Orígenes de la novela, Tomo III

Part 137

Chapter 1373,609 wordsPublic domain

[_Mac._].--Con quánta fuerça, o Amor, arrojas las inuisibles flechas, cuyas heridas se sienten en medio del coraçon, donde con ser ciego tan incierto aciertas, derramando por las venas el oculto veneno, con que enciendes la pureza de los más elados pechos. Qué cetro ay que te pueda hazer resistencia, teniendolos todos a tu dominio sujetos? Quién ay que no siga tu estandarte? Quién puso a Troya en tanta ruina y desuentura, que d'ella no dexó casi cenizas? Quién afeminó el robusto y fuerte braço de Hercules, y puso en sus vengadoras manos, en lugar de la pesada maza, vna ligera rueca? Sino tú: que escudriñando los más escondidos senos del mar, en su profundo abismo a los mudos peces enciendes, a las aues en la region del ayre no perdonas; ni menos a los brutos animales, a quien traes en continua guerra. Qué braueza muestran los feroces leones, los crueles tigres, los fuertes toros y los ligeros cieruos, quando se sienten heridos de tu flecha? Al fin, todo este mundo, y el que no vemos, no es otra cosa sino vna vnion y suaue liga con que todas estan trauadas; tú las crias, conseruas y entretienes; por ti respiran y no se acaban; serian los hombres peores que las fieras si tú no fuesses el cebo y alimento de sus coraçones. Mas ay de mí, que con ser tan benigno, me tines qual nueuo Ticyo, sin esperança de mejorar mi triste suerte. (_Sale Violante_).

_Vio._--Qué deuaneos son essos, hijo mio? Buelue sobre ti, que si el amor te ciega, la razon te deue guiar, conociendo que no pretendes cosa imposible, y que la violencia y aspereça del deseo impide más que aprouecha al fin de lo que se intenta. No t'esquiues ni huyas de mí, pues (como tierna madre) voy (teniendo por propria tu pena) tratando de darte entera satisfacion, con esperança de hazerte en breue contento.

_Mac._--Esso, señora mia, es (a mi parecer) vender el pellejo del lobo antes de caçarle. En qué funda V. m. lo que se promete, viendome mordido de vn aspide, sin ningun remedio? Estando la vida tan a punto de perderse, aumenta más el sentimiento y pena la tardança de la muerte, si ya no me diessen a beuer de aquella agua de Beocia, que dizen quita de todo punto la memoria. Mas la de la cosa tan amada, que ya está impressa en mi alma, no se puede borrar, si la vida no se acaba.

_Vio._--Terrible cosa es auer de contrastar contra la insolencia de tu locura. Dime, por qué te afliges y desconfias tanto? Quien dessea sanar, descubre al medico la dolencia.

_Mac._--En mal de muerte no ay medico que acierte, y assi la primera cosa que desampara al paciente es la esperança de cobrar la salud.

_Vio._--La escura niebla de tu passion te confunde la vista de los ojos d'el entendimiento; que si con prudencia considerasses el fin de las cosas, ninguna (por difficultosa que fuese) te pareceria impossible.

_Mac._--Y aun por serlo esta tanto, no pudiendo sanar (como Telepho) sino con el hierro que me hirió (lleuandome tras sí mi dolor) desespero de la vida, si bien no puedo dezir que biuo, pues ni amanece ni anochece para mí.

_Vio._--Huelga de tener vida, que con ella mucho se alcança.

_Mac._--Y quando se acaba no falta nada, y así hagan las tristezas a su voluntad, que entonces mi mal acabará comigo.

SCENA IIII VIOLANTE, VIGAMON, RAMIRO.

