Nuestra Pampa; libro de lectura

Part 25

Chapter 253,840 wordsPublic domain

Con este aliciente, auspiciado por el compromiso gubernamental, se funda una Cooperativa de Irrigación Limitada, en General Roca. Las primeras acciones de la Cooperativa responden a un capital de 800.000 pesos que importan la diferencia entre el precio fijado de 50 pesos por hectárea y la reducción al mínimum de 2.50 pesos, de acuerdo con el artículo 5.º El gobierno, por su parte, recién extiende títulos definitivos cuando los colonos estuvieran en las condiciones establecidas por el decreto, es decir con sus propiedades alambradas, desboscadas y niveladas, abarcando los cultivos, por lo menos, una cuarta parte de la extensión total de sus predios.

A partir de esta época se significa el florecimiento de la Cooperativa como entidad económica. Su primer servicio reglamentado abarca una extensión de 1.200 a 1.300 hectáreas. Esto ocurría durante los años 1910 y 11. Paulatinamente va bifurcando sus canales y distribuyendo por el valle su red de acequias hasta llegar a completar un servicio aproximado de 17.000 hectáreas, que es la superficie actual bajo su beneficio.

He aquí una ligera estadística de los cultivos comprendidos en la extensión irrigada por la Cooperativa: Alfalfa, 11.000 hectáreas; viña en producción, 1.600; viña nueva, 150; avena y cebada, 450; trigo, 500; arvejas, 400; maíz, 300; frutales, 350; hortalizas, 700; cultivos nuevos, 1.400. Total: 16.850 hectáreas.

La red completa de los canales y acequias de la Cooperativa, tiene una extensión de 400 kilómetros. El canal matriz tiene 65 kilómetros de longitud y se extiende a lo largo del valle, por la parte prominente, desprendiendo diez canales secundarios, de los cuales dos van hacia el norte y los demás al sur. Es de boca-toma provisoria. No tiene dique. Esto no sería un inconveniente, si se conociera a ciencia cierta el régimen de las aguas del río. Pero las investigaciones hidrológicas relacionadas con el Neuquen, puede decirse que recién se inician con método y objetividad.

Los 800.000 pesos iniciales que formaron la base de la institución, fueron suma exigua para la expansión de la zona regable y el aumento vertiginoso de los plantíos. Fué menester entonces, recurrir a un empréstito bancario de 300.000 pesos, dinero que fué invertido en importantes obras de ampliación y mejoramiento. Esta deuda sigue sin tropiezos su amortización regular, según se desprende de los últimos balances. Bastarían sólo estos detalles numéricos para demostrar el acierto con que se desenvuelve la Cooperativa vigilando el interés de los asociados y colonos y propendiendo a incrementar la zona con la civilización del agua.

El canon de riego fijado por la Cooperativa, es de 8 pesos por hectárea para los accionistas y 10 pesos para los no accionistas. Estos últimos, tienen sometido a riego una extensión de 4.000 hectáreas, aproximadamente.

En compañía del administrador, recorremos los canales, deteniéndonos en algunos saltos y compartos donde la obra de mampostería revela cautelosa previsión contra los arrebatos del caudal. En algún punto, donde el agua se vuelca y cambia de nivel, la corriente ha socavado los bordes amenazando continuar con su derrumbe. Viene allí, de inmediato, la reparación disciplinando la corriente que lleva toda la impetuosidad de un río.

Y, realmente, parece río esta arteria vital que se derrocha en las huertas por la raigambre circulatoria de sus acequias. Pero un río rumoroso y alegre, festoneado de verdura y ensombrecido por el fresco alamedal cuyas paralelas se proyectan eternamente, bajo la serena grandeza del cielo siempre claro y azul.

VOCABULARIO

=Talonando.= Situando.

=Epílogo.= Final.

="A ojo de buen cubero"...= Expresión usual para indicar las cosas que se hacen sin medida exacta, sin estudios, y a bulto.

=Hidrogógica.= De “hidrogogía”: arte de canalizar aguas.

=Acequiado.= Canal del que se ha derivado acequías.

=Erogación.= Gasto.

