Orígenes de la novela, Tomo I

Part 57

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No hago mención, en este tratado, de las cartas de Blasco de Garay, porque no contienen acción novelesca, y porque escritas como están en refranes, son más que otra cosa un ejercicio de lengua y su estudio incumbe á la paremiología. Sólo las dos primeras cartas, de las cuales la segunda no está en refranes, sino en sentencias, pertenecen á Blasco de Garay. En la primera «finge cómo sabiendo una sennora que un su servidor se queria confessar, le escrive por muchos refranes para tornalle a su amor». En la segunda, persistiendo el galán en su buen propósito de confesarse, amonesta á su señora que se dé al servicio de Dios. Las otras dos cartas son anónimas: Garay dice que las hubo de Juan Vázquez de Ayora, y que limó y corrigió el estilo hasta dejarlo como nuevo. Hay muchas ediciones antiguas y modernas de estos ingeniosos juguetes, que ya estaban impresos antes de 1544.

[501] Vid. Gallardo, _Ensayo_, t. II, cols. 220-221.

[502] _Dialogo de Amor intitulado Dorida. En que se trata de las causas por donde puede justamente un amante (sin ser notado de inconstante) retirarse de su amor. Nuevamente sacado a luz, corregido y emendado por Iuan de Enzinas, vezino de Burgos. Con privilegio. En Burgos en la imprimeria de Philippe de Iunta y Iuan Bautista Varesio. 1593._ 8.º.

[503] En el catálogo de D. Fernando Colón se cita ya una edición de la _Historia de Peregrino en español por Fernando Diaz_, sin lugar ni año, pero anterior sin duda á la siguiente:

--_Libro de los honestos amores de Peregrino y Ginebra_... (Al fin): _Fenesce la hystoria de los amores... La qual es obra tan sutil como discreta y de alto estilo. Es muy apacible a todo genero de lectores. Porque es como un jardin en que ay mucha diuersidad de fructales. Donde cada uno coge del fructo que más agrada a su gusto. Fue impressa en la insigne y leal ciudad de Seuilla por Jacobo Cromberger, aleman. Año de mil y quinientos XXVII a XXVII de enero._ Fol. let. gót. (Biblioteca Imperial de Viena).

Se citan otras dos ediciones de Sevilla y Salamanca, 1548, y dos sin lugar ni año.

La obra original italiana había sido impresa en Parma, 1508.

[504] Vid. un estudio sobre esta novela en el libro de Adolfo Albertazzi _Romanzieri e Romanzi del Cinquecento e del Seicento_ (Bolonia, 1891), pp. 7-33.

[505] _Heliodori denique Æthiopicam historiam lepidissimam in gratiam civium, quod male conversa vulgo legeretur, sua lingua de Gracis loquentem fecit, eamque apud Carracam, quæ hodie Guadalfaiara, in Bibliotheca ducis Infantatus, cui dedicauerat, latere audio._

(_Hispaniæ Bibliotheca sev de Academiis ac Bibliothecis... Francoforti, apud Claudium Marnium et hæredes Ioan. Aubrii. M.DC.VIII._ Obra del P. Andrés Scotto, cuyas iniciales están al fin de la dedicatoria _A.-S. Peregrinus_. Pág. 555). N. Antonio copia esta noticia sin añadir nada.

¿Cuál sería la mala traducción de Heliodoro anterior á la de Vergara á que se refiere Andrés Scotto? No puede ser la del anónimo de Amberes, que no apareció basta 1554, nueve años después de la muerte de Vergara, á no ser que supongamos una edición anterior.

[506] _Historia Ethiopica, Trasladada de frances en vulgar castellano, por un secreto amigo de su patria y corrigida segun el griego por el mismo, dirigida al ilustrissimo señor, el señor Don Alonso Enriquez, Abad de la villa de Valladolid. En Anvers, en casa de Martin Nucio. M.D.LIIII. Con Preuilegio Imperial._ 8.º. Es libro bastante raro, que se ocultó á la diligencia de D. N. Antonio.

[507] De esta edición de Salamanca, en casa de Pedro Lasso, 1581, sólo he visto un ejemplar falto de los primeros folios en la Biblioteca Nacional, entre los libros que fueron de D. Agustín Durán.

