Part 11
Mi lengua va por do el dolor la guía; ya yo con mi dolor sin guía camino; entrambos hemos de ir con puro tino; cada uno va a parar do no querría, yo, porque voy sin otra compañía, 5 sino la que me hace el desatino; ella, porque la lleve aquel que vino a hacella decir más que querría. Y es para mí la ley tan desigual, que aunque inocencia siempre en mí conoce, 10 siempre yo pago el yerro ajeno y mío. ¿Qué culpa tengo yo del desvarío de mi lengua, si estoy en tanto mal, que el sufrimiento ya me desconoce?
XXXVIII
Siento el dolor menguarme poco a poco, no porque ser le sienta más sencillo, mas fallece el sentir para sentillo, después que de sentillo estoy tan loco. Ni en sello pienso que en locura toco, 5 antes voy tan ufano con oíllo, que no dejaré el sello y el sufrillo, que si dejo de sello el seso apoco. Todo me empece, el seso y la locura; prívame este de sí por ser tan mío; 10 mátame estotra por ser yo tan suyo. Parecerá a la gente desvarío preciarme deste mal, do me destruyo: yo lo tengo por única ventura.[392]
CANCIONES
EN VERSOS CORTOS
I
Culpa debe ser quereros,[393] según lo que en mí hacéis; mas allá lo pagaréis, do no sabrán conoceros, por mal que me conocéis. Por quereros, ser perdido pensaba, que no culpado; mas que todo lo haya sido así me lo habéis mostrado, que lo tengo bien sabido. ¡Quién pudiese no quereros tanto, como vos sabéis, por holgarme que paguéis lo que no han de conoceros con lo que no conocéis!
II
Yo dejaré desde aquí de ofenderos más hablando; porque mi morir callando os ha de hablar por mí. Gran ofensa os tengo hecha hasta aquí en haber hablado, pues en cosa os he enojado que tampoco me aprovecha. Derramaré desde aquí mis lágrimas no hablando; porque quien muere callando tiene quien hable por sí.
III
Acaso supo, a mi ver,[394] y por acierto quereros, quien tal yerro fue a hacer, como partirse de veros donde os dejase de ver. Imposible es que este tal, pensando que os conocía, supiese lo que hacía, cuando su bien y su mal junto os entregó en un día. Acertó acaso a hacer lo que si por conoceros hiciera, no podía ser partirse, y con solo veros dejaros siempre de ver.
IV
Pues este nombre perdí,[395] Dido, mujer de Siqueo, en mi muerte esto deseo que se escriba sobre mí: «El peor de los troyanos dio la causa y el espada; Dido, a tal punto llegada, no puso más de las manos.»
V
De la red y del hilado[396] hemos de tomar, señora, que echáis de vos en un hora todo el trabajo pasado. Y si el vuestro se ha de dar a los que se pasearen, lo que por vos trabajaren, ¿dónde lo pensáis echar?
VI
¿Qué testimonios son estos[397] que le queréis levantar? Que no fue sino bailar. ¿Esta tienen por gran culpa? No lo fue a mi parecer, porque tiene por desculpa que lo hizo la mujer. Esta le hizo caer, mucho más que no el saltar que hizo con el bailar.
VII
La gente se espanta toda[398] que hablar a todos distes, que un milagro que hecistes, hubo de ser en la boda. Pienso que habéis de venir, si vais por este camino, a tornar el agua en vino, como el danzar en reír.
VIII
Nadie puede ser dichoso; señora, ni desdichado, sino que os haya mirado. Porque la gloria de veros en ese punto se quita que se piensa mereceros. Así que, sin conoceros, nadie puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado.
APÉNDICES
I
A LA MUY MAGNÍFICA SEÑORA DOÑA JERÓNIMA PALOVA DE ALMOGÁVAR, GARCILASO DE LA VEGA[399]
Si no hubiera sabido antes de ahora dónde llega el juicio de V. m. bastárame para entenderlo ver que os parescía bien este libro; mas ya estábades tan adelante en mi opinión que paresciéndome este libro bien hasta ahora por muchas causas, la principal por donde ahora me lo paresce es porque le habéis aprobado de tal manera, que podemos decir que le habéis hecho, pues por vuestra causa le alcanzamos a tener en lengua que le entendemos. Porque, no solamente no pensé poder acabar con Boscán que le tradujese,[400] mas nunca me osé poner en decírselo, según le vía siempre aborrecer a los que romanzan libros, aunque él a esto no lo llama romanzar, ni yo tampoco,[401] mas aunque lo fuera creo que no se escusara dello mandándolo V. m.
