Nuestra Pampa; libro de lectura
Part 13
Hemos visitado el enorme establecimiento. Recorriendo sus amplios galpones construídos de acuerdo con la última palabra de la higiene zootécnica, sus cuadras cómodas, sus porquerizas, sus maestranzas, desde el escritorio a la lechería, desde los silos a la manga, desde el parque, donde el culto al árbol difundido en bosque inmenso, revela el espíritu superior de sus propietarios, hasta el médano, inmóvil ya con los abrigos forestales, hasta la lechería, hasta los potreros florecientes, lozanos, llenos de alegría y de verdor; recorriendo todo esto, no podemos menos que laudar con sentimiento argentino, la obra del valiente industrial, del precursor, que contrarrestando todos los inconvenientes de la Pampa desolada de hace tres décadas, trajo hasta aquí energías, capitales, civilización.
Lamentamos de verdad, no poder admirar el conjunto de novillada selecta mandada días atrás a Buenos Aires al concurso de hacienda gorda. Suplimos esta falta, con el espectáculo de un plantel de vacas finas que pacen en un potrero próximo a la estancia y cuyo enorme tipo, plasticidad y suavidad de líneas, dan idea de una prole excepcional.
Nos interesamos vivamente sobre el resultado de los silos. Santa Aurelia practica el ensilaje de la alfalfa en dos formas: en siles de madera de pino colorado (The Mac Clure Company) y por un sistema especial del establecimiento. Consiste el procedimiento en emparvar el pasto verde. Luego de hecho el almiar, se cubre herméticamente con chapas de fierro galvanizado, ajustándose luego por medio de torniquetes, de manera de prensar el forraje, evitando la entrada del aire. Este procedimiento ha dado muy buenos resultados, allanando la faena de la distribución. Los silos de madera (dos) pueden contener 120 toneladas de alfalfa cada uno. Son de forma cilíndrica como los de cemento armado y más económicos en su construcción.
Iniciamos nuestra excursión por el campo con la visita a un médano vecino, a medio estabilizar. En resguardo se han plantado allí 275.000 estacas de álamo de Italia. Sin duda este procedimiento tiene no sólo la ventaja de rescatar para los cultivos, el terreno inestable, sino que crea el monte, capaz de ser una industria lucrativa, a la vuelta de ocho o diez años.
Para el arraigo de las dunas se ha puesto en práctica el procedimiento de cultivos de caña de Castilla. Un médano de 76 hectáreas que hace cinco años era un Sahara y que amenazaba con correrse a merced del viento, inutilizando vegas vecinas, se vió, de pronto, atrincherado por este tupido carrizal. Y ahí ha quedado el pobre, vencido, esperando el arado y sin fuerzas para levantar una arenilla deleznable. Este ensayo, tan provechoso, sencillo y de un tan rápido resultado, debe ser tomado en cuenta por los agricultores de la Pampa como el medio más eficaz para detener las arenas, después de la simplicidad primitiva y provechosa de los cultivos de centeno.
Visitamos la lechería y quesería, establecimiento complementario, en donde con la base de 100 lecheras se elaboran 60 kilos de queso diario, producto que tiene su venta acreditada en Buenos Aires. Luego destinamos breve tiempo a ver el funcionamiento de la manga, sistema novísimo de bretes, donde con ahorro excepcional de tiempo y de brazos, se puede realizar todas las faenas rurales: marcar, descornar, pesar, apartar, bañar, tusar, curar, etc., la hacienda, tanto lanar como vacuna y yeguariza. Este brete cuesta alrededor de 18.000 pesos.
Rematamos nuestra gira visitando la escuela, terminada de construir en el mes de julio, contando en la actualidad con 50 educandos. Este edificio, tipo norteamericano, estilizado y elegante, ha sido donado al gobierno de la nación, con el terreno correspondiente, bancos y útiles, por el propietario de Santa Aurelia. La enseñanza se reduce, por el momento, a los dos primeros grados. Como tipo de escuela, no se puede pedir nada más completo, obedeciendo a las exigencias de la pedagogía moderna. De acuerdo con la limitación de sus aulas, es el edificio escolar más hermoso y apropiado de la Pampa.