[508] _La historia de los leales amantes Teagenes y Chariclea. Trasladada agora de nueuo de Latin en Romance por Fernādo de Mena, vezino de Toledo. Dirigida a don Antonio Polo Cortes, señor de la villa de Escariche: y Patron del monesterio de la purissima Concepcion de Nuestra Señora de dicha villa. Con privilegio. Impressa en Alcala de Henares, en casa de Iuan Gracian. Año 1587._

--Barcelona, Geronymo Margarit, 1614.

--Madrid, Alonso Martín, 1615, _añadida la vida del autor y una tabla de sentencias y cosas notables_.

--París, 1616, en la imprenta de Pedro Le Mur. Vista y corregida por César Oudín.

--Madrid, por Andrés de Sotos, 1787, en dos volúmenes.

De todas estas ediciones y de sus preliminares se da más extensa noticia en un erudito artículo publicado por D. J. L. Estelrich en la _Revista Contemporánea_ (15 de julio de 1900).

[509] _La Nueva Cariclea, o Nueva Traduccion de la novela de Theagenes y Cariclea, que con titulo de Historia de Etiopia escrivio el antiguo Heliodoro. Sacóla a luz Don Fernando Manuel de Castillejo. Año 1722. En Madrid: por Manuel Roman_, 4.º.

[510] «Imita también á Claudiano en la _traduccion docta de Heliodoro_ D. Agustín Collado, comparando á Cariclea al fénix».

[511] De esta versión, que desgraciadamente ha perecido como tantas otras cosas de su autor inmortal, nos da razón el mismo Quevedo en los comentarios de su _Anacreon Castellano_.

Oda V: Sólo es de advertir que el ingenioso Achiles Stacio, en los _Amores de Clitophonte y Leucippe_, lib. II, al principio, dice esto mismo de la rosa con las mismas palabras en boca de Leucippe, que canta sus alabanzas. Pongo, _por haberle traducido_, las palabras castellanas:

«Luego cantó otra cosa menos áspera, como fueron las alabanzas de la rosa, de esta manera: Si Júpiter hubiera de dar rey á las flores, á ninguna hallara digna de este imperio sino á la rosa, porque es honra del campo, hermosura de las plantas, ojo de las flores, vergüenza de los prados y la más hermosa de todas ellas. Espira amor, es incentivo de Venus, adórnase con olorosas hojas, deleita con ellas, pues de tiernas se ríen con Zéphiro temblando. Esto era en suma lo que cantaba». Hasta aquí Achiles Stacio Alexandrino. Tiénese por cierto que es himno de Sapho acomodado aquí.

Oda XLIII:

Confirma esto Achiles Stacio Alexandrino en su _Clytophon y Leucippe_, lib. I: «En el bosque de las aves, unas eran domésticas y regaladas con mantenimento humano, y así se sustentaban con él; otras libres jugaban en las copas de los árboles, y parte insignes por su propio canto, como las cigarras y las golondrinas». Y más adelante dice: «Las cigarras cantaban los retretes del Aurora, y las golondrinas las mesas de Tereo». Aquí también las llama insignes por su voz, y el decir que canta los aposentos del Aurora, no es más de decir que canta á la mañana, que puede ser en agradecimiento del sustento que le da en su rocío.

(_Anacreon Castellano con Paraphrasis y Comentarios por Don Francisco Gomez de Quevedo_... Madrid, 1794, en la Imprenta de Sancha, pp. 112-113 y 147).

[512] En el catálogo de los _Libros de D. Joseph Pellicer, que se perdieron llevados de su Estudio_, figura con el núm. 2 el siguiente artículo:

--_Historia o Epica Griega de Leucippe i Clitophonte, Poema Ionico._

«Escriviola Achiles Tacio Alexandrino, que despues fué Obispo, como escrive Suydas. Traduxola en Latin Anibal Crucio Milanés, y en Castellano Don Joseph Pellicer, _Emendada por el Original Griego_. Teniala ya con licencia para imprimirla _el año 1628_, que permanece original en poder suyo, haviendola aprobado Don Lorenço Vander Hammen y Leon, a catorce de Marzo de 1628, donde dize: _Está paraphraseado con valentia por ser Don Joseph de los que mejor saben la Lengua Materna, y en las que veneran los Estudiosos exercitadisimo. Hurtaronla_ i jamas parecio».