=Incontinenti.= En latín: inmediatamente.

=Boca-toma.= La intersección de un canal con el río.

=Exigua.= Insuficiente.

=Raigambre.= Conjunto de raíces trabadas entre sí. Está en sentido figurado.

=Acequía.= Pequeño canal o zanja que conduce el agua para el riego de las tierras.

EL GRAN DIQUE DEL NEUQUEN

Frente al gran dique del Neuquen--que acabamos de visitar--la obra hidráulica más importante del país y, quizá, del mundo, recorramos, en ligera semblanza, el proceso cultural de estas tierras, desde la llegada del ejército que plantó el primer rancho sobre la salvaje heredad, hasta la civilización de los ríos y el triunfo de las industrias rurales.

Después de la revolución del 80, el general Conrado Villegas--figura legendaria de la expedición al desierto, reclamada por la eternidad del bronce--regresó a Buenos Aires con dos regimientos. Quedó el 5.º de caballería en Patagones a las órdenes del coronel Wintter. Encariñado Villegas con la gloriosa campaña, iba a tentar el avance definitivo hasta el remoto Nahuel Huapí, segunda etapa militar después de la concentración de Choele Choel con Roca--ministro y héroe--a la cabeza.

Regresó Villegas a Río Negro a principios del 81 con el plan general de la nueva cruzada. El 82 se inicia la expedición al lago. La primer brigada, que sale de Ñorquin en recorrida por los valles cordilleranos, va al mando del coronel Ortega. Está constituída por el 11 de caballería y el 12 de infantería. La segunda, sale de General Roca, al mando del comandante Godoy. Esta fuerza cruza el Neuquen y costea el Limay hasta sus fuentes. La tercer brigada, con el general Villegas a la cabeza, parte de Choele Choel. Comprende el 6 de infantería, que manda Bernal y cruza, en treinta leguas, la travesía desolada de Valcheta. Esta concentración, operada en el sur con marchas en forma de abanico, barrió las indiadas peligrosas, realizó investigaciones geográficas de importancia y puso el punto final a la empresa conquistadora iniciada con el foso de Alsina, años atrás y seguida con el plan militar de Roca, todo bajo el gobierno previsor de Avellaneda. Con el jalón de Nahuel Huapí, quedaban veinte mil leguas de territorio argentino rescatado a la civilización y al trabajo. Esta expedición al sur duró el verano del 82. Se dejó junto al lago un destacamento al mando del comandante Rosario Suárez y regresó el grueso de las tropas al alto valle del Río Negro, dispuestas a seguir, en la paz y el trabajo, la era de civilización que acababa de abrir la empresa militar.

Y se trocaron en colonos los soldados.

Como medida previa para encarrilar las industrias del campo, reclamadas por la tierra generosa y feraz, se imponía la disciplina del agua. Fué así que se cavó el primer canal por iniciativa del comandante don Enrique E. Godoy, que llegó más tarde, como todos sabéis, a ministro y teniente general. Esa primer obra hidrológica, que es la que actualmente administra la Cooperativa de Irrigación de Colonia Roca, fué realizada, técnicamente, por el ingeniero Hilarión Furque. El gobierno nacional prestó todo su apoyo a esta primer tentativa en el sentido de difundir la agricultura en la región. El general Roca, que acababa de asumir la presidencia, tuvo un vaticinio augural: “Aquellas tierras, dijo, serán la futura Mendoza". Fué así que puso todo su empeño en favorecer la colonización. Los primeros agricultores fueron franceses, ingleses y rusos. Llegaron a la zona en número de ochenta familias, traídos por Godoy. Nuclearon sus pequeñas chacras en el paraje conocido por Sauce Ladeado, entre lo que es hoy General Roca y Allen. De aquel primer contingente, vive aún uno de los precursores de la agricultura regional, don José Escale, que tiene una chacra importante, sin contar el coronel Mallea, a la sazón teniente, que todavía gasta sus veranos a la sombra familiar del huerto que formó en su mocedad.