De las 12 leguas de campo que comprende este gran establecimiento que acabamos de visitar, hay 26.000 hectáreas alfalfadas; 2.000 cultivadas con cereales por administración y 2.000 por chacareros que pagan un arrendamiento equivalente al 14% de sus cosechas. En haciendas, además del cuantioso número de vacunos ya mencionados, hay 4.000 ovejas Lincoln; 1.500 yeguarizos Clydesdale; 200 ejemplares de ganado asnal y más de 200 porcinos Berkshire.
Las 30.000 hectáreas de campo están divididas en 130 potreros. Hay 76 molinos y 11 puestos para distribuir las labores rurales, 74 kilómetros de teléfono de doble línea, ponen en comunicación directa todas las dependencias de esta gran estancia que hace honor al territorio y honor al país.
Después de esta reseña que suponemos dá la impresión aproximada de este establecimiento, huelga la sugerente laudatoria. Aquello es, sencillamente, un gran emporio industrial. Pero caeríamos, sin duda, en omisión si a la apología sincera que nos merece tan bella fuente de la grandeza nacional, no ligáramos el perfil de su héroe, de su denodado gestor. Su propietario pertenece a la pléyade los precursores. Se inicia con nuestra evolución y sigue su proceso como eficiente factor, compenetrado del porvenir de la República. Llegado niño a nuestras playas, se inicia muy joven en el comercio. Bien pronto su laboriosidad, su práctica en los negocios, su clara inteligencia unida a su carácter tesonero y su honestidad--virtud máxima de aquellos felices tiempos del viejo Buenos Aires--le llevaron a un puesto destacado en el mundo de los negocios. Su importante casa de consignaciones y almacén mayorista afianzaron su reputación comercial y le dieron la base de su gran fortuna. Seguirlo paso a paso a través de su larga actuación en la plaza sería ímproba labor. Baste decir que su nombre está ligado a infinidad de iniciativas de carácter bancario, económico y social, a numerosas empresas mercantiles, a cuanta sociedad anónima ha buscado en él el impulso directriz y la influencia decisiva del capital y sobre todo a la evolución edilicia de la metrópoli, a cuya estética y expandimiento urbano ha contribuído como progresista, fuerte y antiguo propietario.
Pero, donde su obra, a nuestro entender, adquiere contornos más amplios y sobresalientes, es en la industria ganadera. Basta mentar este gran establecimiento pampeano, además de diversos establecimientos en las provincias de Buenos Aires y San Luis, para adjudicarle uno de los primeros puestos entre los “pioneers” de la grandeza nacional. Y he ahí, precisamente, la silueta del precursor, afianzada en los prolegómenos de nuestra ganadería científica, piedra angular de la riqueza del país. Otros antes que él, habrán, posiblemente, iniciado ese gran paso del perfeccionamiento ganaderil, pero nadie podrá aventajarle en valentía para afrontar la evolución, desde su aventura de llevar toda su fe y su energía al desierto hosco y apenador de hace treinta años y convertir al baldío en el establecimiento más completo y educador, hasta el gesto significativo de adjudicar el precio mayor del mundo por un ejemplar bovino, lo que importa, a nuestro entender, la mejor propaganda que pueda hacerse de nuestros productos ganaderos ante el mercado del mundo.
VOCABULARIO
=Manga.= Instalación moderna en los establecimientos de campo que sirve para facilitar las faenas rurales, el aparte de los ganados, el baño, el descornamiento de los vacunos, el pesaje, la marca o yerra, etc.
=Lozano.= Frondoso, lleno de vida y de verdosidad.
=Laudar.= Elogiar, alabar.
=Plasticidad.= De formas firmes, seguras, macizas.
=Lucrativa.= Que reporta o produce utilidad, fruto o ganancia.
=Vegas.= Terrenos bajos y fértiles, con aguadas, y convenientemente resguardados a los vientos.
=Laudatoria.= Apología, alabanza, encomio.
=Apología.= Análoga a laudatoria.