(_Bibliotheca formada de los libros i obras públicas de Don Joseph Pellicer de Ossau y Tovar... En Valencia por Geronimo Vilagrasa_, 1671. Pág. 152).

[513] _Los amores de Leucipe y Clitofonte... En Madrid por Iuan de la Cuesta. Año M.DC.XVII_ (1617), 8.º.

La traducción de Coccio, que sirvió de texto á la de Agreda y Vargas, puede verse en la _Collezione degli erotici greci tradotti in volgare_ (Florencia, 1833). La primera edición es de Venecia, 1550.

[514] _Historia de los amores de Clareo y Florisea, y de los Trabajos de Isea, con otras obras en verso, parte al estilo español y parte al italiano, agora nuevamente sacada a luz... En Venecia por Gabriel Giolito de Ferraris y sus hermanos, 1552._

La novela de Reinoso figura en el tomo de _Novelistas anteriores á Cervantes_ de la Biblioteca de Rivadeneyra.

Por no haber entendido la portada, dice Brunet, disparatadamente, que «el estilo de esta novela es una mezcla de español é italiano». Cita una traducción francesa tan rara como la obra primitiva:

_La plaisante histoire des amours de Florisée et de Clareo, et aussi de la peu fortunée Isea, trad. du castillan en françois par Jacq. Vincent._ París, Kerver, 1554, 8.º.

[515] _Amorosi Ragionamenti. Dialogo nel quale si racconta un compassionevole amore di due amanti, tradotto per M. Ludovico Dolce, dal fragmento d' uno antico Scrittor Greco... In Vinezia appreso Gabriel Giolito de Ferrari. MDXLVI._

[516] _Narrationis amatoriæ fragmentum e græco in latinum conversum, Annibale Cruceio interprete. Lugduni, apud S. Gryphium_, 1544, 8.º.

[517] «La cual vida, como yo viese y considerase cuan buena y verdadera era, con razon comencé a decir: «¡Oh bienaventurados y venturosos pastores, a los cuales cupo por suerte tan venturosa y sosegada vida; y cómo no una vez, pero ciento os podeis llamar dichosos y bienaventurados, pues tan dulce y sosegadamente en estos valles vivis, ajenos y apartados de todas las cosas que tan gran pesar y trabajo a todos los que las buscan dan! ¡Oh cuán dulces y más sabrosas os son aqui a vosotros las claras y naturales aguas de lo que son los artificiales y escogidos vinos a los principes y grandes señores! ¡Oh cuán de mejor sabor es aqui la fresca y blanca leche de lo que por las ciudades son los pavos, perdices y faisanes! ¡Oh y cuán más suave olor es este que destas flores nace, que no aquel que el ambar de Oriente, ni almizquer de Levante causar suele! ¡Oh y cuán más dulce y alegremente canta aqui un pajaro de su natural, que no aquel que con grande trabajo en las cortes y grandes ciudades es enseñado! ¡Oh cuán mayor contento recebis aqui vosotros, metidos en la pastoril cabaña, de lo que reciben aquellos cuyas moradas estan fabricadas sobre altas columnas, cubiertas todas de oro y entretalladas de blanco marfil y de diversas historias todas acompañadas! ¡Oh y cuán más contenta vive aqui una serrana o pastora vestida descuidadamente con paños de gruesa lana o de lino hilados con sus propias manos, y con sus cabellos revueltos, y su blanco pie descalzo, y el grosero huso en la mano, cantando por estos campos, de lo que vive la honesta y recogida doncella, a la cual sobran los paños de seda y las joyas de oro, las piedras y perlas que no tienen precio, pero falta el contento, que de todo es lo mejor y más principal y de mayor estima».

[518] Persiles y Sigismunda fingen ser hermanos en cumplimiento de un voto, y en esta ficción está basada la novela. Clareo promete no casarse con Florisea, sino «tenella como su propia hermana» durante el término de un año. Las pretensiones del príncipe Arnaldo respecto de la fingida Auristela (en el capítulo segundo del _Persiles_) están presentadas del mismo modo que las del corsario Menelao respecto de Leucipe en el capítulo sexto del _Clareo_. Sin gran trabajo podrían notarse otras semejanzas ó coincidencias.

