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Part 13

Chapter 133,742 wordsPublic domain

[64] _Cargar la mano_; no es pequeño mérito de un poeta tan ilustre como Garcilaso haber sabido mantener correcto y elegante su lenguaje, sin desdeñar giros, frases y modismos sacados de la entraña del castellano: _Por el paso en que me ves, te juro_..., Eg. II, v. 653; _Callar que callarás_, íd., 922; _Yo, para mi traer_..., íd., 899; _Dar al travieso_, íd., 952; _Daca, hermano_..., íd., 969; _Diz que_..., íd., 1076; _Entrar con pie derecho_, íd., 1467; _Dar de mano_, íd. 1478; _Tomar a destajo_, Eg. III, 193; _Traer por los cabellos_..., canc. IV, v. 7; _Darse buena mano_, Apéndice I; _A todo correr_, Apéndice I, etc. Complétase esta nota con las de los versos 360, Eg. I, y 142, Eg. II. El culto Herrera se indignaba de esto.

[65] El Brocense enmendó _aquello que_; pero Herrera dejó _aquella_, interpretando, sin duda, así: «Aquella cosa que con medrosa forma o imagen se nos ofrece de noche y pone horror.»

[66] Parece que en este verso puede elidirse la aspiración de la _h_, pero acaso le corresponda esta lectura: «Su-luz-pu-ra-y-her-mo-sa.» (V. nota anterior, al verso 157.)

[67] Este pensamiento es el mismo de la famosa cantilena de Esteban Manuel de Villegas (1595-1669): «Yo vi sobre un tomillo -- quejarse un pajarillo -- viendo su nido amado, -- de quien era caudillo -- de un labrador robado...» Hállase en poetas latinos y en otros castellanos; nació en las _Geórgicas_ de Virgilio, según Herrera, pág. 439.

[68] La noche no consuela su llanto ni sus quejas.

[69] Dolor tan grande no puede soportarse en modo alguno.

[70] Deseo insistir en la intención de la nota al verso 289, de esta misma égloga, sobre la simpatía de Garcilaso por ciertas formas del castellano familiar, recordando al lado de esta: _más ardiente que la llama_, las siguientes: _más dura que mármol_, v. 57; _más helada que nieve_, v. 59; _más fuerte que el hierro_, v. 265; _más rubio que el oro_, v. 274; _lo quiero más que a mis ojos_, Eg. II.ª, v. 747, etc.

[71] La noche de la muerte de Elisa.

[72] _Aquel duro trance_ es el trance del parto. _Lucina_ es Diana, a quien tenían los gentiles por abogada en los partos y, a la vez, por diosa de la castidad. «Suponía la fábula que Diana, nacida momentos antes que Apolo, había presenciado los dolores y padecimientos de su madre Latona, y que esto le inspiró tal horror al matrimonio y compasión por las mujeres en el trance de ser madres, que imploró de Júpiter el don de perpetua virginidad y la facultad de favorecer los alumbramientos difíciles.» (Gebhardt, _Los dioses de Grecia y Roma_, tomo I, pág. 119.)

[73] _inesorable_, inexorable; véase Eg. II.ª, v. 253, nota.

[74] Recordaba estos sentidos versos Cristóbal Mosquera de Figueroa en su lamentación por la muerte de Garcilaso: «¡Murió Salicio; ya Salicio es ido! -- ¡Salicio es ido! luego respondieron -- Las selvas, redoblando su ruído... -- Y tú, Apolo, ¿dó estabas, que testigo --No fuiste cuando el cuerpo dio en el suelo -- Por mano del sacrílego enemigo?... -- Y tú, Venus dorada... -- ¿Por qué no socorriste el doloroso -- Trance de tu poeta?...»

[75] Diana cazadora, la diosa de los riscos y los montes, encontró una vez al gentil pastor Endimión dormido en una gruta. Endimión, hijo de Júpiter, tiene la facultad de dormir eternamente, sin envejecer ni morir. Diana, la Luna, enamorada de él, baja todas las noches en su carro de plata, a contemplarle en silencio, a besarle y a reposar a su lado. (Véase Gebhardt, _obr. cit._, tomo I, pág. 133.)

[76] _comovida_; reducción de la forma culta _conmovida_; casos análogos _tramontar_, Eg. I, v. 412; _ecelencia_, Eg. II, v. 1741; _comovió_, Eg. II, v. 1817; _lacivo_, Eg. III, v. 93, etc.; véase nota al v. 1298 de la Eg. II.