Iniciadas las labores agrícolas con los beneficios del riego artificial, se tropezó, de inmediato, con los inconvenientes de la administración del agua. Era demasiado grande el canal para alimentar predios laborados tan incipientes. Los trabajos de monda y sostenimiento de aquella arteria y sus confluentes, complicados con el desconocimiento absoluto del régimen de las aguas fluviales, debieron desalentar a los primeros colonos. Se inició un ligero éxodo. Pero la feracidad de la tierra pudo más que el pesimismo; y a pesar de las deficiencias de la compuerta del canal y las bajantes del río, en verano, y sus desbordes incontenibles en invierno, se reinició la población del valle, alentada por vecinos progresistas como el doctor Marcos Zorrilla, uno de los más sinceros y eficaces propagadores de la región.

Uno de los vecinos más viejos del valle--don Enrique L.--que ha presenciado la obra del canal desde su primer palada, nos habla con entusiasmo, de aquellos preliminares de la colonia, significándonos, al propio tiempo, la lucha eterna que ha debido sostenerse para aprovechar, en forma sistemada y eficaz, los beneficios del agua. La Cooperativa no ha salvado aún los inconvenientes, según nuestro informante. Y es justicia añadir que hay una opinión muy difundida en el alto valle, según la cual esta institución de riego debía incorporarse a la acción del gobierno, no bien se inaugurasen las obras del canal grande. En nuestro reciente viaje por la zona nos hemos enterado de la petición vecinal, elevada al gobierno, en el sentido de oficializar el giro de esta Cooperativa.

Tal es, según este mal perjeñado boceto, el proceso cultural del alto valle o sea el Departamento General Roca de Río Negro. Las industrias rurales han tomado un vuelo de tal consideración, que han debido imponer obras fundamentales en lo que se relaciona con la civilización de los ríos y el aprovechamiento industrial de sus aguas. De ahí el gran dique sobre el Neuquen y el canal grande que arranca en Cordero y terminará en Chichinales.

El dique del Neuquen tiene por razón capital desviar hacia la cuenca Vidal o sea el lago Pellegrini, las aguas sobrantes del río. Constituye, propiamente, el primer paso en firme, dado en el sentido de evitar las inundaciones en Río Negro. Con el apresamiento y civilización del Limay--cuyo régimen dará margen a otros procedimientos debido a su diversidad de caracteres fluviales y lacustres--se habrá completado definitivamente un gran plan de defensa y aprovechamiento de las aguas, base segura del gran porvenir industrial del valle.

Las más temibles inundaciones del Río Negro, han demostrado, sin duda, la simultaneidad en las crecientes de los dos ríos Limay y Neuquen. Tan abundoso caudal procedente de los lagos del sur y de los aluviones cordilleranos, volcado sobre el Negro, debía producir la catástrofe. El dique del Neuquen viene a asegurar científicamente la docilidad de este río, por más turbulenta y arrolladora que sea su arremetida. Detenida su corriente por los grandes portalones y la fortaleza de sus muros, el agua buscará dos salidas: hacia la cuenca que es una hoyada como un mar, o hacia el canal grande, domesticada por las obras de ingeniería y bifurcada en su raigambre de canales y acequias fecundizadores. De manera que con esta obra, realmente gigantesca, desaparece todo temor de inundación por parte del río Neuquen. Con el estudio y apresamiento del Limay, se complementará la obra hidráulica reclamada por el amplio valle.

Por lo pronto, esta gran barrera de dique, opuesta a las aguas bravías del río y complementada con el amplio canal que corre junto al Ferrocarril del Sur en una longitud de ciento veinte kilómetros, significa el punto de partida en donde afianzará su verdadero porvenir la zona al orientar sus industrias en la explotación segura de la tierra, sin zozobras, sin desesperanzas, sin precipitación.

VOCABULARIO

=Nahuel-Huapí.= (Voz araucana). Nahuel (tigre); huapí (terreno).

=Chinchinales.= (Voz araucana). Lugar del plomo. Chinchinal, es, además, una cebollita silvestre.

=Jalón.= Estaca que usan los agrimensores. Por extensión se dice de lo que señala el límite a que se ha llegado en una empresa.

=Monda.= Limpieza.