[_Vio._].--Al punto que sale el muerto marido de casa, se deuria la muger yr a enterrar con él biua, porque no lleuan tanto mal los defuntos como dexan a las viudas biuas. Porque, fuera de innumerables fastidios y cuidados que las cercan y acompañan continuamente, quedan tan sujetas a la ruin fama, que aunque hagan milagros se tiene mala sospecha d'ellas. Si andan las desconsoladas limpias y asseadas, luego las lenguas de oro las leuantan que rabian. Si van al descuido mal aliñadas, no falta quien diga que la ipocresia atiende más al prouecho que al fausto, y que ellas s'entienden. Despues d'esto, qué trabajo se puede comparar al que se padece en el gouierno de los hijos? Criandolos de pequeños, con tantos de los malos dias y peores noches, comportando las viciosas amas, guardandolos, enseñandolos, proueyendolos, teniendo cuidado de aumentar y conseruar la hazienda, que en siendo grandes dissipan y consumen con tantos distrahimientos, malas compañias, pendencias, juegos, trages y amores, con que dan siempre ocasiones a las tristes madres para andar fuera de sí como locas sin sentido, sin más bien ni consuelo de no tener[749] quien las vaya a la mano.

_Ram._--Señora mía, beso las manos a V. m.

_Vio._--Dios os guarde, Ramiro; huelgome mucho de veros con buena disposicion.

_Ram._--Lo mesmo puedo yo dezir, aunque en el rostro muestra V. m. yr descontenta.

_Vio._--Amarga de mí, no es mucho que s'eche de ver en él la passion de que el coraçon anda lleno: estoy tan cansada del mundo, que desseo se acabe ya esta miserable vida.

_Ram._--Santo Dios, qué oyo? Puede tener ocasion para tanto aborrecerse vna señora principal, honrrada, rica, estimada, con dos hijos y vna hija que valen vnas Indias?

_Vio._--Yo tengo más bienes de los que se parecen de fuera, que merezco; pero en mi espiritu, y de mis puertas adentro, más trabajos y desgustos que puede lleuar vna muger tan flaca como yo; pues pensando descansar quando mis hijos fuessen hombres, tengo ahora con ellos intolerables penas.

_Ram._--Mucho me pesa de oyr esso. Ay alguna pendencia que los inquieta?

_Vio._--No es essa la causa; más estoy por dezir que es otra peor.

_Ram._--De quien ellos son, no se puede pensar cosa mala. Digame V. m. lo que ay.

_Vio._--Diréoslo, como a persona tan de mi casa, y asi lo tendreis secreto por amor de mí.

_Ram._--No dude V. m., porque quando es menester tengo menos lengua que vn pescado.

_Vio._--No creo yo menos de vuestra persona. Aueis, pues, de saber que yendo Macias con Damasio (que no deuiera) a las bodas de Ceruino, vió alli a Cassandra su hija (que es, como deueis de saber, en estremo hermosa y agraciada), y quedó tan enamorado d'ella, que no pudiendo verla despues acá (por tenerla el padre de manera que apenas ve Sol ni Luna) ha dado en tan terrible melancolia, que no basta nadie a hacerle comer ni beber, sino a pura fuerça; haziendo tantos estremos, que temo no venga su mal secreto a dar en manifiesta locura; y para remediar esto, voy a tratar con el señor Aries, su suegro, que sea medio para que se la dé por muger, que entiendo nos estará bien a ambas partes.

_Ram._--Essa, señora, no es cosa, a mi parecer, que aya de dar tanta pena a V. m.

_Vio._--No es gran mal verme a punto de tener vn hijo loco?

_Ram._--No seria pequeño; mas no deue estar en esse peligro, y no dudo de que el señor Ceruino no alce los ojos al cielo en oyendo semejante embaxada. Lo rezio fuera quando el señor Macias la pretendiera por otra via; que en tal caso le podriamos atar desde luego, pues seria agua hiruiendo sobre la quemadura: porque yo voy cada quinze dias a afeitar a su padre, y puedo dezir con verdad no auerla visto en dos años tres vezes.