[77] _Tercera rueda_: Juan de Mena, _Las Trescientas_, tercer cerco. «Es el cielo de Venus, cuya luz cría amorosos efectos, y de ninguna otra benina estrella se engendran cosas tan cercanas al poder de la hermosa Venus.» (Herrera, pág. 444.)

[78] El escrupuloso Herrera, a quien no podía ocultarse el convencionalismo pastoril, en vez de disculpar a Garcilaso, le hace aquí la siguiente reconvención: «Mucho es gastar un día en el canto; porque _Salicio_ comenzó al salir del sol.» y «_Nemoroso_ acaba al poner del sol.» (Pág. 445.)

[79] _recordando_, despertando. De esta significación antigua de _recordar_ hay un bello ejemplo en el romance de Melisenda: «Vase para los palacios -- donde sus damas están -- dando palmadas en ellas --Las empezó de llamar: -- Si dormides, mis doncellas, -- si dormides, recordad! -- Las que sabedes de amores -- consejos me queráis dar...» (R. Menéndez Pidal, _El Romancero Español_, The Hispanic Society of America, 1910, págs. 25-26.)

[80] Intervienen tres pastores: _Albanio_, _Salicio_ y _Nemoroso_ y la pastora _Camila_, ninfa de _Albanio_. «Esta égloga es poema dramático, que también se dice _ativo_, en que no habla el poeta, sino las personas introducidas... Tiene mucha parte de principios medianos de comedia, de tragedia, fábula, coro y elegía.» (Herrera, pág. 537.) «Es muy desigual, y aunque en ella se hallan muchos pedazos excelentes, en el todo no puede compararse con la primera.» Azara. Fue escrita después del socorro de Viena y después del destierro del poeta en la isla del Danubio; seguramente en Nápoles, hacia 1533.

[81] Se ha creído que la fuente que aquí se cita es una que hay en Batres, antigua posesión de la casa del autor, de la cual dice Tamayo (fol. 45) que se ha conservado con el nombre de _Fuente de Garcilaso_, y como ilustre monumento de sus escritos se venera.

[82] Hay que leer _sua-ve_, en dos sílabas, y no _su-a-ve_, como _rui-do_, canc. IV, v. 98; en cambio dos versos antes del presente se encuentra _ru-í-do_; más adelante veremos como monosílabos _peor_, _mío_, _míos_, _río_, _día_, etc., Son. VI, 7; Son. VII, 10; Son. VIII, 6; Son. XXVI, 13; Eg. II, 1472; Eg. III, 330. «De esta sinéresis, enemicísimas de la buena prosodia, abusaron nuestros clásicos... a extremo tal, que más pueden pasar por vicio común de aquella época que por rudeza de oído de este o aquel versificador.» (V. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, págs. 411-413.)

[83] Claros ojos, delicada y blanca mano, cabello de oro y cuello de marfil; la belleza de _Elisa_ (Eg. I, v. 267 y sigs.) coincide exactamente con la de _Camila_ que aquí describe _Albanio_; conviene apuntar la sospecha de que este _Albanio_ no sea sino Garcilaso, y, asimismo, que la parte sentimental de esta égloga sea una nueva ofrenda del poeta hacia aquella dama cuyos amores, de que fue tan derretido (Eg. I, nota al v. 2), le inspiraron toda la égloga anterior, cuatro bellas octavas de la tercera (versos 217-248), las dos primeras canciones en versos cortos y acaso los sonetos XXV y XXVI. No he podido persuadirme de que _Albanio_ sea el gran Duque de Alba, como se ha dicho. (V. adelante, nota al v. 1716.)

[84] Conviene advertir de estos tercetos dichos por _Albanio_ que son los más antiguos que hay en castellano, aparte los de Boscán, y de algo debe servirles este mérito frente aquella ventaja que puedan llevarles los de Quevedo, de los Argensolas y del gran incógnito sevillano, autor de la _Epístola Moral_ (siglo XVII). (V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 237.)

[85] «Imita en estas tres estanzas la famosa oda de Horacio _Beatus ille_. No se pone aquí porque la saben aun los muchachos medianamente instruidos y porque tenemos en castellano más de veinte traducciones.» (Azara.)

[86] «Don Francisco Gómez de Quevedo, ejemplo de las ingeniosidades de los nobles de nuestra nación, me escribe que le parece que se ha de leer así: _Que en nuevo gusto nunca el bien se pase_. Basta su parecer para que se siga.» (Tamayo, fol. 46.)

