Orígenes de la novela, Tomo III

Part 108

Chapter 1083,853 wordsPublic domain

_Lyd._--Pues si no saliera el paje, y pidiera Floriano ya de vestir, yo dixera que la hauian de pintar como muger, y aun vieja, por la inconstancia y avaricia, y de rico vestido al buen parescer exterior, porque esto halla y descubre oy los amigos más y más ayna, y el coraçon, con treynta cobertizos, porque oy en dia ni ay claridad de amigo, ni amistad donde interuiene interes, ni ley, sino con la moneda; que éste tiene oy en el mundo más amigos que Dios, por la grande auaricia y peccados nuestros. Porque si el amigo sea quanto rico querays de virtudes, y aun de nobleza de sangre, si por desdicha es pobre, todos le huyen, todos le baldonan, todos se desdeñan de llamar se sus amigos. Pues los pies oy en dia los tiene la Amicicia atados, y aun las manos mancas al obrar. Mucho hauia que dezir en esta materia, pero no lo pide el tiempo agora. Yo quiero entrar a ver si se acaba de leuantar Floriano, y luego, señora Marcelia, le diré cómo le aguardas.

_Mar._--Merced me harás a buelta de la que me has hecho con lo hablado.

_Fel._--Por Dios, altamente ha salido con todo, y aun que en la descripcion de la moderna fortuna la pone muy al vso de como la tractan agora las gentes. Pero agora mientras sale el camarero, nos di, Fulminato, qué es lo que tú dizes que te acontescio.

_Ful._--O, reniego de los epiciclos del primer planeta contigo, y que ansi quieres tan de arrebato oyr mis cosas?

_Pin._--A buen entendedor, pocas razones; deue de querer que no le embaracemos, que querra hablar a solas con la señora Marcelia.

_Fel._--Bien apuntaste, y con su licencia nos vamos a buscar qué moflir; que Floriano ni se leuantará de esta hora, ni comerá destas tres.

_Mar._--Mas todos os podeys yr, que yo quiero entrar a ver a Floriano, que ya se torna a salir el camarero.

_Ful._--Pues a Dios, que desque ayas concluydo, aqui nos tienes a todos. Y ve, que te llama el page con la mano que entres, y Dios te dé tal dicha, con que yo medre algo.

NOTAS:

[682] En el original dice equivocadamente XXVIIII.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXIX

Sabiendo Floriano que Marcelia viene de hablar a su señora Belisea, habla consigo a solas al caso muchas razones. Entra Marcelia, da le relacion de lo que ha hecho y saca le más dadiuas antes que le diga el concierto que trae de que vaya essa noche a hablar a Belisea.

FLORIANO, POLITES, MARCELIA, LYDORIO.

[_Flor._]--Dime, mi señora Belisea, qué es lo que me embias a mandar que haga de mi tan penada vida? por ventura es tu voluntad que yo muera? Ay, que no puedo persuadir me a pensar que a tanta hermosura acompañe tanta crueldad, pues que yo tuyo so, por ti viuo, en ti confio, tú sola eres mi señora, mi vida, mi esperança, mi gloria y mi consuelo. Por tanto, no seas engañada en el querer matar me, pues sabes que nadie deue aborrescer sus cosas; o si no, será possible que mis males hallen algun remedio de ti, que sola me lo puedes dar? ay, que aunque a mí parezca que nada te merezco, muy arduo [es] este remedio, y muy cuesta arriba este camino para llegar mis meritos a ti; pero a ti es muy facil, y aun a tu honra muy conueniente. Porque de otra manera podrias cobrar renombre de cruel contra los pobres y de matadora de los tuyos. Ay de ti, Floriano, que destos dos extremos, el primero temo por mi baxeza, pero haze me esforçado tu misericordia, benignidad y nobleza; y el segundo, teniendo mi acorro por impossible, no puedo no me alegrar con tu potencia que en mí y de mí puede llegar me a la muerte y llegar me a la vida. Y mira, angel mio, quánta representacion de tu majestad y potencia ay en mi entendimiento, que en saber que viene la mensajera de mí tan desseada, por venir de tu parte, y hauer estado contigo (que en mí lo siente ya) me alegro. Pero con esto, en representar se me tu majestad y merescimiento, y en tornar a mirar mi baxeza, y en pensar que te embié a pedir mercedes con ella, y en acordar me que, con no te merescer seruir, antes te he desseruido, teme este ya tan tu llagado mi coraçon alguna aspera respuesta. Porque, aunque merescida de mi atreuida locura, pero occasionado por tu gran hermosura, como discaydo con la vieja llaga de tu amor, temo nueuo golpe de disfauor, con que, yo muriendo, no podré publicar me por tuyo, que es lo mesmo a ti, y tú serás llamada ingrata y cruel y matadora de los que no supieren que quisiste que yo muriesse, y queriendo pudiste, y podiendo lo heziste, y hecho fue tu voluntad; y en ser tu voluntad, es ello bien hecho, y de mí por tal acceptado desde agora. Y porque si esto de ti se dixesse el daño de tu abatimiento era a mí muy principal, mejor será que yo me mate, antes que venga mi muerte embuelta en tu aspera respuesta, porque entonces a mí seria pedida mi muerte como el que mató cosa tuya. Pero qué digo? que yo no puedo sino confessar que tú, mi señora Belisea, me das la vida, y bien sé que yo no puedo matarme sin tú querer, y si tu querer yo hago, gano gran gloria en el premio de tu amador. Y pues yo aun no he hecho obras por donde ya presumidamente te pida gloria, quiero aparejarme a mayor tormento, para que más crezca mi merescimiento. Pero solo quiero, mi señora Belisea, que mires a que, con esperar a la mensajera que espero y desseo, no puedo tanto esforçar al tan llagado mi tu coraçon, a que no ponga de temor grande pasmo a los interiores sentidos, y el entomescimiento que agora todos mis miembros sintiendo, no puedo seruir me de más de sola la lengua para el pregonar tu majestad y mi temor, y de los ojos para llorar mi culpa, y de los sospiros para manifestar a todo el mundo mi pena.

