noticia de sus títulos y del año y lugar de impresión en Nicolás Antonio (_Biblioteca Hispana Nova_, tomo II, pág. 338), que duda por cierto si el autor es uno solo: «sive unum sive plures». Velázquez, en sus _Orígenes de la poesía castellana_ (traducción alemana de Dieze, p. 310), copió la indicación bibliográfica de Nicolás Antonio, que repitieron luego García de Villa (_Origen, épocas y progresos del teatro español_, p. 251), Pellicer (_Tratado Histórico de la Comedia y del Histrionismo_, I, pág. 16) y otros autores, ninguno de los cuales da el menor indicio de haber visto tales comedias. Es muy dudosa la existencia de las dos ediciones que algunos bibliógrafos suponen hechas en Valencia por el mismo Jorge Costilla en 1524 y 1532. Nadie las ha descrito, y puede haber error en los guarismos. La única reimpresión positiva y auténtica es de la de Sevilla, 1546, de la cual se conocen tres ejemplares más ó menos completos. Ninguno de ellos contiene la _Hipólita_, sino solas la _Thebaida_ y la _Seraphina_. Nuestra Biblioteca Nacional posee el magnífico ejemplar que fué de Salvá y le sirvió para el cínico análisis inserto en el tomo II de su _Catálogo_. Brunet describe el de la Biblioteca Nacional de París, que está falto de las últimas hojas, y Wolf (_Studien_, pág. 290) cita el de la Biblioteca Imperial de Viena. Esta edición de Sevilla no es en folio, sino en 4.º Lleva en la portada y al principio de las escenas figuritas que supongo que serán las mismas de la edición príncipe. Carece de foliatura y tiene las signaturas a-r, todas de ocho hojas. Al fin dice: _Fue impressa la presente obra, llamada Thebayda, en Seuilla en casa de Andrés de Burgos. Acabose a diez de Mayo. Año de mil y quinientos y quarenta y seys años._ La extremada rareza de estas comedias hizo que algunos eruditos sacasen copias de ellas para su estudio. En el departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional existen la _Thebayda_ y la _Seraphina_ copiadas del ejemplar de Viena por Böhl de Faber, y la _Hipólita_, transcrita de la edición de 1521 por D. Agustín Durán.
[325] _Obras de Moratín_, ed. de la Academia de la Historia, I, pág. 152.
[326] En la introducción que Du Méril puso á su edición de la comedia _Alda_ (_Poésies inédites du Moyen Age_, 3.ª sección, París, 1854, pág. 423) dice que este asunto se encuentra con algunas diferencias en el _Mischle Sandabar_, colección de cuentos hebreos, traducida por Carmoly, y con identidad completa en un poema francés inédito del siglo XIII, _Floris y Lyriope_, y en el _fabliau_ de Trubert, colección de Méon, tomo I, pág. 192.
[327] En dos de las _Settanta Nouvelle Porretane_ del boloñés Sabadino (fols. XII y Liiii de la edición de 1510) intervienen hombres disfrazados de mujeres. Ambas novelas son muy licenciosas pero nada tienen que ver con el argumento de la _Seraphina_. Más se parece el de la novela XII de Masuccio Salernitano (_Il Novellino_, ed. Setembrini, Nápoles, 1874, pp. 150 á 162).
[328] Trátase de Serafino Aquilano, célebre músico y poeta napolitano (1466-1500), muy dado á sutilezas y conceptos, por lo cual se le considera como uno de los precursores del _seicentismo_. En España debía de alcanzar mucho crédito á principios del siglo XVI, pues ya hemos visto que también Urrea le cita con elogio.
[329] Pág. 379-380. Cito por la reimpresión que los señores Marqués de la Fuensanta del Valle y D. José Sancho Rayón hicieron en el tomo V de su _Colección de libros españoles raros ó curiosos_ (Madrid, 1873) que comienza con la _Comedia Selvagia_. De la _Seraphina_ se tiraron también algunos ejemplares aparte.
[330] «Estilo, frases, traza, todo es idéntico», dice Gallardo (_Ensayo_, I, col. 1184). Algo habría que objetar á esto, pero en realidad prevalecen las semejanzas.