[87] «Dice Virgilio, tomándolo de Homero, al fin del libro VI de la _Eneida_, que hay dos puertas del sueño: por la de marfil salen los sueños falsos, y por la de cuerno, los verdaderos. _Ebúrnea_ es de marfil.» (Brocense, nota 118.)

[88] El mejor testimonio de la consideración que mereció a Garcilaso el castellano familiar y corriente está en la frecuencia con que se vale de adagios y refranes: _el mal, comunicado, se mejora; de un mal, ajeno bien se empieza_, Eg. II, v. 259; _no hay mejor cirujano que el bien acuchillado_, Eg. II, v. 355; _no es malo tener quien llore al pie del palo_, Eg. II, v. 363; _fácilmente, el sano da consejo al doliente_, Eg. II, v. 400; _de un dolor a otro se empieza_, Eg. II, v. 494; _a quien no espera bien, no hay mal que dañe_, Eg. II, v. 774; etc. (V. Eg. I, v. 289, nota.)

[89] «Este verso está en Boscán en un soneto.» (Brocense, nota 123.) Castro podía haber repetido en este lugar lo que dijo con motivo del v. 32 de la Eg. III.

[90] Sujeto estaba enteramente, y _destinado_ por el cielo, a consumirse en vivo amor, Eleg. II, v. 76; a poder suyo, se hubiera resistido, mas no hay defensa contra lo que el _destino_ determina, Son. VII. Los que creyeron en el fatalismo, pensando que la fuerza del hado podía ahogar nuestro libre albedrío, fueron juzgados por herejes; de aquí que Herrera, pág. 551, y Tamayo, fol. 37, hayan intentado defender la ortodoxia de nuestro poeta. Acaso Garcilaso había aceptado esta opinión, a la vez que su respeto a los dioses, a las musas y a natura, como uno de tantos aderezos poéticos, resucitados por el clasicismo, de la antigüedad pagana; pero lo cierto es que los poetas, en materia de amor especialmente, y el vulgo, en esta y otras muchas materias, han concedido siempre gran influencia al poder del destino, a pesar de las decisiones ecuménicas de la religión.

[91] Esta referencia al parentesco entre _Camila_ y _Albanio_ habrá sido recogida, seguramente, por el Sr. Menéndez y Pelayo en el próximo tomo XIV de su _Antología_, para identificar definitivamente las personas en ambos pastores representadas.

[92] Ofrecerse a Diana era jurar castidad, vivir en las selvas y consagrarse a los ejercicios de la caza; era parte del culto de esta religión ofrendar a la diosa, en su silvestre altar, la testa del jabalí, los cuernos del ciervo y otros tales despojos de las piezas cobradas.

[93] _aflitos_ por _aflictos_, afligidos. (V. nota adelante, verso 1298.)

[94] Empieza a faltar sombra al ruiseñor --_Filomena_-- en el otoño, cuando los árboles van quedando sin hoja.

[95] _secutando_, ejecutando; _esecutarse_, canc. I, v. 16; _esecutivo_, Son. XXV, v. 1; en el Son. XXIX, v. 14, _esecutá_, ejecutad. (*exsecutare, Körting, _Lateinisch-Romanisches Wörterbuch_, 1907, núm. 3483.) En español antiguo se escribía _executar_; pero la _x_ equivale al grupo _cs_, y este grupo, en palabras cultas, podía simplificarse en _s_, como hoy se simplifica en las formas vulgares: _desaminar_, _desención_, etc., Eg. I, v. 377, _inesorable_.

[96] «Este es proverbio latino, _Nulla mala hora est, quin alicui sit bona_. No hay mal sin bien, catá para quien.» (Brocense, nota 127.)

[97] «_Superno_, adj. Supremo, o lo que está más alto. Es del latino _Supernus_ y tiene poco uso.» (_Dicc. Aut._, 1739.)

[98] _grúa_, grulla. «Escribe Eliano que las grúas duermen todas de noche, y que tres o cuatro velan haciendo guarda a las demás, y que por no vencerse del sueño, sufren un fatigoso y molesto trabajo, porque levantando un pie, tienen en él con gran cuidado una piedra, para que cuando las acometa el sueño y se haga señor dellas, las despierte el ruido de la piedra que se les cayere.» (Herrera, 555.)

[99] Esta fama ha quedado a los ánsares desde aquella hazaña en que, gracias a ellos, se salvó Roma. «Teniendo los Galos sitiado el Capitolio, lo asaltaron una noche que los centinelas estaban dormidos; pero los ánsares con sus graznidos despertaron a Manlio, que con sus romanos rechazó el asalto.» (Azara.)