=Pléyade.= Grupo, legión.
=Baldío.= Inculto, abandonado.
=Bovino.= Perteneciente al ganado vacuno. Deriva de buey (“bosbovis” en latín).
UNA INVERNADA PERFECTA
“Santa Catalina” constituye, como establecimiento ganaderil, el tipo perfecto de la invernada. A semejanza de los grandes “ranchos de cebo” de Estados Unidos, Santa Catalina tiene su “rancho de cría”, es decir su campo generatriz. Como en el Norte lejano, los vacunos que se tonifican con forrajeras nobles y con salvado en las estancias de Nebraska, para lucirse después en los “stock yards” de Chicago, fueron la misma hacienda cerril y flaca de las praderas del Wyoming. Santa Catalina tiene este complemento a manera de “almácigo”, si cabe la expresión: la estancia El Campamento, en el sur de Mendoza.
Es sencilla la rotación de las haciendas, en este procedimiento combinado de crianza y engorde. El Campamento, cuyos ganados proceden de Santa Catalina y son hijos de toros importados, surte a este establecimiento con 2 o 3.000 novillos por año. Con dos años de invernada en Santa Catalina, queda esta hacienda apta para el frigorífico, con rendimiento de un “chilled” excepcional en calidad y gordura. Las vacas viejas, una vez paridas y producido el destete de sus crías, pasan a la venta, mientras sus becerros son llevados al campo de crianza, de cuyas vegas silvestres tornarán, dos años después, en la remesa anual de novillada. Actualmente, en Santa Catalina hay 1.300 vacas en estas condiciones, muy próximas a la hora fatal del matadero.
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Con sumo placer hemos realizado una visita a Santa Catalina. En breve tiempo hemos salvado las seis leguas que nos separan de Pico, volando en automóvil por el camino accesible y llano. Se derrocha el sol coruscante de la mañana. Se engalanan las vegas con margaritas purpúreas y blancas, mientras las flores azules de los linos, dan la nota amable del comienzo de la primavera. La estancia, que emerge del arbolado como un nido, se baña en sol y en rosas. Suben los escaramujos por los espalderos del corredor constelados de flores en donde el rojo se prodiga en toda la gama, del pálido al carmín.
El jardín, de cotos nuevos, recién trazado, se insinúa en elegantes dibujos, dando estilo al parquecito europeizado, de geométricos camellones. Adivinamos el espíritu femenil que da vida a estas bellezas subjetivas, a trueque de la aridez industrial que supone el importante establecimiento.
La expansión de la mesa, nos revela después el secreto de esta nota floral, risueña y pródiga. La esposa del señor Gerardo G., finísima y espiritual dama rosarina, que cultiva sus niños, flores del hogar, debe también prodigar su afecto al jardín.
El señor G., caballero argentino, muy gentil, que con inteligente dedicación, administra el establecimiento, nos dispensa su más benévola acogida. Después del almuerzo pasamos a recorrer las diversas dependencias de la estancia. Nos llama la atención, en primer término, el monte umbroso y joven que espalda el edificio, y en donde una plantación de 7.000 árboles, da sombra y perfume y atempera la irascibilidad de los vientos: eucaliptus, álamos, ligustros, paraísos, moreras, acacias, pinos y plátanos, en razas promíscuas, se han reunido en civilizada floresta, prometiendo arraigarse y convivir. Y junto al monte de adorno y de reparo, se difunde el huerto de manzanos, durazneros, nísperos, perales...
Santa Catalina tiene una extensión de 6.600 hectáreas. El primer poblador de estos campos fué don Wilfredo B. (argentino), hace once años. La nueva estancia, data de siete años. Toda la superficie está subdividida en 46 potreros, con 17 molinos, con tanques australianos.
Actualmente el establecimiento posee un plantel de 400 vacas puras Durham, con ocho toros a galpón procedentes de Inglaterra y de grandes cabañas argentinas. Hay más de 5.000 novillos en los diversos potreros, hacienda que paulatinamente pasa a los frigoríficos La Blanca y La Plata, embarcada por las estaciones Agustoni y Mira Pampa.