_Vio._--Haga Dios lo que más sea de su seruicio. No es esta la casa?

_Ram._--Sí, señora. Ta, ta, ta.

_Vig._--Quién llama?

_Ram._--Mi señora Violante de Cabrera viene a hablar al señor Aries.

_Vig._--Entre su merced si es seruida, que yo le voy a auisar.

NOTAS:

[749] En el original, _temer_.

SCENA V LENA, INOCENCIO.

[_Len._].--Quiero ver si aurá salido de casa aquel maluado de Ceruino, que le tengo de armar vn lazo que no se m'escape, aunque esté más vigilante que una grulla. A su puerta veo, si la vista no m'engaña, aquella buena persona que me libró de sus malditas manos; sí, él es. Ahora es tiempo de emplear mis cuentas en beneficio de mi bolsa: quiero entrarle con el sabrosso peccado del'adulacion, bisbisando mis oraciones. _E ne nos enducas, liberenos, vita eterna amen._ Señor mio, bien auenturado el cuerpo que por l'anima trabaja. No piense que lo digo por el bien que me hizo librandome de la furia de aquel su Escaliote, sino porque no creerá la fama que corre por toda esta ciudad de sus virtudes y buena vida: dichosa yo si tan sola una vez al mes se acordasse de mí en sus deuotas oraciones.

_In._--Yo tengo, hermana mia, tantos pecados, que no me bastarán para la milesima parte d'ellos; mas confio en la gran misericordia.

_Len._--Ella sea loada sin fin. Digame, amor mio, ha salido de casa aquel turco?

_In._--Si no fuesedes muger y apasionada, os reprehenderia acerbamente, porque no se puede dar ese nombre a ningun cristiano.

_Len._--Y qué perro ay tan rauiosso como él fue comigo?

_In._--Cierto que yo quedé escandalizado de ver lo que pasó. Son dias infaustos: otra vez mirá con qué pie entrais en casas agenas.

_Len._--A la fe, no quedó por esso, pues en lunes metí el derecho, sin tocar al lumbral de la puerta. Y porque no soy nada agorera, bueluo en martes, a ver si no estando él (no le quiero tomar en la boca) en casa, podré dezir dos palabras a la señora Marcia.

_In._--Ni él está en casa ni vos la podeis hablar. _Liberam non habeo facultatem_, porque me ha mandado que no la dexe ver a persona ninguna, aunque venga su propria sombra, y particularmente a bohonero ni corredora; este entiendo que es vuestro trato.

_Len._--Triste de mí, que la necessidad me haze algunas vezes vsar d'esse oficio, por no dar en otro peor: que al fin es ganar el pan con el sudor que Dios manda.

_In._--Assi, _Unusquisque propriam mercedem accipiet secundum suum laborem_. Pero porque os tengo lástima, voy procurando que se os bueluan vuestras cosas. Teneis familia que sustentar?

_Len._--Familia dize, hijo mio? No menos de cinco pobrissimas hijas; las cuatro donzellas, como tantas perlas, y la mayor viuda de veinte y tres años, que se me ha buelto a casa con dos criaturicas, y asi biuimos con la miseria que puede pensar. Y por no auer hallado qué labrar, ni entrado bocado de carne en mi casa en estos tres dias, me embiaron a vender aquellas galanterias, algunas hechas de sus proprios cabellos (que los tienen como hebras de oro). Mire quáles estarán las desamparadas ahora, auiendolas quitado en esta casa lo que las auia de ayudar. Hu, hu, hu.

_In._--_Doleo dolorem tuum._ No lloreis, os ruego, que me rompeis las entrañas de compassion. Y assi, adeuinando todo esso, lo he ya puesto en conciencia al señor Ceruino. Y porque _Erigere iacentem debemus_, yo le boluere a hablar.