Estoy muy satisfecho de mí, porque antes que el libro viniese a vuestras manos,[402] ya yo le tenía en tanto como entonces debía; porque si ahora, después que os parece bien, empezara a conocerle, creyera que me llevaba el juicio de vuestra opinión. Pero ya no hay que sospechar en esto, sino tener por cierto que es libro que merece andar en vuestras manos para que luego se le parezca dónde anduvo y pueda después andar por el mundo sin peligro; porque una de las cosas de que mayor necesidad hay doquiera que hay hombres y damas principales, es de hacer, no solamente todas las cosas que en aquella su manera de vivir acrecienta el punto y el valor de las personas, mas aun de guardarse de todas las que pueden abajarle: lo uno y lo otro se trata en este libro tan sabia y tan cortesanamente que no me parece que hay que desear en él, sino vello cumplido todo en algún hombre, y también iba a decir en alguna dama, si no me acordara que estábades en el mundo para pedirme cuenta de las palabras ociosas.
Demás de todo esto puédese considerar en este libro que, como las cosas muy acertadas, siempre se estienden a más de lo que prometen: de tal manera escribió el Conde Castellón[403] lo que debía hacer un singular cortesano, que casi no dejó estado a quien no avisase de su oficio. En esto se puede ver lo que perdiéramos a no entenderle.
Y también tengo por muy principal el beneficio que se hace a la lengua castellana en poner en ella cosas que merezcan ser leídas, porque yo no sé qué desventura ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie escrito en nuestra lengua sino lo que se pudiera muy bien escusar; aunque esto sería malo de probar con los que traen entre las manos estos libros que matan hombres.[404]
Y supo V. m. muy bien escoger persona por cuyo medio hiciésedes este bien a todos; que siendo, a mi parecer, tan dificultosa cosa traducir bien un libro como hacerle de nuevo, diose Boscán en esto tan buena maña, que cada vez que me pongo a leer este su libro, o por mejor decir, vuestro, no me parece que le hay escrito en otra lengua; y si alguna vez se me acuerda del que he visto y leído, luego el pensamiento se me vuelve al que tengo entre las manos. Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir de la afectación, sin dar consigo en una sequedad; y con gran limpieza de estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente. Fue, más desto, muy fiel traductor, porque no se ató al rigor de la letra, como hacen algunos, sino a la verdad de las sentencias, y por diferentes caminos puso en esta lengua toda la fuerza y el ornamento de la otra.[405] Así lo dejó todo tan en su punto como lo halló, y hallolo tal que con poco trabajo podrían los defensores deste libro responder a los que quisiesen tachar alguna cosa dél.[406] No hablo en los hombres de tan tiernos y tan delicados oídos, que entre mil cosas buenas que tendrá este libro, les ofenderá una o dos que no serán tan buenas como las otras; que destos tales no puedo creer sino que aquellas dos les agradan y las otras les ofenden, y podríalo probar con muchas cosas que ellos fuera de esto aprueban. Mas no es de perder tiempo con estos, sino remitirlos a quien les habla y responde dentro en ellos mismos, y volverme a los que con alguna aparencia de razón podrían en un lugar desear satisfacción de algo que les ofendiese; y es, que allí donde se trata de todas las maneras que puede haber de decir donaires y cosas bien dichas a propósito de hacer reír, y de hablar delgadamente, hay algunas puestas por ejemplo que paresce que no llegan al punto de las otras ni merecen ser tenidas por muy buenas de un hombre que tan avisadamente trató las otras partes; y de aquí podrían inferir una sospecha de no tan buen juicio ni tanta fineza del auctor como le damos. Lo que a esto se puede responder es que la intención del auctor fue poner diversas maneras de hablar graciosamente y de decir donaires, y porque mejor pudiésemos conocer la diferencia y el linaje de cada una de aquellas maneras, púsonos ejemplo de todas, y discurriendo por tantas suertes de hablar, no podía haber tantas cosas bien dichas en cada una destas, que algunas de las que daba por ejemplo no fuesen algo más bajas que otras; y por tales creo yo que las tuvo, sin engañarse punto en ellas, un auctor tan discreto y tan avisado como este. Así que ya en esto se ve que él está fuera de culpa; yo solo habré de quedar con una, que es haberme alargado más de lo que era menester; mas enójanme las sinrazones, y hácenme que las haga con una carta tan larga a quien no me tiene culpa.