El sistema de alimentación y las prescripciones higiénicas puestas en práctica con todo rigor, constituyen la base del éxito en las ventas, por excelencia de tipo y calidad. Rara vez se produce en frigoríficos el rechazo de un ejemplar de Santa Catalina, obteniéndose precios que oscilan entre 160 y 200 pesos, con densidades de 720 a 750 libras de carne limpia. Las haciendas a invernada son mantenidas con la variedad posible de forrajes, alternando alfalfa verde con seca y silo y avena o centeno, cosa de no fatigar al animal con una alimentación única. Los preceptos de la zootecnia hacen lo demás, utilizándose, al efecto, cómodos y modernos bretes para baños preservativos de sarna y de parásitos, y además, para la higiene, en la oportunidad del peleche. Los sementales vacunos son utilizados exclusivamente para el servicio del establecimiento. No se exponen ni se envían a certámenes ganaderos. Si exceden del número necesario, se venden, pero como excepción.
En yeguarizos, Santa Catalina se ha dedicado con especialidad a las razas oldemburguesa y bulonesa, a base, la primera, de puros importados de Alemania. Este tipo, según los técnicos, ha dado los mejores resultados en lo que se refiere a aguante, agilidad y presentación en el trote.
De tronco tan ponderativo, se han derivado dos ramas de gran significación, con las siguientes cruzas: 1.º, padre oldemburgués puro y madre 7/8 de carrera, hijas de Briceño y Cagliostro; 2.º, productos de la cruza anterior, como madres, y como padre, oldemburgués puro. He aquí los resultados: la primera cruza da el prototipo del caballo de oficial de ejército. Es decir, el caballo de carrera, más fornido, de cabeza pequeña y remos más cortos, pero más resistentes, buen cuerpo y especialmente pelo parejo y buena silla; aptos para saltos y marchas resistentes. La segunda cruza, da el caballo para oficial de ejército, del arma de artillería liviana, por tener más sangre oldemburguesa. Este producto es especial para trote. De cabeza chica, es elegante y fornido.
En lo que respecta al bulonés (raza francesa), tipo del percherón liviano, el establecimiento dedica constante atención, como medio de conseguir buenos ejemplares, en yeguas para las labores del campo. Las características del bulonés se individualizan por el cuerpo fornido y voluminoso y a la vez presteza en la acción. Son caballos especiales para la agricultura por su férrea complexión y gran consistencia y sirven, al propio tiempo, para tiros pesados y livianos. La cabeza es muy chica, tirando a árabe. Una particularidad especial de este tipo es que no tiene ranilla, condición ventajosa para el aseo y que pone al animal a recaudo de algunas dolencias en los vasos. Hay actualmente cerca de 5.000 yeguarizos en el campo, de ambas clases.
En lo que respecta al ganado lanar, se ha comenzado a cimentar la crianza con carneros Romney Marsch importados, consiguiendo, con varios cruzamientos, un espléndido plantel de ovejas puras de esta raza. Este tipo da lana excelente, es de mucho cuerpo y engorda con facilidad. Según la opinión del señor G., es el verdadero animal para frigorífico. Un borrego de diez meses da fácilmente 35 kilos de carne. Por borrego pelado del mismo tipo, se ha obtenido en venta hasta 17.60 pesos.
La industria lanar es incipiente en el establecimiento. Ocurre lo propio con la crianza de porcinos, destinados al consumo del establecimiento, salvo algún remanente que se ha dado a la venta. El tipo predilecto es Berkshire, cuyos capones de un año han alcanzado precios de 100 pesos cada uno, con un promedio de 220 kilos de peso en pie.
Como un deporte especial que condice con las predilecciones cinegéticas del señor G., la cabaña canina pone su nota original en el establecimiento. Los planteles, no tan numerosos como selectos, abarcan diversas razas, desde los mastines de San Bernardo hasta los ágiles fox-terrier. Descuellan con sus modalidades propias y tipos inconfundibles, los setters, galgos, pointers, belgas, de policía, etc.