_Len._--A tan mal hombre quiere ablandar con palabras? Guardese de tal cosa, pues siendo vn Faraon, seria para más endurecerle; no le pediria el ojo derecho, aunque me le vuiesse sacado. Si lo pudiesse alcançar de la señora, bien, y si no, sobre su alma vaya, porque peor haze quien a perro viejo incita. Dexeme, mi bendito, besar esas santas manos.

_In._--No, esso no, _absit_.

_Len._--Veale yo alcalde de corte.

_In._--Dios os acompañe.

_Len._--Ahora sí que que va bien encaminada l'agua al molino: éste es sin duda de aquellos que cuentan de la tierra de Bauia, donde los trigos se siegan con escaleras; al fin, el que yo he menester. Benditas sean mis lagrimas, y rebenditos ojos, que tan a punto las dexais caer. Estad con buen ánimo, que y'os prometo tantas de las de Alaexos quantas aueis derramado; y ya es tiempo de cumpliros la palabra, porque no puedo más paladear.

SCENA VI DAMASIO, CORNELIO.

[_Dam._].--Crees, Cornelio, que hará Lena algun buen efeto?

_Cor._--Tengolo, señor, por hecho: y si faltare, será más por culpa de la suerte que de su diligencia: si ya no haze como los maliciossos cirujanos, que no quieren cerrar las llagas por la ganancia que tienen d'ellas.

_Dam._--Parecete que va buena la carta?

_Cor._--Mal año para quantos de a real las venden en Lisboa. Va que ablandará vna peña. Mas si por desgracia no, aprouechare, que no es posible (porque las hojas verdes muestran no estar el arbol seco) a dos va la vencida: echar otra que encienda más el fuego.

_Dam._--Asi la tengo ya a punto, a las mil marauillas; aunque más querria que no fuesse menester.

_Cor._--Podrasse creer esso sin escrupulo?

_Dam._--Sobre mi conciencia. Has visto los estremos que haze mi hermano con sus amores?

_Cor._--No es marauilla, por ser los primeros, que son siempre como el calor de San Lorenço y el frio de San Vicente, que dan mucha pena y duran poco; ó fuego de paja, que presto da llama y muere.

_Dam._--Cierto que no es mi amor de menos quilates que el suyo, aunque no m'encierro a llorar, ni doy tantos suspiros como él; y no creo poderse acabar, no sólo tan presto como tú dizes, mas en ningun tiempo.

_Cor._--Bueno es esso para Cornelio, que por no ser filósofo no sabe dar más razon de que (con soportacion de V. m.) no lo cree.

_Dam._--Por qué no lo cr'es?

_Cor._--Ya he dicho que no lo alcanço; mas por auer estado con otros amos enamorados (a quien via oy fuego, mañana nieue y aborrecer un dia lo que otro amaron) me ha hecho la esperiencia incredulo.

_Dam._--Sabes a quién acaece assi?

_Cor._--A todos.

_Dam._--Esso no, saco mi blanca. Solamente a aquellos que aman a mugeres de poco valor; que como para su fuego cortan la leña en pequeño monte, al mejor tiempo se les acaba. Mas cómo podré yo esperar qu'el mio se consuma, siendo infinita la belleza y el valor de quien es la leña y el fuego, donde suauemente estoy ardiendo, y puedo dezir que nunca bueluo a verla, que no halle en ella nueuas gracias?

_Cor._--V. m. ha entrado en materia donde yo no ahondo vn palmo; y assi podra echar libremente por donde fuere seruido, y yo entretanto creeré lo que me pareciere. Mas, si vale dezir verdades, no veo en ella tantas cosas como el ciego Amor haze ver a V. m., qne segun le da a entender, nunca se vieron venir de la India Oriental tantas joyas[750] preciossas.

_Dam._--A lo menos ninguna de tanto valor; ni ha salido de Vizcaya mayor asno que tú.

_Cor._--Esse es el premio que recibe el que no sabe hablar a sabor del paladar.