_Pol._--No has mirado quán largo razonamiento tan dulce ha hecho? y qué razones tan sentidas? y qué plática tan bien trauada? y qué sentencias tan claras pronuncia su lengua en la tan gran obscuridad de su tenebrosa pena?

_Mar._--Todo lo he sentido, y de todo me he holgado; y conduelo me de ver quán obscuro le tiene la pena, que no basta la claridad exterior a le alumbrar, para que ni nos aya visto, ni nos verá, si no le despertamos. Y pues que ya tú sabes y te he contado en lo a ti tocante todo lo que allá passé, con te auer dado respuesta de lo que me encargaste, como acabas de oyr, agora será bien me dexes dar a tu señor el despacho de sus negocios, pues que aun tambien los sabes ya antes que él.

_Pol._--Pues mira que tractes con él que si fuere me lleue por compañero, porque más te tenga que seruir.

_Flor._--Pajes, quién habla ay?

_Mar.-_-Dexame, que yo quiero responderle. Yo soy, mi señor Floriano.

_Flor._--Y quién eres, que me has despertado del sueño de la vida, en la contemplacion de mi gloria?

_Pol._--Mira, señor, que es Marcelia.

_Flor._--Quién dizes?

_Mar._--Calla tú, dexa me con él. A, señor, oye me lo que tu señora Belisea te manda responder.

_Flor._--Belisea? es mi esperança, es mi señora, es la que me resuscita. Ya, ya, bien te veo, bien te conozco; bien sé que eres tú la mi Marcelia, la llaue de mis secretos, la que me trae algun magnífico don del thesoro de mi gloria. Sienta te en esta silla par de mí, y cuenta me cómo te fue en el camino? qué tanto ha que veniste? qué me traes negociado?

_Mar._--No cures de saber el gran afan y peligro de mi persona, y la afrenta y deshonra que siento ver me con tan ruynes sayas parescer delante buenos. Pero porque a más que esto me obliga tu seruicio, y ni tan poco ha de parar mi buena solicitud en esto, sepas que aun te vienen grandes y buenas nueuas debaxo de estas tan pobres y viejas ropas que cubren estas carnes peccadoras.

_Flor._--Anda, mi buena amiga, que si tú tienes buen cuidado de cumplir tu promesa en mi seruicio, yo no me oluido que te empeñé mi palabra en el gualardon, mayormente en lo que más publica tu necessidad. Pajes, quién está ay?

_Pol._--Señor, yo estoy.

_Flor._--Ve corriendo al camarero, que luego haga venir el sastre que me corta mis ropas, y al camarero que venga aqui con él y con el refino que él tiene, para que luego vistan de pies a cabeça de todas ropas a mi Marcelia a su voluntad.

_Mar._--Señor, cata que ni yo me desnudaré mis harrapos ante ti, ni tan poco ay tiempo para tanta larga, pues tú tienes en qué entender con lo que yo te dire que traygo, y aun yo ya harta razon de yr me a desayunar a mi casa, si hallare con qué, pues desde antes que amanezca me occupan las estaciones de tu seruicio.

