Orígenes de la novela, Tomo III
Part 25
«Vemos que ya no se ocupan los hombres sino en leer libros, que es afrenta nombrarlos, como son «Amadis de Gaula», «Tristán de Leonis», «Primaleon», «Carcel de amor» y _Celestina_, á los quales y á otros muchos con ellos se debria mandar por justicia que no se imprimiesen ni menos se vendiesen, porque su doctrina incita la sensualidad á pecar y relaxa el espiritu a bien vivir».
[180] _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, tercera época, tomo VIII, 1903, págs. 219-220.
[181] La _Celestina_ no figura ni en el Índice de Valdés (1559), ni en el de Quiroga (1583). Sólo la Inquisición de Portugal, que procedía con más rigor que la nuestra en estas materias, puso en su Índice de 1581 todas las Celestinas, «assi a de Calisto e Melibea, como a Resurreiçāo ou Segunda Comedia». Sin duda por eso no se conoce más edición hecha en aquel reino que la de Lisboa, 1540. Vid. la reimpresión de los antiguos Índices, con que ha prestado gran servicio á la bibliografía la Sociedad Literaria de Sttutgart (tomo 176), _Die Indices Librorum Prohibitorum des sechzehnten Jahrhunderts gesammelt und herausgegeben von Fr. Heinrich Reusch_, Tübingen, 1886, pág. 358.
[182] _Suplemento al Índice Expurgatorio del año de 1790, que contiene los libros prohibidos y mandados expurgar en todos los Reynos y Señoríos del Católico Rey de España el Sr. D. Carlos IV, desde el edicto de 13 de Diciembre del año 1789 hasta el 25 de Agosto de 1805, Madrid, en la Imprenta Real, año de 1805._
P. 9. «Calisto y Melibea (tragicomedia), impresa en Madrid en 1601, sin nombre de autor.»
Adelantados estaban los inquisidores en la bibliografía de la _Celestina_. No se equivocaban más que un siglo justo en cuanto á la fecha de su aparición.
[183] Es sabida, aunque poco segura, la anécdota de D. Diego Hurtado de Mendoza, que cuando fué de embajador á Roma no llevaba en su portamanteo más libros que el _Amadís_ y la _Celestina_. Vid. tomo I de estos _Orígenes de la Novela_, pág. 237.
[184] Sobre la inmoralidad de la _Celestina_ se han escrito verdaderos desatinos, aun en libros de crítica literaria que han gozado de cierta nombradía. Adolfo de Puibusque, en su _Histoire comparée des Littératures Espagnole et Française_ (París, 1843), premiada por la Academia Francesa, y que fué en su tiempo el Manual del hispanista á la violeta, llega á decir que la obra de Rojas «es una amalgama de _comedias_ y _tragedias_ de un cinismo repugnante», que «ninguna pluma, por hábil que fuese, podría honestamente analizar las escenas subalternas», y, en suma, que el libro es «una _enciclopedia del libertinaje_». Cualquiera creería que se trataba de las obras del Marqués de Sade ó de la _Aloisia_ de Nicolás Chorier. Asegura Puibusque, muy formal, que, á pesar de eso, hay _dos mil_ sentencias morales sepultadas en este monstruoso drama, y que el autor mismo las había contado, por lo cual no puede dudarse de sus buenas intenciones. «Pero el escándalo fué tan espantoso que _los rayos de la Iglesia estallaron en seguida_. Algunas impresiones _clandestinas_ (!) burlaron la vigilancia de la censura religiosa, pero por mucho tiempo _no pudo verificarse ninguna representación en público_». No dice claro si de la _Celestina_ ó de cualquier otra pieza (Tomo I, págs. 195 y 201).
De este modo se escribía en Francia sobre nuestras cosas hace medio siglo. ¡Cuánto camino se ha andado desde entonces y cuántos hispanistas de verdad han surgido!
[185] _Obras de D. Leandro Fernández de Moratín_, edición de la Academia de la Historia, 1830, tomo I, pág. 88.
[186] Juan de Valdés, _Diálogo de la Lengua_, ed. Boehmer, pág. 415.
[187] _Diálogo de la lengua_, ed. Boehmer, pág. 405.