_Dam._--A lo menos, el que merece quien es tan grosero como tú, que hasta ahora me has tenido engañado con tus bachillerias, creyendo que sabías más de achaque de perfecciones; no sé cómo, o por qué, no te he sembrado los dientes en esa blasfema boca.

_Cor._--Porque me saltarian d'ella hombres armados, como los del sembrado de Cadmo; pero no contra V. m., aunque más injurias me diga.

_Dam._--Di, necio, no se ve claramente que Amor tiene en aquella frente su potencia y tribunal, pues con vn solo mouimiento desdeñoso o alegre condena a muerte y da vida a quien la mira? Si se apartasse la escura niebla de tu poco entendimiento, verias aquel cabello de color del sol, como encadenadas sortijas de oro, partido en ordenes, por el dilatado espacio de su frente. Las cejas ser dos enarcadas lineas, con cierta magestad tan vencedora, que nunca la mostraron tal los arcos triunfales de los Augustos de Roma. Las orejas pequeñas y puestas en lugar tan medido y compassado, que la tierra menos igualmente dista de las circunferencias del cielo qu'ellas d'el sitio conueniente. Los ojos de tan peregrina y nueua gracia, que en ellos claramente se ve la risa abraçada con la grauedad; tan dulces en el mouimiento, que el ayre circunuezino muestra quedar enamorado y desseosso de introducirse en ellos. La niña de dentro (o ojo del ojo) tan puramente negra, que considerando despues la luz de la plateada yema, parece que está la noche recogida en aquel pequeño circulo, por defenderse de la serenidad qu'en torno la ciñe. Que el parpado que los cubre es blanquissima nuuezilla delante de la cara del sol, o cataracta d'el cielo, que abriendose descubre los biuos resplendores del Parayso, y cerrandose queda por consuelo la mesma materia celeste. Que las largas y sombrias pestañas son puras violetas que s'espejan a la orilla de cristalina fuente. Que de las mexillas de su perfectissimo rostro es la tez de tanta blancura y lustre, que enfrena la imaginacion para no ver lo que falta (si falta puede llamarse aquello que, aunque no se tenga, no se siente faltar). El perfil de la nariz, que parece estar en medio de aquel hermoso teatro, como cuchillo debaxo de cuyo filo inclina y pone la embidia su cuello. Que la tierna y con dulce relieue proporcionada boca (pronunciadora de tantas sentencias y gracias, que por no dar en el infinito, no quiero contar) merece que algun angel la predique con las demas bellezas: como los dientes de perlas, el cuello de marfil y las manos de alabastro. Baste dezirte que la dichosa alma (regidora de aquella preciosa materia) la informa y mueue con tan dulces y alegres ademanes, que no se puede mirar sino con ojos de Satyro.

_Quid laudem femur, aut femori confinia membra. Has tractare iuuat, potius quam ducere partes._

_Cor._--Ahora confiesso que oyr esas cosas me ha hecho gemir tacita y recalcadamente en lo íntimo de las entrañas, como el cansado cauallo quando acaua de orinar.

_Dam._--Ha, ha, ha. Dígote cierto que quando pienso en sus diuinas partes, estoy en duda si la deuo llamar muger o angel.

_Cor._--No la pongamos, señor, tan alta que la perdamos de vista, que todauia me quedo yo en mis treze, y no me sacarian de aqui los doze Pares de Francia.

_Dam._--Esso creo yo, porque tu vista no es capaz de cosas tan altas.

_Cor._--Los ojos humanos no pueden (segun dizen) percibir las cosas sino por las formas de su conocimiento; pero no nace de ay.

_Dam._--Pues de qué procede tu ignorancia?

_Cor._--De saber qu'es muy proprio de enamorados tener a sus damas por más hermosas de lo que son. Y assi yo, como uno d'ellos (que por ruin que sea el asno tiene su cola), creo sin ninguna duda que la mia es (sin comparacion) la más bella del mundo, y que (por mi buena ventura) no aurá ojos que tengan virtud para conocer su rara hermosura, tan perfecta como ella es y yo la contemplo. Qué me dirá V. m. a esto?

