Nuestra Pampa; libro de lectura

Part 7

Chapter 73,798 wordsPublic domain

“Algo se ha hecho en Guatraché respecto a ésto. Se cultivaron sesenta cruzas de primera generación. La mayor parte de los cruzamientos se hicieron sobre un barletta, un verdadero representante del tipo, cuyas plantas estaban caracterizadas por una espiga grande, un grano lleno y de buen color que bajo ninguna circunstancia puede llegar a desgranarse en el campo".

El ensayista en la Chacra Experimental es el agrónomo inglés Juan W., que secunda, con toda dedicación, la obra de Backhouse.

Después de nuestra detenida visita a las sementeras y planteles de ensayo, concentramos nuestra atención en la oficina meteorológica, casi completa en su instrumental, muy bien instalada y en donde las observaciones se registran con meticulosidad.

Recorremos después, la huerta y el plantel de parque, con infinidad de forestales de significación, casi abandonado por la escasez de agua. Las hortalizas producen bien, especialmente los espárragos que se dan con una robustez maravillosa.

La chacra, en general, nos ha impresionado bien. Tal vez la diversidad de facultades, dentro de un mismo organismo, fuera un defecto de administración. Nos referimos a la autonomía de cada rama, dentro del establecimiento: experimentación de cereales, meteorología y chacra en general. Pero esto es un detalle de fácil solución.

La sección de horticultura y frutales está organizada con dedicación, arborizadas convenientemente sus parcelas. Prosperan los tamariscos, las tuyas y el coral.

Una amplia avenida bordeada de álamos simonii, impresiona agradablemente a la entrada de la chacra. El álamo simonii, adaptable al clima y fácil para su conservación, es una de las variedades más elegantes y graciosas como planta ornamental. Un vivero en Guatraché, podría ser el proveedor de todos los pueblos del sur de la Pampa, en donde se difundiría sin reatos en calles y plazas públicas como elemento de estética y edilidad.

VOCABULARIO

=Guatraché= (Voz araucana). Nombre de un cacique. “Muela brava” o “Crujido de dientes".

=Morfológico.= Relativo a la forma y aspecto.

=Omiso.= (Hacer caso omiso). No hacer caso.

=Apócrifo.= Se dice de lo que lleva un nombre o título que no le pertenece.

=Invernal.= Del invierno.

=Erecto.= Erguido, derecho.

=Florescencia.= La aparición de las flores en la planta.

=Precocidad.= Anticipación en el desarrollo.

=Glúma.= Las dos valvas, a manera de escamas, que recubren las flores en las plantas gramíneas.

=Meteorológica.= Perteneciente a la meteorología o ciencia que estudia los fenómenos atmosféricos.

=Meticulosidad.= Con mucho cuidado de todos los detalles.

=Estética.= Está usada la palabra en el sentido de “adorno”, “belleza".

COLONOS RUSOS

En Macachín hemos visitado la colonia La Mercedes, poblada por familias rusas. Se nota, desde luego, en este centro agrícola, una notoria selección, manifestada en el sistema de cultivos, en el aprovechamiento de la tierra, en el deseo bien noble, de poseer en propiedad los elementos de labor y de tonalizar un poco la vida con el modesto halago del hogar. Estas características que definen un núcleo de agricultores sagaces, en armoniosa convivencia con el predio, tienen su explicación en el medio administrativo en que se desenvuelve la colonia. Modificar el carácter, generalmente hosco y desconfiado del colono ruso--sea ortodoxo o judío--no es un problema, cuando se da con el propietario tolerante, incapaz del abuso, buen consejero y amigable protector. La Mercedes está en estas condiciones. Desenvuélvense en este campo de 10.000 hectáreas, alrededor de cincuenta familias con un total de 400 almas, estando la colonia completamente cultivada.

Nueve años lleva de iniciativa La Mercedes y hace dos que está en manos de don Enrique P., un verdadero pioneer iniciador del florecimiento agropecuario de la comarca.