[188] «_Martio._--¿Por qué vos no tomais un poco de trabajo y hazeis esso?
_Valdés._--Demas estava.
[189] _Dialogo de la lengua_, ed. Boehmer, pag. 402.
[190] De este pasaje puede inferirse que existió una versión latina anterior en un siglo á la de Gaspar Barth, pero no encuentro ningún otro dato que compruebe el dicho de Francisco Delicado.
[191] «Y al cabo de hauerla visto y notado bien, hallé que ni en Hespaña, ni en Flandes, ni en otras partes no la hauian dado al mundo como conuenia. Porque la vi oppressa de dos faltas muy principales: la una mal corregida, y sin ninguna ortographia (que es por cierto falta muy grande en un libro), y la otra, siendo comedia como lo es, que la hayan impreso, no como comedia, sino como historia, o otra cosa semejante; prosiguiendo siempre desde el principio del Aucto hasta el fin, sin poner en la margen los interlocutores, que de passo en passo uan hablando: que a mi uer es un importante error en el tal libro, y se le ha hecho gran sin razon; pues veemos que las comedias de Terencio y de Plauto y d'otros han sido y están impressas con muy gentil orden, es a saber, que cada persona que en la comedia va hablando, tiene su nombre puesto en la margen, y donde acaba el uno, no prosigue alli luego el otro, sino que comiença nueuo renglon con el nombre a fuera (dado que aquellas sean Latinas y que por sus auctores hayan sido escriptas en verso), y esto mesmo han usado y usan los Italianos en las suyas... Por lo qual, ya que nadie no ha mirado en esto, o si lo ha, no ha puesto remedio, me atrevi yo a tomar la mano, y ser el primiero (_sic_) que en tal guissa la hiziesse imprimir, creyendo (como creo) hazer grato seruicio a mi nacion, y assi hallandome en Venecia la corregi en todo lo que convenia, no digo que le haya mudado ningun uocablo antiguo, que todos se los he dexado como los compuso el auctor, juzgando ser temeridad haziendo al contrario, sino que la he emendado de los errores de la stampa, y con summa diligencia hecho imprimir a manera de comedia, a fin que de todos fuesse bien lehida y entendida como conuiene».
[192] Algunas enmiendas de nombres clásicos son felices, porque el corrector tomó el buen camino de recurrir á las fuentes. Así, en el acto primero, en vez de _Eras e Crato_, médicos, que dicen las primeras ediciones, ó de _Crato y Galieno_, como se enmendó caprichosamente en algunas de las sucesivas, puso _Erasistrato_, y en vez de _piedad de Silencio_, _piedad de Seleuco_, «porque allí toca la historia del Rey Seleuco, que por industria del médico Erasistrato concedió por paternal piedad su propia mujer al unico hijo que por amores della casi al punto de la muerte habia llegado. Cuéntalo largamente Luciano en su _Dea Syria_, y tócalo Valerio Máximo, lib. V, cap. VII».
Amarita hizo mucho uso de esta edición para la suya.
[193] Es de 1622, «á costa de Juan Baptista Bidelo». Tiene una curiosa dedicatoria del editor italiano, en que se nota la influencia de la Celestina en la novela picaresca: «Aunque muchas vezes oy alabar de grandes y letrados varones a la Tragicomedia de Calisto y Melibea, y por esso yo touiesse inclinacion muy de veras a la imprimir, con todo esso estoruauame mucho ser ella escrita en habla extrangera, que acarreaua algunas dificultades... y verdaderamente es este libro el abundante fuente de que se derramaron aquellos limpios arroyos de la vida del Picaro Guzman, la Picara Montañesa y la Hija de Celestina; luego si ellos tanto agradan a todos los que entienden essa lengua, y tienen doctrina, cómo no mucho más agradará esse tan lleno de moral filosofia y dichos tan sentenciosos y sabios?»