[100] Primo de Faetón era el rey de Liguria, el cual llorando la muerte de su pariente se convirtió en cisne. De esta fábula va una nota más amplia en el Son. X, v. 14.

[101] «La fábula de la perdiz se cuenta en Ovidio, y dice que era --Talo-- un criado de Dédalo, y que halló --es decir, inventó-- la sierra, y Dédalo de envidia de tan buena invención le echó de una torre abajo, y agora las perdices por miedo de la caída hacen nido en el suelo huyendo de los techos.» Brocense, nota 129. (Ovidio, _Metamórfosis_, lib. VIII, fáb. IV.)

[102] En este lugar y en tres pasajes más de la presente égloga, versos 720, 934 y 1129, ensaya Garcilaso la _rima interior_, imitando al Petrarca. Es esta rima pariente de los viejos versos leoninos usados alguna vez en la _Eneida_ y no desconocidos en el _Cantar de mío Cid_. (V. la obra de este título por D. R. Menéndez Pidal, Madrid, 1908, tomo I, parte 1.ª § 35.) Garcilaso estuvo poco afortunado en esta rima trabada; sus continuadores, Cervantes, Cetina, Tirso, Barahona y otros, no tuvieron mejor éxito. (V. sobre esto una interesante nota de D. F. Rodríguez Marín en _Luis Barahona de Soto_, pág. 330.)

[103] No hay mejor cirujano que el bien acuchillado. Proverbio antiguo.

[104] _al pie del palo_, al pie de la horca. «También es refrán, que alude a los que ahorcan.» (Brocense, nota 132. V. Eg. II, v. 142, nota.)

[105] _contrastar_: hacer oposición y frente, combatir y lidiar. (_Dicc. Aut._, 1739.)

[106] _maníficas_, magníficas. V. Eg. I, v. 34, nota.

[107] «Quiere el licenciado Cristóbal de Mesa que diga _retórico_ por _filósofo_, por ser más propia la elocuencia de aquel que déste.» (Tamayo, notas, fol. 49.) Sin embargo, por lo que Salicio ha venido discurriendo para consuelo de Albanio, cabe que este pudiese calificarle con lo de _filósofo_ además de lo de _elocuente_.

[108] «El silencio es alimento de las enfermedades de amor.» (Herrera, 559.)

[109] Camila, deseosa de conocer a la ninfa de Albanio, levantose con tanta prisa que no dio lugar al pensamiento para discurrir sobre la imposibilidad de que en la fuente se encontrase mujer alguna. Conviene intentar esta explicación para que no parezca excesiva la candidez, o acaso la coquetería de Camila.

[110] _boca arriba tendido_: Garcilaso repite algunas veces esta imagen como última expresión del aniquilamiento y postración del ánimo; en esta misma égloga, versos 118, 659, y Canción I, versos 13 y 37; la rusticidad de la vida pastoril disculpa la llaneza de esta figura, no bien acogida por algunos críticos.

[111] «Proverbio latino: _malis mala succedunt_. Por eso decimos: Bien vengas, mal, si vienes solo.» (Brocense, nota 139.)

[112] _la mi muerte._ «Los pronombres posesivos y demostrativos se suponen envolver el artículo cuando preceden al substantivo: _Mi libro, el libro mío_... Pero antiguamente solía construirse el posesivo con el artículo, precediendo ambos al substantivo, en sentido determinado; uso que subsiste en las expresiones _el tu nombre_, _el tu reino_, de la oración dominical; en _el mi consejo_, _la mi cámara_, y otras de las provisiones reales.» (Bello-Cuervo, _Gramática_, París, 1907, § 878.)

[113] Murió Garcilaso, y «luego que se oyó su muerte, se desataron en elogios y en lágrimas las lenguas y las Musas compitiéndose las naciones extranjeras unas a otras. En Toledo fue universal el luto y el llanto, en una muerte tan digna de sentimiento, que hasta hoy no acabó de llorarla bien el Tajo, como predijo él mismo en este que quiso ser verso y fue vaticinio.» (Cienfuegos, _Vida de San Francisco_, Madrid, 1726, pág. 52.)