Apartándonos del alambrado de ocho hilos--lo mejor y más firme que hemos visto en nuestras giras--hemos recorrido de linde a linde la colonia, cortando por las abras estrechas el inmenso trigal. ¡Qué tonificante impresión de belleza, de vida, de color! La tierra nutritiva y amplia, se da toda entera al mar de las gramíneas, sin flaquezas, sin limpiones, pródiga de humus y de generosa maternidad. Se inclina el campo en suave planicie hacia la hoyada de una laguna; y es de ver la línea panorámica curveando graciosamente hasta perderse en el infinito sobre el pálido boceto de una duna!...

La impresión más elocuente que nos ha dejado este paseo matinal, es el aprovechamiento de la tierra. ¡Bien-haya el arado avaro que ha venido a meter su diente hasta en el mismo salitral!

--¡Siembren... siembren!--les ha aconsejado el propietario a sus rusos.

--¿Y si viene mal?--pensaron al principio, tímidamente, los colonos.

Después echaron de ver que la tierra no tenía reparos para rendir parejo; que no faltó la semilla, ni la maquinaria, ni el crédito para sufragar la existencia durante la larga expectativa, desde la roturación a la cosecha y al troje. Y sembraron hasta el último estadal, hasta el monte mismo, hasta agargantar al médano en estrecho dogal y desafiar el ingrato cabú de la salina.

El estímulo del propietario ha operado el optimismo y la cultura especial de sus colonos. Sólo la laguna puede detener la sementera, con sus arbustos grisáceos de jumen, sus cachiyuyos y sus matas de trébol de olor. Esta perseverancia, que ha creado la selección en los cultivos, dando rendimientos excepcionales en peso y calidad, ha tenido su noble premio en trigos de una densidad de 83½ por hectólitro, casi el desiderátum. La perspectiva se repite con esperanza augural en los trigales de este año, sanos, sin plagas, sin isoca, llenos de lozanía y de vigor.

Todos estos factores han creado una base moral en los colonos de La Mercedes. El trato administrativo y la propia confianza en la obra, sintomatizan un suave bienestar, ageno de sobresaltos y propicio a la labor y a la estabilidad. Saben estos buenos rusos, que si nace el sol, nace para todos; y que el sudor que humedece la gleba, no ha de ser estéril sacrificio, si fecunda en la espiga. La cultura industrial--y social si se quiere--de esta colonia, tiene su punto de apoyo en la comunidad de acción y de miras, entre el arrendatario y el arrendador. El señor P. ha hecho su aprendizaje desde abajo. Ama estos campos, porque los ha vivido en toda su intensidad y en todo su proceso civilizador; porque ha contribuído, como nadie, a la reforma del predio, desde el pasto salobre hasta el forraje artificial y el silo; desde el jagüel pampa hasta el surgente y el molino. En esta escuela ruda, que es toda una vida, se ha afianzado el concepto de solidaridad, capaz de forjar nuevos horizontes a la colonización rusa, de contínuo tan zarandeada, demostrando al propio tiempo, que es posible modificar el temperamento colectivo de esos núcleos rurales, cuando se procede con tolerancia y buena fe.

Los colonos de La Mercedes poseen en propiedad sus maquinarias y elementos de labor. Plantan sus arbolitos de sombra--frutales a veces--y no descuidan sus hortalizas para el uso casero. Elaboran su pan, que es, sencillamente, blanco, suave, delicioso; y se atreven a un poco de cecina y tal vez a un jamón que dura una eternidad. Gustan de instruir a sus muchachos; y cuando se producen reuniones educativas sobre temas rurales, no tienen reparos para salvar largas distancias y asistir a estos concursos donde pueden adquirir conocimientos nuevos. A la cita convocada en Macachin, en preparación del congreso agrícola de la Pampa, concurrieron todos estos colonos. Al paso de nuestro coche nos cruzamos con sus bateas peculiares, arrastradas por caballos fuertes y clinudos. Cinco leguas tuvieron que salvar esa mañana para encontrarse a las diez en el coche de la delegación...

VOCABULARIO

=Ortodoxo.= De la religión ortodoxa. La religión ortodoxa, llamada también cristianismo o catolicismo griego, es la que profesan la mayor parte de los griegos, rusos y demás cristianos del oriente europeo. Sus dogmas no difieren en gran cosa, salvo dos o tres puntos fundamentales, de los de la iglesia católica romana.