[519] «Y entrando, hallé a la abadesa muy bien adrezada y cercada de muchas monjas, muy bien vestidas, que todas estaban labrando con sus almohadillas de raso y sus guantes cortados; y esto con tanta reputacion que las damas en los saraos no tienen más. Yo, viéndola asi, hice mi cortesia, y en pocas palabras dije mi intencion, y la abadesa me respondio que yo fuese bien venida; pero que cuanto a entrar en aquella casa, que era menester traer mil ducados de dote y ser de don y de buen linaje; porque todas aquellas señoras lo eran: que una se llamaba doña Elvira de Guzman, y otra doña Juana de Mompalau, y otra doña Teresa de Ayala, y otra doña Maria Manrique, y otra doña Marina Imperial, y otra doña Ambrosia de Chaves, y otra doña Isabel de Silva, y otra doña Antonia del Águila, y otra doña Ana de Carvajal, linaje de mucho precio y valor. Y diciendo esto la abadesa, respondio una monja, y dijo: «Otras habra de tanto», y sobre esto repitio otra y otra; y vinieron cuasi a darse unas a otras de chapinazos; y yo viendo aquella quistion, y que no tenia dineros para entrar alli, ni menos se podia saber quién era, acordé de dejar a las monjas en sus quistiones y de partirme».

La sátira parece escrita contra un determinado convento, y los nombres de las monjas pueden ser reales. De una doña Ana Carvajal habla el mismo Reinoso en sus versos como de amiga suya:

Y despues con gloria igual, Con temor que llevo, digo: _Ana de Caravajal_, Mi enemiga capital Veré que riñe conmigo.

[520] Uno de los muchos pasajes en que _Soledad_ está usada en el mismo sentido que la decantada. _Saudade_ portuguesa.

[521] De esta traducción de Jacques Vincent hemos hablado ya.

En _O Panorama_, periódico literario de Lisboa, 1837, tomo I, pág. 164, se dió noticia de una _Historia de Isea_, novela caballeresca portuguesa, impresa en el siglo XV (?), que según se dice existió en la biblioteca del vizconde de Balsemão en Oporto, y se perdió en el sitio de aquella ciudad por los partidarios de D. Miguel. Si esta novela ha existido realmente, y era de la fecha que se supone, tenía que ser independiente de _Clareo y Florisea_, cuya fuente principal fué un libro italiano no impreso hasta 1546. Pero acaso haya equivocación en la noticia y se trate sólo de un ejemplar de la obra de Reinoso.

[522] _Selva de Aventuras, compuesta por Hieronimo de Contreras, coronista de S. M. Va repartida en siete libros, los cuales tratan de unos extremados amores que un caballero de Sevilla, llamado Luzmán, tuvo con una hermosa doncella llamada Arbolea, y las grandes cosas que le sucedieron en diez años que anduvo pelegrinando por el mundo, y el fin que tuvieron sus amores. En Barcelona, en casa de Claudes Bornat, al Aguila Fuerte, 1565. Con privilegio por diez años._ 8.º.

--Sevilla, por Alonso Escribano, 1572.

--Sevilla, por Alonso Escribano, 1578.

--León de Francia, 1580.

--Alcalá de Henares, 1588. Con notables adiciones y cambiando el desenlace. Contiene nueve libros.

--Bruselas, por Juan Mommarte, 1591.

Á pesar de lo que dice Salvá, es indudable que hay ejemplares de esta edición con la fecha de 1592; el mío es uno de ellos. Tampoco es imposible, ni siquiera raro en aquellos tiempos, que un mismo impresor hiciese en el espacio de dos años dos tiradas de un libro de entretenimiento y de poco volumen.

--Murcia, por Diego de la Torre, 1603. «_Va repartida en nueve libros y añadida por el autor_».

--Cuenca, por Salvador Viader, 1615.

[523] _Etranges aventures contenant l'histoire d'un chevalier de Seville dit Luzmán a l'endroit d'une belle demoiselle appelée Arbolea, trad. de l'espagnol por Gabr. Chapuys._ Lyon, Rigaud, 1580.

Reimpreso con el título de _Histoire des amoèmes d'un chevalierurs extrèmes d'un chevalier_... (París, 1587) y con el de _Aventures Amoureuses_... (París, 1598).