=Éxodo.= Emigración.

=Perjeñado.= Dibujado.

=Lacustre.= Perteneciente a los lagos.

UNA BODEGA EN RIO NEGRO

Acabamos de visitar la bodega de mayor capacidad del alto valle.

Como todas las de la zona, esta bodega se inició con cubas de madera, de mucha capacidad, elemento no muy favorable en Río Negro para la buena fermentación. Actualmente ha construído y sigue construyendo pilones de mampostería de dimensiones, tipo y paredes comunes. Quedan, sin embargo, algunas cubas de madera del país, lo que prueba que hay maderas argentinas, de clima frío, aptas para suplir ventajosamente a las antiguas cubas de álamo, siempre que se atienda con esmero la construcción. Estas cubas pueden contener 80 hectólitros y dan un resultado excelente, según nos manifiesta el administrador. La madera de que están construídas es raulí patagónico. Sus duelas ofrecen algunas vetas muy porosas. Esta condición hace sospechar que la madera no sería muy eficaz para la construcción de cascos comunes. Ignoramos si se ha ensayado en esta clase de vasijas.

La maquinaria de este establecimiento vinícola es absolutamente moderna. Llama, sin embargo, la atención, de que no se disponga de un alambique que le permita agotar sus orujos, perdiendo, en consecuencia, un porcentaje elevado de vino y por ende, de alcohol y cremor tártaro. No obstante, se ha iniciado la elaboración de algunos tipos de imitación licorosos, que requerirán mejoramientos.

Gustamos en la bodega algunos vinos de tipo corriente, gruesos. Se ha iniciado la elaboración de un clarete y otros más delicados y armónicos que no admiten “bautismos” ni desdoblamientos en el mostrador...

Un vino blanco, nos sabe a bueno. También nos agrada un pinot de tres años. Probamos, asimismo, un tipo licoroso, discreto.

Nos inicia en esta recuesta--pase el arcaismo--el viejo bodeguero, marchito por los años, pero alegre y parlador, como conviene a un amigo de Baco--en el amable decir.

Se percata del juicio técnico con cierta inquietud. Pero tiene fe en su pericia. Más que con la boca nos pregunta con los ojos:

--¿Le agrada?

--Sí--respondemos.

--Este blanco--asegura el ingeniero A.--es de “folle blanche” y semillón...

--Justo...--confirma el viejo.

Y a renglón seguido interroga:

--¿Usted es de Mendoza?... Yo he estado en Mendoza... ¡Ah, qué tierra!... ¿Conoce la bodega de Escudero... de don Isidro?... Pues allí...

El vinificador de ley, añoraba, con emoción sin duda, el hermoso país de las vides. Allí aprendió a enderezar sus mostos y a hacer néctares nobles con la ciencia que dá el duro bregar.

Recorremos la bodega. Nos llama la atención, en primer término, las condiciones del techo, sistema cuyano, con cabriadas de pino tea, tirantería de álamo, y cubierta de varillas de sauce embarrado, hecho impermeable con una delgada capa exterior de argamasa. Lamentamos que este techo no se asiente sobre paredes de adobe, en vez de mampostería, que son más durables pero que no reunen, como las paredes “criollas”, las condiciones exigidas por la temperatura.

Esta bodega elabora, actualmente, 5.000 bordelesas. Este año elevará su producción a 7.000. Sus plantaciones abarcan 170 hectáreas, con 100 de viñedos y el resto de frutales.

Dedicamos preferente atención a los cultivos. Nos entusiasma, en verdad, el esmero con que se cuidan las viñas, la clasificación ordenada y la disposición regular de sus liños de tres alambres. Sin duda, este plantío es de los más florecientes y armoniosos de la zona. Los postes y varillas de sostén son de cemento armado con alma de hierro. Los cabeceros cuestan 1 peso m|n. y tienen 2.50 metros de alto (1 metro va bajo tierra); y las varillas son de 70 centímetros. Esta clase de material se ha comenzado a usar en Mendoza con buenos resultados. Es más económico y tan seguro como el de madera. Tratándose de terrenos lavados, sin salitre ya, es seguro que esta clase de puntales se difunda en la región. Las principales variedades que comprende este viñedo son malbec, semillón, pinot y cabernet. Hay también un poco de criolla, que según el administrador de la finca--contrariamente a la opinión vulgarizada en la zona--da un vino de primera. Es original, sin duda, este resultado, pues la uva criolla de vino, sazona demasiado tarde y no sería difícil que en esta parte del valle tuviera un formidable enemigo en las heladas de otoño con su anticipo cruel. Ya lo dijo el adagio español: “vendimia enjuto, cogerás vino puro”, aconsejando la cosecha de las vides antes de las lluvias y heladas otoñales.