_Flor._--En todo veo que me vences de razon. Pues anda, paje, al camarero, que te dé ocho varas del refino, y lleuar se las has a casa desta dueña, y acompañar la has quando se vaya.

_Pol._--Señor, voy a entender en ello.

_Flor._--Agora, pues, me di qué me traes, pues ya tienes lo que tú pides.

_Mar._--Y aun por tanto dilataré yo agora la cura, por sacar para las mechas.

_Flor._--Qué dizes de sospechas? y sacame ya de pena, si no quieres verme morir entre tus manos.

_Mar._--Que digo y te dezia, sino que no me entendiste, que pierdas essas penas y no tomes sospechas de ya morir, pues que de cierto tu señora queda buena. Dire más?

_Flor._--Mucho es esso, pero di me lo que me ha de dar o quitar a mí la salud.

_Mar._--Yo fuy por tu mandado a ella, y la vi, y hablé en su camara, estando ella en su cama; quieres más?

_Flor._--Ay, que sí querria, hasta topar con que me sanasses.

_Mar._--Pues más sabras que hizo por ti, que le di tu carta en sus manos, y la tomó con harta alegria, y la leyó con harta aduertencia.

_Flor._--Ya, ya, agora pongo dubda en lo que dizes, pues deue ser dicho para consolarme.

_Mar._--No me hagas mentirosa, señor mio; porque si ansi me afrentas, callaré lo de mas, que es el todo.

_Flor._--Y qué más, mi Marcelia?

_Mar._--Que ella te ama, y con holgar de tu salud (porque no la osé dezir que no quedauas bueno) aun me mostró gran pena porque te tomé el anillo suyo; porque pensó que yo te lo auia pedido, y que aun tendrias necessidad de él.

_Flor._--Ay, mira, hermana, quál estoy: no me engañes ansi con cossas tan no de creer.

_Mar._--O perdido de hombre, y qué haze de llorar de alegria! qué hará quando se halle ante ella?

_Flor._--Pues qué me respondes, qué me hablas?

_Mar._--Que aun traygo más.

_Flor._--Pues mata me luego, que yo te perdono, o no me detengas.

_Mar._--De matar te me guardará Dios, porque me mataria Belisea, que por tu enamorada tomó la esmeralda tuya. Y porque le dixe que la quitaste para embiarse la del tu braço del coraçon, ella luego la puso a su muñeca del braço siniestro.

_Flor._--Agora te digo que me has de veras puesto con escrupulos de tu verdad, aunque me perdones.

_Mar._--Cata, señor, que tomes las palabras como se dizen, y que hasta agora no te he dicho cosa que desembuelta no la halles por verdad. Y aun por la dubda que has puesto, si algo no me das, no te dare otra cosa, con que veas quánto deuen tus mercedes grandes a mi baxo seruicio.

_Flor._--No me calles cosa, que quanto tengo es tuyo.

_Mar._--Señor, aunque dizen que quien todo lo concede que todo lo niega, no pienses que pretendo pedirte, sino solo encarescerme; pues porque me pagues la hechura del vestido que me das, te diria...

_Flor._--Haz me ya bienauenturado y toma esta bolsa con lo que en ella ay, que deue ser poco.

_Mar._--Pues toma tú esto mucho de mí: que te manda tu señora la vayas ver y hablar al jardin de su casa.

_Flor._--Qué dizes?

_Mar._--Que sea esta noche, y muy a tu recaudo y su honra.

_Flor._--Cata que no pienses de me dizir esso por pensar que te di de mala gana la bolsa, para contentarme.

_Mar._--Si tú me la das de buena, yo lo tomo y la lleuaré de mejor, y torno a dezir: que te aguardará a la vna de media noche, ésta que ya viene, en el su jardin, con sola vna su donzella llamada Justina, de quien sola se fia; y no quiere que entre allá contigo sino solo aquel paje que allá sueles embiar con tus mensajes. Y doy te por seña que toques tres vezes passo a la puerta del jardin que sale al campo, y por ay te daran entrada, o si no por donde el paje que te digo te guiare por las paredes, aunque te auiso que me auisaron de que son muy altas por la parte de dentro; y en lo demas harás allá como vieres, y mira que no faltes.

_Flor._--Faltar me ha la vida antes, y aun será bien asegurar te con yr desde luego.

_Mar._--Cada cosa tiene sazon en su tiempo, y ansi le tendra que tú comas agora, y a mí me dexes yr a ver si hallare qué en mi casilla. Y en esto entiende luego, por que te esfuerçes y reposes y estés a punto para la hora, que cata dó viene el paje que embiaste y el camarero con él.