[194] Pobremente apreció la _Celestina_ Baltasar Gracián, aunque no deja de colocarla en el _Museo del Discreto_ (crisis IV, parte 2.ª de _El Criticón_): «De la _Celestina_ y otros tales, aunque ingeniosos, comparó sus hojas á las del perejil, para poder pasar sin asco la carnal grosería». En el discurso 56 de la _Agudeza y Arte de ingenio_ vuelve á citar «la ingeniosísima Tragicomedia de Calisto y Melibea», llamando á su autor con evidente despropósito «el encubierto aragonés». ¿Le confundiría acaso con su primer imitador D. Pedro Manuel de Urrea, cuya _Égloga_ pudo leer en su _Cancionero_, imaginando que era uno mismo el autor de los dos textos en verso y en prosa? De todos modos, Gracián demuestra muy poca familiaridad con la _Celestina_, cuando la menciona en compañía de libros tan heterogéneos como los _Raguallos del Parnaso_, de Boccalini, y las _Carrozas de las Heroidas_, de don Álvaro de Luna, que supongo que será el _Libro de las claras y virtuosas mujeres_, confundido en la memoria del jesuita aragonés con el _Carro de las donas_, de Eximeniz.
Aunque en términos tan extravagantes, Gracián es acaso el último crítico del siglo XVII que habla de la _Celestina_, olvidada por completo en la _República Literaria_ de Saavedra Fajardo (donde también se hace caso omiso del Quijote), y lo que es más singular, en el _Hospital das lettras_ de don Francisco Manuel de Melo, la más copiosa revista bibliográfica que de aquella época conocemos.
[195] Manifiesta conocer, además de la primitiva, la _Segunda Celestina_, de Feliciano de Silva, la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_, la _Policiana_, la _Florinea_ y la _Selvagia_. «La _Celestina_ (añade) se imprimió muchas veces dentro y fuera del Reyno, y sin embargo es rara; las demás, que se han impreso menos veces ó una sola, rarísimas: y conviene lo sean todas, porque su misma _pureza de estilo, facilidad del diálogo y expresión demasiado viva de las pasiones de los enamorados, y de las artes de rufianes y alcahuetas_, hacen sumamente peligrosa su lectura».
(_La Poética ó Reglas de la Poesía en general y de sus principales especies..._ 2.ª edición, imprenta de Sancha, 1789, tomo II, pág. 43).
[196] En la extraña _Disertación_ que antecede á las _Comedias de Cervantes_, reimpresas en Madrid, 1749, por Antonio Marín, escribió Nasarre lo siguiente: «Los hombres de juicio, que leían y observaban la naturaleza y los primores de los autores Griegos y Romanos, conocieron quán apartados estaban del buen gusto y de la cordura, y detestaron del abuso que se hacia del Diálogo para corromper el corazon y el juicio. Por esso escribieron Diálogos que llamaron Comedias, pero muy largos é incapaces de representarse. Los portugueses se aplicaron mucho á esta composicion(A), pero no nos faltan Comedias de este jaez, de las cuales se pueden sacar pinturas y retratos al natural: caracteres y pinturas puestas á todas luces para reprehender agradablemente lo vicioso y ridículo de los hombres, y apartarlos assi del mal camino, enseñando la moral buena é introduciéndola suavemente; avergonzando al vicio, que se pinta en otros, y tal vez es el mismo retrato de quien lo rie. Las comedias _Florinea_, _La Selvagia_, _La Celestina_, _La Eufrosina_, son admirables en esta clase, y pudieran tener buen uso si se enmendassen algunos passages de ellas demasiadamente lascivos y malignos, en los quales se muestra la deshonestidad del todo desnuda, con el pretexto de azotarla».
(Nota A: No sé que nadie la cultivase más que Jorge Ferreira de Vasconcellos, puesto que las comedias en prosa de Sá de Miranda y Antonio Ferreira son meras imitaciones de las italianas).
[197] «Las mejores comedias que tenemos en español, que son _La Celestina i Eufrosina_, están escritas en prosa (_Vida de Miguel Cervantes Saavedra_, 5.ª impresión. Madrid, 1750, pág. 185).
Es singular que en su _Retórica_ no cite Mayans la _Celestina_, aunque sí la _Eufrosina_ y la _Ulisipo_ de Jorge Ferreira, y _El Celoso_, de Velázquez de Velasco, á quien llama D. Alonso de Uz(!).
