Los Sueños, Volume II

Part 15

Chapter 153,766 wordsPublic domain

[371] _De boga arrancada_, con todo el ímpetu, como la galera que corre al impulso más violento de todos los remos. A. PÉREZ, _Viern. 1 Cuar._, f. 87: “No queda curado un dolor por haberse mitigado algún tiempo si de hecho no salió de boga arrancada”. Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni saca de boga arrancada los malos de su Iglesia”. REBULLOSA, _Teatro_, p. 367: “El arte de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga arrancada, por rematar más presto”.

[372] _Saca que no escuece_, alude a gastos, contribuciones, etcétera. F. AGUADO, _Crist._, 16, 8: “Que constase líquidamente de la entrada y del recibo de la saca y del gasto”.

[373] _Jubón_, paliza. _Estebanillo_, 2: “Temiendo no me cogiesen en la trampa y me diesen un jubón sin costura”.

[374] “nosotros jamás la decimos. Con _hágome_”. Edición de Zaragoza y todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.

[375] _Lampiños_ por rasurarles el pelo.

[376] _De la agalla_, sin nada, burlados, que ya no tengan que ganar con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por el anzuelo, de la agalla. “_Quedar de la agalla colgado._ (Por quedar sin nada y sin lo que se pretendía.)” (CORREAS, p. 592.) QUEV., _Poem. her._, 1: “Quieren dejar al mundo de la agalla”.

[377] _Enfermedad de esparto_, el colgarle el verdugo del palo con cuerda, ahorcándole.

[378] _Manos a la obra_, animando al trabajo.

[379] _Balsopeto_ o _falsopeto_, farseto, faltriquera falsa contra ladrones de bolsas (ROSAL). _Lazarillo_, 2; _G. Alfar_, 1, 2. 3.

[380] _So-faldar_, alzar las faldas, levantar por debajo, descubrir. Úsase en la ribera del Duero. _Musa_ 6, r. 30: “Sofaldé cerraduras y candados”.

[381] _Retozar_, en la edición de Zaragoza y posteriores, menos la de Bruselas, _retocar_.

[382] _Volatín_, alude además a la ligereza de los italianos y a los saltimbanquis que de Italia venían.

[383] “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las siguientes).

[384] _Bastón_ con que el acróbata guarda el equilibrio, teniéndolo entre las manos, cogido por sus extremos.

[385] “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes impresiones.) _Zap-arr-aso_, como _zap-ada_, _zapu-ada_ en Asturias y _sap-ada_ en Maragatería, _zap-ot-azo_ en Aragón, es la caída de bruces, como la del _sapo_ o _zapo_ (CEJADOR, _Tesoro_, _Silb._, 213).

[386] “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, trayéndola con nuevos pesos arriba y abajo.

[387] _Iglesia me llamo._ CORR., 1: “A Iglesia me llamo. (El que huye de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de las iglesias, a las que se acogían los perseguidos por la justicia. _Estebanillo_, c. 5: “Sin valerme antana ni defensa de motilones ni aquello de iglesia me llamo”.

[388] Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, y no ha sido impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.

[389] Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació de Quevedo en el _Mundo caduco y desvaríos de la edad_, págs. 182, etc., de Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor daño, les tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas las mercancías de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados y avergonzados los venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, forjaron la supuesta conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre español ante toda Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta de arrojo y valor con la astucia, la calumnia y la intriga.

[390] _Tenedos_, isla de la Natolia, célebre por sus vinos, sobre la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al estrecho de Gallípoli.

[391] Esto es, _desde Salónica_ o Thesalónica, antigua y famosa ciudad de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un buen puerto y muchos fuertes.

[392] _Para que se almorzase al capitán_ imprimieron en Zaragoza, y este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose hasta hoy, con más el de concluir el período en _Minerva_, dejando colgado el sentido.

[393] No será impertinente copiar aquí lo que acerca de este caballo escribe Pandolfo Colenucio en su _Historia del reino de Nápoles_, lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el rey de Alemaña, Conrado, tomó por fuerza de armas la ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos palacios de próceres rebeldes, “fué--dice--después a la iglesia mayor, y en medio de la plaza della estaba un _caballo de bronce_ sin freno, estatua antigua guardada allí para ornamento y por ventura por armas de la ciudad. Conrado le hizo poner sobre las riendas estos dos versos esculpidos:

_Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis: Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum_”.

[394] Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la edición de Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el fin, y estropeando un capítulo como éste, de tal importancia política.

[395] El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de la Iglesia, y tenían sus Reyes que recibir la investidura de los romanos Pontífices, que los consideraban como censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer Beatriz les impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó reyes de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un año para la Sede apostólica. En el Códice H. 50 de la Biblioteca Nacional hay noticia de haberse presentado al Papa el embajador de España, Conde de Castro, miércoles 29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 de a caballo para hacer el feudo acostumbrado en el día de San Pedro por el reino de Nápoles, entregando la hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.