_Flor._--Lydorio, lleuen a essa dueña el paño, y vaya se con ella quien la acompañe, y den me luego de comer a mí, y a ella le manda de comer de lo que para mí ay guisado, porque te digo que ella lo meresce mejor que no yo. Y tú, amiga, ve con Dios, que quiero obedescerte en comer.

_Mar._--Pues haga te muy buen prouecho, que yo me voy de tu licencia. Allá quedarás agora, que a tales empellones presto echaré yo el mal pelo.

_Lyd._--Cata ay, señora Marcelia, el paño lleua esse paje, y mira si quieres más compañia, que luego te mando el comer a punto.

_Mar._--Señor, basta este paje, y todo lo de más te tengo en merced, por el cuydado de tu parte puesto con tanta liberalid[ad].

_Lyd._--Pues ve con Dios, que torno a entrar a Floriano.

_Mar._--Agora pues, hermano Polytes, alarga el passo para mi casa, que allá te podras quedar a comer. Y por el camino (aunque haga de mi daño) te contaré lo que passé con Justina; aunque bien veo que tienes razon de amar tal joya como aquélla, aunque tan poco le tienes en aborrescer nos acá.

_Pol._--Pues vamos por la calle, entendamos en andar, y allá entenderemos en deslindar esso.

_Mar._--Bien dizes, andemos.

_Lyd._--Agora que es yda esta embaydora (que tal me paresce esta muger) quiero ver qué tal queda de sus manos Floriano, que ella bien deue de yr medrada de la mano rota dél. Que más ha medrado ésta con dos passos del diablo que ha dado, con treynta embustes que le trae, que gana vn fiel criado antiguo en toda su vida, echando la hiel, siruiendo honesta, y christiana, y lealmente. Bien paresce al descubierto la diferencia de los señores de nombre del mundo al señor de verdad del cielo, que el del cielo gualardona por justicia y misericordia a cada vno como meresce; mas los señores del mundo todo es por passion y affection su dar, porque si han de hazer vna obra pia, vna restitucion, vna limosna, un pagar de acostamiento reçagados y aun oluidados, nunca hallan con qué: siempre se hazen tan pobres, que quiebran las alas del atreuimiento a los que les querrian pedir. E ya que les obligue la necessidad o les cargue la consciencia, o se atreua el confessor a molestar los que paguen lo que ansi deuen, no daran el tercio que deuen al que les pide. Y pagan lo al criado al cabo de ochenta peticiones, y aguardar de sazon, y tiempo, y oportunidad, con vna librança en vn mercader, que con sus mohatras os lo paga en paños, y al doblo de lo que vale. De manera que el señor queda él adeudado al doblo con sus cambios y recambios, y vos quedays burlado con la ruyn paga; y vos triste y descontento, y el señor rostrituerto, y el mercader con ganancia de entramos, y borrando cuentas, y riendo se de los necios palacianos. Pero saliendo de aqui, si los señores han de hazer vn banquete, vna justa, vn serao, vn mostrarse a las damas, entonces ay abundancia: entonces ay qué dar a truhanes, a alcahuetas, aunque no se cómo lo hauran don Dios, que les dio más de que den cuenta. O vanidad tan conoscida, y tan aborrescida, y tan seguida! que sean los hombres tan prestos y tan a punto al seruir a vn señor mundano, y a Dios, cuyo es todo, y quien lo da todo (lo que algo es), le siruamos con lo menos. Y aun vn poco bien que hazemos en su seruicio es tan cacareado como el hueuo que pone la gallina, y queremos que sea tenido en mucho, y que nos lo loe el mundo, y nos lo pague Dios, y muy bien pagado! aunque no sé si se compadesce con nuestra floxeza esperar gran paga de Dios con la loa del mundo. Pero cata, cata, y qué gallardo sale Floriano; bendito sea Dios, que ya nos le dexa ver por acá!

_Flor._--Qué hazes, Lydorio?

_Lyd._--Señor, allá yua a entrar, que despedi el recaudo de aquella dueña como mandaste.

_Flor._--Bien heziste, que lo meresce muy bien; pero dime, tienen puesta la mesa en la sala de los azulejos?

_Lyd._--Señor sí, y aun creo que esperan ya con los platos.

_Flor._--Pues vamos, que mientras como te contaré, si no ay gente de tabla, mi buena alegria, y tambien para que entiendas en adereçar lo que aurá de ser necessario.

_Lyd._--Señor, presto estoy a tu seruicio y voluntad; vamos, que poca gente haurá oy de tabla, porque es ya tan tarde, que más es hora de començar adereçar de cena que esperar aun por la comida.