="Pioneer".= Palabra inglesa que se aplica a los que primero pueblan y cultivan tierras desiertas. Pronúnciase: páionir.

=Panorámica.= De “panorama”: vista de un horizonte dilatado.

=Troje (o Troja).= Apartamiento, sitio, paraje destinado para almacenar cereales.

=Estadal.= Medida superficial de tierra: muy pequeña.

=Cabú.= Tierra inapta para cultivos.

=Jumen (o Jume).= Planta que crece en los terrenos salitrosos y de cuyas cenizas se extrae soda cáustica.

=Cachiyuyos (o Cachillullos).= Algas, marinas o de laguna.

=Gleba.= Tierra, heredad, finca.

=Forraje artificial.= Pastos cultivados: la alfalfa, la avena, el trébol, etc.

=Silo.= Depósitos para conservar forrajes; puede ser aéreo o subterráneo.

=Jagüel.= En la campaña se designa así al pozo sin brocal destinado a abrevar ganados.

=Zarandeada.= De “zarandear”: mover o menear alguna persona o cosa, con prisa, ligereza y facilidad.

=Cecina.= Carne salada, enjuta y curada al aire, al sol o al humo.

LOS VASCOS DE “LA CORNELIA”

Junto a La Mercedes, está La Cornelia. Esta es una colonia mixta, cultivada en sus 5.500 hectáreas de extensión, con 3.000 de alfalfar. Este campo está bajo el arriendo inmediato del señor P. En sus praderas pacen 2.000 vacunos y 8.000 lanares. La colonización es agropecuaria, en consecuencia. Pero lo que nos ha llamado poderosamente la atención en este caso, es la calidad de sus pobladores. Es una colonia eminentemente vascongada (vascos españoles). Sólo hay una familia italiana en el campo, familia que es un modelo de laboriosidad y que se desenvuelve con todos los recursos de la chacra combinada.

Esta colonia, que conviene ser tomada como espécimen para su divulgación en el territorio, marca caracteres especiales que deben dar tela de juicio a los hombres de estudio. El vasco, colonizado, es un elemento de primer orden. Es ganadero, agricultor e industrial a la vez. Trabajador, fuerte, sano de cuerpo y de espíritu, es incansable en la labor, leal en sus tratos, paciente en el fracaso y juicioso en el porvenir. Elije su terreno, y busca, sobre todas las cosas, el agua buena, elemento primordial de la vida. ¿Es buena el agua? Profundiza su hoyo y planta su casita. Vendrán después, las contingencias, los años ingratos, la adversidad de los vientos, de los acridios y las pestes.

--Va mal... sí, sí... Pero algún día irá bien; no hay que apurarse... ¡no, no!...

Verdad que en esta resignación simpática y hombruna, suelen sentirse espaldados por el patrón. Y esto constituye una fuerza en el rodar parejo del capital y del trabajo, orientados hacia el porvenir común.

¿Cómo se organizó esta colonia? De Carlos Casares y Tejedor salió, hace aproximadamente ocho años, un grupo de vascoespañoles, con rumbo a la Pampa, buscando tierras propicias para establecerse. Se congregaron en Macachin. Eran nueve familias. Azotadas por años crueles y cosechas efímeras, sólo pretendían afirmarse al suelo y trabajar. De este contingente, nació la colonia. Sobre la prueba dura de los años iniciales, se afianzó el centro agrícola, que debía florecer y prosperar. Trabajando la tierra sin desmayos, se ahuyentó el pesimismo y se arraigó esa cordial convivencia que es fuerza decisiva en el rudo bregar. De nueve, llegaron a veinte las familias arrendatarias. Y nadie quiere hoy abandonar su tierra ni su vivienda, digna de ser propia, por el espíritu familiar que se ha puesto en las comodidades sencillas de la huerta y del corral. ¡Ah, si los campos de la Pampa pudieran poblarse de vascos! Sobre este modelo de centro agrícola, hemos podido apreciar la necesidad de fomentar en el territorio tan importante colonización.