[198] «Tal es la famosa _Celestina_ ó tragicomedia de Calisto y Melibea, en que hay descripciones tan vivas, imágenes y pinturas tan al natural y caracteres tan propios, que por eso mismo serían de malísimo exemplo si se sacasen al teatro».
(_Orígenes de la Poesía Castellana_, por D. Luis Josef Velázquez... Segunda edición, Málaga. Por los Herederos de D. Francisco Martínez de Aguilar. Año de 1797, p. 83).
Sabido es que el insignificante librillo de Velázquez fué enteramente refundido por su traductor alemán Juan Andrés Dieze, profesor y bibliotecario de la Universidad de Gottinga, que hizo en sus notas la mejor historia de la literatura española que entonces podía escribirse. Sobre la _Celestina_ tiene una nota muy interesante (fué, según creo, el primero que citó la edición de 1501). Da razón también de las primeras continuaciones, por lo cual tendremos que volver á mencionarle.
(_Don Luis Joseph Velazquez Geschichte der Spanischen Dichtkunst. Aus dem Spanischen übersetzt. Von Johann Andreas Dieze. Göttingen_, 1769, pp. 306-312).
[199] «Bástenos decir que á los fines de aquel siglo (el XV) teníamos ya en la _Celestina_ un drama, aunque incompleto, que presenta no pocas bellezas de invención y de estilo, dignas del aprecio, si no de la imitación de nuestra edad» (_Memoria sobre los espectáculos y diversiones públicas de España_, en el tomo I de las _Obras de Jovellanos_, ed. Rivadeneyra, p. 488).
[200] No las encontramos sólo en Moratín, sino en algunos escritores de la escuela sevillana que representaban á principios del siglo XIX la más sensata y adelantada crítica española. Además del artículo de Blanco (White), impreso en 1823, aunque pensado seguramente mucho antes, merece algún recuerdo la 4.ª de las _Lecciones de Literatura Española_ de D. Alberto Lista (Madrid, 1836, tomo I, pp. 49-62). Estas primeras tentativas de la crítica indígena no son para desdeñadas como algunos suponen. Menos disculpa tienen los eruditos posteriores, que cuando ya existían los brillantes juicios de Clarus, de Wolf, de Schack, de Lemcke, se limitaban á decir por todo elogio de la _Celestina_, que «estaba bien hablada» ó que «tenía virtudes nada vulgares de estilo y lenguaje», lo cual puede decirse de tantos libros adocenados.
[201] En una carta del poeta salmantino Iglesias á Forner, publicada por D. Leopoldo Augusto de Cueto (_Poetas líricos del siglo XVIII_, tomo I, pág CXV), leemos el siguiente rasgo de un poetastro llamado D. Ramón Caseda, hombre fanático y estrafalario: «Prestó un tal Villafranca un libro á Caseda, éste á Meléndez, y Meléndez hízose prenda de él, _porque Caseda le destruyó una Celestina, que tampoco era de Meléndez, sino del Maestro Alba_. Caseda desafió á Meléndez porque no le daba el libro, y Meléndez por fin se lo dió á Caseda».
El Maestro Alba, dueño de la _Celestina_ destruida por Caseda, era un religioso agustino «muy apreciado por su grande instrucción, su gusto delicado y su ática urbanidad», según dice Quintana en la biografía de Meléndez.
[202] Hay ejemplares que llevan la fecha de 1842 y la indicación de la librería de Manuel Sauri, pero es una mera variante comercial.
[203] El prólogo contiene algunas ideas críticas que tenían novedad entonces, como la comparación de Celestina con Yago: «En la _Celestina_, que no es más que un pensamiento, un boceto delineado en quince días por una mano inexperta, y el primer crepúsculo de un sol que se deja morir en su oriente, vemos un carácter como el de Iago en la perversa tercera que se presenta á Melibea, virgen que pierde su pureza por Celestina, como Otelo pierde por Iago á Desdémona. Ambos caracteres pertenecen á un mismo género, y ambos están sostenidos con tanto acierto, que no sabríamos á quién dar la preferencia si la composición de Rojas no llevase más de dos siglos y medio de antigüedad sobre la del poeta inglés» (Pág. VIII).