_Flor._--Pues antes que sea más tarde, voy á comer, más por necessidad natural que por voluntad del appetito.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXX

Estando Marcelia en secreto con Polytes, en contando le en su casa lo que le pidio por el camino, sobreuiene Fulminato que le trae la comida. Va se Polytes. Y Fulminato, pidiendo zelos a Marcelia, vienen a mal reñir.

POLYTES, MARCELIA, FULMINATO, LIBERIA, GRACILIA, DESPENSERO.

[_Pol._]--Por nuestro Señor, que me has dicho ya tanto, que no puedo persuadirme a no lo tener más por sueño que otra cosa: ver en Belisea tal mudamiento, y tan de improuiso, y tan no pensado ni esperado.

_Mar._--A la fe, mayor sueño es el tractar contigo, pues no hay quien halle vado en tus desamorados descuydos, aunque al fin, pues yo me di el golpe, soportaré el dolor.

_Pol._--No sé por qué tornas a culparme, a donde yo te he respondido vna vez.

_Mar._--Que no te culpo, pues me es por demas, pero pues no oyo acá esta muchacha, en tanto que paresce, quitando nos del portal, nos entremos en este entresuelejo.

_Pol._--Pues aunque te entiendo la dolencia, no entiendo de curar te oy.

_Mar._--Ay, mí Polytes, y quán de mala voluntad te traen los pies a donde yo estoy, y quán de peor te llegas a mí! pues aun sabe te que aun no te pegaré cinquenta años, ni aun quarenta.

_Pol._--Bien demuestra tu tez y hermosura no deuen de ser treynta, y aun que, segun tu habla y manera de conuersacion, no te muestras de veinte.

_Mar._--Pues aunque malicioso me llames moça en las obras, no será agora en mis palabras, pues no te parlaré lo que paseé oy con Justina; porque veas, como dicen, que a boca cerrada no ensuzió mosca; ni todo lo que se siente en el coraçon se deue encomendar a la lengua.

_Pol._--Pues ni tu deurias mostrarte tan maliciosa en echar las simples palabras a peor sentido, ni deurias de ser tan puntosa con quien tanto acabas de dezir que amas, ni te vendas ni muestres[683] tan carera en lo que por buena amistad te encargaste de hazer, por quien conosces bien no tener con qué te pagar. En especial que no deues hazer carestia de lo que te encomiendan ageno, pues tú hazes tal barato de lo que tienes proprio.

_Mar._--Cuytada yo, que essa pedrada merescio bien recebir la que por tu amor se descuydó de guardar en tu pelea.

_Pol._--Pues ansi te alteras, no me deuiste entender.

_Mar._--Mucho te entiendo de mi mal, pues tan flacamente me hize tu subjecta, en lo que amorosamente he hecho contigo.

_Pol._--Pues aún no me entendiste. Digo que, pues tan francamente me heziste gracia y merced con liberales dones que me has dado de tu hazienda sin te lo merescer, por qué no me las harás con sola la lengua en mostrarte franca contadora de lo que otros sin auaricia quieren darme de sí?

_Mar._--Mejor te cuelguen que tal hauias hablado. Pero porque veas quán tuya soy, sepas que, fuera y allende de lo que yo te conté por el camino en las cosas de tu señor y en algunas tuyas, pues lo que hize por ti fue procurar traer conmigo a Justina, para que acá os vierades.

_Pol._--Pues no lo heziste, para qué me lo ponderas?

_Mar._--Para que sepas mi voluntad; pues dizen que, si no hazes lo que quieres, quieras lo que puedas, que yo lo pedi y supliqué a Belisea, pero montóme poco.

_Pol._--Y qué te montaua pedir la licencia a la señora, donde no sabes si la acceptará la criada?

_Mar._--Al fin, pues andas tras saberlo todo, sepas que ella me lo auia rogado ya; pero, al fin, ya que no quajó aquello, quedé dicho a Floriano que mandaua Belisea que sólo tú entrasses con él.

_Pol._--Mucho tengo que te seruir; pero a la puerta está Fulminato: yo me voy porque sé que nadie le haze plazer en hablarte, si no es en su presencia; mayormente despues de lo que él cuenta, que tú y tu hija teniades no sé quién encerrado, y que tú le sacaste a él de casa para que tu hija le diesse de mano, aunque al cabo diz que lo barruntó y le reconoscio, y se le escapó por pies.

_Mar._--Ni esso entiendo, ni a nadie deuo en mi casa tributo; pero ve te por agora, siquiera porque es bien que quitemos occasiones sin por qué.