La casa del poblador vasco, se significa, en primer término, por su hospitalidad, cosa que no es común en la de colonos de otras razas. Los pobladores de La Cornelia se han preocupado con empeño, en rodearse de un modesto bienestar. Crían aves; tienen sus lecheras bien cuidadas; hacen su queso y su manteca; benefician sus porcinos en sabrosas facturas; se esmeran en la huerta; y donde hay muchachas, es inevitable el jardincito, en donde junto a los pensamientos vulgares y las achiras ingénuas, suelen abrir sus cálices, algunos narcisos y tuberosas, sembrados “para probar, pues” y “porque los trajo el patrón"...

Esta tendencia a suavizar la aridez de la vida, ha dado campo a la iniciación de cultivos frutales. El dueño ha proporcionado a sus colonos, ejemplares de la casa Peluffo: higueras, brillasotto y española; durazneros pavía, norteamericano y gran monarca; manzanas renettas y cerezas graffión de Dolores. Merced a esta tentativa, cada familia puede gustar todo el amplio beneficio del predio, desde el puchero español, tan sabroso y patriarcal, hasta el postre de frutas de estación y la natilla con fresas, que es manjar delicado.

Es así como se puede amar la tierra.

Todo cuanto se pueda decir en favor de esta inteligente colonización resulta pálido, ante sus apreciables condiciones de vida y la necesidad de fomentar su arraigo en la Pampa. Excelentes cultivadores, han dado impulso a la comarca. Los fracasos del trigo, en algunos puntos de la zona, se han debido, generalmente, a la seca. Los vascos de La Cornelia, han cosechado trigos de óptimos rendimientos. El año anterior, una avena

blanca de esta colonia, dió una densidad de 57 por hectólitro. Pero, a pesar de estos triunfos, no descuidan la ganadería, a la que dedican atención especial. Los campos de Macachin son inmejorables como praderas artificiales. La tosca está a un metro y medio y el agua--una agua cristalina, dulce y fresca--se encuentra desde tres a nueve metros de profundidad. Esta característica, fuente de vida para los ganados, es quizá, la riqueza más fundamental de la zona. El molino, el tanque y el abrevadero metálico, han venido a suplantar la represa y la “bebida” tradicionales, a donde acudían las vacas criollas a resarcirse de la mezquindad silvestre de los prados, veinte años atrás...

La alfalfa rinde exuberantemente en los campos del Departamento Tercero. El cultivo de una hectárea de alfalfa, tomada en una proporción de 400 hectáreas, cuesta alrededor de 50 pesos, de acuerdo con el precio de la semilla en la actualidad (18 pesos, más o menos). Una hectárea necesita 22 kilos de semilla. En las faenas de arar, sembrar, rastrear, etc., se invierte alrededor de 12 a 13 pesos. Hay que anteponer a estos gastos el valor del alambrado, molino y tanque del lote, amén de otros gastos accesorios. Sobre esta base se establece la proporción relativa de la hectárea.

Hemos visitado con verdadero placer algunas casas de la colonia. La perspectiva agrícola, que es inmejorable, mueve la diligencia de los pobladores. En una población, con aspecto de vieja estancia, se ha comenzado a repasar el motor de la trilladora, cosa que jueguen bien sus piezas en el momento de alzar los trigos. Allí nos convidan con mate y nos hablan de una transacción feliz en ovejas. En otra vivienda churrasqueamos un buen costillar y gustamos de un queso exquisito, mientras la vista se solaza en la huerta verdegueante, donde no falta nada, desde los espárragos hasta el perejil y los cebollinos de verdeo. Ya, en la mañana, hemos probado la amable hospitalidad del colono italiano, bella persona que ha formado su paraíso familiar con dos generaciones y que se siente feliz en entregar a la Pampa su tranquila vejez. Esquilan a esa hora los muchachos en el galpón. Las muchachas se desviven por hacernos agradable la visita. Y nos obsequian, con una sencillez encantadora, un chocolate que es restaurador, después de nuestra gira matinal. ¡Qué aseo en la casa! ¡Qué sencilla pulcritud! Se respira una espontánea comodidad que habla desde la alacena bien provista hasta el grafófono.