_Dam._--Qu'eres vn loco desatinado.

_Cor._--A lo menos atinado en esto, y dexaré de contar por estenso sus estremadas gracias, porque no quiero poner en condicion mi salud y el reposso de V. m.

_Dam._--Es costumbre natural de los necios celosos, que temiendo que lo que aman se mejore, o lo vituperan, o callando ocultan lo bueno que a su parecer tienen. Mas aunque creo que estás tambien en este engaño, holgaria de oyrte dezir alguna de sus gracias, como si desuariasses con calentura o estuuiesses endemoniado.

_Cor._--Si Cupido es el demonio de la fornicacion, más merece el que le sigue esse nombre qu'el d'enamorado.

_Dam._--Ya te ha entrado el espiritu malino; prosigue.

_Cor._--Son tan innumerables sus perfeciones como las estrellas del cielo, porque de quanto Naturaleza puede dar, la hizo vn escogido compendio, adonde se hallan todas juntas en su perfecto ser. Si V. m. tuuiese ventura de ver la gran proporcion y orden que tan curiosamente osseruó en su rostro, confessaria por fuerça que el cielo ha derramado sobr'ella quantos tesoros de gracias tiene que repartir, y que merece ser celebrada por el más esquisito milagro de hermosura.

_Dam._--Tente, dame la mano, no quiero que passes más adelante por que no cayas. Pero sepa yo ahora, quién es essa alhondiga de gracias?

_Cor._--Es verdad que me auergonçaré de nombrarla. La señora Policena, hija de Ramiro Coruato, insigne baruero.

_Dam._--Quándo menos? A fe de quien soy que lo sospechaua. Vales quanto pessas para loar una martingala. Ha, ha, ha. Ahora sí que puedo dezir que el deuaneo ha manifestado tu modorra o locura. Dala tú el nombre que se te antojare, que la comparacion (dexando aparte la sangre de la señora) ha sido cierto estremada.

_Cor._--Luego los caualleros dan en la sangre, sin mirar que es la peor cosa que las mugeres tienen, pues las haze inutiles los seis dias del mes.

_Dam._--Ha, ha, ha, ha. Mala pascua te venga, vellaco desuariado, que me hazes reir sin gana. No más, que es ya tiempo de yr a saber lo que mi señora aurá hecho con Aries, que no veo la hora de salir d'este preñado.

_Cor._--Antes d'entrar en él.

_Dam._--El diablo te lo dixo.

NOTAS:

[750] _Iojas_ se lee en el original.

SCENA VII

RAMIRO, VIOLANTE, DAMASIO, CORNELIO.

[_Ram._].--No ve V. m. al señor Damasio que nos sale al camino?

_Vio._--Ya le he visto. Y bien, adónde vas ahora, pan perdido?

_Dam._--Vengo a acompañar y seruir a V. m. Pues, señora, podemos esperar algo de bueno?

_Vio._--Creo que sí, porque este cauallero, auiendole parecido bien, me ha prometido de tratarlo con Ceruino su yerno, y hazer de manera que aya effeto.

_Dam._--Es tan estraño el humor de aquel hombre, que lo pongo en duda.

_Vio._--No ay razon para desconfiar, y muchas para darlo por hecho; y assi con esta buena esperança, anima a Macias, que te cre'rá más que a mí; haz de manera que coma y se alegre. (_Entranse Violante y Ramiro._)

_Dam._--Oyes, Cornelio, torna presto.

_Cor._--Dexeme V. m. yr primero, que si no voy no podré boluer en un año.

_Dam._--Digo qu'eres un Senequilla; sea assi. Ni presto ni tarde, mas buelue a tiempo, porque no se nos passe la ocasion.