[396] Esto es, al puerto.

[397] Era anejo del oficio de _rufián_ el robo, el encubrir ladrones, lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados, cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda novela de _Rinconete y Cortadillo_, de donde trasladó algunos buenos rasgos a la comedia de _El Rufián dichoso_. El licenciado Cristóbal de Chaves escribió en 1598 una _Relación de la cárcel de Sevilla_, curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo habría nadie sin pena y castigo”. (_Biblioteca Colombina_, Aa. 141, 4, fol. 155).

[398] _Ene de palo_, la horca. QUEV., _Jácara_ 2: “Murió en la ene de palo”.

[399] “se pagaban”. (Ms. original).

[400] “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).

[401] _Flores_ entre tahúres eran las señales en las cartas y demás fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y ser delicadas mañas de ingenio. _Entrem. del siglo XVII_, p. 291: “Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son, suyas las fuentes”. Navarrete, _Casa juego_, f. 63: “A cuya voz acuden los de la flor y la estafa”. Así, _descornar la flor_, o _entrevar_ o _entender la flor_, era descubrir al jugador la fullería o flor.

[402] _Gatos_, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. _Haber gato encerrado_ es haber buena bolsa escondida.

[403] _Trocada_, la del revés, la contraria. GRACIÁN, _Critic._, 2, 13: “Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo a la trocada, lo de arriba abajo”. _Entrem. s. XVII_, p. 602: “Plegue a Dios no suceda la trocada”.

[404] _Maullón_ es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí al fullero, por lo que trabaja con las uñas y por la algazara que mueve para marear a su compañero.

[405] La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció la reina Isabel, cuéntase en _Guzmán de Alfarache_, l. 1, c. 8.

[406] Alude a la especie muy valida entre el vulgo de que fué un saúco de donde se ahorcó Judas.

[407] “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos y rebeldes a Dios” (la de Bruselas).

[408] “público, después”. (La de Bruselas).

[409] “quieran”. (Ms. original).

[410] “a las Canarias”. (Ídem).

[411] “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).

[412] _Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era giusta, ma che non l’aggravavano napolitani, et milanesi tanto distratti dalla forza della Spagna, et pieni di popoli, che con tanta mala volontà sopportavano il dominio delle nationi straniere; et le Indie vuote d’habitatori. Ma che la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la fecondità et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana traboccare._ (_Pietra del paragone político_, di Traiano Boccalini).

[413] “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin hurtar”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).

[414] _Cicatero_ es cortador de _cicas_ o bolsas, un género de ladrones.

[415] “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su estado, el comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).

[416] “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).

[417] “nació de medio a medio”. (Ídem).

[418] “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, menos la de Bruselas).

[419] “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).

[420] “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).

[421] “enorecer”. (Ms. original).

[422] _Sollastre_ es pícaro de cocina. _Guzm. Alf._, 1, 2, 5: “Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o pícaro de cocina”. Díjose de _sollar_, o sea soplar. CORREAS, 108: “El herrero de Arganda, él se lo suella y él se lo macha y él se lo saca a vender a la plaza. (Suella es sopla con el fuelle.)” Úsase en Asturias. HERN. NÚÑEZ: “Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de _sufflare_.

[423] “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.) _Pel-aza_ y _pel-arza_, del pel-arse al reñir.

[424] “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).

[425] “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).

[426] “un tan largo camino”. (Los impresos).

[427] _Zabucar_, dar topetazos y empujones y revolver un líquido de la misma manera, mezclar. _Entrem. s. XVII_, 24: “Dame aquesos brazos, reina de mis ojos, | que es justo que en ellos me zabuque todo”. JAC. POLO, _Univers._: “Aquí las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.

[428] “tal, dijo”. (Los impresos).

[429] _Gatos_, bolsas.

[430] “todas”. (Los impresos).

[431] Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y hacer otra de Roncesvalles, victoria que le atribuyen los antiguos cantares.

[432] En francés, _bougre_. Vale, según su propia significación, _sodomita_; pero sin idea semejante y aun sin saber lo que significa, aplícase por desprecio esta palabra, en castellano, a cualquier extranjero.

[433] Los libros de caballería y las historias de Carlomagno y Morgante hacen señalada memoria del conde _Galalón_ de Maganza, por cuya traición cuentan que murieron los doce Pares de Francia.

[434] “de la daga”. (Los impresos).

[435] _Gabacho_, apodo que a los franceses daban los españoles fronterizos, por sus _gaves_ o ríos entre cañadas del Pirineo, y después se corrió al resto de España; encierra sentido despectivo y hasta el de cobarde aplicado a un español.

[436] “a pasajeros de a mula”. (Los impresos).