Confieso a V. md. que hube tanta invidia de veros merecer sola las gracias que se deben por este libro, que me quise meter allá entre los renglones o como pudiese; y porque hube miedo que alguno se quisiese meter en traducir este libro,[407] o por mejor decir, dañarle, trabajé con Boscán que sin esperar otra cosa le hiciese luego imprimir, por atajar la presteza que los que escriben mal alguna cosa suelen tener en publicarla; y aunque esta traducción me diera venganza de cualquier otra que hubiera, soy tan enemigo de cisma, que aun esta tan sin peligro me enojara; y por esto, casi por fuerza, le hice que a todo correr le pasase, y él me hizo estar presente a la postrera lima, más como a hombre acogido a razón que como ayudador de ninguna enmienda.[408]
Suplico a V. md. que pues este libro está debajo de vuestro amparo, que no pierda nada por esta poca de parte que yo dél tomo, pues en pago desto os le doy escrito de mejor letra donde se lea vuestro nombre y vuestras obras.[409]
II
CARTA DE GARCILASO AL EMPERADOR CARLOS V[410]
†
S. C. C. M.t[411]
La orden q̄ el Principe[412] a dado enel caminar de la gente es q̄ se deſenbarquen enbaya o en saona y de alli tomen el camino la via de alexandria y paren en medio desta ciudad y de alexandria lo qual se pone luego en obra y yo me parto delante para tener prouisto lo neceſsario en saona.
El capitan sabajosa va alo q̄ el principe y el embaxador[413] escriuen; lagente q̄ viene segū todos afirman es muy buena. Nro. Sor. la S. perſona de V. M.t[414] guarde con acrecētamjēto de nueuos Reynos y srios.[415] De genoua XX de mayo 1536.
S. C. C. M.t
Criado de V. S. M.t
Garcilaſso.[416]
III
GARSIAE LASSI DE LA VEGA AD FERDINANDUM DE ACUÑA[417]
EPIGRAMMA
Dum Reges, Fernande, canis, dum Caesaris altam Progeniem nostri, claraque facta Ducum, Dum Hispana memoras fractas sub cuspide gentes, Obstupuere homines, obstupuere Dei: Extollensque caput sacri de vertice Pindi Calliope blandis vocibus haec retulit; Macte puer gemina praecinctus tempora lauro, Qui nova nunc Martis gloria solus eras; Hac tibi dat Bacchusque pater, dat Phoebus-Apollo Nympharumque leves Castalidumque chori, Ut quos divino celebrasti carmine Reges, Teque simul, curva qui canis arma lyra, Saepe legant, laudent, celebrent post fata Nepotes: Nullaque perpetuos nox fuget atra dies.
IV
OCTAVA RIMA
«Cristóbal de Castillejo, poeta de agudo ingenio en su tiempo, da el nombre de _poeta_ solamente al nuestro --a Garcilaso-- fol. 27 de sus obras, y da por suya, fol. 275, esta octava rima:
Y ya que mis tormentos son forzados, Aunque vienen sin fuerza consentidos ¿Pues qué mayor alivio [a] mis cuidados que ser por vuestra causa padecidos? Si como son por vos bien empleados, De vos fuesen, señora, conocidos, La más crecida angustia de mi pena Sería de descanso y gloria llena.»
(Don Tomás Tamayo de Vargas, _Garcilaso de la Vega_, Madrid, 1622, fol. 86 de las anotaciones.)
V
ANÉCDOTA
«Garcilaso, como era un caballero muy cortesano, y el doctor Villalobos un muy del palacio y gracioso médico, así muy ordinariamente --es decir, frecuentemente-- ambos se burlaban; y habiendo estado muy malo Garcilaso, curole el dotor y sanole muy cuidadosamente; y viendo que un día y otro se tardaba la paga, enviole un paje el dotor, que pues le había hecho tanto mal como volverle al mundo, que le pagase. Él --Garcilaso-- abriendo un arca vacía, sacó della también una bolsa vacía, y enviósela con esta copla dentro:
La bolsa dice: --Yo vengo Como el arca de moré, Que es el arca de _Noé_ Que quiere decir: _no tengo_.»
(_Miscelánea_ de don Luis Zapata, tomo XI del _Memorial histórico español_, pág. 297.) De este mismo juego de vocablos: _Noé_ = _no he_ = _no tengo_, usó también Barahona de Soto en su paradoja _A la pobreza_ y Luis Rufo en _Las quinientas apotegmas_. (V. F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, Madrid, 1903, págs 739-740.)
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE PRIMEROS VERSOS
Págs.