El cultivo de las viñas en este establecimiento, se practica por administración. Sin embargo, parece resuelto que se pondrá en práctica en adelante el procedimiento usado en Mendoza y San Juan, es decir, por intermedio de contratistas al porcentaje de la producción.

La huerta de frutales comprende diversas variedades de durazneros, manzanos, perales y ciruelos. Existe el propósito de secar la producción de duraznos, para lo cual se ha adquirido un secador moderno. El resto de la fruta será destinado a exportación o conservación, según convenga. Como este año se ha perdido totalmente la fruta de esta zona del valle, debido a las heladas de primavera, el problema de su industrialización queda postergado para la nueva cosecha.

VOCABULARIO

=Cuba.= Vasija grande de madera, para contener vino.

=Raulí.= Arbol de la cordillera de los Andes (en el sud).

=Duelas.= Las tablas encorvadas de que se componen las cubas, barriles, pipas, etc.

=Alambique.= Aparato que sirve para extraer por destilación las esencias o espíritus que haya en un líquido.

=Cremor tártaro.= Bitartrato de potasio que se obtiene de los toneles de vino y se purifica para la venta.

=Orujo.= El hollejo de la uva después de exprimida.

=Desdoblamiento.= Manipulación delictuosa que se hace con los vinos añadiéndoles agua y diversas sustancias para aumentar la cantidad.

=Recuesta.= Requerimiento, intimación. Investigación.

=Percata.= De “percatarse”: enterarse, darse cuenta.

="Folle blanche".= En francés: loca blanca. Pronúnciase: fol blan.

=Cabriada.= (Cabrial o cabrío). Vigas o maderos dispuestos para asegurar el suelo o techo de una casa o galpón.

=Argamasa.= Mezcla de arena y cal para obras de albañilería.

=Adobe.= Ladrillo sin cocer.

=Liño.= Hilera de plantas.

LAS BODEGUITAS DEL ALTO VALLE

Después de visitar las bodegas más importantes del valle del río Negro superior, hemos recorrido las pequeñas bodegas, donde se sigue para la elaboración de los vinos, los procedimientos más elementales. Todo el mundo hace vino en la región. Pero, por lo común es el vino “de garrote”, como se dice en buen romance, destilado a fuerza de viga, torno y prensa rudimental. A veces un vinillo abocado, de buen paladar, nos confunde frente al aspecto desorbitado y poco pulcro de la bodeguita que lo produce. Nada es simpático en el local, pobre, mal oliente, sucio. Y sin embargo es genuino el producto. Sólo la uva, nada más que la uva, ha sido la sustancia vinócula que dió sus nobles mostos al mísero lagar. Es la mano de obra sin duda, la que ha sabido suplir airosamente a la pobreza mecánica bajo la pericia de algún viejo viñador que trajo sus remembranzas de la tierra andaluza o de la Italia septentrional.

--¿Qué le parece mi vinejo?--nos interroga con cara de triunfador, un viejo valenciano de quien gustamos el producto de su pequeña vid.--Este es un aloque de lo mejor, sin cristianar... Vea qué transparencia... Vea qué nitidez...

Por no desconcertarle, ingerimos su licor sin una queja. Pero “su vinejo” no es ni “de pasto”, ni peleón, como llamarían en su tierra, por su baja calidad. Es un vinagrillo acedo, simplemente.

La escena se repite a menudo.