[331] «_Menedemo._--En verdad te digo, si hubieses visto las cosas que en prosa y en metro tiene compuestas, te pondría espanto». (pág. 41). «_Franquila._--¿A quién en el mundo visteis vosotros hablar ni trobar por tan alto y limado estilo? ¿E adónde se hallará su abundancia de vocablos, e la facundia que tiene en la lengua?». (pág. 104). «_Franquila._--¿Y en el arte de la oratoria, parécete que se queda atrás? «_Menedemo._--Muy mejor escribe en prosa que en metro». (pág. 108). «_Galterio._--Oh cancion digna de estar escrita con letras de oro! y cierto aquel Florentino Petrarca, en su galana toscana lengua, no declaró su pasion con sentencia ni metros tan altos, ni pudo por tal estilo, aunque mucho se trabajaba, representar en público lo que en el alma sentía, en el tiempo que él, como muchas veces afirma, más fuego tuvo encerrado en el pecho; ¡oh quién la tornase á oir otra vez! ¿Qué me dices, Menedemo, que te veo helado? «_Menedemo._--Por la Sagrada Escritura te juro que daría mi caballo con el jaez por tener la cancion escrita, porque pienso que cosa semejante á ésta nadie hasta hoy la compuso». (pág. 137). «_Menedemo._--¡O santo Dios! qué maravillosa manera de metrificar, e qué medida en los pies, y qué sentencia tan comprehensible en su propósito». (pág. 258). Como no es de suponer que el autor de los versos sea uno y el de la prosa otro, habrá que convenir en que ningún poeta ha llegado á la frescura de este anónimo en lo de elogiarse á sí mismo. Todas sus composiciones son á estilo de los cancioneros del siglo XV. Las más curiosas son dos glosas de romances, _Rosa Fresca y Por el mes era de Mayo_.
[332] «_Galterio._--Mi principal intencion es, como ya sabes, ser amigo de todos los ministros de la justicia, porque éstos contentos, puede hombre desollar caras en medio de la ciudad como cada día ves que se hace; y esto con poco trabajo se alcanza, porque con dar... algunos avisos de hombres facinerosos, y de algunos que juegan juegos devedados, y de algunas mancebas de casados, ó frailes ó clérigos pobres, que de los demás otro norte se sigue, como luego y tambien acostumbro acompañar algunas noches al corregidor ó teniente, y con llevalle alguna vez un presentillo liviano de cualquier par de perdices, y con otros servicios de pelillo semejantes á éstos puedes á banderas desplegadas matar moros...». «Esto dejado, tambien procuro de tener contentos los caballeros de la ciudad, en algunas cosas como en acompañallos de que hombre los encuentra en la calle, que es cosa de que ellos mucho se honran; y tambien loar sus cosas á persona que se lo hayan de decir el mismo día, como á criados y familiares de su casa... Otra forma no pensada tengo tambien para con los señores de la Iglesia, etcétera» (pp. 180-183).
[333] D. Pedro IV de Aragón mandó extinguir este _oficio_, por carta real dada en Valencia á 6 de marzo de 1337 (vid. _Aureum Opus regalium privilegiorum_, p. CIII. _De revocatione officii regis Arloti_, VIII, citado por Carboneres en sus curiosos apuntes históricos sobre _La mancebía en Valencia_, Valencia, 1876).
[334] _Obras del marqués de Santillana_, ed. de Amador de los Rios, pág. 513.
[335] Vid. sobre estos valencianismos de la _Seraphina_ (que son mucho más raros en la _Thebayda_) una indicación de D. Cayetano Vidal de Valenciano en _Lo Gay Saber_, segunda época, año IV, 15 de mayo de 1881.
[336] La _Thebayda_ fué reimpresa por el marqués de la Fuensanta del Valle en el tomo XXII de la _Colección de libros españoles raros ó curiosos_ (Madrid, 1894). Esta edición es incorrectísima; se hizo por una mala copia del ejemplar de la Biblioteca Nacional, y se ve que no fué cotejada ni corregida por nadie. Hay erratas monstruosas, que hacen á veces impenetrable el sentido. Á ella nos referimos, sin embargo, por ser la única accesible á la mayor parte de los lectores.
[337] Es un tomo en 4.º, sin lugar ni año, 54 folios, signaturas Aij-Niij, con grabados en madera. Hay tres reimpresiones modernas de la _Lozana_, una en el tomo primero de la _Colección de libros españoles raros ó curiosos_, de Sancho Rayón y Fuensanta del Valle (Madrid, 1871); otra de París, 1888, en que acompaña al texto castellano una traducción francesa de Alcides Bonneau, y la última de Madrid, en la _Colección de libros picarescos_ del difunto editor Rodríguez Serra (1899). Todas estas ediciones, que en rigor se reducen á una sola, proceden de una copia que Gayangos hizo sacar del libro de Viena, y que nadie se ha tomado el trabajo de cotejar.