Acaso supo a mi ver, _Versos cortos III_. 257
A Dafne ya los brazos le crecían, _Soneto XIII_. 220
A la entrada de un valle, en un desierto, _Soneto XXXVI_. 252
Amor, amor, un hábito vestí, _Soneto XXVII_. 237
Aquella voluntad honesta y pura, _Égloga III_. 123
Aquí, Boscán, donde del buen troyano, _Elegía II_. 159
Aunque este grave caso haya tocado, _Elegía I_. 145
Boscán, las armas y el furor de Marte, _Soneto XXXV_. 250
Boscán, vengado estáis, con mengua mía, _Soneto XXVIII_. 239
Clarísimo Marqués, en quien derrama, _Soneto XXI_. 228
Como la tierna madre que al doliente, _Soneto XIV_. 221
Con ansia estrema de mirar qué tiene, _Soneto XXII_. 229
Con tal fuerza y vigor son concertados, _Soneto XX_. 227
Con un manso ruido, _Canción III_. 183
Cuando me paro a contemplar mi estado, _Soneto I_. 205
Culpa debe ser quereros, _Versos cortos I_. 255
De aquella vista pura y ecelente, _Soneto VIII_. 215
De la red y del hilado, _Versos cortos V_. 258
Dentro en mi alma fue de mí engendrado, _Soneto XXXI_. 243
Echado está por tierra el fundamento, _Soneto XXVI_. 235
El aspereza de mis males quiero, _Canción IV_. 187
El dulce lamentar de dos pastores, _Égloga I_. 1
En fin, a vuestras manos he venido, _Soneto II_. 207
En medio del invierno está templada, _Égloga II_. 27
En tanto que de rosa y azucena, _Soneto XXIII_. 231
Escrito está en mi alma vuestro gesto, _Soneto V_. 211
Estoy contino en lágrimas bañado, _Soneto XXXII_. 245
Gracias al cielo doy que ya del cuello, _Soneto XXXIV_. 248
Hermosas ninfas, que en el río metidas, _Soneto XI_. 218
Ilustre honor del nombre de Cardona, _Soneto XXIV_. 232
Julio, después que me partí llorando, _Soneto XIX_. 226
La gente se espanta toda, _Versos cortos VII_. 259
La mar en medio y tierras he dejado, _Soneto III_. 208
La soledad siguiendo, _Canción II_. 179
Mario, el ingrato amor, como testigo, _Soneto XXXIII_. 246
Mi lengua va por do el dolor la guía, _Soneto XXXVII_. 253
Nadie puede ser dichoso, _Versos cortos VIII_. 260
No las francesas armas odiosas, _Soneto XVI_. 223
No pierda más quien ha tanto perdido, _Soneto VII_. 214
¡Oh hado esecutivo en mis dolores, _Soneto XXV_. 234
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, _Soneto X_. 217
Pasando el mar Leandro el animoso, _Soneto XXIX_. 240
Pensando que el camino iba derecho, _Soneto XVII_. 224
Por ásperos caminos he llegado, _Soneto VI_. 212
Pues este nombre perdí, _Versos cortos IV_. 257
¿Qué testimonios son estos, _Versos cortos VI_. 258
Señora mía, si de vos yo ausente, _Soneto IX_. 216
Señor Boscán, quien tanto gusto tiene, _Epístola_. 169
Si a la región desierta, inhabitable, _Canción I_. 175
Si a vuestra voluntad yo soy de cera, _Soneto XVIII_. 225
Si de mi baja lira, _Canción V_. 197
Siento el dolor menguarme poco a poco, _Soneto XXXVIII_. 254
Si para refrenar este deseo, _Soneto XII_. 219
Si quejas y lamentos pueden tanto, _Soneto XV_. 222
Sospechas, que en mi triste fantasía, _Soneto XXX_. 242
Un rato se levanta mi esperanza, _Soneto IV_. 210
Yo dejaré desde aquí, _Versos cortos II_. 256
ÍNDICE GENERAL
Págs.