[437] _Dar tapaboca_, frase de esgrima, dando en la boca con el botón. _Quijote_, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla de la espada del Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos de Montalván huviera oydo estas razones al hombrecito, tapaboca le huviera dado que no hablara más en tres años”.

[438] “dos ministros”. (Los impresos).

[439] “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en discordia, y la disimulación”, etc. (Los impresos).

[440] “el imperio”. (Ídem).

[441] “a sí”. (Los impresos).

[442] Asesinó _Ravaillac_, en 14 de mayo de 1610, al magno Enrico de Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre suplicios que los jueces imaginaron proporcionados al crimen.

[443] “invención de la”. (Todos los impresos).

[444] “Olanda le han tomado”. (Ídem).

[445] Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó en la primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en la de Bruselas, 1660, con estas variantes: “de un capricho de un republicón de los _de Capiduchi_... Pruébolo. _Pilatos, por razón de estado_, condenó al Justo... Pilatos, constante y _pertinaz_..., para que _le_ crucificasen..., _descendía_ de alguno que _dependía_ de otro”.

[446] Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para el sosiego de aquel hermoso territorio, componer las diferencias que había entre el Duque de Saboya y la República de Génova, y teniendo orden y poder del Rey de España, su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia en julio del año siguiente de 1634.

[447] “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII).

[448] “monsiur”. (Ms. original).

[449] _Aldiguera_ estampa la edición de Zaragoza: así estropearon los castellanos el título de Francisco de Bonne, duque de _Lesdiguieres_.

[450] “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha).

[451] Léese _Banqui_ en la impresión de Zaragoza y en todas las posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo _Acqui_, fuerte ciudad del Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por sus aguas hirvientes? ¿O _Voutry_, o _Bardi_, o _Bagni_?

[452] “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas todas).

[453] “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem).

[454] Dióse la memorable batalla de _Nortling_ miércoles 6 de septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, las tropas españolas mandadas por el cardenal infante don Fernando de Austria y las de la Liga católica, por el Duque Carlos de Lorena, contra las aguerridas y veteranas del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, Gratz y Duque de Witenberg. El Rey de Suecia había muerto dos años antes, el 16 de noviembre de 1632, en la batalla de Lutzen.

[455] Llamábanse _espagíricos_ los médicos que se valían de la Química y de preparaciones de minerales para curar a los enfermos.

[456] Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar la voz _dieta_, la abstinencia de alimentos que se hace en orden a la salud, y, al propio tiempo, la Asamblea de los Círculos del Imperio y Estados de Polonia, para determinar acerca de los negocios públicos.

[457] “reyes y visires”. (Los impresos.)

(_Cadí_ llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce en África de las de religión. Cervantes introduce en la jornada segunda de la comedia _La Gran Sultana_ al Gran Cadí, advirtiendo que es juez obispo de los turcos, y le hace decir:

“De las sentencias que doy No hay apelación alguna”.

_Bey_ equivale a _señor_, y se da el nombre de beyes (escríbese Begh o Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades marítimas de Turquía. Es el _Gran Visir_ primer ministro de Guerra y Estado en la Corte otomana, empleo que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros seis Visires inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse _Morabitos_ (religiosos) los sabios, santones y ermitaños que hacen profesión la virtud y la sabiduría. Los _bajaes_ son oficiales que ejercen el mando de una provincia).

[458] “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su voz”. (Los impresos del siglo XVII).

[459] “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).

[460] “reyes en las memorias”. (Ídem).

[461] “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).

[462] “tragino, el tesoro”. (Ídem).

[463] “Sinan rey”. (Todos los impresos).

[464] “cristiano”. (Ms. original).

[465] “sangre”. (Ídem).

[466] Subida ponderación del miedo que tenían los turcos al Duque de Osuna. _Estambol_ o _Estambul_ llaman a Constantinopla los turcos, estragando el antiguo nombre _Constantinópolis_. En la edición de Zaragoza imprimieron _Estambor_, y así ha venido reproduciéndose.

[467] “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los reyes, que tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, ganan, y defienden victorias, y no disputas, los hacen grandes, y formidables, las batallas,” etc. (Edición de Zaragoza). La puntuación, en todos los impresos, no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito original, donde aparece, como a todas luces pide el recto sentido.

[468] Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, sátira sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben contener tal vez las opiniones políticas, las máximas de alguno de ellos, a quien se puso el apodo de _Sinan bey_, y aquí se presentan como sentencias, como verdades incontrovertibles, para herir el ánimo del lector, despertar su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.

[469] Disparatada la puntuación en todos los impresos, hacíasele decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. _Burrajear_, borrajear con la pluma y hacer mal una cosa, así también lo usa en _Orlando_, 2, y en _Virt. mil._, 3: “Si las facciones la burrajean la cara en lugar de formársela”. Como en la _Cárcel de Sevilla_, que yo tengo por de Cervantes: “Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.