[114] «Cosa muy vulgar es decir que el cisne canta dulcemente siempre, pero más al fin de su muerte. Dícelo Platón _in Phaedone_, y Plutarco y muchos poetas griegos y latinos; pero Luciano se burla mucho desto, y Eliano, grave historiador, en el libro 1.º de _Varia Historia_, y Plinio, libro 10, cap. 23. Puede ser que en unas tierras cantan y en otras no; a lo menos en España no sabemos que canten, mas de que en Tordesillas oyeron muchas gentes entre los juncos del río unos gaznidos (_sic_) espantosos, tanto que pensaron ser alguna cosa monstruosa, y algunos se atrevieron a llegar allá, y hallaron un cisne que había venido de otra parte, y murió muy presto. Desto hubo muchos testigos.» (Brocense, nota 146.)

[115] De la ninfa Eco y del castigo que Juno la impuso por ayudar a Júpiter en sus devaneos tiénese noticia a mano en el tomo II, pág. 17, de esta _Colección_, nota a los versos 294-295, acto I de _El Vergonzoso en Palacio_, de Tirso de Molina.

[116] Porque también Eco fue muy desgraciada en sus amores con Narciso.

[117] Eco no puede mostrarse; pero se oye su voz, que es lo único que de ella ha sobrevivido.

[118] «Para que se entienda la propiedad destas ninfas que aquí pone, digo que _Nayades_, son de los ríos; _Napeas_, de los collados; _Dríades_, de los bosques; _Hamadríades_, de los árboles; _Oreades_, de los montes; _Henides_, de los prados.» (Brocense, nota 149.)

[119] _Las napeas son la verdadera guarda del bosque._ Creo, a pesar de Castro, que en esta frase no hay nada contrario a la Gramática.

[120] A las _orejas_ de algún purista acaso suene mal esta expresión, como a la de aquellos contemporáneos de Herrera que hubieran querido enmendar _divinos oídos_, «por parecerles que no significan _orejas_, en el sermón vulgar, sino las del asno... lo cual no es otra cosa que una solicitud demasiadamente curiosa y afectada, y que procede antes de inorancia, que del conocimiento de la fuerza y hermosura de nuestra habla... ¿Mas qué, merecen menos las orejas, varia y hermosísima parte de la composición humana, que las otras que constituyen el cuerpo? ¿No son ministras de nobilísima operación? ¿No es esta voz bien compuesta? El oído, ¿no es ajeno de la significación dellas? ¿Pues qué barbaria se ha introducido en los ánimos de los nuestros, que huyen como si fuese sacrilegio inespiable, el uso de esta dición?...» (Herrera, _Anotaciones_, 568-569.)

[121] Dríades o Hamadríades son las ninfas de los bosques que viven en los troncos de los árboles:

«Y así las ninfas, el cantar rompido, Volviendo al campo do el oculto moro Riquezas guarda con el puño avaro, Desnudas se metieron En las encinas huecas, do salieron.»

_Luis Barahona de Soto._ Fin de la égloga de las Hamadríades.

[122] _viso_, vista, italianismo usado especialmente por los poetas del siglo XV. «Señora, flor de azucena -- Claro viso angelical,» Villasandino, _Canc. Baena_, 18-a. «Tanto quel viso de la criatura --Por la diáfana claror de los cantos -- Pudiera traer objetos a tantos -- Cuantos celaba so sí la clausura.» (Juan de Mena, _Las Trescientas_, cap. XV.)

[123] _Por el paso en que me ves_... El culto Herrera nos hace saber el carácter popular de esta forma de juramento al decir de ella, como censura, que es traída de en medio de la plebe.

[124] Albanio no hubiera pensado en suicidarse con un arma, «porque la muerte de hierro es trágica y no conviene a la rustiqueza y simplicidad de pastores». (Herrera, 570.)

[125] En situación semejante a la de _Albanio_, _Carino_, pastor de Sannazaro, fue distraído de su desesperación por el vuelo de unas palomas, y tal recurso es, acaso, más verosímil que el que utiliza Garcilaso, pero, desde luego, se advierte en la intención de este el deseo de valerse de un fenómeno puramente natural, y al mismo tiempo decisivo, para vencer la voluntad de Albanio sin dejar sospecha sobre la firmeza y sinceridad de su resolución.

[126] Tamayo, notas, fol. 18, discute el sentido de este terceto: «Si el último verso se aplica al _atónito_, es floja la sentencia; si al segundo, no tiene ninguna. Si se lee _rendido_, en vez de _tendido_, parece que puede ser alusión al rendimiento del ánimo cuando se ha caído en la cuenta, haciendo equívoca la translación. Los más ingeniosos lo juzguen.» La enmienda de _tendido_ en _rendido_ se ha propuesto también para la Canc. I, v. 13 y 37.