VOCABULARIO
=Generatriz.= Que engendra, que sirve para engendrar o dar vida.
=Salvado.= La cáscara gruesa del grano, que queda en la harina después de molido éste.
="Stock yards".= En inglés: patios (yards) de depósito. En los frigoríficos norteamericanos se designa así a lo que nosotros llamamos bretes o corrales. Pronúnciase: stok iárds.
="Chilled".= En inglés: enfriado. Pronúnciase: child.
=Coruscante.= Brillante.
=Emerge.= Se alza.
=Gama.= Gradación de los colores.
=Peleche.= De “pelechar”: comenzar a salir el pelo o pluma de los animales.
=Certámenes.= Exposiciones.
=Ranilla.= La porción del casco o vaso de los caballos, situada en la parte de atrás, entre los dos talones; tiene la forma de una pirámide y es más blanda que el resto del casco. A veces se pudre, ocasionando la caída de todo el casco.
=Remanente.= Sobrante.
POR LOS PRADOS DE ALFALFA
Se ha iniciado la siesta. El sol se derrite en polvo de oro y fuego sobre la campiña aletargada. Ni la más leve brisa mueve las hojas. En cómodo “break”, arrastrados por fornidas trotonas, vamos a recorrer los potreros. Bien pronto se pierde de vista la estancia entre las ondulaciones del campo. Algunos accidentes del terreno nos informan de viejos arenales, estabilizados ya. El señor G. usa para ello el procedimiento más viable: el alambrado precaucional conjuntamente con el cultivo de centeno, la plantación de álamos erectos o cañaverales.
Los alfalfares están espléndidos. El año ha sido excepcional por las lluvias oportunas y abundosas. Para renuevo de los alfalfares se recultivan los potreros durante uno, dos o tres años, con maíz, avena, centeno o caupí, produciendo con estos, forrajes en verde, seco, grano y silo. Es un procedimiento previsor que pone al reparo de toda emergencia.
Llegamos al local de los silos en donde trabaja a esa hora la máquina trituradora “The Ross”, movida por un motorcito de seis caballos. Junto al silo, casi a llenar, y alambrado por medio, una cuadrilla emparva el forraje recién henado. Es fuerte la faena bajo aquel sol canicular. Desde el preodo, donde la dejó la cortadora, es conducida la alfalfa en montículos de dos y tres toneladas y mediante una sencilla rastra de cadena. Un aparejo la eleva hasta la parte superior del almiar, prendida a su gran horquilla, mientras un niño ejecuta la labor de manejar el caballo que hace funcionar el guinche.
En el silo próximo, la obra es más mecánica y rendidora. Junto al foso de 15 x 5 x 2, abierto al suelo, trabaja la máquina picadora. El pasto introducido en su buzón por una garrucha de madera tableada, sale desmenuzado inmediatamente para recibir la influencia del ventilador, que por un tubo de metal liviano lo expele a distancia graduable. En esta forma se va llenando el foso. La alfalfa así almacenada, excede como un metro a flor de los bordes del foso. Luego se cubre con la misma tierra excavada, dándose a este revoque un espesor de 40 centímetros. He ahí el silo subterráneo, de remoto origen, pero cuya exhumación para las prácticas agrícolas en el uso de forrajes, se le debe a los Estados Unidos. Tres o cuatro meses después puede utilizarse el pasto así almacenado, con resultados ventajosísimos y cuando el invierno suele ser cruel para los campos.
El señor G., que es un gran propagandista de este sistema de conservación del forraje, hace dos años que practica los silos.
--Al principio--nos dice--no faltó quien tildara de locura mi ensayo. Pero cuando ralearon los campos, con el inviernito que nos tocó soportar, alguien se acordó que mis silos podían ser una solución.
--¿Y cuántos silos hay en el campo?
--Actualmente diez; pero pienso hacer de 60 a 80, por el mismo procedimiento, que conceptúo lo mejor. Estos silos serán distribuídos en los potreros, de manera de facilitar el reparto del forraje cuando se necesite. El reparto se hace en comederos con un 50% de economía en el pasto.