[204] Poseo un ejemplar falto de la portada y de la cuarta hoja. El del Museo Británico está completo.
[205] Así se consigna en la dedicatoria: «V. S. quale mossa da virtuoso desiderio non per miei meriti ma per sua vista se degnata uolerme pregare douesse io tradure la presente tragicocomedia intitulata di Calisto & Melibea de lingua castigliana in italiano idioma acio che V. S. insieme con questa degna patria doue questa opera non e diulgata se possa allegrare di tante e cosi degne sententie & auisi che sotto colore di piaceuolezze ui sonno. Io adunque, uedendo che legitima obligazione di ubidire suoi preghi mi constringe: quali a me sonno stati acceptabili commandamenti: e per satisfare in parte al desiderio che di seruir quella continouamente mi sprona: meritamente me hanno obligato a la executione di questa impresa: quantunque sia tenuto manifestare ogni opera virtuosa maggiormente che per il presente tractato a quelli che lo leggeranno retenendo per se le sententie necessarie & le lasciue lassando grande utile ne uenga: e como gia sia considerata mia insufficientia e le curiali e familiari occupationi».
[206] La de Milán, 1514, se dice: «nouamente revista e correcta e a piu lucida venustate reducta per _Hyeronymo Claricio, Immolese_». La de 1515. también de Milán, que por cierto fué hecha á expensas de un eclesiástico «impensis venerabilis presbyteri Nicolai de Gorgonzola» nos declara el nombre de otro corrector: «nouamente reuista e correcta per _Vicentio Minutiano_, con quanta magiore diligentia se la metterai a parangone con l'altre editioni senza dubio el conoscerai». No he cotejado ni ésta ni las demás que llevan anuncios no menos pomposos, pero dados los hábitos de los editores de aquellos tiempos, puede sospecharse que esas correcciones tendrán tan poca importancia como las de Delicado y Ulloa. La última _Celestina_ italiana es de 1543.
[207] Son muy raras las alusiones á la _Celestina_ en los eruditos y humanistas de Italia, pero un curioso pasaje de Giraldi Cinthio parece indicar que tuvo imitadores: «In questo errore mi pare che trascorresse l' autore della _Celestina_ spagnuola, mentre volle ella imitare la comedia _archea_, già sbandita come biasimevole da tutti i teatri; ne pure incorse in questo errore, ma in molti altri, non solo nell' arte ma nel decoro ancora, degni da essere fuggiti da chi lodevolmente scrive, ancora _che non vi siano mancati di quelli che la si hanno proposta per esempio_, intendendo più a quei giuochi spagnoli, che alla convenevolezza della favola».
El error que achacaba Giraldi Cinthio al autor de la _Celestina_ era que dejaba demasiado patente el artificio dramático: «portando negli occhi e nelle orecchie degli ascoltanti l'artificio, il quale vuole essere celato sotto il naturale, che altrimenti diviene egli tedioso e spiacevole».
_Scritti Estetici di Giambattista Giraldi Cinthio_ (Milán, 1864, en la _Biblioteca Rara_ de Daelli), tomo II, _Discorso ovvero Lettera... intorno al comporre delle Comedie e delle Tragedie_ (escrito en 1543), pág. 99.
En otro lugar de la misma disertación, desgraciadamente mutilado por la cuchilla del encuadernador en el ejemplar de la Biblioteca de Ferrara que ha servido de texto para ésta (pág. 31), vuelve á insistir Giraldi Cinthio en la peregrina idea de considerar como imitador de la antigua comedia ateniense (que es la que llama _comedia archea_) á Fernando de Rojas, que seguramente no conocía á Aristófanes ni tiene con él ningún punto de contacto: «delle quali convenienze è stato imitatore sovra tutti gli altri l' autore della Celestina...».
[208] _Orígenes de la novela_, tomo II, pp. LXXXV y LXXXVI.
[209] _Angelica, Comedia di Fabritio de Fornaris napoletano, detto il Capitano Coccodrillo, Comico confidente. In Parigi, appresso Abel l' Angelier_, 1585.