Hemos observado que el grafófono está muy difundido entre los colonos de la Pampa. Esta circunstancia, nos mueve a indicar la conveniencia que habría en que el ministerio de agricultura, imprimiera discos sobre asuntos de enseñanza agrícola y consejos prácticos relacionados con cultivos, cosechas, plagas, etc., y los distribuyera profusamente entre los agricultores. Estos discos podrían ser impresos en los idiomas más difundidos en la colonización. Se prestaría con esto un verdadero servicio a los cultivadores, secundando eficazmente la tarea de los agrónomos en la enseñanza agrícola.

Al regresar, nos hemos detenido en un bebedero, en circunstancias que el ganado vacuno se ha acercado a abrevar la sed. Es un noble mestizaje el de estos animales corpulentos que se dejan casi palmear, mientras el agua se apresa en el amplio recipiente.

--¡Qué cambio!--nos apresuramos a decir a nuestro acompañante, ante esta sintomática mansedumbre de las bestias.

--¡Ah!... Era otro cantar la novillada criolla de hace veinte años--nos responde.--Con los cultivos, con la civilización, se han domado hasta los médanos...

El tren, que viene de Doblas, pasa a la distancia con su airón de humo. Se detiene en Atreuco. Debemos estar antes de las dos en Macachin.

Nuestra máquina vuela por el camino, paralelo al ferrocarril...

VOCABULARIO

=Macachin.= Planta silvestre, pequeña.

=Acridios.= De “acridia”: langosta.

=Efímeras.= De “efímero”: transitorio, fugaz.

=Bregar.= Luchar.

=Achiras.= Planta acuática, de hojas anchas, lanceoladas, pedúnculo largo y flores comúnmente rojas.

=Aridez.= Sequedad grande de la tierra.

=Optimos.= Sumamente buenos, excelentes.

=Tanque.= Depósito para agua, generalmente de hierro galvanizado o lata.

=Abrevadero.= Sitio donde se da de beber al ganado.

=Bebida.= En este caso, el recipiente de madera, hierro o latón donde beben los animales.

=Resarcirse.= De “resarcir”: indemnizar, compensar, reparar un daño o perjuicio.

=Churrasquear.= Expresión criolla que significa tomar una merienda frugal, comúnmente carne asada.

=Pulcritud.= Delicado esmero en el arreglo y adorno de la persona, de la habitación, etc.

=Bebedero.= Tanque o recipiente donde bebe el ganado.

=Sintomática.= De “síntoma”: característica especial, señal o detalle digno de ser tomado en cuenta.

=Airón.= Penacho.

COOPERATIVISMO HEBREO

Los colonos de la Jewish Colonization Association, hebreos en su totalidad, han constituído en cada centro agrícola su cooperativa. Responde este propósito no sólo a una finalidad de economía y bienestar, sino a un plan defensivo del interés común. La condición social de estas instituciones gremiales, varía según la importancia y calidad de los núcleos de colonización judía. La colonia Narcisse Leven, de Bernasconi, constituída por rusos y unos pocos rumanos y organizada con apresuramiento sobre la base de una inmigración heterogénea, no ha podido prosperar como la colonia de Rivera, con sus doce leguas de Pampa, en Rolón, bien pobladas. Este fenómeno, producido sobre campos análogos y bajo una misma administración, se explica por la diversa condición social de cada centro. No todo el pueblo ruso es agricultor. En las colonias de Bernasconi, se nota cierto espíritu tendencioso, contrario a la estabilidad y el arraigo. Hay una propensión emigratoria, que es todo un síntoma ancestral. El colono que ha tenido buena sombra en la cosecha y se arma de unos pesos, difícil será que no se asiente con un negocio cualquiera, buscando el reparo de la estación ferroviaria en la época del movimiento agrícola. Luego, realiza su tendejón y vuela. Contra esta idiosincracia, tiene su capítulo punitivo la cooperativa de la colonia, la que castiga con expulsión al que rescinde su contrato de promesa de venta celebrado con la Jewish Colonization Association, referente a la chacra que posea en Narcisse Leven, o si una vez poseída la chacra con título definitivo, la llega a enajenar o a alquilar a otra persona. Es, realmente, una forma, más o menos eficaz para contrarrestar el temperamento ambulatorio de sus asociados.