[470] “armas”. (Los impresos).

[471] “Estos escritores que la alabaron, quedaron después de alabarla”. (Los impresos).

[472] “entendimiento”. (Los impresos).

[473] Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los siguientes versos del primer libro de las _Guerras púnicas_, de Silio Itálico:

_Prodiga gens animae, et properare facillima mortem. Nanque ubi transcendit florentes viribus annos, Impatiens aevi spernit novisse senectam._

[474] “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos todos).

[475] “trompetas”. (Ídem).

[476] “Se gastaba”. (Ídem).

[477] “escribir”. (Los impresos).

[478] “ha la artillería”. (Ídem).

[479] “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos es desatinada).

[480] “la falta”. (Ms. original).

[481] “Pero las batallas”. (Ídem).

[482] “siempre”. (Ídem).

[483] “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los impresos).

[484] “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).

[485] “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).

[486] _Butiro_ es puro latín, _butyron_, o, mejor, digamos griego de origen; en castellano se llama manteca.

[487] Los Condes de Egmont y Horne.

[488] “y con guerras”, etc. (Los impresos).

[489] “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos vuelto su inquietud. Hemos considerado, que no sólo han ganado”, etc. (Las impresiones españolas hasta fines del siglo XVIII).

[490] “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).

[491] “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).

[492] “con el vidrio”. (Los impresos).

[493] _Zurriar_, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono y velocidad; de _zurrar_, por _zurrear_. QUEVEDO, _Cuento de cuentos_: “Yo saldré, dijo la viuda zurriando como un rayo”. Comedia _Lena_, 2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado della (que antes de ahora me ha zurriado en las orejas)”. _Diálogos de montería_, 7: “Que le hubiesen pasado zurriando algunos balazos por los oídos”.

[494] “hurtamos”. (Los impresos).

[495] “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).

[496] _Limiste_, un paño que se fabricaba en Segovia.

[497] J. ENCINA, 403: “Sobre negro no hay tintura”. CORREAS, 265: “Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. Ídem, 265: “Sobre negro no hay tintura, sino amar y buen querer”.

[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).

[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas, 1660.

[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos).

[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem).

[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms. de Lista).

[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que cometieron sus tropas al romper la guerra contra España.

La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más eficaces, de que _La Hora de todos_ fué bosquejada completamente en el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al Príncipe francés.

[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los impresos).

[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).

[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó; pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se encuentra.

[507] Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo en éste, pero en otros muchos pasajes, recordó nuestro sabio político al Príncipe castellano la obligación y apremiante necesidad en que se hallaba de ponerse al frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo su presencia infundiría valor incontrastable en las tropas, confianza en los pueblos apartados, desaliento en los enemigos y había de acelerar los prósperos sucesos. Advertíale, por último, que, declinando el peso de las guerras sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que el de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su medra, parecía no dolerse de los sacrificios inmensos de sus vasallos, de tantas haciendas deshechas, de tantas lágrimas vertidas, de tanta sangre derramada. Pero Felipe IV, acostumbrado a los encantos de la música y de la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, no gustó nunca del estruendo de la artillería, del polvo de los combates y del dudoso trance de una batalla.

[508] “resistirse”. (Los impresos).

[509] “de su persona”. (Ídem).

[510] “alimento”. (El Ms. original).

[511] “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).

[512] _Los Monopantones._ (Nota del margen en el Ms. original). He aquí _La isla de los Monopantos_, opúsculo que nuestro autor señalaba como perdido en una Memoria de libros y papeles que le saquearon durante sus últimas prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de _La Hora de todos y la fortuna con seso_, por los años de 1644. Sátira sangrienta y mal embozada es ésta contra el Conde-Duque de Olivares y los que oprimían con él y desmoralizaban al pueblo español. Pasa la escena en _Salónica_, ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el Conde-Duque a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban altos puestos en la milicia, en los tribunales y consejos. Los representantes de las sinagogas simbolizan algunos consejeros y negociantes de aquellas calendas (_banqueros_, que hoy se dice), a quienes el texto califica de tramposos y revolvedores de Europa. Los _monopantos_ (esto es, hombres pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) son el favorito y sus cómplices; España, las islas situadas entre el mar Negro y la Moscovia, en los confines de la Tartaria. Uniformes los hebreos y monopantones en medrar con la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, júntalos el político pintor a confeccionar malicias y engaños para engullirse a los Reyes, repúblicas, magistrados y poderosos, y se confederan para fundar la nueva secta del _dinerismo_, mudando el nombre de _ateístas_ en _dineranos_. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de Quevedo al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, verdadero origen de sus persecuciones, lección útil para los Príncipes generosos y eterno sambenito de los hombres que, contra la voluntad divina, se levantan con los Reyes y se afanan por llamarse privados.