--Este es de solera, por lo guapo y fortificante--nos dice un malagueño, mientras en un jarro de lata nos da a beber su vino.--Hasta para el cáliz de la misa quedaría bien... Con un litro puede usted vigorizar hasta cincuenta...

De entrada a algunos locales de conservación, el ojo alerta descubre en los barriles mal apilados, la procesión de mosquitos que se escurre entre los intersticios de las duelas. Es una colonia de “musca cellaris”, que nos anticipa, de primera intención, el estado del líquido que contienen las vasijas. Aquello es vinagre, evidentemente.

El enólogo que nos acompaña en esa incursión valletana, trató hace años de encarrilar en la zona del Río Negro, la industria vitivinícola, respondiendo a la misión que le encomendara la Dirección general de agricultura. Respondiendo a nuestro deseo de conocer aquellos preliminares de la región, nos hace el siguiente bosquejo:

--El pisado y molienda de la uva, ocho años atrás, se practicaba con los pies en lagares de madera. Una vez molida se echaba en conjunto en las bordelesas o pipones de un solo fondo, colocadas en posición vertical. Por lo común no se procedía a la especificación de las clases de uva. Sólo la uva blanca, se vinificaba aparte. La fermentación, tan inapropiada, en locales mal dispuestos, en recipientes sucios, tenía que resultar un desastre. La corrección de los vinos, era un procedimiento poco menos que desconocido. Lo propio ocurría con el cuidado de los vinos, una vez elaborados. El relleno no se practicaba en ninguna bodega. Los trasiegos, se reducían, por lo general, a uno, comunmente efectuado tres o cuatro meses después del descubre. La clarificación y filtración eran palabras muertas. Se explica entonces que aquella industria, tan incipiente, tan falta de manipuleo, de tecnificación y de higiene, produjera tan malos brevajes, una especie de parodia de vinos imposible de clasificar.

“Felizmente--agrega el enólogo--la industria noble ha venido a marcar nuevos derroteros a la zona, con la selección cultural de las especies de vid, los procedimientos científicos en la elaboración y la maquinaria moderna.”

--Quedan, sin embargo, algunos rezagos de aquella primitividad--argüimos, ante la evidencia de nuestra investigación.

--Es cierto--nos responde;--pero la reglamentación oficial y sobre todo las exigencias de la demanda, han de barrer bien pronto con la mala producción. Salvo los establecimientos de importancia que están cimentando sobre hormigón, el crédito de sus vinos, estas a manera de bodeguillas tienen que fracasar poco a poco, dando paso a la industria noble y ordenada. Por lo pronto, es evidente el perjuicio que irrogan con la mala calidad de sus productos. Los mismos mercados del interior del Neuquen, poco exigentes de suyo, prefieren pagar más caros los vinos de Mendoza, o introducirlos de Chile por los pasos de la Cordillera, a llevarlos de esta zona, desacreditados por los pésimos vinificadores.

Es evidente que no todos los bodegueros modestos elaboran sus vinos en condiciones antihigiénicas, siendo de notar que algunos de ellos tienen verdadero acierto en la manipulación aun cuando se vean imposibilitados por la falta de comodidad y elementos mecánicos a sentar tipos definidos capaces de acreditar una marca.

El italiano Juan F., viejo viñatero, con tres décadas de residencia, entre Río Negro y Neuquen, nos sorprende con un vino cocido, tirando a marsala cuya fórmula, que es una verdadera “trouvaille”, según su jubilosa afirmación, sólo la saben las parras pampanosas que ensombrecen su risueña casita.

--¿Cómo lo hace?--le interrogamos.

--Ma... de uva. ¿No vé?

Y ríe francamente, poseído de que en su garrafa dadivosa ha escanciado el néctar divino.

Después nos invita con un guindado excelente y un mal “chartreusse” de fabricación doméstica a base de agua de las Carmelitas.

--Yo no soy bodeguero--nos asegura;--soy hombre de campo. Hace treinta años cuidaba ovejas en las nacientes del Limay...

--¡Tan lejos!... ¿Y no tenía miedo a los indios?

--¡Qué esperanza!... Nunca me hicieron nada los indios. Ahora sí que tendría miedo ir por allá entre los cristianos...