[524] _Dechado de varios subjectos, compuesto por el Capitan Hieronimo de Contreras, Cronista de S. M... En Zaragoza, en casa de la viuda de Bartolome de Najera, año de 1572._ 8.º.

El primitivo original de este libro, con el título de Vergel de varios triunfos, existe en la Biblioteca del Escorial, y es sin duda el mismo que el autor presentó á Felipe II (vid. Gallardo, _Ensayo_, tomo II, núm. 1.886). En el prólogo dice: «Acordandome que _en el año de sesenta_, en Toledo, despidiendome de V. M. _para ir a gozar del entretenimiento que en el reino de Nápoles me hizo merced_, dije que haria alguna cosa en la cual mostrase una pequeña parte del valor de España... y asi he cumplido mi palabra componiendo este tratado. Le acabó á 30 de agosto de 1570.

VII

NOVELA HISTÓRICA: «CRÓNICA DEL REY DON RODRIGO», DE PEDRO DEL CORRAL.--LIBROS DE CABALLERÍAS CON FONDO HISTÓRICO.--NOVELA HISTÓRICO-POLÍTICA: EL «MARCO AURELIO», DE FR. ANTONIO DE GUEVARA.--NOVELA HISTÓRICA DE ASUNTO MORISCO: «EL ABENCERRAJE», DE ANTONIO DE VILLEGAS.--«LAS GUERRAS CIVILES DE GRANADA», DE GINÉS PÉREZ DE HITA--LIBROS DE GEOGRAFÍA FABULOSA.--VIAJE DEL INFANTE DON PEDRO.

La primitiva novela histórica española es una rama desgajada de las crónicas nacionales, é injerta en el tronco de la literatura caballeresca. Quien escudriñe sus orígenes no los encontrará anteriores á las _prosificaciones_ que la _Crónica general_ nos ofrece de las leyendas de Bernardo, de Fernán González y sus sucesores los Condes de Castilla, de los Infantes de Lara y del Cid, sin contar con la de Mainete, que es de asunto forastero. Pero todas estas narraciones, que primitivamente fueron cantadas y que conservan todavía rastros de versificación, pertenecen á la poesía épica en cuanto á su fondo y son una mera versión de ella. Su estudio debe reservarse, pues, para el tratado de los _cantares de gesta_ en que se apoyaron, y de los _romances viejos_ que de la prosa histórica, más que de los cantares mismos, nacieron. Esta materia, que en otro libro procuramos ilustrar, sale de los límites del tratado de la novela, la cual sólo empieza cuando un elemento puramente fabuloso y de invención personal se incorpora en la antigua tradición épico-histórica.

Tal género de transformación de la poesía heroica en prosa novelesca sólo se verificó en uno de nuestros ciclos épicos, el que nuestros mayores llamaban de _la pérdida de España_. Por los años de 1403[525], «un liviano y presuncioso hombre llamado Pedro del Corral hizo una que llamó _Crónica Sarracena_, que más propiamente se puede llamar trufa o mentira paladina». Son palabras de Fernán Pérez de Guzmán en el prólogo de sus _Generaciones y Semblanzas_, y es el único que nos revela el nombre del autor, no consignado en ninguno de los códices ni ediciones de su obra[526]. Es, en efecto, la llamada _Crónica del Rey Don Rodrigo con la destruycion de España_, no un libro de historia verídica, sino un libro de caballerías, de especie nueva, y no de los menos agradables é ingeniosos, á la vez que la más antigua novela histórica de argumento nacional que posee nuestra literatura. Pedro del Corral, siguiendo la costumbre de los autores de libros de este jaez, atribuyó su relato á los fabulosos historiadores Eleastras, Alanzuri y Carestes, á quienes hace intervenir en la acción; pero ocultó su verdadera fuente, que era un libro realmente histórico, si bien muy corrompido é interpolado. La existencia de este original, que sigue hasta con servilismo, determina ya una profunda y radical diferencia entre la _Crónica de Don Rodrigo_ y todos los demás libros de caballerías, que son parto caprichoso de la fantasía de sus autores, sin ningún respeto a la geografía ni á la historia.