_Introducción._ VII
_Datos bibliográficos._ XXI
ÉGLOGAS
I.--El dulce lamentar de dos pastores. 1
II.--En medio del invierno está templada. 27
III.--Aquella voluntad honesta y pura. 123
ELEGÍAS
I.--Aunque este grave caso haya tocado. 145
II.--Aquí, Boscán, donde del buen troyano. 159
EPÍSTOLA
Señor Boscán, quien tanto gusto tiene. 169
CANCIONES
I.--Si a la región desierta, inhabitable. 175
II.--La soledad siguiendo. 179
III.--Con un manso ruído. 183
IV.--El aspereza de mis males quiero. 187
V.--Si de mi baja lira. 197
SONETOS
I.--Cuando me paro a contemplar mi estado. 205
II.--En fin, a vuestras manos he venido. 207
III.--La mar en medio y tierras he dejado. 208
IV.--Un rato se levanta mi esperanza. 210
V.--Escrito está en mi alma vuestro gesto. 211
VI.--Por ásperos caminos he llegado. 212
VII.--No pierda más quien ha tanto perdido. 214
VIII.--De aquella vista pura y ecelente. 215
IX.--Señora mía, si de vos yo ausente. 216
X.--¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas! 217
XI.--Hermosas ninfas, que en el río metidas. 218
XII.--Si para refrenar este deseo. 219
XIII.--A Dafne ya los brazos le crecían. 220
XIV.--Como la tierna madre que al doliente. 221
XV.--Si quejas y lamentos pueden tanto. 222
XVI.--No las francesas armas odiosas. 223
XVII.--Pensando que el camino iba derecho. 224
XVIII.--Si a vuestra voluntad yo soy de cera. 225
XIX.--Julio, después que me partí llorando. 226
XX.--Con tal fuerza y vigor van concertados. 227
XXI.--Clarísimo Marqués, en quien derrama. 228
XXII.--Con ansia estrema de mirar qué tiene. 229
XXIII.--En tanto que de rosa y azucena. 231
XXIV.--Ilustre honor del nombre de Cardona. 232
XXV.--¡Oh hado esecutivo en mis dolores! 234
XXVI.--Echado está por tierra el fundamento. 235
XXVII.--Amor, amor, un hábito vestí. 237
XXVIII.--Boscán, vengado estáis con mengua mía. 239
XXIX.--Pasando el mar Leandro el animoso. 240
XXX.--Sospechas que en mi triste fantasía. 242
XXXI.--Dentro en mi alma fue de mí engendrado. 243
XXXII.--Estoy contino en lágrimas bañado. 245
XXXIII.--Mario, el ingrato amor, como testigo. 246
XXXIV.--Gracias al cielo doy que ya del cuello. 248
XXXV.--Boscán, las armas y el furor de Marte. 250
XXXVI.--A la entrada de un valle, en un desierto. 252
XXXVII.--Mi lengua va por do el dolor la guía. 253
XXXVIII.--Siento el dolor menguarme poco a poco. 254
CANCIONES EN VERSOS CORTOS
I.--Culpa debe ser quereros. 255
II.--Yo dejaré desde aquí. 256
III.--Acaso supo a mi ver. 257
IV.--Pues este nombre perdí. 257
V.--De la red y del hilado. 258
VI.--¿Qué testimonios son estos? 258
VII.--La gente se espanta toda. 259
VIII.--Nadie puede ser dichoso. 260
APÉNDICES
I.--A la muy magnífica señora doña Jerónima Palova de Almogávar, Garcilaso de la Vega. 261
II.--Carta de Garcilaso al Emperador Carlos V. 269
III.--Garsiae Lassi de la Vega ad Ferdinandum de Acuña, Epigramma. 271
IV.--Octava rima. 272
V.--Anécdota. 273
Índice alfabético de primeros versos. 275
ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN LA TIPOGRAFÍA DE «CLÁSICOS CASTELLANOS» EL DÍA III DE FEBRERO DEL AÑO MCMXI
NOTAS
[1] Heredaba D. García, por su padre D. Pedro, el apellido Suárez de Figueroa; pero, hijo segundón, educado acaso con su abuela D.ª Elvira, hermana de D. Íñigo, el famoso Marqués de Santillana, tomó el apellido de esta, la cual a su vez quiso conservar el de su madre D.ª Leonor Laso de la Vega en vez del de su padre D. Diego Hurtado de Mendoza. El solar de la Vega se halla en las Asturias de Santillana, en la ribera del Besaya, a una legua de Santillana y otra del mar. (V. Navarrete, _Vida de Garcilaso_, Ilust. I.)
[2] «Don Pedro era un caballero de sanas entrañas y sin malicia, y junto con esta bondad, amigo de justicia y del bien del reino, y por esto se metió tanto en estos bullicios.» (Sandoval, _Hist. de Carlos V_, lib. V.)
[3] Así dicen Herrera, Tamayo y Cienfuegos; pero Navarrete supone que debió criarse en la Casa Real, según la antigua costumbre que hacía educar junto a los príncipes a los hijos de los nobles.
[4] Tamayo de Vargas, fol. 4.
[5] V. Égloga I, notas a los versos 2 y 258.
[6] V. Soneto XXVI, nota.