[127] _presupuesto_, usado como substantivo se toma por el motivo, causa o pretexto con que se ejecuta alguna cosa. (_Dicc. Aut._)

[128] _Salicio_ piensa llevar a _Gravina_ el nido de su ruiseñor, con agravio de la desdeñada _Galatea_, si no es que se trata de un segundo nombre de esta misma pastora, exigido aquí por la consonancia de _encina_.

[129] Herrera acentúa _pásso_, como si Camila dijese: _no paso, me quedo en este valle_; ha parecido mejor acentuar _pasó_, como hizo el Brocense, entendiendo que esta palabra se refiere al corzo herido que Camila persigue.

[130] Tal ocurrió a la ninfa Calisto, que por corresponder a los amores de Júpiter, perdió la compañía de las demás ninfas, y, además, Juno, en venganza, la transformó en osa. (Ovidio, _Metam._, lib. II, fáb. IV.)

[131] _desbañar_, quiere decir _afligir_, _congojar_, lo contrario de _bañar_, que, según Tamayo, fol. 51-52, se usó en latín --_balineum_, _balineare_-- con la significación de _aliviar_, _quitar cuidados_. El mismo Tamayo trae unos versos de otro poeta, sin decir quién es, en donde aparece también _desbañar_ dicha acepción de _afligir_.

[132] Un elogio semejante hállase también en el último terceto del Son. XXI.

[133] _estampa_, idea, original, dibujo y molde principal o prototipo. (_Dicc. Aut._)

[134] _me adiestra_: por me guía o me conduce.

[135] _prendedero_: «cierto instrumento, que se hace de hierro, alambre u otro metal, y consta de dos o tres ganchos pequeños, con que regularmente las aldeanas prenden sus sayas, cuando las enfaldan.» (_Dicc. Aut._)

[136] _cornado_. Moneda de baja ley que mandó batir el rey D. Alfonso el Onceno el año de 1331 para remediar la falta de dinero, carestía y falta de mantenimientos. (_Dicc. Aut._) A lo cual Sancho respondió que por la ley de Caballería que su amo había recibido no pagaría un solo cornado aunque le costase la vida. (_Don Quijote_, tomo I, cap. 17.)

[137] Eurídice, huyendo del pastor Aristeo, fue mordida en un talón por una sierpe y murió el día de su boda; Orfeo, su esposo, fue a buscarla a los infiernos, y de tal modo embelesó a las divinidades infernales con su voz y su lira, que le concedieron sacase a Eurídice. (Ovidio, _Metamórfosis_, lib. X, fáb. I.)

[138] Son divinidades infernales las tres Furias hermanas, Alecto, Tisífone y Meguera, las de ojos de ira y cabellera de culebras.

[139] _fosado_: foso.

[140] _entramos_ y _entrambos_ eran formas igualmente usadas en tiempo de Garcilaso, pero la primera tiene más color popular; él mismo dice _entrambos_ en otros lugares.

[141] En esto hay un recuerdo de la fábula del lindo Narciso, el cual, habiéndose visto en una fuente, gustó tanto de su propia belleza, que falleció de amor. (Ovidio, _Metamórfosis_, lib. III, fáb. V.)

[142] _puedes_, _debes_ no son consonantes, ni tampoco _culebras_, _negras_, v. 945; _acabo_, _hago_, v. 1007; _faunos_, _silvanos_, v. 1157; _sangre_, _hambre_, v. 1205; _sangre_, _estambre_, v. 1242 y 1663; _campo_, _blanco_, v. 1257, y a propósito de esto dice Tamayo, fol. 54: «en este género de metro, como tan lleno de consonancias, no ofende al oído que alguna difiera en alguna letra... fuera de que en el furor de tan largo discurso como este de Nemoroso, es más permitida esta licencia, que denota el valor acreditado de Garcilaso, que podía reconocer sin reprehensión en sí, facultad libre para no reparar en menudencias tan accidentales.»

[143] «_aferrar_, de que en los siglos XVI y XVII se decía indiferentemente _afierro_ o _aferro_, no admite hoy sino la última forma.» (Bello-Cuervo, _Gram._, pág. 77, n.)

[144] Empiezan aquí los loores a la casa de Alba.

[145] Se refiere a la ciudad de los duques, de la cual dice el refrán: «Alba de Tormes, baja de muros y alta de torres.» (Herrera, 626.)