Por cierto que el plan de cooperativismo de esta sociedad se orienta sobre los más laudables propósitos.

Y si alguna objeción pudiera hacerse, sería sobre la exigüidad del capital, de 10.000 pesos para afrontar un programa demasiado frondoso.

--Nuestro propósito--nos dice uno de los organizadores de la asociación--se orienta sobre las siguientes bases: Procurar y obtener el bienestar económico de sus asociados; fomentar el desarrollo de la agricultura, suprimiendo la acción de sus intermediarios; vender a los asociados y al público en general, artículos de consumo, maquinarias e instrumentos agrícolas, bolsas, hilos y accesorios para la agricultura y ganadería; facilitar créditos a los asociados para levantamiento de las cosechas, siempre que la situación financiera de la sociedad lo permita; establecer fábricas de bolsas o de otros materiales; proveer a los socios que lo soliciten semilla seleccionada y otros productos de la industria agrícola o ganadera; crear secciones de tienda y otras que armonicen con los fines arriba expresados; comprar y arrendar casas o terrenos para edificar en ellos galpones para depósito de productos agropecuarios de sus asociados, así como para oficinas y dependencias de la sociedad; ejercer toda clase de representaciones y comisiones que se relacionen con la vida agrícola de sus asociados; recibir depósitos en caja de ahorros y en otra forma y realizar con sus asociados toda clase de operaciones financieras; fundar en la colonia bibliotecas y escuelas y organizar en la misma el servicio sanitario, velando por su cultura e higiene; actuar como árbitro en todas las desavenencias que se susciten entre sus asociados.

La sociedad cooperativa de Rivera, que comprende también los campos de Rolón, ha dado ya frutos sazonados. Es indudable que estos colonos superan, como entidad colectiva a los de Narcisse Leven. Aquí la selección es de origen. Son agricultores de verdad, como que proceden de los campos de Odessa, sobre el Mar Negro, “zona de trigo”, designada por la geografía rusa. Cada colono debía traer consigo un capital de 2.000 rublos. La colonización se organizó por grupos. Recibieron la tierra sin ayudas ni mejoras. Cuarenta familias, que en la organización de la colonia se denominaron “Novobug”, constituyeron el primer núcleo de población que roturó los campos vírgenes adquiridos a Leloir--algo más de 100.000 hectáreas.--Vino después el segundo grupo que se denominó “Bojedorovsko"--(dado por Dios), en eslavo--compuesto de veintidós familias. Con elementos organizados en Europa, se inició la colonización en 1905. Dos años después, sobre esta base agrícola, que tomaba incremento, se fundó Rivera.

Los primeros tiempos fueron de dura prueba. Por cada chacra de 15 hectáreas, se estableció una reserva de 75. Esta división de los campos de la colonia, ocasionó un desacuerdo entre los pobladores y la administración general, pues la Jewish, quería obligar a que sus colonos ocuparan de inmediato las reservas. Y esta pretensión no podía conciliarse, dado las dificultades iniciales que castigaron al colono impidiendo el desenvolvimiento normal de sus labores.

Esta lucha entre el capital y el trabajo, duró tres años. Por fin, intervino el ministerio de agricultura para allanar las dificultades. La Jewish, entonces, envió un agrónomo para que informara. El emisario resultó un cooperativista de fuerza que se puso en la línea razonable y estudió a conciencia el problema, dando la razón a los colonos. Esta circunstancia obligó a la Jewish a desenvolver procedimientos equitativos, prestando su ayuda eficaz al colono. Inició labores de mejora y fomento, buscando la comodidad de sus colonos. Una de sus obras de significación, fué el vivero destinado a distribuir plantas en todas las viviendas de sus pobladores. El año anterior fueron distribuídas 10.000 plantas de acacia y otras forestales.

En la actualidad pueblan esta colonia más de 250 familias, contando con dos establecimientos de instrucción.