[338] En su artículo sobre la _Celestina_ reimpreso en sus _Studien_ (pág. 290).
[339] El autor indudablemente la retocó antes de imprimirla, añadiendo algunas cosas de fecha posterior, porque no hemos de atribuirle don de profecía. «_Rampin._--Los cardenales son aquí como los mamelucos. «_Lozana._--Aquellos se hacen adorar. «_Ramp._--Y éstos tambien. «_Loz._--Gran soberbia llevan. «_Ramp._--El _año de veinte y siete_ me lo dirán. «_Loz._--Por ellos padeceremos todos». (Pág. 45 de la ed. de _Libros raros_). «_Lozana._--¿Qué predica aquél? Vamos allá. «_Ramp._--Predica cómo se tiene de perder Roma, destruirse el ano del XXVII, mas dícelo burlando» (pág. 73). «_Anctar._--Pues año de veinte é siete dexa á Roma y vete. «_Comp._--¿Por qué? «_Anct._--Porque será confusion y castigo de lo pasado. «_Comp._--A huir quien más pudiere. «_Anct._--Pensá que llorarán los barbudos, y mendicarán los ricos, y padescerán los _susurrones_, y quemarán los públicos y aprobados ó canonizados ladrones. «_Comp._--¿Cuáles son? «_Anct._--Los registros del Jure Cevil» (pp. 131-132).
[340] Véase una muestra: «_Lozana._--Mira, no te ahogues, que este Tiber es carnicero como Tormes, y paréceme que tiene este más razon que no el otro. «_Sagüeso._--¿Por qué éste más que los otros? «_Loz._--Has de saber que esta agua que viene por aquí era partida en munchas partes, y el emperador Temperio quiso juntarla y que viniese toda junta, y por más excelencia quiso hacer que jamás no se perdiese ni faltase tan excelente agua á tan magnífica cibdad, y hizo hacer un canal de piedras y plomo debaxo á modo de artesa, y hizo que de milla á milla pusiesen una piedra y escrito de letras de oro su nombre, Temperio, y {andaban dos mil hombres en la labor cada día; y como los arquimaestros fueron á la fin que llegaban á Ostia Tiberiana, antes que acabasen vinieron que querían ser pagados. El Emperador mandó que trabajasen sin entrar en la mar; ellos no querían, porque si acababan, dubitaban lo que les vino, y demandaron que les diese su hijo primogénito, llamado Tiberio, de edad de diez y ocho años, porque de otra manera no les parecía estar seguros; el Emperador se lo dió, y por otra parte mandó saltar las aguas, y ansí el agua con su ímpetu los ahogó á maestros y laborantes y al hijo, y por eso dicen que es y tiene razon de ser carnicero Tiber á Tiberio» (pp. 262-263).
Ignoro el origen de esta leyenda, que no encuentro en el precioso libro de Graf, _Roma nella memoria e nelle inmaginazioni del Medio Evo_.
Otros rasgos de esta arqueología infantil hay en la _Lozana_: «Os puedo mostrar al _Rodriguillo español de bronce_; hecha fué estátua en Campidolio, que se saca una espina del pie y está desnudo» (pág. 48).
«_Lozana._--¿or dó hemos de ir?
«_Rampin._--Por aquí, por plaza Redonda, y vereis el templo de Panteon, y la sepultura de Lucrecia Romana, y el aguja de piedra que tiene la ceniza de Rómulo y Rémulo, y la coluna labrada, cosa maravillosa». (Pág. 69).
[341] «_Auctor._--Y á vos no conocí yo _en tiempo de Julio segundo_ en plaza Nagona, quando sirviedes al señor canónigo?». (Pág. 84).
La acción de la _Lozana_ pasa en 1513, puesto que se menciona la coronación de León X:
«_Loz._--Yo venía cansada, que me dixeron que el Santo Padre iba á encoronarse. Yo, por verlo, no me curé de comer.
«_La Sevillana._--¿Y vístelo por mi vida?
«_Loz._--Tan lindo es, y bien se llama Leon décimo, que así tiene la cara». (pág. 23).
De las cosas del tiempo de Alejandro VI se habla en la _Lozana_ como de oídas: «Ya es muerto el duque Valentin, que mantenía los haraganes y vagamundos». (Pág. 254).