Sobre el tipo del capitán español en la comedia italiana, y sobre la Celestina en Italia, deben leerse las dos memorias presentadas á la Academia Pontaniana por el ilustre napolitano B. Croce (_Ricerche Ispano-Italiane_, I y II. Nápoles, 1899) y el erudito artículo de A. Farinelli, _Salle Ricerche di Benedetto Croce_ (en la _Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana_. Pisa, año 7.º, 1899).
[210] Estas ilustraciones, apenas conocidas en España, y que son realmente de Hans Burgkmair, _Senior_ (1473-1532), y no de su hijo, artista muy inferior á él, pueden verse en la obra de Jorge Horth, _Les Grands Illustrateurs_ (I, N.^{os} 8-25), y en la _Zeitschrift für Bildende Kunst_, de Lützkow, 1881, vol. XIX, pág. 392.
[211] Está perfectamente descrito y estudiado á fondo en un artículo de D. Lorenzo González Agejas publicado en _La España Moderna_, julio de 1894, pp. 78-103.
[212] Abrevio este prólogo, que puede leerse íntegro en los _Studien_ de Wolf (pág. 300) ó en la traducción que de ellos ha hecho el Sr. Unamuno (tomo I, pág. 330).
[213] Véase este trozo, traducido por el Sr. Agejas, remedando el hipérbaton antiguo:
«_Pleberio._--Corre, oh Lucrecia, corre y trae presto agua con que reviva el aletargado espíritu de esta mujer mia! ¡oh Alisa, da á ti algun consuelo á fin de que mi lastimada vida conserve; causa no des á que mi alma tan infeliz prontamente de mí salga!
«_Alisa._--¡Ay, ay, desconsolada mujer! ¡Ah! ¿qué mi muerte desvia ó qué mi espíritu retiene en este cuerpo lleno de todo dolor? ¡Oh, tú ha poco eras mi hija! ¡Mísera yo, que para tan gran pesar nuestro la vida te diera, para ver agora esta tu lamentable muerte!
«_Pleberio._--Levántamela, Lucrecia, y ayúdame, que de aquí la aparte y la lleve a nuestra cámara, donde ambos angustiado el corazon esperemos nuestro fin contemplando á nuestra hija, mientras consideramos lo que hacerse haya de su noble cuerpo».
[214] Tanto la primera edición, de 1520, como la segunda, de 1533, también de Ausburgo (únicas que hasta ahora se conocen), eran ya rarísimas en el siglo XVIII. No quiere esto decir que las ignorasen algunos curiosos eruditos. En una obra reciente, de gran trabajo y erudición, donde es lástima que investigaciones nuevas y sólidas estén mezcladas con acerbas notas de agresión personal contra hispanistas muy beneméritos (_Contributions à l'étude de l'Hispanisme de G. E. Lessing_, p. Camilo Pitollet, París, Alcan, 1909, pp. 221-224), se menciona un artículo sobre la _Celestina_ de Wirsung, incluído por el famoso preceptista clásico Gottsched en su _Nothiger Vorrath zur Geschichte der deutschen dramatischen dichtkunst_ (Leipzig, 1757, pp. 52 y ss.), y citas de menos importancia en otros compiladores, como Löven.
[215] _Briefe an Ludwig Tieck, ausgewählt und herausgegeben von Karl von Holtei_, Breslau, 1864, tomo I, pág. 106-107, sexta carta de Brentano á Tieck, sin fecha.
Sobre la traducción de Wirsung véanse especialmente la tesis de Guillermo Fehse: _Cristof Wirsung deutsche Celestinaübersetzungen_ (Hallische Inaug. Dissertation. Halle, 1902), y la recensión de Arturo Farinelli en la _Deutsche Literaturzeitung_ de 1.º de noviembre del mismo año, sin olvidar otra del mismo Farinelli sobre el libro de Adam Schneider _Spaniens Anteil an der Deutschen Literatur des 16 und 17 Jahrhunderts_ (Strasburgo, 1898), publicada en la _Zeitschrift für vergleichende Literaturgeschichte_ de Koch (febrero de 1900).
Schneider habla poco y mal de la _Celestina_ (p. 277) y da por desconocido el nombre del traductor alemán.