Sabido es que de los tres puntos capitales que abarca la leyenda de Don Rodrigo, uno sólo, el de su penitencia, es seguramente de origen cristiano. Los otros dos (casa ó cueva encantada de Toledo, amores de la Cava) pasaron de las crónicas árabes á las nuestras; lo cual no quiere decir que careciesen de todo fundamento histórico, pues aquí se trata sólo de la forma escrita ó literaria, ni nos autoriza para negar ó afirmar que semejantes tradiciones ú otras análogas fuesen conocidas en los reinos de Asturias y León, aunque á la verdad ninguno de los cronicones de la Reconquista antes del siglo XII da indicio de ello.

En cambio todas las crónicas árabes que en número bastante considerable han sido traducidas ó extractadas hasta ahora, ya sean de origen oriental, ya español, lo mismo las que se escribían en el Cairo, en Damasco y en Persia que las que se recopilaban en Córdoba ó en África, consignan con pormenores más ó menos verosímiles, más ó menos novelescos, las tradiciones relativas á la conquista de España, que ya en el siglo IX, época en que las recogieron el cordobés Aben-Habib y el egipcio Aben-Abdelháquem, estaban mezcladas con elementos fantásticos y maravillosos, los cuales varían según el grado de credulidad de los distintos narradores, pero incluyendo siempre los dos temas capitales ya indicados: casa prodigiosa de Toledo y violación de la hija de Julián. Hasta en el _Ajbar-Machmuâ_, compilación anónima del siglo XI, hecha con bastante crítica y muy limpia de circunstancias fabulosas, se admite la segunda de estas tradiciones, aunque no la primera.

No es el caso de analizar ni discutir estos textos, tarea que rápidamente intentamos en otra parte[527] y en que se han ocupado más de propósito y con más caudal de doctrina otros autores, desembrollando la oscura personalidad del llamado conde D. Julián, y restituyéndole, al parecer, su verdadera patria y nombre[528]. Fábula ó historia, la de la violencia hecha á su hija (ó á su mujer, según otros textos) tiene en su apoyo la constante tradición de los árabes, y ninguna inverosimilitud encierra, aunque recuerde demasiado otros temas épicos y pueda estimarse como un lugar común del género. Pero si la historia se repite, no es maravilla que se repita la epopeya, que es su imagen idealizada.

Sólo muy tardíamente llegaron estas especies á noticia de los cronistas cristianos, y acaso por la tradición oral más que por los libros. El Albeldense y Alfonso III el Magno ni siquiera nombran á Julián, cuanto menos á su hija. El primero que los cita es el Monje de Silos, que escribía en tiempo de Alfonso VI y á quien siguió literalmente D. Lucas de Tuy. Pero la primera narración formal es la del Arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada, que tuvo directo acceso á las fuentes arábigas y las siguió con una puntualidad que hoy es fácil comprobar. Su relato de la pérdida de España (lib. III _De Rebus Hispaniæ_, cap. XVIII y ss.), que conviene bastante con el del _Ajbar Machmuâ_, es el mismo que traducido al castellano pasó á la _Crónica General_ en todas sus varias redacciones.

Un resumen tan sobrio y sucinto como el que en esta parte ofrecen el Toledano y la _General_ no podía engendrar, y no engendró en efecto, ningún género de poesía. Pero ¿no habría en los siglos XII y XIII otra manifestación de esta leyenda que los concisos y severos epítomes de los analistas eclesiásticos y oficiales? ¿Fué posible que de ellos se pasase sin transición alguna á la monstruosa efluescencia poética que logran los lances de amor y fortuna de D. Rodrigo en la _Crónica_ de Pedro del Corral y en los romances derivados de ella? En otra parte he expuesto las razones que tengo para admitir como muy verosímil, ya que no como enteramente probada, la existencia, no sólo de uno, sino de varios cantares de gesta concernientes á D. Rodrigo, cuya antigüedad y carácter puede rastrearse por varios indicios. Uno de ellos, aunque acaso no el principal, es la aparición en el siglo XIII de un poema francés titulado _Anseis de Cartago_, que en su primera parte no es más que una versión de la historia de D. Rodrigo y la Cava, pero con variantes muy sustanciales que no se hallan en los libros de historia, ni parecen tampoco invención del juglar francés, que seguramente recogió la leyenda en España, no sabemos si de la tradición oral ó de la escrita.