Piensa el señor G. ensilar el maíz que ha cultivado en 60 hectáreas y las 60 hectáreas de caupí.
Regresamos a la estancia a la hora del té. Nuestro coche corta a campo traviesa por sobre el mullido alfalfar. En algunos potreros, las manadas curiosas se acercan a nuestro encuentro y vienen a olfatear a nuestras yeguas de tiro. El sol castiga con menos impiedad. Pasamos junto a una aguada. Luego bordeamos el campo de centeno que comienza a amarillear, poniendo un tono nuevo al eterno verdor...
VOCABULARIO
=Erectos.= Erguidos.
=Caupí.= Forraje.
=Henado.= Convertido en heno.
=Garrucha.= Polea.
=Expela.= De “expeler”: arrojar fuera.
=Aguada.= Sitio donde hay agua; sitio a donde el ganado va a beber.
LAS ESTANCIAS MODERNAS
Perfiles de un ganadero criollo
Hemos llegado de noche a la estancia La Barrancosa. Nos recibe su administrador, don Sotero R., con esa llaneza tan sin reatos y tan amplia, propia de nuestros viejos hombres de campo. Y efectivamente, el señor R., que acaba de ser elegido munícipe de Pico por el consenso de dos fracciones en lucha, es un espécimen del criollo de antaño, abierto y suspicaz, tipo inteligente del ganadero, que sin dejar las modalidades sencillas del pasado--virtud tradicional de raza--adopta la reforma, buscando en el tecnicismo de importación, todo lo que contribuya a ennoblecer y acrecentar nuestras industrias rurales. Los yankees lo ejemplarizarían como un “ranchman” modelo. Nuestro espíritu de argentinidad, experimenta la sensación de un desahogo al lado de este hombre.
Conjuntamente con uno de sus hijos, su yerno y el agrónomo, damos razón de una buena comida, prevista por ese apetito campero trabajado por el aire libre de la pampa. Es larga y afectiva la sobremesa. El señor R.--lector asíduo de los diarios de Buenos Aires--sigue paso a paso el proceso del país y los acontecimientos europeos, dedicando especial atención a las referencias de la estadística. Está al cabo del movimiento del mercado mundial en productos, precios y relación financiera de los grandes países. Sigue con gran interés el giro de la conflagración europea, anticipando deducciones tan propias y atinadas que revelan una afinada sagacidad. Se habla de política, y como se ha establecido una corriente de simpática camaradería, se habla... “a calzón quitado”, según la expresión criolla. No siempre es suave la premisa. Algún concepto fogoso lastima la epidermis. El juicio sobre hombres y cosas, es ágil, sutil, a veces puntiagudo... Y como el señor R. es militante, tiene que sacarse el lazo a menudo. Y lo hace con bizarría, con entereza, con elegancia, buscando la expresión adecuada, el concepto final lleno de filosófica sencillez.
Al día siguiente, temprano, después de saborear una docena de mates amargos, echamos a andar por el campo en un “buggy”, vehículo de lo más cómodo para campaña. Queríamos recorrer, en compañía de don Sotero, los diversos cuadros del campo.
Consta este establecimiento de 5.000 hectáreas divididas en 38 potreros, con 12 molinos y tanques australianos para 400.000 litros cada uno. Este campo fué poblado hace seis años con destino a agricultura. Hace cuatro y medio años que se aprovecha en ganadería. Está completamente alfalfado. Tiene el agua a 5 metros de profundidad, como término medio y carece en absoluto de tosca.
En la actualidad La Barrancosa posee 6.000 cabezas de ganado, habiendo alcanzado a 10.000, raza Durham, producto de padres puros, por pedigree y madres puras por cruza. Los toros progenitores son importados de Inglaterra por intermedio de la casa Bullrich.
Por productos de este establecimiento se ha obtenido en el frigorífico La Plata (Compañía Swift de La Plata), el más alto precio de la zona: 222.70$ por novillo. El máximum de peso alcanzado ha sido de 852 libras de carne y en novillos de tres años. Un animal que da este peso, tendría vivo, alrededor de 665 kilos.